"Teatro Álvarez Quintero. En honor de los ilustres autores sevillanos que han dado nombre al nuevo teatrito de la calle Ancha se verificó anoche una función. 'El genio alegre' y 'Herida de muerte' componían el programa.
En ambas obras tuvo ocasión de lucir sus méritos el escogido cuadro de la compañía que allí actúa.
Se distinguieron en la representación de 'El genio alegre' la distinguida actriz Teodora Moreno, ya conocida de nuestro público por haber trabajado en el Español y en Cervantes, y la señorita Díaz, que desempeñó con gracia y desenvoltura el papel de Coralito.
Ramiro de la Mata y el Sr. Ramos merecieron también los plácemes del escogido público que llenaba anoche el teatro Álvarez Quintero.
Los festejados salieron muchas veces al escenario.
Asistió la infanta Isabel". El Liberal, 28 de octubre de 1913.
"Álvarez Quintero. Hablando se entiende la gente. La ofrecida obra de los hermanos Quintero a la Empresa de este teatro se convirtió en un entremés andaluz y gracioso, sin que la gracia derramada en la farsa sea cosa extraordinaria ni brille por ningún lado la idea genial.
Como los hermanos Quintero son hombres de suerte, ya que ellos no pudieron encontrar la idea genial, tropezaron con una actriz que, en Hablando se entiende la gente, pudo decir después de la representación: 'Nadie las mueva...'
Carmencita Díaz, que es la actriz aludida, fue anoche aplaudida con gran entusiasmo y muy merecida justicia.
Los plácemes los compartieron con la bella artista los Sres. Ramiro de la Mata y Ramos, el cual Ramos y su compañero Victorero me gustaron muchísimo en La fuerza bruta. Y como en otras ocasiones les puse reparos, es de justicia que les elogie ahora, cuando su labor ha sido digna de loa. El caballero del Verde gabán". Heraldo de Madrid, 11 de noviembre de 1913.
Los hermanos Álvarez Quintero habían escrito Hablando se entiende la gente para inaugurar el teatro madrileño de su mismo nombre. Fue interpretada esta obra por Carmen Díaz y Ramiro de la Mata como queda dicho, quienes obtuvieron gran éxito.
"Sevilla.— En el teatro Cervantes ha debutado la compañía de Ricardo Puga, estrenando la obra 'El asno de Buridán', vodevil, más que comedia, traducida por don Antonio Souhlo.
Ricardo Puga y Celia Ortiz fueron aplaudidísimos, compartiendo con ellos el éxito de la presentación las bellas actrices Carmen Díaz, Antonia Herrero, señora Soriano y Ramiro de la Mata y señor Somera". La Acción, 10 de abril de 1917.
"El suceso fue de Sevilla a Badajoz.
—¿Los autores?
—Desconocidos.
—¿La víctima?
—Ramiro de la Mata.
—¿Y fue ello?
—Que la compañía de Ricardo Puga facturó en Sevilla los equipajes para Badajoz y que, el tren en ruta, suben al vagón de equipajes unos individuos, dan un par de 'cachetes' a dos baúles y éstos caen a la vía y ... el tren siguió su marcha.
—¿Y los baúles eran?
—De Ramiro de la Mata, y tenían toda la ropa y efectos de la esposa de dicho actor, que ha presentado la oportuna reclamación". El Día, 25 de mayo de 1917.
"Emilio Mesejo es muy probable que vaya a Barcelona a dirigir la compañía del Poliorama, que va a ser notablemente reformado. Formarán parte de ella Ramiro de la Mata, Carmen Díaz, Dolores Cortés, la excelente característica del teatro de la Comedia, que actualmente trabaja con el maestro Penella; la Ortega y Marimón". El Imparcial, 21 de junio de 1917.
No obstante en septiembre de este 1917 ya estaban Carmen y Ramiro de nuevo en Madrid, con Ricardo Puga.
Carmen tenía una hermana, Encarnación Díaz Gálvez, también actriz, que la acompañaría en varias actuaciones en teatros madrileños. Encarnación tuvo un triste final debido a la epidemia de gripe de 1918-1919:
"Actriz fallecida. Dábamos anoche la noticia de que la joven actriz Encarnación Díaz, víctima de la gripe, se hallaba enferma, y por referencias de la tarde anterior la suponíamos fuera de peligro. Por desgracia no ha sido así. La mejoría desapareció y ayer falleció.
Su juventud y excelentes condiciones morales y artísticas hacen más sensible esta desgracia. Encarnación Díaz, que el año pasado actuó airosamente en el Odeón, y que este actuaría en Eslava, de Valencia, tenía un brillante porvenir en el teatro.
A su viudo, el actor Sr. Roa, y a los hermanos de la finada, la notable primera actriz Carmen Díaz y Ramiro de la Mata, les acompañamos en el sentimiento de la desgracia". El Día, 25 de septiembre de 1918.
Foto de Ahora, 24 de marzo de 1933. Ramiro de la Mata en una escena con la actriz Ana Adamuz, en la obra Prostitución, drama realista de Luis Fernández Ardavín. Al año siguiente Ramiro se encuentra enfermo y es sustituido en los papeles que tenía contratados.
El odontólogo hijo de los actores Carmen Díaz y Ramiro de la Mata, Ramiro de la Mata Díaz, abrió gabinete de dentista en Madrid. De él nos da noticia uno de sus discípulos, Arturo Martinez Berná, quien llegaría a ser presidente de la Asociación Española de Endodoncia y secretario del Consejo General de Dentistas:
"En mi caso, estando en séptimo curso de Medicina mi compañero de prácticas me presentó a su padre que era dentista, el doctor Ramiro de la Mata Díaz, quien me explicó las excelencias de aquella “pequeña medicina” y me decidí por esta especialidad. Él fue mi primer maestro y me enseñó la endodoncia que hacía. Le vi trabajar durante dos años y aprendí todo lo que pudo enseñarme".
"En 1960 me matriculé en la Escuela de Estomatología y todas las tardes de los dos años de la especialidad acudí a la consulta del Dr. Ramiro de la Mata Díaz, quien me admitió como ‘mirón’, recomendado por su hijo Ramiro, compañero mío de Medicina. De él aprendí a manejar una consulta, a tratar al paciente y, sobre todo, a intentar hacer bien todos los tratamientos como él los hacía, perfectamente". Entrevista al doctor Arturo Martínez Berná con ocasión de haber recibido el premio "Santa Apolonia" (2017), que concede el Consejo General de Dentistas. Gaceta Dental, 5 de diciembre de 2018.
Queda la incógnita de los dos siguientes hijos de Carmen Díaz, habidos en Barcelona: José (1920) y Carmen (1922) Aparici Díaz. Es de suponer que, separada de Ramiro de la Mata, encontró un nuevo amor — de apellido Aparici— en la Ciudad Condal. Por último, como vimos arriba en el padrón castillejense, tuvo a Trinidad Herrera Díaz en dicha capital catalana en 1927 con su definitivo esposo, Francisco Herrera Ortíz (v.s.).

Es en el año 1959 cuando el chalé de Carmen Díaz comienza su función de clínica psiquiátrica (1). En el censo de diciembre de 1960, ahora el chalé con el número 56 y constando como sanatorio mental, aparecen habitándolo Pablo Gotor González, nacido en Sevilla el 8 de abril de 1901, y su hijo Pablo Gotor Díaz, nacido en Sevilla el 11 de septiembre de 1934. Y los "alojados" Ramón Escudero Ruíz, Andrés Morales Jordán, Agustín Oviedo Morales, Amparo Blanch Casas, Dolores López Bolaños, Isabel Climent Mayor, Francisco Mejías Rodríguez, Francisco Romero Gómez y Maria Josefa Rodríguez Lerma. Mientras que José Tovar de la Rosa y Emiliana Indiano Fernández ahora viven en el número 58.
Emiliana enviudó el 25 de mayo de 1969
El sanatorio a principios de la década de los 60 visto desde la azotea del convento de las Irlandesas
En 1965, en dicho palacete de la Calle Real n.º 54 nos encontramos a Josefa Aguilera González, nacida en Sevilla el 18 de marzo de 1915, enfermera; Francisco Mejías Rodríguez, nacido el 25 de enero de 1912 en Porcuna (Jaén), portero; Isabel Climent Mayor, nacida en Valencina (Sevilla), auxiliar; y Francisca Romero Gómez, nacida el 20 de junio de 1905 en Castilleja de la Cuesta, cocinera.
En 1970 no figuran médicos, enfermeras o personal auxiliar, sino solamente hospitalizados como enfermos, que son: María Gracia Marín Bohórquez, natural de Sevilla; María Jesús Ruíz de Villegas, natural de Jerez de la Frontera; Manuel Almenara Cumplido, natural de Sevilla; Rosa Cepeda López, natural de Lora del Río (Sevilla); Carmen García García, natural de Córdoba; Antonio Morote Jurado, natural de Sevilla; y Alicia Vázquez López, natural de Encinasola (Huelva).Todos constan con estado civil soltero y sin fecha de nacimiento.
(1) Los descendientes de la actriz no perdieron la propiedad de la casona durante su utilización como sanatorio siquiátrico, a juzgar por una noticia oficial del municipio que informa de que la hija de Carmen Díaz, ya en el siglo XXI, hizo posible que el ayuntamiento contara con tal propiedad como patrimonio. Esto indica que el siquiatra Pablo Gotor la tendría en arriendo desde 1959. Se anunció el 24 de febrero de este actual año 2021 la adjudicación de las obras de ampliación de la casa consistorial —que incluiría el antiguo chalé-sanatorio— a la firma Fleon y Leon Arquitectos S.L.P., con oficina en nuestra Villa en la calle Hernán Cortés n.º 16 y que dirige Francisco León Olmo (1a), asociado a sus dos hijos también arquitectos Francisco León León y Rosario León León. El importe de la adjudicación, 57.999 euros, y el plazo de ejecución, 8 meses.

En el rectángulo verde, el proyecto de ampliación del ayuntamiento de Castilleja, que de esta manera tendría fachada a dos calles: la Real y la del Convento. Parece imposible que las obras se completen en el plazo fijado, ya que el chalé se encuentra en estado casi ruinoso, abandonado a los hierbajos el patio de entrada, las columnas de la verja apuntaladas con ortopedia de pletinas de hierro, las puertas y ventanas tapiadas con ladrillo raso, y toldos de fibra que ocultan desde la calle el lamentable estado general. Únicamente dan una nota de alegría los aviones estacionales que anidan en el mirador, aliviando algo con sus ágiles evoluciones en el cielo el triste aspecto del antiguo palacete de Carmen Díaz.
La casa de Carmen Díaz en la actualidad
(1a) La familia León Olmo vivió durante varios años en la barriada de la Inmaculada Concepción, en la calle Virgen de Guía, que entonces limitaba con un extenso olivar escenario de nuestros juegos infantiles, en los que participaba José León Olmo, hermano del arquitecto y entonces un niño de nuestra edad.
Este olivar referido hoy está ocupado por barriadas de reciente construcción, entre ellas Los Altos de Castilleja en la que, precisamente, tiene su domicilio José León, quien asociado a Manuel Martínez Perea, otro castillejano de la misma generación, creó un taller de carpintería metálica en la calle Virgen de Loreto. Su hermana Ana León Olmo mantuvo estrecha amistad con las mías cuando residía en la barriada de la Inmaculada. Y otro de los hermanos, José Antonio León Olmo, elabora unos óleos en los que ha depurado hasta niveles muy aceptables la técnica del hiperrealismo.
Hiperrealismo de José Antonio León Olmo
Siendo los León Olmo una de las primeras familias de la barriada en poseer televisión —en blanco y negro—, solíamos ser invitados los niños sus amigos a ver programas extraordinarios*, como la popularísima serie estadounidense Bonanza. Recuerdo que durante uno de los episodios en aquel célebre rancho del Oeste americano coincidían en sus partos respectivos una de las mujeres y una yegua del dicho rancho, y aunque el final fue en ambos casos feliz, había momentos de tensión y angustia. Ni que decir tiene que las escenas eran inocuas y absolutamente implícitas y puritanísimas, mas a pesar de ello la señora Olmo, anfitriona, mostraba su preocupación: "no sé si esto deberíais verlo los niños", exclamaba indecisa sobre si interrumpir el espectáculo.
El más pequeño de la familia, que había dejado poco tiempo atrás el desplazamiento a gatas, se apropió cierta tarde de un recorte triangular de tela negra que su madre había desechado de la labor de costura, y cada vez que se mostraba en la pequeña pantalla un primer plano de algún rostro se lo superponía a modo de barba postiza, ya fuera Tony Leblanc, Lina Morgan o el mismísimo presidente Johnson, arrancando carcajadas de todos los presentes.
A José y a mí nos matricularon nuestros padres en un colegio privado, el Santa Cecilia, que se encontraba en la barriada del mismo nombre al final de la trianera calle San Jacinto. Por allí cerca tenía su familia un estudio de arquitectura, al cual acudíamos los dos para tomar un bocadillo durante la jornada escolar. Una vez, abierto el pan y dispuestos a rellenarlo con suculentas rodajas de salchichón que nos ofrecieron en un papel de estraza, José tomaba para sí las piezas enteras, círculos perfectos, dejando de lado las mal cortadas, sectores circulares mínimos. Ante la reprensión de su hermano mayor que allí dibujaba planos, respondió, creo que con gran lógica: "a él le da igual comerse las otras".
Algunas veces el señor León, padre de José, nos traía de vuelta a Castilleja en su automóvil Seat 600, uno de los primeros que aparecieron en la Barriada.
* El fenómeno social de los "salones de cine domésticos", especie de informales teleclubs familiares, estaba muy extendido en los principios de la televisión. Como el caso de los León Olmo era el de Manolita "la Peluquera", quien habiendo adquirido también uno de estos aparatos, solía similarmente recibir por las tardes a los niños de su calle —Hernán Cortés— para que vieran los programas infantiles. En la casa de la peluquera Manolita, que siempre me ha rememorado por la distribución de sus ventanas y su hechura general a los viejos caserones de los siglos XVI y XVII, se erigió, tras su derribo, el moderno edificio obra del arquitecto Francisco León Olmo que alberga su estudio (v.s.).
Encuentro esta última construcción acertadísima y genialmente integrada en su entorno. Imita con graciosa estilización las almenas del frontero palacio de los Montpensier, las cuales se reflejan en sus cristaleras térmicas como si se hubieran desdoblado desde el siglo XIX hasta nuestros días.
Antigua casa de la peluquera Manolita, en cuya fachada se proyectan las sombras del palacio de los Montpensier, hoy colegio de las Irlandesas.
El nuevo edificio de Fleon y Leon Arquitectos S.L.P.
Una de las hijas de la peluquera Manolita habita hoy, casada con Manuel Rosales Ramírez, un chalé de la barriada de la Inmaculada, y a rebufo del tema de "cine doméstico" practicado por su madre que acabo de referir, quiero enlazar a la entrevista que al indicado Manuel Rosales realizó la revista La Asociación, sobre la historia del espectáculo rey en nuestra Villa. Con lo que manifiesta Manuel Rosales en esta revista que ya presente en la anterior entrada, ampliaremos conocimientos de los principios del cine en Castilleja apuntados en Historia de los apellidos, 20. Julio de 2019.
"Manuel Rosales Ramírez. 'Manolín de Inés', de 71 años y con 5 nietos [en el año 2007]. Él nos habla del primer cine de verano que se instaló en nuestro pueblo, llamado 'Cine Ramos':
'En el año 1939 yo solo tenía 3 años (1) y era amigo del hijo del dueño, por lo que frecuentaba mucho este cine (yo vivía enfrente). El cine lo instaló un hombre del pueblo de Gines, de profesión electricista y se le conocía por su apellido Gómez (de ahí el nombre del cine) [aunque antes lo han llamado Cine Ramos]; era socio de Luis Rodríguez, mecánico de profesión y natural de Castilleja (hermano de Joselito el escribiente de Inés Rosales). Se ubicó en la Calle Real, en el 'Corral del Polaco' (2) donde en la actualidad está la Caja Madrid, la joyería y la calle Álvarez Quintero, este corral era paralelo con el 'Corral de Enriquito' (3). El cine era pequeño, solo tenía unas 150 sillas. La entrada valía unas 4 gordas (40 céntimos de peseta), se proyectaban películas en blanco y negro, y en varias ocasiones se dieron espectáculos [de ópera flamenca], como el del 'Niño Marchena' (4), 'Pepe Pinto' (5), etc. Este cine permaneció abierto dos años y algo..., pues en el año 40 el 'Niño la Chacha' montó otro, y Gómez se lo llevó a Gines. En el mismo lugar del cine, la Hermandad de la Calle Real empezó a montar su Verbena, hoy Velá de la Calle Real'.
Manolín (como le llamamos los amigos) está jubilado y apartado de las exquisitas tortas que fabricaba. En la actualidad pertenece a una ONG llamada 'Asociación Amigos del Pueblo Saharaui', ocupando el cargo de tesorero provincial de Sevilla, y su señora Manolita, hija de 'Manolita la peluquera', coordinadora local de Castilleja de la Cuesta. ¡Te agradezco lo bien que, como siempre, me atendiste en tu casa! Rogelio Sánchez. Revista La Asociación, diciembre de 2007.
(1) En 1940 vivían en el número 99 de la Calle Real Manuel Rosales Cabello, de 40 años, natural de Castilleja; su esposa Concepción Ramírez Trujillo, de 34 años, natural de Alcalá de Guadaira (Sevilla); y sus hijos Esteban, de 8 años, nacido en Alcalá; Gonzalo, de 7, nacido en Castilleja; Manuel, de 4, nacido en Castilleja, e Inés Rosales Ramírez, de 2, nacida en Castilleja; luego llegaría Francisco, nacido el 25 de enero de 1944.
Además, en dicho 1940 en este domicilio vivían Manuel Ramírez Rivero, de 62 años, natural de Alcalá, y su esposa Concepción Trujillo Gómez, de 54 años, natural de Alcalá.
(2) Había otro espacio en nuestra Villa denominado "Corral del Polaco", como vimos en Los olvidados, 2. Septiembre de 2020.
(3) Enrique Calderón Cansino.
(4) Pepe Marchena. "La vida artística y personal del Niño de Marchena a partir de los años veinte es impresionante: actuaciones individuales y con compañía en toda clase de locales, grabaciones de discos, actuaciones en películas y, sobre todo, el espectáculo flamenco trasplantado al teatro. Lo que en la historia del cante flamenco se conoce con el nombre de la "Opera Flamenca". Sería agobiante relacionar una mínima parte de su vida artística.
Su gira de conciertos de 1936 fue interrumpida por la Guerra Civil en la provincia de Jaén, residiendo durante los años que duró la contienda en la localidad de Arquillos, cercana a Linares, desde la que continuó con sus giras y conciertos benéficos por toda España". Wikipedia.
(5) Pepe Pinto. "En 1931, Pepe Pinto contrae matrimonio con la Niña de los Peines en el barrio de la Macarena de Sevilla. Al año siguiente, recorrieron España encabezando un grupo de ópera flamenca organizado por el empresario Vedrines, gira que se repitió en 1935, con la colaboración de Pepe Marchena, y en el siguiente, con otros artífices, entre ellos El Sevillano y Canalejas de Puerto Real.
A partir de 1939, continuó sus giras artísticas por toda la geografía española con distintos conjuntos, interviniendo en 1940 en la función andaluza Las calles de Cádiz, protagonizada por la cancionista Concha Piquer". Wikipedia.
Desembocadura de la calle Álvarez Quintero en la Calle Real, donde ubica Manuel Rosales el cine. En esta zona existió en el siglo XIX un teatro (5a), según documenta Juan Prieto Gordillo en La Villa de Castilleja de la Cuesta. Calles Históricas: "Por estos años [a principios de la década de los 80 decimonónicos] llama la atención la existencia de un teatro en el número 99 de la calle Real, establecido en las casas de Narciso Rodríguez Oliver (5b), compuesto por 'el escenario, 160 sillas, lucernas (5c) y demás enseres que pertenecen al teatro' ".
(5a) Antecedentes de teatro en Castilleja se dieron en la hacienda de San Ignacio en el siglo XVIII:
"Siempre que venía a Castilleja recordaba a su autor, padre Francisco Ximénez, y ahora se le presentaba la ocasión de materializar aquellas escenas que tanto le habían hecho reír en sus años de estudiante, y en las que alguna vez participó como actor. Castilleja de la Cuesta quedaba muy malparada bajo la pluma del ingenioso jesuita escritor, pero retocando los diálogos aquí y allá no se despertarían susceptibilidades entre los sencillos vecinos. Él mismo, que tenía veleidades de literato, se sentía capaz de adaptar la comedia. Ya veía el patio repleto de chicuelos, el escenario montado en el fondo, y sus propios compañeros los religiosos sevillanos preparados con sus disfraces, deseosos de hacer un servicio invalorable a la tan amada institución y a la vez divertir didácticamente a los niños asalvajados del pueblecito aljarafeño.
El autor de la obra que tenía en mientes había sido por la década de los 80 del siglo XVI teólogo y lector de Gramática y Retórica y enseñante en varias ciudades andaluzas, nacido en Sevilla en 1560. Y la obra en cuestión era el 'Diálogo hecho en Sevilla por el Padre Francisco Ximénez, a la Venida del Padre Visitador a las Escuelas', encuadrada por los especialistas en literatura antigua en un subgénero llamado 'teatro de colegio', que pretendía por los años referidos educar y divertir a un tiempo". Documentación (18a). Septiembre de 2008.
(5b) Nacido el 23 de diciembre de 1842, Narciso Rodríguez Oliver era trajinero de oficio, hijo de Francisco Rodríguez García, un vinatero natural del barrio sevillano de San Bernardo, y de María del Carmen Oliver López, natural de Castilleja. Abuelos paternos, Francisco Rodríguez y Juana García, ambos de San Bernardo. Abuelos maternos, José Oliver y María Luisa López, naturales de Castilleja.
(5c) " [...] al menos en la teoría, los experimentos en torno a la luz no se reducen a la mera función práctica de hacer visible el escenario, sino que van más allá, reflejando la inquietud por ensayar métodos para explotar su potencial expresivo (imitando efectos naturales o instaurando fórmulas alusivas convencionales), lo que hace posible y permite considerar la iluminación de escena, desde sus inicios, como otro signo teatral. En cualquier caso, los fundamentos de la colocación y emplazamiento de las fuentes luminosas parecen estar definidos, a grandes rasgos, desde mediados del siglo XVII, según un esquema que, progresivamente perfeccionado, se prolongará en buena medida hasta las instalaciones base del alumbrado por gas decimonónicas. [...] La tendencia decimonónica, sin embargo, según se ha apuntado, fue la de mantener la sala en una leve semipenumbra, más o menos densa, que por contraste favoreciese el protagonismo del palco escénico como principal foco de vibración lumínica y cromática. Existían asimismo, no obstante, razones de índole práctica, como la necesidad de acumular toda la presión posible sobre las tablas para responder a las exigencias de la puesta en escena, reduciendo así el riesgo de posibles fluctuaciones no deseadas. [...] El desarrollo del teatro moderno consiente desde sus orígenes la expansión de un doble espectáculo en el que a la representación dramática sobre el escenario correspondía una acción paralela en la sala definida por la autorrepresentación del público, según los patrones y funciones sociales propios de cada momento histórico pero rastreable desde el mismo nacimiento del teatro occidental. En estos términos, el alumbrado contribuía en altísimo grado a generar el ambiente festivo (iluminaciones a giorno, alumbrado extraordinario o ‘grande’ de las funciones de gala…) adecuado para las relaciones interpersonales y la exhibición individual". Juan Peruarena Arregui. Luminotecnia teatral en la primera mitad del siglo XIX: de la herencia barroca a la introducción del gas. Stichomythia. Revista de teatro español contemporáneo, n.º 3, 2005.
(Continúa en la siguiente entrada)
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