domingo, 21 de diciembre de 2008

Bocetos del siglo XVI, 4

Los bienes fueron vendido en almoneda. Éstas se celebraban corrientemente en la Plaza los domingos por la mañana, a la salida de misa. Ya durante varios días antes se anunciaban a golpe de pregón por las calle del pueblo, o incluso, según la importancia de los bienes, por las de Sevilla (especialmente por la antigua calle de las Gradas, aledaña a la Catedral, donde tenían lugar las ventas en almoneda de dicha capital). El pregonero, que gritaba a plena voz hasta los más mínimos detalles de la venta, era traído del lugar de Bormujos o de la villa de Valencina, puesto que en estos años no existía ese cargo en Castilleja. Su sueldo corría a cuenta del adjudicatario —cuando se trataba de una hacienda, una carretada de uvas, etc.— o de los adjudicatarios, que podían ser más de uno como en el caso que nos ocupa.
La espada vieja con su vaina se remató en Francisco Rodriguez Labrador, vecino de la Calle Real. Hernando Jayán se llevó en el remate muchas telas, sábanas, etc. Inés Martin, mujer de Juan de Vega, un manto de amascote1 raído.
El domingo 22 de agosto hubo oferta de otro lote, y Miguel de las Casas se llevó una banqueta de madera "para poner cera el día de Todos los Santos"2. Francisco de Aguilar se llevó un paño ... casero labrado de grana, nuevo; Isabel Martin, viuda de Juan de Santana, una cofia de lienzo de holanda labrada de oro y negro. Miguel de las Casas un hilado de ovillos y madejas. Catalina Rodriguez, mujer de Juan Rodriguez de Espino, varias mantillas. Francisco Vazquez, vecino de la Calle Real, una mantellina frisada vieja. Miguel de las Casas uno ovillejos de lino. Francisco Aguilar, sabanillas labradas, una en grana, otra en azul y otra en verde. Miguel, cuatro lebrillos. Diego Rodriguez Vizcaíno, un candelero y una paleta de hierro. Varios vecinos de Gines y de Castilleja de Guzmán también se llevaron objetos de la subasta3.
El domingo 29 de agosto se continuó la almoneda: Juan Garcia, una tinajuela; Cristobal de Castro, vecino de la Calle Real, una mesa de palo, vieja; Diego Martin, una ... de badana, sin mangas, vieja. Catalina Rodriguez, la mujer de Espino, una cuna vieja; Juan de Vega, cuatro sillas, tres de costillas y una de cadera, todas ellas viejas. Diego Rodriguez, vecino de la Calle Real, dos ¿fredillas?. Juan Rodriguez Hidalgo, vecino de la Calle Real, una mesa de palo, vieja, una tablilla de cortar carne y una escobilla. Y acabada la subasta, se levantó acta. Entre los testigos, Juan de Vega y Diego Rodriguez, vecino de la Calle Real. Escribano, Miguel de las Casas.

1.- Parece vocablo portugués referido a tejido para confeccionar vestiduras, según arroja una búsqueda por Internet. Ni Covarrubias, ni el Diccionario de Autoridades, ni la Real Academia lo registran.

2.- Hemos entrecomillado lo que parece una flagrante y rotunda hipocresía del escribano Miguel de las Casas, que pese a que la subasta tenía como fin obtener caudal para la subsistencia de los menores huérfanos, no debía tener la conciencia muy tranquila al pujar. Comprensible, por otra parte, en un acto donde no se iba a hacer obras de caridad precisamente, sino a conseguir utensilios al más bajo precio posible.

3.- O bien el pregonero había actuado en estas dos poblaciones, o se había corrido la voz, lo cual era muy frecuente. Los documentos hablan de "muchedumbre", "multitud", "gentío", congregados en estas a modo de celebraciones festivas en las que abundaban los ociosos movidos por la curiosidad, alrededor del Alcalde y demás oficiales, pregonero, escribano, etc.

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Los olvidados, 12q.

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