(Viene de la entrada anterior)
Carga policial contra los estudiantes en la sevillana calle de San Fernando en el año 1968. A la izquierda, el muro con verja de la Universidad, antigua fábrica de tabacos. A la derecha, la hilera de lujosas casas donde, en el número 19, Pablo Gotor Díaz tuvo su consulta.
Doctor Juan Narbona García
En la Introducción de la Pequeña historia de la asistencia psiquiátrica sevillana (edición de la Diputación Provincial de Sevilla, 1974), dicen sus autores Juan Narbona García (1) y Aquilino Polaino Llorente (2):
"El interesado lector, que a partir de ahora, nos acompañe, asistirá a los antecedentes históricos que condicionaron a la actual institución [de Miraflores], verá las interminables gestiones que la Diputación Provincial realizó, aun a pesar de su minusvalía económica, en pro de los alienados; acompañará en su valiente y audaz efectividad a la simpática monja sor Úrsula de Villabaso (3) que, con infatigable celo, llamó la atención al discutido 'individualismo sevillano', para la fundación del establecimiento. Se sorprenderá con frecuencia ante la personalidad científico-humanística, adelantada con respecto a su tiempo, del doctor Lupiáñez (4), otro artífice importantísimo de esta pequeña historia. Finalmente es probable imaginar su admiración ante el acto de apertura del Sanatorio, y ante el reconocido prestigio internacional de que gozó en aquella época".
(1) Primo hermano de Francisco Narbona fue un vecino de esta entrañable casa y calle de mis recuerdos infantiles en las que ahora transcurren mis solitarios y apacibles días de vejez. Este vecino era Juan Bautista Narbona Narbona, nacido en Osuna en 1905, casado con Rosa García Garrido, nacida en Madrid en 1918. Sus hijos fueron Juan, nacido en 1946, eminente médico de la Universidad de Pamplona, Rosa, nacida en 1949, y Jorge, nacido en 1953, entrañable amigo de la infancia con el que yo desperté al mundo exterior, fuera del ámbito familiar.
"El Dr. Juan Narbona García es un prestigioso neuropediatra, que fue Premio CNC en Neuropsicología Infantil 2013. Narbona ha desarrollado su labor profesional en el campo de la neuropsicología del desarrollo, tanto en el ámbito clínico, como en el de la investigación y la docencia. Fue responsable de la Unidad de Neurología Pediátrica en el Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina y Clínica Universidad de Navarra (Pamplona), como Especialista Colaborador desde 1 septiembre 1978 hasta 31 diciembre 1988. Luego, como Consultor Clínico de la Unidad de Neurología Pediátrica desde 1 enero 1989 hasta septiembre 2016 (jubilación)." http://consorciodeneuropsicologia.org/
El doctor Juan Narbona fue el último de su familia que habitó la casa familiar en la calle de quien suscribe, con su esposa y sus hijos, hasta que marchó a Navarra. Su hija María Narbona Cárceles es profesora en el Departamento de Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas y Estudios Árabes e Islámicos, Área de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza y nos va a echar una mano en lo que hemos intentado desarrollar arriba en la nota 2a sobre Enri IV y su madre, por ser una autora experta indiscutible en el tema de la monarquía navarra. Ha publicado La corte de Carlos III el Noble, rey de Navarra: espacio doméstico y escenario del poder, 1376-1415. Barañáin (Navarra) : EUNSA, 2006, además de abundantes artículos en revistas especializadas y colaboraciones en obras colectivas tanto en español como en francés. Historia de los apellidos, 21u. Junio de 2020.
Cierto día, en tiempos de mi adolescencia, al pasar por la acera de la casa de los Narbona García en Castilleja de la Cuesta, oí voces a través de la ventana, y suponiendo que el menor de ellos, de mi edad y amigo entrañable, podría encontrarse allí, pulsé el timbre. Abrió Juan Narbona, a la sazón ya bien entrado en la veintena de su vida, cordial y franco, de un carácter excelente, afable y siempre de buen humor, tocado —para mi sorpresa— con un gorro triangular confeccionado con la doble página de un periódico. Tras él otro individuo con otro gorro idéntico. Me explicó Juan que su hermano se hallaba en Sevilla y que ellos dos estaban solos y habían venido, aprovechando la quietud y silencio de la barriada de la Inmaculada por aquel entonces, a estudiar. Siempre pensé que aquellos dos estudiantes de psiquiatría, con sus demenciales sombreros de papel de periódico intentaban, medio en broma medio en serio, empatizar y colocarse en la piel de los sujetos cuyas mentes estudiaban (1a).
En aquellos meses mi conducta social era desordenada y caótica. y familiares y amigos se preocupaban, naturalmente, por ello. Juan Narbona me sugirió ir al sanatorio de Miraflores, en el cual él ejercía, para conocer aquello y "descansar unos días", y yo, movido por la curiosidad, acepté de muy buena gana. Tras obtener permiso de mis padres, Juan, de una manera completamente extraoficial, me trasladó en su utilitario hasta el centro, recalcando que en cuanto se lo pidiera, podría regresar a Castilleja. Me cedieron una habitación, y en régimen de absoluta libertad estuve una semana allí, bastante agradablemente como si se tratara de un hotel gratuito. Ni me recetaron medicación ni siquiera tuve entrevista alguna con el equipo médico, y muy poco trato con enfermos o personal. Solía pasear mucho por los alrededores del centro y, lector compulsivo, pasar horas y horas tumbado en la cama con un libro en las manos.
Bien relacionado con sectores progresistas de la iglesia sevillana como miembro de una familia católica practicante que era, Juan Narbona me propuso una entrevista con el sacerdote José María Javierre, a la sazón director de El Correo de Andalucía, por ver si podía proporcionarme un puesto de caricaturista en su periódico. Me presenté en el despacho de Javierre con una carpeta llena de dibujos humorísticos. Era un hombre completamente calvo excepto dos mechones de pelo cano sobre las grandes orejas, entrado en carnes, pálido, de fija mirada tras unas gruesas gafas de montura de pasta negra. Miró con atención los dibujos, comentó que le parecían buenos y que le gustaban, y me aseguró que en pocos días recibiría una contestación. Lo cual no ocurrió nunca, para mi beneficio, ya que difícilmente hubiera podido adaptarme a un compromiso de trabajo sistemático, en parte por mi personalidad y en parte por mi formación autodidacta, que siempre me privó de la disciplina académica necesaria para ejecutar tal tarea sistemática. Añádase la repugnancia que a un jovenzuelo ateo le producía la atmósfera jesuitesca reinante en el edificio de El Correo, lleno de curitas jóvenes, simpáticos, educados y risueños, más repulsivos, por hipócritas, que la vieja guardia ensotanada que había celebrado misas en los campos de concentración franquistas con el pistolón al cinto, con los que al menos sabía uno a qué atenerse.
(1a) Aquella papiroflexia absurda me dio que pensar. Acaso originada en el subconsciente de dos estudiantes que solo pretendían relajarse divirtiéndose en las largas horas de estudio, me trae a las mientes el problema filosófico sujeto-objeto*, que en la sanidad mental cobra dimensiones complejísimas. ¿Debería el psiquiatra actuar empáticamente, intentar llegar a sentir las emociones y los sentimientos de su paciente? O por el contrario, ¿adoptar una postura lejana, fría e intelectual facilitaría mejor su labor?, y ¿es posible encontrar una base sólida personal y mental en la que apoyarse para establecer esta última postura "objetiva"?
* Un falso problema esta dicotomía según George Lakoff y Mark Johnson en Metaphors We Live By. University of Chicago Press, 1980, quienes tratan de "mitos" a los dos antagónicos conceptos. Aseguran que no es cierto que haya que elegir entre objetivismo y subjetivismo, sino que hay situaciones de vida donde corresponde ser objetivo y otras donde corresponde ser subjetivo. Observación, a mi manera de ver, que peca de objetivista, a menos que se contemplen las expresiones "situaciones de vida" y "corresponde ser" en el sentido más amplio que imaginarse pueda, lo que acarrearía el peligro de desleírlas, desdibujarlas, quitarles concreción.
En la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría de enero del año 2013, n.º 33, dos médicos tinerfeños, Héctor Hueso Holgado y Fanny Cuervo Díaz publicaron un artículo titulado Saber objetivo sobre la subjetividad en psiquiatría, desde la filosofía y el psicoanálisis, en el que ponen de relieve que "la ciencia actual no aborda adecuadamente aspectos relativos a la existencia, al sujeto, al pensamiento no científico, ni mucho de lo que constituye el funcionamiento psíquico", todo lo cual queda relegado al campo de las humanidades y de la filosofía.
El artículo, con gran riqueza de citas y fuentes —algunas antiguas y otras actuales—, concluye favorable al subjetivismo terapéutico. Diríase que muchas estas citas y fuentes antiguas que apoyan la conclusión de Hueso y Cuervo han sido el basamento "objetivo" sobre el que el novelista Francis Scott Fitzgerald (1896-1940) construye su magnífica obra Tender is the night. A romance (publicada en 1934 por primera vez), cuya trama es un completo paradigma y destacado ejemplo de subjetividad en psiquiatría, con el amor entre un médico y su joven y rica paciente, quienes acaban casándose y formando una familia. Francis Scott extrajo mucho material de su propia experiencia vital, ya que su mujer, Zelda Sayre Fitzgerald fue hospitalizada en el año 1932 con brotes de esquizofrenia. Zelda murió víctima de un incendio declarado en el manicomio Highland de Ashevilla (Carolina del Norte) en 1948.
Doctor Aquilino Polaino Llorente
(2) El doctor Aquilino Polaino Llorente conocido como "el catedrático de la homofobia", se asemeja, en el orden intelectual, al gamberro provocador de barrio que en el orden material y práctico incendia contenedores y automóviles, pintarrajea fachadas, menudea con drogas y molesta y acosa a las muchachas. Polaino es el clásico producto monstruoso de la universidad católica privada española.
Director del departamento de Psicología en la universidad San Pablo-CEU, mantiene que una de las causas de la homosexualidad es haber tenido un padre alcohólico, distante o violento, y otra del lesbianismo es una madre fría y necesitada de afecto. Fue llamado por el Partido Popular a la Comisión de Justicia del Senado con ocasión del estudio de la ley de matrimonio gay, donde sostuvo el carácter psicopatológico de los homosexuales y recibió felicitaciones y muestras de acuerdo de los seguidores del presidente, que lo era Rajoy en aquellos tiempos.
Un joven víctima del doctor Aquilino en el año 2003 declaró que le recetó nueve pastillas diarias y que mandó a su familia retirar todos los espejos de su casa para evitar el narcisismo. Fue encerrado en su casa varios meses y se le prohibió comunicación con sus amigos.
No deja de ser curioso el que Aquilino Polaino califique de enfermos a los homosexuales mientras que se opone a que adopten hijos, pero no porque sean enfermos sino porque son homosexuales. En general la sociedad rechaza que los enfermos mentales adopten hijos, y lo lógico sería que Aquilino siga esta corriente de oposición general y no la circunscriba exclusivamente a los gays y lesbianas. De esta manera se delata como poseído por una mentalidad enfermiza, homófobo por algún trauma psíquico.
Muestra sonada de la homofobia institucional en nuestra Villa fue la que comentamos en Historia de los apellidos, 20. Julio de 2019:
El Juzgado de lo penal 2 de Sevilla ha condenado a dos años de inhabilitación a la directora de admisión del colegio Yago School, de la localidad sevillana de Castilleja de la Cuesta, por dar un trato discriminatorio y no admitir a un niño en el centro debido a que sus padres son una pareja de homosexuales. ABC, 24 de febrero de 2017.
(3) Sor Úrsula de Villabaso fundó el sanatorio de Miraflores por medio de donativos particulares, que fue recolectando por propia iniciativa. Se había inaugurado el primer pabellón del manicomio en 1890 (3a). Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl, en 1887 cedió a la Diputación Provincial (3b) cuanto había levantado y organizado en el antiguo cortijo de Miraflores, —a 4 kilómetros del Hospital de las Cinco Llagas, donde era directora de las monjas—, "pidiendo y obteniendo autorización para contribuir con sus perseverantes iniciativas al mejor orden del Establecimiento" según informó el escritor hispalense José Andrés Vázquez en el Diario de Córdoba del 27 de diciembre de 1933.
Superiora. La del Hospital Central de Sevilla, Sor Úrsula de Villabaso, ha estado en Córdoba, de paso para las aguas de Villaharta. Diario de Córdoba, 15 de mayo de 1891.
Ha regresado de Villaharta bastante mejorada la respetable Sra. Superiora de las Hermanas de la Caridad del Hospital general Sor Úrsula de Villabaso. El Guadalete, 28 de octubre de 1891.
Se halla fuera de peligro, de la grave enfermedad que padece, la superiora del Hospital, Sor Úrsula de Villabaso. El Guadalete, 14 de enero de 1892.
Ha vuelto a agravarse en su enfermedad, la digna superiora del Hospital Central, sor Úrsula de Villabaso.
Hacemos votos porque Dios mejore la salud de la heroica hija de San Vicente de Paul. El Guadalete, 23 de enero de 1892.
Superiora. Ha fallecido en Sevilla la de las hijas de la Caridad del Hospital Central Sor Úrsula de Villabaso. A ella se debe la creación del manicomio de Miraflores y el brillante estado en que aquel hospital se encuentra. La prensa de Sevilla cree que aquella mujer extraordinaria era la gran figura de la caridad cristiana, y que la pérdida era inmensa para Sevilla y para los pobres y desvalidos por mas que su nombre resonará en todos los tiempos. Diario de Córdoba, 2 de febrero de 1892.
(3a) En la inauguración de este primer pabellón, entre otras autoridades estuvo el director de la Escuela de Medicina, Gabriel Lupiáñez (v.i., nota 4), médico de los alienados del Hospital de las Cinco Llagas, bajo cuya dirección se estaba construyendo el nuevo Manicomio. Un conocido nuestro es Gabriel, padre de José Lupiáñez Gely, vecino pared por medio del doctor Juan Narbona García.
La Comisión Provincial acordó manifestar a la Superiora, por conducto de la Junta de la Hospitalidad, que consideraba muy acertado el fin humanitario a que se dirigía su proyecto. No obstante, el Cuerpo Provincial no podía acoger este proyecto y revestirlo de formas legales sin determinar antes si el solar de que se trataba reunía las condiciones oportunas para el emplazamiento y creación del manicomio. Con este fin, se sometía la proposición de la Superiora al examen de una comisión encargada de reconocer la finca y estudiar el proyecto: condiciones del terreno con relación al objeto a que se intentaba destinarlo, conveniencia de su adquisición según las bases propuestas, plan facultativo y económico a que habría que sujetarlo atemperándose a las disposiciones legales, régimen que habría que adoptar para utilizarlo a medida que fueran realizándose las construcciones, y forma, en fin, en que podía ser el trabajo de los alienados para contribuir a su curación. Así pues, se practicó el reconocimiento de la Hacienda por los individuos de la comisión nombrada y se puso a discusión las condiciones de la misma, su situación topográfica, el servicio de aguas potables, etc. En la sesión celebrada por la Asamblea Provincial en 10 de noviembre de 1887 se formularon proposiciones a favor y en contra de la aceptación de la Hacienda para fundar el Manicomio por lo que se acordó abrir una información más amplia de la practicada hasta entonces. A ésta concurrió Gabriel Lupiáñez un experto facultativo del Hospital de las Cinco Llagas llamado que había visitado varios edificios del extranjero, entre ellos los destinados a dementes. Poco después, Lupiáñez presentó una memoria para el grado de doctor Contribución al estudio de las causas y síntomas iniciales de la parálisis general de los alienados, que fue publicada en 1891. Frenia, año 2008, volumen VIII. La fundación del manicomio de Miraflores en Sevilla. María del Carmen Giménez Muñoz. Universidad de Sevilla.
(3b) Otra versión ofrece el Diario de Sevilla del 23 de agosto de 2014:
Fue la superiora en ese hospital [de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento de Andalucía], Sor Úrsula de Villabaso, la que destinó 60.000 pesetas de los donativos que se recibían para comprar la huerta de Miraflores y llegó a un acuerdo con la Diputación para cedérsela a cambio de que ésta construyera el manicomio. Aunque ya a principios de siglo se usaron las viejas casas para los enfermos, los primeros edificios se inauguraron oficialmente ya en 1946, con el militar Ramón de Carranza como presidente de la Diputación.
(4) Padre del farmacéutico y vecino de nuestra Villa José Lupiáñez (v.i. quien con su familia habitaba una casa aledaña a la de los Narbona García), el doctor Gabriel Lupiáñez Estévez era natural de Albondón (Granada), donde nació en 1864 (4a). En 1888 comenzó a participar, como médico, en el Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla —así llamado originariamente—, del que fue uno de sus fundadores. Entre sus conferencias se encuentran Aspecto subjetivo de las funciones del cerebro (1888), La fuerza del alma en Medicina (1890), Proceso psicofísico del lenguaje (1891) o La locura parcial (1892). En 1893 fue nombrado Catedrático de Anatomía Pictórica de la sevillana Escuela de Bellas Artes. Participó en excavaciones en Itálica, en terrenos de la condesa de Lebrija. Falleció en Sevilla el 18 de septiembre de 1929.
"Don Gabriel Lupiáñez. Hasta nosotros llega la noticia —por inesperada aún más dolorosa— de la muerte del maestro, sin que tengamos a mano la documentación necesaria para ensalzar su figura con el brillo de los datos biográficos; pero no importa; quédense para plumas mejor manejadas que la nuestra la revelación de todos los méritos, los cargos y los títulos del sabio profesor, que por numerosos que ellos fueran y por mucho relieve que prestasen a su gallarda figura, ni añadirían un timbre más de gloria al que fue, sobre todo, una inteligencia superior puesta al servicio de una gran voluntad, ni la carencia de ellos en estos momentos puede llegar a constituir un obstáculo tan poderoso como para que uno de sus alumnos enmudezca al extremo de no rendir público tributo a su memoria.
Ha muerto el maestro como terminan los justos, los buenos, los que cumplieron con su deber satisfaciendo con creces su misión; cerrando una vida inspirada en todos sus momentos por el amor a su arte y a su ciencia. Caritativo, bueno, abnegado, católico sin fanatismo ni afectación, recto, justo y cariñoso… su figura se agiganta al evocar su grata memoria y germina al dulce calor del recuerdo la fecunda gratitud que trae en estos momentos de pesar a nuestro pensamiento las acciones bellas, los rasgos más valiosos de su carácter y la trascendencia de su labor perseverante y fructífera, tanto en la cátedra como en el libre ejercicio profesional.
Pobre es esta flor de mi recuerdo; pero al depositarla en la tumba que acaba de cerrarse, no pretendo otra cosa que expresar un sentimiento que escapa y se sobrepone incluso a la emoción que su muerte me ha causado: la gratitud". El Liberal, 21 de septiembre de 1929.
Gabriel Lupiáñez Estévez
Alberto Balbontín y Antonio Delgado Roig también trabajaron juntos en el complejo de la Facultad de Medicina, en las traseras del sevillano Hospital de las Cinco Llagas, en 1947, en concreto erigiendo el edificio de Ciencias Básicas. Algunos años antes, durante la República, otro arquitecto, Gabriel Lupiáñez, realizó el Instituto Anatómico Forense en dicho complejo universitario. Gabriel Lupiáñez Gely tenía un hermano, boticario, que vivió en la calle Virgen de la Merced de dicha barriada de la Inmaculada:
Año 1960. Virgen de la Merced n.º 31. José Lupiáñez Gely (1), nacido el 19 de julio de 1905 en Sevilla, farmacéutico (2); su esposa Salud García-Tapial, nacida el 15 de mayo de 1906 en Sevilla; hijos, María Teresa, nacida el 17 de junio de 1928 en Sevilla, estudiante; Gabriel, nacido el 9 de septiembre de 1938 en Sevilla, estudiante; Isabel, nacida el 19 de septiembre de 1939 en Sevilla, estudiante; y Salud, nacida el 12 de junio de 1941 en Sevilla, estudiante.
Año 1970, diciembre. Calle Virgen de la Merced n.º 16 (nuevo). Salud García-Tapial Valverde (3), hija de Domingo y Salud; su hijo Gabriel Lupiáñez García-Tapial, nacido en Sevilla el 9 de julio (o septiembre en el censo anterior) de 1938, empleado en la Administración de Justicia, hijo de Pedro (sic) y Salud. A este Gabriel, empleado, le robaron un Seat 850, recuperado por la policía el 19 de septiembre de 1971. Su hermana María Isabel Lupiáñez García-Tapial estaba casada con Francisco Guillén Soriano, el cual falleció en Sevilla el 5 de diciembre de 2017 a los 85 años de edad.
(1) José, hermano del arquitecto Gabriel Lupiáñez. Eran hijos de Gabriel Lupiáñez Estévez y de Teresa Gely Giroult, ella fallecida viuda en Sevilla el 19 de marzo de 1941. Otro día 19, pero de enero de 1942, falleció su hijo el sobredicho arquitecto Gabriel Lupiáñez Gely. Vivían en Sevilla en la calle Trajano n.º 51. Los olvidados, 12j. Marzo de 2021.
Clase de Patología (1906) de Gabriel Lupiáñez Estévez, catedrático de Patología de la Universidad de Sevilla.
(4a) La localidad de Albondón, en La Alpujarra granadina, se encuentra a 16 kilómetros (26 por carretera) de la de Bérchules. Un paisano de Gabriel Lupiáñez y natural de esta última población, fue José Antonio Bravo Martínez, también médico psiquiatra que ejerció en el manicomio de Miraflores desde 1925, y que sería cesado por Queipo de Llano el 11 de agosto de 1936 por sus ideas izquierdistas.
Parece como si una fuerza misteriosa concentrara en el extremo norte de la calle Virgen de la Merced de la barriada de la Inmaculada Concepción en Castilleja de la Cuesta a familias en relación directa con el sevillano hospital mental de Miraflores. Ya contamos con los Lupiáñez y con los Narbona. Enfrente de ellos habita estos últimos años una berchulera —nacida en Huelva— sobrina nieta del psiquiatra José Antonio Bravo, con sus dos hijos y su pareja*.
El psiquiatra José Antonio Bravo Martínez, paisano de Gabriel Lupiáñez
José Antonio Narciso Bravo Martínez nace, como se hace constar en su partida de nacimiento, en los Bérchules a las tres de la mañana del día 29 de octubre de 1900 en la casa de Dionisio Bravo Palomo, hijo legítimo de Dionisio Bravo Palomo, de 29 años de edad, y de Eduarda Martínez Pérez, de 26 años. Nieto por línea paterna de José Bravo Porcel y de Nicolasa Palomo Fernández y por línea materna de Eduardo Martínez Gualda y de Elena Pérez Soto, todos naturales de Bérchules. Se le pone el nombre de José Antonio Narciso. todoslosnombres.org
Firma la diligencia contra el psiquiatra José Antonio Bravo —que transcribo a continuación— Augusto Seisdedos Fernández, comisario de 3ª clase de la plantilla sevillana del Cuerpo de Investigación y Vigilancia durante la República, que fue cesado por el general Sebastián Pozas en agosto de 1936, según consta en la Gaceta de Madrid del día 20 de dicho mes y año.
En el año 1943 andaba por la capital de España, donde firmó como testigo de una boda.
Previos brillantes ejercicios, ha obtenido plaza en la Escuela de Policía de Madrid y en breve será llamado a practicar, el joven don Augusto Seisdedos Fernández, a quien enviamos nuestra enhorabuena que hacemos extensiva a su señor padre don Isidro, capitán del regimiento Toledo**. Heraldo de Zamora, 6 de diciembre de 1929.
Al año siguiente, 1930, destacó la prensa de Vigo la intervención de Seisdedos en un comercio céntrico contra tres mecheros que escamoteaban diversos artículos. La prensa republicana pormenoriza luego todas sus actuaciones policiales en robos de viviendas, agresiones, etc.
Se casó con Primitiva Vaquero Mayor, hija de un funcionario de Obras Públicas, en Zamora el 7 de enero de 1932.
Diligencia.— Para hacer constar los antecedentes del detenido José Bravo Martínez.—
Despedido del Manicomio en el que prestaba servicio como Médico, en agosto de mil novecientos treinta y seis, por orden del Excmoº Señor General de la División, por pertenecer a los cuadros dirigentes en lucha contra el Ejército. La Superiora y el Director del Manicomio informaron diciendo que había observado buena conducta durante el tiempo que prestó servicio como Médico en dicho centro, pero que es de ideas izquierdistas y exaltado, y que durante los días del Movimiento no salió del Manicomio.
Fue adjunto de mesa en las elecciones de mil novecientos treinta y seis.
Informe de Falange Española, socio número trescientos cuarenta y cuatro de los Amigos de la Unión Soviética, socio del sindicato médico, de la U.G.T., en el que fue nombrado de la comisión de propaganda y propuesto como sanitario para asistir a la Olimpiada de Barcelona, en representación del mismo.
Detenido en diez de agosto de mil novecientos treinta y seis, sufriendo un año de arresto gubernativo, siendo puesto en libertad en nueve de agosto de mil novecientos treinta y siete. De que certifico. Augusto Seisdedos.
* Ángeles de la Torre Bravo, autora de una biografía novelada de su tío abuelo titulada Exiliado piel adentro (Editorial Aconcagua, 2019), que presentó en la Casa de la Cultura de Castilleja de la Cuesta el 21 de octubre de 2020.
** Isidro Seisdedos Ruiz, capitán de Infantería, hijo de Isidro Seisdedos Rodríguez, teniente coronel de la guardia civil premiado con la placa de San Hermenegildo y autor de un Compendio de legislación para la Guardia civil. Este último Isidro Seisdedos obtuvo el retiro en mayo de 1907 junto con su compañero, otro teniente coronel de la Benemérita, Gregorio de Haro y Haro. El tal Gregorio Haro era nada menos que abuelo de otro Gregorio Haro, tristemente célebre por haber emboscado en La Pañoleta a los mineros que venían a liberar Sevilla de las garras de Queipo de Llano (ver Historia de los apellidos, 1. Abril de 2019).
Estrechamente vigilado por Augusto Seisdedos, en dos ocasiones es detenido y encarcelado el psiquiatra Bravo. La primera durante un año y la segunda durante cinco meses, el último de ellos en Cazalla de la Sierra hasta el 10 de agosto de 1937. Tras este tira y afloja se adivina la mano intercesora de su hermano Dionisio, a la sazón combatiendo en las filas de Franco —en el Regimiento 3⁰ Ligero de Infantería— como sargento, el cual movería cielo y tierra para que no lo fusilasen, aunque sin poder impedir que fuera maltratado por algún carcelero incontrolado.
Pero acaso todo es más complicado, más maquiavélico. Acaso la plana mayor de Queipo maniobra usando al médico berchulero como cebo para descubrir a importantes republicanos que se ocultan en casas de amigos y familiares, y que son una amenaza para la estabilidad de la retaguardia fascista sevillana.
Las hojas azules del libro de matemáticas, escritas con una infinidad de signos de plata fulgurante, se abrieron poco después del atardecer, dando a leer en las inaccesibles alturas a los mortales las leyes inamovibles de la Naturaleza. Ojos de insomnes intentaban descifrar, ansiosos, un incierto futuro en aquellas páginas estelares que se desplegaban hora a hora, nocturnas como alas enormes, como puertas ancestrales, como manos de viento que gira implacable.
El libro de la astronomía se fue cerrando en la medida en que los besos de oro del sol despertaban las lomas femeninas del Aljarafe, aterciopeladas con el verde ceniza de sus viejos olivos. Las flores, todas a una, abrieron sus colores a la mañana cristalina.
Por la Cuesta del Caracol, cárdena cicatriz serpenteante, solitaria, brillante de rocío primaveral, subía hacia Castilleja un renqueante camión de caja entoldada en cuyos laterales ostentaba, en círculos que habían sido blancos, el signo de la Cruz Roja. Avanza precedido por tres motorista de Falange, con cascos negros y camisas azules, cabalgando potentes y estruendosas máquinas alemanas, y cerraban la comitiva un jeep con soldados y un gran automóvil de morro prominente y cristales entintados.
Hacen un alto en la Venta de Guía para desayunar. La docena larga de ocupantes de la caja del camión toman el café con leche y la tostada con manteca sin bajarse. No hablan, permanecen serios, meditabundos. En indumentaria y talante parecen idénticos, desaliñados, con las caras demacradas y los gestos turbios de una clase media culta marcada por la clandestinidad y por unas últimas noches en vela.
Luego continúan Calle Real arriba, abriéndose paso a bocinazos entre rebaños de cabras y vehículos de mercancías, escasos por la requisa general que exigía la guerra.
Término municipal de Castilleja en su linde con Gines a finales de los años 30. Desde la carretera se abría a la derecha un camino —la actual calle Virgen del Pilar coincide con él— que conducía a una explanada —hoy colegio Juan XXIII— donde se encontraban la caseta del guarda, una alberca y un pozo.
Marchaban al onubense puerto marítimo para embarcar con destino a Gibraltar y entre ellos, cabizbajo en el camión, figura José Antonio Bravo Martínez. A pesar de los pesares, un rayo de esperanza ilumina la escena bajo el toldo mientras desfilan los kilómetros hacia Huelva: van a ser canjeados por elementos derechistas retenidos por la autoridad de la República en la zona leal al gobierno legítimo. Pero la comitiva que cruza Castilleja es una farsa, una trampa urdida por Queipo y sus secuaces. En Sanlúcar la Mayor caen las máscaras.
Ha pasado un año del golpe de Estado, la aplicación del bando de guerra ha producido tal número de muertos que difícilmente no se teme por la propia vida si se ha pertenecido a algún partido político o sindicato. Muchos se ocultan en la ciudad [de Sevilla] cambiando de casa, protegidos por amigos, conocidos o familiares. En su deseo de acabar de forma sistemática con cualquier tipo de oposición a corto o largo plazo, los golpistas urden un engaño para intentar capturar a algunos de los que se ocultan. Valiéndose de funcionarios del ayuntamiento y de personas afines al golpe crean una supuesta red para facilitar la salida del territorio ocupado hacia Gibraltar. Los dividen en dos fechas de salida, retienen a los primeros presos en Sanlúcar para poder aportar documentos que convenzan a los nuevos candidatos a la huida de que la primera salida ha sido un éxito. Les insisten para que huyan, les recogen en sus casas o lugares de refugio con coches conducidos por militares. Los incitan a cometer el supuesto delito de evasión, del que después van a acusarlos para agravar la condena.
El día 12 de mayo [de 1938] los sacan por la noche de Sevilla y los conducen a Sanlúcar donde los apresan, desde allí serán trasladados a la prisión provincial de Sevilla al día siguiente. Días más tarde comienzan los interrogatorios con cuatro preguntas básicas: qué hacía antes del golpe; qué hizo el 18 de julio del 1936; con quién se ha relacionado, quienes le propusieron la evasión. Unos días después de las declaraciones se solicita información sobre los inculpados al Auditor de Guerra del Ejercito del Sur y al Delegado Provincial de Información e Investigación de F.E.T. y de la J.O.N.S. Natividad Pérez. InfoLibre, 16 de septiembre de 2017.
Para los franquistas no importaba el efecto contraproducente de sus engañosas estratagemas. Se habían elevado voces denunciando la situación calamitosa de los 2.000 refugiados derechistas en las embajadas y legaciones extranjeras en el Madrid republicano. Había este mayo de 1938 un total de 480 en la de Chile, 300 en la de El Salvador y Guatemala, 500 en la de Noruega, 200 en la de Rumanía, 500 en la de Cuba, 280 en la de Panamá, 35 en la de Suiza, 60 en la de Suecia... "No se sabe si debe seguirse llamándoles seres humanos, pues la mayor parte son verdaderos locos, amontonados en forma inconcebible durante horas enteras en reducidísimas habitaciones. Su inteligencia sufre tanto como su constitución física, hasta el punto de que no se puede nadie hacer idea de ello sin haberles visto. Hay, pues, una tarea simplemente humana que cumplir sacando a estos pobres seres de Madrid lo más pronto posible, pues si tarda en adoptarse esta resolución, ignoro si luego podrá ejecutarse", declaraba Agustín Edwards Mac-Clure, representante de Chile en la Liga de las Naciones.
Se hicieron gestiones diplomáticas para sacarlos de Madrid en camiones de la Cruz Roja, embarcarlos en algún puerto del Mediterráneo hasta Francia escoltados por buques de guerra ingleses, desde Francia llevarlos a los países de las embajadas y legaciones que originalmente los acogieron, y luego emprender una acción de canje con el gobierno de Franco por prisioneros marxistas.
El director cinematográfico mexicano Alejandro Galindo Amezcua hizo una película este 1938 titulada Refugiados en Madrid y protagonizada por la actriz valenciana María Conesa, cuyo argumento transcurre en la embajada de un país sudamericano, con bombardeos, enamoramientos, robos de joyas, espías, enloquecimientos y el embarazo de una de las acogidas.
Si a los humanos nos estuviera dado leer el futuro en las estrellas, José Antonio Bravo podría haber sabido, al salir de nuestra Villa en el camión de la Cruz Roja mientras construía mentalmente un futuro optimista en Bolivia con su hermana Concha —allí emigrada— y lejos de las asechanzas de los esbirros del fascismo, que su sobrina nieta iba a habitar, en el siglo XXI, una casa junto a la del guarda de la finca de Marañón (ver plano arriba) cuando ya quedase erigida la barriada de la Inmaculada Concepción en dicha finca. Guarda de ella acaso testigo del paso de la comitiva de rehenes de 1938.
En la vivienda de Ángeles de la Torre habitaron con anterioridad Miguel Cabrera Negrón, nacido en Castilleja el 12 de agosto de 1915; su esposa Carmen Rosales Villadiego, nacida en Castilleja el 16 de septiembre de 1910; y sus hijos Miguel, nacido el 2 de noviembre de 1944, y Carmen Cabrera Rosales, nacida el 16 de octubre de 1946.
En el corral de su casa Miguel Cabrera Negrón tenía una carbonería con la que surtía de combustible a todo el pueblo, repartiéndolo con su burrito blanco y su pequeño carro. Los vecinos más cercanos solían de vez en cuando enviar a sus hijos por un cubo de cisco para el brasero, y recuerdo que yo, ayudado por alguna de mis hermanas, muy niños entonces, nos presentábamos un par de veces a la semana con el cubo por el callejón trasero que daba acceso a través de un portalón a la referida carbonería. Había que rodear toda la manzana subiendo por la calle Virgen de la Soledad y girando por la de Joaquín Romero Murube, porque Carmen no permitía tránsito de clientes por el interior de su vivienda para que no le ensuciasen el suelo. El callejón, hoy todavía en uso, linda por un lado con la referida manzana de la Inmaculada y por el otro con los bloques de San Francisco Javier, que por aquellos tiempos era una amable huertecita labrada por un hombre siniestro, estrábico, sin afeitar y barrigudo, al que decían "Pelococo", el cual acudía a su labor bien temprano desde Castilleja, con sus viejas botas embarradas, su enorme azadón al hombro y un saco de basta arpillera en el brazo. Su aspecto era terrible. La huerta de Pelococo era el último lugar donde los niños de la barriada de la Inmaculada nos hubiéramos aventurado a robar melocotones o lechugas.
Miguel el carbonero era un hombre grueso, calvo, de mirada franca y sonrisa abierta. Nos recibían sentado en un cobertizo, protegido con un delantal. El polvillo del carbón le daba desde primera hora de la mañana una pátina negra a su rostro, en el que resaltaban el blanco de los ojos y la dentadura impecable como a través de una máscara. Los niños nos quedábamos sorprendidos mientras nos despachaba, como si fuera un ser de otro planeta, y le entregábamos con muchísimo respeto las monedas en su palma ennegrecida.
Carmen Cabrera Rosales era amiga íntima de mi hermana mayor, y se pasaban gran parte del día juntas jugando. La recuerdo muy vagamente como una niña vivaracha, muy activa y simpática, morena de pelo y de piel clara y pecosa. Quiso el destino desgraciado que Carmen falleciera prematuramente, con unos doce años de edad, lo cual fue un duro golpe para la familia. Miguel perdió su buen humor y sus ganas de bromear con los niños como un rey Baltasar en su oscuro despacho de carbón, y Carmen la madre resultó grandemente afectada. Aunque yo, por mi edad, no estuve en el velorio ni en el entierro, percibí el fenómeno de la muerte por primera vez en mi corta existencia, como si algo se hubiese apagado en la calle dejando un ambiente de tristeza. El hijo restante, Miguel, heredó el negocio de su padre y luego se benefició de la transformación que los despachos de carbón experimentaron a la llegada de las bombonas domésticas de gas butano.
Antiguo brasero de cisco picón para la mesa de camilla
Por desgracia la trampa que Queipo tendió a los "emboscados" funcionó, y al psiquiatra de Miraflores le cayeron 30 años de reclusión por "intento de evasión", pero al poco tiempo se acogió al programa de redención de penas por el trabajo, marchó a Bérchules y ejerció de médico en aquella zona durante muchos años hasta su muerte. Otros de sus compañeros en el viaje a Sanlúcar la Mayor fueron llevados ante el pelotón de ejecución, y el resto también sufrieron la misma pena de 30 años.
Esquela mortuoria del hermano del psiquiatra Bravo. Ángeles Martín, su esposa, era hija de un destacado militar amigo de Franco, Justo Martín Yuste (1), el cual también debió interceder para que dejaran libre al médico. Tanto Dionisio como este militar todo lo más que lograrían fue que no lo llevaran ante el pelotón de fusilamiento. Dionisio fue suegro de José de la Torre, padre de la vecina de Castilleja y autora de la biografía de su tío abuelo que hemos citado. Ángeles de la Torre Bravo es doctora en Bellas Artes, especialidad de Pintura y Escultura, y publicó en la Universidad de Sevilla su tesis El pensamiento artístico de al-Ándalus a través de la filosofía, la ciencia y la religión. Ha mostrado su obra pictórica en varias exposiciones, y es además profesora de Secundaria.
(1) Justo Martín Yuste se encontraba en Marruecos, como alférez, en diciembre de 1925. Fue propuesto para ascenso en mayo de 1928.
Actuó como teniente de Seguridad, en un incendio en un almacén de muebles en Granada en enero de 1931. Era hombre culto: dio una conferencia titulada "La República y el Cuerpo de Seguridad", ensalzándola y terminando con vivas a ella y a España, dirigida a sus subordinados en dicha ciudad, tres meses después, en abril. Luego aparece como vicesecretario de la granadina Asociación Cultural de Clases Pasivas.
Recorte de El Defensor de Granada, 3 de junio de 1933
Siendo teniente retirado en Granada, Justo Martín se presenta como voluntario de inmediato a los golpistas, es ascendido a capitán y destinado al cuartel "José Antonio", en Alfacar ( http://lalindearqueologia.com/el-cuartel-de-jose-antonio-alfacar-granada/ ). Estuvo involucrado en los numerosos asesinatos de Granada, entre los que destacó el de Federico García Lorca (ver Los últimos días de García Lorca, obra póstuma del falangista granadino Eduardo Molina Fajardo. Plaza & Janes, 1983, pág. 54). La Primera Bandera de la Falange Española, a cuyo cargo estaba el sector de Víznar, constaba de 344 personas divididas en tres grupos, cuyo capitán-jefe era José María Nestares Cuéllar, principal organizador de los fusilamientos. El teniente jefe del tercer grupo era Justo Martín Yuste; el subjefe, Domingo Castro Carmona; además aparecían en este tercer grupo los alféreces Jaime Martín Sierra, Domingo Molina Plata y Eloy Ortega Mazuecos. El capellán era fray Pablo de Ardales.
José María Nestares había prestado servicio como capitán en el Cuerpo de Seguridad de la provincia de Granada desde 1934. Por mayo de 1936 estaba al frente de la Jefatura de la Plantilla. Desde primera hora de la sublevación en Granada actuó como delegado de Orden Público, hasta pasar a la zona de Víznar para contener a las fuerzas republicanas que avanzaban hacia la capital de la provincia.
Ángeles de la Torre Bravo compartiendo conmigo información histórica en "Calamocha", restaurante sito en la plaza de Santiago en Castilleja. A mi espalda, los viejos ladrillos del arco que cierra la plaza al sur; a espalda de Ángeles los ladrillos nuevos del restaurante, alzado en el solar de una antigua casa decimonónica que perteneció al escribano Esteban Velasco (ver Padrón 1r. Diciembre de 2015).
Antigua casa del escribano, y aspecto de su derribo para erigir el restaurante. Como los cuantiosos folios escritos por Esteban Velasco y por cuantos notarios le antecedieron, los edificios y vías de nuestra Villa, testigos del pasado, con su apariencia inamovible al paso de los años, van siendo remodelados, reinterpretados y sustituidos en obediencia y atención a nuevas perspectivas, adelantos, novedades y descubrimientos. La historia que los protocolos notariales y las casas y calles reflejan —como las de las personas— es un diario reinventarse ante nuevas luces y ante nuevas ideas. Así vista, la historia es un elemento transformador, como un organismo vivo siempre en constante evolución. Su cometido principal es, frente a los hechos consumados y a las personalidades establecidas, rehacerlos en una constante e inquieta labor, con la clara conciencia de que, por ley natural, los resultados de la más reciente, original y novedosa investigación nunca podrán llevar la marca de definitivos.
Detenido Federico García Lorca en Granada el 16 de agosto de 1936, tras la pertinente consulta telefónica a Queipo de Llano, que respondió "dadle café, mucho café", los secuaces de José María Nestares llevaron al poeta García Lorca a Víznar, y de ahí a "La Colonia", un viejo cortijo usado por la República para solaz vacacional de hijos de obreros, convertido en prisión por los franquistas. Cuando llegó Lorca, se encontraban en aquella prisión dos banderilleros anarquistas y un maestro nacional vallisoletano, Dióscoro Galindo, y a las pocas horas los cuatro fueron sacados y fusilados en el camino a Alfacar, en la madrugada del 18 de agosto.
En la foto el maestro Dióscoro Galindo (a la izquierda) y los dos banderilleros, fusilados y enterrados junto con el poeta García Lorca. Dióscoro Galindo González ejerció como maestro de primera enseñanza, entre otros lugares, en Osuna —desde finales de agosto de 1921 a finales de marzo de 1922—, y en Santiponce en el Aljarafe sevillano —desde 1º de octubre de 1930 hasta 1º de noviembre de 1934 (1)—.
Dióscoro Galindo con el grupo escolar de Santiponce (Sevilla)
(1) Rafael González, alumno de Santiponce, tiene 85 años y no olvidará nunca aquellos días felices en los que abrió, por primera vez, un cuaderno de lectura y escribió con tiza en la pizarra: "Don Dióscoro fue mi primer maestro y con él aprendí mis primeras letras”. Recuerda además: "Era un maestro cojo (1a), pero buena persona. No sólo era simpático con los chiquillos, sino que sabía enseñar, porque era muy paciente". El Independiente de Granada, 22 de junio de 2019.
(1a) Estando de joven en Madrid para estudiar Veterinaria sufrió un accidente de tranvía que le costó la amputación de una pierna. Diversos testigos en las excavaciones de las fosas de Víznar aseguraban que se podría identificar su cadáver por la muleta, de varas de madera y con la almohadilla axilar forrada de cuero.
En La Colonia una cuadrilla de presos represaliados —médicos, abogados, profesores— tenía encomendado los enterramientos de los fusilados. Ya dimos alguna noticia de ello:
Las agitaciones sociales y las alteraciones del orden público fueron constantes en la Sevilla de 1933 y en especial en los días anteriores a la Feria de Abril. El gobernador civil de este dicho año, Joaquín García Labella (1905-1936) se las veían y deseaba para mantener en la ciudad y su provincia tal orden. Viajaba continuamente a Madrid para recabar ayudas y medidas al efecto. La historia de su fusilamiento el 25 de agosto en su Granada natal no puede ser más esperpéntica: incorporado a Izquierda Republicana, fue detenido bajo la acusación de ocultar armas en el ayuntamiento granadino, y desde su prisión suplicó por carta al capitán falangista sublevado [José María Nestares, v.s.] el perdón, prometiendo abjurar de sus ideas, combatir en las filas franquistas y abrazar la religión católica. El capitán lo sacó del encierro y lo llevó a Víznar, lugar de concentración de los condenados a muerte, encargándolo de los enterramientos junto a una cuadrilla de profesores y juristas de izquierda. Luego el capitán lo incorporó a su unidad, y con ocasión del izado de la bandera roja y gualda el 15 de agosto, fiesta grande, Labella lanzó una alocución desde el balcón del ayuntamiento de dicha localidad de Víznar, pero al siguiente día 23, el comandante y gobernador civil Valdés Guzmán, de visita en la zona, recibió quejas de un teniente coronel retirado de la guardia civil, Isidoro Torres Soto —cuyo hijo había sido fusilado "por sus tendencias izquierdistas"—, en el sentido de que se estaba dejando actuar en libertad a ciertos profesores que habían imbuido tales ideas a su hijo. Un día después un alférez recogió en Víznar a Labella y a otros detenidos, llevándolos a Granada. Allí Labella fue juzgado de manera sumaria y fusilado junto a otros 37 presos en el cementerio de San José. Los olvidados, 6a. Octubre de 2020.
El principal gestor en Sevilla del canje de prisioneros y rehenes entre las dos partes en lucha fue un comunista suizo que se ofreció a los franquistas para intermediar, para contactar con los interesados en pasar a la zona republicana, y para organizar los traslados desde dicha ciudad. Queipo hizo de tripas corazón, calibrando que un personaje de semejante filiación política podía inspirar gran confianza a los "topos y emboscados", de manera que lo aceptó. Algunos sectores radicales franquistas publicaron en la prensa afín su disconformidad y repulsa a tal individuo, si bien en términos cautos y comprendiendo al final y a la postre que era, de entre todas las opciones, la mejor y más apropiada para hacer salir de sus agujeros a los rehenes del intercambio. Tenemos noticias de las actividades de este intermediario un año antes en Basilea (Suiza): el periódico Falange de fecha 10 de diciembre de 1937 se hace eco de la prensa suiza —Gazette de Lausanne— que explicaba las actuaciones judiciales contra organismos comunistas de aquel país que reclutaban voluntarios para apoyar a los republicanos en la Guerra Civil española, transgrediendo las leyes de no intervención. En Basilea el encargado del reclutamiento era el diputado comunista en el Gran Consejo Federal Roberto Krebs, quien un año después se puso a disposición de Queipo de Llano en Sevilla. Al parecer había entonces 600 suizos combatiendo en España al lado del Frente Popular.
De lo que no se tiene constancia es de la inocencia o culpabilidad de Krebs, de si obró de buena fe o por el contrario sabía que los republicanos de Sevilla iban a ser conducidos a una trampa. Cuenta Ángeles de la Torre en Exiliado piel adentro que su tío abuelo el psiquiatra, tras haber recibido información por medio de un médico amigo, se dirigió en la tarde del 3 de mayo de 1938 hacia una taberna sita en la plaza del mercado, en la calle Amargura junto a la de la Feria. Regenta el establecimiento un tal Marcelino, hombre de izquierdas que le presenta al suizo, el cual a su vez venía recomendado como republicano de pro por Pedro Colomer Villa, un industrial trianero de absoluta confianza entre los republicanos hispalenses:
En la mesa de al lado está el contacto para realizar el intercambio, es un hombre menudo y enjuto. Su nombre es Roberto Krebs y es suizo, parece honesto, entusiasta de la causa republicana, ha hablado con él muchas veces. Otro le ayuda a recoger los datos de los que van a participar. Parece que todo es legal y aun así, cuesta trabajo confiar en un canje tan sencillo. Hay muchos que preguntan y se interesan por la operación, por cómo va o quién se ha apuntado. Solo pueden ir en esta ocasión diez personas, los que caben en la primera camioneta. Cuando los primeros estén a salvo, llamarán para confirmar que todo ha salido bien; entonces sí que muchos confiarán en la operación.
—Compañero, quiero participar en el canje con la zona roja.
—Bien, Antonio, dime tus apellidos, profesión y motivos por los que quieres salir. Dame también dos fotografías y la cédula personal para los papeles. Todo está ya listo, la hora y el día señalados están cerca, solo faltan dos días.
Arruinaron la carrera del psiquiatra progresista Bravo los informes negativos del director de Miraflores y de la superiora de sus monjas, que el policía Seisdedos reflejó en su expediente.
Durante el reinado de Alfonso XIII la Iglesia vio reforzadas sus posiciones de dominio político y social merced al apoyo que le prodigaba el monarca, cuya vida íntima de crápula degenerado quedaba así absuelta y perdonada día a día por la jerarquía religiosa. Pero con la llegada de la II República y su legislación laica y aconfesional se produjo una gran conmoción. Salió el rey del país hacia el exilio y no fueron pocos los religiosos que derramaron lágrimas al sentir sus privilegios cercenados. En Miraflores, para satisfacción del personal médico moderno y renovador, las herederas de Sor Úrsula de Villabaso perdieron influencia (1). Médicos como Bravo liberaron a los enfermos de la camisa de fuerza impuesta por la nefasta y contraproducente psicología pastoral cristiana. Entre 1931 y 1936 las tensiones entre los dos bloques en el manicomio sevillano fueron patentes, y las secuaces de Vicente de Paúl recurrieron a todas las añagazas y maquiavelismos imaginables, aún los más execrables, para hacer prevalecer sus antiguas prerrogativas.
(1) Entre las condiciones que sor Úrsula dejó establecidas en su testamento estaba la de que la donación del sanatorio a la Diputación no tendría efecto a menos que las monjas que la sucedieran siguieran ostentando en su administración los papeles protagonistas que ella misma ostentó en vida.
La Iglesia, con el aberrante concepto de "caridad cristiana", ha hecho históricamente presa mortal en las clases más débiles, indefensas y desfavorecidas. Nótese que sor Villabaso obtuvo el solar y el manicomio gracias a donaciones de particulares movidos por este concepto de caridad, que tiene en la grey marchamo de ley de obligado cumplimiento. La "caridad cristiana", falta de un control político transparente y democrático, se convirtió en manos de las fanáticas Hijas de Paúl en una maquinaria bestial de tormentos y avasallamiento. Para ellas no había enfermos, sino endemoniados, motivo principal que las hizo segregarlos del hospital de Las Cinco Llagas y montar el horrendo laboratorio de inhumano sadismo que fue Miraflores hasta el advenimiento de la República.
Y cuando el franquismo restauró la antigua situación hizo retroceder a la sanidad mental a niveles medievales por medio del ejército de hábitos y sotanas acaudillado por el brutal cardenal Segura, dándole carta blanca en los campos de batalla de la terapéutica de la enfermedad mental. Hasta la década de los 70 del siglo pasado se hizo sentir esta regresión en Miraflores, en la forma de abusos físicos y sexuales, corrupción, etc. El mismo Pablo Gotor (1a) contaba que al acceder a la dirección del sanatorio tuvo que emplear una partida del magro presupuesto para adquirir sillas playeras —las más baratas— porque los enfermos no tenían ni donde sentarse y usaban al efecto escalones y poyetes e incluso el puro y duro suelo. Iban a medio vestir, mal alimentados y con sobredosis de tranquilizantes de pésima calidad.
(1a) Sobrino de Pablo Gotor, el médico psiquiatra en el sanatorio de nuestra Villa, fue Manuel Orta Gotor —hermano de María de las Mercedes Orta Gotor (ver Los olvidados, 12n. Mayo de 2021)—. Manuel Orta Gotor, sacerdote de la archidiócesis de Sevilla, es director de Pastoral de la Fundación San Pablo Andalucía CEU y consiliario del Centro de la Asociación Católica de Propagandistas de Sevilla. Es profesor de la Vniversitas Senioribus CEU Andalucía. Predicador y conferenciante, es un buen conocedor de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, y de la vida y la obra Santa Teresa de Ávila. Fue director de nacional del Apostolado de la Oración y desempeña responsabilidades pastorales en diversas instituciones educativas. Desde hace más de una década dirige el programa diario Palabra y Vida de Radio María a nivel nacional.
Manuel Orta Gotor
Precisamente fue ordenado presbítero en Granada, el 22 de diciembre de 1986, y luego destinado como profesor en colegios de la Compañía de Jesús en el Puerto de Santa María —donde estudió Rafael Alberti—, en Málaga —donde también ejerció nuestro paisano Manuel Oliver Perona—, y en Sevilla. Aquí impartió cursos con títulos como "Cultura y Cristianismo" o nada menos que "El arte de pensar a través de la Historia". Desde el año 2009, emulando a fray Antonio Vázquez Espinosa, es terciario carmelita.
(Continúa en la entrada siguiente)



















1 comentario:
OBRA DE ARTE
Publicar un comentario