lunes, 1 de junio de 2020

Historia de los apellidos, 21p.



En la vitrina, sable de honor de Agustín de Iturbide [Siglo XIX]. Puño de marfil y bronce. Hoja pavonada a fuego al azul. Decoración en oro y plata en ambos lados con motivos figurativos, vegetales y heráldicos, entre los que figura el monograma del rey Fernando VII y las iniciales Y.A. 102 x 17 cm.
Vaina para sable [Siglo XIX] Madera forrada en piel. Brocal, abrazadera con anilla y cantonera de metal labrado con motivos vegetales. 89 cm. Y tres medallas del emperador Maximiliano de México. ARCHIVO GENERAL DE INDIAS.  Colección duque de Montpensier.

Es el sable de Agustín de Iturbide (1783-1824), registrado por Fernán Caballero en su catálogo, tal y como hoy se expone en el Archivo General de Indias. Proclamado Iturbide emperador de México en mayo de 1822 por muchedumbres en las calles y por el Congreso, fue declarado posteriormente traidor por el dicho Congreso, y murió fusilado.
Beatríz y Gerarda de Orleans, descendientes del duque de Montpensier, cedieron los objetos de la colección castillejana —un centenar de piezas mexicanas, lo que inventarió Fernán Caballero que estamos ahora examinando, y lo contenido en la Biblioteca Colombina que anoto más abajo— para una exposición que se tituló "El Sueño de un Imperio", abierta en el Archivo de Indias de Sevilla entre 2007-2008. Las irlandesas de Castilleja habían trasladado la colección al Real Alcázar, desde donde pasó, tras un breve regreso a nuestra Villa (1), al Archivo de Indias en 1933. Desde aquí, por falta de espacio expositivo, la cedieron al Museo de América de Madrid, que la guardó durante décadas hasta su actual recuperación. Entre las piezas más interesantes hay dos soperas de loza china, y nuestro sable de Iturbide. Todo ello ya forma parte de la exposición permanente de dicho Archivo de Indias.


(1) Durante este período con la colección de regreso a Castilleja tuvo lugar, en diciembre del año 1928, un homenaje a Hernán Cortés que se celebró en el convento de Las Irlandesas, con discurso pronunciado por el presidente del Ateneo sevillano, señor Manuel Blasco Garzón, según se reseña en La Hormiga de Oro, Ilustración Católica, del día 13. En la fotografía, entre las autoridades, se observan algunos vecinos del pueblo. Manuel Blasco (Sevilla,1885- Buenos Aires,1954), político, abogado, varias veces diputado y ministro durante la República, destacó por su brillante oratoria. Republicano en su juventud, se pasó a las filas monárquicas del Partido Liberal, aunque luego figuró en el Frente Popular. En calidad de sustituto del alcalde de Sevilla, durante el verano de 1921 llegó a promover la instalación de un hospital de sangre en el palacio de San Telmo destinado a atender a los numerosos heridos de la guerra de Marruecos*. Por entonces San Telmo había sido donado al Arzobispado. Blasco fue ministro de Justicia durante el estallido de la Guerra Civil, exiliándose a Argentina. Escribió España Heroica, Evocaciones andaluzas y Gloria y Pasión de Antonio Machado.
* Recordemos la entrada anterior con Fernán Caballero preocupada también por los heridos de la anterior guerra: "Los heridos fueron recibidos aquí en triunfo; están acariciados y mimados; ninguno muere, y todos alegres claman por su pronta curación, no para irse a restablecer a sus casas, sino para volver a África".






Las cinco fotografías, tomadas en la exposición permanente del Archivo de Indias, muestran objetos de la colección de Montpensier. La primera son calabazas pintadas, la segunda es un cisne de porcelana, y las tres restantes son figuras de terracota pintada.


(Continuación de la carta de Cecilia en La Ilustración Española y Americana de la entrada anterior):
Adornan las paredes de esta sala, mejor dicho, de este museo, varios cuadros pintados al óleo con vistas de Méjico, Veracruz y Jalapa (1), trofeos de armas de los indios, un escudo de cuero pintado y adornado de plumas, que perteneció a un jefe indio de la familia de Moctezuma (2), y por último, bajo un dosel y cortinaje de damasco, un crucifijo fabricado en Méjico, que es de marfil, de cerca de una vara y media de altura, y a excepción de los brazos, de una sola pieza.
Sobre una mesa hay colocado un gran libro en blanco, o álbum, en que se han escrito varias composiciones poéticas, y donde han consignado sus nombres muchas personas, entre las que las hay muy notables, que, amantes de pasadas glorias, han visitado aquel lugar en que murió un héroe que fue una de las mejores de su patria, y cuya memoria aparece allí hoy tan espléndida e inteligente, honrada por unos príncipes que nada emprenden al acaso, y que siempre en sus empresas saben unir a su conveniencia el culto de las artes, del saber y de la beneficencia, y el amor a las glorias del país.
El piso principal de este castillo, que no tiene tampoco ventanas sino al campo y al jardín, está destinado a los hijos de SS.AA. y a parte de la servidumbre. El segundo piso lo ocupan SS.AA.RR., y está sencilla pero preciosamente alhajado, con muebles de raíz. Cercano a las alcobas hay un precioso gabinete-tocador, donde a la sazón, y por ser el mes de María, se alzaba un altar a la Virgen, profusamente adornado de flores, al pie del cual esta religiosa hija de nuestros Reyes reune a sus hijos y doncellas para brindar con ellos el conocido culto del més de las flores a la Virgen.
El ángulo contiguo a estas habitaciones lo forma una torre en que hay una sala, o mas bien un belveder, con balcones grandes, morunos en sus tres costados, que ofrecen unas vistas magníficas, en particular aquel que da frente a la vega y a Sevilla. Por cima de esta ciudad encuentra la vista a Carmona en su altura, yendo a descansar sobre las cúspides de las montañas de Ronda (3). El día en que de esta vista disfruté, estaba, como he dicho, nublado, por lo que no deslumbraba el brillo esplendente del sol; cada objeto, aunque lejano, se divisaba minuciosamente, sin que ningún pormenor del paisaje se ocultase; solo el río, al que presta el sol un brillo que no tiene, ocultaba como avergonzado sus turbias aguas entre los árboles y sus altas orillas. La catedral, en cambio, surgía sobre Sevilla, como se eleva la religión sobre todo lo que es humano.
Los otros dos balcones tienen alegres vistas, el uno a los jardines, el otro al pueblo, y en lontananza a olivares y arboledas, y más allá el uno al pueblecito de Tomares, el otro al de Castilleja de Guzmán.
En esta deliciosa morada, a la grandeza y encanto de las flores se agrega la paz y el silencio, y situada como se halla en tanta elevación, lo mucho que la vista descubre se ve de alto y de lejos, y esto sucede a sus augustos moradores, así material como moralmente, y es bien cierto que si pudiesen desde allí esparcir la felicidad de su interior, la paz de su conciencia y el contento de sus corazones por todas partes, lo habían gustosos, como esparcen sus consuelos y sus dones entre los necesitados.
A la izquierda del emparrado que mencioné anteriormente tiene la nueva construcción un ángulo saliente que forma el comedor, linda pieza que por casi todas partes mira al jardín por repetidas vidrieras. Después del emparrado está el pavimento del patio de la antigua casa; ahora han reemplazado floridas macetas los escombros que lo cubrían. Vése allí un saltador a flor de tierra, con su recipiente formado de azulejos bien conservados, y un estanquito en el que, según tradición, se divertía el grande hombre en sus últimos días en ver nadar pececillos encarnados. Los cimientos y pequeños trozos-muros de la que fue habitación de Hernán Cortés (4) se han conservado religiosamente  entre un bosque de azucenas, como joyas en algodones.
El jardín que han agregado SS.AA.RR. a la posesión es muy grande, o mejor dicho, es un pequeño parque cercado de tapia. Como por encanto, se ha formado allí un bosque de variados árboles, bajo cuya sombra se extienden y serpentean sendas, a cuyas orillas ofrecen los rosales flores de diversos matices. Enormes y antiguas higueras han sido allí conservadas con tanto cuidado, como si existiese tradición de que hubiesen prestado su sombra al ilustre anciano.
Omito, por no ser prolijo, otros detalles de secundario interés sobre esta regia morada, pero que completan la belleza y comodidad del conjunto; mas no terminaré sin decir, acerca del héroe que aquí murió el día 3 de Diciembre de 1547, que al día siguiente de su muerte fue trasladado y depositado su cadáver en el panteón de los Duques de Medina Sidonia en el inmediato monasterio de San Isidro (sic) del Campo, con licencia del Duque D. Juan III, siendo testigo éste, su hijo D. Juan de Guzmán, Conde de Niebla, D. Juan de Saavedra, Conde de Castelar, y el Marqués de Cortés, asistente de Sevilla, con otros muchos señores, tomando acta el escribano de Santiponce, Andrés Alonso.
En 9 de Junio de 1550 se trasladó a otro sepulcro en la misma iglesia. El año 1566, con arreglo a su última voluntad, su hijo D. Martín, Marqués del Valle, hizo trasladar sus restos a Méjico para ser depositados definitivamente en la iglesia del Hospital de Jesús, fundada y dotada anteriormente por él. Estos apuntes están tomados de un Memorial firmado por Fr. Francisco de Torres, monje de San Isidro, escrito a fines del siglo XVI, según parece por la letra.

He descrito a V., mi querido amigo, no como merece, sino como he podido, esta morada rica y sencilla, cristiana y española, en su bello vestido moruno, cuya construcción y engrandecimiento se han ido formando por un recuerdo sobre unas ruinas, con el noble propósito y patriótico objeto de honrar la memoria de un grande hombre, viniendo así a hacerse patente una vez más la justa aplicación de aquella máxima popular: Quien a otros honra se honra a sí mismo; pues mucha honra han alcanzado SS.AA.RR. enalteciendo la ajena. Fernán Caballero.

(1) Debo a la amabilísima atención de Nuria Casquete de Prado Sagrera, directora de la Biblioteca Colombina, el poder ampliar el inventario que Fernán Caballero nos ofrece. En el Catálogo de recuerdos en el palacio de Montpensier en Castilleja. Imprenta de Francisco Álvarez y Cía., Impresores de SS.AA.RR. y Honorarios de Cámara de Su Majestad. Calle Tetuán, n.º 25. Año de 1866, aparece lo que sigue:
En el salón de Hernán Cortés.
— La copia del retrato de Hernán Cortés que relaciona Fernán Caballero, con detalles añadidos, como el de su autor, Giovanni (Gios. DI). 1857. Palermo. Alto, 6 pies y 11 pulgadas; ancho, 4 pies y 3 pulgadas. (Es copia del que poseen en Sicilia los Duques de Monteleone, descendientes y herederos del Conquistador de Méjico).
— Un cuadro al óleo titulado "Hernán Cortés manifiesta a los embajadores de Montezuma (sic) su resolución de pasar a la Corte de Méjico y destruir la idolatría. Su autor, Galofre, 1854. Alto, 4 pies y 1 pulgada; ancho, 6 pies y 1 pulgada.
— Un retrato de Hernán Cortés, copia de Diego Velázquez realizada por Velázquez de Silva. Alto, 4 pies y 7 pulgadas; ancho, 4 pies y 6 pulgadas. (El original se halla en el Museo de Madrid, bajo el título de "Hombre desconocido").
— Un retrato de Antonio de Solís, el historiador de La Conquista de Méjico, de autor desconocido. Alto, 2 pies y 2 pulgadas; ancho, 1 pie y 7 pulgadas.
— Un retrato de Hernán Cortés. Alto, 2 pies y 1 pulgada; ancho, 1 pie y 7 pulgadas. (Está sacado del que se encuentra en el Archivo de Indias de Sevilla, cuyo original se encuentra, dicen, en Méjico).
Ataque de un cuartel de la Vera-Cruz por el príncipe de Jainville, en 5 de noviembre de 1838. Alto, 1 pie y 1 pulgada; ancho, 1 pie y 6 pulgadas.
San Benito con los Cuatro Evangelios. Tabla. Alto, 1 pie; ancho, 10 pulgadas.
— Retrato de Hernán Cortés. Pastel. Círculo. Diámetro, 11 pulgadas. (Copiado por la señorita Victoria Barbier, de un dibujo muy antiguo que se halla en el Museo del Louvre de París).
Vista en la actualidad, y ramas, del árbol llamado Alhuehuete, bajo el cual reposó Hernán Cortés después del ataque que sufrió en la Calzada de las Lagunas de Méjico, en su primera retirada de aquella ciudad. Lápiz. Alto, 1 pie y 1 pulgada; ancho, 10 pulgadas. (Se conserva en Popotlas, pueblecito a una media hora de Méjico, sobre el campo de Tamba, y desde entonces se conoce como "el árbol de la Noche Triste").
— Retrato de Hernán Cortés, en busto, grabado en Inglaterra. Alto, 9 pulgadas; ancho, 6 pulgadas y media.
— Otro retrato, grabado también en Inglaterra, del mismo modelo. Alto, 9 pulgadas; ancho, 6 pulgadas y media.
— Otro retrato de Hernán Cortés. Grabado. Alto, 18 pulgadas; ancho, 16 pulgadas.
Panorama de Méjico, en fotografía. Alto, 19 pulgadas; ancho, 2 varas y 10 pulgadas.
Panorama de La Puebla, en fotografía. Alto, 19 pulgadas; ancho, 2 varas y 10 pulgadas.
Acta de Independencia del Imperio Mejicano. Alto, 29 pulgadas; ancho, 24 pulgadas. (Facsímil del original, con todas sus firmas).
Reconocimiento de San Juan de Ulúa. Litografía iluminada. Alto, 1 vara y 3 pulgadas; ancho, 28 pulgadas.
Toma del fuerte de San Juan de Ulúa. Litografía iluminada. Alto, 1 vara y 3 pulgadas; ancho, 28 pulgadas.
— Espada de honor dedicada al General Yáñez. Litografía. Alto, 21 pulgadas; ancho, 13 pulgadas.
— Busto de Hernán Cortés, vaciado del busto de metal dorado que poseen en Sicilia los duques de Monteleone, descendientes y herederos del Conquistador de Méjico. Yeso dorado. Alto, 4 pies.
La Purísima Concepción. Yeso. Alto, 4 pies y 4 pulgadas.
— Crucifijo de marfil. Alto, 3 pies y 10 pulgadas.
Vista de Jalapa. Blanchard (Pharamond). Alto, 1 pie y 4 pulgadas; ancho, 2 pies.
Vista de Méjico. Ginain (Eugéne). Alto, 3 pies y 5 pulgadas; ancho, 3 pies y 4 pulgadas.
Retrato del conde de Raousset, fusilado en La Sonora. Por Narjot (E). Alto, 1 pie y 10 pulgadas; ancho, 1 pie y 4 pulgadas.
Vista de Méjico. Aguada. Alvimar (Octavien de). Alto, 1 pie y 10 pulgadas; ancho, 2 pies y 8 pulgadas.
— Tres retratos a lápiz por Guemied (D). De Fernando de Magallanes. Alto, 5 pulgadas; ancho, 4 pulgadas. De Hernán Cortés, del mismo alto y ancho. Y de Francisco Pizarro, del mismo alto y ancho.
— Retrato de Hernán Cortés, grabado del de Velázquez. Fosséyeux, 1799. Alto, 26 pulgadas; ancho, 16 pulgadas.
— Retrato de Cristóbal Colón. Massard. Alto, 5 pulgadas; ancho, 4 pulgadas.
— Busto en hierro colado de Hernán Cortés. Mercier (Víctor). Alto, 3 pies y 2 pulgadas. (Está en la portada).

A continuación añado alguna sucinta nota biográfica de los autores mencionados, —escultores, pintores o dibujantes—, y de sus modelos, en el mismo orden en que aparecen en este Catálogo.
— El primero probablemente se refiera a Lazzaro di Giovanni —aunque no precisamente autor del dicho retrato de Cortés—, nombrado custodio y administrador de bellas artes de la colección de la Universidad de Palermo, núcleo del posterior Museo Nacional de la ciudad. En 1814 el príncipe Giuseppe Ventimiglia y Cottone dejó una gran cantidad de pinturas, dibujos y grabados en la dicha Universidad, cuya selección e inventario corrió a cargo de Giovanni. En un tiempo desempeñó tareas dentro del sistema de protección del patrimonio cultural siciliano organizado por los Borbones. Su hijo Francesco donó un manuscrito autógrafo de Giovanni en junio de 1880, consistente en una especie de catálogo de las obras de arte existentes en las iglesias de Palermo, que fue publicado bajo el título de Le opere d'arte nelle chiese di Palermo (1827).
— José Galofre y Coma. "(Barcelona, 1819-1877). Pintor y escritor español. Estudió inicialmente en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal y amplió su aprendizaje en Roma, pensionado por la Junta de Comercio. Pintor de historia y afamado retratista, en la Ciudad Eterna alcanzó una sólida reputación, hasta el punto de retratar al pontífice Pío IX en 1847 y recibir encargos del rey de Cerdeña y del emperador de Rusia. Volvió a Barcelona en 1850 y desde allí envió obras a los certámenes de París y Madrid. En 1855 presentó a la Exposición Universal francesa su cuadro más conocido, Episodio de la toma de Granada. En 1858 concurrió a la Exposición Nacional española con las obras Zoraida perfumándose en el baño en las riberas del Genil y Retrato de señora, y en 1860 mandó a la misma Exposición Desposorios del príncipe Adalberto de Baviera. Como escritor y crítico de arte, escribió El artista en Italia y demás países de Europa, atendido el estado actual de las bellas artes (1851) y Cartilla elemental de Nobles Artes (1856)". Biografía del Museo del Prado. https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/galofre-y-coma-jose/b6cc3105-e462-4391-a68e-6001887bfac9
— Antonio de Solís (1610-1686), escritor, historiador, poeta y dramaturgo, autor de Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional, conocida con el nombre de Nueva España (1684). Fue retratado en el siglo XVII, óleo anónimo que se conserva en el madrileño Museo de América.
— El príncipe de Jainville (sic, por Joinville), François Ferdinand Philippe Louis Marie d'Orléans, hermano del duque de Montpensier "nació en el Castillo de Neuilly, en Neuilly-sur-Seine, Francia. Educado en la Armada, se convirtió en teniente en 1836. Durante su servicio se destacó en el bombardeo de San Juan de Ulua, y en noviembre de 1838, cuando al mando del Créole dirigió un destacamento de desembarco en Veracruz y tomó prisionero al general mexicano Mariano Arista con su propia mano. Fue ascendido a capitán y, en 1840 se le confió el encargo de llevar los restos de Napoleón Bonaparte desde Santa Elena a Francia". (Wikipedia). Como su hermano, participó en la guerra de Argelia en 1844, en su caso dirigiendo operaciones navales en la costa marroquí, bombardeando Tánger y ocupando Mogador, en la costa atlántica, en represalia por el apoyo del sultán de Marruecos a los rebeldes argelinos.
— San Benito de Nursia (Nursia, Umbría, 480 - Montecasino, Lacio, 547), de familia noble, monje considerado el iniciador de la vida monástica en Occidente. Fundador de monasterios basados en la autarquía, autosuficientes. Sus reliquias se conservan en la abadía de Saint-Benoit-sur-Loire, Fleury, cercana a Orleans.
— General Yáñez. José María Yáñez Carrillo (1804-1880), nacido en Guanajuato, contribuyó en la poco exitosa defensa de Veracruz en 1838, atacada por el hermano del duque de Montpensier (v.s.). Capturó y ejecutó, el 13 de agosto de 1854, al conde Gaston de Raousset-Boulbon,en la batalla de Guaymas, Sonora. Gaston era un filibustero francés arruinado por la "buena vida", quien también recaló en Argelia por el año 1848, donde teorizó sobre el colonialismo, antes de hacer las Américas en busca de fortuna.
— Blanchard (Pharamond). Henri Pierre Léon Pharamond Blanchard (1805-1873), pintor, ilustrador y dibujante francés que viajó por España, México, Rusia y el norte de África. Bajo la protección de la Infanta María Luisa, hermana de Isabel II y esposa del duque de Montpensier, participó en la decoración del palacio de San Telmo y en la del de Sanlúcar de Barrameda. Acompañó al príncipe de Joinville, v.s. —artista aficionado—, para participar en la Primera Intervención Francesa en México, y estuvo con él en el ataque a Veracruz. Entre su numerosa obra pictórica se encuentra el cuadro Célébration du mariage du Duc de Montpensier sur la Plaza Mayor de Madrid, de 1846, hoy en el Palacio de Orleans en Villamanrique de la Condesa (Sevilla).
— Eugéne Ginain. Louis Eugène Ginain (1818-1886), pintor parisino establecido en Argelia en 1840, y desde 1852 en Sevilla junto al duque de Montpensier.
—Narjot. Ernest Étienne Narjot (1826-1898), pintor francés, acudió a California en 1849 en plena Fiebre del Oro. Casi toda su obra se encuentra en instituciones californianas. Vemos que Antonio de Orleans tenía en Castilleja un retrato de Gaston de Raousset-Boulbon de su autoría. Narjón murió en los Estados Unidos arruinado.
— Octavien d`Alvimar. Gaëtan-Octavien Souchet Dalvimart o d`Alvimar, (1770-1854), pintor francés, escritor, poeta y condiscípulo de Bonaparte, residió en Atenas y visitó el Peloponeso. Se le califica de filibustero y agitador durante su estancia en México. Sobre sus visitas a este país han escrito Arturo Aguilar Ochoa o Javier Pérez Siller, de la Universidad Autónoma de Puebla.
— Guemied (D). Louis-Etienne Guemied (1816-1870). Pintor francés. En la Biblioteca Nacional de España hay un grabado de Enriqueta María, Reina consorte de Carlos I, Rey de Inglaterra, ejecutado por Guemied. Poco se conoce de este artista, pero en Castilleja figuraron tres de sus obras, como consta arriba: retratos a lápiz de Cortés, Magallanes y Pizarro.
— Fosséyeux. Jean-Baptiste Fosséyeux (1752-1824), pintor francés, especializado en escenas bélicas en Egipto.
—Massard. Raphael Urbain Massard (1775-1843), grabador parisino contemporáneo de Fosséyeux, con el que compartió discípulos. En el Museo del Prado se halla una Coronación de la Virgen suya. En 1824 obtuvo la Legión de Honor por su retrato de Luis XVIII.
— Mercier (Victor). Michel Louis Victor Mercier (1810-1894), escultor galo, donó en 1838 dos cabezas colosales de piedra que se encuentran en la entrada de la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París, la una de Pierre Paul Puget —también escultor, del siglo XVII— y la otra de Nicolas Poussin —pintor del dicho siglo—. En el Catálogo de la Biblioteca Colombina, v.s. se dice que Mercier es el autor del busto de hierro colado de Cortés "que está en la portada", aunque en otras partes se asegura que este dicho busto del palacio castillejense es una obra anónima.

 (2) Se cree que el célebre Penacho de Moctezuma —de 1 metro y 30 centímetros de altura por 1 metro y 78 centímetros de ancho— fue traído a España por Cortés. "En 1596 ya formaba parte de la colección del archiduque Fernando II de Tirol*. No se sabe con certeza cómo llegó a sus manos**. Una de las versiones cuenta que el barco en el que se transportaba rumbo a España —enviado por Hernán Cortés—, pudo ser saqueado por piratas. Se sabe que permaneció 200 años en el Palacio de Ambras, en  Innsbruck***. En 1878, el naturalista Ferdinand Von Hochstetter lo descubrió arrumbado en una vitrina en el Palacio Belvedere, en Viena. Él mismo realizó la primera restauración: añadió plumas que había perdido y reemplazó piezas de oro por latón. Desafortunadamente, la técnica no fue la ideal, ya que el penacho perdió su forma tridimensional y flexibilidad. Pero sin este trabajo la pieza ya no existiría hoy en día". El Universal, 11 de febrero de 2018.
* Fernando II del Tirol fue biznieto de los Reyes Católicos.
** Pero es casi seguro que, si descartamos la hipótesis de los piratas, pasó por las de Carlos V, a quien Cortés dirigía todos sus obsequios. Un objeto de tal envergadura sería muy difícil de ocultar a los inspectores de los barcos entrantes en Sevilla.
*** Un castillejano del que se puede presumir gran cultura histórica fue Manuel Oliver Perona, jesuita. Durante la II República los jesuitas fueron expulsados, y a Manuel Oliver le correspondió establecerse en Innsbruck. Si algo hay que alabar a los hijos de San Ignacio es su capacidad de estudio e investigación, aunque por otra parte tales conocimientos los utilizan en provecho propio y en manipular a los más débiles. Manuel Oliver, documentadísimo como debía estar en todo lo concerniente al palacio de Montpensier de su pueblo natal y a la vida y obras de Hernán Cortés, no debió perder oportunidad durante su obligatoria estancia en la ciudad austríaca de visitar la colección del archiduque Fernando II y sobre todo de interesarse por el celebérrimo penacho de Moctezuma. Hay que anotar que Nueva Orleans está hermanada con Innsbruck, y que la populosa ciudad estadounidense fue fundada por los franceses (en 1718); éstos la cedieron, con toda la Luisiana, a España en 1763, siendo su primer gobernador el sevillano Antonio de Ulloa (1716-1795), hijo del también sevillano Bernardo de Ulloa (1682-1740). Pues bien, estos Ulloa sevillanos eran descendientes de Antonio y Bernardo de Ulloa, padre e hijo, escribanos públicos y del Concejo de Castilleja de la Cuesta y de Gines durante la primera mitad del siglo XVI.
En la Villa de Castilleja de la Cuesta, Diócesis y Provincia de Sevilla, a diez y nueve de Julio de mil novecientos tres, yo, D. Ramón Gálvez Díaz, Cura Regente de la parroquia del Apóstol Santiago de la misma, bautizé solemnemente a un niño que nació el día nueve del actual a las diez de la mañana en la calle General Venenc número nueve, perteneciente a esta feligresía, hijo legítimo de Manuel Oliver y Carmen Perona, naturales y vecinos de esta Villa y casados que dijeron ser en esta Iglesia Parroquial en el año de mil ochocientos noventa. Abuelos paternos, José Oliver Acosta y Dolores Caro Cabrera. Maternos, Antonio Perona Tovar y Carmen Estrada González; todos de esta naturaleza, menos la abuela materna, que es de Sevilla. Se le puso por nombre Manuel de Jesús; fueron sus padrinos Antonio Oliver Caro y Antonia Perona Estrada, casados y de esta vecindad, a quienes advertí el parentesco espiritual y obligaciones que contrajeron. Fueron testigos Manuel Sánchez y Sánchez y Rafael Rodríguez Pinto, de esta vecindad. En fe de lo cual lo firmo, fecha ut supra. Ramón Gálvez.
Nota al margen: Suscepit sacramentu subdiaconatum die 21 mensis julii anni 1935. Ocreiponte (Innsbruck). J. Ruiz.
Manuel Oliver Perona, expulsado de España por las autoridades republicanas, en la montañosa y fría Innsbruck de cumbres nevadas. Parece que, con su compañero que hace la fotografía, v.i., están de excursión. 
Desde la parte alta de su casa natal en Castilleja se podía ver el interior del chalét de los Benjumea, familia tan influenciada por la Compañía de Jesús. Creo que los Oliver Perona sufrieron esta influencia de sus vecinos de enfrente, y por eso pusieron al niño de nombre Manuel de Jesús y lo encauzaron hacia el oficio religioso. "Javier Benjumea y Rosalía Puigserver (en puridad Puigcerver, "pico o monte de los ciervos", que se transformó debido al seseo hispalense) una vez casados se instalaron en la calle San Vicente nº 11, donde nacieron sus cuatro hijas, Teresa, Mercedes, María Victoria y Elena, y por último el único varón de la familia, Javier, el 14 de enero de 1915, a quien se bautizó con los nombres de Francisco Javier José María Hilario Diego Ignacio de Loyola Ramón de la Santísima Trinidad. Nótese la referencia jesuítica constante en la familia, muy influenciada por la Compañía —director espiritual de Rosalía antes de casarse fue el Padre Tarín, SJ, superior de la comunidad de jesuitas de Sevilla entre 1898 y 1904 y fallecido en 1910—". Historia de los apellidos, 4. Abril de 2019.


                          Partida bautismal de Manuel Oliver Perona (los Perona de Castilleja provienen de El Provencio (Ciudad Real) y llegaron aquí en el siglo XIX trayendo conocimientos de la industria del vino.


Carmen Estrada González con sus dos hijos, José Perona Estrada y Cecilia Perona Estrada, en Castilleja de la Cuesta en 1899.


Manuel Oliver Perona en Innsbruck en 1935. Tuvo que ser un ávido visitante del palacio de Antonio de Orleans en Castilleja. Era, además, un pintor de cierta relevancia. Queda pendiente su biografía detallada.
"El artículo 26 de la Constitución de 1931, entre otras cuestiones relativas a la Iglesia y la religión, declaraba suprimidas aquellas órdenes religiosas que en sus estatutos incluyeran el voto de obediencia a una autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes debían ser nacionalizados y dedicados a fines benéficos y docentes. Era evidente que este punto afectaba directamente a los jesuitas por su voto de obediencia al Vaticano. Los republicanos y los socialistas consideraban que la Compañía de Jesús era uno de los puntales más activos del poder de la Iglesia, especialmente en materia educativa, considerada esta actividad como proselitismo. Pero además, se ponía en la práctica el ideario del anticlericalismo español, que contemplaba a la Iglesia como defensora de las clases sociales elevadas y del orden injusto impuesto secularmente por las mismas en España.
Así pues, se procedió a su disolución, siguiendo lo marcado por el texto constitucional. El decreto no tardó en llegar, ya que es del 23 de enero de 1932. Es importante destacar el artículo segundo del mismo y que establecía que los religiosos y novicios de la Compañía debían cesar su vida en común en todo el territorio nacional en el breve plazo de diez días, a contar desde la publicación oficial del decreto. Transcurrido ese tiempo, los gobernadores civiles serían los encargados de dar cuenta al gobierno del cumplimiento de la orden. Pero, además, los miembros de la disuelta Compañía no podían, en lo sucesivo, convivir en un mismo domicilio ni de forma expresa ni encubierta, así como reunirse o asociarse para continuar los fines de la orden. 
En muchos lugares los jesuitas intentaron sobrevivir en una suerte de cierta clandestinidad. Los que se habían dedicado a la docencia siguieron enseñando en academias, subvencionadas y protegidas por antiguos alumnos, padres y simpatizantes de los jesuitas de elevada condición socioeconómica*". Eduardo Montagut Contreras. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea. https://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/la-disolucion-de-la-compania-de-jesus-en-tiempos-de-la-segunda-republica/
* Es el caso exacto de la familia Benjumea Puigserver. (Ver entradas citadas).

(3) La escritora parece no tener un gran conocimiento de la orografía de la zona, porque se olvida de la moronense sierra de Esparteros más hacia el sudeste —que, contemplándose desde muchos sitios del pueblo, tanto debió sugerir al padre de fray Antonio Vázquez de Espinosa—, y a su derecha las imponentes cimas de la serranía de Cádiz, que se extienden casi hasta el sur.

(4) La referencia no puede ser más indefinida: "cimientos y pequeños trozos-muros" (?).

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Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...