La oveja, el cerdo, la cabra, el asno, eran los verdaderos inocentes.
(Viene de la entrada anterior, apartado 1c). El 15 de febrero de 1953 el guardia 2º jefe de pareja Francisco Gil Climente de la Comandancia del distrito del término municipal de Gines formuló una denuncia en el juzgado de paz de Castilleja de la Cuesta por pastoreo sin autorización contra Adela. "Hallándose el que suscribe y el de su clase Manuel Falcón Bonilla prestando el servicio propio de su instituto por la demarcación de este Puesto, al llegar a las 17,30 horas del día de ayer al Camino la Cruz y sitio conocido por ídem, término municipal de Castilleja de la Cuesta y propiedad del vecino (en blanco), fue sorprendido el que dijo llamarse José Fernández Oliver, de 60 años de edad, casado, natural y vecino de Castilleja de la Cuesta, con domicilio en Calle Real n.º 111 (o 109), el cual daba de apacentar a 20 cabezas de ganado cabrío de su propiedad.
Preguntado si poseía permiso, del cual carecía para pastar en dicho camino, por cuyo motivo se le hizo saber quedaba denunciado ante la digna autoridad de V. para los efectos que en justicia procedan, por haber infringido el artículo 594 del vigente Código Penal ordinario.
El 23 de febrero Enrique Calderón Cansino, juez de paz de nuestra Villa, ordenó proceder a la celebración del juicio verbal de faltas, señalando a tal efecto el día 7 de abril a las 18 horas en el juzgado sito en la calle General Franco (Calle Real) n. 64, y que fuesen citados el fiscal, el denunciado, el perjudicado y los testigos si los hubiera.
Habiéndosele leído por el secretario la denuncia presentada, el denunciado se ratifica en el contenido de aquélla, bajo promesa que presta en legal forma.
El denunciado manifiesta: Que es cierto cuanto se hace constar en el escrito denuncia de la Guardia Civil de Gines.
El Sr. Fiscal solicita de acuerdo con el artículo 594 del Código Penal vigente, se le imponga al denunciado la multa de diez pesetas, costas y demás gastos de este juicio.
El denunciado nada tiene que oponer.
El Sr. Juez, no teniendo las partes nada más que oponer, dio por terminado el acto que firman los concurrentes, haciéndolo a ruegos del denunciado don Juan Tovar Oliver, de que doy fé. El secretario, Antonio Villadiego.
La multa en papel de pagos al Estado
El 22 de marzo de 1963 fue denunciado por la guardia civil de Castilleja por pastoreo abusivo en la finca de la Estadilla propiedad de don Teodoro Arana Larrinaga, señalando el juez de paz Francisco Caro Ortiz la celebración del juicio el 25 de marzo a las 10 de la mañana en el juzgado, sito en la casa-ayuntamiento, y mandando citar al denunciante, al denunciado y al perjudicado. Actuaría de fiscal Antonio Carmona. El agente delegado citó a don Teodoro Arana, a Adela, al fiscal y a la parte denunciante —guardia civil— "si tuviese a bien asistir". Iniciado el juicio en dicho día 25 sin la comparecencia de la guardia civil, por don Teodoro se presentó su capataz Antonio Durán Guerrero (ver sobre Antonio Durán Historia de los apellidos, 18. Junio de 2019). Dada lectura a la denuncia por el secretario, se ratificó en ella el denunciado José Fernández Oliver, quien manifiesta que no es que estuviese pastando con el ganado, sino que lo hizo por acortar el camino ya que en dicho momento está lloviendo mucho, y como existe un camino, esa fue la causa de que atravesara la finca.
Concedida la palabra al representante del perjudicado don Antonio Durán Guerrero, este manifiesta que él se atiene a las manifestaciones hechas por la Guardia Civil.
Concedida la palabra al Sr. Fiscal para que emita su dictamen, dice que estima que los hechos denunciados y que considera probados, son constitutivos de una falta prevista y penada en el artículo 586 del Código Penal, de la que considera responsable en concepto de autor al denunciado José Fernández Oliver. solicitando se le imponga la pena de dos pesetas de multa por el ganado asnal y una peseta por cada una de las cabezas de ganado lanar y cabrío, mas los gastos y costas de este juicio e indemnización al perjudicado según la tasación pericial.
Las partes no tuvieron nada que oponer a todo lo sobredicho.
En el mismo día el juez emitió su sentencia y falló que: "Debo condenar y condeno al referido don José Fernández Oliver a la multa de dos pesetas por el ganado asnal y veinte pesetas más por el ganado lanar y cabrío, así como a la indemnización al perjudicado de veinticinco pesetas y los gastos y costas de este juicio. Así por esta mi sentencia, la pronuncio, mando y firmo. Francisco Caro Ortiz".
Don Teodoro Arana no tenía problemas con los sorpresivos chaparrones ni con los caminos intransitables. como a menudo los tenían los pastores, labriegos y gente menesterosa en general. La carretera de Sevilla a Huelva que conducía a su hacienda San Ignacio era mantenida en inmejorables condiciones a costa del contribuyente, y si caía agua le era indiferente a bordo de su automóvil último modelo.
Teodoro Arana pronto se motorizó, llegando a ser presidente de la Federación Regional Andaluza de Automovilismo, con sede en Sevilla. En la foto superior de finales de los años 20, tomada por él mismo desde el interior de su Rolls-Royce en la avenida de la Constitución —entre el edificio de Correos y el Archivo General de Indias—, se manifiesta otra de sus aficiones: la fotografía.
La familia de su esposa tampoco tenía graves problemas de tránsito. Hasta los niños pequeños de ella podían ordenar al lacayo echar el capó de su moderno vehículo, el que esta foto del año 1909 muestra estacionado a la puerta de su mansión sevillana en la calle Reyes Católicos n.º 5. Vivían en el año 1901 en ella Manuel Sáinz de Rozas, natural de Santander, propietario, hijo de Dámaso Sáinz de Rozas López de Santa Olalla y de Ramona Sáinz de la Calleja Sáinz Trápaga, con 25 años de residencia en Sevilla; su esposa María Josefa Marañón Lavin, natural de Cuba, hija de José Marañón Martínez y de Elvira Lavín Gavilán, con 35 años de residencia en Sevilla. Y sus hijos, Ángel de 22 años, Manuel de 17, Elvira de 19, Miguel de 9, Ramón de 7, Josefa de 7, Ana de 5 —futura dueña de la hacienda de Castilleja— y Manuela de 3, todos nacidos en Sevilla.
En esta casa de la calle Reyes Católicos se suicidó en 1908 un hermano de María Josefa la cubana, tío carnal por tanto de Ana Sáinz de Rozas Marañón, la dueña de la hacienda San Ignacio.
"En Sevilla se ha suicidado, arrojándose desde la azotea de su casa al patio, el distinguido joven don Juan Marañón Lavín. El suicida tenía treinta y cinco años de edad, era soltero y contaba con una renta diaria de cinco mil pesetas. Desde hace algún tiempo notábansele perturbaciones en las facultades mentales. Le obsesionaba la monomanía persecutoria". Diario de Córdoba, 29 de julio de 1908.
"Para El Cantábrico. De Sevilla. El mercantilismo eclesiástico. Hace días fue enterrado con ceremoniosa pompa, en el cementerio católico de esta capital, don Juan Marañón Lavín. Dicen unos que se suicidó, arrojándose desde la azotea de su domicilio al patio, y aseguran otros que se cescerrajó un tiro debajo de la barba. Como el certificado de los facultativos que hicieron la autopsia no se ha hecho público (al menos la prensa no lo ha dado a conocer), más vale creer ambas cosas que írselo a preguntar.
El señor Marañón, que apaleó en vida los millones, puesto que gozaba de 5.000 pesetas diarias de renta, a pesar de atentar contra su existencia, murió dentro del seno de la Iglesia. Las esquelas mortuorias, publicadas en los periódicos, así lo han asegurado, y por si esto no bastara, el hecho de enterrarse en sagrado el cadáver y de celebrarse sinnúmero de misas por su alma, lo prueba plenamente. Es más: casi todo el episcopado español ha concedido las indulgencias propias del caso, y públicamente se ha dicho en caracteres tipográficos que el señor Marañón recibio los Santos Sacramentos y la bendición de S.S.
Hay, sin embargo, un detalle interesantísimo que da al traste con los formulismos con se que ha pretendido hacer desaparecer un delito que condena la Iglesia. El señor Marañón murió instantáneamente y mal pudo, por tanto, recibir los santos sacramentos y la bendición papal, a menos que los grandes capitalistas gocen de privilegios especiales para entrar de contrabando en el reino de los cielos. Todo pudiera ser, porque si la fe transporta las montañas, el dinero allana todos los obstáculos y vence todas las dificultades, por peliagudas y graves que sean.
Tratárase, en este caso, de un Juan Lanas cualquiera, y la cosa variaba por completo; pero don Juan Marañón, uno de los primeros capitalistas de Sevilla, emparentado con grandes personajes, no podía considerarse como un suicida vulgar. Comprendiéndolo así el Arzobispo de Sevilla obró en justicia, y el potentado sevillano recibió sepultura en el cementerio católico sin escrúpulos ni aspavientos de ninguna clase. Y se comprende perfectamente la disposición del prelado de la hispalense silla; de haberse enterrado el señor Marañón en el cementerio civil, no se hubieran dirigido preces al Todopoderoso con la suntuosidad y aparato que requiere el alma de un capitalista. Francisco Barrios. Sevilla, 7 de agosto de 1908". El Cantábrico. Diario de la mañana. 15 de agosto de 1908.
Nacido en 1873 en la capital de Andalucía, vivió desde niño con sus hermanos en la calle Reyes Católicos n.º 4. Estudió abogacía. Al margen de la tragedia que debió suponer el hecho para sus allegados, no deja de ser humorístico e incluso clínicamente interesante que un abogado padeciese manía persecutoria, un mal más propio de sus clientes, que son en general delincuentes acosados.
La última denuncia que consta en el Archivo Municipal de Castilleja trae fecha del año 1970. El denunciante es la guardia civil de nuestra Villa, el denunciado es el pastor Adela, y el responsable civil Francisco de los Reyes Goncet, dueño del ganado. A las 4,30 del 21 de febrero de dicho año el cabo 1º Francisco Rodríguez y el guardia 2º Cipriano Iglesias Plaza* sorprendieron en el sitio denominado Las Almenas a José Fernández apacentando 35 ovejas propiedad de Francisco de los Reyes Goncet, de 56 años de edad, ganadero, con domicilio en la calle General Franco n.º 67.
El 22 de febrero el juez de paz Pedro Adame Sirgo** hizo nombrar peritos prácticos en defecto de titulares a los vecinos Diego Delgado Carmona y Antonio Oliver Vega, casados, los cuales aceptaron el cargo el día 24. Los cuales en dicho día, ante el juez y el secretario, dijeron: "Que se han personado en el lugar de auto, objeto de esta denuncia, y reconocido el mismo no parecen daños de ninguna clase. Así lo dicen, se afirman y ratifican y firman con el Sr. Juez, doy fé.
El 20 de abril el juez Adame Sirgo señaló para el día del juicio el 8 de mayo a las 16 horas. Los terrenos donde pacían las ovejas pertenecían a la Urbanización Las Almenas en término de Castilleja y estaban destinados a obras. José Fernández Oliver dijo en el juicio que era cierto lo denunciado por la guardia civil. Francisco de los Reyes dijo "que es cierto que José Fernández Oliver le guarda su ganado, y que si entró el ganado en el lugar de auto fue porque lo ignoraría de que no podía hacerlo, y que está dispuesto a abonar la multa y costas que les sean impuestas a su empleado, no teniendo más que manifestar".
El ministerio fiscal pidió la imposición a Adela de una multa de 75 pesetas y pago de las costas y gastos del procedimiento, siendo responsable civil el referido dueño del ganado.
La tasación de costas fue:
Hasta sentencia en juicio, 100 pesetas.
Ejecución de sentencia, 30 ,,
Derechos del Registro, 20 ,,
Multa, 75 ,,
Reintegro del expediente, 15 ,,
Mutualidad del expediente, 20 ,,
Total, 255 pesetas.
A Adela se le otorgó un salvoconducto para viajar por el territorio nacional valedero por seis meses. Presentó la solicitud para obtenerlo el día 20 de agosto de 1945 ante el alcalde de Castilleja, con la garantía de dos avalistas: Fernando López Rosales y Adolfo Ruiz Morales, que atestiguaron la buena conducta del solicitante. En dicho día el alcalde mandó pasar la instancia al comandante de puesto de la guardia civil a fin de que informara sobre él.
Estos salvoconductos eran una tardía secuela de la Guerra Civil, y se les exigía a personas de toda condición social. Ver por ejemplo el de María Josefa Benjumea Medina en Historia de los apellidos, 6. Mayo de 2019.
Casado con Concepción Negrón Chávez, procrearon a Carmen Fernández Negrón, quien a su vez casada con Manuel Ruiz Solano en 1950 tuvo a Manuel Ruiz Fernández el 6 de julio de 1951. Manuel Ruiz Solano era hijo de Manuel Ruiz Alcaina y Dionisia Solano Vega, naturales de Sevilla. Los padrinos en el bautizo de Manuel Ruiz Fernández fueron Juan Ruiz Solano y su hermana Mercedes, solteros vecinos de Castilleja.
* El guardia civil Cipriano Iglesias Plaza, denunciante del pastor Adela, era un hombre de estatura y corpulencia considerables, abdomen voluminoso, calva pronunciada y rostro congestionado con irregularidades de antiguas viruelas, y una nariz deforme, siempre rojiza o amoratada. Hablaba atropelladamente denotando una naturaleza nerviosa. Casado con Josefa Cáceres Leal, tuvieron tres hijos: Maria Isabel —quien se casó con José Bueno—, Tomás —casado con Rosa Santana— y Miguel Ángel —con Dolores Sierra—. La familia vivía en el cuartel de la calle del Convento. Maria Isabel era hermosa y discreta, muy reservada. Tomás Iglesias Cáceres fue amigo del que suscribe y dejó en él un muy grato recuerdo. Era una persona optimista y rebosante de buen y sano humor, arrollador y exento de malicia.
Nunca lo vi enfadado, violento o desairado por nada ni por nadie. Perennemente con su sonrisa franca y abierta y sus ojos grandes en una cara con forma de pera, le apuntaba desde muy pronto el bozo de un bigotillo oscuro y unos pelillos negros diseminados por las quijadas. A Tomás le encantaban mis dibujos y caricaturas. Estudiamos juntos alguna que otra temporada en escuelas de refuerzo veraniegas y en los maristas de la barriada de la Inmaculada, creo recordar. Siempre agradable, con un bagaje de chistes renovados continuamente, empatizábamos profundamente. El onomatopéyico acrónimo de su nombre, TIC de Tomás Iglesias Cáceres, nos servía de motivo para bromas. Parecíame que el padre sentía celos por el éxito social del hijo. En sus años de jubilación aquél solía pasear a menudo por el pueblo, saludando ostentosamente a diestro y siniestro a sus amigos y conocidos. En muchas ocasiones compartimos bancos públicos charloteando de lo divino y de lo humano, pero su humor, comparado con el de su hijo, era chabacano y grosero, y su conversación resultaba desagradable en grado sumo.
Habiendo seguido la profesión del padre, Tomás fue destinado a Barcelona y desde allí pasó a las Islas Canarias. Desde que se incorporó en el instituto armado se le veía muy raramente por Castilleja. Hace poco tuve noticias de él por la prensa, y me alegró saber que tuvo suerte en la vida, aunque por otra parte sus valores no sean los míos en lo que respecta a la Benemérita. Para mí la institución históricamente ha estado al servicio de las clases dominantes y, por ende, en contra de la clase obrera. Su tóxico corporativismo encubre, desde su fundación, graves delitos internos que acaban impunes, lo cual no es un distintivo particular de ella, ciertamente, sino que es generalizable a todos los cuerpos policiales y represivos. Su carácter militar hace a sus miembros cómplices de todo el complejo industrial-militar que convierte al mundo en un siniestro lugar de sufrimiento y explotación. Aspectos no menores son la falta de cultura y el materialismo de que adolece, o el racismo, el machismo y la homofobia latentes que la plaga. Para más inri ha asimilado, más que cualquier otra institución, la herencia nefasta del franquismo, negándose a condenarlo y ni siquiera a reconocer que en su mayor parte colaboró con los golpistas de 1936, lo que significa que la impunidad es ya crónica y ejemplo negativo. La lista sería interminable. Un detalle relevante: "Da la casualidad de que en ese instituto de enseñanza secundaria estudian hijos de guardias civiles que se han sentido muy molestos con las pinturas. La Asociación Pro Guardia Civil, con implantación en toda España, a través de su representante en Sevilla, Francisco Javier Delgado Arenas, le ha mostrado al director del Instituto su profundo malestar. Rufino de los Reyes, máxima autoridad académica en el centro y ex concejal socialista en Castilleja de la Cuesta, ha convocado a la asociación de guardias civiles y al pintor Antonio Garrido a una reunión el próximo 3 de marzo en el Instituto. Según comentó Delgado Arenas a ABC, como primera medida, el director del Instituto Las Encinas de Valencina de la Concepción, le aseguró que «está retirando la exposición»". Historia de los apellidos, 17. Junio de 2019.
Veamos las noticias de referencia respecto a TIC: "Una calle para el sargento Tomás. El Ayuntamiento y el pueblo de Santa María de Guía reconocieron ayer la labor de la Guardia Civil de Tráfico en el 50º Aniversario de su creación y centraron el homenaje en la figura del sargento primero Tomás Iglesias Cáceres, un sevillano que se enamoró de la Isla y puso todo su empeño en pasar el resto de su vida en el norte de Gran Canaria. En tres periodos estuvo destinado en el municipio, la última como jefe del puesto de la Benemérita, puesto que ocupó hasta su muerte, hace dos años.
Más de trescientas personas participaron anoche en el homenaje en la plaza de los Cinco Caminos, entre ellos su viuda, Rosa, y sus hijos, Tomás Yeray, Raúl y Macarena. En nombre de la familia, su hermano José Miguel señaló que desde los 15 años, junto al que luego fuera obispo de Jerez [Rafael Bellido Caro], utilizaba una moto para dar asistencia a los más necesitados de su pueblo natal, Castillejos [error, por Castilleja], y de toda la provincia de Sevilla.
Su pasión por las motos le llevó a pedir el ingreso en la Guardia Civil de Tráfico y el primer destino fue la localidad catalana de Martorell. Su amigo desde entonces, el comandante Manuel Anguita Cañas, recordó que en 1974 vinieron de vacaciones a las Islas y nada más regresar a Barcelona solicitaron un destino en Canarias. Cuando lo lograron, en el puesto de Tráfico de Albercón de La Virgen solo había un cabo y cuatro guardias.
Actualmente hay veinte agentes, resaltó su sucesor el cargo, el sargento Juan García Socas, quien precisó que Tomás Iglesias "era una persona muy querida y respetada, que, a pesar de no ser canario, se había integrado perfectamente y asimilado nuestras costumbres". Si algo le caracterizaba, añadió García Socas, "era el cariño y la entrega a los demás, no sólo como profesional, sino como vecino del pueblo".
En un vídeo sobre su vida se le ve simultaneando su tarea en la prevención de accidentes de tráfico con la participación activa en romerías y festejos musicales, a los que acudía con un tambor canario. Antes de destapar la placa con su nombre, el alcalde, Fernando Bañolas, resaltó que Tomás Iglesias "fue ante todo una buena persona y un buen amigo de todos los guienses".
En el acto de anoche también se recordó a los dos guardias civiles del puesto de Guía fallecidos con sus motos en acto de servicio, Juan Cortés Cuello de Oro (1975) y José González Alcalde (1991)". La Provincia. Diario de Las Palmas, 12 de octubre de 2010. J. Montesdeoca.
La madre de Tomás, Josefa Cáceres falleció —antes que su marido Cipriano— el 19 de febrero de 2000, a los setenta y nueve años. Vivía el matrimonio, ya jubilado, en San Juan de Aznalfarache.
La guardia civil de nuestra Villa, antes de la experiencia canaria de Tomás Iglesias Cáceres, ya tuvo vinculación con el archipiélago, —desde la década de los años 20 del siglo pasado—, por medio del jefe de puesto Vicente Plata Pardo. Lo referiremos inmediatamente.
** Pedro Adame Sirgo, hijo de Pedro Adame Tapia y Reyes Sirgo Rodríguez, casados en Sevilla en julio de 1917, y hermano de Manuel, Tomás, Josefa, Antonio y Ana. Casado con Magdalena Luque Perona, era empleado en el Banco Hispano Americano. Fueron Pedro y Magdalena padres de Cecilia, José, Reyes y Magdalena. Pedro el juez y empleado de banca murió a los 54 años de edad en Castilleja, el 5 de febrero de 1975. Vivía en la calle de Enmedio (José Antonio), n.º 30. Su hermano Manuel perteneció a Falange en la postguerra, y se casó el 2 de febrero de 1941 en San Lorenzo (Sevilla) con Rosario Palomino Vacas, sobrina del presidente de la Audiencia de Huelva. Por parte del novio actuaron de testigos dos militares: Antonio de Llano, teniente de Ingenieros, y Manuel González, del cuerpo de Aviación.
El abuelo materno de Pedro Adame Sirgo fue un guardia civil de Lora del Río (Sevilla), llamado Manuel Sirgo Parillo, establecido con su familia en la sevillana calle Bailén n.º 13 a principios del siglo XX.
(1d) Hemos conocido en la anterior entrada al inquilino del Corral del Polaco Rafael Oliver Mellado, quien se libró del desahucio porque el casero José Jiménez Gutiérrez necesitaba un guardia que cuidara de su propiedad y el tal Rafael fue elegido al efecto, resultando así que pudo pagar el alquiler con su trabajo.
Rafael Oliver Mellado, hijo de José y Rosario, murió con 62 años en el Corral del Polaco, de bronquitis, el día 19 de enero de 1933.
Hubo un supuesto caso de violencia intrafamiliar —al parecer mal interpretado— en el hogar de Rafael Oliver, reflejado en un expediente judicial de fecha de octubre de 1920. :
Juzgado Municipal de Castilleja de la Cuesta. Expediente. Juicio verbal de faltas seguido contra Rafael Oliver Luque por malos tratos de obra y palabra a sus padres Rafael Oliver Mellado y Josefa Luque Sánchez, habiendo sido absuelto libremente y declarándose las costas de oficio.
Atestado instruido por maltrato de obra de hijo a padre. Vicente Plata Pardo, Cabo de la Guardia Civil de la Octava Compañía de la Comandancia de Sevilla afecta al Cuarto Tercio y actualmente Comandante del Puesto establecido en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, por el presente atestado se hace constar: Que serían las doce horas del día diez y siete del mes de Octubre de mil novecientos veinte, se presentó en esta casa cuartel el vecino de la misma Rafael Oliver Mellado, natural y vecino de esta Villa, de cuarenta y ocho años de edad, de estado casado y de oficio carrero, que hace cuestión de una hora entró en su casa un hijo suyo llamado Rafael Oliver Luque, de veinticuatro años de edad, un poco vevido (sic) al parecer, exigiendo a los padres, tanto a su madre como al declarante, ropas y otros efectos, con malos modales y groserías, maltratándolos de palabras y de obras sin causar lesión alguna, estando además incorregible por la falta de respeto y desobediencia a los mismos, y en vista de todo ello denuncia el hecho a la Guardia Civil, para los fines de justicia que proceda, no firmando esta su declaración por manifestar no saber, haciéndolo a su ruego el vecino de dicha Villa José Goncet Rosales, después de leída por mí esta su declaración y manifestar su conformidad, en Castilleja de la Cuesta en la hora, día y año expresados.
En vista de la anterior denuncia dispuso el que habla proceder a la detención del denunciado, la que se llevó a efecto a las doce y treinta horas del mismo día en su domicilio calle Granada sin número, por los guardias segundos de este puesto Joaquín Márquez Hidalgo y Antonio Márquez Salas, el cual convenientemente interrogado dijo llamarse Rafael Oliver Luque, de veinticuatro años de edad, soltero, y de oficio jornalero, que al entrar en su casa en la mañana de hoy y hablar con la madre sobre casamiento, entró el padre y preguntó a la madre que de qué se trataba, que cuando se enteró que era del casamiento le echó a la calle, que entonces el declarante le dijo le diera su ropa, entablándose una pequeña discusión entre ambos, y cogiéndole la mano con efecto de conducirlo a donde estaba su ropa, única agresión u ofensa que puede haberle inferido; que no tiene más que decir, que lo dicho es la verdad, en lo que se afirma y ratifica, y en vista de haberse disparatado en forma de decir que no puede firmar, no lo hace a pesar de saber, firmándolo la pareja que ha instruido así, el que certifico.
Firmas de los tres guardias civiles. A los cuales vamos a conocer más en detalle de inmediato.
A las 3 de la tarde del día 17 de octubre de 1920 la Benemérita de Castilleja hizo entrega al juez municipal Antonio Torres Cabrera del detenido Rafael Oliver Luque y de los dos folios del atestado. A las 3 de la tarde del día 28 fue señalado el juicio por el juez. Nombró fiscal a Nicolás Navarro López, y señores adjuntos a Fernando Navarro López y Alfonso Rodríguez Luque, citando a los guardias por medio de oficio al primer jefe de la Comandancia, al denunciante y al denunciado. Dio fe de todo ello el secretario Arcadio Rodríguez. En la propia fecha se puso en libertad al joven Rafael Oliver Luque.
Acta. En la villa de Castilleja de la Cuesta a veinte y ocho de Octubre de mil novecientos veinte, constituido el Tribunal municipal de la misma, compuesto por D. Antonio Torres Cabrera, Juez, y los Señores Adjuntos D. Fernando Navarro López y D. Alfonso Rodríguez Luque, asistido de D. Nicolás Navarro López y de mí el Secretario, comparecieron para la celebración del Juicio acordado los Guardias Civiles del puesto de esta villa D. Vicente Plata Pardo, Comandante de dicho puesto, y Antonio Márquez Salas y Joaquín Márquez Hidalgo quienes se hallan a sus órdenes; el denunciante Rafael Oliver Mellado, de esta vecindad, casado, jornalero y mayor de cuarenta años; su mujer Josefa Luque Sánchez; y el denunciado Rafael Oliver Luque, también de esta vecindad, soltero, jornalero y de veinte y tres años de edad; y siendo la hora prefijada, por orden de S.S.ª se dio principio al acto leyéndose por mí el Secretario el atestado que obra por cabeza.
El comandante del puesto en unión de los Guardias se afirmaron y ratificaron en su denuncia.
El denunciante Rafael Oliver Mellado manifestó que por una equivocación y error involuntario denunció el hecho a la Guardia Civil, negando que su hijo iba a faltarle al respeto porque le cogió las manos, sabiendo después que la intención de su hijo era evitar que le pegara.
Josefa Luque Sánchez manifestó: Que su hijo Rafael no le faltó ni de obra ni de palabra, y que su marido por un error de interpretación denunció lo que no había pasado.
El denunciado Rafael Oliver Luque dijo: Que ni aquel día ni nunca ha pasado por su imaginación faltar a su padre de obra ni palabra, y que intuyendo de que su padre le pegaría porque estaba algo bebido le cogió las manos, interpretándolo su padre en distinto modo y denunciándolo a la Guardia Civil.
Usando de la palabra, el Señor Fiscal dijo: Que no encontraba culpabilidad de ninguna clase contra Rafael Oliver Luque, de quien retira toda clase de acusación, para quien pidió la absolución completa.
Las partes se mostraron conformes con el dictamen Fiscal y el Tribunal, en vista de todo ello, absolvió libremente de toda clase de responsabilidad al denunciado Rafael Oliver Luque, declarando las costas de Oficio y mandando extender la presente diligencia, que leída y hallándosela conforme la firman con S.S.ª los concurrentes que saben hacerlo, y de los que como Secretario doy fe.
Tal vez la partida de casamiento del hijo acusado de maltrato explique que sus padres se opusieran a la boda. Consta en dicha partida que la elegida, —Guadalupe Ortiz—, era menor de edad, hija natural de madre desconocida, y no era vecina de Castilleja. Pero en la partida de defunción de él —ver abajo—, se la nombra Guadalupe Ortiz de los Reyes.
En la Villa de Castilleja de la Cuesta, diócesis y Provincia de Sevilla, a trece de Febrero de mil novecientos veintiuno yo, don Fernando Fernández y Villavicencio, Pbro. Licenciado en Filosofía y cura regente de la de Santiago de de la Concepción de esta Villa, desposé y casé por palabras de presente que hicieron verdadero y legítimo matrimonio a Rafael Oliver Luque, natural y vecino de esta, de estado soltero, de veinticuatro años de edad e hijo de Rafael Oliver Mellado y Josefa Luque Sánchez, de profesión jornalero, juntamente con Guadalupe Ortiz, natural de Sevilla y vecina de esta e hija de Pedro Ortiz, de edad diez y ocho años. Fueron examinados y aprobados en Doctrina Cristiana y amonestados en tres días festivos consecutivos sin que hasta la fecha haya sido denunciado impedimento canónico alguno. Confesaron y comulgaron y por medio el consejo favorable de sus padres y se guardaron todos los requisitos necesarios para la validez y licitud de este contrato matrimonial, del que fueron testigos Miguel de los Reyes y Francisco de los Reyes, mayores de edad y vecinos de esta. En fé de lo cual lo firmo fecha ut supra.
La secuencia parece clara: Rafael Oliver Luque siente que "se le pasa el arroz", con 24 años y un salario de hambre y el futuro negro como el carbón. Conoce a la sevillana Guadalupe, muchacha de 18 años, desprotegida en su marginación social. Ella lo atosiga y acosa con el brillo de su fija mirada. Rafael se lanza al matrimonio. Sus padres se oponen, pensando más que en otra cosa en el bienestar y en el futuro de su hijo. Rafael busca consuelo en la bebida. Hay un percance malinterpretado en el hogar del Corral del Polaco. Intervienen la guardia civil y el juzgado. Todo se arregla. Rafael y Guadalupe se casan en la iglesia de Santiago, y son muy felices.
Rafael Oliver Luque murió con 62 años —de embolia cerebral según el médico Rafael López-Tarruella— en nuestra Villa, en la venta La Juanita, el 11 de abril de 1959. Por entonces ya era viudo de Guadalupe Ortiz de los Reyes.
Permítaseme ahora una especie de rápida revisión antropológica —puramente nominal— del Corral de la calle de la Granada durante el siglo XX.
En 1901 vivían en el Corral del Polaco las siguientes familias:
—Antonio Veloso Perona, de 41 años, jornalero agrícola. Su esposa Carmen Cansino López, de 38, natural de Gines. Hijos, Francisca Veloso Cansino, de 13 años; Carmen Veloso Cansino, de 10 años. Y Jose Cansino Durán, de 70 años, viudo, padre político, analfabeto.
—Diego Delgado Ruiz, de 50 años, natural de Valencina de la Concepción, jornalero agrícola, con 16 años de residencia. Su esposa Josefa Terrón Morales, de 59 años, analfabeta, natural de Bormujos, con 16 años de residencia. Hijos, Francisco de 16, Paula de 13, Antonio de 10 y Sebastiana de 5.
—Victoriano Villadiego Navarro, de 34 años, analfabeto, jornalero agrícola. Su esposa Josefa Tovar Goncet, de 29 años, analfabeta, jornalera agrícola. Hijos, Victoriano de 8, escolar; Florentina de 5, escolar; Rafael de 3; y Rocío de un mes.
—Francisco Ramos Caro, de 50 años, analfabeto, de oficio aguador. Su esposa Rocío Chávez Tovar, de 45, analfabeta. Hijos, Alejandro de 22, aguador, Carmen de 15, Rosario de 12, Concepción de 11, Dolores de 8, y Mercedes de 4.
—Enrique Vega Oliver, de 47 años, maestro albañil. Su esposa Dolores Veloso Perona, de 46, analfabeta. Hijos, Francisco de 15, Enrique de 12, Prudencia de 10, Antonio de 5, y José de 2. Y José Veloso Perona, de 27 años, viudo, hermano político, analfabeto, de profesión arriero.
Nótese que los Veloso, representados por Antonio Veloso Perona y por su hermana Dolores, eran de los vecinos más antiguos. Fue, como ya sabemos, un Veloso descendiente de éstos, Francisco Veloso Vargas quien, casado con la madre del pastor Adela se convertiría en su padrastro. Ver abajo, habitantes en el año 1920.
En 1910 vivían en el Corral del Polaco las siguientes familias:
—Antonio Oliver Acosta, de 70 años, viudo, vendedor de frutas. Rafael Oliver Mellado, de 39, carrero. Su esposa Josefa Luque Sánchez, de 40 años. Hijos, Rafael Oliver Luque de 14, José de 13, Josefa de 10, Rosario de 6, Francisco de 5 y Manuel de 2.
—Antonio Quintanilla Oliver, de 45 años, zapatero. Su esposa Dolores Oliver Ramos, de 36. Hijos Antonio Quintanilla Oliver, de 15, jornalero fabril; José de 13, jornalero fabril; Amparo de 11, escolar; Carlota de 9, escolar; Concepción de 7, escolar; y Dolores de 5, escolar.
—Concepción Barrionuevo Navarro, de 39 años, viuda, analfabeta. Hijos, Francisco Polvillo Barrionuevo, de 15 años, analfabeto, jornalero fabril; y Juan Antonio Polvillo Barrionuevo, de 13 años, analfabeto, vendedor de dulces. Y la abuela Dolores Navarro Cabrera, de 78 años, viuda, analfabeta.
—Antonio Tovar Cabrera, de 63 años, analfabeto, jornalero agrícola. Su esposa Encarnación Chávez Tovar, de 60 años, analfabeta. Hijos, Francisca, de 38, soltera, analfabeta, sirvienta; Rosario, de 24, soltera, analfabeta, sirvienta; Ana, de 20, soltera, analfabeta, labores de casa; Rafael, de 18, analfabeto, obrero agrícola; Mercedes de 15, y el nieto Antonio Pérez Tovar, de 10 años, escolar, con domicilio en Sevilla y un mes de residencia en Castilleja.
En 1920 vivían en el Corral del Polaco las siguientes familias:
—Rafael Oliver Mellado, de 49 años, analfabeto, carrero de oficio. Josefa Luque Sánchez su esposa, de 50 años, analfabeta; y sus hijos Rafael, de 24, analfabeto, obrero agrícola, soltero; Josefa, de 20, analfabeta, sus labores, soltera; Rosario, de 16, analfabeta; Francisco, de 14, analfabeto; y Mercedes, de 9 años, analfabeta.
—Francisco Veloso Vargas, de 35, analfabeto, obrero agrícola. Adela Oliver Jiménez su esposa, de 50 años, analfabeta; José Fernández Oliver, hijastro, de 26 años, soltero, carnicero, analfabeto; Pedro Fernández Oliver, hijastro, de 24 años, soltero, analfabeto, obrero agrícola; y Eugenia Veloso Oliver, hija, de 9 años, analfabeta.
—Obdulia Luque Lozano, de 35 años, viuda, analfabeta, sus labores. Hijas, Concepción Palma Luque, de 12 años, analfabeta; y Josefa Palma Luque, de 8 años, analfabeta.
—Manuel González Aguallo, de 55 años, natural de Mairena del Aljarafe, analfabeto, de oficio leñero, con dos años de residencia. Su esposa Jesús (sic) Ballestero Calvillo, de 42 años, natural de Castilleja, analfabeta, sus labores. Hijas, Jesús, de 22 años, hembra, analfabeta, natural de Mairena, sus labores; Manuela, de 18 años, ídem ídem; Dolores, de 16, natural de Tomares, analfabeta; María, de 8, natural de Tomares; y Rocío, de 4, natural de Tomares.
—José Tovar Chávez, de 38 años, analfabeto, hortelano. Su esposa Adela Oliver Adorna, de 35, analfabeta, sus labores; Hijos, José, de 9 años, escolarizado; Adela, de 7, escolarizada; y Concepción, de 5, escolarizada.
En la entrada siguiente —Los olvidados, 5— repasaremos al brazo armado de la ley en Castilleja, los actores de la represión directa que padecieron los desfavorecidos de nuestra Villa en aquellos años, un tiempo transcurrido en plena crisis de la Restauración denominado, repetimos, El Trienio Bolchevique (años 1918, 19, 20 y 21). En el mentado 1919 hubo sustitución bienal de concejales:
Castilleja de la Cuesta. Don José Bernal Rodríguez, Secretario del Ayuntamiento de esta villa. Certifico: Que la expresada Corporación en sesión ordinaria celebrada el día de hoy y a los efectos que determina el art. 45 de la ley municipal y Real orden de 24 de Noviembre último, acordó, por unanimidad, con vista de los documentos examinados al efecto, que las vacantes ordinarias que han de cubrirse en la próxima renovación bienal de Concejales de este Ayuntamiento, ascienden al número de cinco, por corresponderle cesar a los señores don Manuel Cansino Rosales, don Manuel Carmona Oliver, don Teodoro Oliver Jiménez, don Francisco de los Reyes Sánchez y don Fernando Oliver Caro, los cuales fueron elegidos en 7 de Noviembre de 1915 y posesionados en sus cargos en 1º de Enero de 1916.
Y para que conste y remitir al Excelentísimo señor Gobernador civil de esta provincia, para su inserción en el Boletín Oficial, expido la presente de orden del señor Alcalde y con su visto bueno, en Castilleja de la Cuesta a 4 de Diciembre de 1919.— José Bernal.—V.º B.º, El Alcalde, José de los Reyes Sánchez.
Consumado el golpe de Estado de Primo de Rivera en septiembre de 1923 y en virtud de su Real Decreto puesto en práctica en octubre en Castilleja en sesión municipal extraordinaria con la presencia de Vicente Plata Pardo (v.s.), comandante del puesto del instituto armado, fueron cesados los concejales Antonio Chávez Ortiz, Juan Antonio Oliver Cabrera, Manuel Carmona Oliver, José Ortiz Jiménez, José Tovar de la Rosa, Francisco de los Reyes Sánchez y Fernando Oliver Caro, y los vocales Manuel Cansino Rosales, Vicente Oliver Negrón, Antonio Negrón Oliver, Antonio Rodríguez Chávez, Pedro Muñoz Silva, Manuel Lara Gálvez, Francisco Prieto Pinto, Manuel Oliver Caro y Teodoro Oliver Jiménez.
El nuevo Ayuntamiento quedó como sigue: Manuel Cansino Rosales, alcalde; Francisco Prieto Pinto, teniente de alcalde; Teodoro Oliver Jiménez, regidor síndico; Antonio Rodríguez Chávez, regidor interventor; Manuel Lara Gálvez, depositario de los fondos municipales; mas los vocales asociados Antonio de los Reyes Cabrera, Fernando Navarro López, Antonio Ortiz Rosales, Francisco Lerma Pera, Antonio Chávez Rodríguez, Baldomero Tovar Carmona, José Oliver Chávez, Vicente Rodríguez Marín y Manuel Villar Gutiérrez.









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