domingo, 10 de mayo de 2020

Historia de los apellidos, 21k.



Escenificación de la muerte de Hernán Cortés en Castilleja de la Cuesta (TV UNAM. Televisión de la Universidad Nacional Autónoma de México). Se observa a su hijo Martín Cortés con 12 ó 13 años de edad. Martín pocos años después volvería a Castilleja, en cuyos protocolos notariales que trascribiré en próxima entrada aparece con su madre doña Juana de Zúñiga, marquesa del Valle de Oaxaca. Para Martín Cortés y Diego Luis de Moctezuma, ver infra.
Uno de los frailes que estuvo al lado del Capitán al morir fue el franciscano Diego Altamirano, su primo y compañero de conquistas: "... este religioso era su pariente y hombre que antes que se metiese a fraile había sido soldado, hombre de guerra,  y sabía de negocios, y los frailes [franciscanos que lo eligieron para ir a Trujillo y hacer volver a Cortés] lo hubieron por bien, y fray Diego Altamirano, que lo tenía en voluntad". Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Bernal Díaz del Castillo.


El panorama que acabamos de exponer en la entrada anterior no difería grandemente del que ofrecían las otras villas del Estado de Olivares. En eso Castilleja de la Cuesta no era una excepción. Y no solo en los estamentos eclesiásticos que hemos visto, sino aun en los civiles (1). Aunque con dificultad se puede diferenciar los unos de los otros en aquella época.
Suélese prodigar en todo estudio histórico que se precie de académico la especie de que el hombre de entonces era profundamente religioso. Más exacto es decir que estaba imbuido hasta la médula de una Iglesia menos espiritual y más práctica, de una entidad omnipresente en los poderes estatales, administrativos y judiciales, y en todos los ámbitos artísticos, económicos y laborales. La institución católica como tal órgano de dominación permeaba todo lo vivo y todo lo muerto, todo espíritu y todo organismo, en profundidad y en extensión. La Iglesia en la tierra, la organización puramente materialista y mundana, egoísta, políticamente maquiavélica, usurera y rapaz, profana y frívola, sensual, epicúrea, cruel y viciosa, que es a la postre la que permanece en el subconsciente colectivo y ocupa intensamente el alma del pueblo, ocupación apenas interrumpida por esporádicos fogonazos místicos o estéticos que iluminan casos límites de la naturaleza humana pero que tienen más que ver con lo psicopatológico que con la supuesta vida ultraterrena tan machaconamente pregonada en pro de camuflar en dicho subconsciente colectivo la miseria egoísta que es su núcleo.
Muy bien fray Antonio Vázquez de Espinosa podría haber dedicado sus esfuerzos éticos y su energía moral a denunciar y corregir los graves defectos que a su parecer aquejaban a la sociedad castillejense, tal y como está documentado que fue su primera intención juvenil (2), pero no sería así, sino que en persecución de las mieles de la Corte y de la fama en el Imperio, aprovechó el prestigio que le acarreó su viaje a Indias para incardinarse en la camarilla de Felipe IV y de su alter ego don Gaspar de Guzmán. Con toda probabilidad fray Antonio conoció a fondo la obra de su homónimo el autor de Menosprecio de corte y alabanza de aldea, esto es, fray Antonio de Guevara, pero las advertencias en tal Menosprecio del de la Montaña santanderina no produjeron ningún efecto en su ánimo. Como tampoco los había producido antes su otra obra, Arte de Marear, copioso e insistente aviso a quienes se lanzaban al agua movidos por ambiciones transoceánicas, que Guevara dirigió al jienense de Úbeda Francisco de Cobos, secretario de Carlos I y Comendador Mayor de León para la Orden de Santiago, Orden que como es sabido tuvo como objetivo inicial proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y expulsar a los musulmanes de la península ibérica, y que surgió en el siglo XII en el Reino de León, concretamente en Cáceres, y a la cual cedió en el año 1267 Rodrigo Alonso, hijo de Alfonso IX, la parte de Castilleja de la Cuesta que le correspondió en el Repartimiento de Sevilla.
De esta forma Francisco de Cobos fue durante años dueño de los destinos de nuestra Villa, pero por otra circunstancia nos ha de interesar: por su relación con Hernán Cortés.

(1) El propio padre del carmelita y su hermano Miguel aparecen enmarañados en uno de estos casos de corrupción: "En dicho día 4 de agosto de 1615 el Alguacil Ejecutor Diego Mazuelas hizo parecer ante sí a Juan Vázquez de Morón, depositario, y bajo juramento le mandó declarar si ha cobrado alguna partida de las contenidas en las dichas escrituras que le ha entregado, o si ha encontrado por cuenta de ellas alguna cantidad de trigo en el alholí del dicho Pósito, para que se sepa líquidamente qué cantidad de trigo se debe, y qué personas, para que haya claridad en todo, el cual dijo que, so cargo del juramento que hecho tiene, no ha cobrado ninguna de las dichas partidas, ni ha entrado en el dicho Pósito ninguna cantidad de trigo por cuenta de ellas, y que esta es la verdad por el juramento que hizo, y no firmó porque dijo no saber escribir, y que es de edad de 60 años poco más o menos. Firmaron el Alguacil y el escribano". Historia de los apellidos, 20p. Octubre de 2019.

(2) Era el caso de la familia Santillán: "Extraña hora para estar despiertos. Probablemente el hijo y el padre fueron avisados por Simón de Santillán para que actuaran como testigos y, puesto que con toda seguridad Antón Vázquez era ya religioso, formalizase alguna ceremonia in situ en orden a comprometer en matrimonio a los dos cincuentones. En un pueblo tan pequeño estas situaciones eran del dominio público, por lo que fray Antonio Vázquez ya estaría prevenido y alerta, quizá también por amistad con el hijo de la viuda. Se me antoja que el carmelita era una especia de Policía General de las Buenas Costumbres de Castilleja de la Cuesta". Historia de los apellidos, 20a. Julio de 2019.
Admirado por fray Antonio, en cambio el promiscuo Hernán Cortés * no ameritó sus reproches morales, a pesar de sus actuaciones: " en el palacio de Cuernavaca Cortés vive unos años felices, entre 1530 y 1540, se habla de la Corte de Cuernavaca donde vive como un gran señor de vasallos, se enriquece portentosamente, y se beneficia de lo que se ha denominado El Harén de Cortés, las crónicas no dan duda de que fue un mujeriego empedernido, compulsivo, tremendo —lo Cortés no quita lo caliente, dijo un humorista mexicano—, en el harén tenía a su servicio unas cuarenta mujeres entre blancas e indias con las que mantenía sistemáticamente relaciones sexuales sin hacer distinción de parentescos, manteniendo relaciones con hermanas y con madres e hijas al mismo tiempo, sin respetar nada, y de ahí los numerosos hijos ilegítimos que tuvo, de los que no reconoció a todos, y llevó una vida disipada en ese terreno que llamaríamos, finamente, del erotismo... Estamos seguros de que fue un hombre que violentó mujeres, que se valió de su prepotencia para tener una vida sexual intensísima". Carlos Martinez Shaw. La verdadera historia de Hernán Cortés. Conferencia en Madrid en la Fundación Juan March, noviembre de 2015.
Salvador de Madariaga dijo, citando en su biografía de Hernán Cortés (Espasa Calpe, 2008, pág. 332) la "Crónica de la Nueva España" que escribió el dr. Francisco Cervantes de Salazar, cronista de la Imperial Ciudad de México, que "tuvo hasta ciento cincuenta concubinas embarazadas simultáneamente". (La descendencia de Moctezuma en Granada, por Jorge Valverde Fraikin, Académico Correspondiente en Granada. https://www.ramhg.es/images/stories/pdf/anales/03_1994-1995/09_valverde.pdf
Jorge Valverde Fraikin también nos interesa por otro detalle de su Descendencia de Moctezuma, al ilustrar que Manuel Venenc Andrada-Wanderwilde, hermano de nuestro general (Antonio Venenc, que sirvió en Cuba y que dió nombre a la calle del Convento en Castilleja de la Cuesta), se casó con Ramona Pérez del Pulgar y Rodríguez de Albuerne, nacida en Bornos (Cádiz), el 6 de octubre de 1813. Ella era descendiente directa de Moctezuma, según vamos a ver de inmediato. Lo cual nos plantea una pregunta: ¿influyó este parentesco para que don Antonio Venenc se instalase en Castilleja? Probablemente sí, debido al ambiente que se respiraba en el pueblo desde la estancia de Hernán Cortés en él. Muchos, si no todos los militares destinados en puestos ultramarinos, estaban imbuídos del espíritu cortesiano, o al menos lo tenían muy presente y en cuenta. 
"El general Venenc tuvo tres hermanos: Amparo, Manuel y Trinidad, nacidos en Sevilla a principio del siglo XIX. Eran hijos de José María Venenc y Mercedes Andrada-Vanderwilde y Brakelman. Abuelo materno de nuestro general fue Pedro Andrada-Vanderwilde y Casens, nacido en Sevilla en 1717. De los bisabuelos, padres de este último, nos encontramos a don Jorge Juan Bautista Eufrasina de Andrada-Vanderwilde y de Bruyne, nacido en Amberes el 5 de febrero de 1682 y bautizado en la Catedral de Santa María. Vino a España y fue vecino de Sevilla y hacendado en Alcalá de Guadaira". Historia de los apellidos, 21i. Abril de 2020.
Esta mujer de Manuel Venenc Andrada-Wanderwilde**, Ramona Pérez del Pulgar y Rodríguez de Albuerne, tuvo tres hermanos, Isabel, Josefa y Andrés. Eran hijos de Manuela Rodríguez de Albuerne y Girón, bautizada en Madrid el 31 de diciembre de 1786 y fallecida en Granada el 1 de julio de 1822, y de don Andrés Pérez del Pulgar y Varo, granadino, Coronel de Carabineros Reales, hijo del IV Marqués del Salar y de doña Joaquina Varo y Poblaciones, nacida en  Aguilar de la Frontera.
Manuela Rodríguez de Albuerne y Girón era hija de María Paz Girón y Moctezuma, bautizada en Ronda el 22 de noviembre de 1746, y de don Manuel Vicente Rodríguez de Albuerne y Pérez de Tagle, mexicano de Guadalajara, V marqués de Altamira, hijo de asturiano y de la IV marquesa de Altamira, nacida en México en 1715.
Maria Paz Girón y Moctezuma y su hermano Jerónimo, III marqués de las Amarillas eran hijos de Bernarda de Moctezuma y Salcedo, bautizada en Arriate (Málaga) en 1716, y de don Pedro Girón Morejón y Ahumada, bautizado en Ronda en dicho año, Coronel de los Reales Ejércitos y del Regimiento de Milicias provinciales de Ronda.
Bernarda de Moctezuma y Salcedo y su hermano Pedro*** eran hijos del rondeño Jerónimo Miguel de Moctezuma y Jofre de Loaysa, nacido en 1681, y de doña Teresa de Salcedo y Ahumada, también de Ronda.
Jerónimo Miguel fue hijo de Pedro Manuel de Moctezuma de la Cueva y Torres, Señor de Arriate y Capitán de Caballos que testó en Ronda en 1717, y de doña Isabel Ana Jofre de Loaysa Ovalle y Chinchilla, nacida en Granada.
Pedro Manuel de Moctezuma y Jerónima María, III condesa de Moctezuma y casada con el I duque de Atrisco, eran hijos de Diego Luis de Moctezuma de la Cueva y Castillo, II conde de Moctezuma, casado con doña Luisa María Jofre de Loaysa y Carrillo, hija del I conde del Arco, con quien tuvo a dicha Jerónima María, y con doña Gregoria de Torres, con quien tuvo al dicho Pedro Manuel.
Diego Luis de Moctezuma y su hermana Teresa, casada con don Diego de Cisneros Castro y Guzmán, fueron hijos de Pedro Tesifón de Moctezuma y de la Cueva, nacido en Guadix hacia 1585, I conde de Moctezuma, y de doña Jerónima del Castillo Porres y Salazar, nacida en México.
Pedro Tesifón de Moctezuma y de la Cueva era hijo de Diego Luis de Moctezuma **** y de doña Francisca de la Cueva y Valenzuela (Bocanegra).
Diego Luis de Moctezuma era hijo del Príncipe Pedro de Moctezuma (llamado Holca Huepautzin antes de ser bautizado), quien otorgó testamento el 8 de septiembre de 1570 en México, y de la sobrina de éste Catalina Quanhjochitl o Exuchil.
El Príncipe Pedro de Moctezuma era hijo de Isabel de Moctezuma (Tecuichpoch o Tecuixpo Ixtlaxochitl antes de ser bautizada), nacida en México el 11 de julio de 1510, casada cinco veces, las dos primeras con tíos suyos, la tercera con Alonso de Grado, hidalgo de Alcántara, músico y gran escribano que pasó a Nueva España con Cortés, la cuarta con Pedro Gallego de Andrade (nacido en Burguillos del Cerro, Badajoz), encomendero de Izquiyuquitlapilco, y la quinta, en abril o mayo de 1532, con el capitán Juan Cano de Saavedra (nacido en Cáceres), acérrimo enemigo de Cortés, mas pro-indio que los propios indios, uno de los expedicionarios de Pánfilo de Narváez en la conquista de la Nueva España.
* Algunos testimonios dejados por fray Antonio Vázquez en admiración de Hernán Cortés: "... el valeroso y Christianíssimo don Fernando Cortés, Marqués del Valle, ganó a Mexico y conquistó muchos Reinos y Provincias ayudado del cielo, para que en todas ellas se predicase el sagrado Evangelio, como lo vemos predicado en tantos Reinos y Provincias. [...] Dios con su divina providencia había escogido a Cortés y a sus pocos compañeros por instrumentos para librar a aquellos ciegos gentiles de la esclavitud del demonio ... ". Compendio y Descripción de las Indias Occidentales. 
En la misma línea que López de Gomara se sitúa fray Antonio Vázquez: "... todos los huecos que le quedaron de su nada brillante biografía los rellenó con imaginación, intentando acercarlo lo más posible al ideal que imponían los héroes de las novelas de caballería". Esteban Mira Caballos. Noticias inéditas sobre los últimos años de vida de Hernán Cortés (1540-1547)
** Fue Manuel Venenc, como su hermano Antonio, militar. Bautizado en la parroquia de San Vicente el 24 de marzo de 1807, era Coronel de Caballería, Caballero de las Órdenes de San Hermenegildo y de San Fernando.
*** Pedro de Moctezuma obtuvo  del Rey una Real Cédula dada en el Pardo el 15 de enero de 1736: "Por cuanto por Don Pedro de Moctezuma, Salcedo, Ahumada y Loaysa se me ha representado ser sesto Nieto por línea varonil del Emperador Moctezuma, Señor que fué de todo el Rey no de la Nueva Espat1a, habiéndose empleado todos sus ascendientes en mi real servicio, con el mayor celo y exactitud, especialmente su Padre y Abuelo D. Gerónimo Miguel, y D. Pedro Manuel de Montezuma que lo egecutaron por espacio de mas de veinte y nueve años sirviendo de aventureros y Capitanes de Infantería y Caballos, á su costa, y satisfaccion de su gefes, señalandose en las funciones que en el mar y tierra de ofrecieron, en Sicilia el año de mil seiscientos y setenta y siete y en Ceuta los de seiscientos y noventa y cuatro y seiscientos y noventa y cinco, y particularmente en los dias seis de Mayo, y diez y once de Enero en que por su valor se distinguieron en los mayores riesgos mereciendo el citado su Abuelo se le nombrase por Capitan de una de las Compañías de nobles que se formaron el año de seteciemos y seis, para defender las Provincias de Andalucía, y fiado la comandancia de ellas, a que se añadía el singular servicio que hizo al Señor Carlos quinto el referido Emperador Moctezuma su sexto Abuelo poniendo supersona y vastos dominios á manos de sus vasallos por mantenerse en la fidelidad que le prometió cuya accion habia merecido de mi real piedad el precio correspondiente por haberme dignado atender á los descendientes del mencionado Emperador haciendo les varias mercedes, y que siendo el referido Don Pedro y su hermana Doña Bernarda de Moctezuma los únicos de ésta familia que no gozaban renta alguna, por ésta razon y concurrir las circunstancias de ser sola la rama en quien por Baronía se conservaba la Casa de Moctezuma ... ". (Ver Valverde Fraikin, obra citada).
 **** "obligado por las autoridades a pasar a España en 1567. Ganó Real Provisión de Hidalguía en la Real Chancillería de Granada en 1572 siendo vecino de Sevilla, y testó en Valladolid (a donde había seguido a la Corte) ante Juan de Cabiedes en 31 de mayo de 1602.
El General retirado del Ejército Dr. J. Hernández Giménez refiere [en el Diario Ideal de Granada del 7 de septiembre de 1987, pág. 31] que "Vázquez de Espinosa, en su Compendio y Descripción de las Indias Occidentales, nos dice que el prudente rey don Felipe II, dispuso que don Diego Luis de Moctezuma, nieto del gran Moctezuma, se trasladara de Méjico a España y que se casara y asentara en Guadix", y que el referido Diego Luis y su madre "y esto son conjeturas de este pseudohistoriador, debieron ser vecinos incómodos en el Méjico de la segunda mitad del siglo XVI ... y por eso el Consejo de Indias debió recomendar al Rey que alejara a don Diego Luis de la Nueva España y éste le buscó refugio en el Obispado de Guadix". Prosigue Hernández Jiménez diciendo que "Don Diego Luis de Moctezuma debió traer a Guadix y a Lapeza una amplia servidumbre de actecas (sic) y gente de la provincia de Tula y es posible que fueran estos los que impulsaran el cultivo del maíz asi como el de los pimientos y divulgaran los gustos gastronómicos y los platos de su tierra, los ajiacos, las chiladas, los ajicumines, de los que son herederos los pimentones y las gachas de Guadix". Jorge Valverde Fraikin, obra citada. Este párrafo de Valverde se presta a confusión debido a que el uso de las comillas no acotan las citas con claridad, de forma que no se comprende quien es ese pseudohistoriador al que hace referencia: si el general retirado, o si Vázquez de Espinosa. Lo que este último dijo de Diego Luis de Moctezuma en su Compendio es lo que sigue: " Consta también de la Capilla y entierro que hizo el dicho príncipe don Pedro Motezuma en el insigne convento de Santo Domingo de México, que está en el cuerpo de la iglesia, en la cual está el letrero siguiente = `Capilla y entierro de don Pedro de Motezuma Príncipe heredero del gran Motezuma Señor de la mayor parte de esta nueva España`; el príncipe don Pedro Motezuma fue casado con doña Catalina Miaguasuchil de la misma casa y sangre Real de Tula y de México, que tuvieron por hijo a don Diego Luis Motezuma, el cual como legítimo y único sucesor de su padre, después de su muerte le heredó y sucedió en el estado y mayorazgo. Vino a España por mandado de Su Majestad y casó en la ciudad de Guadix con doña Francesca de la Cueva y Vocanegra, los cuales tuvieron por hijos legítimos a don Pedro Tesifón Motezuma el mayor, Caballero del Orden de Santiago, que le sucedió en el estado de Tulan y en el vínculo y mayorazgo que fundó el dicho príncipe su abuelo, como es notorio y consta por cédulas Reales, ejecutorias y testamento del dicho príncipe don Pedro su abuelo, y de la transación que el dicho don Pedro Tesifón Motezuma y sus hermanos hicieron a la  Magestad del Rey Felipe III de gloriosa memoria en Madrid ante Gerónimo Fernández escribano en 26 de enero del año de 1612, de la acción y derecho que pudieran tener a los Reinos y estados de la Nueva España que habían sido de su bisabuelo el emperador Motezuma.
Tuvo asimismo el dicho don Diego Luiz Motezuma en su legítima mujer doña Francesca de la Cueva y Bocanegra por hijos a don Francisco Antonio Motezuma, que es gentilhombre de la boca de Su Majestad, y a don Felipe Marcelino Motezuma, Caballero del Orden de Santiago, y a don Cristóbal Motezuma, que murió en su florida edad, y a doña María Motezuma, a todos los cuales les hizo Su Majestad merced de mil quinientos ducados de renta, a cada uno, y a la dicha doña María un hábito de Santiago para dote de quien se casara con ella". Compendio y Descripción de las Indias Occidentales. De esa forma, a quien tilda de pseudohistoriador Jorge Valverde Fraikin debe ser al general retirado J. Hernández Giménez por conjeturar que don Diego Luis y su madre eran "vecinos incómodos [para la monarquía hispana] en el Méjico de la segunda mitad del siglo XVI".

"La descendiente más directa del imperio azteca es granadina. Se llama María del Carmen Enríquez de Luna y del Mazo, XII Condesa de Miravalle, a punto de cumplir 90 años. Es tataranieta de Moctezuma II en 16ª generación, el emperador más grande de México destronado por Hernán Cortés en 1520. Por sus venas corre sangre indígena mexicana hasta el punto de que su familia recibió durante cuatro siglos la "pensión de Moctezuma", una especie de compensación por sus derechos dinásticos. "Hasta 1933, mi familia tuvo reconocido ese derecho por España y México, y deseo que sea rehabilitado de nuevo", declara a Granada Hoy". (Granada Hoy, periódico digital. https://www.granadahoy.com/granada/tataratatara-nieta-granadina-Moctezuma-II_0_345865919.html).


Es interesantísima la historia de Diego Luis de Moctezuma que nos ofrece Francisco L. Jiménez Abollado, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca, México, en su artículo Don Diego Luis Moctezuma, nieto de Hueytlatoani, padre de conde: un noble indígena entre dos mundos: "Don Diego Luis Moctezuma fue el primero [de los hijos de don Pedro Moctezuma] y nació de la relación que don Pedro mantuvo con doña Catalina Quauxochitl, india natural de Tula. Le siguió don Martín Cortes Moctezuma, habido con doña Inés Teacapan, “india señora principal del pueblo de Tenayuca de la descendencia y linaje de la casa del dicho Moctezuma”. El tercer hijo que tuvo don Pedro fue don Bartolomé de San Sebastián con doña María Xoco, natural también del pueblo de Tenayuca. Su primera hija fue doña María de Moctezuma tenida en la relación con doña Mencía, natural de Tula. Por último, de doña María Papiatec, nacida en la ciudad de México, tuvo a don Lorenzo y a doña Magdalena. [...] el nacimiento de don Diego Luis Moctezuma pudo haberse producido entre 1537 y 1538 recién llegado don Pedro a España en su segundo viaje, mientras que el de don Martín fue aproximadamente en 1540. [...]  la estancia de don Diego Luis Moctezuma, su hijo mayor natural, en España desde 1567, enviado para defender los intereses de su familia paterna [...] Una prueba más de la primogenitura de don Diego Luis Moctezuma la expone él mismo en 1604 cuando en la ciudad de Valladolid, siguiendo a la Corte, presenta al Rey sus pretensiones para él y su familia: “Que a él [don Diego Luis] lo tuvo en doña Catalina, india soltera descendiente de los señores que fueron de México y Tula, y que en el testamento que hizo le declaró por primero de los hijos naturales que tuvo y así lo llamó en su codicillo a la sucesión del dicho mayorazgo a falta de don Martín su hijo mayor legítimo...”, [...]  don Diego Luis Moctezuma Ihuitltemoctzin posiblemente no estuvo donde tenía que estar en el momento en que su padre falleció. El hecho de ser el hijo mayor, “y el más querido que tiene el dicho don Pedro”, le obligó en 1567 a abandonar la Nueva España con destino a la Corte castellana. A partir de entonces, y hasta su muerte en Valladolid en 1606, también siguiendo a la Corte, su actuación va a ser defender los intereses de la Casa de Moctezuma. Primero los de su padre y hermanos; después los suyos propios a partir de 1576, cuando fallece su hermano don Martín. Con tesón e insistencia, durante cerca de cuarenta años, se enfrentará a diferentes argucias, engaños, indiferencias y promesas incumplidas. Don Diego Luis Moctezuma tenía aproximadamente treinta años cuando marchó a España a representar a su padre y hermanos en la Corte de Castilla. [...]  La presencia de don Diego Luis en la Corte castellana resultaba imperiosa para solicitar y defender estas mercedes. Para ello recibió dos cartas poderes, una de su padre y otra de sus hermanos don Martín, don Bartolomé, don Lorenzo y doña Magdalena, “para que por ellos y en su nombre pueda parecer ante el rey don Felipe y ante el Consejo Real de las Indias y ante quien se necesite, a pedir y suplicar les hagan o concedan cualquier merced y mercedes que S.M. fuere servido de hacerles. Don Diego Luis Moctezuma embarcó en Veracruz rumbo a España a fines de abril de 1567, en la flota de Juan Velasco de Barrio (1) donde iba el II marqués del Valle, don Martín Cortés, encausado por la presunta conspiración que hijos y descendientes de primeros conquistadores y pobladores pretendían consumar en la Nueva España “por la merma que sufrían en sus privilegios con el nuevo orden de cosas”. Las relaciones entre los Moctezuma y los Cortés se remontan a 1528 cuando don Pedro, junto a otros 39 pipiltin, viajaron a España en el primer viaje de vuelta de Hernán Cortés a España después de la conquista de México, a rendir obediencia al emperador Carlos V. Casi cuarenta años después, en otras circunstancias, otro Moctezuma, don Diego Luis, acompañaba a otro Cortés, don Martín, a tierras españolas. Las buenas relaciones que existían entre los miembros de ambas familias quedaron demostradas en la confianza que puso don Pedro en don Martín Cortés cuando le encomendó a su hijo en este viaje. La “Información ad perpetuam rei memoria” presentada por don Diego Luis Moctezuma en Sevilla en octubre de 1569 ofrece pormenores interesantes de estos vínculos. La marcha presurosa del marqués del Valle a España para ponerse en manos del Consejo de Indias, por su vinculación con la presunta conspiración auspiciada por los hijos y descendientes de los compañeros de su padre, fue aprovechada por don Pedro Moctezuma para enviar a la Corte a su hijo Don Diego Luis “a los negocios que tiene con S.M”. Martín de Aguilar, indio que acompañó a don Diego Luis durante su estancia en España, fue uno de los testigos en esta “Información”. Aquél señaló que don Pedro solicitó al marqués del Valle que un hijo suyo fuera a España con él, “y que tenía preparado a don Diego Luis para ese viaje, pero no tenía dinero al presente que poderle dar”. Don Martín Cortés, según Aguilar, le dijo a don Pedro que él “le daría todo lo que hubiese menester, que viniendo en su compañía no le faltaría nada”. Lorenzo de Alameda, otro de los acompañantes de don Diego, indicó en su declaración que don Pedro no pudo darle dinero para su viaje porque no había cobrado sus tributos y, además, la renta de la Caja de Su Majestad no le proveyó dinero alguno. Pese a las promesas de don Martín Cortés a don Pedro de ayudar a su hijo durante su estancia en la Corte española, la realidad fue muy distinta. El marqués del Valle tuvo que afrontar la justicia del Consejo de Indias por los hechos de la Nueva España en 1566 y no salió muy bien parado (2). Esta situación no sólo provocó cierta desazón en don Diego Luis, sino que advirtió cómo las puertas de la casa de los marqueses del Valle se le iban cerrando. Bartolomé de Figueroa, un vecino de Sevilla que conocía don Diego Luis por haberse criado juntos en las Indias, “vio al dicho don Diego Luis de Montezuma en la dicha Corte de Su Mag. y le vio pobre muy miserable y este testigo le preguntó la causa y respondió cómo el dicho marqués lo había desamparado”. Sin dinero y sin el apoyo de su supuesto protector, el destino de don Diego iba a cambiar sobremanera a partir de entonces. [...] Don Diego Luis se presentó el 11 de agosto de 1568 en la Corte, todavía bajo el amparo de don Martín Cortés, para hacer efectivas las cartas poderes que traía de su padre y hermanos. [...]  La falta de recursos ocasionados por la renuncia del marqués del Valle a sostenerlo económicamente, debido a la difícil situación por la que éste estaba atravesando, así como el aislamiento de su familia, desconocedora del nuevo escenario en el que se hallaba, provocaron que don Diego Luis se encontrase en octubre de 1569 adeudado, pasando necesidad y enfermo. Este escenario le llevó a realizar en Sevilla, la ciudad en que residía, una información ad perpetuam rei memoria donde, además de exhibir sus significativos antecedentes familiares y la importancia de su estancia en España para el devenir de su familia, expuso las apretadas condiciones que estaba atravesando y para ello solicitaba la actuación de la Corona. [...] Don Diego Luis Moctezuma, al margen de lo que ocurría en la Nueva España, se encontraba en una situación desesperada en tierras españolas. En una carta que envió a Felipe II en mayo de 1576, en la que solicitaba al monarca solución a sus problemas, repasó sus nueve años de estancia en la metrópoli.50 Después de señalar porqué llegó a estos reinos y no pudo llevar a cabo su propósito de reunirse con el rey, manifestó que el clima y el temple de Castilla afectaron gravemente a su salud. Por ello tuvo que ir a vivir a Sevilla, ciudad con clima más templado y parecido a su tierra. Estas circunstancias obligaron a que sus gastos aumentaran, comprometiéndose con muchos acreedores que le prestaron dinero. Éstos, al no ver recuperados los débitos, lo tenían retenido en la cárcel de la ciudad hispalense hasta que no saldara la deuda. Suplicaba, por ello, le fuera “servido de mandarme ocupar en su servicio en la ciudad de México en esta parte de la Nueva España donde más cómodamente y sin peligro de mi salud podré servir a vuestra majestad”, teniendo en consideración los servicios que su abuelo Moctezuma II realizó en favor de la Corona y las deudas y empeños que dejó su padre, fallecido en 1570. Desde este año no había recibido ayuda alguna ni socorro para su sostén. [...] A través de la probanza que presentó don Diego Luis Moctezuma en agosto de 1576, podemos ver que la Corona estaba dispuesta, por ser hijo de don Pedro Moctezuma y nieto de Moctezuma, a proveerle de 100 reales para que pudiese llegar a Sevilla, cédula para que en Sevilla le diesen otros 100 reales, un lugar para su pasaje y matalotaje hasta el puerto de Veracruz, además de una cédula dirigida al virrey de la Nueva España para que “hallando no tener con que me poder sustentar me acomode como le pareciere”. Sin embargo, por ser una persona con deudas, volvía a solicitarle al rey que “si vuestra alteza no declara la merced que se me ha de hacer en Nueva España el virrey nunca acabará de darme congrua sustentación”. [...] Desde agosto hasta fines de noviembre de 1576 se enviaron diferentes cartas acordadas y cédulas reales, a través del Consejo de Indias, a su receptor en la Casa de la Contratación en Sevilla para efectuar diferentes pagos a don Diego Luis, desde ayuda de sustento y necesidades hasta licencia para regresar a la Nueva España con un criado y que se le proveyera para ello de pasaje y matalotaje. No se advierte en ninguna de ellas, ni tenemos referencias, de que la Corona ayudase a don Diego Luis a pagar los adeudos que debía a sus acreedores. La presión que estaba ejerciendo don Diego Luis Moctezuma sobre laCorona no era gratuita, sabiéndose de quien era hijo y nieto, a pesar de las penalidades que sufrió durante esta primera etapa de su estancia en España. Sin embargo, tampoco la Corona estaba al margen de los acontecimientos ocurridos en el interior de la familia Moctezuma y de las vicisitudes en la misma tras la muerte de don Pedro seis años atrás. Por eso el Consejo de Indias juzgó con lujo de detalles si convenía o no que volviese don Diego Luis Moctezuma a Nueva España y, después de analizar la situación, los miembros del Consejo opinaron que era mejor enviarlo al virreinato de nuevo que dejarlo en Castilla:  que andando por acá daría escándalo (como lo da) diciendo que le detenía sus pretensiones, y daría a entender (como lo da y aún por peticiones que ha dado en Consejo) que es único heredero de Motezuma, y no lo es, porque no es legítimo y hay allá muchos descendientes de Motezuma y no sería posible traerlos acá a todos, y los que allá quedasen viendo detener acá a éste tomarían ocasión para las pretensiones que ni ahora la tienen ni pueden tener, ni allá se hace caso de ellos, ni de éste, y por tener por menor inconveniente dejarle ir pues él lo pide y no quiere quedarse acá, porque allá demás de su naturaleza tiene hacienda y un repartimiento pequeño [...]  El Consejo de Indias mandó entregar a don Diego una real cédula para que los oficiales de la Nueva España le diesen todo lo que corrió de la renta del mayorazgo desde la vacante de éste entre 1576 y 1587, que estuviese en poder de la Real Hacienda novohispana. El ingreso más importante consistía en 3.000 pesos de oro de minas de renta anual perpetua en indios vacos. [...] El temor a que los ahora legítimos descendientes de Moctezuma Xocoyotl atesorasen poder e influencia que les abrigaran esperanzas de volver al período anterior a la llegada de los españoles, animó a la Corona a “invitar” a don Diego Luis Moctezuma “a apartarse de aquel reino y viniese a éste [donde] le fue ofrecido [...] en nombre de S.M. se le señalarían en España luego que llegase 100 mil ducados de renta anual y perpetua, y se le concedería Grandeza de Primera Clase y Llave de la Cámara”. A a estas prebendas prometidas había que unir su matrimonio con doña Francisca de la Cueva y Bocanegra, dama de la reina doña Anna de Austria. Se enlazaba así la nobleza de origen prehispánico más distinguida de la Nueva España con una de las casas ducales más importantes de la Península ibérica, el ducado de Alburquerque. [...] La exigencia a don Diego Luis de ir a vivir a la Corte y la imposibilidad de que él y sus descendientes volviesen a la Nueva España se pueden interpretar como unas medidas lógicas de precaución de las autoridades, metropolitanas y virreinales, ante potenciales conatos de liderar reivindicaciones como descendientes legítimos de los últimos gobernantes mexicas (3). [...] Entre 1587 y 1606, año de la muerte de don Diego Luis Moctezuma, los destinos del mayorazgo empezaron a encauzarse desde la metrópoli. Mientras permaneció en ella logró emplazar en el virreinato a diferentes administradores o agentes con el objetivo de controlar las propiedades y rentas que allí había dejado (4). Gracias a ello, pudo percibir en la Península cargas de cuero, anís y grana procedentes de las tierras de Tula, aparte de maravedíes y plata provenientes de las rentas que tenía en la ciudad de México y en lugares de su mayorazgo, dejando a doña Francisca de la Cueva una cantidad en torno a los 7.000 ducados cuando falleció en 1606. Si nos atenemos a estos datos, su situación económica en España no fue tan complicada. Sin embargo, estas circunstancias favorables no constituyeron impedimento para que don Diego Luis se quejara de la pobreza en que vivía, o que su hijo mayor, don Pedro Tesifón Moctezuma, señalara en 1621 que su padre “murió sin hacérsele ninguna [merced] dejándome a mí tan pobre y necesitados a los dichos mis hermanos como es notorio y sin otro recurso más del que esperábamos de la Real mano de Su Majestad”. De hecho, a pesar de las prebendas y rentas prometidas por la Corona a don Diego Luis y su familia, como compensación para instalarse definitivamente en España, ni las situaciones de 100.000 ducados de renta anual y perpetua, ni los tratamientos de Grandeza de Primera Clase y honor de Gentilhombre de Cámara, acorde a su linaje, los recibieron mientras él vivió. En 1604 se presentó don Diego Luis Moctezuma en la Corte instalada en Valladolid con el propósito de reclamar sus rentas prometidas, alegando el retraso de esas mercedes. Pero sus peticiones eran otras, después de varios años sin recibir nada de la Corona: [...] le haga V.M. a él mercedes de 50.000 ducados de renta perpetua para él, sus hijos y descendientes en la Real Caja de México y en indios que vacaren, otra situación cierta y de cuatro hábitos de las órdenes militares para sus hijos y de título de marqués de la ciudad de Tula y su jurisdicción que posee por mayorazgo del patrimonio de su abuela y de unos pedazos de tierra que son de la Corona Real en Tula y rentan 300 ducados y reservar los vasallos que él tiene en ella de los trabajos, repartimientos e imposiciones en que contribuyen los demás indios porque de otra manera no le son de provecho [...].  Una junta especial, formada por personas de los distintos Consejos del Estado, se reunió en Valladolid para intentar solucionar estos problemas, inherentes a la Casa Moctezuma. En el transcurso de las discusiones, en 1606, falleció don Diego Luis dejando incorporada en su testamento esta deuda como un compromiso que debería solucionar su hijo mayor y heredero, don Pedro Tesifón Moctezuma, y su viuda, doña Francisca de la Cueva. Murió sin recibir las rentas y tratamientos prometidos por la Corona española. Dilaciones burocráticas, pasado enredado durante su primera estancia en España entre 1567 y 1576, artimaña encubierta de la Corona para trasladarlo a la Península como heredero legítimo del único hijo varón que sobrevivió a Moctezuma Xocoyotl, disparidad de criterios entre las administraciones virreinal y de la Corona para hacer llegar las rentas y mercedes concedidas fueron las principales dificultades con las que se tuvo que enfrentar don Diego Luis Moctezuma y que transmitió a sus herederos. Don Pedro Tesifón y su madre doña Francisca de la Cueva continuaron sus demandas en defensa de las mercedes no asignadas a su padre y esposo. Lo único que lograron, por cédula de 16 de septiembre de 1612, fue un aumento de 1.000 ducados de plata a los 3.000 pesos de oro de minas que tenía don Pedro Tesifón vinculados a su mayorazgo, que heredó por ser hijo mayor de don Diego Luis, y 1.500 ducados de renta vitalicia a cada uno de sus cuatro hermanos —don Francisco, don Felipe, don Cristóbal y doña María Moctezuma—, todos puestos en indios vacos de la Nueva España. Lógicamente, antes de recibir estas concesiones, don Pedro y sus hermanos tuvieron que hacer renuncia de sus derechos al “reino de México a favor de la Corona española”. Estas medidas muestran la existencia de cierta desconfianza hacia la familia Moctezuma, aún encontrándose ésta bajo el “amparo” y control de la Corte. Sin embargo, las solicitudes de mercedes y privilegios elevadas a la Corona por el heredero de don Diego Luis Moctezuma se vieron completadas cuando, después de muchos intentos, el 24 de febrero de 1627 se le hizo merced a don Pedro Tesifón Moctezuma del título de vizconde de Ylucan, y el 13 de septiembre del mismo año el de conde de Moctezuma de Tultengo. Asimismo, por consulta del Consejo de Estado, el 23 de agosto de 1629 la Corona concedió hábitos de la Orden de Santiago a los otros hijos, don Pedro, don Felipe y un tercero para quien se desposase con su hermana doña María. Don Pedro Tesifón Moctezuma ocupó el mayorazgo de la Casa Moctezuma entre 1609 y 1639 y en el transcurso de este tiempo debió recibir las mercedes de rentas en indios vacos vinculadas al citado mayorazgo que se le asignaron en la Nueva España. Pero lo más significativo para esta nobleza de origen prehispánico, asentada en España por disposición real y enlazada asimismo con la más distinguida nobleza de raigambre castellana, era conseguir mercedes en títulos de nobleza y honoríficas que le valieran para incorporarse a la nobleza titulada española".

(1)  El viaje de vuelta de este fin de abril de 1567 de los hijos de Hernán Cortés y de Pedro de Moctezuma, Martín y Diego Luis, fue tempestuoso: "En 1567, antes de que la flota de la Nueva España, del Capitán General Juan Velasco de Barrio, navegara de Veracruz a España, recibió aviso de que había dos flotas inglesas esperando para interceptarla: una estaba junto a La Habana y la otra junto a la boca del Canal de las Bahamas. Para proteger el tesoro, decidió regresar a España por una ruta poco común. Siguiendo la costa del Yucatán, fue hacia el Sur, pasando al sur de Jamaica. Planeaban navegar hacia las islas Vírgenes, y después directamente a España. Sin embargo, cuando estaban junto a Puerto Rico, fueron alcanzados por una gran tormenta, y forzados a anticiparse a ella. Seis de los mayores barcos de la flota, llevando más de 3 millones de pesos, naufragaron junto a la punta noroeste de Dominica. Los barcos perdidos eran: la Capitana "San Juan" de 150 toneladas, capitán Benito de Santana; la Almiranta "Santa Bárbola" de 150 toneladas, capitán Vicencio Garullo; el galeón "San Felipe" de 120 toneladas, capitán Juan López  de Sosa; la nao "El Espíritu Santo" de 120 toneladas, capitán Juan de Rosales; y dos naos no identificadas de 120 toneladas cada una. Debido a la tormenta, ninguno de los otros barcos de la flota pudieron parar para recoger el tesoro o los supervivientes, la mayor parte de los cuales alcanzaron la costa, donde fueron cruelmente masacrados por los indios Caribes". Traducido de New Spain Fleet (treasurelore.com/florida) en el foro Todoavante. https://foro.todoavante.es/viewtopic.php?f=42&t=3093

(2)  Fue [Martín Cortés] encarcelado durante un tiempo en el castillo de Torrejón de Velasco —municipio situado a 30 kms. al sur de Madrid—, convertido en prisión de personajes ilustres. Además fue condenado a destierro de las Indias, a servir en Orán, a pagar una multa de cincuenta mil ducados y cien mil en calidad de préstamo a la Corona y al secuestro de sus bienes en Nueva España, Rubio Mañe: El Virreinato II..., pág. 19. La aplicación y puesta en marcha de las Leyes Nuevas a partir de 1542 y el acrecentamiento progresivo del poder de la Corona fue creando en las primeras generaciones de criollos un sentimiento de pérdida de privilegios que algunos encauzaron en alzarse contra esta nueva situación. Al respecto de esta presunta primera conspiración criolla en la Nueva España, véanse, José Ignacio Rubio Mañe: El Virreinato II: Expansión y defensa. Primera parte, FCE/UNAM, México, 2005 (segunda reimpresión), págs. 3-21; Suárez de Peralta, Juan: Tratado del descubrimiento de las Indias, CONACULTA (Col. Cien de México), México, 1990.

(3) Todavía a principios del siglo XVIII existía recelo de la Corona a la presencia de los herederos de Moctezuma II en el virreinato novohispano. Silvio Zavala recoge el testimonio de Francisco de Seijas y Lobera, quien en su obra Gobierno militar y político del reino imperial de la Nueva España (1702) señala que los herederos de Moctezuma II, para prevenir peligros y levantamientos en aquel territorio, debían gozar sus rentas en España. Silvio Zavala. La encomienda indiana, Editorial Porrúa, México, 1973, págs. 134-136.

(4)  Archivo General de Indias, Indiferente General, 2064, nº 33, Expediente de concesión de licencia para pasar a Nueva España a favor de Hernando de Isla, vecino de Guadix, que va a administrar la herencia de Diego Luis de Moctezuma, 1585; Archivo General de Indias, Patronato Real, 245, R. 24, Juan de Albear, en nombre de don Diego Luis de Moctezuma, pide que se citen a los sucesores sobre ciertas ventas, Madrid, 9 de enero de 1597. 

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