domingo, 6 de octubre de 2019

Historia de los apellidos, 20o.



"... aquella noche siguiente a medianoche, siendo la luna de cuatro días y comenzando nueve de septiembre en altura de treinta y un grados y dos tercios poco más o menos, cerca de la Bermuda, comenzó a levantarse y ventar el viento por lesnordeste, que duró de suerte que comenzó a embravecerse la mar y a hinchar sus olas ... [...] Hizo luego nuestra nao por la gran tormenta, que bramaba el viento y el mar, que levantaba las encrespadas y soberbias olas al cielo ... [...] Y luego nuestro árbol rendido, hecho de que está referido, en la mayor fuerza de la tormenta, subieron tres marineros de nuestra nao de los más esforzados cuando el viento y mar bramaban que los balances que daba metía los penoles de las vergas debajo del agua, con hachas para desaparejarlo y cortar los acolladores, que cuando se vieron en la gavia para quitarla, con tan grande tormenta, lo que más temor y espanto les daba eran los espantables y fieros tiburones que encarnizados de los jamones y tocinos y otras cosas de carne que de los corredores de nuestra nao, en esa dicha fuerza del tiempo, se habían comido, estaban arrimados a los costados de nuestra nao aguardando si se caía alguna presa de que asir... [...] Y fue particular misericordia que Dios vio con nosotros (por intercesión de su Santísima Madre N. S. del Carmen) de quien todos eran muy devotos por los sermones que habían oído, no pasar este trabajo del árbol por entonces a más, por ser la fuerza del mar, olas y balances tan grandes, que si pasara, acabáramos todos, sin escapar persona aquel día ... [...] Yo estuve todo el día arrimado a la amurada de babor y asido por los corredores de popa, con una estola y una devotísima imagen de nuestra Señora (1), cargada al cuello, pidiendo a Dios nuestro Señor misericordia por intercesión de su bendita madre, exorcizando la tempestad, mar y viento y olas, que muchos golpes, digo salpicaduras de ellas me mojaron ... [...] ... con que unos acudian a las bombas para echar el agua fuera y otros a remediar el trabajo del árbol, del cual cayó la bola del asta de la bandera, y les mató un marinero, dándole en la cabeza que le hizo saltar los sesos de ella y los ojos, y otros muchos trabajos que padecieron ... [...] Y así en medio de estos malos tiempos y de estas aflicciones que tenía toda la flota y en nuestra nao la gente, miércoles, víspera del glorioso arcángel de S. Miguel, a veinte y ocho de septiembre, saqué una santa y devotísima imagen de N. Señora del Carmen, a quien en presencia de todos, para moverlos a devoción de la Virgen y contrición de sus pecados, hice una muy devota oración, encomendándonos y nuestra nao, debajo de su protección y amparo, para que por su divina intercesión fuésemos oídos y favorecidos, y para consolar y animar a la afligida gente, en presencia de la bendiga imagen de la Virgen, la cual puse con el mejor adorno y decencia que pude, en el frontispicio de la popa, donde toda la gente de la nao, así de la mar como de guerra, la veían, les hice una plática y exhortación, para atraerlos a la devoción de Dios y de su Benditísima Madre [...]". Tratado verdadero del viaje y navegación ... . Fray Antonio Vázquez de Espinosa.

(1) Para tener las manos libres y poder sostenerse en el vaivén del navío, el enloquecido carmelita se colgó del cuello la imagen. Luego tal amuleto sería elevado al patronazgo oficial de la Armada con el apelativo de Stella Maris, esto es, Estrella de los Mares: "La Armada celebra el día de la Virgen del Carmen, lunes, 18 de julio de 2016. La Armada ha celebrado este fin de semana la Virgen del Carmen, patrona de todos los navegantes, con diversos actos conmemorativos en toda España tanto a bordo de sus buques como en sus bases, arsenales y comandancias navales. En Madrid los actos del día de la patrona consistieron en una misa celebrada en la Escalera Monumental del Cuartel General de la Armada, un acto militar con homenaje a los caídos en el Paseo del Prado y una ceremonia de imposición de condecoraciones. Especialmente reseñable han sido las celebraciones a bordo de buques que se encuentran desplegados fuera de sus bases tomando parte en misiones internacionales.
Virgen del Carmen, patrona de todos los marinos. Los marinos de la Armada española comparten con los pescadores, los marinos mercantes, deportivos y gentes de mar en general su veneración por la Virgen del Carmen. La Virgen del Carmen se convirtió en la patrona oficial de la Armada el 19 de abril de 1901*, día en el que la Reina Regente, doña María Cristina de Habsburgo y el Ministro de Marina, don Cristóbal Colón de la Cerda, refrendaron con sus firmas la Real Orden por la cual se proclamaba de manera definitiva a la Santísima Virgen del Carmen Patrona de la Marina de Guerra". http://www.armada.mde.es/ArmadaPortal/page/Portal/ArmadaEspannola/conocenosnoticias/prefLang-es/00noticias--2016--07--NT-136-DIA-CARMEN-es;jsessionid=nKTMhGtHRxx4hkj9sXYV0TpTp9Sn3TshMQz2Kl0fKn2j2wKPxTSp!-992084105?_selectedNodeID=2668476&_pageAction=selectItem
* Claro está que por entonces aun no se había descubierto el manuscrito de fray Antonio Vázquez de Espinosa, empapado hasta los huesos exorcizando vientos y tempestades con una estatuilla colgada del cuello. Mas el mamarrachesco precedente parece haber influido fuertemente de una manera u otra en los héroes acuáticos hispanos actuales. La veneración carmelita tiene su origen en unos ermitaños seguidores del profeta Elías, que retirados en el monte Carmelo (en la actual Israel), aprovecharon el rebufo de las Cruzadas para institucionalizarse y adquirir poder, formalizando una orden religiosa que se extendió por toda Europa mediante supercherías y apariciones milagrosas que encontraban en la incultura reinante un excelente ambiente de enraizamiento y propagación. Un poco de etimología propicia que se vea un flagrante sinónimo entre "carmelita" y "jardinero", en cuanto que Carmelo, Karmel, significa eso mismo: jardín, גינה en hebreo, y en árabe karm  (actual كرم ) es viña. En puridad deberíamos hablar de la "virgen del jardín" o de la "virgen de la viña", más sujestiva, estética, bella y lírica traducción. Imaginemos a las hermanas de fray Antonio de niñas, jugando en los viñedos de su padre.
El carmen granadino no es otra cosa. "La palabra «carmen» proviene, según está generalmente aceptado y así lo recoge el Diccionario de la lengua española, de la voz arábigo-hispana karm que, en su acepción más amplia, significa «viña», aunque en época nazarí designaba un tipo de finca rústica situada extramuros de la ciudad de Granada. En ocasiones, en lenguaje popular, se lo denomina «carme»". Wikipedia, artículo "Carmen granadino".
Ya fray Antonio llama a la Virgen del Carmen "estrella del mar resplandeciente" en su Tratado Verdadero que cito, que precisamente dedica a ella: "Sum mater, Gloria, et decor Carmeli. Estrella del mar resplandeciente, divina guarda de nuestro Norte Dios Virgen, Gloria y hermosura nuestra; considerados los grandes trabajos y necesidades que en tan larga, prolija y peligrosa navegación padecimos; y el agradecimiento que debemos tener a las señaladas mercedes, que en ellos y en nuestras mayores aflicciones, por tu divina intercesión recibimos de tu amantísimo Hijo; tomé la pluma para en breve con mi tosco y rústico lenguaje referirlos, ofrecerlos y consagrarlos debajo de tu amparo, para que a todos sea y sirva de provecho y enmienda a gloria de tu Hijo y tuya, Amén".




A riesgo de pecar de farragoso, para completar lo ya publicado y ampliar escenario y contexto incluyo estas notas referentes a la actividad económica en la hacienda de los menores de María Alonso, antes de continuar con el tema principal de esta serie de capítulos, esto es, fray Antonio y su familia. Se ven y encuentran en dicha notas: una interesante valoración que dos maestros hicieron de las casas; una venta de cebada, con muestra real, en la Plaza de Santiago; un gibraltareño, Juan del Castillo, sirviente de los menores; dos de éstos, Catalina y Juan, recientemente casados; o un requerimiento de ejecución emitido en Sevilla contra los bienes de los difuntos Bernardo de Oliver y María Alonso con amenaza de encarcelamiento, fórmula burocrática que produce espeluzno.

En 15 de junio de 1625 ante Pedro Pérez de Cuéllar, escribano del Concejo de Castilleja, y testigos, pareció Francisco Rodríguez Caro, vecino de esta Villa, y otorgó haber recibido de Antón Pérez Navarro, tutor curador de los menores hijos de Bernardo de Oliver y María Alonso, difuntos, 146 reales y 20 maravedíes por abrir y cerrar las viñas de dichos menores, en la manera siguiente: de abrir la viña que los menores tienen detrás de la casa en término de esta Villa, de 13 peones a 4 reales y medio cada uno; de cerrarlas, 8 peones y medio (sic) a 4 reales y cuartillo; de cerrar la viña de Cuestalaencina, 13 peones a 4 reales cada uno. Y el otorgante se dio por contento y pagado. Testigos, Amador de Biedma, Simón de Valencia y Juan González Carbonero.

El 10 de noviembre de 1624 otorgó Domingo de Miranda, de nación gallego, residente en esta Villa, que ha recibido del tutor Antón Pérez Navarro 14 reales, de 7 días que trabajó en septiembre pasado acarreando lía con un carretón, para el aguardiente que se hacia en casa de los dichos menores, a razón de 2 reales por día. Testigos, Antonio de Guzmán, Alonso Mejía y Lázaro de Castro.
En dicho día Domingo de Miranda otorgó que ha recibido del mismo 74 reales por otros tantos que se le adjudicaron al susodicho en la cuenta que se tomó a Juan de Castro, del servicio que se le debía al otorgante, y los recibió por mano de dicho Antón Pérez Navarro. Testigos, los mismos.

En 9 de enero de 1625 ante el escribano y los testigos otorgó Santiago Cigarro, estante en esta Villa, que ha recibido del tutor Antón Pérez Navarro 31 reales del servicio que hizo a los menores acarreando lía con el carretón, para hacer aguardiente, y en otras cosas en casa de dichos menores, durante todo el mes de enero del año pasado de 1624. Testigos, Amador de Biedma, Tomás del Castillo y Juan Esteban, vecinos y estantes en esta Villa.

En 9 de febrero de 1625 Juan del Castillo otorgó haber recibido de dicho tutor 17 reales, por los mismos conceptos que el anterior, por sus servicios durante todo el dicho mes de enero de 1624. Testigos, los mismos.

El 15 de marzo de 1625 otorgó Juan del Castillo, natural de Gibraltar y residente en esta Villa, haber recibido del tutor Antón por los mismos conceptos 21 reales, por un mes cumplido el sábado pasado que se contaron 8 días de este presente mes de marzo. Testigos, Amador de Biedma, Pedro Alonso y Manuel Guerrero.

Digo yo, Manuel de Aguilera, que he recibido de costas que le cupieron a Juan de Castilla, vecino de esta Villa, del repartimiento de 2 fanegas de trigo que debía, del Pósito de esta Villa. Y yo como Alguacil ejecutor de la cobranza del dicho Pósito digo que dicho Juan pagó las 2 fanegas al Pósito, con mas de costas que le cupieron 6 reales y 12 maravedíes.

En 13 de junio de 1625 otorgó Juan Amigo, residente en esta Villa, natural de Sevilla en la collación de San Bernardo, que ha recibido del tutor Antón 32 reales, por 4 meses acarreando lía y por otros ministerios del servicio, y los dichos 4 meses se cumplieron por fin de mayo pasado.

Simón de Valencia, cogedor de las hijuelas del pecho y servicio ordinario del tercio que se cumplió por fin de diciembre de 1624, recibe del tutor 60 maravedíes que se repartieron a los dichos menores por aranzada y cuarta de viña. 25 de marzo de 1625.

Amador de Biedma, cogedor del pecho y servicio de Su Majestad, cuyo tercio se cumplió por fin de abril pasado, recibe 60 maravedíes del dicho Antón, por dicha viña. Fecha 6 de mayo de 1625.

Luis de Barreda, cobrador de ... de Su Majestad, recibe del mismo 2 reales por la viña de ¿Constantina?, término de Tomares, por el tercio fin de abril.

Antón Pérez Navarro, tutor de los dichos menores, dice que él ha cogido una poca de cebada y paja de la que se sembró en el pedazo de tierra que está detrás de la casa de los dichos menores, y para pagar los tributos de la hacienda es necesario venderla. Por tanto pidió licencia al Alcalde Ordinario. El Alcalde mandó que se venda por almoneda. En domingo 2 de junio de 1625 hizo sacar a la Plaza de esta Villa una muestra de la cebada, de la que se ha cogido en el cortinal de los dichos menores, y por voz del pregonero Tomás del Castillo se pregonó. Pujó Pascual García, poniendo la cebada a 6 reales cada fanega.

En 22 de junio de 1625 Lorenzo de Castilla, de nación portugués, residente en esta Villa, recibió del tutor Antón 56 reales y medio por 2 meses y 8 días sirviendo a los menores. Testigos, Gerónimo Hernández de Vega, Amador de Biedma y Alejos de Castellón.

En 20 de junio de 1625 ante Pedro Montiel, Alcalde Ordinario de esta Villa, Roque de Castro, como marido de Catalina de Vega, hija de Bernardo de Oliver y María Alonso, difuntos que dejaron por sus hijos a la dicha su mujer, Juan de Oliver, Bernardo y María Alonso, y asimismo quedaron ciertos bienes y hacienda, los cuales están por partir, y es derecho suyo y de su mujer que se partan, para que se le entregue su parte a la dicha su mujer, y para hacer dicha partición nombró por tercero a Roque de las Cuevas, y pidió al Alcalde Ordinario mande que las otras partes nombren a sus partidores. Así lo hizo el Alcalde. María Alonso nombró por partidor a Antón Pérez Navarro, quien ante dicho Alcalde se desapodera de la tutoría porque no puede ejercer como tal tutor durante más de un año. Por su parte Juan de Oliver nombra por partidor a Sebastián de Chávez.

Y en esta nota, como dijimos, se puede comprobar que la hacienda de los menores iba a menos a marchas forzadas:
En 20 de marzo de 1626 ante el escribano Pedro Pérez de Cuéllar y testigos parecieron Manuel de Mogollón, maestro de albañilería, y Juan Bautista de los Reyes, maestro carpintero, vecinos de Sevilla, y bajo juramento dijeron que ellos han visto la casa de los menores y han apreciado el estado en que está, que tiene hundido un pedazo que es de la casa principal, los dos testeros hundidos, y un colgadizo viejo que confina con la casa grande por la banda de poniente también está hundido, y asimismo está hundido un pajar que está pasada la ¿pieza? de tijera de la casa vieja, y toda la cerca de la casa hundida con las aguas de ¿mayo?, que no hay tapia de lo hundido que pueda servir; y todo lo principal de ella, que es el suelo de la casa, está de hoyos que no se puede andar, y los del piso de la dicha casa podrán valer, con sus maderas y tablas y tejas y todo el cuerpo principal de la dicha casa, 3.400 reales. El cual aprecio está hecho a su leal saber y entender, atento a que están inhabitables y no valen más.


                                 Firma del maestro albañil Manuel de Mogollón

Lo que se ha gastado de lo procedido de las viñas de los menores. Memoria de lo que se cogió: de la viña de detrás de la casa, 19 cargas mayores pagado el diezmo, y de la viña de Cuestalaencina 4 cargas mayores, que tuvieron todas 110 @, a 4 reales y medio son 495 reales; ítem de costa de 2 caballos, 16 reales; 6 vendimiadores a 3 reales cada uno son 18; 4 reales del capataz; por 2 lagareros, 10 reales; 4 reales del viñadero de Cuestalaencina; 4 reales de limosna al beneficiado Juan Ramos Zambrano, cura de la iglesia de Santiago, porque le vendimió en día de fiesta, y 2 reales al fraile de la Calle Real que dió licencia para pisarlas en el lagar de don Diego del Alcázar.

Diego de la Fuente, mercader de paños vecino de Sevilla en la collación de Santa María, recibe del tutor Antón Pérez Navarro 269 reales de resto de 869 que Juan de Castro, tercer marido de María Alonso, se obligó a pagarle en virtud de obligación de plazo pasado que otorgó en su favor, y en la partición que se hizo de los bienes de María Alonso quedó la dicha deuda a cargo de sus menores. Y por la presente el mercader se da por pagado de la deuda. Dado en Sevilla en 27 de octubre de 1625, siendo testigos Juan de Espinosa y Juan de ... , escribanos públicos de dicha ciudad.

Requerimiento. A las Justicias de Castilleja de la Cuesta y otras partes, el doctor Andrés Ruano Cordonero, Teniente de Asistente de la ciudad de Sevilla y su Tierra por el Rey, requiere hagan ejecución en los bienes de Bernardo de Oliver y María Alonso su mujer, difuntos, por cuantía de 2.712 maravedíes que deben a Agustín de Bivaldo, vecino de Sevilla, por lo corrido de un tributo hasta fin de agosto de este año, según escritura que dicho Agustín Bivaldo presentó ante dicho Teniente; y asimismo los ejecuten por 6 reales diarios del salario de la persona que lleva esta requisitoria, y si no que los prendan y pongan en la Cárcel Real de la ciudad de Sevilla, que al Alguacil y gente que los lleven dicho Teniente pagará su justo salario. Sevilla a 25 de septiembre de 1625. Escribano, Claudio Osorio.
El 12 de octubre de 1625 ante el escribano público del Concejo de Castilleja pareció don Luis de Cabrera en nombre de Agustín de Bivaldo, vecino de Sevilla en la collación de Santa Cruz, con su poder dado en Sevilla en 1º de este mes ante Juan de Carranza Andino, escribano público de dicha ciudad, y recibió del tutor Antón Pérez Navarro 89 reales de lo corrido del dicho tributo, incluidos 2 reales de derechos de la requisitoria, y 6 reales de costas personales. Testigos, Amador de Biedma, Cristóbal Martín Prieto y Gaspar Martín.

Amador de Biedma, cogedor de pechos y Servicio Real de Su Majestad, del tercio que se cumplió por fin de agosto, recibe del tutor Antón 60 maravedíes que se le repartieron de las viñas y tierra calma. Dado en Castilleja en 1º de octubre de 1625.

Joseph Rodríguez, vecino de la Calle Real, arrendador de la alcábala de dicha Calle, recibe del tutor Antón 12 reales del mosto que cogió este año de 1625. Dado en esta Villa a 15 de noviembre.

Diego de la Fuente (v.s.) recibe del tutor de los hijos de Juan de Castro 30 reales para en cuenta de una obligación. Inclusa en la carta de pago de 269 reales que otorgó Diego de la Fuente ante A. Albadán, escribano público de Sevilla, en 27 de octubre de 1625.

Antón Pérez Navarro, curador ad litem de María y Bernardo, dice que éstos dichos menores y Juan y Catalina tienen por sus bienes unas casas y viñas que están proindivisos, y atento a que Juan y Catalina están casados y han pedido sus partes, él en nombre de los dichos menores también las pide, y nombra para ello de partidor a Roque de las Cuevas.

Cuenta que se tomó al tutor Antón del valor de la uva de 1625. En Castilleja a 27 de marzo de 1626 el Alcalde Ordinario Alonso Ramos la tomó. Cargo: 495 reales por 110 @ de mosto libres de diezmo, de la viña de Cuestalaencina 4 cargas mayores, y de la viña tras la casa 19 cargas mayores, y se vendió a 4 reales y medio la arroba, que montó los dichos 495. Descargo: 16 reales por dos caballos que vendimiaron; 18 reales a 6 hombres, a 3 reales cada uno; 4 reales al capataz; 10 reales a dos lagareros; 4 reales al viñadero de Cuestalaencina; 4 reales al cura Juan Ramos Zambrano por haber trabajado en día de fiesta; 269 reales a Diego de la Fuente, mercader de paños; 12 reales a Jusepe, del mosto que se vendió en la Calle Real.

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He aquí ahora el último y definitivo testamento de Juan Vázquez de Morón el viejo, padre de fray Antonio Vázquez de Espinosa. El viejo Juan moriría poco después, pero antes experimentó una recuperación de la enfermedad que lo tenía postrado en cama, de manera y forma que reunió fuerzas para acudir de testigo a la expedición de un documento que luego veremos. 
De esta referida disposición testamentaria y última voluntad se puede colegir un hecho capital en las relaciones del fraile con su familia, que ya atisbábamos en la donación que su hermano el capitán Juan Vázquez otorgó, o en la renunciación de mercadurías que sus otros hermanos Miguel y Sebastiana efectuaron: ninguno de ellos menciona ni por asomo a fray Antonio, a pesar de que en los dos últimos casos, —la donación y la renuncia—, el carmelita se encontraba cercano en Sevilla. Y a tal ninguneamiento —extensivo a todo el pueblo en cuanto que Antón es el Gran Ignorado de Castilleja desde que llegó de Indias hasta su muerte— se une ahora el del padre como una losa de olvido: en efecto, Juan Vázquez de Morón en el trance vital en que se encontraba no patentiza ni un mínimo y remoto recuerdo sobre el autor del Compendio, como si no existiera y como si nunca hubiera existido, y lo ratifica revocando el testamento anterior en el que, como vimos, sí dona a su hijo Antonio un escapulario, un crucifico y un hábito. 
Ahora bien, la presencia de fray Antonio, siquiera en la imaginación de su padre, sí que está plenamente documentada. El viejo Juan ha convertido su casa en una especie de museo sacro de cuadros, tallas y estatuilllas, único entre los otros hogares de su posición social en Castilleja. Yo no dudo de que eran obsequios del hijo religioso, o mas probablemente sus pertenencias juveniles de antes de marchar a las Indias, cuando estudiaba teología en Sevilla. Entre los objetos fantasmagóricos que plagaban los aposentos de Juan Vázquez de Morón hay uno en especial que refrenda mi hipótesis: un cuadro de Nuestra Señora del Carmen, que no podía por menos que suscitar en el anciano agricultor mejores tiempos pasados. Acerca de la causa de la ruptura —si hubo tal— entre el fraile y su familia, abundo en la opinión de que provenía de él, porque es lugar común y archisabido el desapego familiar que la formación religiosa produce en los individuos que se prestan a ella: el padre natural y legítimo es sustituido por el Celestial, la madre por la Virgen, y los hermanos por los pobres que pululan sobre la faz de la tierra. Esta deformación mental, rayana en lo psicológicamente morboso, es en cierta manera una manifestación de soberbia cuyas raíces parecen hundirse en traumas infantiles, y es típica y característica de cuanta institución dedicada a los trasuntos divinos —¿o a albergar psicópatas?— se yergue en el mundo, y muy bien fray Antonio Vázquez de Espinosa podía estar afectado por ella y por ello haber roto radicalmente con sus parientes de Castilleja, recordándolos únicamente cuando ya él también se encontraba en el último estadío de su existencia, allá por 1629 en Madrid.
Hecho que apoya esta mi hipótesis es también que todas las ayudas en forma de mercadurías que el viejo Juan recibía de allende el Océano eran enviadas por sus otros dos hijos emigrados, Juan y Francisco, y nunca por él. Ni en tema tan vital para sus allegados da el fraile señal alguna de preocupación o memoria castillejense. Ya vimos como en todo el Compendio solamente menciona el pueblo una vez, y es para hacer apología de Hernán Cortés, siendo sola y exclusivamente en el Confesionario cuando aclara —muy en breve y de pasada— haber nacido aquí.
Tarea pendiente, definitivamente aclaratoria de todo lo dicho, es encontrar el testamento de la madre, Leonor García, fallecida antes de o en 1619. Es de suponer que ella sí se refiera a su hijo fraile carmelita en él, de alguna forma. En caso contrario, mi hipótesis de la ruptura quedará mucho más reforzada. Espero ofrecer pronto datos de Leonor al respecto.

Y seguidamente transcribo el testamento definitivo del padre del fraile carmelita:
Testamento. Juan Vázquez de Morón, vecino de esta Villa de Castilleja, enfermo del cuerpo y sano de la voluntad, otorga su testamento. Manda ser enterrado en la iglesia de Santiago en la sepultura que tiene junto al altar de Santa María, y el día de su entierro manda que acompañen su cuerpo 12 sacerdotes con los de esta Villa. Manda una misa de requiem, un novenario por su ánima en dicha iglesia de Santiago, con sus responsos, y un treintanario abierto también en la iglesia de Santiago, todo por su ánima; manda 33 misas de San Amador en la iglesia de San Lorenzo en la ciudad de Sevilla en el altar de Nuestra Señora de Roque Amador, por su ánima; y 13 misas de la Luz, 5 de San Agustín, 5 a las cinco llagas de Jesucristo, y en la Victoria de Triana en el altar donde se sacan ánimas otra misa; otra en el altar de Nuestra Señora de las Aguas que está en San Salvador, otra en el hospital de las Tablas en el altar que se saca ánima, otra en el Espíritu Santo de Triana, y 6 rezadas en el altar de Nuestra Señora Santa Ana por las personas a que él tenga algún cargo que no se acuerda; misas por las ánimas del Purgatorio, y 5 por el ánima de su mujer Leonor García en el altar mayor de la iglesia de Santiago de esta Villa, mas otras 20 por su propia ánima. Declara que debe a Juan Lozano, de nación gallego, que ha estado a su servicio en su casa, 30 ducados que dicho Juan le ha prestado en veces, y manda que se le paguen. Declara que Juan Vázquez su hijo le envió con Cristóbal Moreno (1), vecino de Triana, 20 cueros de vaca y 435 libras de tabaco para que el susodicho las vendiese y entregase a este otorgante el dinero procedido, y dicho Cristóbal Moreno vendió los cueros a 26 reales cada uno y el tabaco a 1 real y medio la libra, y no le ha entregado maravedíes ningunos de todo ello, "y así lo declaro para descargo de mi conciencia", y manda que se cobre todo del susodicho. Declara que Gonzalo Ximénez le sirvió siendo muchacho como 4 ó 5 años, y en el dicho tiempo le dio 5 vestidos, los 2 pardos, otro frailesco, otro azul y otro ¿acabellado?, y 8 pares de calzones de lienzo, y muchos zapatos y medias, y 12 camisas y 5 sombreros, y zapatos (sic) de vaca, y 7 u 8 pares de polainas, y cuando le sucedió una pendencia en la Puebla que se quiso ir a Indias (2) ... ... para pan amasado que valdría 12 reales, y mas 6 libras de ternera y 6 de vaca, que montó 15 reales, y 2 arrobas y media de vino a 6 reales la arroba, y 4 gallinas a medio ducado cada una, y una sartén grande y un asador que costó 6 reales, y mas un azadón y una hoz de podar que valía todo 2 ducados, y otro azadón que valía 1 ducado, y le dio en veces 21 reales para otro azadón, que conforme a lo cual le ha pagado más de lo que le debía del servicio que le hizo, y manda que si el susodicho pidiere algo, se ajuste la cuenta, y si no pide nada, no se le cobre ni se le pida nada. Manda que se le den al dicho Gonzalo Ximénez 100 reales por el mucho amor que le tiene y buenos servicios que le hizo, conque el susodicho no pida a sus herederos cosa ninguna por el tiempo que le sirvió, y si lo pidiere, revoca esta manda. Manda que se diga por su ánima y por la de su difunta mujer, en la iglesia de Santiago de esta Villa una fiesta, que se entiende vísperas y misa cantada a advocación de Señora Santa Ana, la cual se diga en su día perpetuamente cada año, por la cual se pague de limosna 10 reales y medio, y medio real para la fábrica de dicha iglesia por cera, ostias y vino que ha de dar para la dicha fiesta ... (sigue una línea rota) ... impone sobre unas casas de morada que él tiene en esta Villa, linde con casas de don Gaspar de Córdoba y con casas del Conde de Olivares, la cual casa hipoteca para siempre jamás a la paga de los 11 reales para decir la fiesta, y da poder al cura que es o fuere de la dicha iglesia para que pueda cobrar de la casa los 11 reales para el dicho efecto, y es su voluntad que esta fiesta se asiente en la tabla donde se escriben las fiestas que se dicen en dicha iglesia (3). Declara que él ha dado a Miguel Vázquez su hijo, a cuenta de la legítima que ha de haber de él y de Leonor su madre los maravedíes que parecerán por carta de pago que de ello Miguel le otorgó ante el presente escribano, y manda que si quiere heredar, traiga a colación y partición con los demás sus hermanos lo que así ha recibido. Declara que cuando él casó a Ana María su hija con Leonicio Caro le dio a cuenta de la legítima de él y su madre los maravedíes que parecerán por carta de dote que de ello pasó ante el presente escribano, y mas 50 reales que le dio después, que eran de él y de la dicha su madre, y manda que si quiere heredar los traiga a colación. Declara que ha dado a Juan Vázquez su hijo para que llevase a las Indias a cuenta de la legítima de él y de su madre, que ha de haber, 2 pipas llenas de vino con 10 aros de hierro cada una, y un tonel de vino tinto que haría 14 arrobas, que todo ello podría valer 50 ducados, y manda que si quiere heredar de él y de su madre, los traiga a colación y partición con dichos sus hermanos. Declara que a los demás sus hijos no les ha dado cosa ninguna. Declara que por vía de inventario tiene los bienes siguientes: unas casas de morada en esta Villa que tienen una arboleda de árboles frutales, linde con casas de la viuda de Pedro de Narváez; otras casas de morada que tienen su cortinal, linde con casas de don Gaspar de Córdoba; ítem 3 aranzadas de viña y un pedazo de cañaveral en esta Villa al pago de La Fuente, linde con viñas de Bernabé Castrillo; ítem otras 2 aranzadas de viña al pago de La Horca, linde con viñas de doña Ana de Mendoza; ítem 7 pipas para echar vino, con sus aros de hierro, que las 2 de ellas están en casa de Alonso Rodríguez Bueno prestadas; ítem 4 tinajas para echar vino, las 3 pequeñas y la una grande ... ... ; ítem 2 pipotillos pequeños de arroba cada uno y 4 tinajas pequeñas, que la una está en casa del dicho Alonso Rodríguez Bueno, y todo  lo demás está en casa de don Francisco Blázquez, donde vive el otorgante (4). Manda que cuando fallezca se haga inventario de todos sus bienes. Nombra por albaceas a Miguel Vázquez su hijo y a Adrián Bambel, vecinos de este lugar (sic), "y lo que hicieren por mi ánima, tal el Señor haga con las suyas". Nombra por sus herederos a Juan Váquez de Morón, Miguel Vázquez, Sebastiana Vázquez, Ana María y Francisco Vázquez, sus hijos con Leonor García. Revoca cualquier testamento anterior (5). Dado en Castilleja estando en las casas del otorgante, 7 de julio de 1621. Testigos, Martín Riberos, Pedro Salado, Jusepe Rodríguez, Pedro de Acevedo y Bartolomé Farfán, vecinos de esta Villa. Escribano, Roque de las Cuevas (cobró 4 reales de derechos y ocupación).


                             Firma de Adrián Bambel, albacea de Juan Vázquez de Morón

(1) Cristóbal Moreno. Juan Vázquez de Morón, vecino de esta Villa, como padre de Juan Vázquez de Morón residente en las Indias en la provincia de Santo Domingo, da todo su poder cumplido al capitán Ambrosio Zafra, vecino de Sevilla, para que en nombre del otorgante pueda cobrar en juicio o fuera de él de Baltasar Ramos, piloto de río vecino de Triana, el valor de 10* cueros y 435 libras de tabaco que dicho su hijo entregó al dicho Cristóbal Moreno para que lo vendiese y entregase al otorgante su procedido, y dicho Cristóbal Moreno lo entregó al dicho Baltasar Ramos para que éste le entregase al otorgante dicho procedido. Dado en esta Villa a 10 de julio de 1621. Testigos, Francisco López, Hernando Alonso y Cristóbal de las Cuevas. (Pagó al escribano un real de derechos).
* En el inventario (v.s.) dice 20.

(2) Una idónea escapatoria para delincuentes de todo tipo y pelaje. El viejo Juan Vázquez, con tres hijos emigrados, debía tener múltiples contactos en el Nuevo Mundo para ocultar el negro pasado de su criado Gonzalo Ximénez. Si lo empleó como tal criado desde muchacho como dice, este Gonzalo tuvo que compartir hogar con el futuro fray Antonio, sirviéndole en la intimidad de su vida diaria; igual que el otro criado que refiere, el gallego Juan Lozano.

(3) De esta fiesta que por su alma encarga Juan Vázquez de Morón para celebrar en el día de Santa Ana de cada año ha quedado extenso rastro documental en el Archivo Arzobispal de Sevilla hasta el siglo XIX: "En un Libro Provisional de Testamentos del año 1866 consta el tributo de 1.425 maravedíes que pagaba un tal Francisco Vázquez sobre casas que fueron de don Basilio de la Peña en la calle de Enmedio, casas sobre las que también pagaba la misma cantidad un tal Gregorio Ortiz. Se sigue anotando la misa en memoria de Juan Vázquez de Morón: "en 26 de julio, día de Santa Ana, misa por el ánima de Juan Vázquez de Morón, sobre casas que hoy son tierras puestas de arboleda en la huerta del Conde de Lebrija, y se pagan 11 reales y medio, que los paga doña María Ana Garayo (4). Cuenta hasta 1834". "En 26 de julio, día de Santa Ana, Juan Vázquez de Morón fundó una misa sobre su hacienda, hacienda que se vendió por los Padres del Pópulo a don José García Ruiz Prieto y Valdivieso, vecino de la villa de Espartinas, en 20 de agosto de 1684, y paga al año 11 reales de vellón la Condesa de Lebrija, que hoy posee dicha hacienda, y ha de reconocer este tributo". https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/08/historia-de-los-apellidos-20d.html

(4) Probablemente por estar mejor antendido en su enfermedad, vivía en casa de don Francisco Blázquez, aparte e independientemente de que su testamento fuera otorgado "en las casas de su morada", como se dice después. Don Francisco Blázquez [o De Velázquez] goza de protagonismo en esta historia de la familia Vázquez de Morón y aun en la general de Castilleja por varios asuntos: en la renunciación de mercaderías otorgada por los hermanos Miguel y Sebastiana, don Francisco es el consignatario de las botijas de bálsamo y los cajones de añil: "Sepan cuantos esta carta vieren como nos Miguel Vázquez y Sebastiana de Espinosa, vecinos que somos de la Villa de Castilleja de la Cuesta, otorgamos y conocemos y decimos que por cuanto Juan Bautista Bonifaz*, vecino de la ciudad de Guatimala de la provincia de Honduras de las Indias, en los años pasados de 1620 y 1621 envió y consignó a nuestro padre Juan Vázquez, vecino que fué de esta Villa, ya difunto, 42 cajones de añil y 8 botijas de bálsamo, como parecerá de los registros que de ello se hicieron, a que nos referimos, en las naos que en los dichos años vinieron de la provincia de Honduras, las cuales dichas mercadurías el dicho Juan Bautista Bonifaz remitió y consignó a don Francisco Velázquez de Ávila...". https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/09/historia-de-los-apellidos-20l.html
Y sobre todo es protagonista Blázquez por sus vínculos con los Alfaro de Castilleja. Lo veremos en futuro desarrollo como dueño de una nao cuyo capitán era Nicolás de Alfaro. Esta nao —cuenta la madre del capitán, la viuda Isabel de Alfaro, en escritura otorgada en nuestro pueblo— de vuelta de las Indias y ya a la vista de las costas ibéricas a finales de 1623, quedó rezagada respecto a las demás de la flota y fue presa de dos navíos de piratas turcos, quienes la hundieron. En el ataque pereció el capitán Nicolás. Pocos meses después a doña Inés le aconteció otra desgracia: falleció su hija María de Alfaro, cuyo cuerpo fue depositado en nuestra Villa en la iglesia de Santiago hasta tanto se organizaba el traslado a, —precisamente—, el convento de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Sevilla. Entre los testigos del depósito del cadáver, don Francisco Blázquez de Ávila, el hospedador del viejo y enfermo Juan Vázquez de Morón. 
A estos temas dedicaremos amplio estudio luego, no sin antes reseñar alguna genealogía del dueño de la nao hundida por los otomanos: Don Francisco Blázquez de Ávila y León nació en Sevilla y fue bautizado en su parroquia de San Vicente el 20 de octubre de 1576. Se casó en San Vicente el 11 de febrero de 1619 con doña Bernarda Urrutia de Vergara, nacida en Sevilla y bautizada en la iglesia del Sagrario el 13 de septiembre de 1599. Hija de este matrimonio fue doña Beatríz Blázquez de Ávila, nacida en Sevilla y bautizada en San Vicente el 23 de mayo de 1622, la cual se casó en la Isla Margarita el 10 de noviembre de 1661 con el Comisario General de la caballería de la Nobleza de Sevilla don Juan Marroquín de Montehermoso, nacido en Sevilla y bautizado en su parroquia de Santa Cruz el 11 de febrero de 1611. El Comisario fue Gobernador y Capitán General de la Isla Margarita. Doña Beatríz y don Juan tuvieron a Juan Marroquín de Montehermoso, bautizado en dicha Isla el 6 de diciembre de 1665. De Los Americanos en las órdenes nobiliarias, Volumen 2. Guillermo Lohmann Villena y Francisco de Solano. 
Sobre el linaje de Juan Marroquín de Montehermoso, y por tanto el de don Francisco Blázquez de Ávila y León, remito a https://lopegarciadesalazar.wordpress.com/2019/04/16/el-linaje-marroquin-de-montehermoso-en-zalla/ además de abundante documentación en la Biblioteca Digital Hispánica (Cartas de Francisco Carrillo de Guzmán al capitán Juan Marroquín de Montehermoso, 1643), en el Archivo Histórico Nacional digitalizado en PARES (Pruebas para la concesión del título de Caballero de la Orden de Alcántara de Juan Marroquín de Montehermoso, natural de Isla Margarita), y más que se encuentra en Internet.


                                       Firma de don Francisco Blázquez de Ávila y León

(5) Por la cual revocación no habría lugar a la entrega de lo que había mandado dar a su hijo fray Antonio en el testamento de 1607: "Quiere y es su voluntad que se dé a fray Antonio su hijo, fraile de Nuestra Señora del Carmen, un hábito entero con su capa, capilla y escapulario nuevo (3)". http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/07/historia-de-los-apellidos-20a.html
Entonces nombraba como suyo con Leonor García a otro hijo, Jusepe, del cual no vuelve a saberse nada en los siguientes años. Es de suponer que fue el último de los que procrearon y que moriría siendo muy niño.


Veamos ahora el inventario de los bienes que el padre de fray Antonio dejó:
Inventario de los bienes de Juan Vázquez de Morón. En 23 de noviembre de 1621 (1) Alonso Ramos, Alcalde Ordinario de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, dijo que a su noticia ha llegado que Juan Vázquez de Morón, vecino de esta dicha Villa, murió, y dejó ciertos bienes y herederos, y para saber los bienes que dejó fue a su casa de morada e hizo el siguiente inventario: 2 colchones llenos de lana y 3 sábanas y un cobertor de lana blanco; unos bancos y tablas de cama; un vestido de hombre de paño pardo, calzón, ropilla y ferreruelo; un jubón de visillo negro; un ferreruelo de albornoz negro con un pasamanillo; un arcón de pino con su cerradura; otra arca de cedro con su cerradura; un cuadro de Nuestra Señora del Carmen; un escritorio con cerradura; unos calzones y ropilla de gergueta, pardos, viejos; un arcabúz sin frascos ; unas alforjas; una mesa de cuatro pies; una asta de palo con un lanzón de hierro (2); un cirio de cera que tendrá cuatro libras poco más o menos; 2 sillas de costilla, un cubo, una padila de azófar, una banca, otra pequeña y una tarima pequeña; un escaparate viejo, pequeño, de pino; la hechura (3) de un Cristo en cruz, la cruz de ciprés; la hechura de una imagen de Nuestra Señora; dos hechuras de San Joaquín, la una mayor que la otra; una hechura de San Juan en una ¿diusna? de palo; 2 cuadros, el uno del Nacimiento de Nuestro Señor y el otro de la disputa del templo; una caldera de cobre de 6 ó 7 arrobas; una banca de cuatro pies; 5 tinajas, grandes y pequeñas para echar vino, vacías las dañadas; otras 2 tinajas pequeñas; 6 tinajas llenas de vino en que habrá 300 arrobas poco más o menos, que las tinajas no son suyas, sino el vino; un tonel como de 30 arrobas que tiene 10 aros de hierro; una pipa con 10 arrobas de vino tinto poco más o menos, y 8 aros de hierro; un lebrillo verde pequeño; una media arroba para medir vino; 2 tonelillos pequeños como de media arroba cada uno, con vino tinto; 5 pipas viejas vacías; un lebrillo verde grande; 2 palos de pino delgados y 3 tinajuelas pequeñas para aceituna, y un cubo viejo sin asa, y un medio almud, y una espuerta de palma de media fanega; unas casas de morada en esta Villa, linde con casas que fueron de Pedro Narváez y con casas de Agustín de Castro; otras casas de morada en esta Villa, linde con casas de don Gaspar de Córdoba; un cortinal junto a las dichas casas en que habrá tres cuartas de tierra poco más o menos; 3 aranzadas de viña en esta Villa al pago que dicen del Cañaveral, linde con viñas de doña Isabel de Montemayor y con viñas de Pedro Pérez, y un pedazo de cañaveral; otras 2 aranzadas de viiña en Camas al pago de Cuestalaencina, linde con viñas de Diego de Henao, con viñas de doña Ana de Mendoza, y con el callejón que dicen de La Horca.
Y el Alcalde Ordinario dio todos los susodichos bienes en depósito a Miguel Vázquez, para que los tenga en su poder y no los de a nadie sin su licencia o la de otro juez que esta causa conozca, pena del valor de todos ellos. Y dicho Miguel Vázquez aceptó el nombramiento de depositario, y obligó al cumplimiento de ello  todos sus bienes habidos y por haber, y firmó de su nombre. Testigos, Dionisio Caro [marido de Ana María Vázquez de Morón] y Juan Fernández Silva. Firmó el Alcalde Ordinario.


                       Firmas de Miguel Vázquez y del Alcalde Ordinario Alonso Ramos

(1) Recordemos que el viejo Juan había testado en julio. Sobrevivió cuatro meses.

(2) Si es lícito suponer que la imaginería de la casa procedía de su hijo el religioso, también lo es imaginar que estas armas, el arcabuz y el lanzón, lo eran de sus hijos militares. Los frascos de arcabuz se llevaban enganchados al cinto y contenían pólvora, la cual se volcaba en la boca del arma regulando la cantidad con un pulsador que liberaba la apertura del referido frasco.

                                                         
                                                              Frasco de pólvora de arcabucero


                                          Arcabucero cargando su arma con el frasco

(3) Hechura.  Imagen o figura de bulto hecha de madera, barro, pasta u otra materia. RAE.

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