martes, 24 de abril de 2012

Los Juanguren y el espadero 37k


Hemos encontrado más información sobre "La Rubia", y podemos además seguirle la pista en las partidas de bautismos del año anterior:

En domingo 21 de marzo de 1557 el clérigo Francisco de Vega, por mandado de Rodrigo de Cieza, bautizó a Maria, hija de Julian de Cervantes y de Maria la Rubia. Fueron sus compadres Francisco de Aguilar, Tomé Hernandez, y Francisco Lopez y el dicho beneficiado Rodrigo de Cieza.

El miércoles 10 de abril de 1557 bautizó Rodrigo de Cieza a Maria, hija de Julian Cervantes y de Maria la Rubia. Fueron sus compadres Diego de Benavides, clérigo, Francisco de Vega, clérigo, y Diego Ortiz e Isabel Garcia.

Para este matrimonio, ver la nota de "Los Juanguren y el espadero 28", diciembre de 2011. No sabemos si se trata de la misma María la Rubia. Julián de Cervantes consta ya en un documento de 1547, mas tampoco sabemos si murió tras estos dos bautizos (con toda seguridad de mellizas; la primera fallecería acaso con sólo días de vida, y a la segunda, en su recuerdo, le repitieron el nombre; la tardanza en bautizar a esta última debió ser porque se encontraba también delicada de salud, y hasta que no se restableció no la llevaron a la pila).
Si estamos ante la misma mujer, "La Rubia", vuelta a casar —ahora con Bartolomé Hernández Vizcaíno— extrañamente tan sólo un año después de enviudar de Cervantes, sólo la inspección futura de escrituras lo dilucidarán.
La enfermera improvisada María la Rubia fué protagonista, allá en 1572 o sea, 14 años después de que ayudase a Catalina García a sobrellevar sus lesiones, de un descomunal escándalo cuya plasmación documental arroja múltiples noticias de tipo sociológico sobre el sector más popular de la comunidad alixareña; en cualquier caso, ella era mujer de armas tomar, como seguidamente podemos comprobar:

"El lunes 29 de junio de 1572 ante el Alcalde Ordinario Miguel de las Casas y Hernando de las Cuevas, escribano público y del Concejo de esta Villa, pareció Diego González, Regidor y vecino de ella, y se querelló de María la Rubia en razón y diciendo que estando este querellante seguro y sin decir ni hacer cosa alguna por donde mal hubiese de recibir, la susodicha, sin temor de Dios y en menosprecio de la Justicia Real lo ha injuriado llamándole de regidorsillo (sic), "qué negro1 regidor de mierda nos ha venido", ... , bellaco, boborrecio, y a su mujer de este querellante la ha injuriado llamandole de bellaca judía2, y se le ha alzado con unas casas que este querellante tiene junto a las casas de la dicha María la Rubia diciento que son suyas, y a los arrendadores que este querellante envía a visitar dicha casa no los deja entrar, y este querellante no osa entrar en las dichas sus casas por miedo de la dicha María Rubia, porque no ... alguna palabra con que se echa a perder, y la dicha María Rubia es mujer incorregible y fasenerosa (sic) y muy revoltosa, y al dicho Bartolomé Hernández su marido, que es tío de este querellante, dice que lo ha de algojar (¿por ahogar?) una noche en la cama, o delle (darle) de comer regolgar (¿algún veneno?), que pedía y pidió al dicho Señor Alcalde le reciba su querella y le haga entero cumplimiento de justicia, y juró esta querella en forma.
El Señor Alcade le recibió su querella y le mandó que dé información, que él está presto de la recibir y hacer justicia. Y luego el dicho Diego González presentó por testigos a los siguientes:
Juana Delgada, viuda vecina de esta Villa, testigo presentado por el sobredicho en la dicha razón, habiendo jurado según derecho, y siendo preguntada por el tenor del dicho pedimento de querella, dijo que lo que sabe es que estando esta testigo en su casa, que es junto a la casa de la dicha María Rubia, puede haber mes y medio poco más o menos, esta testigo vió cómo Sebastián de Contreras3, vecino de esta Villa, fué a ver las casas del dicho querellante, que están junto a la de la dicha María Rubia, para arrendárselas, y desde a un poco esta testigo vió cómo vino la dicha María Rubia, y así como vino, Andrés Hernández Vizcaíno le dijo a la dicha María Rubia cómo habían venido a arrendar las dichas casas, y la dicha María Rubia respondió al dicho querellante que mal que le pesase al dicho Diego González había de vivir en las dichas casas, que eran suyas y de sus abuelos del dicho Bartolomé Hernández Vizcaíno su marido, y que el dicho querellante era un bellaco boborrecio, y de que tenía fantasía y es casado con una judía, y él era un bellaco borracho, y esto sabe y no otra cosa y es la verdad por el juramento que hizo y dijo que no sabe escribir, y que es de edad de 30 años poco más o menos. Firmó Hernando de las Cuevas.
Testigo, el dicho Francisco de Aguilar, testigo presentado por el sobredicho en la dicha razón, habiendo jurado según derecho y siendo preguntado por el tenor del dicho pedimento de querella, dijo que lo que sabe es que este testigo ha visto y vé cómo la dicha María Rubia es mujer incorregible y fasenerosa y muy mala de su lengua, que vive en unas casas que están junto a las de Diego González, y que este testigo ha oído a la dicha María Rubia cómo injuriaba al dicho Diego González, "que más regidor ¿nuevo? nos es venido", "que tiene muchos duelos y que entiende de los ajenos", y a este testigo el dicho Diego González4, porque este testigo se lo preguntó que porqué le decía aquellas palabras a cada paso la dicha María Rubia, porque vivía por su padre y por su tía, y que esto sabe y no otra cosa y es la verdad por el juramento que hizo, y dijo que no sabe escribir, y que es de edad de 50 años poco más o menos, y firmólo de su nombre5. Fco de Aguilar.

1.- Tomemos nota del "insulto" por si algún dato futuro confirma que el Regidor fuera esclavo horro.

2.- Peligroso apelativo en aquellos años, que equivaldría poco más o menos en lo que a represalias oficiales se refiere a ser hoy día tildada de "terrorista".

3.- Quedó "manco" del dedo pulgar por la pelea con el tabernero ("Los Juanguren y el espadero 37a", febrero de 2012).

4.- Interesante personalidad la de Diego González, "negro" y casado con "una judía", según las acusaciones de María Rubia. Abundan las partidas de bautismo con Diego González como padre o como padrino: el sábado 21 de septiembre de 1556 se bautizó a Violante, hija de Diego Gonzalez Alcalde y de Mari Jimenez. El domingo 6 de marzo de 1558 se bautizó a Alonso, hijo de Diego Gonzalez y de Isabel Garcia. El lunes 16 de febrero de 1562 se bautizó a Luisa, hija de Diego Gonzalez y de Isabel Garcia. En domingo 4 de febrero de 1565 se bautizó a Sebastian, hijo de Juan Moreno y de Ana de Valer; padrinos, Diego Gonzalez y su mujer Elvira Jimenez. En viernes de San Mateo Apóstol y 23 de septiembre de 1565 se bautizó a ... , ¿hijo/a? de Cristobal de Tejeda y de Catalina Sanchez; padrinos, Diego Gonzalez y su mujer Elvira Jimenez. El domingo 12 de octubre de 1567 se bautizó a Juan, hijo de Bartolome de Espino y de Catalina Suarez; padrinos, Diego Gonzalez y su mujer Elvira Jimenez. El 4 de julio de 1568 se bautizó a Juana, hija de Diego Gonzalez y de Elvira Jimenez. El 22 de febrero de 1573 se bautizó a Ana, hija de Diego Gonzalez y de Elvira Jimenez. El domingo 12 de abril de 1573 se bautizó a Maria, hija de Juan Martinez y de Maria Garcia; padrinos, Diego Gonzalez e Isabel Hernandez la "Rendona", su mujer, vecinos de Triana. El viernes 14 de octubre de 1575 se bautizó a Diego, hijo de Diego Gonzalez y de Elvira Jimenez. El domingo 26 de enero de 1578 se bautizó a Sebastian, hijo de Diego Gonzalez y de Elvira Jimenez.
De forma que, por trabajar sobre una pareja en concreto, parece de elección la formada por Diego Gonzalez y Elvira Jiménez. De futuros hallazgos en la investigación dependerá si hemos acertado o no, puesto que no hay más datos, a día de hoy, sobre el Regidor maltratado por "La Rubia".

5.- No sabe escribir pero firma, y por cierto, con excelente caligrafía; nada extraño si recordamos lo dicho en "Los Juanguren y el espadero 26", nota 2, noviembre de 2011. Ahora al respecto ya queda fuera de toda duda que Francisco de Aguilar sólo había uno en el pueblo, y que dispondría —como nuevo rico que era— de algún criado culto que firmaba por él, o acaso aprendió a hacerlo por sí, menos probable esto último porque, repetimos, la firma, estampada en muchos protocolos notariales, denota un completo dominio de la escritura.

Pero volvamos a 1558 con el caso del portugués Vasco Díaz:

El Alcalde Mayor manda a Miguel de las Casas que haga saber al Alguacil su obligación de buscar a Vasco Díaz1. El jueves 16 de junio Lorenzo Sánchez presentó su petición a Miguel de las Casas, y éste le ordenó dar fianza. Luego Diego Ortiz de Juanguren2, vecino de Sevilla, recibió por encarcelado a Lorenzo Sánchez. Testigos, Salvador Pérez y Juan Sánchez Delgado, vecino de Sevilla y morador en la Calle Real.

1.- Difícilmente podía hacerlo, ya que Bartolomé Moreno se había hecho humo.

2.- Es nuestro hombre, la futura víctima del espadero Bernardo de Oliver. Podríamos en esta ocasión conocer un testamento que otorgó con vistas a emigrar a las Indias, todavía soltero y jovencísimo —ahora, cuando sale de fiador carcelero de Lorenzo Sánchez, tiene dos hijos pequeños y su mujer está embarazada del tercero—. Era costumbre extendida hacer testamento antes de cruzar el Océano:
"En jueves 22 de julio de 1546 hace testamento Diego Ortiz, hijo de Diego Ortiz de Juanguren y de Anastasia Quixada, difunta, vecino de Sevilla, estando sano y de encaminamiento para las Indias; ni debe alguna cosa ni le deben; manda que el día que se supiere su fallecimiento le digan 12 misas, una cantada y las 11 rezadas y ofrendadas de pan, vino y cera, y 2 treintanarios de misas en la Iglesia de Santiago de esta Villa, uno cerrado y otro abierto; manda 5 misas de San Agustín por su ánima, y 12 misas rezadas por las ánimas del Purgatorio; manda a la imagen de Nuestra Señora de la Vera Cruz 2 ducados para ornamentos; a Francisca de Cárdenas y a Ana Morena su hermana, vecinas de Sevilla, 20 ducados a cada una para ayuda a sus casamientos, las que conoce y sabe quién son su hermano Íñigo Ortiz y Beatríz Ortiz su hermana, que se los den dentro de un año cuando supieren su fallecimiento; manda a Isabel, hija de Alonso Gil "el Sordo", vecino de la Calle Real, 3.000 maravedíes dentro de un año para ayuda a su casamiento; manda a Leonor de Valencia, mujer de Diego Verde, vecina de esta Villa, 2.000 maravedíes por las buenas obras que de ella ha recibido, que se los den dentro de un año; manda las mandas acostumbradas, y a la obra de la Iglesia de Santiago 1.000 maravedíes, y a la ... otros 1.000; manda al Señor San Sebastián de esta Villa 500 maravedíes para ornatos. Nombra como herederos a Íñigo Ortiz y a Beatríz Ortiz sus hermanos, por iguales, con tal cargo y condición que si la dicha Beatríz falleciere sin dejar hijos legítimos de legítimo matrimonio, que lo que hubiere heredado se vuelva a Íñigo Ortiz. Nombra por albaceas a los dichos Íñigo Ortiz y Beatríz Ortiz sus hermanos. Testigos, Simón de Valencia, Francisco Rodríguez Hidalgo, Diego Hernández y Bartolomé Hernández Vizcaíno.
Creemos, porque no hay constancia alguna de un Diego Ortiz en las listas de pasajeros al Nuevo Mundo del Archivo General de Indias, que el susodicho no efectuó el viaje al fin.

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