domingo, 29 de septiembre de 2019

Historia de los apellidos, 20n.



Elías y la viuda de Sarepta. Elías hizo que el rey Acab reuniera a todo el pueblo de Israel, junto al Monte Carmelo y también a los 450 profetas del falso dios Baal. Y estando todos allí reunidos les hizo este desafío: "Vamos a poner dos altares. En el uno estarán los sacerdotes de Baal. Y en el otro estaré yo en nombre de Yahvé"https://ocarm.org/es/content/ocarm/profeta


(VIENE DE LA ENTRADA ANTERIOR). Y el dicho majuelo y tierra no se han de poder partir ni enajenar si no es con el dicho cargo, y da poder a Juan su marido para que disponga de todo lo que dicho es, y cuando él muera, que sea patrón de la memoria Juan de Oliver, su hijo con Bernardo, siendo de edad, y a falta de ellos que sea patrón el pariente más cercano que se hallare por línea de varón, y a falta de varón, sea de hembra, de forma que siempre se prefiera el varón a la hembra, y el que fuere clérigo al lego, sin que se entrometa el Vicario General del partido ni el cura ni otra persona, y que se ponga esta memoria cuando ella muera en la tabla del cuadrante de la iglesia de Santiago. Declara que Bernardo de Oliver, su hijo con Bernardo de Oliver difunto, su primer marido, que está en las Indias (1), al tiempo que se fue de esta Villa llevó consigo más cantidad de 300 ducados, que si viniere y quisiere heredar con los demás, traiga a colación y partición los dichos 300 ducados que recibió, y para en prueba de la verdad está hecha una información ante Roque de las Cuevas, escribano que fue de esta Villa, la cual manda se vea y pase por ella, y lo que por ella pareciere haber llevado, se le haga cargo y cuerpo de hacienda al dicho Bernardo su hijo. Declara que su difunto marido Bernardo compró de Pedro Díaz de Baeza, vecino de Sevilla, 4 aranzadas y cuarta de tierra calma en esta Villa junto a las casas de la morada de la otorgante, y por pleito que contra dicho Bernardo y dicho Pedro Díaz de Baeza trajo Alonso Rodríguez Bueno, vecino de Sevilla, que tres cuartas de la dicha tierra iban dentro de su huerta y planto y majuelo, y por los repartimientos que el Concejo de esta Villa hace de la hacienda de la otorgante como si ella poseyera las dichas tres cuartas de tierra, quiere y es su voluntad que dicho Alonso Rodríguez Bueno pague el pecho y Servicio Real de las tres cuartas, y se le bajen a los herederos de la otorgante, y asimismo cobre ... ... el dicho pecho y Servicio que ella ha pagado por las dichas tres cuartas de viñas y tierra calma que posee dicho Alonso Rodríguez Bueno, y lo declara para que se sepa y se cobren. Nombra por sus albaceas a Juan de Castro su marido y a Sebastián de Chávez, vecinos de esta Villa. Y herederos a Juan de Oliver, Catalina de Oliver, María de Oliver, Bernardo de Oliver, y Ana Martín de Castro, sus hijos con Bernardo y con Juan de Castro. Y nombra a dicho su marido Juan de Castro tutor y curador de las personas y bienes de los dichos sus hijos, y le da poder para que administre sus haciendas, y pide a las Justicias de esta Villa que lo tengan por tal. Dado en Castilleja de la Cuesta a 5 de diciembre de 1622 ante el escribano público y del Concejo de esta Villa Pedro Pérez de Cuéllar. Firmó la otorgante.


(1) Nada he logrado averiguar por ahora de este Bernardo de Oliver el mozo, que emigró siendo menor de edad. Ausente de Castilleja o no, se le tiene siempre en consideración en la abundante documentación de los hijos de María Alonso que paso a exponer.


En el Señorío de Castilleja de la Cuesta a 5 de diciembre de 1622 Maria Alonso, viuda de Bernardo de Oliver y mujer de Juan de Castro, estando recostada en una cama, a lo que parece enferma del cuerpo y en su buen juicio y memoria, entregó al presente escribano este papel sellado que dijo ser su testamento, en 13 hojas, y quiere que no se abra ni se publique hasta que muera, y lo firmó de su nombre, siendo testigos el licenciado Diego Rodríguez Durán, Alonso Ramos, Juan de Ojeda, Luis de Barreda, Juan Cordero, Lorenzo Rodríguez y Bartolomé López, vecinos de esta Villa.

Codicilo de María Alonso. El 11 de mayo de 1623 la otorgante dijo que ahora se ha acordado de otras cosas, y estando en su buen juicio ordenó lo siguiente: por cuanto en su testamento cerrado no se pusieron 400 reales que se gastaron en ¿descresar? las viñas, que son la de Cuestalaencina en Camas y el majuelo de casa, manda que sean por cuenta de sus hijos 200 reales de ellos, y los otros 200 por cuenta de su marido Juan de Castro. En el dicho testamento se quedó por asentar un aparador de palo con sus cajones, y lo mandó poner en el inventario. Fueron testigos Pedro Díaz, barbero, Martín Jiménez y Agustín Rodríguez, vecinos de esta Villa, y por la gravedad de su enfermedad no pudo firmar, y lo hizo por ella un testigo.

En 12 de mayo de 1623 ante Antonio Carrillo, Alcalde Ordinario de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, Juan de Castro dijo que su mujer María Alonso es muerta, y para abrir su testamento pidió al dicho Alcalde Ordinario le reciba su información. El Alcalde mandó recibirla. 
En dicho día Juan de Castro presentó por testigo al licenciado Diego Rodríguez Durán, presbítero vecino de esta Villa, quien dijo que fue instrumental en el testamento de María Alonso, el cual cerrado y sellado se le ha mostrado a este testigo, y en él reconoció su firma, y hoy ha visto difunta a la dicha María Alonso, y dice que es la misma que lo otorgó. Y juró ser verdad lo dicho, y que tiene más de 40 años de edad.
En dicho día Juan de Castro presentó por testigo a Luis de la Barreda, vecino de esta Villa, que hizo su declaración en los mismos términos que el anterior y declaró ser de 26 años de edad. En dicho día depuso también Alonso Ramos, vecino de esta Villa, que declaró en iguales términos que los anteriores y había firmado con ellos el testamento, y dijo tener 40 años de edad poco más o menos. En dicho día también testificó Bartolomé López, vecino de esta Villa, en los mismos términos, y dijo que estuvo presente en el testamento y que por no saber escribir firmó por él Lorenzo Rodríguez, y que tiene 36 años de edad.
Auto. El Alcalde Ordinario Antonio Carrillo, vista la infomación presentada por Juan de Castro, mandó abrir el testamento de Maria Alonso, y lo vio que no está borrado ni en parte sospechoso, y mandó que se tenga por válido y que haga fé.


                                  Firmas de la otorgante y de los testigos

En 24 de junio de 1623 ante el escribano Pedro Pérez de Cuéllar y testigos infrascriptos pareció Antón Pérez Navarro y dijo que por cuanto Antonio Carrillo, Alcalde Ordinario de esta Villa, tiene mandado sea tutor de Bernardo de Oliver, Juan de Oliver y Catalina y María Alonso, hijas de Bernado de Oliver y de María Alonso, difuntos, él se obligaba a hacer bien y honradamente dicho oficio de tutor, y a hacer inventario de los bienes de los dichos menores, y presentó por sus fiadores a su mujer Isabel Rodríguez y a Francisco Rodríguez Caro. Fueron testigos Sebastián de Chávez, Alonso Navarro y Diego Alonso.
En dicho día 24 el Alcalde Ordinario le discernió el título y cargo de tutor y le dio poder para administrar los bienes de los menores, y para llevar todos sus pleitos y causas. Testigos los mismos.


                                            Firma de Antón Pérez Navarro

En 24 de junio de 1624 ante el escribano Pedro Pérez de Cuéllar y testigos pareció Francisco Rodríguez Caro, vecino de esta Villa, y otorgó que ha recibido de Antón Pérez Navarro como tutor de los hijos de Bernardo de Oliver y María Alonso, difuntos, 358 reales y un cuartillo, por sí y por los demás compañeros que se ocuparon en abrir, cerrar y podar las viñas de los dichos menores, que son 3 aranzadas y una cuarta, que fueron de la manera siguiente: 66 reales y medio de 19 peones por podar dichas viñas, a 3 reales y medio cada uno; 2 arrobas de vino para dichos peones, a 3 reales la arroba; 4 reales y medio de escarmentar (sic) los sarmientos, mas 85 reales y medio de 18 peones por abrir las viñas, a 5 reales menos un cuartillo; de 2 días que se ocupó el otorgante como capataz de la dicha hacienda, a 3 reales y medio cada uno; 67 reales y medio de 15 peones por cavar las viñas de detrás del cortinal de la casa, a 4 reales y medio cada peón; 5 reales y un cuartillo de una arroba y media de vino para la dicha cava; otros 2 días de capataz a 3 reales y medio cada uno; de cerrar las viñas 87 reales de 24 peones, los 18 a 4 reales y medio y los 6 a 4 reales; 14 reales por 4 días de capataz; 8 reales de 2 arrobas de vino para dichos peones. Y todo es del beneficio de las viñas en este año de 1624. Testigos, Pascual García, Amador de Biedma y Francisco de Carmona, vecinos de esta Villa.

En 16 de julio de 1624 ante el escribano Pedro Pérez de Cuéllar y testigos pareció Francisco Pérez, vecino de la Calle Real, en nombre de doña Ana de Mendoza, viuda de Alonso Pérez de Guzmán, vecina de Sevilla, con su poder dado en esta Villa en 11 de agosto de 1623 ante el presente escribano, y otorgó que recibe de Antón Pérez Navarro, tutor de los dichos menores, 10 ducados de lo corrido del año 1623 de un tributo que los dichos menores pagan a doña Ana. Testigos, don Fernando de Escobar Melgarejo, Antonio Carrillo y Juan Rodríguez de Salamanca.

Por estos días de mediados del año 1624, en plena resaca de la visita que acababa de hacer a Sevilla el rey Felipe IV, cuando ya fray Antonio Vázquez de Espinosa se encuentra en Madrid, su hermano Miguel Vázquez vuelve a dar señales de vida en las escrituras del notario del Concejo de Castilleja, el 22 de mayo de dicho año, al salir de fiador de Bartolomé Hernández, vecino igualmente de ella, el cual había pedido en préstamo al Pósito de granos 6 fanegas de trigo para sembrar. Ambos, principal y fiador, se obligan a devolverlas por el día de Santiago de julio que viene. Firmaron como testigos Antonio de Guzmán, Diego de Guzmán y Juan García. También firmó Miguel, cuyos rasgos denotan más seguridad que en el otro ejemplo que ya conocemos, aunque le tiembla la mano visiblemente. Luego veremos como el mismo fray Antonio nos dice que hacia 1629 ya había fallecido. Esta fianza y el préstamo de trigo que vamos a ver relaciona a Miguel con la agricultura en nuestro pueblo. Siendo el único varón de la familia establecido aquí, debió quedar a cargo de todas las tierras de su padre:
Miguel Vázquez y Diego Rodríguez Gordo su fiador, vecinos de esta Villa, pagarán al Pósito de ella 3 fanegas de trigo que ha recibido, y se obligan a devolverlas el día de Santiago de julio que viene. Dado en Castilleja a 12 de enero de 1625. Testigos, Amador de Biedma, Simón de Valencia y Juan Suárez, vecinos de esta Villa.



                                  Firmas de Miguel Vázquez y del testigo Antonio de Guzmán

El 15 de octubre de 1625, nos lo volvemos a encontrar, actuando de testigo: en dicho día, mes y año ante el escribano público de Castilleja Pedro Pérez de Cuéllar y testigos, pareció doña María de Ureña, viuda de Bernal del Castillo, vecina de Sevilla estante en esta Villa, como patrona perpetua y única de la capellanía que en el monasterio de la Limpia Concepción de Nuestra Señora de la ciudad de Cádiz (1) instituyó y fundó doña Ana de Ureña su madre, difunta. Y dijo que por cuanto a su noticia ha venido que la dicha capellanía está vaca por desestimiento y renuncia que de ella hizo el licenciado Diego de Mª., presbítero su hermano, último capellán que fue de ella, como consta de la dejación que pasó ante Andrés ¿Mejías?, escribano, en 23 de ... , por tanto ella nombraba como capellán al bachiller Antonio Lorenzo de Plasencia, presbítero vecino de Cádiz, que es persona hábil y suficiente, y pidió a las Justicias de dicha ciudad que admitan este nombramiento. Testigos, Amador de Biedma, Adrián Bambel [flamenco vecino de nuestra Villa casado con una castillejana], y Miguel Vázquez.

(1) Fundado en 1527 sobre la antigua ermita gaditana de Santa María, con una comunidad de monjas de la Orden de la Inmaculada Concepción impulsada por el cabildo municipal.


Hay un cuadernillo en el Archivo Provincial de Sevilla que expone las peripecias por las que pasaron los hijos de la devota carmelitana María Alonso tras su fallecimiento. Bastante deteriorado, carece de al menos el primer folio:
[...] a las heredades de los dichos menores de las pagas de fin de diciembre de 1624 y fin de abril de este 1625 como pareció por tres cartas de pago, que la una de ellas es del repartimiento de Tomares. Ítem dio en descargo 14 reales que pagó a Diego Martín Tomé por la trilla de la cebada que se cogió en el cortinal junto a la casa de los dichos menores, de la cosecha de este año de 1625, como parece por carta de pago firmada por Juan de Henao. Ítem descargo de 22 reales y 24 maravedíes que pagó a Diego Moreno por segar la cebada del dicho cortinal, y entra en ellos media arroba de vino que costó 60 maravedíes, según carta de pago firmada por Antonio de Guzmán. Ítem 6 reales que pagó a Martín Jiménez por el adobo que hizo en los caños (1) por donde se destila el aguardiente de los dichos menores, según carta de pago firmada por Juan de Henao. Ítem 7 reales que pagó a Basco Vela por 2 días que se ocupó en adobar el carro de los menores, según carta de pago firmada por Juan de Henao. Ítem 8 reales que pagó a Pedro Ruíz, vecino de Valencina, carpintero, por un día que se ocupó en adobar el carro en que se trae la lía (2) de los dichos menores, según carta de pago firmada por Juan de Henao. Ítem 2 reales que pagó al dicho Juan de Henao del adobo de la pipa donde se trae la lía, de un fondo de ella, según carta de pago firmada por el mismo. Ítem 9 reales que pagó a Martín Jiménez por aderezar el carro y un barril, según carta de pago firmada por Juan de Henao. Mas 10 reales y medio por los derechos del presente escribano, del Alcalde Ordinario y del pregonero, de una petición, almoneda, pregones, posturas, pujas y remate de las 10 fanegas de cebada que se vendieron, como pareció por los dichos autos. Ítem 56 reales y medio que pagó a Lorenzo de Castilla, de nación portugués, por 2 meses y ... días que sirvió a los menores acarreando lía para aguardiente con el carro, y en otras cosas, como parece por carta de pago ante el presente escribano. Ítem 5 reales que pagó a Juan de Castro (3), vecino de esta Villa, por 6 rayos y una cama (4) de carreta que aliñó para el carro del aguardiente, según carta de pago firmada por el testigo Juan de Henao. Ítem 2 reales a Bartolomé Millán, presbítero vecino de Castilleja de Guzmán, por el diezmo de Camas de la uva de la viña de Cuestalaencina, de la cosecha de 1624, que fue arrendador del dicho diezmo el dicho presbítero, según carta de pago firmada por él mismo. Ítem 6 reales que pagó a Adrián Bambel, receptor de las bulas de la Santa Cruzada este 1625, de 3 bulas que tomó para los dichos menores. Ítem, ... maravedíes de los derechos de esta cuenta. Y no se le bajan ningún maravedíes de ... de la tutela, porque como iba procediendo el dinero de la hacienda lo iba gastando y pagando el dicho tutor Antón Pérez Navarro. Y así acaba esta cuenta, siendo alcanzada la hacienda de los menores en 29.822 maravedíes. Y siendo el cargo 58.996, queda alcanzado dicho tutor en los dichos 29.822 maravedíes. El cual tutor aceptó la cuenta. Firmó el escribano Pedro Pérez de Cuéllar.

(1) "La Real sociedad aragonesa ha experimentado muchas veces los funestos efectos de las vasijas de cobre que se destinan al uso en las cocinas, botillerías, alambiques y caños de las ollas de destilar aguardientes, aun quando esten estañados, pues la capa muy delgada del estaño se gasta pronto, é inmediatamente se presenta el cardenillo. La sociedad habia dirigido su atencion en varias ocasiones á inquirir los medios de prevenir tan tristes sucesos, y acaba de tener la satisfaccion de que D. Tomas Lolumo y Perez, maestro alfarero de la ciudad de Barbastro, le haya presentado un nuevo invento debido á su aplicacion y detenidos ensayos, de formar unos caños de barro que pueden servir con conocida utilidad para las fábricas de aguardientes en lugar de los de cobre. El método usado por este hábil artesano ha sido el de empezar por estudiar la preparacion y mezcla de las tierras, formar los caños, cocerlos dos veces, y barnizarlos; y con él se hallaban ya corrientes en 10 de Octubre último los caños de barro en la fábrica de aguardientes perteneciente á Antonio Cramontel en la propia ciudad de Barbastro. La economía que resulta del uso de estos caños es constante; pues los de cobre cuestan cinco veces mas que ellos, y aun les son inferiores en la duracion, respecto á no quebrarse los de barro sino por recios golpes, ó por alguna desgracia imprevista, quando los de cobre se han de renovar de tres en tres años lo mas tarde: no se filtra nunca el aguardiente por los de barro, y su calidad es mejor, porque nunca llegan a calentarse como los de metal, que son tambien ventajas apreciables. La sociedad en atencion á este útil descubrimiento, y en premio a los desvelos y aplicacion del mismo D. Tomas Lolumo y Perez le ha nombrado socio de mérito. El inventor se ofrece á admitir en su fábrica de alfarería á los que quieran aprender la fabricacion de los caños de barro, enseñándoles todas las operaciones necesarias á este efecto; y tambien está pronto á acudir personalmente con el propio objeto de comunicar esta enseñanza á qualquiera otra fábrica de alfarería de España donde sea llamado, mediante el zelo que le anima de contribuir al bien de la patria. Lo que se traslada á noticia del público para que se pueda aprovechar de las ventajas de esta invencion". Gaceta de Madrid. Año 1802. Del invento de Lolumo se hicieron eco revistas científicas francesas, inglesas y alemanas de la época.

(2) Lía. (Quizá del celta *lĕga-, *lĭga-, sedimento; confrontar el irlandés antiguo lige, lecho, y galés llai, suciedad). Hez. En las preparaciones líquidas, parte de desperdicio que se deposita en el fondo de las cubas o vasijas. RAE.

(3). O sea, el padrastro de los hijos de María Alonso con Bernardo de Oliver tutelados por Antón Pérez Navarro. Parece que María Alonso era ya viuda cuando se casó con Bernardo, con lo cual tuvo tres maridos a lo largo de su vida, pero del primero no procreó. De todos los datos emergidos hasta ahora se desprende que Juan de Castro, también viudo al casarse con ella, no se entendió con los hijos de su mujer a pesar de las intenciones que en sentido contrario ella había expresado en su testamento. Juan de Castro no fue tutor de sus hijastros en ningún tiempo, hizo dividir los bienes de la herencia y adquirió su parte*, y les cobraba a los jóvenes al céntimo los trabajos que realizaba. Luego veremos como la "casa grande" de morada de los menores termina en la ruina. Juan de Castro llevó dos hijos al matrimonio con María Alonso: Ana María de Castro y Jusepe de Castro.
* El 19 de mayo de 1625 ante el escribano del Concejo de Castilleja Pedro Pérez de Cuéllar parecieron Sebastián de Chávez y Francisco Rodríguez Caro, apreciadores nombrados por el tutor Antón Pérez Navarro para partir la viña del callejón de ¿Gelberallón? entre sus menores y Juan de Castro, viudo de la difunta madre, y dijeron bajo juramento que ellos han partido la dicha viña, y la parte que tocó a dicho Juan de Castro la apreciaron en 12 ducados de mejora, los cuales ha de pagar a los dichos menores, y se le han de cargar al dicho Antón Pérez Navarro para que de cuenta de ellos. Firmó Sebastián, que dijo tener 44 años de edad. Francisco Rodríguez Caro, analfabeto, tiene 35 poco más o menos.
El 8 de mayo de 1625 Juan de Castro, vecino de Camas (sic) estante al presente en esta Villa de Castilleja, viudo de María Alonso, como padre y administrador de Ana María de Castro y Jusepe de Castro sus hijos, recibió de Antón Pérez Navarro 307 reales por 12.462 maravedíes que los dichos menores debieron pagarle, y de ellos se bajaron los susodichos 12 ducados por la mejora de dicho Juan de Castro en la viña de junto al cortinal de la casa de los menores, y mas recibió 21 reales que fueron por las cuatro partes de 2 fanegas de trigo que dicho Juan de Castro pagó al Pósito de esta Villa mas 6 reales de costas, que todo junto montó 225 reales, porque el dicho trigo lo tomó del dicho Pósito el dicho Juan de Castro y se consumió en dar de comer a los dichos menores, a la dicha María Alonso, y a sus cuatro hijos con Bernardo de Oliver. Y de la dicha cantidad de 225 reales se dió por recibido y pagado. Testigos, Amador de Biedma, el licenciado Alonso de Salinas, y Pedro Rodríguez de ¿Beas?, vecinos de esta Villa.

(4) Rayo, lo mismo que radio. Cama, el suelo o plano del carro o la carreta.


Sigo con una curiosa memoria de puño y letra del tutor Antón Pérez Navarro:
Memoria de lo que gasté en el casamiento de Catalina de Vega (1) mi menora: de un anillo, 21 reales; de 2 pañuelos, 16 reales; de las amonestaciones, 3 reales; de un jubón y una saya, 110 reales; de 9 libras de colación (2) para concierto y boda y arroz y cucharas y azúcar para la boda, 4 reales; de un cobertor de lana blanco, 46 reales; de una valona (3) para el desposado, 20 reales; de lienzo, 56 reales; mas 3 gallinas para la boda, 12 reales.

(1) En vez del de su padre Oliver, se le impuso el apellido de su abuela paterna Mariana, mujer de Bernardo Oliver el Espadero. Su tía abuela Marina de Vega*, viuda de Francisco Miguel, había hecho testamento el 15 de abril de 1623 —durante la estancia de fray Antonio Vázquez en Sevilla—, mandando ser enterrada en la iglesia de Santiago en la sepultura que allí tenían sus padres delante del Santísimo Sacramento. Dejó todos los bienes muebles de su casa a Petronila**, "por el amor que le tiene y el regalo que le ha hecho durante su enfermedad". A Marina, hija de Petronila y Alonso Rodríguez, le deja 8 ducados, "por el amor que le tiene y por haberla criado". Nombró por albacea al cura de la iglesia de Santiago Juan Ramos Zambrano, y por heredera a su propia alma. Testigos, Juan de Orta, Gonzalo Lorenzo, Matías Fernández, Francisco de Ojeda y Lorenzo Rodríguez. 
A los Vega —y por tanto de los Oliver— pertenecieron Francisca de Vega, mujer de Adrián Bambel el flamenco referido más arriba, y sus hermanos Juan Payán y Ana de Vega. Francisca testó también en 1623, nombrando por albaceas a Juan Rodríguez Gordo y a Francisco de Castro, y por heredero a su marido Adrián. Por entonces Juan Payán estaba en Indias, y Ana era difunta; esta última dejó varios majuelos de viña a los dichos sus hermanos Juan y Francisca.
* "Aclaramos, por fin, que todo el embrollo —extendido hasta el siglo XIX como hemos visto— se debió a una defectuosa partición de los bienes de Francisco Miguel, quien en su testamento los dividió entre su mujer Marina de Vega y una obra pía que fundó en la iglesia de Santiago". Ver  https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/03/martin-de-japon-y-vi.html
** "Y después de lo susodicho, en 15 de septiembre de 1611 dicha Petronila de Ribera presentó por testigo para la dicha información a Marina de Vega, viuda de Francisco Miguel, vecina de esta Villa, quien habiendo jurado a Dios y siendo preguntada dijo conocer a Petronila desde que era niña pequeña, y sabe que es mayor de edad de 25 años porque se ha criado en las casas de la morada de esta testigo, y se remite a la fé de su bautismo, y que esto sabe y es la verdad so cargo del juramento que hizo, y que es de edad de 60 años poco más o menos". Ver https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/09/historia-de-los-apellidos-20j.html 

(2)  Refacción de dulces, pastas y a veces fiambres, con que se obsequia a un huésped o se celebra algún suceso. RAE.

(3)  Cuello grande y vuelto sobre la espalda, hombros y pecho, que se usó especialmente en los siglos XVI y XVII. RAE


Interesante es también esta otra memoria de la destilería de los menores de Bernardo y María Alonso:
Memoria del agua [abreviatura de aguardiente] que se ha hecho desde el 20 de enero hasta el 13 de junio de este presente año de 1625: en 20 de enero una carga de aguardiente de 9 arrobas, a 10 reales son 90, quitados los 4 y medio de aduana, quedan 84 reales y medio; por fin del dicho mes de enero, otra carga de 9 arrobas, idem; el 15 de febrero, lo mismo, y el 20; el día 25 una carga de simple (1) a la mitad, son 45 reales, que quitados los 4 y medio de aduana dan 40 y medio; en 11 de marzo una carga de fuerte a 11 reales y medio, son 103 reales y medio, que quitados los 4 y medio de aduana y 4 de flete de un caballo, quedan 95 reales; el día 17 otra carga al propio precio, pero la llevó el macho de casa y no se quitan mas que los 4 reales y medio de aduana, que dan 99 reales; el día 18 otra carga al propio precio y con aduana; el día 20 otra carga; el 4 de abril otra; el 18 otra a 10 reales, que 9 arrobas menos cuarta son 87 reales y medio, y quitados 4 y medio de flete quedan 83; el día 21 otra carga al propio precio; el 26 otra; el 30 otra; en 5 de mayo otra carga de simple de 9 arrobas, a 5 reales son 45, que quitado un real y un cuartillo de una cuarta, y 4 reales y medio de aduana, quedan 39 y un cuartillo; el día 15 una carga de fuerte a 10 reales, que fue 9 arrobas menos cuarta, y son 87 reales y medio, que quitados los 4 y medio de aduana son 83; el 1º de junio otra carga al propio precio; en día 6 lo mismo; el 13 otra carga de simple al propio precio. Monta esta cuenta 1.528 reales y medio.

(1) Se contemplan dos clases de aguardiente: el simple y el fuerte.


He aquí otro documento que nos ilustra con detallada pormenorización de la dieta —en la primera mitad del siglo XVII— de unos adolescentes de familia con un nivel por encima del común de Castilleja de la Cuesta:
Memoria del gasto de los menores en la semana desde el sábado 28 de diciembre de 1624 hasta sábado 4 de enero de 1625. Sábado de grosura (1), 32 maravedíes; el domingo, lunes, martes, miércoles y jueves consumieron 6 libras de carne de puerco (2), que a 13 cuartos y medio sumaron 312 maravedíes; el viernes de pescado, 32 maravedíes; mas 2 cuartos cada día de aceite en 7 días, 14 cuartos, son 56 reales; mas una libra de jabón, 26 maravedíes; y mas media arroba de vinagre, un real y medio; mas de pan en estos 7 días, 21 hogazas a 26 maravedíes, son 546 maravedíes. Y monta la semana 1.054 maravedíes.
En la semana entre el domingo 5 y el sábado 11 de enero los jóvenes consumieron 24 hogazas de pan, 5 libras de puerco, 8 maravedíes de berzas cada día, 32 de sardinas mas el viernes de pescado, media libra de jabón, grosuras el sábado, y aceite. 
Del domingo 12 al sábado 18: 28 hogazas, 5 libras de puerco, berzas, pescado el viernes y grosura el sábado, y aceite y jabón, mas 14 almudes de cebada para los caballos, que a 40 maravedíes cada un almud son 560; para aliñar los caños 102 maravedíes de aceite, mas 12 maravedíes de estopas, mas 1 y medio de tomizas, mas 1 y medio de hilo de acarreto, mas 16 de pez, mas 6 reales del maeso [por maestro] que lo aderezó (3), mas 68 maravedíes de vino, mas ... de aliño al carro. Gasto total en esta semana, 1.064 maravedíes.
Semana del domingo 19 al sábado 25: 31 hogazas y media de pan; 5 libras de carne; de ... sardinas para almorzar ..., mas viernes de pescado; sábado de grosura; 1 libra de jabón; 8 maravedíes de sal; 28 de aceite. Total, 1.238 maravedíes.
Semana del domingo 26 al sábado 1º de febrero: 29 hogazas de  pan; puerco, berzas; mas de pescado viernes y sábado 136 maravedíes porque comió un carpintero que aliñó el carro [Pedro Ruíz, vecino de Valencina del Alcor]; mas aceite, jabón; cebada para el mulo, 21 almudes que se compraron esta semana y la pasada, a 10 cuartos el almud, que son 840 maravedíes. Total de la semana, 2.034 maravedíes.
Semana del domingo día 2 al sábado día 8: 20 hogazas, 4 libras de carne, y sin variación en los demás alimentos.
Semana del domingo 9 al sábado 15: 28 hogazas; 3 libras de carne durante el domingo, lunes y martes de Carnestolendas; 40 maravedíes de pescado el Miércoles de Ceniza; y 7 almudes de cebada para el mulo. Total, 1.240 maravedíes.
Semana del domingo 16 al sábado 22: sin variación, mas de pescado, arroz y garbanzos de toda la semana, 300 maravedíes; de aceite para el candil, 28 maravedíes; jabón, vinagre, cebada; mas tres herraduras que le echaron al mulo, a 36 maravedíes cada una, 108 maravedíes; 9 reales de una carga de leña gorda; de sarmientos (4), 33 reales.
Semana del domingo 23 al sábado 1º de marzo: 28 hogazas; de pescado, garbanzos, arroz y aceite, 337 maravedíes; 28 maravedíes de aceite para el candil; de la sal, 4 maravedíes; jabón, cebada. Total, 1.292 maravedíes.
Semana del domingo 2 al sábado 8: 28 hogazas y lo demás sin variaciones importantes. Gasto total, 1.061 maravedíes.
Semana del domingo 9 al sábado 15: 32 hogazas y lo demás sin variación considerable. Gasto total, 1.767 maravedíes.
Semana del domingo 16 al sábado 22: 28 hogazas, etc., etc.; de chamizo 42 reales; de sarmientos 44 reales. Total, 4.348 maravedíes.
Semana del domingo 23 al sábado 29: 24 hogazas, etc. etc. Total, 1.074 maravedíes.
Semana del domingo de Pascua día 30 al sábado 5 de abril: 28 hogazas, mas 4 libras y media de carnero en los tres días de Pascua, a 13 cuartos, son 232 maravedíes; miércoles y jueves 3 libras de vaca a 12 cuartos, son 144 maravedíes; mas 40 maravedíes de recaudo para la olla. Total del gasto, 1.085 maravedíes.
Semana del domingo 6 al sábado 12: 30 hogazas; libra y media de carne cada día, 360 maravedíes en cinco días; 20 maravedíes de recaudo para la olla; viernes de pescado, 40 maravedíes; grosura el sábado, jabón, aceite y sal. Total, 1.216 maravedíes.
Semana del domingo 13 al sábado 19: 28 hogazas, carne, berzas, aceite, etc.; mas 8 maravedíes de hilo para coser la collera. Total, 1.186 maravedíes.
Semana del domingo 20 al sábado 26: 28 hogazas, etc., etc.; mas de herraduras al macho, 126 maravedíes. Total, 1.303 maravedíes.
Semana del domingo 27 al sábado día 3 de mayo: 28 hogazas, etc. Total, 1.177 maravedíes.
Y siguen las semanas de este mes de abril de 1625 sin variaciones considerables ni detalles a destacar.
Semana del domingo 25 al sábado 31: lo mismo; mas de aceite para aliñar los caños, 2 cuartillos a 14 maravedíes, mas sarmientos.
Continúa la cuenta sin importantes variaciones hasta la última semana de ella, la del domingo día 8 al sábado 14 de junio, en la que se registran 18 hogazas de pan; 5 libras de carne a 11 cuartos y medio, con mas de "betualla" (¿vitualla?); al carpintero que aliñó el carro, y de aliñar una collera, 9 reales.
Son en total 26 semanas, hasta el 20 de junio de 1625.

(1) Sustancia grasa o mantecosa, jugo untuoso y espeso, extremidades y asadura de los animales. Tras el prescriptivo ayuno del viernes se imponía una ingesta elevada de calorías. "Día de grosura", locución desusada: día del sábado en que había licencia para comer la grosura (grasa) de los animales tras la abstinencia del viernes. La grosura, en tipología religiosa, representa la energía interna del Señor Jesús en su ofrenda de Si mismo a Dios.

(2) La más barata. Por orden de calidad estaba la de puerco, luego la de vaca y en primer lugar la de carnero. Desde antiguo se solían comer zorzales en Castilleja, al igual que gallinas. La cabra y la oveja —que no aparecen en la mesa de los hijos de Bernardo de Oliver— no se mencionan en los documentos de carnicerías y ganaderías del pueblo hasta finales del siglo XVI. Constan en su término abundantes árboles frutales como granados, higueras y naranjos, y la uva se tomaba desde el amanecer, de desayuno, acompañada de pan y vino. Se comían huevos de gallina, generalmente hervidos. En las huertas se cultivaban habas y garbanzos. El pescado, — la gibia, el bacalao, el atún y la sardina—, era transportado desde Huelva por playeros, a lomos de mulos con angarillas, y tenía gran aceptación entre los castillejanos. El "recaudo para la olla" no era otra cosa que los condimentos y las consabidas zanahorias, ajos, cebolla, etc., mas la patata y el tomate tras ser implantados en Europa desde las Indias. El vino, omnipresente en las jornadas de peones, vendimiadores y trabajadores en general, se consumía como alimento y fuente de energía, respetando siempre el limite de la embriaguez, que era muy rechazada por aquella sociedad.
Todavía quedaba el recuerdo del banquete que el duque de Medina Sidonia ofreció a Felipe IV y a su séquito en la visita que hizo a Sevilla entre el fin de febrero y el 5 de marzo de 1624: "Los nobles rivalizaban con la corte en lujo y ostentación, organizando banquetes cuyo costo hacía tambalear a las fortunas más enjundiosas. El duque de Medina Sidonia organizó un agasajo en honor de Felipe IV en sus posesiones del coto de Doñana para lo que fue menester, a fin de alojar al rey, la realización de grandes obras en su finca, disponiendo treinta aposentos, revestidos de espléndidos tapices, construyéndose caballerizas, cocinas, y levantándose en el bosque una verdadera urbe con tiendas de campaña. Los detalles de las acciones cinegéticas, festejos y banquetes, nos lo relata por lo menudo Mariano Pardo de Figueroa: ´Me figuro que tales peticiones y súplicas, lágrimas y miserias, fueron extensivas a los muchos pueblos, villas y lugares del ducado de Medina Sidonia, y que todos accederían, con mejor o peor voluntad, a pagar los vidrios rotos en el bosque de Doñana. Sabido es que las bodas de Camacho fueron penitencia de monje y parvedad de anacoreta, si se comparan con aquellas cocinas de 120 pies de larga cada una, y con aquellos abastecimientos de 800 fanegas de harina, 80 botas de vino, 10 de vinagre, 200 jamones, 100 tocinos, 400 arrobas de aceite, 300 de fruta, 600 de pescado, 50 de manteca de Flandes, 50 de miel, 200 de azúcar, 200 de almíbares, 400 de carbón, 300 quesos, 400 melones, 1.000 barriles de aceitunas, 8.000 naranjas, 3.000 limones, 10 carretadas de sal, 250 de paja, 10.500 fanegas de cebada, 2.400 barriles de ostras y lenguados en escabeche, 1.400 pastelones de lamprea, 46 acémilas porteando nieve, 4.000 cargas de lona, 1.000 gallinas, 100.000 huevos, 600 cabras paridas, que daban 20 arrobas de leche diarias; cabrito, pescado fresco, conejos, perdices, faisanes, pavos ... otros comestibles en exageradas cantidades. Sería necesario copiar toda la relación, si hubiésemos de dar cuenta del rico menaje, de las viviendas, vestidos de pajes, monteros y señores; aderezo de coches y caballos, partidas de caza y pesca, comedias, bailes, música, castillos de fuegos y valiosos regalos de telas, armas, joyas, con que el Duque obsequió a cuantos personajes asistieron a la fiesta, la cual ocasionó, al decir de los cronistas, unos 300.000 ducados de gasto´ ".  Breve historia de la gastronomía andaluza. Juan Antonio Molina. Editorial Castillejo.
"¿Yo, señora? Pues me parezco a mi agüela que a mi señora madre, y por amor de mi agüela me llamaron a mi Aldonza, y si esta mi agüela viviera, sabría yo más que no sé, que ella me mostró guisar, que en su poder aprendí hacer fideos, empanadillas, alcuscuzú con garbanzos, arroz entero, seco, graso, albondiguillas redondas y apretadas con culantro verde, que se conocían las que yo hacía entre ciento. Mira, señora tía, que su padre de mi padre decía: ´estas son de mano de mi hija Aldonza´; ¿pues adobado no hacía? sobre que cuantos traperos había en la cal de la Heria querían proballo, y máxime cuando era un buen pecho de carnero, y ¡qué miel! pensá, señora, que la teníamos de Adamuz y Zafrán de Peñafiel, y lo mejor de la Andalucía venía en casa de esta mi agüela. Sabía hacer ojuelas, pestiños, rosquillas de alfaxor, textones de cañamones y de ajonjolí, nuéganos, xopaipas, hojaldres, hormigos torcidos con aceite, talvinas, zahinas y nabos sin tocino y con comino; col murciana con alcarabea, y olla reposada no la comía tal ninguna barba; pues boronía ¿no sabía hacer? por maravilla, y cazuela de berenjenas moxies en perfección; cazuela con su ajico y cominico, y saborcico de vinagre, ésta hacía yo sin que me la vezasen. Rellenos, cuajarejos de cabrito, pepitorias y cabrito apadreado con limón ceutí, y cazuelas de pescado cecial con oruga, y cazuelas moriscas por maravilla, y de otros pescados que sería luengo de contar. Letuarios de arrope para en casa, y con miel para presentar, como eran de membrillos, de cantueso, de uvas, de berengenas, de nueces y de la flor del nogal, para tiempo de peste; de orégano y hierbabuena, para quien pierde el apetito; pues ¿ollas en tiempo de ayuno? éstas y las otras ponía yo tanta herencia en ellas, que sobrepujaba a Platina, ´De voluptatibus´, y Apicio Romano, ´De recoquinaria´, y decía esta madre de mi madre: ´Hija Aldonza, la olla sin cebolla es boda sin tamborín´". De Francisco Delicado. La lozana andaluza. En Juan Antonio Molina, obra citada.

(3) Los principales problemas que aparecían en los caños de destilación —hechos de cobre— eran el venenoso cardenillo* [ver la noticia de la Gaceta de Madrid transcrita arriba] y las fugas y filtraciones. Para solucionar el primero se limpiaban los tubos con aceite; la estopa, las tomizas, el pez y el hilo de acarreto [esto es, de carrete] se utilizaban de impermeabilizantes para arreglar las filtraciones en las articulaciones y empalmes de los dichos conductos, que se producían por el sobrecalentamiento.
* Suele ser una mezcla de acetatos de cobre, principalmente acetato de cobre (II), Cu(CH3COO)2, con óxidos e hidróxidos de cobre. Wikipedia.

(4) La "leña gorda", los sarmientos y el chamizo* eran el combustible que mantenía hirviendo el mosto en las calderas —las mayores tenían de 30 ó 40 litros de capacidad—, para la obtención del aguardiente. Se puede comprobar que en las semanas que el tutor Antón Pérez Navarro adquiría cargas de leña el gasto total se triplicaba. Se consumía mucha porque el fuego debía estar activo durante muchas horas hasta que se evaporaba todo el vino.
* Chamizo. Leña de cañas o ramajes menudos de olivo. Leña menuda. Del gallego-portugués "chama", del latín "flama", llama. Diccionario de uso del español. María Moliner.


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