Nos hemos referido en el capítulo anterior a los arcos de la Plaza, como ampliación del ejemplo de falaz tratamiento histórico que se perpetra en el asunto de la capilla de la Calle Real por parte de la "intelligentzia" local. En base a lo que nos narran los protocolos notariales, el mismo razonamiento puede aplicarse a dichos arcos, puesto que están tan ausentes de los protocolos notariales como la iglesia; y como no menos lo está la cofradía.
Siendo como es de pura necesidad que durante más de cincuenta años (los de la primera mitad del siglo XVI abarcados hasta hoy en nuestras investigaciones), estén documentados siquiera tangencialmente tanto los arcos como la iglesia y cofradía en fuentes tan exahustivas como son los protocolos, al no estarlo cualesquier hipótesis sobre sus existencias adolece de falta de realidad. Veamos cuáles son las fuentes en que se basa la "historia oficial" castillejana; un intento de documentar los arcos ha sido hecho recientemente por Juan Prieto Gordillo en "La Villa de Castilleja de la Cuesta. Calles históricas", pág. 122, Ateneo de Castilleja de la Cuesta, 2009, de la siguiente forma:
... La tercera realización arquitectónica —la primera fué según dicho autor, el "levantamiento de la mezquita-fortaleza" (¡¡¿?!!), y la segunda, la construcción de la Iglesia de Santiago—, llevada a cabo en la Villa una vez asentada la Orden Militar de Santiago, consistió en el levantamiento de cuatro arcos, como muestra del dominio territorial tal y "como acostumbraban señalar sus territorios las Ordenes Militares...".
El entrecomillado es cita, —excesivamente escueta, añado, y única además en la extensísima y autorizada historiografía sobre las Órdenes— de un legajo, el nº 52, sin fecha, de la Sección de Castilleja de la Cuesta en el Archivo Parroquial de Olivares. Más insustancial, imposible.
Probablemente los arcos sean, en verdad, realización de las fantasías historicistas de algún edil cateto que en tiempos decimonónicos pretendió rendir pleitesía al Ejército salvador de la Patria y Garante de los Valores Monárquicos, y su legado ha sido hoy recogido por eruditos de la misma ralea; yo mismo recuerdo todavía la hechura y cochura de los ladrillos originales, y no me parecieron muy antiguos, pero no perdamos la paciencia; tiempo al tiempo, que el Archivo Histórico Provincial guarda las respuestas que sólo surgirán con un trabajo de investigación serio, objetivo y metódico.
Pero dejemos a Matamoros, para echar un vistazo a lo realengo. En la web oficial hermandaddelacallereal.es, en la sección de Historia, se adjudica sin mayor detenimiento el origen del núcleo de población, hermano del de Santiago, a una alquería árabe con su consuetudinaria mezquita, que Fernando III reacondicionó luego como capilla particular mientras esperaba que sus sitiados enemigos, los sevillanos, se rindiesen. Esta musulmanía de muchos pseudohistoriadores aljarafeños, que tiene su principal estribo en repartir alquerías árabes con la misma agilidad que los tahúres reparten naipes, queda en entredicho si, habida cuenta de la patente falta de documentación, atendemos sin otro remedio, porque no lo hay, a los registros arqueológicos; y de éstos, la Calle Real brilla por sus ausencias. El arzobispo Gonzalo de Mena, según dicha web, otorga la administración de esta mezquita-capilla surrealista a los franciscanos, y ya tenemos así el cambio de vía sin guardaagujas con el que el sentido cristiano de la Historia Trascendente, de esta burda manera queda conectado con el pasado remoto, incluyendo el Diluvio Universal y, cómo no, la Creación ex-nihilo.
Dícese en el "Boletín Informativo de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Sacramental de la Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de la Santísima Vera Cruz y Sangre de Jesucristo, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de los Dolores" (sic), número 16 de marzo de 1990, pág. 12, artículo "La Inmaculada Concepción y Castilleja de la Cuesta II", cuyo autor es Antonio Rodriguez Navarro, intentando cubrir las escandalosas desnudeces de la historia de la Villa, que el 9 de junio de 1478 se fundó la referida corporación, para lo cual únicamente dispone de una fuente secundaria de bien entrado el siglo XVII, sita en el legado 85 del Archivo del Palacio Arzobispal de Sevilla, donde se contienen las reglas emitidas el 28 de marzo de 1624*. En definitivas cuentas, en una oscura referencia de 1624 a unas reglas de 1478, adjudicándoselas por arte de birlibirloque a la Calle Real se basa toda la orgullosa solera de la Cofradía de la Vera Cruz (o verdadera cruz donde Cristo estuvo crucificado); y también en que los franciscanos impulsaban la creación de hermandades con la advocación de la Inmaculada, como este mismo articulista del boletín cofrade asevera citando a José Sánchez Herrero en "Las Cofradías de Sevilla, historia, antropología, arte", 1985**.
* “nuestros hermanos antiguos en nueve dias de el mes de Junio Año de el nacimiento de Ntro Señor Jesucristo de Mill equatrocientos y setenta eocho Años. Instituyeron y hordenaron q ubiesse Cofradia y hermandad a honrra y reverencia de la Sanctissima vera Cruz y sangre de Jessuchisto” (web hermandaddelacallereal.es).
** Mas para este viaje no hacen falta alforjas, puesto que nunca Sanchez Herrero menciona a nuestra Villa ni por asomo, sino que trata el tema en toda su generalidad. Dice el profesor José Sanchez Herrero en la cita de referencia, con cierta explicable ironía, que no pretende determinar la fecha exacta de la fundación de cada cofradía, para que de una vez quede resuelto ese "gran problema", que algunos tienen planteado, de saber cuál es la más antigua y, por ello, la reina de las cofradías y cuál es la más joven y, por ello, la menos importante. "Gran problema" para muchos juntaletras silvestres, como todo el mundo sabe. El autor de estos capítulos de historia alixareña recuerda la letrilla lorquiana cantada por la magistral Teresa Berganza:
Una vieja vale un real
y una muchacha dos cuartos;
y yo, como soy tan pobre,
me voy con lo más barato.
Terminemos. Despeja el profesor, con autoridad: "Un pequeño problema debemos resolver de entrada ¿Cofradía o Hermandades? La designación medieval más usada en todo tipo de documentos: estatutos, sínodos, bulas papales, etc., es la de cofradías."
No les hubiera venido mal a los de la Vera-Cruz seguirlo al pié de la letra, y así ahorrarnos a los llanos contribuyentes rimbombancias que pregonan justamente lo contrario de lo que, con extrema vanidad, pretenden pregonar.
"Cofrade", por fin, que en origen significaba "hermano", es una palabra que ha sido usada con amplitud en el tiempo y en el espacio, porque figura en idiomas antiquísimos como el sánscrito, el avéstico y el persa antiguo, y en el armenio, el irlandés antiguo, el galés, el córnico, el bretón, el alto alemán antiguo, el gótico, el anglosajón, el escandinavo antiguo, el prusiano y el ruso, siempre con la misma forma y raíz; está íntimamente emparentado con "fratría" (miembro de una confraternidad), y con "fraile". Comparando con el castellano "hermano", el actual "brother" ("hermano" en inglés) ha conservado mucha más pureza morfológica.
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