Foto perteneciente al Archivo del Instituto de la Bienaventurada Virgen María de Castilleja de la Cuesta. A las cuatro de la tarde en pleno mes agosto subiendo la Cuesta del Caracol, el desgraciado cuadrúpedo habría maldecido, si podido hubiese, las arrobas de carne beatífica de los dos bípedos que se veía obligado a transportar.
(Viene de la entrada anterior)
(3) Las monjas irlandesas y educandas que en nuestro pueblo recibieron a la reina María Cristina (3a) en 1921 fueron:
La madre superiora Ana María Baptus Gibuey, nacida en Irlanda en 1870 y residente en Castilleja desde 1890. Las monjas Josepha Peter Firrelt, de 46 años y 27 de residencia en Castilleja; Francis Navier Burn, de 57 años y 30 de residencia; Paula Burke, de 56 y 15 de residencia; Angelica Daysy, de 53 y 15 de residencia; Evangelica O´Bervive, de 60 y 20 de residencia —probablemente la Evangelina de la foto de arriba—; Scholastica O´Denuell, de 60 y 15 de residencia; Euchoria Soulley, de 45 y 11 de residencia (3b); Teresa Walche, de 40 y 27 de residencia; Ancilla Burne, de 29 y 1 de residencia; Alfonsa Senlly, de 32 años y 2 de residencia; Patricia Dijaver, de 40 y 8 de residencia; Jofaloyin Murphy, de 35 y 20 de residencia; Philipa Miny, de 43 y 1 de residencia; Martiña O´Brein, de 59 y 25 de residencia; Benigna Maher, de 43 y 24 de residencia; Gerarda Sullivan Nheclaud, de 43 y 23 de residencia; Luinsa Cumpland, de 32 y 3 de residencia; y Margarita O´Fralely, de 20 y 6 de residencia. Todas ellas nacidas en Irlanda.
Y Loyola Freyre Leaniz, de 31 años, nacida en Jerez de la Frontera, con 10 años de residencia; Isabel Barón Martínez de Agulló, de 46 años, natural de Sevilla, con 23 años de residencia —ver Los olvidados, 1. Agosto de 2020—; Carmen Romero Martínez, de 47 años, natural de Jerez de la Frontera, con 21 años de residencia; Josefina Paredes, de 20 años, natural de Sevilla, con 1 año de residencia; Rosario Pons, de 25 años, natural de Sevilla, con 1 año de residencia; Pilar Pemartín Sanjuan, de 29 años, natural de Jerez de la Frontera, con 4 años de residencia (3c); Adela Fernández Palacios, de 23 años, natural de Sevilla, con 4 años de residencia; Isidora Pinedo Alaña, de 21 años, natural de Marquin (Vizcaya), con 7 años de residencia; Roca Mendia Cenauri, de 23 años, natural de Azpeitia (Guipúzcoa), con 7 años de residencia; Concepción Caldelos, de 20 años, natural de Santiago de Compostela, con 6 años de residencia; Ana Villapiez, de 34 años, natural de Paredes (Palencia), con 12 años de residencia; Ramona Guerra Quinutes, de 22 años, natural de La Coruña, con 3 años de residencia; y Mercedes García López, de 30 años, natural de Cáceres, con 27 años de residencia.
María Cristina en sus últimos años de vida
(3a) María Cristina de Habsburgo-Lorena (1858-1929), segunda esposa de Alfonso XII —recién viudo de María de las Mercedes de Orleans, la hija de Montpensier—. María Cristina sería la madre de Alfonso XIII. El cual Alfonso, recordemos, se casó con la "musa" de Manuel Pareja-Obregón, esto es, Victoria Eugenia de Battenberg (ver la entrada anterior).
(3b) Eucharria Scully, Mc.Cormack, o Mary Clare Senlly Mc´Cormack —según otras transcripciones—, nacida el 29 de julio de 1888 en Montmellar (Irlanda), falleció en nuestra Villa en 1964. Los amanuenses que elaboraban los padrones del vecindario no entraban en detalles sobre la correcta transcripción de los exóticos apellidos irlandeses.
La década de los años 60 del pasado siglo XX significó la llegada a la ancianidad de las monjas pioneras que a principios de dicho siglo se establecieron en Castilleja. En tal década se registran sus fallecimientos:
—Clare Mary Eucharia Scully Mc´Cormack, de Irlanda, de 73 años, hija de William y Anne, falleció el 31 de agosto de 1964, recibiendo el sacramento de la extremaunción administrado por don Rafael Bellido Caro. Fue sepultada en el cementerio de Castilleja, panteón particular.
—Mary Lucy O´Reilly Gargan, natural de Dublín, de 61 años, hija de Cristóbal y Ana, falleció el 9 de enero de 1969.
—Isabel Hollywood Murphy, natural de Armagh (Irlanda), de 81 años, hija de José e Inés, falleció el 1 de enero de 1961 por arterioesclerosis cerebral según el médico José Caro.
— Ana María Bautista Gib ney Cole, natural de Dublín, de 83 años, hija de Patricio y Elisa, falleció el (en blanco) de noviembre de 1958.
—María Antonia Sánchez Pérez Carrera, monja natural de Sevilla, de 68 años, hija de Ricardo y Antonia, falleció el 16 de abril de 1960 de bronconeumonía con insuficiencia cardíaca según el médico José Caro Sánchez.
—Luisa M. Raphael Booke, natural de Queenstown, Irlanda, condado de Cenk, de 82 años, hija de Francisco y Catalina, falleció el 23 de noviembre de 1976.
— Rose Gertrude O´Gorman Gallard, natural de Dublín, de 88 años, hija de Michael y Rita, falleció el 22 de diciembre de 1980.
—Ellen Murphy Moonan, natural de Corka, de 86 años, hija de Matheus y Kate, falleció el 31 de diciembre de 1972.
— Y Sixta Antonia Lizarra Mancisidor, monja natural de Ocamiul (Vizcaya), de 34 años, falleció el 29 de noviembre de 1959 de caquexia-cáncer de pulmón, son las que registra el libro parroquial de defunciones de esos años.
Un pequeño recinto en un rincón del jardín del convento de las irlandesas sirve de cementerio. Otras religiosas están enterradas en el municipal de nuestra Villa.
Algunos nichos de monjas en el panteón particular del cementerio municipal de Castilleja
(3c) De familia monárquico-falangista jerezana, su hermano fue un destacado jefe de Falange. Era esta monja de las irlandesas prima hermana del literato franquista José María Pemán Pemartín, así como pariente lejana de José Antonio Primo de Rivera.
Dos de sus hermanas menores, Dolores Pemartín Sanjuan, de 16 años y María Elena Pemartín Sanjuan, de 14, figuran como educandas en el convento a finales de 1919.
Nicho de Pilar Pemartín en el cementerio de Castilleja
(4) José Pan y Elberto, acogido por los Benjumea de Castilleja para la celebración de su boda con Joaquina Hontoria, era "hombre muy bien relacionado socialmente, retrató con su cámara las visitas de nuestra ciudad [Jerez de la Frontera] del Rey Alfonso XIII y de la Reina Victoria Eugenia. [...] José Pan Elberto, `Panelberto` (1875- 1937), fue un jerezano que trabajó para la firma bodeguera Marqués del Mérito, de la que llegó a ser Director. [...] Pan Elberto publicó reportajes de cacerías y actividades al aire libre en revistas de tirada nacional como ´La Esfera´, ´La Ilustración española y americana´, ´Nuevo Mundo´, ´Mundo Gráfico´ e incluso en la revista inglesa ´The illustrated sporting´". Ayuntamiento de Jerez. Delegación de Cultura y Patrimonio.
Para terminar con esta subserie de Los olvidados, 6 (6a, 6b, 6c, 6d y 6e) dedicada, —con los pertinentes excursos—, a la odisea del pirotécnico Juan Cansino Jiménez con su agresor el sargento de la guardia civil Miguel Prieto Guerrero, haremos mención a sus parientes Ramón y Fernando, padre e hijo, el segundo otro obrero castillejano de la misma factoría de la Pirotecnia Militar.
Carpetilla de Fernando Cansino Míguez. La fotografía ha sido arrancada.
Ambos padre e hijo tuvieron, a manos de los opresores del dictador Francisco Franco, infinítamente menos suerte que el abofeteado Juan: Ramón Cansino Rosales y su hijo Fernando Cansino Míguez sufrieron en sus personas la brutalidad de las detenciones de los sublevados, los horrores del barco-prisión Cabo Carvoeiro de la familia Ibarra, y el trágico final bajo las balas del pelotón de ejecución en terrenos de Los Remedios o en la muralla de la Macarena —no se sabe a ciencia cierta—.
María Fernández Albéndiz en Tomares. De la II República a la Guerra Civil. Aconcagua Libros, 2010, asegura que Fernando fue asesinado en la proximidades de Tomares en agosto de 1936, que estaba afiliado al Partido Socialista Obrero Español, y que había nacido en Tomares. Esto último es erróneo, ya que nació en Castilleja, de donde eran todos sus ancestros. Los dos zapateros padre e hijo se avecindaron en Tomares.
En el expediente de la Pirotecnia de Fernando apenas queda documentación, signo inequívoco de que ha sido expoliado para borrar rastros del crimen. En esta ficha sanitaria del 23 de octubre de 1935 se le da por sano y útil.
Domiciliado en la tomareña calle Navarro Caro n.º 45, esta ficha posterior a su fusilamiento, como era de esperar, no menciona el cruento hecho, sino que lo culpabiliza por faltar al trabajo: "20 de agosto de 1936. Baja definitiva por faltas al trabajo sin justificar. Departº 38".
Fernando Cansino Míguez era hijo de Ramón Cansino Rosales —también zapatero de profesión y también fusilado como queda dicho— y de Ana Míguez Ortiz, casados en la iglesia de la Inmaculada de Castilleja de la Cuesta el 7 de diciembre de 1907, ella con 22 años y él con . Los padres de Ramón, Fernando Cansino Cabrera y Dolores Rosales Cabrera, y los de Ana, Fernando Míguez Nuñez y Carmen Ortiz Rosales, todos naturales de esta Villa.
Ramón Cansino y Ana Míguez tenían tercer grado de consanguinidad en línea colateral.
Partida de bautismo de Fernando Cansino Míguez. Nació en Castilleja el día 10 de octubre de 1908 a las seis de la mañana, en la Calle Real n.º 52.
Un hermano de Fernando, hijo por tanto de Ramón y Ana, llamado como su padre, nació en la Calle Real número 52 referidos, a las cinco de la mañana del 6 de diciembre de 1909. Él y su esposa Natividad Sañudo Luque están enterrados en el cementerio de Castilleja.
Hermano de Ramón el padre fue Rafael Cansino Rosales, nacido en 1870, quien se casó en 1915 con Francisca Vega Veloso, hija de Enrique Vega Oliver y Dolores Veloso Perona. Y otro hermano, —con una relación más directa en nuestra historia—, fue Manuel Cansino Rosales: "Manuel Cansino Vélez era hijo de Manuel Cansino Rosales, natural de Castilleja y de profesión industrial panadero, y de Mercedes Vélez Artillo, natural de Santiponce, casados en Castilleja en 1905. Sus abuelos paternos fueron Fernando Cansino Cabrera, natural de Bormujos, y Dolores Rosales Cabrera, natural de Castilleja". Los olvidados, 6a. Octubre de 2020.
Por tanto, los dos zapateros de izquierda Ramón y Fernando eran tío y primo hermano respectivamente del médico Manuel Cansino Vélez, del farmacéutico Fernando Cansino Vélez, y de la esposa de Andrés Gaviño.
Fichas de Ramón y Fernando en todoslosnombres.org
En el callejero de Castilleja se homenajea a estos dos obreros luchadores por las libertades públicas y por los derechos de los trabajadores. Tienen sus respectivas calles tras la iglesia de Santiago, en la barriada de Los Arcos.
También han recibido un homenaje por parte de la Asociación de la Memoria Histórica de Tomares en octubre de este año de 2020 en dicha población, junto a los demás compañeros asesinados por los franquistas:
"Un ramo de claveles en memoria de las víctimas de Tomares. Este fin de semana se recuerda a los 44 vecinos de la localidad fusilados por sus ideas el 10 de octubre de 1936. [...] En total, 43 hombres vecinos de Tomares y una mujer fueron llevados a las tapias del cementerio de Sevilla para ser asesinados a tiros. Una placa recuerda sus nombres y apellidos, en la que la Asociación de la Memoria del municipio sevillano depositó este sábado un ramo de claveles rojos, para que su memoria, al menos, sea honrada una vez al año en su recuerdo. El caso de estos vecinos de Tomares es uno más en la triste lista de personas que perdieron la vida en la provincia de Sevilla por sus ideas en esos años". Fermín Cabanillas. El Correo de Andalucía, 11 de octubre de 2020.
Sobre la represión en la Pirotecnia Militar es mucho lo que se está descubriendo, por ejemplo en una Investigación de la Unión General de Trabajadores (UGT):
"La Pirotecnia Militar de Sevilla contaba con una fuerte organización sindical (perteneciente a la Federación de Trabajadores del Estado y se estaba integrando en la UGT cuando sobrevino el golpe), pese a los denodados esfuerzos que el Ejército hizo para neutralizarla. Producida la sublevación y decretada la huelga general, el Presidente del Sindicato, Rafael Carrasco Martínez (1), intentó que los trabajadores no se reincorporaran el día 22 de julio, tal y como se había ordenado por la División. Fue detenido por el Cabo de la Guardia Civil del puesto de la fábrica, Ángel Contreras (2), al igual que otros sindicalistas. Llevado a la Prisión Provincial, fue sacado de la misma por Gabriel Fuentes y asesinado en la madrugada del 23 de julio de 1936. Ese mismo día comenzaron los despidos por orden directa de Queipo de Llano. Más de un centenar de trabajadores fueron expulsados. Pero no quedaría la cosa así. Se vigiló intensivamente a todos los trabajadores, tanto por los ocho guardias civiles que formaban el puesto como por los confidentes que activamente colaboraban en la vigilancia e información, como el destacado falangista José Corpas Gutiérrez o los hermanos Francisco y Manuel Martínez Gabarrón. De forma continuada prosiguió un goteo de despidos hasta finales de año. Un incendio, que se presumió intencionado, llevó a realizar más de treinta detenciones. En enero de 1937, fue destacado a la fábrica un agente de policía, Pedro Navarrete Hornero (3), con la misión de elaborar un fichero completo, incluso fotográfico, de todo el personal de la Pirotecnia y sus antecedentes. Como resultado de su labor y gracias a sus informes, fueron despedidos 115 trabajadores más.
Rafael Carrasco Martínez, jefe sindicalista en la Pirotecnia en 1936, detenido por el cabo de la guardia civil de dicha fábrica Ángel Contreras Gago y fusilado por Gabriel Fuentes.
Creo que se trata del Rafael Carrasco Martínez de 3 años de edad que, junto a su hermano José, de 4 meses, hijos de Rafael Carrasco Barrero, de 31 años, jornalero nacido en Córdoba, y de María Martínez Íñiguez, de 24 años, nacida en Mérida (Badajoz), aparecen en el padrón de Córdoba de 1913-1914, viviendo en el número 3 de la calle Eduardo Lucena.
El mismo Rafael Carrasco Martínez, ya mozo y de paradero ignorado, cuya presentación fue requerida por el Negociado de Quintas del Ayuntamiento cordobés para que declarase su domicilio, "a fin de evitarle las responsabilidades en que puede incurrir como perteneciente al próximo reemplazo". La Voz, 17 de enero de 1931.
Por todo ello es de suponerle alguna relación con su vecino en Córdoba Francisco Copado Moyano, afiliado al mismo partido, y apurando el tema, con María Jiménez Copado y con su ingreso en la Pirotecnia, dado que en las primeras semanas del golpe fascista todos pensaban que la contienda iba a durar poco tiempo, por lo que no habría reparos morales en tomar el relevo de la producción de la fábrica.
Y en el caso del castillejano Fernando Cansino Míguez (v.s.) y considerando que su oficio era el de zapatero, es imaginable que su principal intención al ingresar en la Pirotecnia fuera la de llevar a cabo activismo y propaganda, como afiliado, —al igual que Francisco y que Rafael— al Partido Socialista.
(1) "Rafael Carrasco Martínez era un hombre muy próximo a los socialistas, aunque no hemos podido contrastar su filiación. Sabemos que mantenía amistad con varios de sus dirigentes, así como con Hermenegildo Casas. En la entrega a la Fuerza Pública, figura como receptor del detenido, Gabriel Fuentes (1a). Desconocemos si se trata del Capitán de Equitación del mismo nombre y que ese mismo día marcharía a ocupar Castilleja de la Cuesta y Gines". Investigación de la UGT.
(1a) " [...] fué aquilatando su odio y su sed de venganza hacia la preponderancia popular segundorepublicana un nefasto personaje que con su accionar en julio de 1936 inauguró el periodo más terrible y siniestro de la historia de Castilleja de la Cuesta que documentación alguna registra: el capitán profesor de equitación Gabriel Fuentes Ferrer, delegado del Excelentísimo Señor General de la Segunda División Orgánica o, en otras palabras más llanamente escritas, el títere empercochado en sangre del impoluto genocida Queipo de Llano". Padrón 1x. Diciembre de 2015.
"El mes de julio comenzó para Sevilla con muy altas temperaturas, no sólo en el aspecto meteorológico, sino también en el político. En la Pirotecnia se implantó a partir del día 8 el horario de verano, que establecía la entrada del personal a las seis de la mañana, un descanso de quince minutos a media mañana, y el fin del trabajo a las trece y quince; lo que resultaba una jornada intensiva de siete horas. La fecha del 18 de julio de 1936 correspondió a un sábado luminoso de sol en plena canícula. El oficial de servicio en la Pirotecnia en dicho día era el Teniente de Artillería don Alfonso Alarcón de la Lastra*. El ambiente ciudadano, tenso. Los rumores de todo tipo sobre una situación de violencia (huelga general, inminente golpe militar, sublevación en Marruecos, actitud del Gobierno, enfrentamientos callejeros, etc.), circulaban con intensidad. Los mandaderos y asistentes que regresaban a la Pirotecnia, tras hacer sus recados, traían versiones para todos los gustos. Mientras tanto, el trabajo se desarrollaba normalmente y sin ninguna incidencia. [...] Tras la jornada del 18 al 20 de julio, en las que estos acontecimientos [del golpe de Queipo de Llano en la ciudad] obligaron a un cierre provisional, la Pirotecnia reanudó el trabajo el 21 de julio, en cuya fecha, el General Queipo de Llano ordenó la militarización del personal civil de las fábricas y establecimientos militares, con la obligación de llevar como distintivo en todo momento un brazalete con el sello del centro. El personal militar que gozaba de permiso oficial de verano y que estaba en la zona nacional, regresó de inmediato a la fábrica. El horario de verano quedó suspendido, así como todos los permisos. El 25 de julio quedaron nombrados los jefes de servicio para cada sector de la fábrica: uno para la Pirotecnia y otro para Las Carolinas. Empecemos por decir que al iniciarse la guerra de Liberación, el personal de la Pirotecnia se cifraba en 550 personas entre Jefes, maestros y operarios de ambos sexos, que se encontraban desarrollando el plan de labores vigentes para aquel año, que suponía cartuchería de fusil, cartuchos de pistola, espoletas y estopines de diversos artificios. De toda esta producción tan sólo nos consta en cuanto a volumen, la cantidad de 40.000 cartuchos de fusil elaborado a diario. Cuando estalla el conflicto militar, lógicamente desde el primer momento, se ordenó incrementar la producción al máximo. [...] La Pirotecnia empezó a conocer las exigencias de la guerra. Los pedidos extraordinarios de artificio, y fundamentalmente de cartuchería, fueron cada vez más abundantes y urgentes. Por ese motivo a partir del mes de agosto de 1936 se incrementó la plantilla de personal civil**, señalándose un jornal mínimo de ocho pesetas para los peones y de cinco cincuenta para las mujeres sin especialidad alguna. Este nuevo personal sin ningún tipo de experiencia en estas labores, hubo de aprender el uso de diferentes máquinas. Al mismo tiempo se admitió también a personal especializado del ramo de la metalurgia, a fin de dedicarlo exclusivamente a la fabricación de herramienta***. Como es lógico pensar, este fuerte ritmo en la producción, junto a la inexperiencia de determinado sector del personal, hizo que se sucediesen con relativa frecuencia algunos accidentes. El primero de ellos ocurrió el 8 de julio del 37, en el taller de cartuchería, y los hechos se produjeron poco más o menos del siguiente modo: Cuando se realizaba el trabajo de engarzar cartuchos, quizá por algún rozamiento fortuito, un chispazo prendió en la pólvora, extendiéndose el fuego a todo el taller de forma espectacular. Cundió la alarma registrándose situaciones de pánico colectivo, que pudo ser cortado gracias a la pericia y valentía de los veteranos, que impusieron el orden entre el personal de menor experiencia. Así en la orden del establecimiento del día siguiente se llamaba la atención de los `temerosos`, y se recordaba el cumplimiento más exacto de las órdenes fijadas para estos casos". La Pirotecnia Militar de Sevilla: notas para su historia. Enrique de la Vega Viguera. 1981.
* "Un caso flagrante, el de nuestro viejo conocido el "chatarrero" Alarcón de la Lastra (ver Historia de los apellidos, 6. Mayo de 2019): el día de la Ascensión del Señor de mayo de 1952 se casaron en la catedral hispalense José Guajardo-Fajardo y Albarracín, marqués de la Reunión de Nueva España, y Concha Alarcón Domínguez, hija del general de Artillería y ex-ministro Luis Alarcón de la Lastra. Asistió la madre del novio, marquesa de la Reunión, viuda muy conocida en Castilleja en su hacienda de la calle de Enmedio. Ofició el tío de la novia, cura rector del Colegio de Villasís Antonio Alarcón de la Lastra. Otros tíos de la novia asistentes fueron el alcalde de Sevilla marqués del Contadero, Manuel, Fermín, Joaquín y Luis Alarcón de la Lastra". Los olvidados, 1. Agosto de 2020.
** Como es el caso de María Jiménez Copado, que ingresó un mes después, en septiembre.
*** El jefe del sindicato de la Pirotecnia Rafael Carrasco (v.s.) era oficial ajustador.
(2) Ángel Contreras Gago alcanzó el grado de brigada de la guardia civil. La primera noticia que de él hemos obtenido es del año 1931 en el pueblo de Gilena (Sevilla).
En esta localidad de la comarca de Estepa —integrada por diez municipios con un total de 43.163 habitantes al advenimiento de la República, la mayoría con unas lamentables condiciones de vida— se convocó una huelga general organizada por los socialistas —no autorizada por el gobierno civil— el día 9 de octubre de 1931, víspera de la celebración de su fiesta popular. Pedían pan y trabajo. El comité de huelga estaba presidido por Manuel Reina Guerra y Pedro Carmona Pozo, socialistas. Los piquetes antiesquiroles marcharon a los campos a informar e intentar convencer a los trabajadores que todavía laboraban en ellos. Un grupo de casi cien huelguistas se dirigió al cortijo El Marqués, pero fue interceptado por el cabo de la guardia civil del vecino pueblo de Aguadulce, José Regidor Sanguino, al que acompañaban otros dos números, uno de ellos Ángel Contreras Gago. Procedieron a cachear e identificar a los miembros del piquete, y, bajo la acusación de coacciones, contando ya con refuerzos recién llegados de Gilena —el cabo Daniel Santos Fernández y otros cuatro guardias de su puesto—, se llevaron detenidos a los dirigentes del grupo.
Al pasar la comitiva frente a la sede socialista de Gilena entre la general y tensa expectación de familiares y convecinos, —"¡maricones! ¡hijos de puta! ¡marcháos de aquí que sois unos granujas!"— se oyó la rotura de un cristal de ventana, y uno de los guardias reaccionó efectuando un disparo al aire. Se precipitaron entonces los acontecimientos. Los huelguistas detenidos, muchos de los espectadores y los obreros que se hallaban en la Casa del Pueblo se lanzaron contra los guardias civiles, quienes intentaron rechazarlos a bayoneta y culatazos. Al cabo Regidor lo rodearon varios obreros, le arrebataron el fusil y el machete, y lo hubiesen matado entonces de no mediar Ángel Contreras Gago, quien, agarrado al indicado fusil, fue arrastrado varios metros, logrando salvar a su jefe de una primera y mortal acometida por parte de los furiosos trabajadores, mas no pudo impedir que de inmediato le clavaran una aguja de coser esparto, de más de 20 centímetros de larga, ni que le dispararan con el propio fusil que le habían quitado, lo que le ocasionaría la muerte: el proyectil le atravesó la cabeza y quedó incrustado en la puerta de una barbería cercana. Al instante comenzó un intercambio de disparos entre los guardias y los obreros.
En las calles del pueblo, como resultado de la refriega, quedaron tres trabajadores muertos: Rafael Jurado Pérez, Antonio Reina Rodríguez y José Morilla Maireles. Otros dos morirían con posterioridad a consecuencia de las heridas: Francisco Javier Pozo Blanco y Francisco Reina Reina.
Entre la guardia civil que intervino resultaron heridos por balas de pistolas Julián Barbero Bonilla con un disparo en el pecho, y Ángel Contreras Gago con un rasguño en la cabeza por disparo de bala de pistola del calibre 22 que le perforó el tricornio. Luego llegó al escenario el teniente de la guardia civil de Estepa con un destacamento, procediendo a la toma y control del pueblo. En el registro posterior de uno de los centros obreros, conocido como La Amistad y con más de 800 afiliados, se hallaron numerosas armas blancas, barras de hierro, hondas, casquillos de pistola del 7,65, el fusil del cabo con las cinco balas del cargador disparadas y el machete reglamentario. En otro local de Izquierda Republicana se encontraron tres revólveres Smith con abundante munición.
La cifra final de heridos se elevó a unos cincuenta. Uno de ellos quedó paralítico. La Federación Obrera de UGT envió ayuda económica en favor de las familias de los cinco obreros. Además, la organización sindical corrió con los gastos de los abogados para el proceso judicial contra los 69 detenidos, y la Comisión Gestora ofreció socorro económico a los pobres, parados, y familias de los detenidos en la cárcel, así como a la viuda e hijos del fallecido jefe de Ángel Contreras, mientras que el gobernador civil, Vicente Sol Sánchez, sólo ayudó a estos últimos, "afirmando que ´el cuerpo actuó limitado a cumplir estrictamente su deber, garantizando la libertad de trabajo`, y defendiendo el prestigio del Cuerpo ante la súbita e inexplicable agresión de la que había sido objeto por parte de los más excitados obreros”. (Wikipedia).
Todos los detenidos fueron liberados dos años más tarde gracias a la aplicación de las Leyes de Amnistía de abril de 1934. Ver Agustín M. Pulido Pérez. La Segunda República y la Guardia Civil: Una historia de violencia y desconfianza. Cámara de Comercio de Sevilla, 2018. y Crónica de la Comarca de Estepa en la Segunda República (14 de abril de 1931 al 2 de agosto de 1936). Jesús María Reina Reina. Ayuntamiento de Estepa, 2007.
Como una de las principales causas de los hechos, se refiere en Wikipedia a "especialmente, la decisión equivocada del cabo de la benemérita de Aguadulce al conducir la cadena de detenidos por la calle donde se situaba el centro obrero, y no por una calle que directamente llegaba al cuartel de Gilena". ¿Una chulería prepotente?
"Y allí se encontraron con la fuerza pública del pueblo de Aguadulce, que hizo con ellos la misma operación, es decir, los cacheó, y dos parejas de la Guardia Civil condujeron detenidos, en fila, a un pelotón de 60 o 70 trabajadores. Se cometió entonces la imprudencia de conducir a los obreros, no por la calle que directamente los llevaba a la cárcel —calle amplia para poder transitar por ella—, sino por una especia de callejón, precisamente donde está enclavado el Centro obrero. Esta calle fue la que se escogió para pasear a una gran parte de los asociados de dicho Centro, que eran los detenidos. Como tenía que ocurrir en casos como éste, al pasar los detenidos frente al Centro Obrero, numerosos grupos de mujeres protestaron enérgicamente de esta detención y se dirigieron a los demás trabajadores pidiéndoles que no permitieran, bajo ningún pretexto, que llevarán a la cárcel a estos individuos, y entonces, uno de los obreros, cuyo nombre seguramente no se conoce a estas horas, se abalanzó sobre el comandante del puesto de la Guardia Civil de Aguadulce y, con su propio fusil, hizo un disparo, matándole". Exposición del diputado por Sevilla Fernández Ecocheaga en el acta del Congreso de los Diputados del 20 de enero de 1932.
"Informaciones del Gobierno civil. Entrega de lo recaudado en una suscripción pública. Ayer, en el salón-despacho del gobernador civil tuvo lugar la entrega de lo recaudado en la suscripción pública abierta por el Sr. Sol Sánchez a favor de la viuda e hijos del cabo de la Guardia civil José Regidor, muerto en los sangrientos disturbios ocurridos en Gilena, y de cuyos beneficios se ha hecho también partícipes a los guardias de dicho benemérito Cuerpo Julián Barbero Bonilla y Ángel Contreras Gago.
Además del gobernador, Sr. Sol Sánchez, asistieron al acto el director general de la Guardia civil, general Sanjurjo, con su ayudante, el comandante Baldomero Torres; general inspector de la zona, D. Manuel Gómez con su ayudante, Sr. Pizarro Cenjor; jefes y oficiales del cuarto Tercio y representaciones de todos los que tienen fuerzas concentradas en Sevilla; coronel del regimiento de Infantería número 9, Sr. Rodríguez Palanco, en representación del jefe de la segunda división orgánica, general Sr. Ruiz Trillo; doctor D. Manuel Mezquita, en representación de la Casa de Castilla la Vieja y León; presidentes de todos los demás casinos de Sevilla; diputado a Cortes Sr. Fernández Castillejos, representaciones de varios pueblos de la provincia, gobernador civil de Huelva, Sr. Cano López, y otras personas que sentimos no recordar.
La desventurada viuda del cabo Regidor, Joaquina Delgado Pelayo, tenía en las manos a sus tres pequeños hijos, Antonio, Victoria y Carmen.
El general Sanjurjo, después de leer en alta voz la suma recaudada y el detalle de su inversión, entregó a la viuda y a los guardias Barbero y Contreras las cantidades concedidas y estrechó a éstos las manos.
La viuda, con lágrimas en los ojos, firmó el recibí y con frases entrecortadas por los sollozos expresó su gratitud al general Sanjurjo y al gobernador, Sr. Sol Sánchez.
La distribución dada a las 31.560,65 pesetas recaudadas hasta el día es la siguiente:
Invertido en papel del Estado, 30.000 pesetas nominales, según resguardos del B. E. y pólizas adjuntas descontadas 32,10 pesetas, derechos de corretaje que cede D. Ramón Fernández de la Piedra a favor de la viuda, según liquidación que consta en la póliza, 25.291,10.
Entregado al guardia Julián Barbero Bonilla, 3.500.
Al guardia Ángel Contreras Gago, 1.500.
Dinero sobrante que se entrega a la viuda, 1.269,55.
Total, 31.560,65 pesetas.
Antes de retirarse la viuda del cabo Regidor pasó a las habitaciones particulares del gobernador, en donde la esposa del señor Sol Sánchez la dirigió cariñosas frases de consuelo y cubrió de besos a los huerfanitos". ABC, 24 de diciembre de 1931.
Ya de cabo en el barrio sevillano de Heliópolis en 1935, Ángel Contreras intervino en la detención de tres jóvenes de Sevilla que robaron 50 metros de cable (54 kilos de cobre) de la línea de alta tensión desde el puente de La Enramadilla, y que luego vendieron a un comerciante de la calle Feria por 41,60 pesetas. Pocos meses después Ángel ya figura a la cabeza del puesto de la guardia civil de la Pirotecnia Militar, compuesto por ocho números.
Informe firmado por el cabo Ángel Contreras Gago acusando a la operaria de la Pirotecnia María Jiménez Copado
"27º Tercio de la Guardia Civil. Comdª de Sevilla Interior. Destacamento de la Pirotecnia Militar. Cuenta de los antecedentes de una obrera. Dpto. 22 Vainas. x Copado. JIM.
Al verificar la diligencia sobre antecedentes que pudiera tener la obrera que fue de esta Pirotecnia, Asunción Rodríguez Hernández, con domicilio en la calle San Vicente n.º 97, le fue denunciado al Cabo que suscribe por la casera de dicha casa, que en la misma casa vive una obrera de esta Pirotecnia llamada María Jiménez, la cual tenía un hermano Secretario del Partido Comunista y en Córdoba se le aplicó el Bando de Guerra, ignorando si la tal María ha pertenecido también a dicho partido. La moral es dudosa, ya que le acompañaban casi todos los días cuando salía del trabajo diferentes hombres, por haber estado esta trabajando siempre de noche.
Por si esta denuncia la considera su respetable autoridad de justicia, tengo el honor de ponerla en su conocimiento para lo que crea del caso.
Lo que comunico a V.S. para su debido conocimiento.
Dios guarde a V.S. muchos años.
Sevilla 18 de Mayo de 1939. Año de la Victoria. El Cabo, Ángel Contreras Gago.
Señor Coronel Director de la Pirotecnia Militar. Sevilla".
Que los expedientes de todos y cada uno de los obreros de la Pirotecnia estaban al alcance de Ángel Contreras como cabo que era del establecimiento fabril es algo indiscutible. La pregunta que planteo es: ¿influyó en su repugnante denuncia el saber por la carpetilla de mi madre que era hija de un estepeño, en cuya comarca dicho cabo pasó el momento más aciago de su vida? Porque es de pura lógica pensar que Ángel alimentaba especial inquina a todo lo que, proveniente de Estepa y su área, oliese a izquierdismo. Así, prestó toda la atención de que era capaz a los informes — espontáneos, no solicitados— de la casera del corral de vecinos de la calle San Vicente.
El guardia civil Ángel Contreras Gago murió en Sevilla el 25 de octubre de 1975, con 78 años de edad. Estaba casado con Valentina Martínez Hernández. Tuvieron por hijos a Francisca, Benito, Antonio, Manuel y Andrés Contreras Martínez, casados con Rodolfo Fernández, Antonia Ocaña, María Millán, Gloria Benítez y Gloria Orozco.
Benito Contreras Martínez y su mujer Antonia Martín Ocaña (fallecida en Sevilla el 9 de enero de 1992) tuvieron por hijas a Ángeles, Encarna y Antonia Contreras Martín.
Antonio Contreras Martínez y su mujer Gloria Benítez Ortiz (fallecida en Sevilla el 9 de agosto de 2009) tuvieron por hijos a Ángel y Manuel Contreras Benítez, casados con Carmen y Charo. Sus nietos, Raúl, Cristina, Gloria, María Luisa y Alicia.
Llamado como su abuelo, Ángel Contreras Benítez estaba casado con Carmen Gallego Zurita, fallecida en Alcalá de Guadaira el 15 de febrero de 2018.
(Continúa en la entrada siguiente)


















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