Por todo lo hasta ahora comprobado por nosotros parece evidente que fray Antonio Vázquez de Espinosa fue quien nombró al árbol de la quina-quina como tal, recogiendo el término de los indios bolivianos, los cuales conocían por dicho vocablo a un árbol específico, individual, concreto y real. Incuestionable y cierto es que del puño y letra de nuestro fraile carmelita se plasmó en papel por primera vez en la historia el dicho vocablo quechua quina-quina, en el año 1628 en Madrid.
Hay, de entre los autores estudiados en las entradas anteriores de esta Historia de Castilleja, uno de ellos que quiero citar para equilibrar en el platillo contrario de la balanza la autenticidad del carmelita, su buen hacer como investigador, su honradez como cronista: se trata de Sergio Villalobos en su obra Dos cronistas: Alonso Borregán y Fray Antonio Vázquez de Espinosa, ya referenciada en la entrada anterior, donde se pregunta "¿fue el objeto de su viaje desempeñarse como misionero? De ser así tendríamos que calificarlo de misionero ambulante, caso verdaderamente extraño. Más nos inclinamos a creer que fue algún otro motivo ignorado, y que sus actividades misionales no fueron sino aquéllas a que, como buen sacerdote, se veía obligado. Y se cuestiona:
Un segundo problema que plantea el viaje de Vázquez de Espinosa es acerca de las regiones o países por él visitados. [...] En muchos casos las referencias parecen ser las de un testigo de vista; pero no debemos dejarnos engañar, ya que, como demostraremos en el caso de Chile, fray Antonio toma de otros autores detalles que sorprenden por lo gráfico.
Si nos atenemos al itinerario establecido al comienzo de este estudio, veremos que difícilmente pudo quedarle tiempo para viajar por Bolivia, el norte argentino y Paraguay, pues las fechas se suceden apretadamente sin interrupción geográfica. Aún más absurdo resulta un viaje a Filipinas, a pesar de que incluye entre los volcanes que conocía los de aquellas islas (1).
En el caso particular de Chile, Vázquez de Espinosa declara "aver gastado por alla lo mejor de mi vida", afirmación tan rotunda como extraña (2). Al parecer, este aserto estaría confirmado por la mención que hace del volcán Villarrica, entre los que conocía; pero igualmente incluye los volcanes de Filipinas y las Molucas, regiones que con toda seguridad no conoció.
[...] Se ha dicho que fray Antonio fue testigo presencial de las cosas que narra. Sus descripciones son, por lo general, animadas y parecen haber sido cogidas vivas por su pupila. Veamos, por ejemplo, el cuadro que traza de los alrededores de Valdivia y sus actividades portuarias: ´sobre una loma llana [está la ciudad] entre dos ríos, el uno caudaloso que llaman de Valdivia en 40 grados australes, dos leguas la tierra adentro de la mar, tiene este caudaloso Río de la Boca una isla mediana con que haze dos brazos a la mar, el de la parte Norte es el más hondable, y por el entraban los navios Rio arriba, hasta la ciudad con las velas arriba por ser tan hondable, limpio, seguro y sin corriente, hasta que surgían llegados a tierra, entre el convento de San Francisco y Santo Domingo, con las proas en tierra, o los costados, y con unas cortas planchas que echaban de los navios, salian, y entraban los hombres, y mugeres de la ciudad, que era de gran recreo´.
La descripción geográfica es exacta. El arribo de los barcos y el espectáculo del activo comercio que de inmediato se iniciaba, parecen haber sido gozados por el mismo Vázquez de Espinosa. Pero no hay tal. En estos años, de la ciudad de Valdivia no quedaban más que un montón de escombros como huella de la última rebelión indígena.
Otro ejemplo. Describiendo la zona sur, habla del ´Río de la Laxa [llamado así] por una altissima laxa que hay en él de 25 estados de alto, de donde se despeña con gran furia, y corriente, pasasse el Rio por la banda de Leste antes del salto casi a nado los caballos, por ser caudaloso´. No parece más que un detalle que sólo pudo quedar en el recuerdo de quien tuvo que atravesar el río; pero si buscamos con paciencia en las páginas de la Descripción de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano de Antonio de Herrera, encontraremos la fuente de la noticia: ´el río que llaman de Laja, por una laja de veinte estados de alto que está en él, de la cual se despeña el agua del río. Pasanle a vado antes que se despeñe el agua´.
Con los ejemplos aducidos, de los que se encuentran muchos, no es posible buscar en las páginas del Compendio al ´´testigo de vista´´.
Otra prueba de que el cronista no estuvo en Chile son sus erróneas inclusiones de animales en nuestra fauna, tales como venados, gamos, avestruces, corzos y ardillas (3).
La relación histórica del Descubrimiento, Conquista de Chile y Guerras de Arauco proviene de dos cronistas ya en boga, Antonio de Herrera y el Inca Garcilaso de la Vega. Con un poco de paciencia se puede establecer claramente la sobreposicion de los textos, interrumpidos de vez en cuando por párrafos o noticias aislados tomados de otras fuentes. Aun datos geográficos, tales como ubicación de ciudades y lugares, la distancia entre ellos y su latitud, han sido tomados de la crónica de Herrera, que parece haber sido la columna vertebral de la obra".
Un autor a quien había leído Vázquez de Espinosa, aunque casi no lo utiliza, fue Ercilla. Un solo detalle nos ha permitido descubrirlo: aquel incidente protagonizado por los Catorce de la Fama, acaudillados por Juan Gómez de Almagro:
Aunque allí un español desfigurado,
que yo no digo aquí cual dellos era,
dijo, viendo tan poca gente al lado:
¡oh si nuestro escuadrón de ciento fuera!
pero Gonzalo Hernández animado,
vuelto al cielo, responde: a Dios plugiera
fueramos sólo doce, y dos faltaran (4),
que doce de la fama nos llamáran.
La Araucana, Primera Parte, Canto IV. Vázquez de Espinosa, en el parrafo 2010 del Compendio, anota que los españoles al verse atacados por los indios vencedores en Tucapel, dijeron: ´si como somos 14, dos faltaran, los doce de la famma nos llamaran´ " (5).
(1) En la Nueva España el [volcán] de la Puebla de los Angeles, que está pegado a la sierra de Tlascala que aunque ha echado fuego y humo y lo echa, está siempre nevado, y otros muchos que hay en aquellos reinos; en los del Piru y Tierra Firme hay el de la Grita en el Nuevo Reino y otros muchos que hay la tierra adentro. En el distrito de Quito hay muchos, como son el de Pichinche, Tunguragua que siempre está nevado por su altura, por estar debajo de la Equinocial, y de continuo echa cantidad de humo y fuego, el de Chimborazo y otros. En Arequipa el que está junto a la ciudad, aunque no ha echado fuego, y el de los Ubinas, que reventó en el año de 1600 e hizo con el fuego y ceniza notables daños en toda la tierra, que la dejó asolada, y la arrojó más de 500 leguas hasta Nicaragua; en los altos de Arica el de Atacama y Cozapa, y en Chile el de Villa Rica y otros muchos que hay en la Cordillera Nevada, que siempre están arrojando fuego y humo, y otros muchos que hay en aquellas dilatadas y extendidas regiones, que es imposible referirlos; también los hay en las Indias Filipinas y Malucas; el de Terrenate es muy célebre por el mucho fuego y cenizas que ha echado y echa, y todas sus faldas están llenas de árboles de clavos, y porque todos los referidos he visto, diré lo que alcanzare con mi corto talento sobre esta materia, para que cada uno juzgue lo que mejor le pareciere". Compendio y Descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa.
(2) Antes de la guerra y levantamiento general de los indios de Chile era este Obispado [de la Concepción] muy rico y tenía grandísima jurisdicción; donde estaba la Iglesia Catedral era la Ciudad Imperial; tenía otras muchas provincias y ciudades que le pertenecían, que con la mayor brevedad y claridad haré la descripción de ellas, y en el estado en que estaban, con lo más notable que en sí contenían, que aunque para ellas hay diferentes caminos, por la costa y por el camino real, pondré con verdad lo que de capitanes y soldados prácticos de aquel reino, que lo han pisado y visto muchas veces; y con la luz que tengo de todo, por haber gastado por allá lo mejor de mi vida. Vázquez de Espinosa, obra citada.
(3) De este valle [de Copiapó al norte de Chile] 35 leguas al Sur, está el valle del Guasco, y entre los dos, el de Titon; en ambos hay viñas; hácese algún vino y se coge en abundancia maíz, trigo y otras frutas y semillas; hay muchas perdices, guanacos, corzos, ardillas de maravilloso pelo para forros con otras de valor y estima; está este valle del Guasco en 20 grados largos. Todos los indios de esta comarca son pescadores; no llueve en ella, como en los demás llanos del Pirú; tienen Puquios o Xagueyes, que son pozos donde beben, por la falta que hay de agua en toda aquella región y costa. [...] Su comarca [de la ciudad de Osorno] era de muy buenas y fértiles tierras, donde todo se daba con abundancia, todas las frutas de España y otras muchas que había de la tierra, árboles avellanos, pinares muy grandes cuyas piñas y piñones eran muy grandes, como los hay por aquellas regiones, que son como grandes bellotas, y otros árboles y maderas preciosas y de estima; era la última ciudad de la Tierra Firme del reino de Chile, hacia el estrecho de Magallanes, desde donde había a la ciudad de Castro, que está poblada en las islas del archipiélago de Chiloé al Oessudueste 48 leguas, las 30 por tierra y las 18 por agua, que era el distrito que tenía el Obispado de la Imperial, antes de la muerte del Gobernador Martín García de Loyola, que fue el fundamento y causa del levantamiento de los indios de aquel reino y la total ruina y destrucción de las ciudades de aquel reino.
Dos leguas de donde estuvo fundada la rica ciudad de Osorno, que iba en tan grande aumento y opulencia por la riqueza y fertilidad de sus tierras, había en la ciudad obrajes de paños y otras labores curiosas, y a las dos leguas una hermosa laguna, llamada de Gaeta, donde había gran cantidad de pescados regalados que era el regalo y sustento de la ciudad, mucha diversidad de aves, patos, ansares, garzas, martinetes, gallaretas y otras muchas; el puerto de que se servían era el de las Canoas, llamado de Osorno. Había mucho ganado de cerda; silvestre, gamos, venados, guanacos, vicuñas, tarugas, avestruces y otros muchos de diferentes especies. Vázquez de Espinosa, obra citada.
(4) Almagro, Cortés, Córdova, Nereda,
Morán, Gonzalo Hernández, Maldonado,
Peñalosa, Vergara, Castañeda,
Diego García Herrero el arriscado,
Pero Niño, Escalona, y otro queda
con el cual es el número acabado;
don Leonardo Manrique es el postrero,
igual en el valor siempre al primero.
La Araucana, Primera Parte. Canto IV.
(5) Gastada por los bárbaros [indios mapuches en rebelión] toda aquella noche [de fin de diciembre de 1553] en fiestas y borracheras, habiendo muerto al Gobernador [Pedro de Valdivia] y su capellán, como queda referido, tratando en su junta y consejo de concluir la guerra y acabar los españoles que quedaban en el reino, después de haber amanecido, llegó a vista del fuerte de Tucapel el capitán Juan Gómez de Almagro, que había salido del fuerte de Puren, un día después de lo que el Gobernador le había ordenado para ir en su socorro con 14 valerosos soldados, que por no haberse podido aviar y aprestar más presto, llegaron en su seguimiento un día después de la batalla, que como los bárbaros los vieron, les acometieron con gran grita y vocería; el buen capitán y los suyos pelearon con ellos valerosamente, que viéndose apretados y defendiéndose, dijeron: si como somos 14 dos faltaran, los doce de la fama nos llamaran, y habiendo muerto siete, con los otros siete que le quedaron mal heridos se fueron retirando a la casa de Puren. Vázquez de Espinosa, obra citada.
El Galeno Ilustrado de Alonso López Cornejo
El profesor de medicina Alonso López Cornejo, natural de Sanlúcar la Mayor (1), Alcalde por el estado noble de la villa de Salteras, famliar del Santo Oficio, médico de los Reales Alcázares de Sevilla y autoproclamado cuasi primer experto en la utilización terapéutica de la quina, quien enseñaría el oficio al castillejano Juan de Tovar López, se presentó en octubre de 1679 a la vacante que en la Universidad de Sevilla había dejado el doctor Andrés González Gordillo, natural de Utrera y fallecido dicho año. Cornejo leyó la cátedra de Prima de Medicina durante tres años, desde el 7 de diciembre de 1679 hasta fines de abril de 1680 en que fue ocupada por otro profesor de Juan de Tovar, el sevillano e hijo de médico Andrés Mastrucio. A este Mastrucio, tras cumplir su trienio, lo reemplazó el doctor Cristóbal Ruíz de Pedrosa y Luque, que aparece en el título del bachiller de Castilleja como Christophorus de Luque et Pedrossa. "Fueron estos hombres los que protagonizaron el movimiento, de ofensiva y de resistencia a un tiempo, contra los ´modernos´. Mastrucio tendría, seguramente, un papel secundario, pero López Cornejo, Luque y Ruíz de Pedrosa vertieron sus ideas galenistas en obras y opúsculos que, muy pronto, respondiendo a la tradición profesional, derivaron hacia el insulto personal, la difusión malevolente de los vicios y defectos supuestos de los oponentes dialécticos y la descalificación de sus conocimientos y de sus técnicas. Mentes abiertas y cerradas, ´progresistas´ y tradicionalistas. Es difícil definir por qué unos y otros se adscribieron a una u otra tendencia, el caso es que la polémica en que se enzarzaron los médicos de Sevilla en los últimos años del siglo se encuadra fácilmente en la querella de los ´antiguos´ y los ´modernos´. Como en otras partes, porque el comportamiento no es nuevo ni será el último de este tipo, la polémica en Sevilla, siendo unitaria, sólo se comprende si se considera el doble plano en que se desenvolvió: el institucional y el cientifico-ideológico. La Universidad, como institución, vigilante rigurosa del hermetismo corporativo, actuó a la defensiva frente a las innovaciones porque sus miembros, los catedráticos y el claustro médico universitario, pensaban que atentaban contra la situación de preeminencia que se expresaba y simbolizaba en el rito de los actos universitarios y extrauniversitarios.
No es casualidad que ninguno de los autores que entonces escribieron separaran ambos aspectos. De hecho, la polémica, y el consiguiente enfrentamiento, es anterior a los primeros pasos de la ´Tertulia´, que según uno de sus primeros componentes, el licendiado Juan Ordóñez de la Barrera, empezó a reunirse en torno a Juan Muñoz Peralta en 1697. La inició Cristóbal Francisco de Luque con la publicación de una obra que bautizó con el nombre de ´Apolíneo Caduceo´ y que debió de comenzar a escribir en 1693". José Antonio Ollero Pina. La Universidad de Sevilla en los siglos XVI y XVII. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1993.
(1) Amerita recordar al respecto que el cuñado de fray Antonio Vázquez también era natural de Sanlúcar la Mayor: "En la vª de Castilleja de la Qta en veinte y seis das. del mes de Junio de mill y seyscientos y diez y ocho aºs yo Jhoan Ramos çambrano beneficiado de la parrochial de Santiago esta vª de Castilleja de la Qta. aviendo precedido las amonestaciones y demas Requisitos necesarios despose a dionicio caro hijo de Fernan nuñez y de Joana gra. caro su mujr vezinos de Sanlucar La mayor el qual traxo fe de averse amonestado tres meses con Ana mª hija de Joan vazquez de moron y de leonor gra vezinos desta dcha vª a los quales di las bendiciones nupciales siendo testigos y padrino Antonio Carrillo*, Alonso Lopez de Leon y miguel jeronimo vezinos de la dcha vª en fe de lo qual lo firme Jhoan Ramos çanbrano". Historia de los apellidos, 20e. Agosto de 2019. Por tanto, Dionisio [Ramírez] Caro fue coetáneo de los padres de Alonso López Cornejo.
No es aventurado suponer que en muchos de los habituales viajes de Alonso López Cornejo desde su Sanlúcar la Mayor natal hasta la capital hispalense y viceversa se haría acompañar, recogiéndolo o dejándolo en Castilleja, de su alumno universitario Juan de Tovar López y, por tanto, de que se hablaría entre el traqueteo del carruaje (1) de la maravillosa droga antipirética.
Probablemente, como afamado médico que Cornejo era, conoció todos las villas y lugares del Aljarafe y trató íntimamente con muchos de sus vecinos, por exigencias de su profesión y por esa sociabilidad innata en las personas de su oficio. En la próxima entrada de esta Historia comentaré su obra El Galeno Ilustrado, finalizando así el tema de la quina a la espera de nuevos hallazgos documentales que lo completen de cualquier manera. Al respecto me atrevo a imaginar que de alguna suerte fray Antonio ya antes intercambiaba noticias con el mundillo intelectual sevillano e incluso con alguna que otra mente inquieta de nuestra Villa y que, o bien por vía epistolar o de cualquier otra forma el contenido del Compendio y de sus otros escritos ya había sido sospesado y discutido en algún círculo de estudiosos hispalenses religiosos o seglares.
(1) "El 1º de mayo del dicho año de 1641 don Sebastián [Melgarejo] vendió al vecino de Sevilla Andrés de Albarracín un coche* de baqueta colorada con su ¿enterado? verde y cortinas de damasco del mismo color verde, y dos mulas color castaño cerradas de edad, con sus guarniciones, por precio todo de 300 ducados, que recibió de contado. Dado en casa del escribano Pablo de Mercado". Historia de los apellidos, 21d. Marzo de 2020.
Una autoridad en la materia es Teresa Andrade-Wanderwilde Quadras, coordinadora de Historia del carruaje en España (Fomento de Construcciones y Contratas, Madrid, 2005) y además descendiente por línea directa del general de artillería Antonio Venenc y Andrada-Vanderwilde, que dió nombre por un tiempo a la calle del Convento en Castilleja, en donde su viuda Concepción Aguilar Guillelmi, nacida en Jerez de la Frontera en 1818 e hija de Juan de Dios Aguilar y del Viso y Agustina Gillelmy Valenzuela, fue vecina. El Ayuntamiento de Castilleja, siempre miserable y cicatero, cobró de la viuda el rótulo, su colocación en la calle y el papeleo consiguiente.
El general Venenc tuvo tres hermanos: Amparo, Manuel y Trinidad, nacidos en Sevilla a principio del siglo XIX. Eran hijos de José María Venenc y Mercedes Andrada-Vanderwilde y Brakelman. Abuelo materno de nuestro general fue Pedro Andrada-Vanderwilde y Casens, nacido en Sevilla en 1717. De los bisabuelos, padres de este último, nos encontramos a don Jorge Juan Bautista Eufrasina de Andrada-Vanderwilde y de Bruyne, nacido en Amberes el 5 de febrero de 1682 y bautizado en la Catedral de Santa María. Vino a España y fue vecino de Sevilla y hacendado en Alcalá de Guadaira. Otorgó poder para testar a su mujer en Sevilla el 28 de abril de 1717 y murió en 1737. Se casó en Sevilla en la parroquia de San Isidoro el 4 de abril de 1712 con doña Juana de Casens y Bogaerts, también natural de Bruselas, bautizada en Santa Catalina el 14 de mayo de 1687, hija de don Juan Casens y de doña María Bogaerts. Testó doña Juana Casens en Sevilla el 29 de septiembre de 1770 y falleció en esa misma ciudad, siendo enterrada en la Iglesia de San Bartolomé el 11 de octubre de 1770. Los Andrada-Vanderwilde se remontan a tiempos del emperador Carlos V, y ya en nuestros días emparentaron con los Benjumea y con los Salinas castillejenses.
"Fernando de Salinas Milá nació en Castilleja de la Cuesta en 1955, sexto hijo de los doce del pintor Manuel de Salinas Benjumea y de María Asunción Milá Sagnier, barcelonesa hija del conde de Montseny (https://www.youtube.com/watch?v=NYjq99sc-NI). Primos de Fernando son la periodista Mercedes Milá y el presentador Lorenzo Milá. Otro hijo del pintor y de la barcelonesa está casado con Blanca Andrada Vanderwilde, hermana del capitán Luis Andrade, fundador del Club Pineda (v.i), descendientes del general Venenc que dio nombre a la calle del Convento de nuestra Villa, sobre quien nos extenderemos próximamente. El castillejano Fernando de Salinas Milá, banquero y mano derecha de Isabel Pantoja, fue condenado en el Caso Malaya a un año, seis meses y un día de prisión y a pagar 891.000 euros de multa. Su hermano Leopoldo de Salinas Milá es padre de Alejandra de Salinas Harnden cuya madre es una aristócrata de orígenes rusos, siendo su abuela la princesa Marie Vassiltchikov, que abandonó San Petersburgo en 1919 con su familia y se mudó a Berlín donde se vio sorprendida por la Segunda Guerra Mundial. Marie terminó trabajando en el departamento de Información del Ministerio de Asuntos Exteriores del Tercer Reich, que más tarde se vería implicado en el fallido atentado del conde Von Stauffenberg contra Hitler, la conocida como Operación Valkiria". Historia de los apellidos, 5. Mayo de 2019.
Ronda por la cabeza de quien esto escribe el problema filosófico que se ha dado en llamar "de los universales", que piensa debe tener algún vínculo, siquiera sutil, con la nominación del archifamoso árbol de las fiebres en concreto, y desde luego, con la personalidad del carmelita, puesto que su formación como teólogo tuvo que incluir asuntos filosóficos pormenorizados, despertando en él la pasión afanosa de valorizar las palabras.
Los nombres, creo, no son inherentes a las cosas a que apuntan, sino externos y ajenos a ellas. Lo que no tiene nombre no existe. La subjetividad individual, o sea, lo que generalmente habita y constituye lo que llamamos "persona", no es otra cosa que el amontonamiento desordenado y caótico de cosas —ya sean emociones, sentimientos, descubrimientos, visiones imaginarias, suposiciones o supersticiones— innombradas. Solo cuando se comunica —en el sentido de hacer común— alguna de esta cosas pertenecientes a los abismos síquicos de cada individuo mediante una denominación verbal que adquiere rango y marchamo social, la cosa denominada pierde su caracter y esencia individual para pasar al ámbito de la realidad comunal. Nombrar, dar nombre a algo, es en cierta forma arrancar o expulsar ese algo de lo particular que nos conforma como sujetos para incorporarlo al acervo público, sin ninguna posibilidad de vuelta atrás. El indio que comunicó a fray Antonio, señalando un árbol particular, que aquel ente vegetal era quina-quina, efectuó el proceso a que nos estamos refiriendo.
El nominalismo mantiene que sólo tienen existencia real los individuos o las entidades particulares.
Los sofistas trataron a menudo el problema de la naturaleza del nombre, όνομα; se trataba de saber si un nombre es por "ley", νόμος, o por "convención"; o bien si es "por naturaleza", φύση. Los sofistas se inclinaban hacia la primera opinión: un nombre no designa por su propia naturaleza la cosa; la designa porque se le hace designar la cosa. Es la tesis posteriormente llamada "nominalismo" (o uno de los aspectos de esta teoría). Hermógenes, personaje del Crátilo platónico, que representa en el diálogo las opiniones de Heráclito, estimaba que los nombres son justos por naturaleza, pero se hallan en constante cambio, como todas las cosas. Platón rechazó las opiniones de los sofistas y las de Hermógenes: los nombres son a la vez convencionales y constantes. Las cosas tienen una naturaleza fija y el nombre es adoptado para expresar esta naturaleza. Para Platón, el nombre es un órgano (Crátilo, 388 A), esto es, un órgano o instrumento destinado a pensar el ser de las cosas. Diccionario de Filosofía. José Ferrater Mora.
Libro de registros de bautizados en la iglesia de Santiago de Castilleja entre 1619 y 1661. (Nótese que para su portada se ha utilizado pergamino con una partitura musical manuscrita al parecer de principio del siglo XVI o acaso del XV).
Este es un buen momento para transcribir el último testimonio de vida de Miguel Vázquez de Morón, hermano de fray Antonio, escrito antes de que en el Censo de Pechos elaborado por el padre del médico Juan Tovar López —ver Historia de los apellidos, 21e, marzo de 2020— se consignase ya a su mujer como viuda. Tal testimonio o "fé de vida" obra en uno de los libros parroquiales de la iglesia de Santiago de nuestra Villa:
Información de Clara, hija de Juana González. Juana González, viuda de Francisco de Ojeda, vecina de Palomares, que primero lo fui con el dicho mi marido de la Villa de Castilleja de la Cuesta, digo que habrá veinte y dos años poco más o menos que yo bauticé en la iglesia del Señor Santiago de la dicha villa de Castilleja de la Cuesta una hija que le pusieron por nombre Clara, y para sacar una fé de cómo estaba bautizada en la dicha iglesia fuimos al libro donde se asientan y escriben los que en la dicha iglesia se bautizan y no se halló en él tal nombre, y conviene a mi derecho que V. Merced mande dar su comisión en forma al cura beneficiado de la dicha iglesia o a su teniente para que cualquiera de ellos haga la información con testigos que ofrezco presentar de cómo se bautizó la dicha mi hija en la dicha iglesia y quienes fueron sus padrinos, y constando al dicho cura o su teniente ser así, mande se ponga en el dicho libro de bautismos para que de él se saque una fé, dos o más, y se me entreguen.
Por tanto a V. Merced suplico mande hacer según y como tengo pedido y justicia para ello.
Y haga la dicha información el bachiller Domingo Calderón, cura de la iglesia de Santiago de la dicha villa de Castilleja de la Cuesta y se ponga un tanto del auto en el libro del bautismo y dé a ... a la dicha Juana González el testimonio que pide. En Villanueva [del Ariscal] a 6 de marzo de 1641. El licenciado don Pedro de Yegros Caballero (1).
En la villa de Castilleja de la Cuesta en 6 días del mes de marzo de 1641 el bachiller Domingo Calderón, cura beneficiado de la iglesia del Señor Santiago de esta dicha villa, habiendo visto la comisión de esta otra parte del señor vicario don Pedro de Yegros Caballero, religioso de la Orden de Santiago, vicario de la villa de Villanueva del Ariscal y de esta villa, dijo que está presto de hacer y cumplir lo que por ella se le manda, y lo firmó. Licenciado Domingo Calderón. Francisco Pérez Navarro, presbítero.
Testigo. En la villa de Castilleja de la Cuesta en 6 días del mes de marzo de dicho año la dicha Juana González para la dicha información que tiene ofrecida presentó por testigo ante el dicho bachiller Domingo Calderón a Miguel Vázquez, vecino de esta dicha villa, del cual fue recibido juramento en la señal de la cruz en forma de derecho, y habiendo jurado prometió de decir verdad, y siéndole preguntado por el tenor de la dicha petición y comisión dijo = que conoció a Francisco de Ojeda, difunto, y conoce a la dicha Juana González su mujer, y los vio este testigo hacer vida maridable en esta villa más tiempo de veinte años, y sabe que los susodichos durante su matrimonio, entre otros hijos hubieron y procrearon a Clara, que será al presente de edad de veinte y dos años poco más o menos, a la cual dicha Clara este testigo la vio llevar a bautizar a la iglesia de Santiago de esta villa, y después de bautizada la vio llevar a su casa, y fue su padrino Alonso González, vecino de la villa de Salteras, que en aquel tiempo era obligado de la carnicería de Abajo de esta villa, y la bautizó Alonso Buitrago, presbítero teniente del licenciado Juan Ramos Zambrano, que en aquel tiempo era cura de la dicha iglesia, y esto es cosa muy pública y notoria, y lo sabe este testigo porque los susodichos vivían pared media de la casa de este testigo, y esto es la verdad para el juramento que hizo, y lo firmó de su nombre, y que es de edad de cincuenta años poco más o menos, y lo firmó el dicho bachiller Domingo Calderón.
Testigo. En la dicha villa en dicho día 6 de marzo de este dicho año la dicha Juana González para la dicha información ante el dicho bachiller Domingo Calderón presentó por testigo a María Morena, mujer de Cristóbal Rodríguez Prieto, vecina de esta dicha villa, de la cual fue recibido juramento en la señal de la cruz en forma de derecho y prometió de decir verdad, y preguntada por el tenor de la dicha petición y comisión dijo que conoce a la dicha Juana González que la presenta por testigo y conoció a Francisco de Ojeda su marido difunto, y los vio vivir en esta villa y hacer vida maridable en una casa y compañía mucho tiempo, y sabe que durante su matrimonio, entre otros sus hijos hubieron por su hija legítima a la dicha Clara su hija, y esta testigo la vió nacer, y al presente tendrá la dicha Clara veinte y dos años poco más o menos, y esta testigo la vió bautizar, que se bautizó en la iglesia del Señor Santiago de esta villa, y fue su padrino Alonso González, vecino de la villa de Salteras, que entonces era obligado de las carnicerías de Abajo de esta villa, y la bautizó Alonso Buitrago, presbítero teniente de cura de la dicha iglesia, y esta testigo se halló presente a lo susodicho cuando la bautizaron a la dicha Clara, y por esta razón lo sabe y es la verdad y público y notorio para el dicho juramento que hizo, y no lo firmó porque dijo no sabía, y que es de edad de sesenta años poco más o menos, y firmó el dicho bachiller Domingo Calderón. Francisco Pérez Navarro, presbítero.
Testigo. En la dicha villa en 7 de marzo de dicho año la dicha Juana González presentó por testigo para la dicha información a Brígida Rodríguez, mujer de Miguel Vázquez, vecina de esta dicha villa, de la cual fue recibido juramento en la señal de la cruz en forma de derecho y ella lo hizo y prometió de decir verdad, y preguntada por el tenor de la dicha petición y comisión dijo que conoce a la dicha Juana González que la presenta por testigo y conoció al dicho Francisco de Ojeda, difunto, su marido, y los vio hacer vida maridable en unas casas y compañía en esta dicha villa más tiempo de veinte años, y durante su matrimonio, entre otros hijos tuvieron y procrearon a Clara por su hija legítima, y esta testigo la vio nacer y la vio bautizar en la iglesia del Señor Santiago de esta dicha villa, y la bautizó Alonso Buitrago, presbítero que por entonces era vicecura de la dicha iglesia, y fue su padrino Alonso González, vecino de la villa de Salteras que entonces vivía en esta villa y era obligado de las carnicerías de Abajo de esta villa, y la dicha Clara tendrá hoy veinte y dos años poco más o menos, y esto lo sabe por las razones que tiene dichas y es la verdad para el dicho juramento que hizo, y no lo firmó porque dijo no sabía, y que es de edad de cincuenta años poco más o menos, y lo firmó el dicho bachiller Domingo Calderón. Francisco Pérez Navarro, presbítero.
Clara. En la dicha villa de Castilleja de la Cuesta en este dicho día 7 de marzo de este dicho año de 1641, vista esta información por el bachiller Domingo Calderón, presbítero cura beneficiado de la iglesia del Señor Santiago de esta villa, y que por ella consta haberse bautizado en la dicha iglesia Clara, hija de los dichos Francisco de Ojeda y Juana González su mujer, vecinos que fueron de esta dicha villa habrá veinte y dos años poco más o menos, que fue su padrino Alonso González, vecino que fue de esta dicha villa, mandó que en el libro donde se asentaban los que se bautizan en la dicha iglesia se ponga y conste un traslado de este auto y de él se saquen todos los testimonios y fés que se pidieren y fueren menester para que conste cómo la dicha Clara se bautizó en la dicha iglesia, lo cual mandó en virtud de la comisión que para hacer la dicha información y proveer este auto en virtud de ella por el señor licenciado don Pedro de Yegros Caballero, religioso de la Orden de Santiago y vicario de Villanueva del Ariscal y su partido en ella, en 7 días de este dicho mes y año, y así lo proveyó, mandó y firmó. Domingo Calderón. Francisco Pérez Navarro, presbítero.
Firmas del presbítero Domingo Calderón y de Miguel Vázquez, el cual acusa ya la edad en sus torpes y vacilantes rasgos de escritura.
(1) El vicario de Villanueva del Ariscal Pedro de Yegros Caballero era sin duda pariente directo —probablemente tío— de Pedro de la Bastida y Yegros (Córdoba, c. 1645 – Madrid, 24 de agosto de1699). Caballero de Santiago, fiscal y oidor en Guadalajara, fiscal y oidor en México, consejero de Indias. Hijo de Bernabé Caballero de la Bastida, bautizado en Chillón el 11 de marzo de 1599, familiar del Santo Oficio de la Inquisición, y de María de Yegros, bautizada en Agudo del Campo de Calatrava el 20 de julio de 1608. Hermano suyo fue Alonso de la Bastida, bautizado en Chillón el 19 de marzo de 1639, familiar y notario de la Inquisición de Córdoba, padre de Lorenzo Antonio de la Bastida, bautizado en Chillón (18 de noviembre de 1675), y muerto en Madrid (1717), caballero de la Orden de Santiago (1715), familiar del Colegio Mayor de Cuenca de Salamanca (1700) y luego su colegial jurista (1701), oidor en Granada (1706) y alcalde de casa y corte (1709). http://dbe.rah.es/biografias/75172/pedro-de-la-bastida-y-yegros
En el volumen II de Caballeros de la Orden de Santiago, siglo XVIII, escrito por Vicente de Cadenas y Vicent (Instituto Salazar y Castro, CSIC), encontramos a Lorenzo Antonio de Bastida y Sánchez nacido en Chillón el 5 de noviembre de 1675, hijo de Alonso de la Bastida, nacido en Chillón el 19 de marzo de 1639, casado con Inés Yegros, nacida igualmente en Chillón en 2 de abril de 1640, quienes tuvieron a Bernabé, Alonso, dicho Lorenzo, Pedro y María. Alonso era hijo de Bernabé Caballero de la Bastida, nacido en Chillón el 6 de noviembre de 1610 y de María de Yegros, nacida en Agudo del Campo de Calatrava el 20 de julio de 1608. Tuvieron a dicho Alonso, Gonzalo, Pedro y Juan. Inés Yegros era hija de Lorenzo Sánchez de Yegros, nacido en Chillón el 11 de marzo de 1599, casado con Elvira de Masa, nacida en Chillón el 7 de mayo de 1611. Tuvieron, además de Inés, a Juan, María y a otra María.
Para terminar, un dato biográfico de un hijo del doctor Alonso López Cornejo que alcanzó preeminencia en puestos gubernamentales. Como estudiante universitario que fue de la Hispalense, debió también acompañar a su padre y al bachiller castillejano Tovar en el hipotético carruaje de ida y vuelta a Sevilla.
Cornejo e Ibarra, José. Sevilla, 20.III.1688 – Madrid, 12.XII.1764. Consejero de Indias. Hijo de Alonso López Cornejo, bautizado en Sanlúcar la Mayor (29 de noviembre de 1656), alcalde de la Hermandad en Salteras (1688), y de Andrea de Ibarra y Góngora, bautizada en Sevilla (9 de mayo de 1656) y muerta bajo testamento otorgado allí mismo (23 de agosto de 1717).
Estudió en la Universidad de Sevilla y en ella se graduó de bachiller en Cánones (23 de octubre de 1707) y luego obtuvo los grados mayores de licenciado y doctor y leyó la cátedra de Decretales Mayores (1711- 1712).
Se trasladó a Madrid (1712) y allí comenzó a pretender y sirvió interinamente como agente fiscal para los negocios del Perú hasta que logró esa plaza en propiedad, pero para los asuntos de la Nueva España (3 de febrero de 1716) y al cabo de doce años, sobre consulta de la Cámara de Indias (31 de octubre de 1727), se le concedieron “honores de Ministro Asesor del Tribunal de la Casa de la Contratación de las Indias sin más sueldo que el que actualmente goza con el mencionado empleo de Ajente Fiscal, en cuio ejercicio se ha de mantener”, despachándosele el título correspondiente (22 de febrero de 1728) y prestó juramento de tales honores ante el Consejo de Indias (20 de mayo de 1728). Poco tiempo después fue nombrado gobernador de Almadén y superintendente de sus minas y fábricas de azogue (1729) y al año siguiente se le hizo merced de la opción “a la propiedad de la primera plaza de Juez Asesor del dicho tribunal de la Casa de la Contratación que vacase, y desde luego el sueldo correspondiente a ella comprendido el que presentemente estáis gozando como tal Gobernador y Superintendente” (29 de julio de 1730) y, al producirse la vacante por ascenso de Álvarez de Abreu al Consejo de Indias, se declaró que en dicha plaza se verificaba la opción de Cornejo e Ibarra, pero “sin que paséis a exercerla por ahora, respecto de hallaros sirviendo de mi real orden la dicha superintendencia de las minas de Azogue del Almadén” (23 de enero de 1731), despachándosele el título respectivo (21 de septiembre de 1731), pero no llegó a tomar posesión de su oficio en la Casa de la Contratación, pues fue promovido a una plaza de ministro togado del Consejo de Indias y en su lugar se proveyó a José Sánchez Samaniego (5 de junio de 1732).
Sin perjuicio de su ascenso al Consejo de Indias en 1732, sólo se le libró título de su plaza dos años más tarde (29 de julio de 1734), pues continuaba ocupado en la superintendencia de las minas de Almadén, y la comenzó a servir de inmediato (3 de agosto de 1734) y al cabo de nueve años se le concedió un sitio en la Cámara de Indias (9 de marzo de 1753) y once años más tarde se le daba licencia de asistencia (12 de enero de 1764) y no gozó mucho de ella debido a su pronta muerte.
Había contraído matrimonio con Teresa Leocadia Castaño Estrada, bautizada en Toledo (7 de septiembre de 1700), enlace del que nacieron tres hijos, entre ellos Andrés Bruno Cornejo y Castaño (1732-1797), caballero de Santiago (1736), colegial del Mayor de San Ildefonso de Alcalá (1748), alcalde hijosdalgo en Valladolid (1758), oidor allí mismo (1771), alcalde de Casa y Corte (1777) y consejero de Castilla (1785). Real Academia de la Historia. http://dbe.rah.es/biografias/75212/jose-cornejo-e-ibarra




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