viernes, 6 de diciembre de 2019

Historia de los apellidos, 20u.



                              Esmeralda de Muzo en el escaparate de una joyería de Bogotá

"El cerro de Itoco, donde están las riquísimas minas de esmeraldas, está una legua de la ciudad [de la Trinidad de los Musos (1)]; tiene muchas vetas, entre las cuales se hallan calcedonias y otras esmeraldas diamantinas en todo, en ser duras, blancas y de punta de diamante, aunque es la causa no estar maduras, ni de sazón. Otras minas de estas esmeraldas se han hallado en el contorno del cerro de Itoto, a media legua, a una, y a más. El cerro de Itoto donde está la rica mina es muy alto; su terruño es negro como carbón, y las vetas donde se crían de ordinario son blandas; el modo de labrarlas es cavar toda aquella tierra, siguiendo las vetas, buscando las esmeraldas; tienen acequias, sacadas de un río que pasa por cerca del cerro (2), junto a donde tienen grandes estanques llenos de agua con sus compuertas, que llaman Tamires.
Cavadas las minas y seguidas las vetas alzan las compuertas, y sale el agua de represa con tanta furia que lleva por delante toda la tierra que se ha cavado; y deja limpio lo que se ha labrado, y luego se hallan las esmeraldas en aquel modo de peñas negras y blandas, donde se crían; las que están maduras y de sazón tienen un verde muy fino y parejo, entre las cuales se hallan algunas de inestimable valor; otras hay verdes y con algunas manchas blanquecinas que no están acabadas de hacer; las blancas están por sazonar ... " (Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa).

(1) Muzo (conocido como "capital mundial de la esmeralda") es un municipio colombiano, localizado en la provincia de occidente del departamento de Boyacá. El municipio es conocido por sus yacimientos esmeraldíferos. Se encuentra a 170 km de Tunja la capital del departamento y a 90 km de Chiquinquirá la capital de la provincia. (Wikipedia).
Sobre los habitantes originarios de esta región, los indios muzos, se extendieron el franciscano fray Pedro de Aguado con su Historia de Venezuela y, en sus Relaciones Juan Suárez de Cepeda, gobernador que fue de La Trinidad de los Muzos.

(2) Río Itoco.



                                                    Pródigo desató el hierro
                                                    —si crüel— un largo flujo
                                                    de rubíes de Ceilán
                                                    sobre esmeraldas de Muso.

                                               Luis de Góngora. Píramo y Tisbe.

("Describe el chorro de sangre roja que cae sobre la hierba verde cuando la amante se atraviesa con el estoque". Alfonso Reyes. Misión diplomática, Tomo II. Fondo de Cultura Económica, 2001).


En Historia de los apellidos, 20s vimos que la tía materna de fray Antonio, ya viuda, otorga un poder al vecino de Gines Francisco Martín Chaparro, el cual había sido tutor curador de sus hijos hasta que ella asumió dicha tutoría. No lo hizo antes probablemente por estar deprimida a causa de la muerte de su marido Cristóbal Andrés Tomé. En dicha entrada se documenta cómo el tutor manda vender en almoneda en la plaza pública de Castilleja ciertos bienes de los menores —primos hermanos de fray Antonio Vázquez de Espinosa, recuérdese—.
Martín Chaparro es de los apellidos más antiguos que se registran en Castilleja y Gines. En nuestro pueblo ya aparece en el siglo XV. Sepamos algo más de los Chaparro ginencinos: según Antonio Herrera García en Gines. Historia de la Villa bajo el régimen señorial. Edición del Excelentísimo Ayuntamiento de Gines, 1990, —con fuentes documentales del Archivo Histórico Nacional—, Francisco Martín Chaparro compartió la alcaldía ordinaria de esa villa en 1615 con Juan Alonso el viejo, y en 1627 fue Alcalde de la Santa Hermandad. En 1630 volvió —ya apodado El Viejo— a ser Alcalde Ordinario, junto con Antonio Martín Palomar (1), y en 1631 fué de nuevo Alcalde de la Santa Hermandad. En el 32 ostentó una regiduría  con Juan Librero. En 1635 fué uno de los dos regidores Cristóbal Martín Chaparro, en el 36 vuelve el viejo Francisco Martín Chaparro a ser Alcalde Ordinario. En el 37 es receptor de Bulas Pedro Martín Chaparro. Este Pedro Martín Chaparro es regidor en 1640 y Alcalde Ordinario en el 41 junto a Antonio Martín del Palomar. En 1646 el ya mencionado Cristóbal Martín Chaparro es Alcalde de la Hermandad con Simón Vázquez, y en 1650 es Alcalde Ordinario, con Antonio (o Alonso) Martín del Palomar Pedro Martín Chaparro, quien vuelve a serlo junto a Andrés Payán en 1653. No es hasta 1696 que aparece un Pedro Martín Chaparro —sin duda hijo del anterior— como Alcalde Ordinario junto a Cristóbal Marín, y en este dicho año es receptor de Bulas Juan Alonso Chaparro el mozo. Al año siguiente es Alcalde de la Santa Hermandad Pedro Martin Chaparro con dicho Cristóbal Marín. En 1699 Juan Alonso Chaparro el Mayor figura  como regidor, junto a Alonso Ramírez, y en 1700 es Alcalde Ordinario con Pedro Martin Chaparro. En 1701 son regidores Juan Alonso Chaparro el Mayor y Juan Payán Asencio. Es mayordomo del Concejo Francisco Martín Chaparro en 1702, y a los seis años, en 1708 aparece como receptor de Bulas, cargo que ostenta también al año siguiente. En 1717 es receptor de Bulas Pedro Martín Chaparro, y en el 18 es Teniente del Gobernador Juan Alonso Chaparro, quien aparece en el 19 como El Mayor y con el mismo cargo de Teniente. En 1720 son Alcaldes de la Santa Hermandad don Benito Somalo (por el estado noble) y Juan Alonso Chaparro (por el estado llano).
En el referido año de 1702 y según el Repartimiento del impuesto del servicio ordinario del 20 de abril hecho por los señores Juan Durán Bernal y Andrés Payán, Alcaldes Ordinarios, Bartolomé Montiel, alguacil mayor, Pedro Alonso, regidor, y Tomás de Castro, alguacil ordinario, todos oficiales del concejo de Gines (2), a los vecinos de la calle Real de dicha villa Juan Alonso Chaparro y Francisco Martín Chaparro les tocaron, al primero 10 cuartos y medio por aranzada y media de tierra, y al segundo 16 cuartos por dos bueyes. Al vecino de la calle de la Atahona Pedro Martín Chaparro 25 cuartos por dos bueyes y una aranzada de viña. Y entre los muchos vecinos de Castilleja con propiedades en Gines hubo de pagar 5 cuartos Bernardo de Oliver por dos aranzadas y media de viña y 8 por ocho aranzadas de tierra.

(1) Para estos Palomar de Gines antecesores del torero castillejense del mismo apellido —que precisamente estaba emparentado con los Chaparro que estamos estudiando— ver Historia de los apellidos, 10. "El 18 de julio de 1872 en la iglesia parroquial de Santiago de Castilleja de la Cuesta don Miguel de Puya y Granados, presbítero cura propio y beneficiado y cura en comisión de la parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción, bautizó a un niño que nació el día 18 de dicho mes y año, a las 8 de la noche, hijo de José Palomar Cabrera, de ejercicio trajinero, y de Elisa Caro Torres, siendo sus abuelos paternos Juan Palomar Herrera y Rosalía Cabrera Chaparro, el padre y éstos naturales de Gines, y los maternos Francisco Caro Chávez* y Dolores Torres López, de este vecindario. Se le puso por nombre José Francisco de la Santisima Trinidad; fueron sus padrinos Fernando Caro Torres y su legítima mujer Ana Galindo Mora, y testigos Manuel Sánchez y José Cabrera, acólitos".
* Todos también algo parientes del autor de esta Historia, puesto que su abuela paterna era Pilar Tovar Chávez.

 (2) Archivo de la Real Chancillería de Granada, Cab. 304, legajo 525, folio 3.


El testamento del ex-tutor Francisco Martín Chaparro, hombre sin duda influyente en la familia de Beatríz López (y por tanto en la de fray Antonio Vázquez de Espinosa), es el que sigue:
Francisco Martín Chaparro, vecino de Gines, estando al presente en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, enfermo, otorga su testamento. Manda ser enterrado en la villa o ciudad donde falleciere, y ese día o al siguiente que se le diga una misa ofrendada de pan, vino y cera, y otras seis rezadas. Manda una misa en la capilla del obispo de Escalas, otra en la Victoria de Triana, y seis en el monasterio de Utrera a Nuestra Señora de Consolación. Otras cinco misas en el monasterio del Valle de Sevilla, y nueve rezadas en la iglesia donde fuere enterrado. Manda 8 reales para la cera de la iglesia de Castilleja de la Cuesta. Declara que Lorenzo Martín, vecino de Santa Fé de Bogotá, que es en el Nuevo Reino de Granada en las Indias, 105 pesos y medio, de buen oro fino de minas, que este otorgante pagó por él a Gaspar López, como parece por la carta de lasto y obligación que el que testa tiene y que está en su poder, y manda que se cobren del dicho Lorenzo Martín. Ítem declara que le debe el dicho Lorenzo Martín por una cédula firmada de su mano 27 pesos y medio de buen oro, y manda que se cobren de él. Ítem declara que le debe el doctor Chaparro (1), vecino de Medina de las Torres, que se nombra el doctor Francisco Guillén Chaparro, 192 pesos y 4 tomines de oro de 24 quilates, de resto de cuentas que tuvieron, como parece por una cédula firmada de su nombre, y manda que se cobre de él. Declara que le debe el dicho Francisco Guillén Chaparro 52 pesos y 7 tomines de oro de 20 quilates que el que testa pagó por él a Luis González de Mota, como parece por cédula y carta de pago sobre ello, y manda que se cobren de él. (CONTINÚA EN LA SIGUIENTE ENTRADA).

(1) La Real Academia de la Historia ofrece su biografía sucintamente: Guillén Chaparro, Francisco. Medina de las Torres (Badajoz), c. 1554 – Guadalajara (México), 12 de marzo de1600*. Fiscal de Quito, oidor de Santafé de Bogotá y de Guadalajara. Hijo de Miguel Martín Chaparro** y de Catalina Guillén. Entró en el colegio de Maese Rodrigo en la Universidad de Sevilla en 1574 y obtuvo un doctorado. Ocupó la cátedra de Decreto de 1576 a 1582 y fue descrito en una consulta de 13 de enero de 1582, como un “buen letrado”. Aunque fue electo por consulta de 13 de enero de 1582, como fiscal de la Audiencia de Quito, Guillén fue nombrado fiscal de la Audiencia de Santafé por consulta de 27 de enero de 1582, y título de 5 de febrero de 1582 para reemplazar a Miguel Orozco. El 19 de marzo de 1582 obtuvo una licencia para navegar a Nueva Granada. Inmediatamente avanzó como oidor de la Corte por título de 27 de mayo de 1582, para reemplazar al difunto Gaspar del Castillo. El 13 de marzo de 1596 fue nombrado de la Audiencia de Guadalajara. Sirvió hasta su muerte.
* En efecto, consta fallecido en un documento del 24 de julio de 1601 dado en Tordesillas: Real Cédula al presidente y oidores de la Audiencia de Guadalajara, en respuesta a su carta de 28 de marzo de 1600, sobre el encabezamiento de las alcabalas; el adoctrinamiento en la sierra de Huaynamota; y el fallecimiento del oidor [Francisco] Guillén Chaparro. Archivo General de Indias.
** Con total seguridad el doctor Chaparro era pariente del testador Francisco Martín Chaparro.


Es muy abundante la documentación que se encuentra en el Archivo General de Indias —digitalizada en PARES— sobre este doctor:
"El doctor Francisco Guillén Chaparro, Oidor más antiguo que he sido en la Chancillería Real de la ciudad de Santa Fé del Nuevo Reino de Granada, que ahora soy del Nuevo Reino de Galicia en Nueva España, digo que ante el doctor Antonio García, Oidor en Vuestro Real Consejo de las Indias, visitador, presidente y gobernador del dicho Nuevo Reino, hice averiguación de los servicios que a Vuestra Majestad he hecho desde el año de ochenta y dos que he estado sirviendo en aquella plaza, que están averiguados en el cuaderno de mi descargo en la visita que me tomó en la manera siguiente:
Que habiéndome nombrado Vuestra Majestad por fiscal de aquella Real Audiencia como consta por el título hecho en Lisboa a 5 de febrero de 1582 años, y tomado la posesión en 28 del mes de agosto del dicho año, hice en tres meses determinar todos los pleitos fiscales que se pudieron hallar en aquella Real Audiencia, y habiéndome nombrado Vuestra Majestad por Oidor de aquella Real Chancillería como parece por el título dado en Lisboa a 27 de mayo del mismo año de 82, y por febrero de 1584 fuí nombrado en aquella Real Audiencia por Visitador General de las gobernaciones de Popayán, Misto y La Palma y el demás partido de Tierra Caliente, y habiéndo ido a la visita y estando en la ciudad de Mariquita hice descubrir y registrar en nombre de Vuestra Majestad muchas minas de plata, cuyo metal se ensayó y mostraron ser de gran riqueza, y por mi orden las fué a beneficiar el doctor Juan Fernández Julio, de lo cual Vuestra Majestad hace expresa mención por Cédula Real dada en Madrid a 20 de enero de 1587, donde mandó que se labrasen y beneficiasen, y después a acá ha habido plata en aquel reino que no la había antes, y visité personalmente todos los sitios de los repartimientos de los indios colimas y muchos de la provincia de Muso y La Palma, que por ser tierra nueva y haber estado de guerra no se había visitado por Oidor, y fuí yo el primero que la visitó, y por ser tan áspera me fué forzoso ir por muchas partes a pié, y puse en ellos nuevamente doctrinas formadas e hice bautizar más de 8.000 indios niños y que fuesen padrinos sus encomenderos para que tuviesen más precisa obligación de doctrinarlos como está aprobado en la pregunta sexta y lo dicen Juan Patiño al folio 582 y Juan Fernández Fandiño al folio 584 y Juan Ortiz Manosalbas al folio 586 y Juan de Bustos al folio 588, y andando en aquella visita hice descubrir unas minas de esmeraldas y yo saqué la primera esmeralda de ellas en la loma de Abipi, término de Muso, distante más de 10 leguas del cerro de Ipoco, donde estaban descubiertas, e hice descubrir y beneficiar otras minas de cobre, y por mi orden se están beneficiando en los términos de la ciudad de La Palma por un Pedro de Quiroga, minero, y son de gran riqueza, y por las competencias que tuvieron los licenciados Alonso Pérez de Salazar y Gaspar de Peralta, Oidores de aquella Real Audiencia, mis compañeros con el licenciado Pedro de Orellana, visitador de aquel Reino, me compelieron a ir al gobierno de él, donde estuve tres años y medio solo, gobernándole con mucha paz y quietud, haciendo yo sólo ¿obras? de toda la ciudad y de juzgado de provincia, procediendo siempre con gran cuidado y haciendo las cosas necesarias para su conservación y aumento sin llevar más salario que de Oidor, como lo tengo averiguado en la segunda pregunta al folio 203 con Gerónimo de Sotomayor al folio 249 y Alonso González, receptor de la Real Audiencia, al folio 289, y el capitán Soleto al folio 306, y Cristóbal Chirinos al folio 322, y Cristóbal Bautista, receptor, al folio 346, y presidí por más antiguo 7 años y en este tiempo hice descubrir otras minas de plata entre las vetas de oro de la ciudad de Pamplona, cuyo metal está con oro mezclado y hay tanta cantidad de él que se pueden cargar muchas flotas, y son de mucha riqueza y se puede llevar por lastre en los navíos para que se puedan beneficiar en España, y se podrá esperar de ellos más provecho que de los Reales Quintos que van a Vuestra Majestad de estas partes, como yo lo dí por memorial  a Vuestra Majesta en Toledo en propia mano, y mediante tener en mi poder una piedra de metal de azogue de las minas de Huancavelica en el Perú, que la iba de ordinario mostrando a los que iban a negociar conmigo, hice descubrir unas minas de azogue entre las vetas de oro de la ciuda de Ancerma, y por mi orden la fué a descubrir Alonso Velázquez, y habiendose ensayado el metal de ellas en mi presencia, mostraron ser de gran riqueza, de lo cual envié testimonio a Vuestro Real Consejo de las Indias, e hice aumentar las rentas reales de aquel reino al doblo y a ... de ellas a mucho más como fueron los derechos de los puertos de Río Grande de la Magdalena que andaron en 3.000 pesos y los hice yo subir y poner en 10.000 pesos de buen oro de 22 quilates y medio, como lo tengo probado en la pregunta 73 al folio 236 y lo dicen Gerónimo de Sotomayor al folio 258 y Cristóbal Bautista, receptor y oficial de la Real Caja de aquel reino, al folio 254, y Esteban de Amaya, escribano real, al folio 455, y Pascual García, arrendador de los dichos puertos, al folio 685, y Francisco de Villarreal, escribano de cámara, al folio 517, y Diego Hidalgo, tesorero de la Real Audiencia, al folio 681, y otros muchos que dicen lo mismo, y envié a Vuestra Majestad en dos flotas más oro que habia ido en otras dos sin hacer préstamos ni composiciones, como consta del testimonio sacado de los Libros Reales a mi pedimento por mandado del dicho doctor Antonio García al folio 1.184, que montó 223... de buen oro de 22 quilates y medio, e hice descubrir y beneficiar las minas de oro de Zaragoza enviando a ello a Diego Morgado con muchísimos negros, que se han sacado y van sacando en cada un año después acá muchos millones, como parece en la acumulación del proceso del Gobernador Gaspar de Rodas al folio 2.098, e hice poblar en forma de presidio de españoles todos los indios del distrito de aquel reino para que pudiesen ser adoctrinados y fuesen en aumento y se conservasen, como lo tengo probado en la pregunta 75 y dícenlo Rodrigo de Coxio al folio 429 y Pedro de Bustamante al folio 476 y Pedro Martínez al folio 472 y Pedro Marmolejo, clérigo, al folio 555 y el maestrescuela al folio 574 y el Chantre al folio 578 y el canónigo Vargas al folio 589 y otros muchos que lo declaran y dicen que había en ello un gran servicio a Dios y a Vuestra Majestad, y hay autos sobre ello al folio 1.269, e hice poblar nuevamente cuatro presidios de españoles entre indios de guerra con que se pacificaron. Y descubrieron muchas y muy buenas provincias, una de ellas de los indios pexaos que eran tan crueles y caribes que comían carne humana y tenían carnicerías públicas donde la repartían, y habían muerto a muchos españoles, y de aquel presidio y otros allí cercanos se hizo una gobernación de por sí, que se ha confirmado en Vuestro Real Consejo de las Indias, y se dió al capitán Bernardo de ¿Mixaca? y envié a aquella pacificación al capitán Diego de Bocanegra, y otros dos presidios en Los Llanos y envié a ello al capitán Pedro Daza, y otro presidio entre los indios subtagaos que envié a ello al capitán Juan López de Herrera, que ha ido poblando otros muchos pueblos y descubriendo muchas provincias por el valle que dicen de Neyva, e hice allanar las provincias de los indios delarare que mataban flechando a los que navegaban por el Río Grande de la Madalena, y envié a ello a Luis Carrillo de Ovando, gobernador de los Musos, y al capitán don Bernardo de Vargas. Las cuales poblaciones y conquistas se hicieron sin que se gastase cosa alguna de la Real Hacienda de Vuestra Majestad, como lo tengo probado en la pregunta 73 y lo dicen Juan de Silva Collantes al folio 644 y Bernabé Rodríguez Natera al folio 666. Y envié un socorro al capitán Bocanegra que estaba cercado de los indios pexaos y mediante cien soldados y más de sesenta indios flecheros que le envié fué librado con sus soldados y se pacificaron aquellas provincias que es forzoso pasaje para el Pirú, y lo tengo probado en la pregunta 88 y lo dice Francisco de Villareal al folio 523 y Sebastián de Bocanegra al folio 369 y hay autos al folio 1.300, y en virtud de una cédula real que Vuestra Majestad envió, envié trescientos soldados al presidio de Cartagena, pagados con tres pagas y con muchos pertrechos de guerra sin que se gastase cosa alguna de la Hacienda Real de Vuestra Majestad ni se echaron derramas entre los vecinos mediante buenos medios que en ello puse, como lo tengo probado en la pregunta 85 al folio 240 y lo dicen Alonso Gonzalo, receptor, al folio 310 y el licenciado Rojo, Oidor, al folio 492 y el licenciado León, abogado, al folio 419 y Pedro Mariño de Ribera al folio 473 y el capitán Pedro de Flores (1) al folio 584. Y lo que los vecinos dieron de su voluntad para el avío de los soldados fueron mil y doscientos y cincuenta y ocho pesos como parece por fé y testimonio al folio 1.299, e hice acabar de labrar y cubrir la iglesia mayor de aquella ciudad y después se celebran en ella los oficios divinos y lo mismo hice en los monasterios de San Francisco y San Agustín, y tuve siempre aquel reino en mucha paz sin que de mi gobierno y administración de justicia hubiese quien se quejase, como es público y notorio y lo tengo probado en la pregunta 91 al folio 243 y lo dice el capitán Diego de Soler al folio 321 y Cristóbal Bautista al folio 134 y Villarreal al folio 424 y Lope de Rioja, relator, al folio 562 y el licenciado Pernia, abogado, al folio 625. De los cuales servicios ha hecho relación de los papeles de ellos el licenciado Gonzalo, relator en Vuestro Real Consejo de las Indias, que lo ha visto todo por vista de ojos y están en poder de Pedro de Ledesma como sucesor de Francisco de Valmaseda, y porque es justo que los dichos servicios sean remunerados,
A Vuestra Majestad humildemente suplico se sirva de tener consideración a ellos de mandar se me dé el premio que están pidiendo, que en ello recibiré merced. Don Francisco Guillén Chaparro.



(1) A este capitán Pedro de Flores lo volveremos a encontrar en la siguiente entrada, en la continuación del testamento de Francisco Martín Chaparro.


Un curioso personaje se dirige al doctor Chaparro para contarle unos secretillos que le ha revelado "un hombre estranjero":
Al doctor Francisco Guillén Chaparro, del Consejo del Rey Nuestro Señor y su Oidor en la Real Audiencia de Guadalajara: 
Todos los días de mi vida desde que tengo uso de razón deseé de hacer a mi Rey y Señor algún servicio grande y notable y ocuparme en servirle como lo hicieron mis pasador y progenitores que en servicio de nuestro buen Rey Felipe murieron mi padre y un hermano mío en la defensa del Reino de Granada cuando los moriscos se alzaron, y otros dos hermanos en la Goleta, y yo pasé a esta Nueva España con el deseo que he dicho el año de mil quinientos sesenta y seis y me ocupé en la conquista y guerra de esta tierra contra los chichimecos nueve años en los cuales me sacaron en la guerra harta sangre, y después acá me he ocupado en la conquista de los Olmos con el hábito de mi seráfico padre san Francisco y he entendido en la conversión de estos naturales predicando la ley evangélica a ellos y a los españoles veinte y cuatro años, y después Vuestra Merced me dijo la necesidad grande en que nuestro nuevo Rey está y que enviando a pedir préstamo a estas tierras me pareció que en lo que yo le podía ayudar y hacer servicio es dar noticia a Vuestra Merced para que Vuestra Merced se lo escriba cómo podrá ser aprovechada la corona real en cada un año en gran suma y cantidad de ducados que si yo pudiera haber alcanzado licencia de mis prelados yo hubiera ido a la presencia real a darle noticia de esto y de otras cosas que en esta tierra hay importantísimas al servicio de Dios Nuestro Señor y este es el cado que siendo yo grsm. del pueblo de Querétaro en tiempo que el marqués de Villamanrique era Virrey de esta Nueva España (1) un clérigo beneficiado de la villa de San Miguel que se llama Juan Alonso Velázquez escribió al Rey Nuestro Señor que está en gloria, diciendo que un hombre estranjero que en esta Nueva España habitaba al tiempo de su muerte le había manifestado y descubierto un secreto cómo la Corona Real sería aprovechada cada año en gran cantidad de dinero y renta, que Su Majestad le hiciese merced y lo descubriría, y nuestro Rey Felipe 2º de este nombre escribió un capítulo de carta a su Virrey que como digo era el marqués de Villamanrique diciéndole que hiciese parecer ante sí al dicho clérigo Juan Alonso Vázquez (sic) y que supiese del secreto con que sería aprovechada la Corona Real y que en nombre de Su Majestad le hiciese merced con tal condición que la merced no excediese del quinto, y el marqués llamó al dicho clérigo y ante todas cosas le hizo merced en nombre de Su Majestad de cincuenta mil ducados, y lo que el clérigo descubrió del secreto fué que para hacer la buena moneda de vellón que se hace en todos los Reinos y Señoríos de Su Majestad, Aragón, Cataluña, Navarra y en todos los Reinos de Castilla gastábase Su Majestad mucho cobre y le costaba mucho en España, que aquel cobre lo podía hacer sacar en la provincia de Michuacán y que le costaría muy barato llevándolo a los Reinos de Castilla en las naos que vienen de mercancía por lastre, y respondió el dicho Virrey que nunca Su Majestad tomaba haciendas, y con esto cesó el secreto y no pasó adelante ni se puso por obra, y cuando el dicho clérigo vino de descubrir el secreto ante el Virrey se pasó por el pueblo de Querétaro donde yo como digo era Guardian, y como me contó y refirió todo lo sucedido le dije que no había informado bien, que yo le dijera mejor aviso del que había dicho el extranjero y él habia dicho al Virrey, y es este que a Vuestra Merced aquí digo y manifiesto para que lo escriba a Nuestro Señor el Rey Feliipe 3º de este nombre que Dios guarde y favorezca y ayude en las necesidades que de presente tiene en aquella moneda de vellón cuando la hacen le echan cantidad de plata para que tenga el valor que las Pragmáticas Reales disponen y tienen ya determinado y ordenado para que Su Majestad ahorre toda aquella plata y mucha más yo sé unas minas en esta Nueva España que están en la Gobernación de la Nueva Vizcaya donde ahora es gobernador el comendador Rodrigo de Rio de Loja, las cuales minas son de cobre y acuden por quintales. de metal a cincuenta marcos de cobre y este cobre tiene mucha plata que en los cincuenta marcos de cobre hay por lo menos seis marcos de plata que no sé yo si se echa tanta plata en la buena moneda de vellón a cantidad de una arroba de cobre y toda esta plata ahorrara su Majestad mírese y hágase bien la cuenta que será en cada año mucho más que los tributos que pagan los naturales en todas las Indias, y estas minas de cobre están junto a las minas de Yindehe que hoy están pobladas, de las cuales distan siete leguas, llámase el descubrimiento de Nuestra Señora del Valle, y porque como somos mortales puede ser que yo muera antes que se tome esta razón de mí y yo declare dónde y cómo están las dichas minas, digo que este descubrimiento sabe el comendador Rodrigo de Río de Loja que ahora es gobernador de la Nueva Vizcaya y dirá lo propio que yo porque ha estado en el dicho descubrimiento y lo sabe también como yo, y si las dichas minas no se han labrado ni se han beneficiado ha sido porque es dificilísimo de apartar la plata del cobre y se hace a mucha costa, y para hacer la dicha moneda no es menester apartarla sino hacerla del dicho cobre sin echar plata y ahórrase la plata que le había de echar y no es menester gastar nada en apartarla, y esto puede Vuestra Merced certificar y afirmar porque es verdad y yo deseo que el Rey Nuestro Señor sea servido y aprovechado de todos los del mundo y plugiera a Dios que yo le pudiera servir y remediar todas las necesidades, que lo hiciera mejor que lo digo. Guarde Nuestro Señor a Vuestra Merced como deseo, de este convento de San Francisco, 25 de marzo de 1599. Fray Antonio de Roa (2).

(1). Este marqués de Villamanrique y Virrey de la Nueva España fue, ni más ni menos, primer Señor de la villa de Gines. Demasiada coincidencia como para no sospechar alguna relación entre él, el doctor Chaparro y el testador Francisco Martín Chaparro. Como hemos visto al principio de esta entrada, los Chaparro de Gines disfrutaron de oficios en el cabildo de la villa durante casi un siglo.
Manrique López de Zúñiga y Sotomayor, luego Álvaro Manrique de Zúñiga y Sotomayor (Sevilla, ? - Ibidem, 3 de marzo de 1604), fue un noble personaje español, perteneciente a la ilustre Casa de Zúñiga. A lo largo de su vida, acumuló los cargos y títulos de I marqués de Villamanrique, con el señorío previo de Mures (del que fue su II señor), I señor de Gines (Sevilla), virrey de Nueva España, presidente de la Real Audiencia de México, comendador de la Orden de Santiago. (Wikipedia).



(2) El burgalés Antonio de Roa, de la Orden de san Agustín, llegó a la Nueva España en 1536 y sintiéndose incapaz de acometer las obligaciones que había contraido se retiró a una cueva, en la que empezó a estudiar la lengua de los indios indígenas de Molango, al norte del territorio. Se recuperó y llegó a ser guardián del convento de San Francisco en Guadalajara (Nuevo Reino de Galicia). Ver, entre otros muchos recursos en la Red sobre este fraile habitante de una cueva, https://youtu.be/3AIuHwuqerc

Y, enterado ya de todo el asunto crucial para la economía de la Corona, el doctor Chaparro dirige la siguiente carta al Rey:

Señor:
Cuando besé la mano a Vuestra Majestad en Toledo ella propia dí ciertos memoriales y avisos del aumento de Vuestro Real patrimonio sin perjuicio de nadie, y después que llegué a este Nuevo Reino de Galicia he visto por vista de ojos la dificultad en que se benefician los metales de las minas de plata que de mas de treinta y cuarenta leguas lo traen en carretas para lo beneficiar en los ingenios, y tienen en ello grandes gastos y con todo esto los que los benefician están ricos, de donde facilito yo el aviso que dí, que pues forzosamente han de llevar lastre todos los navíos que van de estas partes a España, que este sea de piedras de metal de plata que yo hice descubrir en los términos de Santa Águeda de Guali y Mariquita en el Nuevo Reino de Granada, que están tres leguas del puerto de Onda que es el desembarcadero del Río Grande de la Magdalena, que en medio día se pueden poner allí las carretas y desde allí hasta el muelle de Sevilla por agua, y para echarlo en los navíos se puede hacer con mucha facilidad, echando por peso otro tanto como fuere sacado de lastre de cada navío, y no tendrá de gasto el beneficiarlo una onza por quintal y si se sabe escoger ... metal que acuda a cien marcos por quintal y de aquí abajo que cuando no acudiera a más de a marco es grandísima riqueza y si Vuestra Magestad me diera facultad para ello yo enviara metal que fuera de oro y plata juntamente porque sé donde lo hay en aquel Reino y por el mismo orden dándome Vuestra Magestad facultad enviare de este Reino de Galicia metal de cobre que acuda a cincuenta marcos por quintal y en ellos hay mezclados más de seis marcos de plata, que para escusar la que se echa en la moneda de vellón es de mucha consideración, y por la carta de fray Antonio de Roa, guardian que es ahora del convento del Señor San Francisco de esta ciudad que va con esta y es persona de crédito constará el lugar donde se ha de sacar, de suerte que se puede ahorrar toda la plata que se echa en la moneda de cuartos y tarjas, y también va con esta memorial de los servicios que a Vuestra Majestad he hecho desde el año de ochenta y dos que ha que sirvo en estas partes. Humildemente suplico a Vuestra Majestad se sirva de mandarme dar el premio de ellos. Dios guarde la católica persona de Vuestra Majestad. De Guadalajara de este Nuevo Reino de Galicia, 5 de junio de 1599. Doctor Francisco Guillén Chaparro.

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Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...