Julio de 1941 en la Pirotecnia Militar de Sevilla. De izquierda a derecha, el general Ciriaco Cascajo Ruíz (1), el capitán general Miguel Ponte Manso (2), y el coronel director José Sánchez García (3). Varios fueron los castillejanos que trabajaron en la Pirotecnia; vamos a ver de ellos algunos datos biográficos en esta nueva serie de entradas, continuando el tema que se abrió en la entrada anterior.
(1) Nacido el 13 de abril de 1878 en Luque (Córdoba), aprobó el examen de ingreso en la Academia de Artillería con otros 69 aspirantes según informó La Época del 13 de agosto de 1895. De capitán fue trasladado a la Comandancia de Mallorca en 1908. A la de Cádiz en 1910. En 1919 ya está en Córdoba, con la misma graduación, donde cuatro años después figura como comandante. Asciende a teniente coronel en diciembre de 1927. Presidió, ya de coronel, el Consejo de Guerra habido en Córdoba el 3 de octubre de 1935 contra 121 procesados por los sucesos de Villaviciosa (1a).
Coronel en la ciudad califal en julio de 1936, el siniestro Ciriaco Cascajo fue el máximo responsable de la sangre con la que ahogó a la Córdoba republicana, sangre entre la que se encontraba la de Francisco Copado Moyano, vecino de Castilleja varios años, concejal del Frente Popular cordobés y hermano de madre de quien luego sería la mía propia, María Jiménez Copado —represaliada por el director de la Pirotecnia y por sus lacayos como estamos viendo—. Cascajo posteriormente fue gobernador militar de Sevilla y como artillero que era influyó mucho en la Pirotecnia. Murió en mayo de 1953.
El 2 de agosto de 1936 firmó un Bando por el que hacía saber que por disposición de Queipo de Llano se fusilarían diez individuos de los que estaban detenidos en las cárceles cordobesas por su filiación marxista por cada víctima que ocasionasen los bombardeos que desde Madrid se lanzaban sobre Córdoba.
En efecto, según este Bando a instancias de Queipo de Llano, el concejal Francisco Copado, quien a la sazón estaba preso, fue fusilado consecuentemente en represalia por algunas víctimas de los bombardeos republicanos del día 17. “ Su defunción fue inscrita en el Registro Civil el 12 de septiembre de 1936 por Orden del 10 del mismo mes del Sr. Juez de Instrucción del Distrito de la Izquierda; aparece "fallecido el día 18 de agosto sin que conste la hora ni el sitio, a consecuencia de heridas por arma de fuego en diferentes partes del cuerpo"; fue sepultado en el cementerio de San Rafael”. (Cordobapedia). Ver Historia de los apellidos, 1. Abril de 2019.
Su hijo, un niño por entonces, me refirió que estando jugando en la calle con sus hermanitas, cuando sonaban las alarmas aéreas su madre apresuradamente los hacía entrar en la casa.
Como una premonición escribía en el siglo XIX un viajero francés estas líneas: “Córdoba es una ciudad muerta, un osario de casas, una catacumba a cielo abierto sobre la que el abandono tamiza su polvo blancuzco. Los escasos habitantes que se dejan ver en las revueltas de las callejuelas tienen el aspecto de apariciones que se han equivocado de hora”. Téophile Gautier.
Yo poseo un libro titulado Elementos de Geografía Universal y Particular, escrito por el director del Colegio de Niños de la Real Casa don Pedro Izquierdo y Ceacero. El libro fue propiedad de una hermana de Ciriaco Cascajo, Trinidad, quien lo anotó y firmó con plumilla añadiendo omisiones o complementos a lápiz y señalando páginas con hojitas de calendario y trozos de papel con diversas glosas.
A Pedro Izquierdo Ceacero se le califica de exagerado en Pilar Maestro González, —El modelo de las historias generales y la enseñanza de la historia: límites y alternativas— (Usos públicos de la Historia. Prensas Universitarias de Zaragoza, 2003), por asegurar que con su método de “resumen cronológico” que utilizó en Historia de España para Niños (1862) se podría conseguir que en dos o tres semanas los alumnos aprendieran al completo lo acontecido en el país. A este Pedro Izquierdo lo siguió en su método Ángel M. Terradillas, quien resolvía la primera época de España (Prontuario de Historia, 1846) en dos versos:
“Libre España, feliz e independiente,
se abrió al Cartaginés incautamente”.
Con libros de Terradillas estudiaban los niños de nuestra Villa, como vimos en Historia de los apellidos, 21v. Julio de 2020.
Nacido en 1919, y con domicilio en la calle Concepción nº 16 de Córdoba. José Porras Cascajo, sobrino de Ciriaco, parece ser su único descendiente directo, hijo de alguna de sus dos hermanas, Trinidad o Soledad. José Porras Cascajo figura matriculado en el 4º año en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza "Barahona de Soto", en Lucena (Córdoba). Ver Juan Palma Robles. Cronista oficial de Lucena. Crónica de Córdoba y sus pueblos, XVI. Córdoba, 2009. Este Instituto de Segunda Enseñanza fue creado en plena II República cuando el gobierno prohibió a las órdenes religiosas la actividad pedagógica. Muchos de los alumnos matriculados provenían de un antiguo colegio marista de la localidad que tuvo que cerrar por las nuevas leyes laicas republicanas.
Domicilio del sobrino de Ciriaco Cascajo en Córdoba
(1a) Según el Diario de Córdoba del 12 de octubre de 1934 en Villaviciosa un grupo de marxistas incendió el Archivo Municipal y recorrió las calles requisando armas en las casas de los vecinos más pudientes. Tras recibir una delación por telégrado, Cascajo envió fuerzas de la Guadia Civil y de Artillería, que fueron atacadas al llegar al pueblo serrano con una descarga. Repeliendo la agresión, pusieron en fuga a los revolucionarios, muchos de los cuales se refugiaron en las montañas.
En la misma página del referido Diario de Córdoba se detalla la detención de extremistas por parte de los tenientes guardias civiles José Montero y Francisco Roldán, auxiliados por el brigada Rafael Calvo de Mora Blanco y por los guardias Francisco Payar Arroyo, Francisco Ortega Montilla, Rafael Ruiz Salido y Tomás Jiménez Cordobilla. Entre los dieciocho detenidos, Francisco Copado. "A estos individuos se les han ocupado gran cantidad de armas, municiones, dos máquinas multicopistas, una de escribir y muchos documentos de interés, relacionados con el movimiento revolucionario".
Blanco y Negro del 11 de noviembre de 1934 recogió información gráfica de los detenidos en Córdoba. En la foto no logro identificar a Francisco Copado, que debe ser de los últimos que aparecen en ella, quizá el que lleva la cabeza agachada.
El año anterior, 1933, Francisco Copado había estado muy activo en la Federación Provincial de Juventudes Socialistas, fundada a principio de dicho año en Bélmez, la localidad cordobesa de la cuenca minera carbonífera, un hervidero de vanguardias izquierdistas. Como no podía ser menos, Francisco era muy consciente de los acontecimientos alemanes e italianos y de lo que significaba la política de las dos naciones fascistas para el movimiento socialista:
En el diario de la tarde El Sur del 18 de diciembre de 1933 con el título de Momentos de prueba publicó el siguiente artículo: “Son los momentos críticos en los cuales la clase trabajadora tiene que poner a prueba la fortaleza del espíritu que le guía en la continua lucha que desde largos años vienen sosteniendo con su eterno enemigo la burguesía.
Hoy más que nunca necesitan los trabajadores estar en constante vigilancia y no perder de vista al enemigo, que, envanecido por “su triunfo electoral”, en cuya contienda y de manera tan favorable le han servido todos los resortes de la vieja forma electorera puesta hoy en práctica gracias al poder que todavía ejercen los negros fantasmas del pasado, son capaces, y de ello tenemos buenas pruebas, de preparar un golpe de forma traicionera, puesto que no son capaces de enfrentarse en la lucha cara a cara que haga desaparecer, por medio de la represión inquisitorial —tipo Alemania— las organizaciones obreras, única fortaleza con que cuentan los desposeídos para defenderse de la criminal esclavitud que la clase capitalista quiere volver a implantar.
Momentos de prueba, sí; pero momentos de prueba para todos: la clase trabajadora, que necesita actuar con la necesaria disciplina y unanimidad, única forma de poder ganar la batalla de la revolución; y para los dirigentes, esos hombres que tras largos años de lucha y de reconocido sacrificio han sido puestos en los cargos de la dirección para que, con la experiencia de la lucha de tanto tiempo, marquen a los trabajadores la pauta a seguir cuando sea llegada la hora de liquidar este período del capitalismo y se haga resaltar la grandeza de la justicia social, donde termine de imperar la casta del dinero y sea sustituida por la de la honradez y el trabajo.
Momentos de prueba y no de titubeos son los presentes; la gravedad del momento por que atravesamos impone a todos el estar preparados para actuar en el instante oportuno como aconsejen las circunstancias; hechos como el de Alemania demuestran claramente hasta qué punto debemos estar preparados. La clase trabajadora está demostrando que espera como un solo hombre el toque de clarín de la revolución para lanzarse a la pelea; seguramente que no habrá vacilaciones en el instante oportuno por los encargados de lanzar la consigna, pues si las hubiese y por ello de perdiera la batalla, dando lugar a que la reacción se apoderara del poder, el calificativo que merecerían sería el de cobardía o traición.
De prueba son los momentos, pero para todos; el que abandone su puesto no tendrá disculpa; los pájaros negros de la reacción vuelan por el espacio dispuestos a caer sobre su presa. La justicia burguesa del látigo y el hacha se impondrá si lo consentimos. Dos caminos se dibujan en el horizonte: el uno, Alemania, donde tiene su sede la barbarie fascista, donde diariamente se ponen en práctica los procedimientos inquisitoriales para martirizar a los trabajadores que protestan de tanta iniquidad, y el otro Rusia, donde se forja un nuevo pueblo en el que no existen las castas del dinero y donde cada ciudadano rinde su jornada con la alegría propia del que sabe que no trabaja para mantener parásitos de la sociedad burguesa; así que está definido el camino de los explotados: Rusia, Rusia, Rusia. ¡Adelante, camaradas! Francisco Copado Moyano. Córdoba. Diciembre 1933.”
Francisco Copado Moyano y Dolores López Caba con sus cuatro hijos, tres niñas y un niño, en una foto hecha poco tiempo antes de su segunda y definitiva detención en agosto de 1936. Dolores López Caba nació en Sevilla en la plaza de Argüelles n.º 18* el día 3 de octubre de 1908 a las 4 de la tarde, hija natural de Francisco López Jiménez, natural de Sevilla, de 27 años de edad, jornalero, soltero, hijo de Juan y Dolores, difunta, y de Amparo Caba Beltrán, viuda natural de Sevilla de 35 años de edad, hija de María Josefa Caba Beltrán, natural de Quintana, difunta**. Fue registrada el día 5 siguiente por el Juez Municipal del distrito de El Salvador José Esquivias y Zurita***. Testigos, Luis Negreiro de la Cuesta, vecino en el mismo 18 de Argüelles, y José García Gómez, natural de Jerez de la Frontera.
* Pared por medio con los antiguos Juzgados, hoy Archivo Histórico Provincial de Sevilla. En la plaza de Argüelles n.º 18 vivían en 1910 las siguientes personas (aparecen en el padrón por orden alfabético pero es fácil establecer los parentescos):
Carmona Benitez, Rosario, 52 años, n. de Puerto Serrano ( Cádiz ), casada, S/C, analfabeta, 12 años en Sevilla.
Caballero Damas, Santos, 39 años, n. de Sevilla, casado.
Cobián Márquez, Rosario, 36 años, n. de Jerez de la Frontera, soltera, S/C, analfabeta, 30 años en Sevilla.
Carrera Fernandez, Salvador, 77 años, n. de Puelles ( Oviedo ), 41 años en Sevilla.
Espinosa Son, Diego, 50 años, n. de El Viso, casado, comerciante, 25 años en Sevilla.
Espinosa Gutiérrez, Antonio, 18 años, n. de Sevilla, comerciante.
Espinosa Gutiérrez, Concepción, 15 años, n. de Sevilla, S/C.
Espinosa Gutiérrez, Sebastián, 13 años, n. de Sevilla, comerciante.
Espinosa Gutiérrez, Diego, 9 años, n. de Sevilla.
Espinosa Gutiérrez, Manuel, 7 años, n. de Sevilla.
Evías Macias, Maria del Milagro, 48 años, n. de El Arahal, casada, 48 años en Sevilla.
Fernandez Montaño, Maximino, 38 años, n. de Sanlúcar ( Cádiz ), soltero, hojalatero, 3 años en Sevilla.
Fuentes Dominguez, Faustino, 30 años, n. de Las Cabezas, casado, jornalero, 12 años en Sevilla.
García Cabas, Amparo, 44 años, n. de Sevilla, viuda, S/C, analfabeta.
Garcia Garrido, José, 37 años, n. de Montellano ( Sevilla ), casado, jornalero, analfabeto, 14 años en Sevilla.
Garcia Carmona, Antonio, 14 años, n. de Puerto Serrano ( Cádiz ), S/O, 14 años en Sevilla.
Gutiérrez Lahería, Matilde, 40 años, n. de Alcalá ( Sevilla ), casada, S/C, 13 años en Sevilla.
Jiménez Jiménez, Rosario, 42 años, n. de Arahal, viuda, S/C, 24 años en Sevilla.
Lopez Garcia, Dolores, 2 años, n. de Sevilla. (La futura mujer de mi tío Francisco Capado Moyano, madre de sus cuatro hijos. Posteriormente siempre aparecerá con los apellidos López Caba).
Leiva Garcia, Francisco, n. de Zapatén ( Córdoba ), 3 años en Sevilla.
Lastruci Cortés, Baldomero, 58 años, n. de Sevilla, casado, jornalero.
Lastruci Caballero, Baldomero, 17 años, S/O.
Lastruci Caballero, Amalia, 18 años, S/C.
Lastruci Caballero, Luis, 11 años.
Lastruci Caballero, Concepción, 9 años.
Medina, Manuel, 44 años, n. de León, viudo, jornalero, analfabeto, 5 años en Sevilla.
Moreno Pineda, Maria, 48 años, n. de El Viso ( Sevilla ), casada, S/C, analfabeta, 11 años en Sevilla.
Macias Fernandez, Rafael, 28 años, n. de Antequera, casado, jornalero, analfabeto, 7 años en Sevilla.
Macias Villagómez, Rafael, 4 años, n. de Sevilla.
Macias Villagómez, Pedro, 2 años, n. de Sevilla.
Macias Villágomez, Victoria, 1 año, n. de Sevilla.
Morilla Carmona, Juan, 50 años, n. de El Viso, casado, jornalero, analfabeto, 2 años en Sevilla.
Montanez Bella, Carmen, 72 años, n. de Camariñas ( La Coruña ), viuda, S/C, 3 años en Sevilla.
Márquez Amarés, Josefa, 60 años, n. de Cádiz, viuda, S/C, analfabeta, 30 años en Sevilla.
Patallo León, José, 38 años, n. de Sevilla, casado, carpintero, analfabeto.
Patallo Fernández, Francisca, 84 años, viuda, n. de Oviedo, analfabeta, 35 años en Sevilla.
Pereda Bonilla, Josefa, 67 años, n. de El Viso, viuda, S/C, analfabeta, 18 años en Sevilla.
Rojas García, Pastora, 11 años, n. de Sevilla.
Roldán León, Manuel, 52 años, n. de El Viso,, casado, cochero, analfabeto, 11 años en Sevilla.
Roldán Moreno, Sebastián, 13 años, n. de Sevilla.
Roldán Moreno, Pilar, 6 años, n. de Sevilla.
Rueda Bonilla, Josefa, 67 años, n. de El Viso, viuda, S/C, analfabeta, 18 años en Sevilla.
Ramírez Rubio, Setefilla, 42 años, n. de Lora del Río, casada, S/C, 42 años en Sevilla.
Ramírez Lozano, Juan Manuel, 18 años, n. de Sevilla, jornalero.
Sánchez Pineda, Eleuteria, 23 años, n. de El Viso, viuda, S/C, analfabeta, 18 años en Sevilla.
Sánchez Poyato, Gertrudis, 50 años, n. de Almonte, viuda, analfabeta, 36 años en Sevilla.
Tabares Sánchez, Carmen, 16 años, n. de Sevilla, S/C, analfabeta.
Torres Tornas, Antonio, 56 años, n. de Marchena, soltero, jornalero, analfabeto, 34 años en Sevilla.
Torres Mendoza, Manuel, 29 años, n. de Sevilla, soltero, jornalero, analfabeto.
Torres Mendoza, Milagros, 21 años, S/C, soltera, analfabeta.
Villegas Galán, Rosario, 34 años, n. de Sevilla, casada, S/C.
Villegas Galán, María, 30 años, soltera, S/C.
Villagómez Barrera, Matilde, 22 años, n. de Sevilla, casada, S/C.
Villagómez Barrera, Maria, 4 años, n. de Sevilla.
Vargas Serrano, Maria, 42 años, soltera, n. de Posadas ( Córdoba ), analfabeta, S/C, 15 años en Sevilla.
Vargas Serrano, Ana, 40 años, soltera, n. de Posadas, analfabeta, S/C, 15 años en Sevilla.
Vargas Serrano, Dolores, 38 años, idem.
Vargas Serrano, Juana, 30 años, idem.
Vargas Serrano, Mercedes, 29 años, idem.
Vargas Serrano, Luisa, 25 años, idem.
Vargas Serrano, Elvina, 20 años, idem.
** Abajo una hoja del Padrón de Sevilla del año 1861. María del Amparo Caba Beltrán nació a las 5 de la madrugada del 18 de octubre en la calle Conde Negro n.º 3, hija natural de María Caba, nacida en Quintana, Plasencia. Abuelos, José Caba, natural de Almadén del Azogue (Sevilla, error por Ciudad Real), y de María Beltrán, natural de Almadenejo.
Dolores López Caba, viuda de Francisco Copado Moyano, en Sevilla en 1958. En la época de residencia de los Copado en Castilleja de la Cuesta (1924-1930 aprox.) solía Francisco desplazarse a diario en bicicleta a ver a su novia hasta la sevillana plaza de Argüelles. El viaje de ida era sumamente placentero, al contrario que el regreso, que suponía escalar la cuesta del Caracol y todo el siguiente empinado tramo hasta llegar a la casa de la calle Valle de Castilleja, donde vivía.
Esta fotografía por desgracia se ha deteriorado mucho tras sufrir los efectos de una de las riadas del arroyo Tamarguillo de los años 60 que inundaron la barriada sevillana del Cerro del Águila. Estaba en el cajón de una mesilla de noche que salió flotando del dormitorio, en la casa de una de las hijas de Francisco Copado. Se puede ver que monta una bicicleta de carrera y que al fondo hay otra apoyada en la pared. Su fecha, de finales de los años 20.
Niños del Cerro del Águila jugando en las aguas desbordadas en los años 60
La afición de Francisco Copado a la bicicleta la heredó su hijo. El cual tuvo un serio percance con ella como vemos en este recorte de prensa del 1 de agosto de 1965.
Yo también he hecho muchas veces el trayecto Castilleja-Sevilla y viceversa en bicicleta, recostruyendo los pedaleos de mi padre, de mi abuelo y de mi tío Francisco Copado. En la foto poso en la plaza de Argüelles. Sobre la farmacia a mi espalda vivió la novia de este último, Dolores López Cabas, con su madre, en la forma se ve en el censo transcrito arriba. A la derecha de la farmacia hay un pequeño callejón ("barreduela") por donde entraban los presos para comparecer ante los magistrados del Juzgado, sito justo detrás. Hoy, como queda dicho, el edificio del Juzgado lo ocupan el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, el Municipal y el de Andalucía.
Esta foto está tomada en la entrada de la barreduela. A mi izquierda Loli y Rosario, dos de las nietas de Francisco Copado y Dolores López. A mi derecha, mi hermana menor María del Pilar y su marido. Junto a este, la cristalera que hoy ocupa el hueco que fue la puerta principal del edificio
El domicilio en Castilleja de Francisco Copado, su hermana María y la madre de ambos, aparece en el padrón de 1924 y era el siguiente:
Calle Valle n.º 3.—Lucia Capado Moyano, nacida el 15 de enero de1872 en Valverde del Camino (Huelva), residente en Nerva, con 10 meses de residencia en Castilleja, transeúnte. Hijos, Francisco Martín Capado [Capado Moyano], nacido en Nerva (Huelva) el 6 de marzo de 1906, soltero, de profesión dependiente, residente en Nerva, 2 pesetas (¿su sueldo?), con 10 meses de residencia en Castilleja. María Martin Capado [Jiménez Capado], nacida en Nerva el 5 de septiembre de 1911, soltera, de profesión su casa, con 10 meses de residencia en Castilleja.
—Y Ana Fernández de Córdoba Carrasco, nacida en el año 1851, soltera, natural de Jimena de la Frontera (Cádiz), con residencia en Sevilla, y 1 año en Castilleja, transeunte, de profesión su casa.
En 1929 se rectificó el padrón en la forma siguiente:
Calle Valle n.º 3. — Francisco Martín Capado, soltero, natural de Nerva, de profesión chófer.
Y en la siguiente hoja, con la anotación "dados de baja":
Calle Valencina n.º 4. Francisco Martín Capado (v.s); y José Cordero Villar, nacido el 25 de febrero de 1906 en Castilleja de la Cuesta, soltero, jornalero.
El padrón de 1930 constaba de estos datos:
Calle Valle n.º 3. — Ana Fernández de Córdoba Carrasco (v.s.); Lucía Capado Moyano (v.s.); Francisco y María Capado Moyano (v.s.).
Encima de Lucía y de sus dos hijos aparece la letra B (¿baja?).
El apellido Martín se explica porque el primer marido de mi abuela lo llevaba. Este hombre, con el que tuvo dos hijos que ya referiremos, era natural de Riotinto, minero de profesión y fallecido por enfermedad o accidente laboral —no aparece su ficha en la empresa minera—. Lucía recibió su pensión por este motivo. El apellido original valverdeño Capado fue luego transformado en Copado, de manera que mi tío y mi madre lo usaron así y así lo transmitieron a sus descendientes.
La calle Valle se formó a principios del siglo XX por iniciativa de varios propietarios de tierras que solicitaron la alineación del acerado de una hilera casas de nueva construcción cuyos solares se segregaron de los corrales y tierras de las casas y haciendas de la calle Príncipe de Asturias (antiguamente calle de la Granada). A la calle Valle se bautizó con el nombre de Valencina en sesión del cabildo castillejense del 7 de diciembre de 1905 siendo alcalde Francisco Silva Luque, y se llamó también calle de Ramón y Cajal tras la Guerra Civil durante el período franquista, tras el cual recuperó su original denominación de Valle, por la depresión que se contempla hacia el norte del término hasta el límite con Camas.
La calle Valle tuvo —y tiene— su principio en la calle Colón. Su primera casa de esquina, el número 1, era en tiempos de la residencia de Lucía Capado y sus hijos un solar sin tapia según me informó una anciana vecina que los conoció y trató. El corral del n.º 3 de Valle limitaba con el del n.º 2 de Colón, a la sazón habitado por mi abuelo Ramón Oliver Jiménez y su familia, —en ella su hijo Antonio, que luego se convertiría en mi padre—. De forma que Antonio y María Jiménez Copado se conocieron desde muy jovencitos, observándose con toda seguridad sobre la tapia de separación de sus corrales aledaños.
Antonio Oliver Tovar y María Jiménez Copado a finales de los años 20
Área de la esquina Colón-Valle. En verde el número tres de la calle Valle. En azul el número dos de la calle Colón. La casa de esquina no existía a finales de los años 20 del siglo pasado. En amarillo, la hacienda La Pintá, en la cual estuvo empleada la jovencita María Jiménez cosiendo y planchando. Y de la cual era guarda jurado mi tío abuelo Teodoro Oliver Jiménez, hermano de Ramón. "Mi tío-abuelo. Capataz en la hacienda La Pintá, que recorría en su ronda diaria a caballo. Solía espantar a los rapazuelos de la Villa que invadían el territorio de los Tendero-Vila sin miramientos, a cartuchazos de sal en las posaderas, según me testimoniaron muchos años después varias de sus víctimas". Historia de los apellidos, 8. Mayo de 2019.
Los guardas de las fincas de los terratenientes se granjearon la animosidad popular por la defensa que hacían, en razón de su oficio, de los privilegios de sus empleadores. Consta en la prensa del primer tercio del siglo XX, y especialmente en la de la República, innumerables noticias de enfrentamientos entre organizaciones obreras de ocupación de tierras y estos personajes, muchos de tales enfrentamientos con muertes por medio. Teodoro vivía con su familia en la cercana calle de la Granada (hoy Príncipe de Asturias), donde había sido vecino, precisamente, de Lucía y la suya antes de que, desahuciada por impago del alquiler, se trasladara al 3 de Valle. La República luchó en todo el país contra los abusos de los alquileres de vivienda. Vamos a verlo con más detalle en próximas entradas.
*** Un hermano de este Juez que inscribió en el Registro Civil el nacimiento de Dolores López Caba fue militar de Artillería, un jefe en la Pirotecnia cuya esposa recomendó a María Jiménez Copado y a una amiga suya ante el director de dicha Pirotecnia para que le diesen empleo en ella.
Nota en la ficha de María Jiménez Copado —con una referencia a "sor Saturnina"— La nota remite a la ficha de su íntima amiga María del Sagrario Díaz Ponce. En esta última sor Saturnina, se dirige a Ana, la esposa del general Manuel Esquivias Zurita para que interceda en pro de emplear a ambas en la Pirotecnia:
Esquela mortuoria de doña Ana de Montes Huidobro, "Anita Esquivias".
Los Esquivias Zurita, hijos de Antonio María Esquivias (nacido en 1847) y de María Josefa Zurita Palma (nacida en 1849) fueron 8 hermanos: José (casado con María de los Ángeles Salcedo Barreto), José María, María de los Dolores, Juan, Enrique (casado con Magdalena Sampol Antich), Antonio, Manuel (casado con Anita), y Mercedes (casada con Antonio Feijoo Carrasco).
En 1900 Manuel Esquivias Zurita vivía con sus padres y hermanos en la calle Santa Clara n.º 21 de la parrroquia sevillana de San Lorenzo. El padre, Antonio Esquivias Pérez, sevillano, era ingeniero de montes, —hermano de Manuel Esquivias, natural de Lepe y nacido hacia 1835, administrador de particulares—, y la madre, Josefa Zurita y Palma, era de Cádiz. Los hermanos eran José, abogado (el futuro juez), Juan, licenciado en Filosofía y Letras, Antonio, estudiante, el referido Manuel, en la Academia Militar (el futuro general de Artillería), Concepción, Enrique y Mercedes. Todos ellos solteros.
Otra hermana, Dolores Esquivias Zurita, de 27 años, vivía en la calle Mendez Núñez en 1901, casada con Federico Amores Ayala, propietario, de 30 años, nacido en Sevilla; con ellos vivían los padres de él, Federico de Amores Joseba, de 63, natural de Umbrete (Sevilla), coronel retirado, hijo de Joaquín y Antonia, y Carmen Ayala y Ayala, de 51, natural de Sevilla e hija de Ángel y Camila; mas Luis y Concepción Amores Ayala, de 24 y 19 años; y dos sobrinos del cabeza de familia, Salvador y José Amores y Lafite, de 18 y 17 años. Más dos criados y dos criadas.
En cuanto a sor Saturnina Benjumea Taravillo, directora del Protectorado de la Infancia de Triana, era cuñada del conde de Colombí: "Carmen Benjumea Taravillo, nacida en Sevilla en 1883 y fallecida en 1932, casada con Fernando Barón Martinez-Agulló, sin descendencia". Historia de los apellidos, 7. Mayo de 2019.
En 1895 Saturnina Benjumea Taravillo vivía en la calle Alfonso XII n.º 15 en Sevilla, con 14 años de edad, con sus tres hermanas, Carmen de 17, Fernanda de 16 y Josefa de 12, y con su hermano Diego, de 19 años, estudiante. Cabeza de familia era la abuela Carmen Canaleta Morales, viuda y propietaria de 72 años, natural de Barcelona e hija de José y Saturnina. Su hija, Juana Taravillo Canaleta, de 46 años, nacida en Madrid, casada, hija de Juan y de la dicha Carmen. Hija política, María Benjumea y Zayas, de 29 años, natural de El Arahal (Sevilla), hija de Eduardo y Carmen. Hijo político, José María Benjumea Gil de Gibaga, de 60 años, natural de la Puebla de Cazalla (Sevilla), propietario, hijo de Antonio y Juana. Hijo, José Manuel de la Cámara Canaleta, de 35 años, propietario, hijo de Manuel y de dicha Carmen. Tenían 7 sirvientes, todos de Andalucía Occidental menos uno de Cáceres.
En 1902 aparecen más nietos en el domicilio: Carmen, José Manuel, María y Concepción Cámara Benjumea, de 11, 6, 5 y 1 años respectivamente, hijos de José Manuel y de María. La abuela tiene ya 81 años y los criados han aumentado a 14, una de ellos Purificación Escamilla Caballero, de 32 años, casada, analfabeta, natural de Estepa (Sevilla), hija de Francisco y Josefa. Ahora Saturnina tiene 21 años y de ocupación, su casa.
Falleció Saturnina el 15 de julio de 1969
(1) En 1930 como educanda en el convento de las Irlandesas de Castilleja figura Ana Benjumea Turmo, nacida en 1915 también en La Puebla de Cazalla. Los Benjumea de La Puebla aparecen en estrecha relación con los militares de Artillería en Sevilla.
Con tan solo 17 años, se hizo socia del Sevilla FC, obteniendo el carné número uno. Fue lo primero que pidió tras salir del internado de Castilleja de la Cuesta. Iba en familia, cada domingo, al que siempre fue su estadio. Quiso vivir todas las finales desde aquella que dio el único campeonato liguero a mediados del siglo XX, hasta la última final que disputó el equipo nervionense en Madrid contra el Getafe en el año 2007. Casóse con el futbolista rojiblanco Miguel López Torrontegui.
La mafia artillera hispalense, que con sus sólidamente establecidas factorías en la ciudad vería el cielo opulento de los negocios ganado. Desde agosto de 1936 las exigencias de material bélico de la Guerra Civil impulsaba con enorme potencia la industria correspondiente, y a su descomunal rebufo las posibilidades de negocios enriquecedores eran infinitas para las élites cuarteleras de la ciudad. Se puede comprobar en la prensa cómo muchos jefes y generales del cuerpo de Artillería se convirtieron además en dueños, directores o principales accionistas de empresas relacionadas con la guerra u originadas en ella, como es el caso sobre todo de las basadas en explotaciones mineras. Así, lo que gente como Francisco Copado denunciaba y que le costó la vida—respecto a que las guerras eran creadas y alimentadas por la insaciable burguesía en su afán de acumulación de riqueza— se evidenciaba una vez más.
En torno a la Pirotecnia Militar y a la Fábrica de Artillería medró exponencialmente una oligarquía uniformada y cargada de medallas, la cual con el dinero que robaba a los trabajadores pagó carreras universitarias a sus hijos y nietos —abogacía, arquitectura, medicina— formando así los cuadros de tecnócratas mediocres que tomaron el relevo en el puente de mando de la podrida nave hispana. Estos retoños de los carcamales franquistas enlazaban un día sí y otro también con la rancia, monárquica e inmovilista aristocracia local por medio de matrimonios preludiados por bodas aparatosas arropadas escandalosamente por la clerigalla arzobispal.
Un caso flagrante, el de nuestro viejo conocido el "chatarrero" Alarcón de la Lastra (ver Historia de los apellidos, 6. Mayo de 2019): el día de la Ascensión del Señor de mayo de 1952 se casaron en la catedral hispalense José Guajardo-Fajardo y Albarracin, marqués de la Reunión de Nueva España, y Concha Alarcón Domínguez, hija del general de Artillería y ex-ministro Luis Alarcón de la Lastra. Asistió la madre del novio, marquesa de la Reunión, viuda muy conocida en Castilleja en su hacienda de la calle de Enmedio. Ofició el tío de la novia, cura rector del Colegio de Villasís Antonio Alarcón de la Lastra. Otros tíos de la novia asistentes fueron el alcalde de Sevilla marqués del Contadero, Manuel, Fermín, Joaquín y Luis Alarcón de la Lastra. Y los hermanos del novio, Javier, Alfonso e Ignacio. Y sus tíos José Albarracín y Arias de Saavedra, y su primo el marqués de Lorenzana. Estuvieron presentes SS.AA.RR. Isabel Alfonsa y Dolores de Borbón y Carlos Zamoyski, la duquesa de Osuna, duques de Gandía, marqueses de Benamejí y Torrenueva, marquesa viuda de Villapanés, marquesa viuda de Nervión, marquesa del Contadero, marqueses de los Ríos, de Isla Hermosa, de Encinares, Grañina, Lorenzana, Tablantes, Valencina, Granja, Casa León, Peña de los Enamorados, Vadeosera, Navas de Navarra, Campo Nuevo, Montana, condes y condesas de Casa Galindo, Tarifa, Peñaflor de Argamasilla, Mejorada, Arteche, Lebrija, Colchado, vizcondes de Benaoján y Casa González y baronesa viuda de Gracia Real.
El mismo día se casaron en la capilla privada de Santa Eufemia, propiedad de Eduardo de Ybarra y Osborne, padre de la novia, Emilia Ybarra Hidalgo con Álvaro Basa Travesedo, sobrino del conde de Montefuerte. Al final de la boda vinieron a Castilleja al convento de las Irlandesas para depositar el ramo de flores en su capilla, saliendo después en viaje de bodas.
Para festejar la sangrienta victoria de 1939, Tercer Año Triunfal, obtenida aplastando a la democracia republicana, como si no hubieran tenido bastante con la cruel matanza de seres humanos que habían realizado en los tres antecedentes años, los generales, jefes y oficiales del Arma de Artillería de Sevilla organizaron una sádica e inhumana orgía de sangre cebándose en esta ocasión en los inmaduros cuerpos de inocentes becerrillos que, en el improvisado coso contiguo al caserío de la hacienda del Rosario situada en la carretera de Sevilla a Alcalá de Guadaira, pugnaban naturalmente por volver a las ubres de sus madres. En esta canallada fascista-taurópata del 20 de junio de 1939 participó la más relevante sociedad sevillana “así como muchas distinguidas señoras y encantadoras muchachas de otras poblaciones, principalmente Cádiz y Jerez. Las más de las bellas concurrentes vestían el clásico traje rociero”.
Aportó los aterrorizados animalitos el ganadero Clemente Tassara (de los Tassara de Castilleja, ver Historia de los apellidos, 10. Mayo de 2019). Asistieron, con sus familias, los generales Llanderas, Jevemois y García Ruiz; el gobernador militar coronel Aramburu; el coronel del Tercio Vicente Valera; el de la fábrica de Artillería Manuel Esquivias Zurita; el de la Pirotecnia José Sánchez García; el jefe accidental de la Maestranza Juan de Alarcón; el alcalde de Sevilla Eduardo Luca de Tena; el presidente de la Audiencia Escribano, entre otras autoridades.
Dos capitanes, auxiliados por profesionales taurópatas no menos chulescos que ellos como Luis Fuentes Bejarano y Manuel Ponce, hicieron las trágicas payasadas de rigor, probablemente bajo los efectos del alcohol, recibiendo orejas como trofeos. Al tercer becerro el golferío rociero femenil se animó a irrumpir en el ruedo, bajando como espontáneas Margot Montes Monferri, su hermana María, Juanita Benjumea Turmo y Lolita Ramos e Isern, entre otras pindongas desalmadas. La señorita Matilde Solís Atienza recogió la llave a la grupa del caballo que montaba el alférez Marín de Oliva.
“Segunda parte de la fiesta taurina, interrumpida con abundantísima merienda y ricos vinos, fue el animadísimo baile y el cante flamenco. Todo terminó ya de madrugada, y los principales organizadores, comandante Esquivias y capitanes Aramburu, Leyaristy, Barón Mora-Figueroa, Pedrosa y Lobato fueron felicitadísimos por la esplendidez y acierto con que supieron disponerlo todo”. ABC del 20 de junio de 1939.
(2) El militar en el centro del trío de la foto que abre esta entrada es Luis Miguel Limia Ponte y Manso de Zúñiga, VIII marqués de Bóveda de Limia (1882-1952). La justicia de opereta de la Democracia Borbónica montó con este criminal un numerito que al poco tiempo quedó en nada: "En 2008, fue uno de los treinta y cinco altos cargos del franquismo imputados por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por Baltasar Garzón por los presuntos delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad que supuestamente habrían sido cometidos durante la Guerra civil española y los primeros años del régimen de Franco. El juez declaró extinguida la responsabilidad criminal de Ponte cuando recibió constancia fehaciente de su fallecimiento, acaecido cincuenta y seis años antes. La instrucción de la causa fue tan polémica que Garzón llegó a ser acusado de prevaricación, juzgado y absuelto por el Tribunal Supremo". (Wikipedia).
(3) A la izquierda, el coronel director de la Pirotecnia Militar. Contra este coronel tuvo que lidiar el presbítero Rafael Sánchez Molina tratando de defender a mi madre de las acusaciones que le hicieron (ver la entrada anterior). Desarrollaré con más extensión este asunto próximamente.





















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