(Viene de la entrada anterior).
(7) "[...] y abiendole quedado unas pupitas mui escaza por el Medico Dn. José Salbador Especialista en la piel le a recetado un Fracco de mitigal (7a) [...]. Los olvidados, 6. Octubre de 2020.
El dermatólogo José Salvador Gallardo (1880-1966). "Uno de los marcheneros más brillantes del siglo XX. Nació en Marchena para convertirse en académico de Medicina, profesor universitario, Presidente de la Sociedad sevillana de Dermatología y concejal del Ayuntamiento de Sevilla.
Fundador de la revista Juventud Médica, Presidente del Ateneo de Sevilla, Presidente del Colegio de Médicos, Profesor Adjunto de Patología General, Profesor de Dermatología, Concejal del Ayuntamiento de Sevilla (1924).
Orador, escritor, amante de las artes e impulsor del andalucismo histórico. Tiene calles en Marchena y en Sanlúcar de Barrameda. Comenzó a ejercer la medicina en Sevilla en 1919 tras aprobar su tesis doctoral en 1909 acerca de la etiología de la sífilis.
El Ateneo de Sevilla y el Ayuntamiento de Marchena crearon un premio de creación literario con el nombre de José Salvador Gallardo en los años 40 que desapareció por el desistimiento del propio Ayuntamiento. Fue un impulsor de las artes en todas sus formas, especialmente la literatura.Como Presidente del Ateneo de Sevilla publicó numerosas obras literarias con las mejores firmas del momento tal y como recoge La Revista Bética, órgano de expresión del Ateneo y motor del andalucismo histórico en la que escribió el propio Blas Infante. En 1913 dirigió la primera edición en castellano de Poemas dramáticos de Maeterlinck con ilustraciones de Alfonso Grosso.
Su tesis doctoral la dedicó a la Sífilis y fue nombrado auxiliar de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla en 1910 (El País, 7 de mayo de 1919).
En 1914 era secretario del Ateneo de Sevilla como informa La Revista Bética impulsando presentaciones de libros médicos o literarios. El 8 de abril de 1915 participa en los actos más importantes del Ateneo junto a figuras históricas como Sorolla, Gonzalo de Bilbao o Blas Infante.
Participó en la cabalgata de Reyes de Sevilla, ya que era vicepresidente del Ateneo en 1916 y 17 y la cabalgata de Reyes se estrenó en 1918.
Tuvo un papel activo en el nacimiento de la actual identidad histórica del andalucismo (7b), apoyó a Blas Infante en el estreno del himno de Andalucía en Sevilla en 1933 y participó en la Asamblea Regional Andaluza, como Presidente del Ateneo según recoge la revista Nuevo Mundo (3-2-1933).
Murió el martes 1 de marzo de 1966 y fue enterrado en el cementerio de San Fernando, Sevilla. Tuvo un hijo, José Salvador Valois. Su hermano fue Luis Salvador Gallardo y tuvo como hijo adoptivo a José María Conde, presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla. Al entierro asistieron los Alcaldes de Marchena y Fuentes de Andalucía.
Muchos de sus nietos aún mantienen la tradición médica iniciada por su abuelo. María Isabel Salvador Luna es Médico especialista en Radiología. José Luis Salvador Luna es Médico especialista en Traumatología. María del Carmen Salvador Luna es Diplomada Universitaria en Enfermería y Técnico Superior de Riesgos Laborales. Adolfo María Salvador Luna es Médico especialista en Medicina Legal y Forense. Rosario Salvador Luna es Graduado Social y Técnico Superior de Riesgos Laborales". José Antonio Suárez López. marchenasecreta.com
Desde 1932 tenía la consulta en la calle Bailén n.º 22 de la capital andaluza. A pesar de su andalucismo, en la Sevilla franquista ya como presidente de la Real Academia de Medicina se cambió descaradamente de chaqueta, y en los actos oficiales se sentaba al lado de fantasmones uniformados y ensotanados, representantes de Queipo de Llano y del cardenal Segura, despotricando con hipocresía increíble contra los valores que antaño había defendido: "comenzó su discurso [José Salvador Gallardo] exponiendo cómo el vendaval revolucionario que en los últimos tiempos conmovió y trastrocó los valores tradicionales de España alcanzó también de lleno, privándole de su edificio de la calle Alfonso XII [a la Real Academia de Medicina]". ABC, 14 de junio de 1938.
La oficina organizadora de la Asamblea Regional Andaluza, instalada en una de las dependencias de la Diputación Provincial de Sevilla
(7a) El Mitigal se anunciaba como uno de los más célebres medicamentos originales de la empresa farmacéutica "BAYER" en el ABC del 20 de febrero de 1938.
(7b) El ayuntamiento de Castilleja, presidido por Antonio Oliver Rodríguez, se adhirió al movimiento andalucista —que encabezaba Blas Infante y apoyaba este dermatólogo que atendió a la hija del pirotécnico Juan Cansino—.
El Heraldo de Madrid, 29 de junio de 1900
Alumno de las Facultades y Academia de Medicina de Cádiz en 1900, a José Castro Reyes le fue adjudicado el premio "Doctor don Federico Rubio", consistente en los derechos del título de licenciado, por sufragio entre sus compañeros los alumnos del último grupo de asignaturas de la carrera.
Caricatura de Federico Rubio, por Cilla (Wikipedia)
El gaditano Federico Rubio y Galí (1827-1902), fue médico y político de ideas revolucionarias, primer cirujano del Hospital de Sevilla en 1850, con "una extraordinaria popularidad entre las clases humildes que le valen la aureola de médico de los pobres". Tras el destronamiento de Isabel II formó parte de la Junta Constitucional del Gobierno de Sevilla. Actuó de padrino en el duelo entre el duque de Montpensier y su primo Enrique de Borbón (ver Historia de los apellidos, 21n. Mayo de 2020). Se asegura que el duque en su segundo disparo dio en la culata de la pistola de su contrincante, ante lo cual éste dijo al médico su padrino: "Este hombre me mata, afina mucho; la próxima bala me la mete en la cabeza". Tal y como sucedería momentos después.
Fue José Castro admitido como aspirante al concurso a las plazas de Inspectores Médicos, con el número 302, en marzo de 1914. En el año 1917, de médico de La Puebla de Cazalla, consta en la lista de los médicos y farmacéuticos que iban a asistir a la Asamblea que había de celebrarse en Córdoba los días 1, 2 y 3 de octubre del indicado año (8b).
Por el año 1922 se encuentra, como Vocal número 13 por Morón de la Frontera, en la Junta de Gobierno del Colegio de Médicos de Sevilla.
Formó parte del Tribunal de oposiciones para provisión de plazas de Médicos titulares Inspectores municipales de Sanidad, como vocal, por la provincia de Sevilla, en diciembre de 1933.
Aparece por junio de 1936 como secretario de la Asociación de Médicos de Asistencia Pública Domiciliaria. Se adhirió, como miembro del Colegio Oficial de Médicos de Sevilla, a la idea de la entidad de ofrecer una comida en la Navidad de 1937 a los soldados heridos en la guerra, por medio de Auxilio Social.
En el año 1940 viven en la calle Manuel García-Junco n.º 20:
—Cristina Adorna Jiménez, de 81 años de edad, soltera.
—José Castro Reyes, de 63 años de edad, nacido en Sevilla, médico, con 13 años de residencia en Castilleja. Su esposa María Guadalupe Reyes González de Mesa (8c), de 46 años, natural de La Laguna (Tenerife), con 13 años de residencia en Castilleja.
—Antonio Martínez Fuentes, de 42 años, empleado, natural de Sevilla, con 2 años de residencia en Castilleja. Su esposa María Macías Senero, de 41 años, natural de Alconchel (Badajoz), con 2 años de residencia. José Martínez Senero, de 77 años, natural de Alconchel, viudo, padre de Antonio. Eloy Martínez Fuentes, de 28 años, natural de Sevilla, sargento del ejército, con su esposa Magdalena Martínez Reina, de 25 años, natural de Morón de la Frontera (Sevilla), y sus hijos Eloísa, de 3 años, natural de Sevilla, y Ana, de 4 meses, nacida en Castilleja de la Cuesta.
(8a) Aceite de hígado de bacalao. Repugnante reconstituyente que las madres de los años 50 del siglo pasado suministraban a sus hijos, los cuales —entre los que me cuento— sentían por tal brebaje, de color blanquecino, consistencia casi pastosa y sabor amargo hasta la putridez, un aborrecimiento y asco pronunciadísimos. Se acostumbraba a dosificar en tomas de una o dos cucharaditas medianas. La odiada medicina se expendía en botellas de cristal oscuro, de sección cuadrada, de un litro. La etiqueta llamaba poderosamente mi atención: aquel hombre con el monstruoso pez al hombro me parecía un cruel personaje, el peor enemigo creado para mi tormento. Vagamente lo asociaba a los pescaderos* de roncos pregones que desde Gines venían cada mañana pedaleando en sus triciclos a la barriada de la Inmaculada Concepción, a surtir de pescado fresco a los vecinos. Disfrutaban estos vendedores ginecinos del monopolio facilitado por la cuesta que desde Castilleja había que salvar para llegar a la indicada barriada, cuesta que hizo desistir a los pescaderos autóctonos desde los primeros días. Hay que recordar entre estos últimos al que luego sería uno de los Hermanos Reyes, Diego, quien junto a Miguel fueron célebres intérpretes de sevillanas. Solía venir Diego de los Reyes con su socio Rafael "el de los pollos" —luego dueño de la cafetería Santa María en la Calle Real— en el consuetudinario triciclo cargado con los productos de la mar, y algunos habitantes todavía recuerdan el tono de su pregón de pescadillas, acedías y almejas, que ya apuntaba las formas melodiosas de las célebres sevillanas "El fandango y la jarana", "El tío del tambor" o, desde luego, "Los Pescadores":
"Arríame la bandera, que mi barco va a salir
Que mi barco va a salir
Arríame la bandera, que mi barco va a salir
Estírame bien la vela, y échale aceite al candil
Y échale aceite al candil, engrasa bien el timón
Y échale aceite al candil, y pon en marcha el motor
Y pon en marcha el motor, que pronto vamos a salir.
En el mar soy marinero, en tierra yo soy galante
En el mar soy marinero, en mi barco comandante
Y en la mar soy el primero".
* Pescaderos que diversificaron sus actividades vendiendo en los susodichos triciclos barras de hielo, con las que se refrigeraban las primeras "neveras" domésticas, embriones de los actuales frigoríficos eléctricos. Aquellas neveras tenían en la parte superior una batea interna donde se colocaba el bloque de hielo así adquirido, cuya duración efectiva no pasaba de seis u ocho horas en días no muy calurosos. Los vendedores cortaban las barras rayándolas con un punzón y dándoles un golpe en la barandilla metálica de sus vehículos, lo que producía fragmentos y esquirlas que los chiquillos nos apresurábamos a recoger, asombrados y sorprendidos por el efecto que los trozos congelados producían en las palmas de nuestras manitas ateridas o en nuestros paladares, ya que no dudábamos en chuparlos y tragarlos, desconociendo como se desconocía el peligro del venenoso amoníaco que componía tal mercancía.
(8b) A la Asamblea de médicos, farmacéuticos y veterinarios, acaecida en Córdoba los días 1, 2 y 3 de octubre de 1917, asistieron galenos ya por nosotros conocidos de la Federación Sanitaria, como el titular castillejero Juan Manuel Lara Gómez, el fundador de la Federación Jesús Centeno, o el altruista cordobés Vicente Martín Romera.
El programa de actividades fue el que sigue:
—Día 1 de octubre. Siendo varias las horas de llegada de los trenes, comenzó a contarse la estancia de los asambleístas desde la cuatro de la tarde, hora en que los componentes de la Asociación Médica Regional con ejercicio en Córdoba y provincia acudieron al salón de sesiones del ayuntamiento para constituir la Junta provincial. Los farmacéuticos hicieron lo mismo en otro salón del dicho ayuntamiento. A las cinco, recepción en el ayuntamiento. A las seis, celebración de la primera sesión.
—Día 2 de octubre. A las nueve de la mañana, paseo a la sierra de Córdoba, visitando la huerta de los Arcos. A las cuatro y media, segunda sesión de la Asamblea. A las diez de la noche, velada en el Círculo de la Amistad.
—Día tres de octubre. A las nueve de la mañana, visita a la mezquita y demás monumentos, museos, etc. A las cuatro de la tarde, sesión de clausura.
Los asambleístas en la entrada del palacete de la Huerta de los Arcos, en la falda de la sierra de Córdoba
Los médicos, previa presentación de una tarjeta de identidad que expedía la Federación, obtuvieron importantes rebajas en los precios de hoteles y pensiones y en los de billetes de ferrocarril. Para la excursión a la sierra se formó una enorme caravana de automóviles, quedando todos grandemente satisfechos, y alabando el estado de la finca.
En las sesiones se plantearon temas importantes, como la creación de una mutualidad para huérfanos de médicos, el perfeccionamiento de la enseñanza en las universidades con la provisión de más material científico, el boicot a ayuntamientos que no respetasen sus derechos, la exigencia al gobierno para que en los tribunales judiciales tuviesen más peso y consideración sus apreciaciones profesionales a la hora de emitir veredictos, la constitución de un Ministerio de Sanidad, o la amnistía al doctor Alegre (ver sobre este último, Historia de los apellidos, 21z. Agosto de 2020).
En el Hotel Suizo, el día 3, fueron agasajados con un banquete de fraternidad mientras la banda municipal interpretaba piezas en un patio aledaño. El menú consistió en consomé de pasta italiana, merluza gratinada, ternera a la francesa, pastelitos a la bechamel, menestra de legumbres a la española, pavipollo asado al jugo, ensalada, bizcochos suizos, postres, rioja, café, champán y licores, y habanos.
La velada en el Círculo de la Amistad es descrita en los periódicos con todo lujo de detalles: "La iluminación fue realmente espléndida y sorprendente. El salón de actos lucía como en noche de gran gala; sin embargo y por razón de la temperatura, solo sirvió para que lo admirasen los asambleístas. El público recorrió todas las dependencias de la casa y se fijó principalmente en los patios y jardín. El primer patio estaba exornado con follaje y había en él profusión de bombillas eléctricas envueltas en fantásticas tulipas. Igual iluminación existía en el segundo patio y en el jardín. En éste las luces pendían de árboles y arbustos. En el primer patio se bailó al son de un organillo; en el salón de actos tocó escogidas piezas de su repertorio la banda municipal; en el jardín hubo puestos de chucherías y el famoso Cristobita con sus compañeros polichinelas; en el comedor grande se servían refrescos. En el último patio hubo tío vivo, un cuadro flamenco y arropías.
El Círculo hizo anoche derroches de esplendidez y de buen gusto.
La fiesta duró hasta las altas horas de la madrugada". El Defensor de Córdoba, 3 de octubre de 1917.
Asistió "extraordinario número de señoras y señoritas cordobesas, muchas de ellas engalanadas con mantones de Manila. [...] La animación fue grande, disfrutando el elemento joven de los placeres del baile". Diario de Córdoba, 3 de octubre de 1917.
Entre las listas de asambleístas publicadas por la prensa estaban los médicos Leonardo Velasco Estepa, de Puente Genil. Rafael Moyano Cordón, de Puente Genil. Modesto Delgado Estrada, de Puente Genil. Ildefonso Soto de Saldivar, de Los Blázquez. Francisco Antequera García, de Villanueva del Duque. Francisco Tapia Romero, de Fuenteovejuna. Isidoro Rueda López, de Alozaina, Málaga. Vicente Moreno Bolaños, su esposa y dos hijos, de Cuevas de San Marcos, Málaga. Enrique Herrera Gómez de Morales, de Villafranca. Isaac Holgado Borrego, de Villafranca. José Torres Medina, de Montoro. José Tirado, de Torredelcampo. Rafael Osuna Pérez, de Cabra. José Sánchez González, de Doña Mencía. Mariano Fuentes del Río, de Castro del Río. Rafael Reyes, de Castro del Río. Enrique Reyna León, de Coín, Málaga. Patricio Gutiérrez García, de Ronda. Amador Fernández Carrillo, de Espejo. Ricardo López Barrios, de Espejo. Juan Vallecillo Rojas, de Ronda. Pedro Navajas Navajas, de Castro del Río. Francisco de Linares Vivar, de Málaga. José Cuevas Fontalva, de Cártama. Antonio Cobo Pacheco, de Málaga. José Merchán Fernández, su esposa y hermano, de Riogordo, Málaga. Rafael Vargas Romero, de Adamuz. Antonio Luque López, de Adamuz. Bartolomé Román Galán, de Adamuz. Joaquín Moreno, de Villanueva de Córdoba. Manuel Ruíz Toril, de Añora. Diego Fernández Molina, de Campanario, Badajoz. Federico Gutiérrez Jiménez, de Granada. Antonio Amor y Rico, de Granada. Celestino Párraga, de Cádiz. Enrique Crespo Antón, de Huelva. Juan Jiménez García, de Pizarra. Emilio Morales Morales y su hijo, de Álora. José Ruíz Hens y señora, de Málaga. Pedro R. Serrano Mora, de Montoro. José León García, de Montoro. Enrique Cabello y Plá, de Cabra. Rafael Ortiz Rivas, de Pedro Abad. Cayetano Molina Candalija, de Cañete de las Torres. Enrique Puga Ferro, de Luque. Antonio Cabello Alba y Martínez, de Montilla. Luis García Rus, de Montilla. Manuel Velasco López, de Montilla. Ángel Blasco Castro, de Dos Torres. Luciano Blasco Castro, de Dos Torres. Rafael López Romero, de Aguilar. Alfonso Lora Lucena, de Aguilar. O Juan de Dios Carmona, de Aguilar.
Muchos de ellos fueron represaliados por los secuaces de Franco desde julio de 1936, sufrieron depuración, cárcel o exilio, e incluso pena capital, como es el caso de Vicente Martín Romera —que ya vimos en Historia de los apellidos, 1. Abril de 2019—, o el del secretario de esta asamblea cordobesa, el doctor Manuel Ruíz Maya.
Doctor Manuel Ruíz Maya
Este médico, nacido en Espiel, tenía un gran expediente universitario de sobresalientes y matrículas de honor. Estudió magisterio, fue médico de la Compañía Minera en Cerro Muriano, ginecólogo en la Beneficencia Municipal de Córdoba, neuropsiquiatra destacado.
En la Asamblea de Córdoba habló con gran elocuencia refiriéndose a que se había entregado a la idea de regeneración de la clase médica, apostolada por Jesús Centeno, explicando los trabajos hechos para llegar a la unión de la clase, y prometió seguir trabajando sin retroceder jamás, aunque fuera con el sacrificio de su propia vida. Se le dedicó una estruendosa ovación.
Vivía en la calle Cardenal Toledo, n.º 6 de Córdoba y fue fusilado el día 15 de agosto de 1936. El propio Ciriaco Cascajo, líder del golpe fascista en Córdoba, le ofreció una salida rápida de la ciudad, pero antes se interpuso el comandante Zurdo y lo mataron un día después, en la Cuesta de los Visos, dándole un pistoletazo en la nuca.
En este año de 1936 era director del Hospital Psiquiátrico de Córdoba, que él mismo había promovido y fundado, y antes había sido director general de Prisiones en el gobierno republicano en Madrid, así como gobernador civil de Almería. Cercano al andalucismo de Blas Infante, escribió muchos artículos, sobre todo de neuropsiquiatría, así como ensayos, novelas y obras de teatro.
(8c) Parece haber algún grado de consanguinidad en el matrimonio de José Castro y Guadalupe Reyes. El 24 de octubre de 1874 nació en la calle Sauceda n.º 1 de Sevilla María de las Mercedes Castro Reyes, hija de Ramón Castro y la Hoces, natural de Santa Cecilia del Valle (Lugo) e hijo de Felipe y Francisca, de la misma naturaleza; y de María de los Dolores Reyes, natural de La Laguna e hija de Juan, natural de la Isla de la Gomera, y de María, natural del Puerto de la Orotava.
Nosotros ya conocemos el número 1 de la calle Sauceda: "El nº 2, —junto al 4 de los Salinas—, pertenecía al 28 de la calle San Eloy y hoy lo ocupa una tienda de artículos textiles regentada por hindúes. Frente a los Salinas, en el nº 1 (esquina a San Eloy) vivían don José de Vargas-Machuca y García de Leaniz, de 43 años, natural de Algeciras, propietario, hijo de don José y de doña Fermina, casado con doña Dolores de Arcos y Cortés, de 31 años, natural de Benalmádena (Málaga), hija de don Manuel y de doña Teresa. Y sus hijos José, de 10 años, natural de Algeciras, Manuel de 8, natural de Toulouse (Francia), y Maria Teresa, de 5, natural de Sevilla". Historia de los apellidos, 6. Mayo de 2019.
La mujer —y probablemente prima hermana— del médico de Castilleja José Castro, hija de Juan Reyes Vega y de Delfina González de Mesa, estuvo casada en primeras nupcias con Fernando Pérez Fajardo.
Los Reyes González de Mesa fueron cuatro hermanos: María Guadalupe, Carlos, Ángeles y Delfina.
Delfina Reyes González de Mesa, cuñada del médico José Castro Reyes, fue designada para formar parte en la Corte de Amor en los Juegos Florales que organizó el Ateneo de La Laguna, —cuyo presidente era el señor Pérez de Armas (ver Los olvidados, 5. Octubre de 2020)—, y que se celebraron el 12 de septiembre de 1912. Esta Delfina se casó con el escritor, periodista y autor teatral Ildefonso Maffiotte Castro, nacido en Tenerife el 22 de octubre de 1890 y fallecido en Madrid el 11 de febrero de 1939. Probablemente Delfina, al igual que su hermana Guadalupe, volvióse a casar, a juzgar de la esquela mortuoria siguiente, en la que aparece en La Pañoleta, Camas (Sevilla), como hija política de la difunta.
Carlos, casado con Elisa Fuentes Cullen (emparentada con el IV marqués de La Florida, que fuera Señor de Bormujos), era propietario de extensas tierras, parte de ellas en El Tablado (Santa Cruz de Tenerife), que donó para construir una plaza, casas para sesenta familias y una ermita cuyas obras comenzaron en 1955. El donante adquirió en Barcelona una imagen de su homónimo san Carlos Borromeo destinada a la susodicha ermita, e hizo que a la indicada plaza se la bautizase como "de San Carlos".
El san Carlos Borromeo adquirido por el cuñado del médico de Castilleja
Carmen Elisa Reyes Fuentes, hija de este terrateniente, se casó con Gilberto Marquina López (1933-2009), un legionario que llegó a general de brigada (1989).
Sospecho algún parentesco entre estos Reyes Fuentes y los Martínez Fuentes —Antonio y Eloy— que vivían en la calle Manuel García-Junco en Castilleja en 1940 con nuestro médico (ver arriba).
Contó Juan Manuel Lara a propios —los Benjumea— y extraños —todos aquellos que se acercaban a su tertulia—, una vez regresado a Castilleja, cuanto había visto y oído en los tres días asamblearios. Especial atención llamó la narración de la excursión a la Huerta de los Arcos, acaso en gran parte por la afinidad campestre que por esos temas sentía la sociedad de nuestra Villa, eminentemente rural. También el médico, nacido como ya sabemos en una localidad de la sierra jienense, disfrutaba más rememorando el agro que trayendo a colación escenas de la antigua capital califal, siempre más urbanas, más artificiales.
Quizá aquí encaje ahora una poesía que yo escribí hace algún tiempo, también con ocasión de una excursión desde Córdoba a su sierra, en una región desde luego mucho más desforestada que en 1917:
Se alza allí una geografía destartalada
que no brinda su belleza al transeúnte,
sino al que espera una respuesta meditada
sentado en un poyete impersonal
mientras mira o a las hormigas o a las nubes.
Corralones, almacenes, escombreras,
secos esqueletos de arbolillos
azotados por el viento polvoroso
que aletea en el pálido rumor de la ciudad.
Pasa un hombre barbudo y con sombrero,
al cual siguen el silencio y treinta perros cabizbajos:
«buenas tardes», «buenas tardes».
Ningún can ni el silencio se dan por aludidos.
El arrabal reseco señala hacia la altura, lentamente.
Hacia El Muriano, sierra cubierta de hojas y enramada
sombreando de azul tenues arroyos.
No voy solo. Voy sin mí.
Va más el califa omeya de Occidente
y cierto concejal del Frente Popular
criado a los pechos de mi abuela.
Va un pastor, y tras él muchachas cantarinas,
esclavos desencaminados van. Van multitudes.
Y eso sin contar a los que irán,
muchedumbres ayudando a muchedumbres,
todos llevando a cada uno como amigo.
Pienso que pensaba Abderramán mirando a Córdoba:
«mi ignorancia es más grande que esta Vega».
Y pensando lo pensado vuelvo, si triste,
agradecido al menos a las piedras del camino,
a cómo fijan los pasos consumados.
Notario transparente el río,
con su rúbrica hidráulica dictada por la urgencia
quiere, mas no puede, dar de la jornada ansiosa fé, y desesperada.
Ahora a la ciudad la aplastan con su ingravidez
aéreas columnas apenas bosquejadas,
postes de nube transida a borbotones
por los dedos de bullente oro vespertino.
(Continúa en la entrada siguiente)




















No hay comentarios:
Publicar un comentario