Una caja de balas, vacía, fabricada en la Pirotecnia Militar
(Viene de la entrada anterior).
(2) Juan Cansino Jiménez era hijo de Miguel Cansino y de María Jiménez, y nació en Castilleja el 28 de marzo de 1889 (2a). Vivía en la calle Pedro Parias (antes calle de la Granada y después Príncipe de Asturias) número 31.
Ingresó en la Pirotecnia el 21 de febrero de 1922, con un sueldo de 3 pesetas y 25 céntimos, causando baja por falta de trabajo el 24 de septiembre de 1929. Reingresó en la categoría de "transitorio" el 13 de agosto de 1935, y en 1942 se encontraba en el Departamento n.º 22 (Vainas). Luego aparece domiciliado en la capital hispalense, en la calle Santa Marina, n.º 13. Fue baja por fallecimiento el 3 de noviembre de 1947.
En la primavera de 1938 la Guardia Civil de Castilleja había informado sobre él a la fábrica de armamento: "Informe de la Guardia Civil de Castilleja. 19 de mayo de 1938. Conducta pública buena. Privada mala, con maltratos frecuentes a su difunta esposa e hijos. En la actualidad, casado en segundas nupcias, observa la misma conducta. De derechas, afecto al Movimiento. El Sargento, Miguel Prieto".
Firma del sargento de la guardia civil Miguel Prieto Guerrero, quien abofeteó a Juan Cansino Jiménez por creer que tenía a una de sus hijas desatendida. En la siguiente nota, (3) sabremos más de este condenable personaje.
Con fecha de dos días después de la de la carta que transcribimos en la entrada anterior, el 14 de febrero, una tarjeta de la carpetilla de Juan indica que trabajaba en Vainas (Departamento 22). Y otra de cuatro días después: "El Teniente Médico no le aprecia lesión aparente. 18 de febrero de 1939".
Otros informes de la ficha de Juan Cansino se refieren a los varios correctivos que sufrió, así como a una baja por accidente: "El 26 de diciembre de 1945. Correctivo de 3 días de suspensión por faltas cometidas en el taller, Departamento 38. El 23 de abril de 1946 correctivo de 4 días de suspensión por dormir en horas de trabajo y desobedecer órdenes de un superior, con apercibimiento de expulsión en caso de reincidencia. El 19 de noviembre de 1946, baja por accidente hasta el 12 de diciembre de 1946".
El Departamento de Vainas de la Pirotecnia está ilustrado en la obra de Enrique de la Vega Viguera La Pirotecnia Militar de Sevilla. Notas para su historia, que citamos en la entrada anterior: "Del mismo modo que la Pirotecnia atendió al suministro de cuanto material llevamos detallado [granadas, bombas de aviación, espoletas, bengalas, munición en general, etc.], abasteció también de artificios y vainas a la Marina, ya que el único establecimiento que producía vainas para la artillería naval era la fábrica de Trubia, enclavada en zona roja. Con objeto de poder atenderse las necesidades de la Marina, la Superioridad decidió adquirir en Alemania, a finales de 1936, la maquinaria precisa para montar un taller dedicado exclusivamente a la fabricación de estas vainas. Se pensó instalarlo en el arsenal de San Fernando, pero ante el temor de que pudiera ser cañoneado desde el mar, se pensó en montarlo en zona más segura y estratégica. En última instancia el elegido fue la Pirotecnia de Sevilla, que disponía de terrenos para nuevos talleres. La dirección de este taller se le encomendó a un artillero de la Armada (posteriormente de Armas Navales), el Teniente Coronel de dicho Cuerpo Juan de Sarriá (2b); los maestros y operarios pertenecían a la plantilla de la Pirotecnia, dependiendo, naturalmente, el taller de la Dirección de la misma.
Este taller fue sin duda una gran adquisición. Permitió la fabricación de vainas, desde las de 45 mm. Boford, hasta las de 120 mm. Vicker, tanto para los cañones de la Armada como, incluso, para diversos calibres usados en el Ejército. Toda la maquinaria instalada, prensas de embutición de distintas potencias, horno eléctrico de marcha continua para los revenidos, prensa horizontal de bola para el cabeceado y alejamiento del estopín, así como otras máquinas auxiliares, correspondía al tipo de las expuestas en la Feria de Leipzig celebrada el año 1937, es decir lo más moderno del momento.
[...] Cabe destacar la prensa hidráulica KAPE de 1.500 Tms., que fue en su día la segunda de Europa, ya que la primera que montaron dichos fabricantes se encontraba instalada en la propia Alemania. Al cierre de la Pirotecnia hubo un proyecto de traslado de dicha prensa a la Fábrica de Armas de La Coruña, pero a la vista de los riesgos que dicho traslado podría ocasionar se determinó dejarla en su mismo emplazamiento. Anecdóticamente esta prensa sigue su trabajo perforando chapa para vainas del cañón sin retroceso del 106, ubicada en las nuevas dependencias del Parque y Maestranza de Artillería, pero sin haber abandonado su primitivo lugar de instalación".
(2a) Juan de Dios Sixto Rafael de la Santísima Trinidad Cansino Jiménez nació a las 11 de la mañana y fue bautizado en la iglesia de Santiago el 13 de abril de dicho año de 1889. Los nombres completos de sus padres eran Miguel Cansino de los Reyes y María Antonia Jiménez Gutiérrez, casados en nuestra Villa en 1887. Miguel era hijo de Joaquín Cansino Durán y de Teresa de los Reyes Cálceres, y María Antonia era hija de Juan Andrés Jiménez Tovar y de María del Rosario Gutiérrez Vázquez, todos naturales de esta Villa.
Los padrinos en el bautizo de Juan fueron Juan de Dios Sánchez López y su mujer María de la Encarnación Cuevas Morales, vecinos de Sevilla. Ofició el bautismo el cura Rafael Carnevali. Juan tuvo varios hermanos, todos nacidos en Castilleja.
Juan, de oficio jornalero, contrajo matrimonio en Utrera con Rosa López Fernández el 31 de diciembre de 1919. Luego, como se puede comprobar, regresaron a Castilleja, donde nació su hija Concepción el 21 de diciembre de 1927 a las 7,30 de la mañana en la calle de la Granada n.º 7. En la partida de bautismo de Concepción se especifica que sus padres se habían casado en Utrera "según dijeron" el año de 1920 (o en diciembre del 19), y que la madre era de Benacazón, siendo los abuelos maternos Basilio López Rodriguez y Rosario Hernández Hurtado, naturales de Gines. Padrinos en el bautismo de Concepción, Francisco López Gutiérrez y Rosario Cansino Jiménez, solteros vecinos de Castilleja.
Concepción era la niña enferma a la que se refiere su padre, quien nos dice en 1939 (ver abajo) que tenía 14 años y medio de edad.
Dos años después, en 1929, nació su segunda hija, Carmen, el 18 de abril a la una de la noche en la calle de la Granada n.º 90. Se bautizó el 4 de mayo siendo padrinos Fernando Oliver Tejada y Remedios Jiménez de la Rosa, solteros vecinos de Castilleja.
Carmen Cansino López fue confirmada en Castilleja el 7 de mayo de 1965. Emigró a Cataluña como tantos otros andaluces, y se casó en la parroquia de San José Obrero* (San Baudilio de Llobregat), arzobispado de Barcelona, el 17 de diciembre de 1972, con Tomás Cuesta Corregidor**.
* "Desde el momento de su inauguración destacó el gran servicio pastoral y social de la nueva Parroquia, del cual el verdadero motor fue el párroco Ramón Mascorda. Por las circunstancias políticas y sociales de la época se impulsó la creación de un centro social con una vertiente popular y obrera. Poco después se creó un centro de asistencia médica para cubrir las graves deficiencias asistenciales de este sector de la población.
En el primer trimestre de 1972 el padre Mascorda es sustituido por el padre Nemesi Solà, claretiano, que junto con el padre Jaume Vilà, también claretiano, se hicieron cargo de la Parroquia. En estos años la parroquia es un punto de referencia social y pastoral. Es un lugar donde tienen cabida las primeras asambleas vecinales del barrio, se origina el primer grupo de esplai que acoge a numerosos niños y jóvenes de las barriadas así como una intensa actividad de catequesis". http://www.parroquiasantjosepobrer.com/
** El marido de Carmen Cansino López, Tomás Cuesta Corregidor, había nacido en Ambite de Tajuña (Madrid) el 6 de septiembre de 1930, y falleció en Sabadell el 4 de enero de 2020. A su hermano —cuñado de Carmen Cansino— Bernardo Cuesta Corregidor, domiciliado en la calle Teniente Coronel Madariaga n.º 12 de Ambite, se le comunica un deslinde de cierto tramo del río Tajuña del Dominio Público Hidráulico el 21 de mayo de 2008, firmado por el presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo. Boletín Oficial del Estado del 3 de junio de 2008.
(2b) El ingeniero naval Juan de Sarriá Guerrero, teniente coronel jefe del Departamento de Vainas de la Pirotecnia —Departamento en el cual también trabajó María Jiménez mi madre, a sus órdenes—.
Juan Sarriá Guerrero consta nacido el 12 de diciembre de 1908 según el Registro Civil en San Fernando (Cádiz), fecha probablemente errada porque luego aparece en 1919 como guardia marina de la Escuela Naval de dicha localidad —tendría 11 años de edad—, con unos haberes de 900 pesetas anuales.
La familia gaditana de Juan Sarriá está registrada en San Fernando en el año 1912, viviendo en el n.º 11 de la calle Santa Lucía en la forma siguiente: Juan de Sarriá García, de 34 años, natural de San Fernando y de profesión médico. Su esposa Josefa Guerrero Naranjo, de 40 años, natural de San Fernando. Hijos, Josefa, de 8 años, Carmen, de 7, Juan de Dios, de 5, María de los Ángeles, de 2, y Juan José, de 1.
En el n.º 9 de dicha calle vivían Cristóbal Guerrero Ruiz, de 63 años, casado con Josefa Naranjo García, de 59, y con una hija, María Luisa, de 24. Y un astrónomo, Vicente Guerrero Naranjo, de 27 años, natural de Málaga, vivía en San Fernando en dicha calle y año, en el n.º 8.
El futuro director de departamento en la Pirotecnia sevillana, en octubre del dicho 1919 fue aprobado con plaza en la Academia de Artillería de la Armada.
Ascendió de alférez a teniente de Artillería de la Armada el 18 de diciembre de 1924. Fue destinado al arsenal de La Carraca como agregado para efectuar las prácticas reglamentarias un año después, en diciembre de 1925, y pasó a ser agregado en la Comisión de Marina en Europa, por un plazo de dos meses, en febrero de 1926.
Juan de Sarriá Guerrero fue nombrado teniente coronel de Artillería de la Armada en febrero de 1929. Pasó a la reserva como vicealmirante el 21 de enero de 1972.
Un Juan de Sarriá Lucas (¿su hijo?), hijo de Eloísa Lucas, opositó para ingresar en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra), y ya en el oficio se casó en diciembre de 1962 en la iglesia madrileña de San Agustín, con Suni Sopeña Quesada, hija de Ángel Sopeña Ibáñez.
(3) Ya desde simple guardia Miguel Prieto Guerrero demuestra ser persona letrada y suelta de pluma. Se expresa bien, como se puede comprobar en el siguiente artículo de su autoría. La idea matriz en este su escrito, la de que la guardia civil debía asumir funciones amplias, por su propia naturaleza y la excepcionalidad humana y calidad ética de sus miembros ("Función extensiva de la Guardia Civil"), parece que luego, ya en Castilleja, autoaplicósela en la práctica del día a día sobrepasando límites intolerables. El jefe de puesto Miguel Prieto, como hemos visto repartiendo bofetones a los detenidos, actúa de juez, fiscal, abogado, forense y verdugo, todo en uno (3a). Veamos su artículo:
"Función extensiva de la Guardia Civil. Se observa que cuando el Gobierno estima delicada y propensa al olvido alguna función de la Administración pública, si la índole de ella es compatible con el carácter y objeto de la Guardia civil, confía su práctica al personal de este Instituto.
Ejemplo notable de esta opinión lo tenemos en ciertos preceptos de la Ley de caza, que confieren a los comandantes de puesto la ejecución de las sentencias en cuanto se refiere al rescate de las escopetas recogidas, mediante el abono de cien pesetas en papel de pagos al Estado y el informe previo para la concesión de licencias; en las disposiciones que le atribuyen carácter de agente del Fisco para que compruebe las bajas en la contribución industrial y de comercio y levante actas de presencia que puedan servir de base a los expedientes de defraudación de los tributos; en la Ley y Reglamento de reclutamiento, donde se les señala el deber de pasar revista anual a los individuos sujetos al servicio militar, cometido que antes desempeñaban los Alcaldes, y se le hace intervenir en otras cuestiones que requieren ser tratadas con un gran espíritu de probidad y celo, como son las de incorporación de enfermos a filas, averiguación del verdadero oficio o profesión de cada recluta y otras análogas; en las disposiciones sobre armas, que dan al Instituto la facultad de expedir o negar guías de pertenencia a los que las desean para fines que no sean la caza, etc.
La esfera de deberes u obligaciones del Cuerpo se ensancha de día en día; su prestigio se consolida por la misma causa, y las autoridades encuentran en la fuerza del Cuerpo el principal y a veces insustituible elemento para la realización de los servicios difíciles o que requieran un esfuerzo inteligente, noble y decidido; mientras que el país favorecido por la protección y seguridad que le presta, reverencia y simpatiza con los beneméritos.
En estas condiciones resulta grato hasta el sacrificio en el cumplimiento de los reglamentarios deberes del honroso Instituto. Miguel Prieto Guerrero. Guardia segundo del puesto de Bollullos de la Mitación". Revista Técnica de la Guardia Civil. Octubre de 1925, pág. 338.
Fue examinado y aprobado para cabo dos años después, tal y como publica La Correspondencia Militar del 25 de noviembre de 1927. Obtuvo destino en Sevilla en julio de 1929.
"Por reunir las condiciones señaladas en el Decreto número 50, de 18 de agosto de 1936 (B.O. número 8), hecho extensivo al Instituto de la Guardia Civil, por orden de S.E. el Generalísimo de los Ejércitos Nacionales, de fecha 24 de abril último, se concede el ascenso al empleo superior inmediato, con la antigüedad que en su día se señale, al Cabo de dicho Instituto D. Miguel Prieto Guerrero, de la Comandancia de Sevilla interior. Burgos, 31 de mayo de 1937. El General Jefe, Germán Gil Yuste". (Boletín Oficial del Estado. Burgos, 2 de junio de 1937).
Miguel Prieto Guerrero había nacido en Aroche (Huelva) el 1 de marzo de 1897. Su mujer Rafaela Martín Parrilla en El Castillo de las Guardas (Sevilla) el 21 de julio de 1899. En Bollullos de la Mitación tuvieron a Dolores Prieto Martín, nacida el 15 de noviembre de 1924, y a Miguel Prieto Martín (3a), nacido el 6 de agosto de 1926, que estaba empleado en Sevilla; y en Bormujos tuvieron a Rafaela Prieto Martín, el 7 de julio de 1937. Ya destinado en Castilleja, desde el año 1945 vivieron los cinco en la Calle Real n.º 43, en la misma casa que la familia castillejana formada por Antonio de los Reyes Cabrera, nacido el 7 de enero de 1882; su esposa Carmen de los Reyes Chávez, nacida el 1 de diciembre de 1884, y su hijos Encarnación de los Reyes de los Reyes, nacida el 28 de febrero de 1922; y Brígida de los Reyes de los Reyes, nacida el 15 de enero de 1924.
Esquela mortuoria de la mujer del sargento
Vivía en 1944 —aunque ya en el 45 no aparece— en dicho número de la Calle Real un hermano del guardia civil, Román Prieto Guerrero, de 39 años y chófer de profesión, nacido en Huelva, con Micaela Romero Fernández, también de 39 años, nacida en Cortegana (Huelva), y con Dolores Prieto Sánchez (¿sobrina?), de 9 años, nacida en Sevilla. Al siguiente año, como queda dicho, ya no constan en Castilleja Román, Micaela y Dolores, pero sí el sargento con su familia, que hubo de convivir en nuestra Villa con la familia del agraviado Juan Cansino Jiménez.
(3a) Miguel Prieto Martín*, casado con Carmen Iglesias Bejarano, murió el 26 de diciembre de 1980 en Castilleja, en la calle General Franco (Calle Real), Bloque 2, Bajo C, de la Cooperativa 1ª Fase. Fue sepultado en Gines.
A aquellas alturas de la democracia el firmante de la partida de defunción de Miguel, cura de Castilleja Antonio Pastor Portillo**, todavía nombraba a la Calle Real calle del General Franco.
* El hijo del sargento se había casado en Gines.
Nicho en el cementerio de Castilleja de la Cuesta
** "Fue al encuentro del Señor" —se asegura en la esquela mortuoria del cura Pastor Portillo— en Sevilla el 15 de marzo de 2010, a los 97 años de edad. Era natural de la localidad sevillana de Paradas. Decíase de él que, ya jubilado, disfrutaba de varios pisos de su propiedad en Sevilla, en los que se encerraba a deleitar sus últimos años con abundantes libros y discos de música clásica. Se había enriquecido —insistían los rumores— pastoreando al ganado castillejano. También oí decir en el pueblo que, por diferencias en la administración de las cofradías se enemistó con cierto sector de ellas, cuyos componentes le arrojaban gatos muertos y basura en el zaguán de su casa. Nada nuevo entre los fieles de base de nuestra Villa, ciertamente. Nada original ni único: el siguiente párroco del pueblo recibió varios achuchones y empujones en el mismo interior del recinto sacro. Desde el Arzobispado hispalense, de tiempos inmemoriales se ha señalado a la comunidad católica del pueblo como una de las más conflictivas, y se alertaba siempre a los nuevos curas para que lo tuvieran presente. El catolicismo anticlerical de raíz popular está ampliamente representado en pueblos con fuerte sentimiento de identidad e independencia.
Recuerdo bien la primera y única vez de, de niño, entré en casa del cura Pastor junto a la iglesia en La Plaza, aunque no recuerdo con exactitud para qué. Yo iba acompañado de otros dos o tres amigos de mi misma edad, —10 ó 12 años—, y esperamos un momento en la sala de estar, muy sencilla, con una mesa camilla en el centro llena de objetos heterogéneos. Salimos pronto de allí, ya ultimada la gestión. Al siguiente día tuve noticias, por mis padres, de que al buen párroco le había desaparecido un reloj-llavero durante nuestra corta estancia en su vivienda. Se hablaba de que nos había denunciado a la guardia civil, y de que daba un plazo terminante para que el ladroncillo se lo devolviese o, en caso contrario, que compareceríamos ante el juez. Todos estábamos muy asustados.
El asunto terminó con la devolución del artefacto. Nunca supe quién de nosotros lo hurtó, ni la vía de restitución que usó. Días después tuve la oportunidad de ver el reloj, que nos mostró el cura Pastor Portillo. Era un aparato con el revés de metal pintado de rojo, de factura moderna, embutido en una imitación de rueda de automóvil de caucho blanco que hacía de amortiguador contra caídas y en la que se insertaba la cadenilla plateada y el cierre para llevar colgado.
Antonio Pastor Portillo, párroco de Castilleja de la Cuesta, durante el Corpus de 1987
Conocí en una tertulia literaria sevillana a un poeta pedroseño que, de niño, lo había tratado en El Pedroso (Sevilla), antes de que recalara en Castilleja. En efecto, "llegó al pueblo Don Antonio Pastor Portillo, el sacerdote más puntual de toda la Santa, Católica y Apostólica Iglesia Romana. La puntualidad era para él una obsesión casi enfermiza. Modernizó también algunos ritos y usos eclesiales e hizo poner una instalación musical con la que, gracias a los discos de pizarra, sonaron por primera vez en el templo pedroseño las cantatas de Bach, el Aleluya de Haendel, el cánon de Panchelbel o la Marcha Nupcial de Mendelshon. Creó una emisora, la Radio Parroquial de la que se hablará más adelante, y, él sí, pudo casar a su sobrina con su sacristán–secretario, Blas Cantarero.
A Don Antonio Pastor debe eterna gratitud un tal Iósif Vissariónovich Azhuhashvili, que ha pasado a la historia universal de la infamia con el nombre de Stalin.
El tirano soviético, que hizo matar a millones de sus leales súbditos, falleció en Moscú el 5 de marzo de 1.953. Ese día, Don Antonio se disponía a oficiar misa matinal en la capilla del Sagrario y, mientras se revestía en la sacristía con los ornamentos sacerdotales, comentó: `Ha dicho la radio que ha muerto Stalin. Era un ser diabólico, un impío, pero como la misericordia de Dios es infinita voy a aplicar la misa por la salvación de su alma`. Y así lo hizo. Debió ser la única misa que se dijo por el déspota comunista en todo el orbe. ¿Una misa por Stalin? Sí, en El Pedroso. Y testigo de tan insólita historia, el monaguillo que aquella mañana ayudaba en la misa. Era, el escribidor.
Don Antonio Pastor estuvo doce años en El Pedroso y fue trasladado a Castilleja de la Cuesta donde seguramente dejó de sufrir por los sabañones que le martirizaban, sobre todo las orejas, mientras ejerció la cura de almas en los fríos inviernos serranos". José María Durán Ayo. Historias y recuerdos de El Pedroso. http://www.lafundiciondeelpedroso.org
Desconozco los criterios y condicionantes que llevan a la jerarquía eclesiástica a señalar los destinos de los presbíteros y clérigos, pero sospecho que en el caso de Antonio Pastor Portillo a Castilleja debió influir en gran manera el que ya tuviera aquí familia de su Paradas natal, en concreto una prima hermana, casada y con numerosa prole. Acaso fue el dicho cura quien solicitó ejercer aquí por tal razón.
Hacia mediados del siglo XX vivían en la Calle Real n.º 28 Aurora Portillo Bellido, nacida el 28 de julio de 1903 en Paradas, analfabeta; su marido Miguel Ruz González, nacido el 15 de julio de 1903 en Paradas, del comercio; y sus hijos José, nacido en 1925; Joaquín, en 1928, Concepción, en 1930, Encarnación, en 1932, Herminia, en 1934, Carmen, en 1935, Miguel, en 1936, Aurora, en 1940, Eutropita, en 1941, y Francisco, en 1943, los siete primeros nacidos en Paradas, y los tres últimos en Bormujos. Los dos mayores, José y Joaquín Ruz Portillo, se desempeñaban como zapateros, el primero en San Hilario (Gerona) y el segundo en Barcelona. Toda esta familia había llegado a Castilleja en el año 1944. De estos hijos, Aurora se casó con un abogado, Antonio Villalobos Mateos, quien murió el 6 de junio de 2008 a los 67 años, en Sevilla, dejando a ella viuda y a sus dos hijas Teresa y Aurora; y Miguel Ruz Portillo, casado con Bernarda Martín Ruiz, murió el 7 de diciembre de 2012 a los 76 años dejando a la viuda y a su hijo, Sergio Ruz Martín.
Junto a los Ruz Portillo vivían en el número 29 los Aguirre, provenientes de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla), uno de cuyos miembros trabajó en la Pirotecnia Militar y protagonizó en nuestro pueblo un hecho de amplias repercusiones mediáticas que pudo acabar en tragedia. Daremos cuenta de ello prontamente.
(4) Tuvo dos hijas Juan Cansino Jiménez, como queda dicho: Carmen y Concepción Cansino López, además de Miguel Cansino López. Este último descubrió un grave asunto de desaparición de restos mortales que atañía a su familia, en el cementerio de Castilleja:
"Sin que se conozcan los motivos todavía. Castilleja de la Cuesta: desaparecen los restos de tres cadáveres de un panteón. El dueño del mismo afirma que no ha solicitado su exhumación. El más absoluto misterio se cierne sobre los motivos de la desaparición de los restos de tres cadáveres del panteón donde hace muchos años fueron sepultados en el cementerio de Castilleja de la Cuesta, sin que hasta el momento se sepa a ciencia cierta el motivo de su desaparición, ya que el propietario del panteón ha declarado que nunca solicitó la exhumación de dichos restos.
Según nos relató Miguel Cansino López, propietario del citado panteón, en el mismo fueron inhumados tres familiares suyos, comprobándose en 1958 —año en que se enterró el último— que los restos mortales de los otros dos permanecían allí.
`El pasado jueves —continúa el señor Cansino—, con motivo del entierro de una tía mía (4a), junto al enterrador y dos familiares, me personé en el cementerio con la suficiente antelación, a fin de exhumar los restos que en el panteón de mi propiedad descansaban. Pero, al retirar la losa, lo que vimos nos produjo el mayor estupor e incredulidad que imaginarse pueda, ya que en la tumba no había el menor vestigio de restos mortales.
Lo único que ésta contenía, colocados ordenadamente, eran los hierros y ladrillos que se utilizaron para habilitar los distintos compartimentos donde fueron inhumados los cadáveres de mis tres familiares. Ninguno salíamos de nuestro, y principalmente yo, que, como propietario del panteón, nunca solicité la exhumación.
Seguidamente, di parte a la Guardia Civil, que se personó en el cementerio, recomendándome que me dirigiera al Ayuntamiento en solicitud de aclaración de lo ocurrido y si el caso no llegaba a desvelarse interpusiera la correspondiente denuncia`.
Hecho esto, Miguel Cansino se puso en contacto con dos de los cuatro sepultureros (4b) que han desempeñado últimamente dicha labor en el cementerio de la localidad `los cuales me confesaron —señaló el señor Cansino— su total ignorancia de lo ocurrido`. El lunes se celebrará una reunión en el Ayuntamiento, a la que están citados propietario y sepultureros, con el fin de intentar esclarecer lo ocurrido. Miguel Cansino terminó asegurándonos que está dispuesto a agotar los cauces a su alcance para llegar al fondo de la cuestión. Manuel Carmona". ABC, 28 de noviembre de 1982.
"No se sabe quién los cambió. Castilleja: los restos de tres cadáveres aparecieron en el osario de su panteón. La exhumación se hizo sin contar con los familiares. Los restos mortales de los tres cadáveres que habían desaparecido de los respectivos compartimentos del panteón donde fueron enterrados en el cementerio de Castilleja de la Cuesta han sido hallados en el osario del mismo, confirmándose lo que en la información citada relatábamos sobre que habían sido desalojados del lugar donde fueron inhumados sin que los propietarios del panteón estuviesen enterados, ni lo hubiesen solicitado. Ya dábamos cuenta de la sorpresa y disgusto de los familiares presentes cuando el pasado jueves, día 25, fue abierta la tumba con ocasión de la inhumación de la tía de los mismos y se percataron de su desaparición.
Sin respuesta.— Una vez realizadas las pertinentes gestiones a instancias de Miguel Cansino López, uno de los dueños del referido panteón, el pasado martes fue abierto el mismo, comprobándose que los restos no estaban en el lugar donde fueron inhumados y los compartimentos que los contenían, desbaratados, encontrándose los ladrillos y los hierros con que fueron construidos colocados en perfecto orden. Posteriormente pudo comprobarse que los restos se encontraban en el osario de la tumba. ¿Quién los cambió de lugar contraviniendo las leyes si, según sus propietarios, ellos no habían solicitado tal cosa? Por ahora no existe respuesta, ya que el alcalde alega que últimamente ha habido cuatro sepultureros en el pueblo en los últimos 24 años y se ignora cuándo los restos fueron trasladados de lugar. Ahora bien, lo cierto, como publicó ABC, es que los mismos no se encontraban en el lugar que debieran.
Ratificación. — Por su parte, uno de los propietarios, Miguel Cansino López, volvió a ratificarnos que ni él ni su primo José Rodríguez Cansino, copropietario del panteón, han solicitado la exhumación practicada, pues al ser los dos dueños de la tumba, la solicitud era obligatorio que fuese firmada por ambos, y, en su caso, eso nunca ocurrió. Asimismo, el señor Cansino López salió al paso de las manifestaciones del alcalde en las que se dice que los propietarios del panteón, entre los que se encuentra él mismo, habían pedido disculpas al Ayuntamiento por contribuir a un rumor que el municipe ha tachado de falso.
—Esto es totalmente incierto —señaló Miguel Cansino—, pues yo lo único que dije cuando fueron encontrados los restos era que como éstos habían sido hallados, se dejaran las cosas como estaban, pero de lo que no existe duda es que los restos de mis tres familiares fueron exhumados sin autorización de los propietarios del panteón, y eso es lo que tiene que comprobar el Ayuntamiento. Está claro que no soy yo el que ha de pedir disculpas a nadie cuando soy parte agraviada. Manuel Carmona". ABC, 3 de diciembre de 1982.
"Castilleja de la Cuesta. Sobre los hechos acaecidos en un panteón del cementerio. Ayer jueves el alcalde de Castilleja de la Cuesta Julián Salguero, hizo público un bando en el que tachaba de falsa la noticia firmada por nuestro corresponsal Manuel Carmona, publicada en el número del pasado domingo, acerca de la desaparición de los restos mortales de tres cadáveres de los compartimentos del panteón donde fueron enterrados. El alcalde alega que dichos restos se encontraban en el osario particular del citado panteón. Asimismo, se afirma en dicho bando que el propietario del panteón había pedido disculpas al Ayuntamiento por haber realizado las declaraciones publicadas el pasado domingo.
Por nuestra parte, remitimos a los lectores de ABC al número de ayer, en el que volvemos a ratificarnos en la veracidad de la noticia publicada, ya que el que los restos de dichos cadáveres hayan aparecido en el osario del panteón demuestra que en su momento se efectuó la exhumación de los mismos sin autorización de los propietarios, hecho que no puede desmentirse sin manipular la información de ABC. Recordemos que en ésta se decía que dichos restos fueron desalojados de los compartimentos donde se inhumaron y éstos deshechos sin autorización de los propietarios, lo cual supone un delito muy grave.
Por otra parte, Miguel Cansino López, uno de los dos propietarios del panteón objeto de la noticia, el cual ha realizado las pertinentes gestiones para que el hecho fuese aclarado, ha calificado de falsas las manifestaciones del alcalde, en el sentido de que él haya solicitado disculpas al Ayuntamiento, `hecho que es totalmente incierto`.
Por tal motivo, nos reiteramos punto por punto en todo lo publicado sobre el tema de la desaparición de los restos de tres cadáveres del lugar donde fueron inhumados en un panteón del cementerio de Castilleja de la Cuesta, ya que lo relatado en estas páginas corresponde a la más absoluta veracidad. Y así, manipulaciones aparte, ha quedado demostrado". ABC, 4 de diciembre de 1982.
(4a) Carmen Cansino Jiménez, natural de Castilleja, de 79 años de edad, viuda de José Ballesteros Polvillo*, con domicilio en la calle Príncipe de Asturias n.º 88, fallecida el miércoles 24 de noviembre de 1982 y sepultada al siguiente día, jueves.
Carmen era hermana del pirotécnico agraviado Juan Cansino Jiménez y dio nombre a su sobrina Carmen, la hermana de Concepción la niña enferma. Como hemos visto, Carmen emigró a Cataluña.
* El 22 de junio de 1928 Fernando Fernández Villavicencio, cura de Castilleja, bautizó en la iglesia de Santiago a un niño que nació el 7 de mayo de 1919 a las 3 de la tarde en Sevilla en la calle San Blas n.º 12, hijo natural de Josefa Ballesteros Polvillo, soltera y natural de Castilleja de la Cuesta. Abuelos maternos, José Ballesteros y Ramona Polvillo, naturales de Castilleja. Se le puso por nombre José de la Santísima Trinidad y fueron sus padrinos José González Aguallo y Jesús Ballesteros, ambos casados y vecinos de esta Villa. Testigos, José Adorna y José Macías.
Nombres de resonancia aljarafeña son los de los atracadores de una carnicería de la sevillana calle de Alfonso el Sabio en abril de 1933: Juan Sánchez Vela, Juan Sánchez Silva y José Ballesteros Polvillo. Se produjeron dos víctimas mortales. La Libertad lo recogió así:
"Los atracadores. Fallecen los dos industriales heridos por unos atracadores en Sevilla.
Sevilla, 5.— A las ocho y media de la mañana falleció en el Equipo Quirúrgico del Prado de San Sebastián José González Muñoz, dueño del bar en que se desarrolló el atraco de ayer, víctima de las gravísimas heridas que recibiera con ocasión del mismo.
La otra víctima del mismo suceso, José Pérez Caro, industrial carnicero, ha fallecido también.
Al divulgarse la noticia de ambos fallecimientos, un centenar de asociados de los gremios de carnes y chacinas, en representación de la totalidad del gremio, que lo componen 400 asociados, organizó una manifestación de protesta, dirigiéndose al Gobierno civil y al Ayuntamiento, donde anunciaron su propósito de negarse al pago del arbitrio por vigilancia que se les tiene señalado, y, finalmente, a las Redacciones de los diarios locales. Ambos gremios se proponen celebrar un acto ostensible de protesta por este atraco incalificable, del que han resultado víctimas dos industriales.
Por su parte, la Federación Económica de Andalucía ha entregado a los periódicos un escrito de enérgica protesta contra lo sucedido. En él invitan a todos los elementos patronales de la industria y del comercio a cerrar los establecimientos durante el acto del entierro de las víctimas, como manifestación de protesta, y asistan al sepelio.
La Junta directiva de la Sociedad de vendedores de periódicos ha remitido también a los diarios un escrito en el que protestan enérgicamente contra los medios violentos que vienen agravando la vida sevillana.
Sospechosos detenidos. Ha sido detenido Ignacio Sánchez Domínguez, que disparó contra los agentes de la autoridad a las puertas del almacén de la viuda de Diego Gómez.
Igualmente han sido detenidos Juan Pastor Vela, Juan Sánchez Silva, José Ballesteros Polvillo y Diego Cirera Ramos, sobre quienes recaen sospechas relativas al atraco efectuado en la calle de Alfonso el Sabio.
Han sido detenidos tres presuntos autores del atraco al bar.
Sevilla, 5.— La Policía ha detenido a José Herrero González y Fernando Díaz Saavedra, como presuntos autores del atraco en el bar de la calle de Alfonso el Sabio. También ha sido detenido en el inmediato pueblo de Gelves Luis Vela, que según confidencias parece ser el que planeó el atraco.
La Policía, con los datos que posee, cree poder detener pronto a los demás sujetos que intervinieron en el atraco". La Libertad, 6 de abril de 1933.
Las agitaciones sociales y las alteraciones del orden público fueron constantes en la Sevilla de 1933 y en especial en los días anteriores a la Feria de Abril. El gobernador civil de este dicho año, Joaquín García Labella (1905-1936) se las veían y deseaba para mantener en la ciudad y su provincia tal orden. Viajaba continuamente a Madrid para recabar ayudas y medidas al efecto. La historia de su fusilamiento el 25 de agosto en su Granada natal no puede ser más esperpéntica: incorporado a Izquierda Republicana, fue detenido bajo la acusación de ocultar armas en el ayuntamiento granadino, y desde su prisión suplicó por carta al capitán falangista sublevado el perdón, prometiendo abjurar de sus ideas, combatir en las filas franquistas y abrazar la religión católica. El capitán lo sacó del encierro y lo llevó a Víznar, lugar de concentración de los condenados a muerte, encargándolo de los enterramientos junto a una cuadrilla de profesores y juristas de izquierda. Luego el capitán lo incorporó a su unidad, y con ocasión del izado de la bandera roja y gualda el 15 de agosto, fiesta grande, Labella lanzó una alocución desde el balcón del ayuntamiento de dicha localidad de Víznar, pero al siguiente día 23, el comandante y gobernador civil Valdés Guzmán, de visita en la zona, recibió quejas de un teniente coronel retirado de la guardia civil, Isidoro Torres Soto —cuyo hijo había sido fusilado "por sus tendencias izquierdistas"—, en el sentido de que se estaba dejando actuar en libertad a ciertos profesores que habían imbuido tales ideas a su hijo. Un día después un alférez recogió en Víznar a Labella y a otros detenidos, llevándolos a Granada. Allí Labella fue juzgado de manera sumaria y fusilado junto a otros 37 presos en el cementerio de San José.
Según se desprende de una detenida lectura de las noticias del atraco de Bastelleros Polvillo y compañía, sus motivaciones eran políticas y quienes lo realizaron formaban un grupo de activistas. El objetivo —que no fue alcanzado— era un dirigente del gremio sevillano de carniceros.
Desconozco si se trata de la misma persona, nuestro paisano cuñado de Juan Cansino Jiménez, pero luego vuelve a saltar a la prensa el nombre de José Ballesteros, quien con el alias de "El Polvillo" sería detenido en febrero de 1944 en la calle Montalbán de Sevilla junto a otros tres compinches, por estafar a un almeriense 300 pesetas con el procedimiento de las "tril", o juego de las tres cartas.
Panteón de Miguel Cansino López. Ya no aparecen los restos de sus tres antepasados exhumados ilegalmente, por lo que es de suponer que no fueron devueltos desde el osario. Leyendo la lápida constatamos que este hijo del pirotécnico Juan Cansino Jiménez era sobrino nieto por línea materna de —nada menos— que el dueño del Corral del Polaco, Ver al respecto Los olvidados, 2. Septiembre de 2020: "José Jiménez Gutiérrez, natural de Castilleja, de 84 años de edad, viudo de Carmen Rodríguez Rosales (1a), con domicilio en la calle Franco (hoy Calle Real), hijo de Andrés y Rosario, falleció el 23 de marzo de 1958 a causa de uremia de próstata, según el facultativo don Manuel Cansino Vélez. Se le hicieron exequias de segunda clase en la iglesia de Santiago.
(1a) Cuñada de José fue Dolores Rodríguez Rosales, natural de esta Villa, de edad de 78 años, de estado soltera, con domicilio en esta Villa, hija de Narciso y de Dolores, falleció el día 2 de junio de de 1962, a causa de insuficiencia de miocardio, arritmosis, según el facultativo don Rafael López-Santonja. Certificó el enterramiento el cura de Santiago José Cabrera Gálvez.
Don Fernando Fernández Villavicencio, cura de la iglesia de la Inmaculada, mandó el 6 de noviembre de 1924 dar sepultura al cadáver de María de la O Rodríguez, hija de Narciso y de Enriqueta (sic), de 4 meses de edad, fallecida el día anterior, de enfermedad ¿atropecía? según el facultativo don Juan Lara, en la casa número 97 de la Calle Real. Testigos, Juan de Tovar Carmona y Narciso Mena Bernal, vecinos de esta Villa".
(4b) "Casi a la vez que este experto taurino solía llegar Luis "El Sepulturero", ataviado a la antigua, de gris como los hombres del campo, con su boina sobre la afilada nariz aguileña entre los vivaces ojillos y tarareando aquello del "cerco de la luna" de los Cuatro Muleros de Pepe Marchena; en los últimos meses de su vida se cubría la boca con un pañuelo, atacado por un cáncer de lengua". Historia de los apellidos, 12. Mayo de 2019.
Si no de sepulturero, sí trabajó de peón de mantenimiento en el cementerio castillejense quien esto escribe, durante aquella época y por un corto espacio del tiempo que antecedía al Día de los Difuntos.
Me proporcionó la ocupación de arrancar hierbajos y dar algún brochazo de cal el alcalde Julián Salguero, con quien gozaba de buenas relaciones a pesar de nuestras diferencias en cuestiones taurinas (ver Historia de los apellidos, 11. Mayo de 2019).
Mi quehacer estaba supervisado por Lara, encargado de organizar a los trabajadores del consistorio, a los barrenderos, albañiles, etc. Lara era un guardia civil retirado, calvo y corpulento, siempre enchaquetado, hombre serio y seco que no se permitía una sonrisa. Hablaba poco. Como a casi todos de los de su profesión, la irrupción de la democracia tras la muerte de Franco había desbaratado su proyecto vital. Tenía una hija de mediana edad, entrada en carnes y falangista en los tiempos turbulentos de la Transición, mujer muy reservada también, con la que he coincidido muchas veces en el autobús a Sevilla.
El padre de la falangista aparecía de vez en cuando por el cementerio y hacía alguna observación lacónica sobre mi trabajo, por ejemplo después de inspeccionar un pasillo entre las tumbas si había quedado alguna hierbecilla: "¿esto lo vas a dar por terminado?".
La jornada era larga, desde el amanecer hasta las 3 de la tarde, en que llegaba el sobredicho encargado Lara. Mi tajo era tranquilo y silencioso como corresponde a un camposanto de pueblo. La temporada alternaba chaparrones furiosos con días de calor abrasante que suavizaba las sombras densas de los viejos cipreses. Cuando llovía me refugiaba en un cobertizo, cuartillo de tres metros cuadrados en un rincón de la parte vieja, que servía para guardar herramientas, y, sentado en un cubo del revés, miraba cómo las gotas de agua se estrellaban al golpear sobre las lápidas. De inmediato se formaban regueros por el albero. Con igual fuerza venían sobre mí lejanos recuerdos de melancolía, cargados de poesía inexpresable, una memoria agridulce que se perdía en las experiencias ignotas de la primera infancia.
Entraba muy escasa gente aquellas interminables mañanas, a reponer unas flores o pasar un paño por la tapa de algún nicho. Yo, inclinado o en cuclillas entre las tumbas y los monumentos funerarios desarraigando grama y jaramagos, creía percibir cierto hedor a cadaverina proveniente de las losas desajustadas y de las ranuras entre los azulejos. Pronto, de noche en mi casa, comencé a experimentar una pesadilla, o más bien un sueño entre desagradable y extraño, muy recurrente. En mi imaginación nocturna había un rincón retirado del recinto en el que se elevaba un montículo de tierra como de dos o tres metros de altura, y, en su cima, una tumba de cierta monumentalidad, aunque muy antigua y abandonada, que sobresalía de entre todas las demás. Yo subía atraído hacia allí por no sé qué fuerza misteriosa, levantaba la losa resquebrajada y observaba los viejos huesos, que en el hueco me hablaban ininteligiblemente mientras se movían en una especie de baile desconcertado. Los roces y entrechoques formaban ruidos, y los ruidos formaban palabras y frases incomprensibles, mas con cierta dosis de amigabilidad. Sentía yo, como operario del lugar, cierto temor a que aquellos restos negruzcos abandonaran su cavidad y se esparcieran descontroladamente en derredor, e incluso llegaran a invadir las calles de la Villa. Aquellos huesos de mis sueños no me eran ajenos, como si fuesen viejos conocidos del pueblo, entes sabios que, en cierta manera, me comprendían y sabían de mí y de mis antepasados desde tiempos remotos.
(5) "[...] me a dado una guantada en la cara que me á cojido algun nerbio del ojo izquierdo que me parpadea mucho, quedandome alguna dificultad en la vista [...]. Diríase que Juan Cansino Jiménez aspira a tocar la fibra más sensible de su jefe el tuerto coronel, exagerando los efectos del bofetón que le había propinado el sargento de la guardia civil Miguel Prieto Guerrero en el cuartel de Castilleja de la Cuesta. Como vimos arriba, el médico de la Pirotecnia no le apreció lesión alguna en el ojo.
Manuel Cansino Vélez, médico de Castilleja de la Cuesta, quien atendió a la hija de Juan Cansino Jiménez: "en Febrero del año anterior estubo sometida al tratamiento del Medico Dn. Manuel Cansino de la Cruz Roja, de una caja de 12 iyecciones qué se las puso en 12 día y al mismo tiempo un Frasco de un frusificante que tambien lo tomó por cucharadas"
(6) Manuel Cansino Vélez era hijo de Manuel Cansino Rosales, natural de Castilleja y de profesión industrial panadero, y de Mercedes Vélez Artillo, natural de Santiponce, casados en Castilleja en 1905. Sus abuelos paternos fueron Fernando Cansino Cabrera, natural de Bormujos, y Dolores Rosales Cabrera, natural de Castilleja. Y sus abuelos maternos fueron Manuel Vélez Díaz, natural de Olivares, y Eusebia Artillo, natural de Santiponce.
El padre del médico murió el 9 de octubre de 1956 a los 79 años y fue enterrado en el cementerio de Castilleja. Otros dos hermanos del médico fueron Mercedes Cansino Vélez —que se casó con Andrés Gaviño Gordillo—, y Fernando Cansino Vélez —que se casó con Francisca Espinosa de los Montero y Vila—. A su vez nuestro médico estaba casado con Susana Aparicio García, hija de Francisco Aparicio de Haro y Susana García Martínez.
La madre del médico Manuel Cansino, la mencionada Mercedes Vélez Artillo, murió a los 90 años, el 6 de septiembre de 1974, en la casa n.º 2 de La Plaza.
Ni el médico ni su hermana Mercedes tuvieron hijos; sí dejó descendencia en cambio el tercero, Fernando, sobre la que ya nos extenderemos, no sin antes dejar a modo de adelanto estas dos cartas de diciembre de 1952, en las que vemos a este último como jefe de la Falange local de Castilleja de la Cuesta y emitiendo una rotunda y definitoria despedida: "Cordialmente, te saluda brazo en alto, f/.— Fernando Cansino Vélez".
Estas cartas están motivadas en las diligencias y actuaciones para la construcción de la Barriada de la Inmaculada Concepción, la tercera después de El Faro y el Barrio Obrero.
Recuerdo a Fernando Cansino Vélez, farmacéutico dueño de la única botica del pueblo entonces, como un anciano con bata blanca, muy solícito atendiendo a clientes en el mostrador de su establecimiento. Como alcalde fue sustituido por Manuel Guerra.
Manuel Guerra González vivía en la década de los años 60 del siglo pasado con su familia en el n.º 162 de la Calle Real. Había nacido el 12 de marzo de 1916 en Rio Tinto (Huelva). Su esposa era Pilar Macho Gavidia, también onubense, nacida el 25 de octubre de 1921. Sus hijos, Manuel, nacido en 1952; José Luis, en 1953, María del Pilar, en 1954, María de los Ángeles, en 1957, Joaquín, en 1960, y Rocío, los cinco últimos nacidos en Castilleja; con ellos vivía la viuda María González Blanco, madre del cabeza de familia, nacida en 1886 en la provincia de Orense, y una sirvienta, Carmen Ramos, de 27 años de edad, nacida en Cádiz. El alcalde Manuel Guerra murió en Sevilla el 1 de marzo de 1996.
Manuel —de mi edad— y José Luis Guerra Macho fueron compañeros míos en la escuela de los maristas de la barriada de la Inmaculada. Eran dos niños de porte aristocrático, muy serios, atentos y educados. Llegaban limpísimos a clase, fuertemente perfumados y con el pelo peinado y lacado con pulcritud. Usaban ropas de calidad, indumentarias caras, al contrario que otros muchos que llegaban con mocos, lagañas o caspa, con jerseis zurcidos, algún lamparón o algún remiendo en el pantalón, o un par de tallas por debajo o por encima de la que les correspondía.
Parece ser, a juzgar por una nota de bautismo en ABC del 21 de febrero de 1951, que José Guerra, hermano del alcalde de Castilleja, estaba casado con Ángeles Macho, hermana de su esposa. Por tanto, los hijos de ambos llevaban los mismos apellidos Guerra Macho. La madre de las esposas Pilar y Ángeles era Pilar Gavidia Más.
Julio Guerra Macho —primo hermano de mis compañeros en los maristas— ejerció de marino mercante y murió el 5 de octubre de 1998 en Sevilla. En su esquela la madre, María de los Ángeles Macho Gavidia, ostenta el tratamiento de "ilustrísima señora". Vivían en la calle Fernando IV n.º 22, 1º B: "Fallo: Que estimando la demanda interpuesta por el Procurador don Juan López de Lemus, en nombre y representación de doña María de los Angeles Galván Pitel, contra doña María de los Angeles Guerra Macho y don José Fernández del Riesgo, debo declarar y declaro resuelto el contrato de arrendamiento que vinculaba a las partes sobre la vivienda sita en Sevilla, calle Fernando IV; número veintidós, primero derecha, con apercibimiento de lanzamiento si no es desalojada en el plazo legal, y debo condenar y condeno a los demandados a pagar solidariamente a la actora la cantidad de cuatro mil setecientos cuarenta y nueve con treinta y un euros (4.749,31), más intereses legales desde la fecha de emplazamiento, con imposición a la parte demandada de las costas procesales". Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, 20 de junio de 2004.
Manuel Cansino el médico fue alférez médico —asimilado— del Grupo de Sanidad Militar del Ejército del Sur, en la jauría de Franco, durante la Guerra Civil.
Tuvo el médico Manuel Cansino con otro médico de Castilleja, Rafael López Torruella, un litigio en 1964 a causa del ejercicio de su profesión en el Seguro Obligatorio de Enfermedad en la localidad de Tomares, según apareció en el Boletín Oficial del Estado. Se le ordenó en 1966 limitar su actuación exclusivamente al Seguro Obligatorio de nuestro pueblo.
El 6 de enero de 1951 denunció Manuel Cansino en la comisaría de Sevilla que en la calle Pastor y Landero, mientras atendía a un enfermo, le robaron del interior de su automóvil varios paquetes con ciertos objetos, todo ello valorado en unas 1.800 pesetas.
Este mismo día hubo reparto de juguetes entre los hijos de los obreros de la Pirotecnia Militar. como solía hacerse cada año por estas fechas. "Magníficos lotes de juguetes, juguetes extraordinarios", rezaba la propaganda oficial, que se repartieron por sorteo, presidiendo el acto el general Vicart, y los coroneles Pinilla, Pantoja y Carmona, con los demás jefes de los centros fabriles artilleros radicados en Sevilla.
Mausoleo de los Cansino Vélez en el cementerio de Castilleja de la Cuesta. Símbolo de poder y prestigio de una familia, el mausoleo en primer lugar y el panteón en segundo conllevan la ritualización funeraria de la propiedad de la tierra con fines de reproducción del estatus social. Tal prestigio obtenido de esta manera puede implicar, en un aspecto, a toda una comunidad, en cuanto que el símbolo se erige en terreno público —el cementerio—; en otro aspecto implica a la pura linealidad familiar, especialmente en contextos temporales de agudización de los conflictos sociales, en los que las ambiciones particulares se desatan y los derechos hereditarios cobran una dimensión más aguda, individualista y personalizada.
Edificio actual al final de la calle Alegría que sustituyó a La Maternidad, sede de Auxilio Social de nuestra Villa
La calle Alegría confluye con la de la Granada formando un ángulo recto. En el rincón de tal ángulo existía hace cincuenta años una vieja casona de dos pisos con una fachada sencilla y no excesivamente cuidada, pintada de cal y almagro. Si hubiésemos ido por dicha calle Alegría hacia ella, veríamos un portalón cerrado por dos grandes hojas de maderas, alabeadas y descascarilladas por el sol directo que sobre ellas caía la mayor parte del día. Esta vieja casa era conocida en el pueblo como "La Maternidad" hasta su derribo a finales del siglo. Fue sede del Auxilio Social desde el domingo 3 de septiembre de 1944, en que se inauguró en tal sitio un centro de alimentación infantil, un comedor de madres lactantes y un consultorio de maternología. Tenía el edificio un patio de estilo andaluz, repleto de macetones con palmeras y de tiestos floridos, y en sus laterales las dependencias de oficina, lavabos, almacén, etc. El coste de la adaptación de la vieja casa a tales fines montó 250.000 pesetas entre obras y mobiliario. Poseía 500 plazas para albergar a otros tantos niños, y desde su comienzo se matricularon unos 80 procedentes de Castilleja y de varios pueblos de alrededor. Promovido por el ayuntamiento a cuyo frente figuraba el falangista José María Cuesta Valladares (6a), su dirección sanitaria la ostentaban Manuel Cansino Vélez y su cuñado el también médico Andrés Gaviño Gordillo.
El referido domingo 3 de septiembre a las cinco de la tarde se congregó allí a efectos inaugurativos la élite de la Falange hispalense: el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento Fernando Coca de la Piñera (6b); el secretario provincial Ramón Gozález Fernández-Palacios (6c); el delegado provincial de Auxilio Social marqués de Esquibel (6d); el representante del alcalde de Sevilla Manuel Groso (6e); el dicho alcalde de Castilleja acompañado por todo el ayuntamiento y por los delegados de Servicios de Falange; el comandante del puesto de la guardia civil castillejana Rosendo Peña (6f); la delegada de la Sección Femenina Luci Venbenuti (6g); el delegado del Servicio de Estado Mayor Sabas del Río (6h); el inspector provincial de Auxilio Social Girádez (6i); el secretario provincial Miguel Ramos Moreno; el vicesecretario local Bonet (6j); el delegado comarcal y alcalde de Coria del Río Rodríguez Escoto con su secretario Rodríguez Mateo y con Lobato; y el personal subalterno de Auxilio Social y delegados del distrito de Sevilla.
Congregados en el patio del edificio, en donde se había alzado un altar presidido por un crucifijo y el Sagrado Corazón de Jesús y María, con gran profusión de luces, a cuyos lados formaba el personal femenino de la casa, el cura párroco Juan Ruiz Picón, revestido de los ornamentos sagrados, bendijo el local y entronizó las imágenes del Sagrado Corazón ante los referidos personajes y numeroso vecindario del pueblo.
Tras unas breves palabras del cura Ruíz Picón se cantó el Cara al Sol, dando los gritos de rigor el jefe provincial del Movimiento, gritos que fueron coreados por todos los concurrentes.
Los cuales acompañaron y despidieron a Coca de la Piñera hasta la puerta del edificio, dándose por terminado el acto.
Por aquella zona en los años 60 era frecuente ver al médico Manuel Cansino caminando de prisa con pasitos cortos, con traje pardo algo desaliñado, la cabeza calva gacha y el cuerpo inclinado hacia adelante, la vista al suelo y en la mano una cartera grande de cuero marrón.
La última estampa que guardo del interior de aquel lugar es la de un amplio vestíbulo altísimo de techo, desnudo y poco iluminado a la entrada, con un banco de albañilería en el que solía esperar alguna mujer de rostro atezado, enlutada de pies a cabeza, amamantando con gran pudor a un rorro y mirando con una mezcla de temor y asombro en sus ojos las siluetas de los escasos visitantes que arribaban, recortadas por el fogonazo de luz del umbral.
(6a) "La Guardia Civil de Almensilla da cuenta de que una camioneta de mercancías, conducida por su propietario, José María Cuesta Valladares, vecino de Pilas, atropelló, en la carretera de Villamanrique, a una caballería menor, matándola. La camioneta sufrió daños de consideración". ABC, 26 de febrero de 1930.
La Delegación del Gobierno para la Ordenación del Transporte expedía autorizaciones para adquirir neumáticos de vehículos —que, como todos los demás bienes, estaban sometidos a racionamiento—, y la firma que los distribuía era la casa Antonio Pretel, en la calle Albuera n.º 17 en Sevilla. A José María Cuesta Valladares se le autorizó la adquisición de cinco cubiertas y dos cámaras de 500 x 15 el 21 de septiembre de 1946.
Nacido en Pilas el 13 de diciembre de 1903, de profesión industrial, llegó a Castilleja en 1932. Vivía en 1945 en el número 2 de la calle Hernán Cortés, con su esposa Inés Oliver Rosales, natural de Castilleja; con sus hijos Dolores Cuesta Oliver nacida en 1933, y José Cuesta Oliver, nacido en 1935; con su suegra Dolores Rosales Hernández, viuda, nacida en Castilleja en 1873; y con su cuñada Dolores Oliver Rosales, soltera, nacida en Castilleja en 1901.
Su vecino en el número 3 era el barbero valverdeño Amador Martín Cáceres. "Recuerdo cierta historia que se contaba en la barbería de Amador en la calle de Hernán Cortés —jaulas con canarios, clientela parsimoniosa, ambiente pulquérrimo, luminoso, perfumado, fresco, radio encendida a todas horas—, oída cuando mi padre me llevaba a arreglar el pelo, siendo yo un niño inquieto al que había que poner delante el gato atigrado e hipnotizante del peluquero para mantenerlo quieto mientras la tijera trabajaba sobre su cabezón". Historia de los apellidos, 21u. Junio de 2020.
En 1943 Valladares sustituyó en la alcaldía castillejana a Francisco Cansino Adorna. Se mantuvo en el puesto hasta el año de su proceso penal, 1947, en que fue sustituido por Fernando Cansino Vélez, el cual ejerció como tal hasta 1957, en que fue reemplazado por Manuel Guerra González.
En 1945 los arquitectos Antonio Delgado Roig y Alberto Balbontín de Ortas emprendieron la ejecución del proyecto del Grupo de Viviendas Protegidas (barriada de la Inmaculada), cuyo anteproyecto se había aprobado el 16 de agosto del indicado año por el Instituto Nacional de la Vivienda.
Durante el ejercicio de Cuesta Valladares, en los tiempos más negros de la Dictadura, se llevaron a cabo varios hechos políticamente relevantes. El 12 de septiembre de 1946 el ayuntamiento de Castilleja proclamó Hijo Adoptivo de la Villa a Fernando Coca de la Piñera. Cuatro meses antes, el 21 de mayo, había proclamado Alcalde de Honor a Francisco Franco Bahamonde. En sesión extraordinaria del 19 de diciembre de este año se convocó un acto consistorial oponiéndose a la campaña antifranquista iniciada por la Organización de Naciones Unidas, O.N.U: "Abierta la sesión el Señor Alcalde expuso que había creído conveniente convocar a la Corporación a fin de cambiar impresiones sobre la Campaña emprendida en el seno de la O.N.U. contra España y su Gobierno. Enterados los señores convocados se acordó por unanimidad: Primero, hacer constar la adhesión más entusiasta de este Ayuntamiento a nuestro Caudillo y Jefe del Estado el Excelentísimo Sr. don Francisco Franco, y la más enérgica protesta contra la pretendida injerencia extranjera en los asuntos de la Patria. Segundo, que mañana y a la hora 11 se celebre un acto público en la Plaza del Apóstol Santiago, con asistencia de todas las autoridades, y al cual se invitará al vecindario, donde se dará lectura a este acuerdo".
En junio de 1947 visitó Castilleja Eva Duarte, aprovechando su estancia en Sevilla, y un mes después actuó en el escenario de la "velá" del Carmen de la Calle Real Antonio Machín.
El alcalde de Castilleja José María Cuesta Valladares fue jefe del Sindicato de Alimentación* y conferenciaba en el Gobierno Civil con Coca de la Piñera casi semanalmente, hasta que cayó en desgracia.
Quedó envuelto en un turbio asunto de apropiación de fondos, que lo llevó a la cárcel por sentencia de fecha 20 de mayo de 1949**. Ingresó en la Prisión Provincial de Sevilla, de donde salió en libertad condicional por orden de 31 de octubre de 1952, a propuesta del Patronato Central para la Redención de las Penas por el Trabajo y previo acuerdo del Consejo de Ministros.
* También aparece Cuesta Valladares durante estos años como jefe del Sindicato provincial de Cereales. Parece ser el mismo, porque en muchas ocasiones se denomina "de Alimentación y Cereales". Con sede en la sevillana calle Jesús del Gran Poder n.º 37 2º, ahí tenían que acudir los confiteros y fabricantes de tortas de Castilleja para obtener los vales del cupo mensual de azúcar, harina, etc.
** Por abril de 1949, ya encarcelado José María Cuesta, el jefe provincial del Sindicato de Alimentación y Cereales es el señor Sánchez Pol.
Entre las páginas 176 y 194 y del volumen 13º, año 1951, de Jurisprudencia Criminal (una publicación de la Revista General de Legislación y Jurisprudencia), se encuentran todos los detalles del asunto judicial del alcalde de Castilleja de la Cuesta Cuesta Valladares por malversación de fondos públicos, apropiación indebida y falsedad documental.
Por orden del Ministerio de Trabajo de 31 de diciembre de 1945 se determinó un aumento de los jornales que venían percibiendo los obreros panaderos sevillanos, con efectos de 1º de enero de 1946. Además, la reglamentación de otra orden en julio de este 1946 en las industrias panaderas determinó otro aumento de los jornales de los obreros panaderos de Sevilla y su provincia, con efectos de 18 de julio de 1946.
"La Junta Provincial de Precios —por la causa que fuera— continuó escandallando [escandallar: apreciar el valor de una mercancía por medio de unas muestras] la harina sin tener en cuenta los expresados aumentos en los jornales, y por ello al llegar la hora de hacer efectivos tales pagos se creó la situación de ser los industriales, por una parte, deudores de los obreros en las cantidades que representaban los expresados aumentos, y, por otra, ser los industriales acreedores de la Junta de Precios, por el mismo concepto, por lo que la resolución que se adoptó fue que dichos pagos se verificasen con cargo a la Caja de Compensación Provincial, que se nutre de fondos de los propios industriales. También se estimó que la distribución de estos fondos fuera hecha por el Sindicato de Cereales, que agrupaba tanto a los industriales como a los obreros panaderos, y a tales efectos la Caja de Compensación, previa autorización de la Comisaría General de Abastecimientos y mediante tres libramientos de fechas 18 de septiembre de 1946, 7 de febrero de 1947 y 3 de marzo de 1947, pone a disposición del Jefe del expresado Sindicato, el hoy procesado José María Cuesta Valladares, la cantidad total de 9.458.786,89 pesetas. Desde que el procesado recibe las primeras cantidades concibe la idea de apropiarse en beneficio propio del dinero que le fueran permitiendo las circunstancias; y a tales efectos no contabiliza en libro alguno las sumas que percibía, y los ingresa en una caja de la que él sólo conserva la llave, según confiesa en su declaración indagatoria y se confirma por otras pruebas.
Sobre la "Cerca de Marañón" y su expropiación ya nos extendimos con amplios detalles:
"Orden de 14 de mayo de 1947 por la que se fija la cantidad que ha de abonarse a doña Ana Sainz de Rozas Marañón, por expropiación de la finca denominada "Cerca de Marañón", sita en Castilleja de la Cuesta (Sevilla)". Historia de los apellidos, 17. Junio de 2019.
Sobre la Barriada de la Inmaculada ver arriba la carta de Fernando Cansino Vélez.
No son de tener en cuenta, por su falta de fundamento y justificación, las cantidades que dice pagó por la construcción de una escuela y adoquinado de una calle en el pueblo de Castilleja de la Cuesta. Como en el transcurso de unos meses recibiera la primera Autoridad gubernativa y del partido de esta provincia confidencias de que el procesado se había apropiado de fondos destinados a los obreros panaderos, gira una visita de inspección el 13 de octubre de 1947, sorprendiendo en el despacho del hoy procesado a unos empleados que estaban confeccionando unos censos de obreros que implicaban modificaciones y aumento de nombres en los que sirvieron para el reparto de las cantidades en el Coliseo España y Pabellón de la Argentina, sin que haya quedado probado que tales nombres fueren fingidos o de aquellos que posteriormente al reparto hicieran reclamaciones. La Autoridad gubernativa y del Partido recoge los documentos que en el expresado despacho existían, relacionados con la distribución de los fondos de los panaderos, los cuales fueron remitidos posteriormente con la denuncia al Juzgado de guardia; al siguiente día de la Inspección fue llamado el procesado al Gobierno Civil y, ante las pruebas evidentes que le ofreció el señor Gobernador de que faltaba dinero de los fondos de los panaderos, el procesado reconoció que así era en efecto, prometiendo para el día siguiente entregar la cantidad de que se había apoderado, como así lo hizo, entregando en una caja 910.000 pesetas. Sumando, por tanto, las cantidades legítimamente pagadas por el procesado, arrojan un total de 8.126.116,33 pesetas, con lo que aparecen sustraídas por el Cuesta Valladares, con ánimo de lucro, 929.702,56 pesetas, y aplicadas a fines distintos 402.968 pesetas. Hechos que se declaran probados.
Por una curiosa coincidencia, dos días después del acto del Coliseo España, el 26 de diciembre de 1946, se proyectó en el indicado local una película que parece una alusión directa al alcalde de Castilleja.
[...] Debemos condenar y condenamos al procesado José María Cuesta Valladares, como autor de un delito de apropiación indebida por cantidad de 1.332.600,56 pesetas a la pena de seis años y un día de presidio mayor y multa de 1.000 pesetas, y, caso de impago, de un mes de arresto, sin estimar en ninguno de ellos circunstancias modificativas de la responsabilidad; y al pago de las costas procesales, indemnización a la Junta que represente los intereses de los obreros panaderos de Sevilla y su provincia de 422.670,56 pesetas; y caso de no alcanzar los bienes del procesado a satisfacerla se reservan las acciones que corresponda a quien represente los intereses de los obreros panaderos de Sevilla y su provincia, para que puedan rescatar del Ayuntamiento de Castilleja de la Cuesta la cantidad de 402.968 pesetas; accesorias de suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y derechos de sufragio durante la condena [...].
Panteón de José María Cuesta Valladares, de su esposa y de otros familiares, en el cementerio de nuestra Villa
(6b) A Fernando Coca de la Piñera ni Franco ni los franquistas terminaron por soportarlo. Repugnó a diestra y a siniestra. Todos se quejaban de su compadreo con las élites de la sociedad, sobre todo porque por su deleznable actuación exasperaba e irritaba a las masas, propiciando disturbios y revueltas. Franco lo destituyó, argumentando su: "... falta total y absoluta de criterio político, que le ha hecho confundir durante mucho tiempo el buen gobierno de la provincia con la complacencia frente a las exigencias de un grupo de aristócratas y de grandes propietarios ...". Ver Julio Ponce Alberca. Guerra, Franquismo y Transición. Los gobernadores civiles en Andalucía (1936-1979). Centro de Estudios Andaluces, 2008.
(6c) Ramón González Fernández-Palacios fue designado por Coca de la Piñera secretario provincial de Falange Española Tradicionalista y de las JONS en Sevilla* el 5 de noviembre de 1943 —antes había sido delegado provincial de Información e Investigaciones de dicha Falange—.
Abogado, la sublevación del 36 le sorprendió en Alcalá de Guadaira, donde se hizo fuerte en su domicilio hasta ser prisionero por los marxistas al agotársele las municiones de que disponía. Con la toma del pueblo por los franquistas se alistó en la Falange y participó en la toma de muchas de las localidades de las provincias de Sevilla y Huelva. Combatió en los frentes de Madrid, Córdoba y Jaén, y luego se alistó en la División Azul, regresando de Rusia el 22 de junio de 1942. Se dice que al repatriarse, para cumplir una promesa, marchó a pie en 22 jornadas a Zaragoza para postrarse a los pies de la virgen del Pilar, entregando al arzobispo sus dos Cruces de Hierro para que se colocaran a los pies de la imagen.
* Recordemos que FE, diario oficial de la Falange en Sevilla, estaba dirigido este 1944 por Francisco Narbona. "El chalet de Andrés Dorronsoro conocería varios dueños, entre ellos Francisco Narbona:
Fue director de periódicos, fundador de revistas, colaborador de apreciada firma en diversos medios, corresponsal de radio y televisión, escritor de libros. Y, sobre todo, periodista. Había nacido en Sevilla donde comenzó a darse cuenta de su verdadera vocación en la Facultad de Derecho cuando estudiaba la carrera que terminó en 1940. Trabajó en el Diario FE [Falange Española] que llegó a dirigir". Historia de los apellidos, 21u. Junio de 2020.
(6d) El V marqués de Esquibel (o Esquivel), Manuel Medina Carvajal, hijo de Pilar Carvajal Hurtado de Mendoza, dueña de un chalé —el Casablanca— en la avenida de La Palmera en Sevilla, chalé que cedió a los golpistas del general Sanjurjo para que se alojaran*. Viuda del IV marqués, el cual estudió con los jesuitas y luego tuvo afinidades carlistas; fue diputado a Cortes en 1903 por el distrito de Sanlúcar la Mayor, así como presidente de la Diputación de Sevilla entre 1900 y 1901.
El V marqués su hijo, participante en el aquelarre joseantoniano de La Maternidad de la calle Alegría en Castilleja, hizo que su madre, ya viuda, le cediera terrenos para que el club de fútbol del Sevilla edificara su estadio de Reina Victoria, que con ocasión de las obras de la Exposición Iberoamericana en 1929 en aquella zona, el club tuvo que abandonar.
* "A las 4 de la tarde del 9 de agosto dos coches partían del centro de Madrid en dirección a Sevilla, llevando en su interior al general Sanjurjo, a su hijo Justo y al coronel Esteban-Infantes. Momentos antes de partir la noticia había sido transmitida a un contacto en la capital andaluza, indicándole la hora aproximada de llegada. Para despistar a las autoridades se había tomado la precaución de reservar unas habitaciones en el Hotel Cristina, donde algunos agentes de Seguridad esperarían inútilmente la llegada del general.
A unos 5 kilómetros de Sevilla, pasadas las tres de la madrugada, un coche salió al encuentro de Sanjurjo y sus acompañantes, conduciéndole a lo que sería su cuartel general, un chalet de nombre Casablanca situado en el aristocrático Paseo de la Palmera. El lujoso edificio era propiedad de doña Pilar Carvajal, marquesa de Esquivel, de la familia de los Medina Garvey y emparentada también con el conde de Guadalhorce y los Benjumea.
Siete parejas de la Guardia Civil custodiaban Casablanca, y en su interior esperaban impacientes una veinte personas, entre civiles y militares, Junto al general García de la Herrán se hallaban presentes el capitán de Caballería Juan Sangrán, los capitanes de la Benemérita Pérez Lázaro, Franco Pineda y Rodríguez Hinojosa, y algunos de los más caracterizados elementos monárquicos de la capital, encabezados por Pedro Parias, Armando Soto y los hermanos Delgado Brackembury". Leandro Álvarez Rey. La derecha en la II República: Sevilla 1931-1936.
Tras el fracaso de los golpistas Casablanca fue asaltado, saqueado e incendiado por manifestantes. Ver El Liberal del 12 de agosto de 1932.
(6e) Teniente de alcalde en Sevilla aquel año de 1944, Manuel Grosso Valcarce, falangista, "caballero de la Cruz de Hierro, bien ganada en tierras del Este" (ABC, 26 de enero de 1943). Su superior en el consistorio hispalense era Rafael Medina Vilallonga, duque de Alcalá de los Gazules*.
Grosso, en la tesitura del traslado de la feria sevillana desde el Prado de San Sebastián a otro lugar más amplio, propuso el sitio de Los Remedios, y, como tercera solución, el margen del Guadalquivir, "siempre que se cumpla el que desaparezca la estación de la Plaza de Armas o de Córdoba". (ABC, 24 de junio de 1967). Su esposa fue Maria de los Ángeles Galván Pitel.
Su hija María del Carmen Grosso Galván se casó en la catedral de Sevilla con Luis Fernando Ramos Ariza. Por parte de ella firmó, entre otros, Nicolás Jesús Salas, falangista y fiel y extraoficial cumplidor del testamento de Franco, que fuera director del ABC. Concelebró la boda José María Javierre**.
* "Salimos de aquel pueblo y en Bormujos no nos tropezamos con nadie, pero al dar la vuelta a la carretera de Pilas, para entrar en la general de Huelva, vimos en la mitad del pueblo de Castilleja, un enorme grupo de hombres, en el que destacaban no sólo las camisas rojas, sino las banderas de igual color y las de la C.N.T. Aquello se presentaba feo y había que tomar rápidamente una determinación. Retroceder resultaba casi imposible y desagradable, había que seguir adelante. Entonces se le ocurrió a Perico la feliz idea y me dijo: "vamos a asustarlos". Dicho y hecho. Empuñamos cada uno nuestras respectivas pistolas, que sacamos por las ventanillas de derecha e izquierda del coche y al mismo tiempo hicimos unos disparos al aire. Apreté el claxon, que era bastante estridente, pisé el acelerador y vimos cómo se abría el grupo desconcertado y al colarnos bastante deprisa por el hueco que hicieron, la aleta de la izquierda topó a uno de los que atravesaban, dándole en una pierna y haciéndole rodar. Oimos varios disparos, pero ya estábamos lejos y fuera de su alcance". Historia de los apellidos, 2. Abril de 2019.
** Cuando era director de El Correo de Andalucía Javierre me recibió en su despacho para valorar mis dotes de caricaturista, con vistas a trabajar en su periódico. No parecieron convencerle las muestras que le enseñé, porque no cumplió su promesa de que me enviaría una carta con su contestación.
Caricatura, por Montellano, del falangista y exdivisionario Manuel Grosso
(6f) Rosendo Peña Barros, comandante del puesto de la guardia civil en Castilleja que acudió a la inauguración de La Maternidad, parece haber nacido en Córdoba en 1908, ciudad en la que está censado en 1930.
Había solicitado el ingreso en la guardia civil cuando hacía el servicio militar en el Regimiento de Cazadores de Caballería n.º 3. De estado soltero, tras su admisión fue destinado al 4.º Tercio en la ciudad de Granada en noviembre de 1934.
Debió ejercer poco tiempo en Castilleja porque no aparece en la Rectificación de diciembre de 1943 del padrón de habitantes del municipio, ni en la de diciembre del 44, ni en el padrón completo de 1945, lo cual indica que solamente estuvo en Castilleja en muy poco tiempo previo y posterior a septiembre de 1944, cuando se produjo la inauguración de La Maternidad.
A Rosendo Peña Barros lo encausó el Tribunal Provincial de Contrabando y Defraudación en septiembre de 1955 por aprehensión y descubrimiento de tráfico de tabaco: "Cédula de notificación. Desconociéndose el actual paradero de Juan Ríos Jiménez y Andrés Tomillero Hermoso, que últimamente lo tuvieron en la ciudad de Tánger, por la presente se les hace saber, como interesados en el expediente número 162 de 1954, instruido a Rosendo Peña Barros y otros por aprehensión y descubrimiento de tráfico de tabaco, que contra el fallo dictado por este Tribunal, en Pleno, se ha formulado recurso de alzada frente al Tribunal Superior de Contrabando y Defraudación, y que, de conformidad con lo establecido en el artículo 89 del vigente Reglamento de Procedimiento, dicho expediente, así como los recursos formulados, se hallan de manifiesto en esta Secretaría por término de diez días, durante los cuales podrán ser examinados y formuladas las alegaciones que a su derecho convengan.
Lo que se publica a los efectos preceptuados en el artículo 37 del Reglamento de Procedimiento citado.
Sevilla, 13 de septiembre de 1955.— El Secretario del Tribunal, Carlos M. Herrera de Vargas.— V.º B.º: el Presidente del Tribunal, Juan González-Palomino Martínez". Boletín Oficial del Estado.
(6g) Esta delegada de la Sección Femenina de Falange parece ser María de la Luz Benvenuti González del Campillo, mujer del pintor oficial de la Dictadura Sáenz de Tejada (1897-1958), colaborador de la revista falangista Vértice desde 1937, muralista del Valle de los Caídos y del Museo del Ejército en Toledo.
Nació María de la Luz en Puerto Real (Cádiz) y murió en Madrid el 29 de enero de 1990. Sus hijos, María Luz, María Teresa y Carlos Sáenz de Tejada Benvenuti; hijos políticos, Bernard Petit, Ignacio Briones y Judith Gorman Sáenz de Tejada; nietos, María, Bernard, Pedro, Teresa, Pilar, Carlos, Íñigo y Judith; biznietos, Iñaki, Elena, Pablo, Carmen y Carlota.
(6h) Sabas del Río González, casado con Mercedes Rodríguez Guerrero, padres de Esperanza Macarena del Río González, nacida en Sevilla en 1947, casada en 1971 con Manuel González Laguillo, nacido en Sevilla en 1944, hijo de Enrique José González Sánchez Arjona (1908-1953) y de Teresa Laguillo Martínez.
Sabas era delegado provincial del S.E.M. (Servicio Español del Magisterio), institución de la docencia primaria encuadrada en F.E.T. de las JONS. A mes y medio de asistir en Castilleja a la inauguración de La Maternidad, el 27 de noviembre, leyó un discurso en el acto celebrado con motivo de la festividad del patrón del S.E.M., san José de Calasanz, en el colegio de los Padres Escolapios de Sevilla, presentes "la totalidad de los maestros de la ciudad". Se cantó el Cara al Sol e hizo las invocaciones el marqués de Esquivel.
Fue Sabas miembro de la Junta de gobierno de la hermandad de la Macarena y, posteriormente, mayordomo en la de Santa Marina.
(6i) Además de inspector provincial del Auxilio Social era José Giráldez y Arias de la Reina inspector provincial de Falange Española Tradicionalista y de las JONS.
(Continúa en la entrada siguiente)


























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