Portada de un número del cómic El Capitán Valiente (v.i.)
Esta ciudad de los Ángeles [Puebla de] es abundante, barata, regalada y de mucho trato; cógese en su distrito cantidad de trigo dos veces al año, uno de temporal y otro de regadío, y abundancia de maíz, de que se hace el pan ordinario de los indios, y todos lo comen en aquella tierra por ser de mucho sustento y regalo, pues por él dejan de comer el pan bueno de trigo (1); el modo de beneficiarlo es cociendo el maíz con ceniza, con que se ablanda y despide el hollejo, y luego lo lavan en agua limpia y clara, y si lo hacen de regalo lo despuntan, y luego en sus metates (2), que son los molinos que tienen para molerlo, que son los que hacen el chocolate, lo muelen muy bien y hacen tortillas, y allí junto tienen lumbre y sobre ella tienen puestos sus comales o callanas (3), que son a modo de unas cazuelas sin vidrio, las cuales sirven de hornos donde se cuecen, y calientes las ponen en la mesa, que es muy sana comida de mucho sustento y regalo. (Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa).
(1) Obsérvese el etnocentrismo de fray Antonio respecto a la mayor bondad del pan de trigo sobre el de maíz, aunque por otra parte alabe el dicho pan de maíz indígena.
(2) Un metate, del náhuatl metlatl, con su metlapilli, del náhuatl mano de metate o hijo del metate. "Mala para el metate, pero buena para el petate" es refrán que se usa para describir a la mujer que aunque descuida las tareas de la casa, es satisfactoria en la cama. (Wikipedia).
Metate
(3) Comal, comalli en náhuatl. El comal tradicional de los nativos de México y América Central es una pieza de alfarería con forma de plato llano de unos 30 centímetros, elaborado de barro cocido, que se coloca sobre tres o cuatro piedras (llamadas tenamaxtles), que sirven para darle soporte y para poder encender fuego y brasas debajo del comal. Tradicionalmente se ha utilizado para preparar varios tipos de platillos tradicionales, en particular, las tortillas de maíz, las tlayudas, los totopos y las arepas. (Wikipedia).
Comal
Otro personaje doblemente enlazado con Castilleja, por haber acompañado a su primo el genocida Hernán Cortés en la conquista de Nueva España y ser su secretario, y por ser además natural de la Medina de las Torres badajocense que ahora nos ocupa, fue Alonso Valiente (Medina 1482?-Nueva España 1564?). Fundó la ciudad de Puebla de los Ángeles. Viajó la primera vez al Nuevo Mundo con la última expedición de Cristóbal Colón. Insaciable traficante de esclavos por el Caribe, firmó el nombramiento y título de capitán otorgado a Bernal Díaz del Castillo. Su primera esposa, Juana de Mancilla, fue azotada bajo la acusación de brujería al no acceder a casarse de nuevo a instancias del factor novohispano Gonzalo de Salazar, lo que ella no consintió porque tenía la convicción de que Alonso Valiente su marido seguía con vida tras una expedición de la que no se tenían noticias, hecho que cuenta el referido Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de Nueva España. Fue Alonso encausado por la Inquisición al publicar que la simple fornicación no era un pecado mortal. Su segunda esposa, Melchora de Aberrucia, al enviudar volvióse a casar con Rodrigo de Vivero y Velasco, pariente del virrey de Nueva España Luis de Velasco. Se sabe que Alonso compró un esclavo negro a los portugueses en el Magreb, al cual llamó Juan Valiente, permitiéndole viajar a Indias con Pedro de Alvarado. El esclavo se unió luego a Pedro de Almagro y después a Pedro de Valdivia, convirtiéndose así en el primer conquistador africano. Alonso Valiente insistió en recuperar el dinero de su ahorría, mas Juan murió sin habérsela pagado en la batalla de Tucapel, Chile, en 1553 (1). Basado en Alonso Valiente se publicó en el año 1957 un cómic de aventuras, ilustrado por Manuel Gago García y con guión de Pedro Quesada (arriba, portada de uno de los ejemplares).
En el Archivo General de Indias nos encontramos con una "Información de los méritos y servicios de Alonso Valiente, que pasó a Nueva España con su mujer Juana de Nueva (sic) en 1521, llevando por su cuenta un navío cargado de bastimentos y españoles. Estuvo en la conquista de Nueva España con Hernán Cortés. Tenochtitlán, 8 de mayo de 1545. Acompaña: Poder de Alonso Valiente a Gonzalo Díaz. Los Angeles, 22 de abril de 1547".
La vecina de Sevilla Leonor de Ribera, mujer de Hernando de Herrera, pidió Real Provisión de emplazamiento y compulsoria a Alonso Valiente, por apelación de nulidad de sentencia. Le fue concedida la provisión en Madrid a 5 de abril de 1530. Archivo General de Indias.
Y el 14 de enero de dicho 1530 se otorga una Real cédula a Alonso Valiente, vecino de Veracruz y encomendero del pueblo de Tecamachalco, encargándole que con los indios que tiene encomendados construya una casa y monasterio para los religiosos franciscanos, para que puedan vivir en ella y desde allí predicar el evangelio por los demás pueblos.
(1) Para una más completa biografía de Juan Valiente, ver Dictionary of African Biography, Volúmenes 1-6. Escrito por Emmanuel Kwaku Akyeampong, Henry Louis Gates y Mr. Steven J. Niven. Oxford University Press, 2012.
Permítasenos volver un momento a nuestra Villa de Castilleja de la Cuesta, al abrigo de la tía materna de fray Antonio en la primavera de 1598, por mor de recuperar perspectiva local. Desde Gines el 23 de abril de dicho año han venido a la casa del escribano Hernando de las Cuevas en el Señorío los matrimonios formados por Juan de Castro e Isabel de Castellón, y Cristóbal Andrés Tomé y Beatríz López —hermana de la madre del fraile carmelita—. Ellas han dado poder a ellos, respectivamente, ante el escribano público y del concejo de la villa de Gines Juan de las Cuevas en dicho 23 de abril, para que puedan tomar 100 ducados a tributo al quitar, de cualquier persona, y los impongan sobre sus bienes —de dichas Isabel y Beatríz—, ya sean muebles o raíces, que tienen y que tengan en el futuro; y para obligarlas a la paga del principal y los corridos de dicho tributo. Y así, los cuatro de mancomún otorgan que venden a Francisco de Palencia, vecino de Sevilla en la collación de San Vicente, presente, 2.671 maravedíes de tributo de tributo anual impuesto sobre unas casas que Cristóbal Andrés y Beatríz poseen en dicha villa de Gines, con dos palacios, portal, cocina, caballeriza, bodega y huerta, linde con carnicerías de la dicha villa que son del marqués de Villamanrique, con cortinal del dicho marqués, y con la calle Real por delante y el lado; y sobre 3 aranzadas de viña y arboleda que los sobredichos Cristóbal y Beatríz tienen en Bollullos al pago del Repudio, linde con olivar de Pedro de Maella, con viñas de Alonso Martín y con viñas de Hernando Nicolás; y sobre otras casas en Gines que poseen Juan de Castro e Isabel de Castellón su mujer, con dos palacios, portal, corral y huerta, linde con casas de Alonso Ortiz Navarrete y con corral y viña de don Juan de Cabreros; y sobre una aranzada y media de viña que los sobredichos Juan e Isabel tienen en Bormujos al pago del Galapagar, linde con viñas de don Alonso de Cárdenas, con olivares del Veinticuatro Pedro Díaz de Herrera y con olivares de don Alonso Caballero. Y Cristóbal y Beatríz declaran que sobre sus casas así deslindadas se pagan 2 reales y 8 gallinas al marqués de Villamanrique referido, y sobre las dichas 3 aranzadas del Repudio 10 reales a la cofradía de Santiago de Castilleja de la Cuesta. Y Juan e Isabel su mujer declaran que sobre sus casas se pagan 10 maravedíes de tributo anual al dicho marqués de Villamanrique, y sobre la aranzada y media del Galapagar 9 gallinas a Juan Antonio del Alcázar, a don Alonso Caballero y a doña Beatríz de Vera. Y venden al dicho Francisco de Palencia los 2.671 maravedíes por precio y cuantía de 37.400 maravedíes, que reciben de él al contado ante el presente escribano, obligándose los vendedores por la presente a pagarle el dicho tributo de 2.671 maravedíes desde hoy fecha de esta escritura, por mitad de 6 en 6 meses hasta que se redima y quite por los dichos 37.400 maravedíes mas lo que deban de los corridos. Los dos matrimonios se obligan por la presente al mantenimiento de las dos casas y de las tierras, que en ningún modo podrán enajenar ni vender ni trocar sin licencia del comprador Francisco de Palencia, dueño desde ahora de dichos bienes. Cristóbal, Beatríz, Juan e Isabel presentan por su fiador a Francisco Rodríguez Gordo, también vecino de Gines, presente, el cual se obliga con 2 aranzadas de viña que tiene en el lugar de Espartinas al pago del Repudio, linde con viñas de Juan Payán, con olivares de don Jusepe de Mendoza y con olivares de doña Beatríz de las Roelas, viña que no podrá vender ni enajenar. Dado en Castilleja de la Cuesta estando en casa del escribano Hernando de las Cuevas, a 23 de abril de 1598. Testigos, Hernando el mozo, Juan de las Cuevas, escribano del Rey, y Pedro de las Casas.
María Díaz, mujer de Diego Martín, Clara Martín, mujer de Hernando Asencio, y María Díaz, viuda de Francisco Martín Bermejo, y Francisco Martín, todos mujer e hijos del dicho Francisco Martín Bermejo y sus herederos universales, y dicha María y Clara con licencias de sus maridos que están presentes, dicen que por cuanto el doctor Francisco Guillén Chaparro, Oidor por Su Majestad en la Audiencia de la ciudad de Guadalajara de la Nueva Galicia de la Nueva España, les debe y está obligado a pagarles por escritura ante Juan de Tordesillas, escribano público de Sevilla, otorgada el 24 de junio de 1596, 117.486 maravedíes, que dicho doctor se obligó a pagarles en un plazo de 30 días después de que la flota que fue a la dicha Nueva España, de que era general Luis Alfonso Flores, entrase en el puerto de San Juan de Ulúa, y porque ahora ha llegado a noticia de ellos que dicho doctor Chaparro entregó a ¿Guillermo, Gerónimo? de Valladolid, vecino de la ciudad de ... , los 117.486 maravedíes o mucha parte de ellos, para que se los pagasen a ellos, por tanto ahora por la presente escritura dan todo su poder a dicha María Díaz, viuda de Francisco Martín Bermejo, para cobrar en juicio o fuera de él del dicho ¿Gerónimo? de Valladolid o de quien con derecho deba, los dichos 117.486 maravedíes o la parte de ellos que el doctor Chaparro envió para que se la diesen; y poder para otorgar cartas de finiquito y para cancelar la dicha escritura de obligación del doctor Chaparro, y para hacer todas las diligencias que convengan. Dado en Castilleja de la Cuesta en casa del escribano Hernando de las Cuevas, a 28 de mayo de 1599. Testigos, Hernando de las Cuevas el mozo, Pedro de las Casas y Baltasar de Villada, vecinos de Sevilla estantes en esta Villa.
Como venimos viendo, el doctor Chaparro había contraido gran cantidad de deudas con gentes de Castilleja y Gines, incluidos entre ellas su cuasi homónimo pariente el vecino de dicho Gines Francisco Martín Chaparro, así como el padre de fray Antonio Vázquez según ya referimos.
El interés de Guillén Chaparro por la etnología, siquiera embrionariamente, es meridianamente claro. El 17 de marzo de 1583 escribió al Rey la siguiente carta:
Relación de Tierra Fría. Es cosa cierta que al tiempo que los españoles entraron en este Reino estaba muy poblado de indios proveído de bastimentos de que se sustentaba y ropas que vestían y según su barbaridad estaban bien recogidos y gobernados porque guardaban sus leyes sin exceder en cosa alguna las cuales les tenían ordenado gran respeto y obediencia que cada uno tenía a su cacique y capitán el cual les tenía dada la orden que habían de tener en su vestido porque no permitían ninguno se pusiese manta pintada sin que por su valor lo mereciese ni fuese señalado en la república no lo mereciendo ni tuviese otras libertades ni oficios y cargos entre los estimados sin que primero fuese experimentado (1) y para ello diese licencia a su cacique con lo cual los obligaban a virtud y en el comer cada uno sabía lo que le era permitido porque de un venado o pájaro que mataban no osaban comer sin licencia y aun no le era permitido que tuviese mas que una mujer si no era a el indio valeroso y a cada uno se le decía lo que y en qué había de trabajar y los límites y términos que había de guardar y contra los que excedían se ejecutaba rigurosa pena en especial la había contra los viciosos demás de ser tenido entre ellos por infamia lo cual ha venido a menos por una ocasión de libertad que se les dio que imprimió tanto su mala inclinación que hoy no obedecen a sus caciques ni capitanes tienen exceso en el comer y vestir no trabajan andan vagando y sin respeto a nadie ocupados en diabólicos sacrificios idolatrías en deservicio de su Criador sin tener ninguna pudicia hurtando y jugando cargados de mujeres de donde resulta haber pocos bastimentos en la tierra y entre los miserables muchos enfermedades que los acaban por las ordinarias borracheras que hacen y hay otros inconvenientes dignos de remedio que se escusarán conque
En cada un valle o comarca se señale persona a quien respeten y obedezcan y guarden las leyes y ordenanzas que se les diere impidiéndole el andar vagando de unas partes a otras no dándole licencia si no fuere con ocasión y moderación para salir a partes de diferentes temples no permitiendo que hagan borracheras cantos ni bailes (2) porque de allí salen los sacrificios e idolatrías haciéndolos trabajar con moderación de manera que no estén más viciosos porque en proveídois de lo necesario trabajando que tengan ropas y no duerman en el suelo porque es enfermo haciendo que de comodidad en cada pueblo se haga labor = Y otro aprovechamiento según la disposición de la tierra para socorrer a sus necesidades declarar el servicio con que ha de acudir a su cacique cada uno y con la demora que ha de acudir a su encomendero según el posible que hay y la tasa que tuviere hecha la tal persona ha de tener lisa de los indios y personas que hay en cada pueblo muy particularmente por la cual los visite y sepa los que se mueren y nacen para que estos naturales entiendan que no se han de huir de unos pueblos a otros y que los que lo hicieren han de ser vueltos a su naturaleza y que se ha de entender los que mueren y de qué y los que nacen porque no sacrifiquen de manera que la tal persona ha de hacer con suma diligencia el oficio de protector y corregidor compeliéndolos a que tengan obediencia y respeto y que guarden y cumplan lo que les fuere ordenado por lo que la experiencia ha mostrado y mostrare y ese tal no ha de recibir cosa alguna por vía de comida salario ni de otra cosa ni so otro color de los indios que gobernare por evitar muchos inconvenientes que resultarán de lo contrario porque lo que se hubiere de dar será de lo que resultare del aprovechamiento que de comunidad los indios hicieren ese tal ha de cobrar la demora por el encomendero en cuanto a su aprovechamiento no ha de tener que ver con los indios de su encomienda y el religioso que estuviere en la doctrina no se ha de entremeter en más que en administrar los sacramentos y en señalar la doctrina y poner en pudicia a los indios sin por ello les llevar interés alguno porque el estipendio se lo ha de pagar en la cantidad que está ordenado el corregidor porque respecto lo que el sacerdote pide a los indios y trabajo que les manda hacer son desamados porque la demasía que algunos sacerdotes han hecho a los indios en pedirles oro por hacer de ellos cristianos casarlos y confesarlos están faltos muchos indios de los sacramentos y porque los sacerdotes han tenido ordinariamente muchos caballos y para sustentarlos sirviéndose en esto y en otras cosas con desorden de los muchachos de la doctrina es causa que huyan y no vengan a ella y aun muchos por este respecto dejen de volverse cristianos (3) y para haberse de quitar el servicio personal
Es necesario que ante todas las cosas se haga descripción de los indios útiles que hay en cada repartimiento y se retasen y esto hecho entienda el encomendero que en manera alguna ni para ministerio ninguno se ha de servir de indio de su encomienda de tener más entrada en ellos que para defenderlos y ampararlos de las personas que los ofendieren en sus personas o haciendas y trabajar de que se les administren los santos sacramentos y sean industriados en las cosas de nuestra santa fe católica curados de sus enfermedades y de la manera serán amados y ellos cumplirán con la obligación que tienen y con la voluntad de Vuestra Majestad
Es necesario que se provea con rigor que los indios así están en su naturaleza y no se vayan de unos repartimientos a otros ni los caciques los admitan porque es ocasión que anden vagamundos y no sean doctrinados y resultan otros inconvenientes
Y asimismo es necesario que los indios que andan entre los españoles tengan amos a los cuales sirvan todo el tiempo por que se concertaren y no los pueda otro recibir hasta que le conste haber acabado de servir al primero porque de no se hacer andan los indios vagamundos y son jugadores y ladrones y los españoles andan en razón de ello en muchas contiendas y para el servicio de pastores y gañanes y lo demás de que hay necesidad el corregidor les alquile los indios de que hubieren menester del repartimiento más cercano
Y hase proveído que este Reino estancias con desorden hay muchos españoles en tanto grado que los indios no tienen tierra en que hacer sus labores que les es forzoso ir a hacer sementeras a Tierra Caliente o a páramos que no den frutos y pues cuanto se come y se gasta sale de los indios y están los españoles en su tierra justo es se la dejen libre para que cultiven y pues estas dos repúblicas de españoles e indios se han de sustentar es necesario se haga división y ponga límite a las tierras de que los indios tienen necesidad y que éstas no se les puedan entrar los españoles y su encomendero porque éste es el que más daño les hace
Y por la mayor parte los indios en todo este Reino son idólatras y jamás se les ha podido quitar el no usar sus ritos y ceremonias y para quitárselas conviene estén poblados juntos conforme a la comodidad del asiento y si pudiere ser cerca del agua y de la leña porque estas dos cosas son más las convenientes y estando poblados por orden los podrá conocer el religioso y sabrá los que son y en qué entienden y en qué dependen la vida ellos y sus mujeres e hijos y podrá adoctrinarlos y estorbar sus idolatrías
Y porque algunos indios de esta Tierra Fría tienen estancias para maíz y otras cosas apartados y lejos de la poblazón y con esta ocasión diciendo que van a sembrar y a guardar las labranzas dejan sus casas mucho tiempo y vienen a despoblarse y a la idolatría debe el padre religioso tener gran cuenta con que acudan a la doctrina de manera que tampoco dejen de labrar y beneficiar sus labranzas y que no dejen del todo desierta la casa del pueblo
Los niños que vienen a la doctrina se debe procurar no salgan de ella hasta que sean grandes y estén casados u ocupados en otra cosa que sea de sustento y que el religioso que los conozca porque acudan a la iglesia los días de fiesta y los principales de los repartimientos caciques y capitanes han de dar primero sus hijos porque éstos suelen esconderlos y reservarlos de ir a la doctrina y los demás toman mal ejemplo y ocasión para hacer otro tanto
Y se ha de procurar que siempre sean unos mismos los doctrinados y aun los que doctrinan y no los truequen porque acostumbran los caciques y capitanes cuando se muda el religioso de la doctrina cumplir el número de los muchachos con otros y los que ya eran catequizados se hacen idólatras y en cada ocasión truecan diez o doce o más conforme el repartimiento de manera que a ningunos aprovecha la doctrina
Los ídolos y santuarios se les han de quitar del todo y los que fueren de oro hacer de ellos lo que Vuestra Majestad fuere servido porque el quitarles la idolatría pende de esto y que entiendan cuán malo es tener ídolos
Lo que se pudiere hacer con caballos o yeguas así de trillar como de otras cosas de cargos se ha de procurar por reservar los indios cuanto sea posible del trabajo porque de ordinario leña hierba y agua y todo lo demás que gasta para servicio de casa lo traen los indios en sus hombros por cuya causa necesariamente se les acorta la vida
Por toda la Tierra Fría o Caliente unos indios alcanzan oro en cantidad y otros ninguno y otros mantas y otros hayo y otros otras cosas de manera que la ... la demora que han de pagar ha de ser de aquellas cosas que pueden dar sin menos trabajo y sin salir lejos de su tierra a buscarlas y de esto se debe el visitador informar muy particularmente. De Santa Fe, 17 de marzo de 1583. Doctor Francisco Guillén Chaparro. Archivo General de Indias.
(1) No es la primera vez que el doctor Chaparro expone la necesidad de que los oficios y profesiones sean cubiertos por gente experimentada: "El 17 de febrero de 1583 escribe el doctor Chaparro una Relación de Cartagena y sus Puertos, diciendo que uno de los mayores daños que acontecen a las flotas y naos es traer en casi todas ellas maestres y pilotos mozos y de tan poca experiencia que con el menor tiempo contrario no saben ampararse de las tormentas". En Historia de los apellidos, 20x.
(2) Solían los comentaristas españoles, —en flagrante simplificación—, llamar borracheras a los efectos de las drogas ceremoniales de los indios de Nueva Granada. Una autoridad en este asunto fue Gerardo Reichel-Dolmatoff (Salzburgo, Austria, 1912 - Bogotá, Colombia, 1994). Fundó en Santa Marta el Instituto Etnológico del Magdalena, y su Museo. Escribió más de 200 artículos para revistas científicas y 40 libros sobre investigaciones en arqueología, antropología, etnohistoria y etnoecología de Colombia. Dictó conferencias y seminarios en muchas universidades del Norte y Suramérica, Europa y Japón. Hizo excavaciones en la zona Tairona, el bajo río Ranchería, el río César y el Bajo Magdalena, y estudió a los indios Guahibo, Yukpa, Chimila, Chamí, Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta, y Tucano del Vaupés, incluyendo textos chamanísticos en varias lenguas indígenas e investigaciones el mundo alucinatorio y de los esquemas congnoscitivos propugnados por los hechiceros. En una ponencia en la Universidad Nacional de Colombia dijo: "Pude constatar entre ellos ciertas estructuras mentales y sistemas de valores, que parecían salirse por completo de las tipologías y categorías de la Antropología de entonces. No encontré al `buen salvaje` ni tampoco al así llamado `primitivo`. No encontré aquel indio degenerado y embrutecido ni mucho menos aquel ser inferior por entonces descrito generalmente por gobernantes, misioneros, historiadores, políticos y literatos. Lo que si encontré fue un mundo de una filosofía tan coherente, de una moral tan elevada, una organización social y política de gran complejidad, un manejo acertado del medio ambiente con base en conocimientos bien fundados. En efecto, vi que las culturas indígenas ofrecían opciones insospechadas; que ofrecían estrategias de desarrollo cultural que simplemente no podemos ignorar, porque contienen soluciones válidas y aplicables a una variedad de problemas humanos. Todo aquello hizo crecer más y más mi admiración por la dignidad, la inteligencia y sabiduría de estos aborígenes, quienes no por último han desarrollado sorprendentes dinámicas y formas de resistencia, gracias a las cuales la llamada `civilización` no ha podido exterminarlos. Yo he tratado de contribuir a la recuperación de la dignidad del indio, esta dignidad que desde la llegada de los españoles se le ha negado; en efecto, durante quinientos años ha habido una abierta tendencia a difamar y a tratar de ignorar la experiencia milenaria de la población de todo un continente. Pero la humanidad es una sola; la inteligencia humana es un don tan precioso que no se le puede despreciar en ninguna parte del mundo y el país está en mora de reconocer la gran capacidad intelectual de los indígenas y sus grandes logros gracias a sus sistemas cognoscitivos, los cuales no pierden validez por el mero hecho de no ajustarse a la lógica del pensamiento occidental". (Wikipedia).
(3) "Por otro lado también los curas doctrineros cometían muchos abusos porque por bautizar exigían medio peso, una vela y un capillo. Y para casar dos pesos. El resultado de esto era que había muchos indios sin bautizar y muchos que vivían amancebados". Esperanza Gálvez Piñal, obra citada infra. Sobre la explotación de los indios a manos de los religiosos —incluida la intelectual, espiritual o mental— existe amplia documentación. Evidentemente, fray Antonio Vázquez de Espinosa no estaba al margen del hecho, bastando como prueba las riquezas en la forma de joyas o dineros de que hacía alarde en Castilleja su padre, que no podían tener otro origen que el expolio realizado por el carmelita entre los indios que catequizaba.
Tan antropólogo novel como geógrafo en ciernes el doctor Chaparro, un día después, el 18 de marzo de dicho año de 1583 elabora una descripción del gran río colombiano:
Relación de la Vega y Río Grande de la Magdalena. El río grande de la Magdalena por donde se sube a este Reino tiene doscientas leguas de la mar a este Reino y ha cual ahora cincuenta años cuando fue descubierto estaba muy poblado de indios naturales entre los cuales había mucha riqueza de oro y abundancia de comidas lo cual ha venido a menos que de cuarenta mil indios y más que por entonces había no hay al presente mil los cuales es muy necesario se conserven y que vayan en aumento porque tienen mucha destreza en las cosas de la tierra y en hacer comidas para sí y para los españoles y como se ha visto por experiencia toda la tierra de estas partes en acabándose los naturales se acaba la vida de los españoles en ella porque no quieren trabajar en estas partes como lo hacen en España y aunque quisiesen no podrían respecto a que las comidas son de poca sustancia
Será el remedio reservar a los naturales de excesivo trabajo que tienen en la boga de este río que los han consumido de suerte que por mayor vía boguen del puerto de Ocaña que está en las aguas de la ciudad para arriba y que allí sea la descarga de las mercadurías y pasajeros porque hasta allí tienen los indios poco trabajo porque bogan por su tierra y naturaleza y proveídos de mantenimientos y dúrales el trabajo poco y subir de alli arriba se lleva el trabajo aumentando cada día más salen de su natural fáltanles las comidas y se les arropen con lo cual con el mayor trabajo enferman y mueren muchos y esto sea por ahora que el tiempo andando se irá descubriendo y abriendo el monte y ... y podrá ser bajar más abajo el puerto o dar industria cómo suban barcos con negros y de esta manera los indios se ocuparán poco en bogar y tendrán tiempo para descansar y les durará las comidas con lo cual y con que el encomendero tenga cuenta con su bien espiritual y temporal irán en crecimiento
El indio que hubiere de ir a la boga ha de estar sano como el de minas y los demás que han de trabajar y de otra manera no se debe consentir y algunos con codicia de la paga se hacen sanos estando enfermos conviene que se les haga la paga en mantas o camisetas o sombreros o en cosa que les aproveche y no la paga en oro o en plata que es de muy poco fruto porque se lo beben y lo ofrecen a sus santuarios y lo gastan en cosa que no les aprovecha y suelen cuando se les da paga en oro o en plata quedar desnudos y gastar la paga y para que este Reino esté proveído de las cosas de ... que es necesidad y no cese el comercio y contratación podrá darse orden que se traigan del puerto de Ocaña a la ciudad y de ella a la de Pamplona y de allí a la de Musa de donde se vendrá a esta ciudad que serán cien leguas de camino y para ello cada una de las dichas ciudades y su distrito aderece los caminos y ponga en los ríos puertos y en cada diez leguas en buen sitio señale una estancia de seis mil pasos en las que hagan unos buhíos para tambo (1) o venta y esto hecho se pregone que quien quisiere tomar cada uno de los dichos tambos por seis ¿maravedíes? y obligarse en más bajo precio y a llevar las mercaderías de una parte a otra y rematarlo en el menor ponedor dándole por su alquiler servicio de los pueblos comarcanos y prometiendo él en las dichas estancias traer para su aprovechamiento al ganado que quisiere que con esta ocasión se hallará quien traiga las mercaderías a tomín por arroba y ganarán bien de comer y los venteros darán de carga a razón de siete arrobas y que sean obligados a asistir y dar cuenta de las mercaderías y avios para que pasen adelante sin que las puedan detener mas de dos días porque han de tener muchos caballos de que hay gran abundancia para que parte descanse y parte trabaje y ser a cuenta del valor de las canoas (2) y lo que cuestan a poner las mercaderías en las ciudades de este Reino por esta vía es poca la diferencia y mucho el beneficio que se hace a los indios por reservarlos del grande trabajo que los consume
Si no fuese en cosas muy pesadas como hierro y otras cosas semejantes que esto se podrá subir por el río con negros y cuando esto no pareciere haber acertado no hay otro remedio sino que se navegue el río con negros aunque será muy dificultoso y costoso. De Santa Fe a 18 de marzo de 1583. Doctor Francisco Guillén Chaparro. Archivo General de Indias.
(1) El tambo; en la época de los incas, podían ser tanto los albergues o los depósitos o almacenes de alimentos, o las dos cosas juntas, que se ubicaban a la vera de las redes camineras longitudinales, cada 20 o 30 km. (Wikipedia).
(2) Vale recordar el testamento de Francisco Martín Chaparro: "Declara que el capitán Pedro Flores (1) le dio ... pesos de plata corriente para que pagase la canoa en Mompox (v.s.) en que abajaron (sic) por el Río Grande [de la Magdalena], de los cuales el otorgante pagó 87 pesos y 6 reales por la dicha canoa, por manera que estos pesos que pagó son de 20 quilates, y los pesos que recibió fueron de plata corriente de a 8 reales cada peso, y los que él pagó son de a 20 quilates, que vale cada peso 14 quilates, por manera que pagó dineros más que los dichos 100 pesos que se le dieron por el capitán Pedro Flores, y manda se haga la cuenta y si pareciere que debe, que se descuente de lo que a este otorgante debe el dicho doctor Chaparro, y si le deben, que se cobre de ellos". En Historia de los apellidos, 20v.
Para finalizar esta entrada citaré a Esperanza Gálvez Piñal en La visita de Monzón y Prieto de Orellana al Nuevo Reino de Granada (Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla, 1974), quien se refiere al doctor Chaparro en varias ocasiones: como renuente —él y los demás oidores— a hacer visitas "pese a que lo amenazaban con la multa de 500 pesos, y si transcurrido el plazo seguía negándose la multa aumentaría en 1.000 maravedíes. Como única solución a que remitiera esta resistencia injustificada, Prieto creía que se le debía retirar el sueldo al oidor que debiera efectuar la visita mientras no la llevara a efecto"; y como juez pesquisidor: "También la Audiencia proveía a oidores por jueces pesquisidores en los distintos asuntos, como al licenciado Peralta en la ciudad de Tunja y al doctor Guillén Chaparro en Mariquita, por querella del fiscal, que decía que algunas de las mujeres de la ciudad habían dado hierbas venenosas a sus maridos, pero en tres meses no se pudo averiguar nada. Peralta fue luego a Mariquita a ocuparse de un caso sobre ciertos palos que habían dado a un encomendero y la quema de una casa".



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