martes, 19 de mayo de 2020

Historia de los apellidos, 21m.



Tenochtitlan, capital del imperio mexica, en náhuatl te-, "piedra"; noch-, "tuna" y -ti-tlan, "lugar donde abunda algo". (Wikipedia). Cortés destruyó la ciudad y desecó el lago.


Prosiguiendo con los personajes que fueron apareciendo en el codicilo castillejano de Hernán Cortés —vistos en la entrada anterior— y en el auto de apertura de su testamento en nuestra Villa, vamos a ver los figurantes de este último, dos que añadir a los que ya conocemos que estaban entonces en Castilleja, por el mismo orden en que se muestran. El Teniente Jáuregui tuvo problemas al dictar el auto, porque la mayoría de los testigos que firmaron el testamento en Sevilla (1) no comparecieron: "En el momento de abrirlo [en Castilleja de la Cuesta] era necesario que comparecieran los testigos que habían sido del testamento para identificar sus firmas, mas no pareciendo ninguno de ellos (2), "visto que en la dicha tardanza de lo abrir podía haber peligro", el juez (licenciado Jáuregui) lo mandaba e mandó abrir. En estos pliegos así abiertos ante el cadáver de Cortés aparece en primer término la presentación oficial, testimoniada, y a continuación el testamento, dividido en sesenta y cuatro cláusulas". Mariano Cuevas. Prólogo al Testamento.
De esta forma, el resto de los presentes en nuestra Villa fueron:
— Juan de Saavedra (ver notas 1 y 2 de este párrafo).  Antes en Sevilla en octubre había firmado como testigo el dicho testamento don Julián (sic) de Saavedra, Alguacil Mayor de Sevilla, según la edición del padre Cuevas, aunque tres líneas después escribe Juan de Saavedra.
— Gonzalo de Saavedra. Firmó el auto de apertura del testamento cerrado. Cortés dice en él tener un primo, capitán Álvaro de Saavedra Cerón, que le acompañó en la expedición de Amaluco y que murió en medio del océano Pacífico en 1529.
— Luis de Monsálvez, Veinticuatro de Sevilla. Quizá pariente de menor rango de los marqueses de Medina.
— Francisco de Toledo, mayordomo de Cortés.
— El barbero Rui Díaz de Quintanilla. En la cláusula 53 de su testamento Cortés manda a un Juan de Quintanilla que desde los días en Valladolid viene curándolo de su enfermedad y continuando con él en Sevilla, un vestido de luto de iguales características que los que manda dar a sus criados (ver la entrada anterior), a condición de que esté presente el día de su fin y muerte. Y además de esto, que le den de sus bienes 50 ducados de oro, "de que yo le hago gracia por lo que me ha servido".
¿Son Rui Díaz de Quintanilla y Juan de Quintanilla una misma persona? Este asunto de Quintanilla es más complejo. Por añadidura nombra como Juana de Quintanilla el profesor Juan Cascajo Romero (v.i.).
 "Entre los médicos que cuidan a Cortés de sus enfermedades —calenturas, cámaras e indigestión según el cronista López de Gómara— está el Dr. Méndez, a quien se le pagan once mil doscientos cincuenta maravedís por su asistencia facultativa. A un hijo de este doctor Cristóbal Méndez, casado con Luisa Lorenzo, llamado Julián, apadrinaron don Hernando y el conde de Castellar y don Juan Arias de Saavedra el 28 de enero de 1547 en el Sagrario de la Catedral de Sevilla. Confrontar Celestino López Martínez: Descendientes de Cristóbal Colón y Hernán en Sevilla, págs. 54-64, Sevilla, 1948. También María de Quintanilla —¿curandera?— que vino desde Valladolid a Sevilla para atender a Hernán Cortés y que cobra cincuenta ducados por su trabajo, a más de un vestido de luto; y el paje de cámara Pedro de Astorga, que recibe treinta ducados por los cuidados prestados al paciente, aparte de su ordinario salario (cláusula LVI del testamento de 1547). Los abonos del Dr. Méndez y de Maria de Quintanilla figuran entre las partidas de las cuentas tomadas a Juan Galvarro como administrador de los bienes del marqués del Valle. (Confrontar el artículo de Juan Cascajo Romero. La medicina y los médicos en la vida de Hernán Cortés, publicado en el Anuario de Estudios Americanos, volumen IV, págs. 689-728. Sevilla, 1947.
Bernal Díaz del Castillo, en el capítulo 204 de su "Historia...", dice: "el marqués estaba ya muy cansado ansí destar en Castilla en la Corte y haber venido por Bujia, desecho y quebrantado del viaje...". Debido al desconcierto que le produjo el fallido matrimonio de su hija mayor con don Álvaro Pérez de Osorio, hijo del marqués de Astorga ... "el marqués recibió tan gran enojo que de calenturas y cámaras que tuvo muy recias estuvo muy al cabo y andando con su dolencia que siempre iba empeorando acordó salir de Sevilla por quitarse de muchas personas que le visitaban y le importunaban en negocios, se fue a Castilleja de la Cuesta para allí entender en su ánima y ordenar su testamento"... Es conocida la verdad de la dolencia de Cortés, pero es errónea fundarla en el desconcertado casamiento, dado que en el codicilo cortesiano se encomienda a su universal heredero e hijo mayorazgo don Martin Cortés, que prosiga los tratos con el marqués de Astorga. (Confrontar G.R.G. Conway, Postrera voluntad y testamento de Hernando Cortés, Marqués del Valle, con introducción y notas del mismo autor. México, 1940, págs. 51-52). El cronista López de Gómara abunda en que Hernán Cortés marchó a Sevilla con voluntad de pasar a la Nueva España y morir en Méjico. Y ya entonces "iba malo de cámaras e indigestión que le duraron mucho tiempo. Empeoró allá y murió en Castilleja de la Cuesta a 2 de diciembre de 1547, siendo de sesenta y tres años".
— El mercader Diego del Sueldo. El 2 de junio de 1529 Gonzalo Fernández de Loja, mercader, vecino de Sevilla, en su propio nombre y en el de su hermano Fernando Fernández  de Loja, mercader, vecino de la isla de Gran Canaria, promete pagar a los mercaderes Juan del Sueldo y García del Sueldo su hermano, estantes en esta ciudad de Sevilla, 31.712 maravedís, importe de ciertas  mercancías que de ellos ha recibido. (Francisco Morales Padrón. Canarias en el Archivo de protocolos de Sevilla. Anuario de Estudios Atlánticos, Nº 8, 1962).

(1) Recordemos: el 12 de octubre de 1547. Fueron don Juan Gutiérrez Tello, don Juan de Saavedra, Antonio de Vergara y Diego de Portes, escribano público de Sevilla.

(2) No es exacto esto que afirma Mariano Cuevas. En la apertura del testamento cerrado estuvo presente el testigo Juan de Saavedra, que además declaró que las restantes firmas eran de sus otros compañeros que habían asistido en Sevilla al dicho otorgamiento. Además de Juan de Saavedra, asistieron a la apertura en Castilleja los referidos (v.s.) Gonzalo de Saavedra, el Veinticuatro Luis de Monsálvez y Francisco de Toledo, mayordomo del Capitán Cortés. Mas los dichos barbero y mercader.


Antonio Muro Orejón en Hernando Cortés. Exequias, almoneda e inventario de sus bienes, con otras noticias de su familia (ver la entrada anterior), se hace una pregunta cándida para cualquier castillejense. "En Castilleja de la Cuesta, tan cercana a Sevilla, y posando en la casa del citado jurado Juan Rodríguez donde murió, otorgó el marqués del Valle su codicilo testamentario, ante el escribano público del inmediato lugar de Tomares, Tomás del Río, que era al propio tiempo escribano del mismo municipio, autorizando este codicilo con su firma el franciscano fray Diego Altamirano, dado que don Hernando no estaba en condiciones de hacerlo por la gravedad de su estado de salud, y siendo testigos Juan Vizcaíno, escribano público de Castilleja de la Cuesta (¿por qué no intervino éste como escribano y se acudió al de Tomares?) y los criados del marqués ...". La respuesta es muy fácil. Estaba por medio una cuestión legal, de jurisdicción, desde casi los tiempos del Repartimiento de Sevilla. El caserío al norte de la Calle Real de Castilleja pertenecía al conde de Olivares don Pedro de Guzmán, quien había nombrado por su escribano del Concejo de la propiamente dicha Villa —lo otro se denominaba Calle Real— a dicho Juan Vizcaíno.

Me gustaría dar unas pinceladas amenizadoras que coloreen en lo posible a la Castilleja de este diciembre de 1547, con base en documentación del Señorío de don Pedro el conde de Olivares, claro está, porque las escrituras de la Calle Real de Tomás del Río conservadas son escasas, y aunque Antonio Muro Orejón instaba al padre Mariano Cuevas a buscar el codicilo original de Cortés en el oficio del tomareño y no en el de Melchor de Portes como el jesuita mexicano venía haciendo, tampoco parece conocer Orejón el caos de los protocolos del escribano de Tomares, tal y como afirmaba yo, que los he investigado, en la entrada anterior.
Tampoco esto, por otra parte, supone un gran impedimento para elaborar el boceto coloreado de aquel diciembre en nuestra Villa, ya que los límites señoriales y realengos se difuminan bastante en la documentación manuscrita, sobre todo en lo referente a la vida cotidiana y a los hechos consuetudinarios. Con todo ellos vamos a presentar a varios castillejanos contemporáneos de la estancia y fallecimiento del conquistador de Medellín en nuestro pueblo.
El último domingo de noviembre el Alcalde Ordinario de Castilleja Diego Martín Bermejo (1) dijo que a su noticia es venido que una mujer falleció en esta Villa hoy, y falleció sin hacer testamento, y él quiere hacer inventario de sus bienes en forma de derecho. Y luego recibió juramento de Isabel Cataño (2), vecina de esta Villa, y le tomó su declaración sobre los bienes que quedaron, la cual declaró que quedaron de una mujer llamada Francisca de Espinosa, que falleció esta noche en su casa y que no hizo testamento, los bienes siguientes: una saya amarilla con tres tiras de terciopelo carmesí, raída; una saya de paño colorado, vieja, con una tira de terciopelo naranjado (3), toda rota la faja y la saya vieja con un corpezuelo de terciopelo azul. Y luego el dicho Alcalde Ordinario dejó los dichos bienes en poder y depósito de Andrés Hernández Vizcaíno, vecino de esta Villa. Testigos, Francisco Ortiz, Gonzalo Martín, clérigo, y Juan García Manzanales (4).
Este dicho día el otro Alcalde Ordinario de la Villa (funcionaban dos anualmente, elegidos por el conde de Olivares) Francisco de Contreras, alzó el destierro a Juan de Espinosa (5). Testigos, Diego Ortiz y Gonzalo Pérez.
Este dicho día el dicho Alcalde Ordinario dijo que pedía y requería al reverendo señor Cristóbal Martín de Alaraz que entierre o mande enterrar a la dicha Francisca de Espinosa, que él mandará pagarle los derechos que le pertenecieren. Testigos, Alonso Martín Revuelta, Francisco de Aguilar y Diego Ortiz.
El sábado 25 de diciembre Juan Verde e Inés Alonso su mujer, vecinos de Sevilla y moradores en Castilleja, vendieron por 20 ducados a Juan de Santana, vecino de la Calle Real, presente, 2 ducados de tributo sobre las casas de su morada, que tienen bodega, lagar, vasija y huerta con árboles frutales, linde con casas de Luis Verde, con casas de Alonso ... , con casas de Diego Verde y con la Calle. Testigos, Lorenzo Sánchez, Alcalde Ordinario (que sustituiría antes de finalizar el año a alguno de los otros dos ya conocidos nuestros, ver supra), Miguel de las Casas y Diego Martín Bermejo.
El domingo 26 de diciembre de 1547 Diego Martín Bermejo el mozo —hijo del Alcalde Ordinario— y Ana Díaz su mujer vendieron a Juan de Santana un ducado de tributo sobre las casas de morada de ellos, linde con casas de Pedro Sánchez Vanegas, con casas de los herederos de Hernando Beltrán, con viña del jurado Jiménez y con la Calle Real; sin otro tributo excepto lo que pagan al dicho jurado Jiménez por el solar de las dichas casas; y le venden el tributo por precio de 10 ducados. Testigos, Lorenzo Sánchez, Alcalde Ordinario, Juan Verde y Bartolomé González Masvale.
El lunes 27 de diciembre el referido Juan de Santana vendió por precio de 3 ducados y medio a Cristóbal de Castro, albañil vecino de la Calle Real, dos gallinas de tributo puesto sobre un palacio con su corral que hoy posee Bartolomé González Masvale, linde con casas de Alonso Pérez de Viveros y con el camino que viene de Sevilla a esta Villa. Este mismo día y a dicho albañil y a Inés Delgada su mujer, también les vendieron —ahora Juan de Santana aparece junto a su mujer Isabel Martín, vecinos de la Calle Real— unas casas en el Señorío, con su bodega, lagar, palacio, cocina, corral y pozo, linde con casas de Alonso Pérez el factor, con huerta de Isabel Cataño, viuda de Francisco Morillo, con huerta de los herederos de Diego Mar... , y con la Calle por delante; con cargo de 6 maravedíes de tributo anual al conde de Olivares, 9 reales anuales a la iglesia de Santiago, y dos gallinas a Lope de Cáceres, vecino de esta Villa. El albañil les pagó por las casas 28.000 maravedíes.
El lunes ... de diciembre Catalina de Briones, viuda de Pedro de Moguer y vecina de Sevilla (6), arrienda al señor Salvador [Amador] Jacomar, racionero de la Santa Iglesia de Sevilla y de Canarias, ausente, unas casas que son en Sevilla en la calle Abades de la collación de Santa María, linde con casas en que vive (en blanco) Aguilar, con casas arzobispales y con la calle real, por tiempo de 9 años al precio de 10.000 maravedíes cada uno; y el pago es de esta manera: 45.000 maravedíes que el racionero Jacomar le había prestado a ella puede haber 10 meses poco más o menos, y los otros 45.000 que igualmente le había prestado puede haber mes y medio. Testigos, Hernando Jayán y Esteban Rodríguez su criado.

(1) Diego Martín Bermejo. Ver Los esclavos 75j. Octubre de 2009. Casado Diego con Beatríz Martín de Baena, ambos de origen trianero, tuvieron por hijos a los Vega, siendo una de ellos Mariana de Vega, quien se casó con el espadero desterrado de Sevilla Bernardo de Oliver. El apellido de Bernardo dio origen a todos los posteriores Oliver de nuestra Villa, lo que no conlleva que quienes lo portamos procedamos del espadero, porque hay que considerar que al casarse con Mariana lo incardinó en el tronco común de los Martín Bermejo, más antiguo en la Villa, y que la trasmisión de apellidos no se efectuaba del mismo modo lineal que en la actualidad, de manera que varios hermanos podían llevar el de la madre uno, el de algún tío otro, el de una abuela otro, etc. Sistema que servía a un mismo matrimonio de recordatorio y consideración a todos los antepasados de la familia extensa de ambos cónyuges.

(2) Cataño, Catano o Castaño, que son tres sus variantes, abunda en Castilleja en gente vecina de Sevilla y moradora en el pueblo. "Octaviano Cataño, o Genovés de patria o de origen, en que quedo dudoso. Don Gonzalo Argote de Molina, en la Nobleza de Andalucía, dice que vino a Sevilla de Génova en tiempo del Rey Don Juan el II, y que de él procedió su noble linage. Pero que fue error de imprenta, y que debió decir D. Juan el primero, o no fue el primer Cataño que vino a Sevilla, porque antes del año de 1400 hallo yo en ella Cataños. Y por él vivía Diego Cataño el viejo, Jurado de San Juan de la Palma, que ya tenía capilla y entierro en su Iglesia, de quien todos los siguientes se derivaron, y en este año se ha nombrado Fernán Cataño, Canónigo y Provisor por el Cabildo Sede vacante". Annales eclesiasticos y  secvlares de la muy Noble y muy Leal ciudad de Sevilla. Diego Ortíz de Zúñiga.
En 1547 "recibió [el Notario de la Mesa Arzobispal, Diego Fernandes] de un genovés, Diego Cataño, 35 ducados de oro del seguro de un navío que fue a Nueva España". Jose Antonio Pineda Alfonso. El gobierno arzobispal de Sevilla (tesis doctoral). Universidad de Sevilla, octubre de 2015.
El marido de Isabel, Francisco de Morillo, cambista, fue factor de Francisco de Riberol, y a su hermano y socio Alonso Morillo le dio poder Bautista Cataño para cobrar en la isla Española unas deudas, como también se lo dio Jácome Grimaldo en 1509.
En 1505 Francisco, estante en la isla Española, recibió poder de los mercaderes genoveses Cosme de Riberol y Silvestre de Ryvera, estantes en Sevilla, para cobrar en sus nombres. Ver La cofradía de los Caballeros de la calle Castro de Sevilla: una estrategia de mercaderes en el siglo XVI. María Matilde Hermoso Mellado-Damas. Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
El bachiller Alonso Morillo se casó con Luisa de Alfaro, ya viuda en 1544. Luisa era hija de Luis Fernández de Alfaro, cómitre del rey y contador de la Casa de la Contratación que participó en la carrera de Indias y tenía gran crédito entre los marinos trianeros, y de Ana Ramírez. Luis Fernández de Alfaro se asoció con Martín Cortés y con Fernando de Herrera, el primero padre del Capitán Hernán Cortes*, para comerciar en la Nueva España, en 1519. Luis era hijo de Diego Fernández de Alfaro y de Isabel Ruiz de Morales, muertos antes de 1507. Ver Juan Gil. Los conversos y la Inquisición sevillana. Fundación El Monte, 2000.
De manera que este cómitre Luis Fernández de Alfaro, padre de la cuñada de los castillejanos Francisco Morillo e Isabel Cataño, —quienes a la muerte de Cortes el uno había fallecido y la otra debía ser muy anciana—, era socio del padre del Conquistador Cortés.
* "Realmente, Martín Cortés [Monroy] no era rico, aunque entre eso y ser pobre en la Extremadura de finales del siglo XV mediaba un abismo", dice Esteban Mira Caballos en su articulo La hacienda de Martín Cortés: padre del conquistador de México (Alcántara: Revista del Seminario de Estudios Cacereños, n.º 67. 2007). Y añade que si él y su esposa Catalina Pizarro Altamirano son calificados por muchos cronistas de la época de "hidalgos pobres" puede ser porque los comparan con la inmensa fortuna de su hijo. El padre de ella era mayordomo de la condesa de Medellín. La referencia básica sobre la economía del padre de Hernán Cortés fue difundida por el erudito pacense Celestino Vega en La hacienda de Hernán Cortés en Medellín, en Homenaje a Hernán Cortés. Badajoz. 1948, y dice así: "He visto una escritura que está en el archivo de la parroquia de San Martín: por la cual don Hernando Cortés y su madre hacen donación de la hacienda que tenían en Medellín a Juan Altamirano, su deudo, por haber recibido de él buenas obras… Y lo que donan y señalan es un molino en Ortiga, que hoy llaman Matarratas, un colmenar en la Merchana, una viña en la vega, 5.320 maravedís de censo impuestos sobre casas de particulares y nueve fanegas de trigo de renta. La cabeza dice así, sepan cuantos esta carta de donación vieren como yo doña Catalina Pizarro, mujer que fui de Martín Cortés, ya difunto, que santa gloria haya, y yo don Hernando Cortés,
su hijo, Marqués del Valle, otorgamos, etc. Su fecha en Mérida, un miércoles, primero día de diciembre de 1529 años". Y esto no era todo, nos dice Mira Caballos, sino que, por ejemplo, en 1533 el Capitán Cortés reclamó al rey una renta de hierba de 400.000 maravedíes. Su padre poseía una casa en la calle Feria medellinense, tributos sobre otras casas, un colmenar que producía 20 arrobas de miel y que le rentaba 2.450 maravedíes anuales, una viña, 9 fanegas de trigo con su propio molino en el río Ortigas, afluente del Guadiana con abundante pesca. El reconocimiento oficial de Hernán Cortés como Capitán General y Marqués reportó a sus padres ventajas materiales importantes, como la obtención de un juro de heredad que les vendió Luis de Toledo, hermano del conde de Oropesa, que llegó a rentarles 22.500 maravedíes al año, situado "en la renta de las alcabalas, hierbas forasteras e la dicha villa diez mil maravedís y en las alcabalas de las carnicerías y cuatropeas tres mil y setecientos y cincuenta maravedís, y en la renta de la alcabala de la zapatería tres mil maravedís y en la renta de sal y pescado y aceite tres mil maravedís y en las rentas y alcabala de la feria dos mil y setecientos y cincuenta maravedís, los cuales yo hube de doña Mari Pacheco, mi señora y madre, que los hubo de la señora doña Mencía de Toledo".
Entre los ascendientes de Hernán Cortés hay un Hernán de Monroy y Rodríguez de las Varillas, hijo de María Fernández de Monroy con Joan Rodríguez de las Varillas, caballero de la Banda. Línea familiar muy antigua, puede interesarnos por su vínculo con Melchor Rodríguez de las Varillas, gran terrateniente en Castilleja de la Cuesta (ver Notas varias, 2i. Agosto de 2017; y Notas varias, 2q. Febrero de 2018).

(3) Naranjado o anaranjado. No es muy usual en la escritura del siglo XVI esta palabra para signar un color. La historia de la denominación del color naranja es curiosísima. Aparece documentado en España por primera vez a finales del siglo XIV según Corominas (Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Gredos). Casi a la vez se registra en inglés "orange" para denominar al color naranja, pero mientras "naranja", teniendo origen persa —sánscrito naranga-s— y habiendo llegado a Al Andalus directamente por via árabe, "orange" en referencia a la fruta del naranjo arribó a las islas británicas vía francés antiguo, desde el latín medieval, originalmente narancia, arancia, naranza en veneciano, una alteración de la misma palabra árabe con pérdida de la n inicial, y hasta pasado 1510 no fue usada como un color, "orange color"¨.
En el sánscrito a la palabra narang- se la relaciona con "veneno para elefantes", por una antigua leyenda en la que un elefante muere de glotonería atiborrándose de este fruto.
Todo lo anterior se aplica a la naranja agria o amarga. El árabe oriental de hoy, البرتقالي (alburtuqal) para la naranja dulce, deriva de Portugal, el país que la introdujo en Tánger en el siglo XVI.

(4) Juan García Manzanales y su mujer Ana Sánchez, y Juan Díaz y su mujer, renunciaron el domingo ... de diciembre de 1547 a una querella que sostenían con Íñigo Ortiz de Juanguren*, hijo de Diego Ortiz de Juanguren. Testigos, Bernabé Martín y Julián de Cervantes.
* Ver la serie de entradas Los Juanguren y el espadero. En la primera de esta serie: " Decíamos que Íñigo Ortiz era perfectamente consciente de las ganancias que le esperaban. Ningún mercader aventuraba su dinero ni lo dejaba en manos del azar. El detalle de los cuchillos habla por sí solo; estos 72 podrían reportarle 1.080 pesos si la información que le había llegado por vía de su propio padre era cierta. Éste, Diego Ortiz de Juanguren, participaba con gran interés en las tertulias que don Rodrigo de Cieza organizaba en el patio de su casa comentando las Crónicas del Perú que su hermano había escrito (ver "Rodrigo de Cieza 1", entrada de noviembre de 2008)".
En Sevilla era escaso el apellido Oliver: el maestre Mateo, organero, y su mujer Beatríz Oliver, recibieron escritura de promesa de matrimonio de una hija, Ana de Oliver, para casarse con Francisco de Mesa, el 25 de julio de 1501. Archivo de Protocolos de Sevilla, Libro I de escrituras de dicho año de Francisco Sigura. (En Ensayo de un diccionario de los artífices que florecieron en Sevilla desde el siglo XIII al XVIII inclusive. Tomo III. Jose Gestoso Pérez).

(5) Interesantísima coincidencia del apellido Espinosa. Posterior escrutinio —ardua tarea— de la masa de notas que he ido tomando de escrituras del Archivo Histórico Provincial de Sevilla podrá determinar si hay parentesco entre la fallecida Francisca y el desterrado Juan, y los porqués de fallecimiento y destierro. Además de, rizando el rizo, alguna relación de familia con fray Antonio Vázquez de Espinosa, cuyo segundo apellido es un enigma genealógico para mí.

(6) Madre de Luisa de Briones. Luisa devendría mujer del Hernando Jayán que en este arrendamiento le sirve de testigo. "Solicitaba doña Luisa hacer ella misma la partición, cobrar lo adeudado a su difunto marido, y que se le concediese la tutoría de sus hijos menores. Había presentado la información de cómo fue casada y de los hijos que tuvo con Jayán el 30 de julio de dicho 1577. Estos fueron Pedro Jayán —residente en esta Villa—, Juan Bautista de Briones —hijo mayor que está en Indias—, Juan Guillén —hijo tercero también en Indias—, Hernando Jayán —el cuarto—, Andrés de Jacomar* —quinto—, y Alonso Guillén —sexto—, respecto a los varones; y doña Mencía de Briones, doña Melchora López de Normandía, doña Catalina de Briones, doña María Guillén y doña Inés de Artiaga respecto a las hembras.
* Interesante este Andrés de Jacomar porque refuerza la tesis de que el padre de Hernando Jayán había estado en Canarias y fue perseguido por la Inquisición del archipiélago acusado de judaizante:
"Así mismo se os dio un pedazo de ta. por virtud de un alvalá q. yo envié a Alº de la Fuente, escribano público, por la cual mandaba q. vos diese unas tas. q. son en Daute aguas vertientes hacia La Gomera con el agua q. en ellas hoviere y con todo lo q. en ellas se pudiere aprovechar q. ha linderos del arroyo donde mataron a Andrés de Jacomar." http://lagavetadeaguere.blogspot.com.es/2012/10/capitulo-iii-de-la-antiguedad-al-siglo_15.html

Con toda seguridad el nombre dado al Jacomar castillejano era un recordatorio de su ancestro. En Las Datas de Tenerife, en donde también aparecen (como perceptores de donaciones de tierras) "1.726-16.-Fernando Jayan y Pedro Jayan su hijo. Dos solares. Vos los do. 27 de enero de 1517" y "En 30 de enero de 1517, dieron a Fernando Jayán, Alonso Nuñes, Francisco Mexía, el Bach. de las Casas, regidor, tres solares; Sancho García, Francisco Machuca y Lope Gonzales, Diego del Castillo y su mujer e hijo Diego Velázquez; Antonio Joven, Bartolomé Benites, regidor; su sobrina de Antón de Vallejo, Fernando Alonso, Bartolomé Ximenes y Pedro Alamego." Este Fernando Jayan tiene que ser el padre de nuestro Jayán esposo de doña Luisa, que recaló en Castilleja no sabemos el porqué. Y ¡curiosa coincidencia! el sobredicho Bachiller de las Casas, regidor que recibe tres solares a repartir con Fernando Jayán y con los otros dos colonos, es ni más ni menos que el padre de don Miguel de las Casas, escribano público de nuestra Villa durante largos años. Su dicho padre el bachiller de igual nombre también fue judaizante y asimismo acosado por los inquisidores en Canarias. Acerca del bachiller Miguel de las Casas en las Islas Afortunadas disponemos de una novelesca historia que expondremos en su momento".  Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (3). Mayo de 2016.
El 5 de octubre de 1527 "Se mandó dar la posesión de una capellanía de esta Iglesia provisión de su Majestad, a Amador de Jacomar, Hernado de Góngora y Pedro de Ureña. Se mandó dar posesión por el cabildo pleno".
El 11 de febrero de 1541, "En este día vino a cabildo el señor obispo D. Alonso Virués y dijo que, por cuanto él solía venir a dicho Cabildo a dar parte de otras cosas de menor calidad, entonces quería darle parte de estar informado cómo el racionero Amador de Jacomar había cometido ciertos delitos, tanto en la isla de La Palma como en esta, por los cuales le debía castigar en justicia y conforme al estatuto, con protesta de no añadir ninguna fuerza a dicho estatuto, ni quitársela, si alguna tenía, para lo cual pidió a los señores su parecer, y se salió. Los señores acordaron que por medio del señor canónigo Antonio Salvago, su secretario, repondiese a su señoría e hiciese la sumaria conforma al estatuto de esta Santa Iglesia".
El 1º de febrero de 1559 "Se mandó dar la posesión de una capellanía perpetua (real) al señor racionero de Sevilla Jacomar, por haberla renunciado en él el capellán Diego de Osorio  y aprobádola el rey y el obispo. Osorio fue posesionado al mismo tiempo en una ración de esta Santa Iglesia". José de Viera y Clavijo. Extractos de las actas del cabildo de la catedral de Canarias (1514-1791). Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria. 2007.
El entallador Diego Vázquez, vecino de Sevilla en la collación de San Lorenzo, se obligó con el racionero Amador de Jacomar a hacerle una custodia de madera de borne, el 26 de agosto de 1550.
Otro racionero posterior, Francisco Andrés de Jacomar, —¿su sobrino?—, aparece en el Cabildo de la catedral hispalense por el año 1603, cuando evaluó e informó al dicho Cabildo sobre un libro de misas que habían recibido, escrito por Alonso Lobo en Madrid el año anterior. El libro de Lobo pasó a la biblioteca, a acompañar a otros de música como eran los de Pedro Fernández de Castilleja (nuestro vecino maestro de música cuya biografía tengo pendiente). Pedro Fernández, nacido en Castilleja en 1478, fue Maestro de Capilla de la Catedral de Sevilla y preceptor de Cristóbal de Morales. Fue sucedido en el magisterio por Francisco Guerrero. Ver El libro en la Catedral de Sevilla (siglo XVII). Fernando Santos de la Hera (tesis doctoral). Universidad de Sevilla.
Francisco Andrés de Jacomar, además de supervisar los libros adquiridos, informaba sobre órganos y examinaba a los aspirantes a "canto de órgano", como fue el caso de Cristóbal de las Cormanas en 1599, Francisco Pradillo y Francisco Pérez en 1602, y también supervisaba a los encargados de "criar a los Seises", como fue el licenciado Francisco Conpani, sobrino del maestro Cotes, quien en 1603 cobraba 100 ducados y 40 fanegas de trigo.
El 10 de julio de 1630 vinieron a Castilleja el racionero cantor tiple Felipe de San Martín, el contralto Martín Camarón, y un seise, el día de las Santas Justa y Rufina, "a un havito de una religiosa sobrina suia" [de Felipe]. Ver La música en la Catedral de Sevilla a través de sus Autos Capitulares 1599-1644. Tomo I. En Centro de Documentación Musical de Andalucía, Junta de Andalucía. http://www.centrodedocumentacionmusicaldeandalucia.es/opencms
Y en este Centro de Documentación, La librería de canto de órgano: creación y pervivencia del repertorio del Renacimiento en la actividad musical de la Catedral de Sevilla, por Juan Ruiz Jiménez.
Comprada que fue la villa de Loeches (provincia de Madrid) en 1633 por el conde duque de Olivares, trasladó allí para engrandecerla el convento de dominicas [cuyo hábito vistió la sobrina del tiple Felipe de San Martín, v.s.] que había fundado el mismo conde-duque unos años antes en Castilleja de la Cuesta. Ver Las fundaciones y patronatos conventuales del Conde-Duque de Olivares, de F. Amores Martínez, en Fundadores, fundaciones y espacios de vida conventual: nuevas aportaciones al monacato femenino. María Isabel Viforcos y María Dolores Campos (coordinadoras), Universidad de León, págs. 213-230.
Tengo anotada algunas transcripciones de protocolos referentes a la vida diaria en el convento de dominicas de Castilleja, permítaseme el siguiente excurso:
Por julio de 1625 la condesa de Olivares doña Inés de Zúñiga y el abad de Olivares escribieron al embajador español en Roma duque de Pastrana para que solicitase al papa una bula encaminada a fundar el convento en Catilleja. Dominico porque el más ilustre antecesor de los Guzmanes se llamó Domingo. 
Un mes después el Inquisidor del Santo Oficio de Valladolid licenciado Francisco Salgado, el jesuita Miguel de San Román y los capellanes Antonio Serrano y Luis de la Fuente fueron encargados por los condes de Olivares para trasladar monjas agustinas recoletas desde los coventos de Palencia y de Valladolid a Castilleja, y el 5 de enero de 1626 quedó definitivamente fundado el cenobio, compuesto por 33 monjas, 5 legas y un colegio de 12 niñas. La casa fue adquirida al vecino de nuestra Villa Francisco de Torreblanca.
 En Castilleja de la Cuesta a 14 de enero de 1627, estando en el monasterio de monjas de la Concepción Dominica de esta dicha Villa al locutorio que sale a la puerta reglar de dicho convento, habiendo tañido una campana del locutorio dentro, estando de parte de adentro la madre María del Espiritu Santo, priora; soror Ana de la Encarnación, supriora; soror Isabel de la Natividad, tornera y portera; soror Catalina de Cristo, portera y consiliaria; soror María de San Ignacio, sacristana y consiliaria, que dijeron ser las discretas y diputadas, y lugar donde se acostumbra a juntar para tratar y conferir las cosas y negocios y otorgar escrituras tocantes o pertenecientes al dicho convento, y que ahora lo están por la dicha campana para lo que de yuso se hará mención, la dicha priora les propuso que mediante inclinación y determinación de María de San Francisco, que en el siglo se llamaba doña Francisca de Hurtado, hija legítima de Diego Hurtado de la Fuente y de doña Aldonza de Velasco, vecinos de la ciudad de Toledo, de entrar en religión en el dicho convento, conque el dicho convento le dé licencia a renunciar sus legítimas paterna y materna, y con la conformidad de los Excelentísimos Señores Conde y Condesa de Olivares, Duque y Duquesa de Sanlúcar la Mayor, patronos y fundadores del dicho convento, y por la relación que tienen así de las costumbres y recogimiento de la dicha María de San Francisco como de su calidad, y porque cumpla con el dicho trato, por cuanto han concurrido todas en que la reciban y haga la dicha renunciación. Siendo testigos el doctor Juan de Amaya, capellán y confesor de las dichas monjas, y Alonso Ramos y Gonzalo de Luque, vecinos y estantes en esta Villa. Firmaron, Escribano, Pedro Pérez de Cuéllar, del Concejo de la Villa.
Es posible que el toledano Sebastián Hurtado de Herrera, comerciante, familiar de la Inquisición de Toledo y su alcalde ordinario en 1635, fuera hermano de la novicia del convento castillejense María de San Francisco. Sebastián fue hijo de Juan Hurtado de Herrera y de Beatríz de la Fuente, naturales de Toledo, él alcalde de hidalgos y regidor de la villa de Jumela.
El día de la admisión de María de San Francisco —en el siglo doña Francisca de Hurtado—, con el preámbulo anterior y so el mismo sistema de votación de las dichas subpriora, tornera, portera, consiliaria, etc., y con los mismos testigos y escribano del Concejo, se admitieron, previas las condiciones referidas, a:
— María de San Gerònimo, —doña Gerónima Coello el el siglo—, hija de Miguel Coello, natural de Aceiton en Portugal, y de doña Francisca Girón, natural de Toledo. Aceiton en el siglo XVIII era asiento de fábricas de tejidos de algodón y estampados, y antes fue lugar de esparcimiento y descanso del duque de Aveiro hacia 1619. Poco más se encuentra en la Red de esta pequeña localidad lusitana.
— María Magdalena de Jesús, — doña María de Orselles en el siglo—, hija de Pedro de Orselles y de Isabel Santos, vecinos de Valladolid.
— Ana María de Santo Domingo, —doña María Zapata en el siglo—, hija de Bernardo Zapata y de doña Catalina Valcázar, naturales de Alcocer (Guadalajara). Un Luis Zapata, vecino de Llerena, se casó con Leonor de Cieza, hermana del cura de Castilleja Rodrigo de Cieza, y tuvieron entre sus hijos a Beatríz del Bosque, agraciada con 50.000 maravedies que le dejó al morir su otro tío, Pedro "el Príncipe de los Cronistas". El padre de la mujer de Pedro de Cieza fue Juan de Llerena, y la madre María de Abreu. Juan poseía bienes en San Juan del Puerto. En esta villa tengo registrados a unos Abreu: "Alonso Ortiz de Abreu Galindo y Jerónimo Abreu Galindo, naturales y vecinos de San Juan del Puerto, hijos de Juan Ortiz de Abreu y de Elvira Abreu de Galindo". Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (1). Mayo de 2016.
— María de Santa Inés, —doña Inés Yáñez en el siglo—, hija de Domingo Yáñez y de doña Francisca de Sanjurjo Rubinos, naturales de Lugo.
— María de Santa Águeda, —doña Ana de la Peña en el siglo—, hija de Domingo de la Peña y de doña María de Medina, naturales de Guermeces de Tar, obispado de Burgos. (Huérmeces, a 20 kilómetros de Burgos).
Al siguiente día, el 15, las monjas continuaron con la votación para admitir nuevas religiosas en el convento:
— María Casilda de la Ascensión, —doña Casilda en el siglo—. No se mencionan sus padres. Esta vez los testigos fueron el licenciado Diego Delgado Zambrano, capellán del dicho convento, el capitán Agustín de Castro Polaino, y don Diego Lasso de la Vega, vecinos y moradores en Castilleja de la Cuesta.
— María de la Merced, —doña Catalina de Torres en el siglo—. No se mencionan sus padres. Testigos, los mismos que la anterior.
— María de los Ángeles, —doña María de Porras en el siglo—, hija del licenciado Roque de Porras y de doña Gerónima de Avendaño, naturales de la villa de ¿Megar Ramental?. Testigos, los mismos.
Se volvió a repetir la votación del día anterior por María de San Francisco —doña Francisca de Hurtado—. Testigos, los mismos que las anteriores.
Al siguiente día, el 16, se votó por:
— María de la Concepción, —doña Casilda de Bustamante y Torquemada en el siglo—, hija de Carlos de Bustamante y Torquemada y de doña Beatríz de ¿Vioseron?, vecinos de Valladolid, difuntos. Y el ingreso se hizo con la asistencia de don Francisco Fernández Beltrán, Abad Mayor de la Colegial de Olivares, delegado del señor obispo de Cádiz. Testigos, Juan Martín, Pedro Martín y Juan de Henao, vecinos de esta Villa de Castilleja. María Casilda renunció sus bienes en su hermano Bartolomé Bustamante de Torquemada. En 1596 un Bartolomé de Bustamante y Torquemada hizo testamento, abierto en Valladolid. Nombra por uno de sus hijos, el mayorazgo, a Carlos Bustamante, que fue paje del conde de Benavente y se casó con Beatríz de Hevia (¿la Vioseron?). Su hermano Francisco de Bustamante vino a Sevilla y por medio de su primo Alvar Gómez de Abaunza, Alcalde de la Justicia sevillana, pasó a las Indias y murió en el Perú. Otra hermana, doña Crispina, estando en Ronda con su padre, se escapó con un tejedor de tafetanes, y Carlos hubo de ir a Granada a seguir los pleitos consiguientes, siendo condenado el tejedor a morir colgado por el cuello en una horca levantada ante la casa del padre, a la sazón Corregidor de dicha Ronda, mas éste lo perdonó y la sentencia quedó en el aire, por apartamiento y desestimiento de la querella.
— María de la Trinidad, —doña Catalina de Torres en el siglo—, de padres fallecidos. Testigos, los mismos que la anterior. (Parece ser la misma Catalina de Torres del día anterior), María de la Merced.
Se volvió a repetir la votación del día anterior por María de los Ángeles, —doña María de Porras en el siglo—.
Dos días después, el 18 de enero, la referida madre priora María del Espíritu Santo dió poder a Cristóbal Jiménez y al licenciado Juan Barrera para la adquisición de mobiliario y decoración:
"Sepan cuantos esta carta vieren como yo, María del Espíritu Santo, priora de este convento y monasterio de nuestra Señora de la Concepción de dominicas, sita en esta villa de Castilleja de la Cuesta, de donde son patronos los excelentísimos señores condes de Olivares: Otorgo y conozco que doy poder ...a los señores, el licenciado Juan Barrena Ortiz, canónigo de la villa de Vélez y arcediano de Málaga, y a Cristóbal Ximénez Gómez, contador de la hacienda y estado de su Excelencia de los dichos cabildos de la ciudad de Sevilla y a cualquier de ellos insolidum, para que puedan comprar y compren ellos o la persona en quién les sustituyere y esté en poder en la dicha ciudad de Sevilla, como en el Puerto de Sanlúcar de Barrameda y en otros puertos y feria de los Molares y otras cualquier ferias y en la ciudad de Granada, Málaga, en Antequera, Ronda y otras cualquier ciudad, o villas y lugares de estos reinos y donde las hallaren todas y cualquier cosas  de damasco, terciopelos, rasos, tafetanes, telas ricas de primavera, y todas las demás y otros géneros de sedas y telas de oro y plata, e hilo de oro y plata en la cantidad que les pareciere; y piezas de plata dorada; y asimismo puedan comprar y compren lienzos de todo género, pasamanos de oro y plata y otros de seda, colgaduras y flecos de seda y oro y plata y sin ella; lama para colchones, camas de madera y entre palos y hierro labrado y por labrar, cobre labrado y por labrar y otras cualquier cosas que les pareciere sean convenientes para la Iglesia de este dicho convento y para su servicio de el dicho convento y para su fábrica, en la cantidad y precio que quisieren concertar, pagando como han de pagar … Fecha la carta en Castilleja de la Cuesta en 18 días del mes de  enero de 1627 años, estando en el locutorio de dicho convento, el doctor Juan de Amaya, el licenciado Diego Delgado y Pedro Martínez, entrose  el registro por el torno de dicho convento y salió".
Al año, en 11 de diciembre de 1628, los condes aumentan el mayorazgo: "Ítem. El patronazgo de monjas dominicas que nosotros hemos fundado en nuestra Villa de Castilleja de la Cuesta con título de la Concepción dominica, según y cómo consta y parece por la dicha escritura de fundación que pasó y se otorgó ante Santiago Fernández, escribano del número de esta Villa, en ella en cinco de enero del año de mil y seiscientos y veinte y seis ". "Y porque el monasterio que hemos fundado en nuestra Villa de Castilleja de la Cuesta de las dichas monjas dominicas ha sido por particular devoción de la condesa, mi mujer, y la tiene de que enteramente se cumplan los siete mil ducados de renta de su fundación, es declaración que si en nuestra vida no se hubieren fundado ni entregado los títulos de ella, los administradores de las encomiendas y demás hacienda que quedare nuestra cumplan la dicha situación de siete mil ducados en juros de a veinte que por lo menos entren en la mitad de la renta, porque nuestra determinada voluntad es que se cumplan la dicha dotación y voluntad de la dicha condesa, mi mujer". Antonio Herrera García. El Estado de Olivares. Sevilla, 1990. Págs. 313-330.
En 6 junio de 1632 el Abad mayor de Olivares don Francisco Fernández Beltrán nombró a la madre María Ana de la Encarnación como vicaria y presidenta del convento, tras diez años de ejercer de priora, "con ratificación de las demás ministras y oficialas que hoy son hasta que se haga nueva elección". Como vemos, las monjas toman las decisiones más importantes.
El 26 de junio de 1634 en Castilleja de la Cuesta ante el escribano de su Concejo Pablo de Mercado y testigos, la madre María Ana de la Encarnación, superiora del convento de la Concepción Dominicas de esta dicha Villa, dijo que sor María Rufina de la Asunción, monja religiosa profesa en dicho convento, murió, y que es su cuerpo aquel que está en el coro bajo de dicho convento en una media caja de madera, y que soror María Luisa del Sacromonte, religiosa del dicho convento, ha muchos días que murió, cuyos huesos y calavera son aquellos que allí estaban en el dicho coro bajo del dicho convento, la cual fue enterrada en el dicho convento, y el señor don Francisco de la Calle, Abad de la Iglesia Colegial de Olivares y ordinario de este dicho convento, que presente estaba, dijo que atento a que este dicho convento está de próximo para mudarse a otro lugar [esto es, Loeches en Madrid, v.s.] donde es la voluntad de los Excelentísimos Señores conde y condesa de Olivares, fundadores del dicho convento, que mandaba el dicho Abad que los huesos de las dichas religiosas se lleven a la iglesia de Santiago de esta Villa y allí se depositen para los trasladar a otra parte cuando convenga, y así los huesos fueron enterrados en depósito en una sepultura junto y en medio de las estradas del altar mayor, en una caja de madera con su tapa, y el licenciado Juan Ramos Zambrano, presente, la recibió en depósito. Testigos, el capitán Agustín de Castro Polaino, Domingo ... , y Diego Martín Tomé.
En septiembre de 1634 se hizo inventario de los bienes del convento abandonado:
En la Villa de Castilleja de la Cuesta en trece de septiembre de 1634 años. Yo, el presente escribano Público del Concejo de Su majestad de esta dicha Villa, estando en el Convento de la Concepción Dominica de ella, la hermana Ana de la Encarnación, priora de dicho convento dijo que por cuanto necesitan para mudarse las religiosas de este convento a la villa de Gelo (sic), y para que en todo tiempo conste como queda la casa donde han estado, se pide hacer inventario de todo lo que queda en la dicha casa, para que como digo es lo que sigue:
 Primeramente dos puertas en la parte que era iglesia que salen a la calle con dos cerrojos por dentro y llave de loba. .La Capilla que era de San Agustín, forrada de madera, y otra puerta que está donde la Sacristía que sale a la iglesia, con su llave. .Otras dos puertas de ventanas con bastidores con una reja de hierro en la Sacristía que sale  a la calle. .Otra puerta que es donde salía del confesionario en la sacristía con su bastidor. .Otra puerta que sale al patio de la sacristía de adentro. .Dos puertas que salen al patio de la casa y la otra al callejón del coro bajo con la llave y la otra con su cerrojo. .Una ventana con bastidor para que se alumbre la Sacristía. Una ventana con dos puertas que sale a dicho patio. 
Dos puertas con bastidor que sale a dicho lugar con dos cerrojos, el uno con llave. Dos puertas pequeñas con una reja pequeña de hierro delante. .Otra puerta pequeña en una escalera que sube al dormitorio alto. .Otra puerta grande que sale que sale al patio principal con su llave. .Otra puerta  con bastidor con su cerrojo y llave. Dos puertas con su bastidor y cerrojo que sale a la huerta. Otra puerta con su bastidor que sale a la dicha huerta.
Dormitorio bajo:
.Seis puertas con bastidores con los picaportes con sus ventanas y rejas de hierro, las cuatro de ellas iguales y las otras más pequeñas. .Otras cuatro puertas en el patio principal, las tres con sus llaves y medias ventanas con bastidor que salen a dicho patio.Otra puerta que sale a dicho patio. .Otra puerta por donde se entra a la cocina. .Otra puerta con bastidor que sale al patio de la cocina. .Otra puerta que está en la cocina con su reja.
Dormitorio alto:
Otra puerta que sale a la escalera. .Otra puerta que sale al patio que llaman la huerta pequeña. Otras dos puertas y rejas. .Doce puertas de celdas puestas en bastidores con sus rejas de hierro pequeñas .Seis puertas altas con rejas con rejas de hierro y sus picaportes. .Otra puerta que sale al patio de la huerta. .Otro dormitorio que sale al cuerpo alto. .Dos puertas con sus bastidores. Dos rejas de hierro. .Siete puertas puestas en las celdas con sus bastidores, sus llaves y picaportes. .En la Sacristía tres naranjos. .Una noria con su llave de hierro .Cuatro limoncitos.
El convento de Loeches perdura hoy día, y en él se alberga el panteón familiar de la Casa de Olivares y de la de Alba, fusionadas a principios del siglo XVIII. Ver  Francisco Amores Martínez, La Inmaculada Concepción en la Colegiata de Olivares (Sevilla). Fundadores, fundaciones y espacios de vida conventual: nuevas aportaciones al monacato femenino. Y Juan Prieto Gordillo, La estancia de la congregación de Dominicas Concepcionistas en Castilleja de la Cuesta (1626-1634), en Actas de la XIII Jornada de Historia y Patrimonio sobre la provincia de Sevilla. Carmona, 29 de octubre de 2016.
El relevo, en 1635, de monjas dominicas por monjes franciscanos en en el viejo convento de la calle del mismo nombre, (luego calle del General Antonio Venenc, y por fin de nuevo calle del Convento, tal como está rotulada en la actualidad), no se hizo sin, literalmente, bulla, alboroto y ruido, por parte de los mocetones franciscanos:
En esta Villa de Castilleja de la Cuesta en 10 de enero de 1635, miércoles, como a las ocho o las nueve de la noche poco más o menos, hubo en esta Villa un gran ruido y alboroto disiendo (sic) que robaban la casa que había sido convento de monjas, que es de su Excelencia el conde de Olivares, Duque de Sanlúcar la Mayor y Señor de esta dicha Villa, y habiendo acudido al dicho alboroto Roque de las Cuevas, mayordomo de Su Excelencia, y otras muchas personas y el presente escribano, pareció que dicho alboroto había sido que unos frailes de la Orden de San Diego habían descerrajado la serradura (sic) de la puerta de la calle de la dicha casa y se habían entrado en ella y serrándola (sic) por dentro, los cuales dichos frailes son los del convento de Olivares, y que el dicho Roque de las Cuevas había hecho abrir las puertas y hallado dentro los dichos frailes, y habiéndoles preguntado si traían orden de Su Excelencia para entrar en la dicha casa, dijeron que a su tiempo la mostrarían, por lo cual el dicho Roque de las Cuevas les requirió a los dichos frailes una, dos y tres veces, y a fray Juan de Fuente de Cantos, que así se dijo llamar y ser Guardián, que se saliese de la dicha casa y la dejasen libre y desembarazada, por cuanto era de Su Excelencia y no podían entrar en ella sin su orden, y que desde luego protestaba que por haberse entrado en la dicha casa fuese visto perjudicarle a Su Excelencia cosa ninguna, ni a su derecho, por cuanto el haberse entrado y querer tomar posesión de ella era violenta (sic) y contra voluntad de Su Excelencia, por cuanto no tienen orden para ello, y que así desde luego para en todo tiempo protestaba y protestó la nulidad de cualquier derecho que quisiesen aducir por haber entrado en la dicha casa (línea rota) les rogó le sean testigos del dicho pedimento, siendo testigos Alonso Ramos, Hernando de Aguilar y Diego de Vega Montaño, vecinos de esta dicha Villa, y otras muchas personas  que presente estaban. Firmó el escribano público y del Concejo Pablo de Mercado.
Los huesos de las dos monjas depositados en la iglesia de Santiago en 1634 (v.s.) estuvieron allí hasta que en 1639 el conde duque los reclamó:
En la Villa de Castilleja de la Cuesta, en ocho días del mes de septiembre de 1639, en presencia de mí, Pablo de Mercado, escribano público y del Concejo de esta dicha Villa, digo que han tenido orden del señor conde duque de Olivares don Gaspar de Guzmán, para que los huesos de sor María Rufina de la Asunción y de sor María Luisa Sacramento [o Sacromonte, v.s.], monjas difuntas que fueron del convento de la Concepción, dominicas descalzas, que estuvo en esta Villa, y ahora está en la ciudad de Loeches, que fueron depositadas en la Iglesia de Señor Santiago de esta Villa, como consta de un depósito que pasó ante mí, en veintiséis días del mes de junio del año pasado de 1634 a que me refiero, se lleven a dicho convento que está en la dicha villa de Loeches, y para esto se requirió al bachiller Domingo Calderón, presbítero beneficiado de la dicha Iglesia de Santiago de esta Villa, deje desenterrar los huesos de dichas religiosas que fueron depositados en la dicha Iglesia, y los entregue para el dicho efecto de llevarlos al dicho su convento de la Villa de Loeches. Por un peón se abrió la sepultura donde estaban los cuerpos de las dichas dos religiosas y se sacaron en una caja en que estaban enterrados, y el dicho bachiller Domingo Calderón se los entregó al licenciado Pedro Martínez de Alvinagorta, presbítero capellán del señor don Francisco de la Calle, abad de la Iglesia Colegial de Olivares, y a Alonso de la Cueva, sacristán mayor de dicha Iglesia Colegial, y los suso dichos los recibieron y llevaron en su poder, y dijeron los llevaban a la Villa de Olivares para que de allí los llevaran al dicho convento de monjas de la Villa de Loeches.
Y, previa súplica de disculpas al eventual lector de esta Historia de Castilleja por esta extensa y extemporánea digresión, recapitulo brevemente volviendo a doña Catalina de Briones, suegra de Hernando Jayán, presente y viuda en diciembre de 1547, en la Castilleja que vió morir entonces al conquistador de México. Con relación de parentesco ella —por su nuero Jayán— con los Jacomar de la catedral de Sevilla, el segundo de estos Jacomar envió al convento de dominicas de la Villa a un cantor tiple, tío de una de las monjas, con ocasión del día de las Santas Justa y Rufina del verano de 1630 (v.s.).
Hijo de Pedro de Moguer y de Catalina de Briones fue el canónigo Juan de Moguer, muerto el 3 de abril de 1545. Testó el 25 de febrero estando enfermo y al dia siguiente hizo un codicilo. Archivo de Protocolos de Sevilla, Oficio 19, 1545, libro 1, folios 772-4v y 802v-4. Juan fue albacea de Pedro Suárez de Gibraleón, hijo de Francisco Suárez y nieto de Pedro Hernández Benadeva, hijo de reconciliados y nieto de condenados a la hoguera. Ver Jose Antonio Ollero Pina. Una familia de conversos sevillanos en los orígenes de la Inquisición: Los Benadeva. Hispania Sacra. Madrid. Tomo 40, N.º 81 (1 de enero de 1988), pág. 45.
Y por fin, algo que podría significar el ancestro de Hernando Jayán y Miguel de las Casas, escribano de Castilleja (v.s.), en Canarias: "El 28 de junio de 1445, Fernán Peraza logró reunificar el fragmentado Señorío de las islas de Canaria en su persona, tras permutar una finca olivarera situada en la localidad sevillana de Huévar, que había pertenecido a su difunta esposa, por los derechos que Guillén de las Casas, hermano de su suegro, poseía sobre el feudo canario. Los dos hijos legítimos del nuevo señor, Guillén Peraza e Inés de las Casas –la futura doña Inés Peraza, última titular del Señorío–, aún siendo los herederos de la hacienda sevillana por vía materna, no tuvieron otra opción que consentir en el trueque de la propiedad al ser menores de edad y estar sujetos a la patria potestad". (En https://proyectotarha.org/2016/05/04/la-muerte-de-guillen-peraza). Jacomar Verneis, procedente de la isla de El Hierro, es conocido en las Islas Canarias por ser uno de los hombres más crueles que ha pasado por el archipiélago. Junto al sevillano Guillén de Peraza de las Casas, protagonizaron las batallas más brutales que sucedieron en las distintas islas en el siglo XVI. Pese a ello, Jacomar cobró gran importancia y le dio nombre a los lugares que encontramos con esta denominación en alguna de las ocho islas. (En https://verdeaurora.com/descubre-la-historia-detras-de-la-playa-de-jacomar/).

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Los olvidados, 12q.

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