El Amadís de Gaula impreso por doña Brígida Maldonado, lectura asequible, sugerente y obligada para cualquier castillejano o castillejana culta.
Hemos visto en la entrada anterior cómo el ventorrillo de José Marín Oliver y alguna viña en sus inmediaciones estaban obligados a tributar a nombre de los herederos de doña Brígida Maldonado (1). Para no perder el trasunto principal de esta serie presento a escena una noticia en relación con el impresor Juan Cromberger y Hernán Cortés que nos retrotrae desde el siglo XIX del duque de Montpensier en que hemos estado deambulando al XVI del marqués del Valle de Oaxaca:
Cuando Jacobo Cromberger [hijo de Brígida Maldonado] supo, en 1528, que Hernán Cortés había llegado a España, acudió al Consejo de Indias en Madrid por medio de su procurador en 13 de julio de dicho, acusando al conquistador de traer consigo bienes que él había enviado a Indias, y exigiéndole por ellos 4.491 pesos de oro. El 3 de agosto Cortés alegó no tener ni arte ni parte en aquello, y pidió la desestimación de la petición del impresor. El procurador de Cromberger volvió a insistir, se dió traslado de ello el 12 del mismo mes a Cortés, y poco después falleció el famoso impresor en Lisboa, "y acaso por esta circunstancia quedó en suspenso la tramitación del pleito, del que no se tienen más documentos". (José Gestoso, Noticias inéditas de impresores sevillanos. Sevilla, 1924).
La historia de los bienes enviados por Cromberger a Indias es la que sigue: despachó a Indias al librero sevillano Diego de Mendieta como factor de las mercaderías que desde Sevilla le remitiese. Diego era hijo de Pedro de Mendieta, apoderado que fue en 1500 de Comincia de Blanquis, viuda de Meinardo de Ungut, y testigo que había sido del testamento de dicha Comincia, esposa ya de Jacobo Cromberger. Diego partió con los bienes de Cromberger desde el puerto sevillano de las Muelas en la nao Santiago, su maestre el trianero Antón Darenas, hacia la Nueva España, y se obligó a venderlos alli y a volver con lo procedido, ante Pedro Tristán, escribano de Sevilla, el miércoles 29 de abril de 1523. Mas llegado a Veracruz le sorprendió la muerte el 8 de febrero de 1524, sin poder hacer testamento. El Alcade Ordinario veracruzano ordenó inventariar los bienes y dejarlos en depósito de Juan Sedeño, vecino de dicha Veracruz. Trascurrió un mes cuando el 5 de marzo de 1524 Simón de Cuenca, otro Alcalde Ordinario, supo que un vecino de Veracruz llamado Antón de Armas tenía un arca con bienes del difunto Diego de Mendieta, así que la mandó abrir, inventariar (entre otras cosas contenía libros y pergaminos), y el juez la hizo vender en almoneda y entregar al dicho depositario Juan Sedeño su procedido. En el propio Alcalde Cuenca se remató un pergamino y seis libros de rezar, todo por un peso de oro. A los pocos días, el 22 de marzo, se presentó ante el Alcalde Ordinario Francisco González, vecino de México, en nombre del Tenedor de bienes de difuntos de Nueva España Hernán López de Ávila, reclamando los bienes. Al día siguiente le fueron entregados.
En Sevilla el 19 de enero de 1526 Cromberger dio poder a Diego Julio para cobrar en México las mercancias enviadas en la Santiago con su factor Mendieta.
A fines de este año de 1526 vino a España el Tenedor Hernán López de Ávila —cargo este de Tenedor para el que había sido nombrado por Hernán Cortés—. En Sevilla Cromberger intentó reclamarle los bienes, pero el Tenedor se negó a admitir reclamación alguna fuera de Méjico. El impresor recurrió a la via judicial, y el 13 de abril de 1527 pasó el pleito desde la Casa de la Contratación sevillana al Consejo de Indias, en Valladolid. Falleció el Tenedor mientras tanto, el 12 de septiembre, dejando por herederos a su mujer Beatríz Venegas y a su padre Rui García. Rui García, emplazado por las autoridades sevillanas, fallecería en Sevilla dejando por heredera a su nieta Juana de Ávila, hija de su hijo Juan López de Ávila. En estos trámites fue cuando llegó Hernán Cortés a España y se encontró con Cromberger. (Relaciones entre Jacobo Cromberger y Hernán Cortés, con noticias de imprentas sevillanas. Cristóbal Bérmudez Plata. Anuario de Estudios Americanos, enero de 1947).
Precisamente Jácome Cromberger había impreso y publicado en Sevilla dos Cartas de Relación de Hernán Cortés, en 1522 y 1523.
De esta forma también en Castilleja el conquistador de México tenía enemigos, los de la familia Cromberger Maldonado vecinos de ella, gente de prestigio cultural que había inundado el pueblo con libros de variadísimos e interesantes temas, desde el Amadís de Gaula hasta las Reglas de la Santa Hermandad.
Tres obras salidas de la imprenta sevillana de doña Brígida Maldonado que sus descendientes en Castilleja debieron albergar en sus bibliotecas.
(1) "Hija de Juan Varela de Salamanca y de Isabel de Alfaro fue Inés de Alfaro, fallecida en 1588 y esposa de Jacobo (o Jácome) Cromberger. Era Jacobo nacido en Sevilla e hijo de Juan Cromberger, también sevillano de nacimiento, y de Brígida Maldonado* (hija de Mexía Ponce de León y de doña Catalina Maldonado), quienes tuvieron nueve hijos contando al dicho Jacobo: entre ellos Inés (o Isabel en algún documento) Maldonado, quien acabaría casándose con nuestro Francisco Sánchez de Melo** y procreando a Juan Cromberger de Melo y a Gaspar, cuya acta de bautizo obra en los libros de la iglesia de Santiago de nuestra Villa**. A Francisco Sánchez y a su hijo Juan Cromberger lo hemos localizado e identificado con total exactitud en documentos castillejanos del Oficio concejil del escribano Hernando de las Cuevas. Sobre la vida y aventuras del padre nos extenderemos de inmediato". El libro impreso 2. Noviembre de 2014. "Aparece un Comberger (sic) en documento de 1594 cuando doña Isabel Maldonado, madre de Juan Cromberger, reconoce al conde don Enrique de Guzmán los derechos de la alcábala sobre la venta del vino que ella guarda en su casa-bodega en esta Villa para enviar a Indias y a otras partes. El vino es el cosechado en sus viñas en término de Castilleja* y en otras partes". El libro impreso 1. Noviembre de 2014. Ver también el Diccionario de mujeres impresoras y libreras de España e Iberoamérica entre los siglos XV y XVIII. Sandra Establés Susán. Universidad de Zaragoza, 2018.
* "La imprenta de los Cromberger era la más importante de las de Sevilla y probablemente el taller más activo de toda la península en el siglo XVI, primero a través de su padre Jacobo y después por su heredero Juan que amplió incluso el ámbito de su actividad en el Nuevo Mundo.
A diferencia de tantas otras viudas, Brígida no se volvió a casar, y manejó la imprenta y los negocios familiares de ultramar hasta que su hijo Jácome tuvo la edad suficiente como para hacerse cargo. La mayor prosperidad del negocio fue en los años en los que la viuda estuvo al frente. Eligió no firmar las ediciones que realizó, prefiriendo que llevasen el nombre del famoso Cromberger, garantía asegurada de una alta calidad de impresión. Incluyó su pena como viuda en el pie de imprenta con formas como “la desdichada viuda” o “la triste Brigida Maldonado.
Brígida Maldonado era miembro de la familia Carón, libreros en Salamanca, lo que la había dotado de una buena base de conocimientos del oficio y del comercio de libros para tomar las riendas del negocio cuando murió su marido. El nombre de Brígida Maldonado no figura en ninguna de las ediciones que se imprimieron durante este periodo de transición, los colofones suelen indicar únicamente que los libros fueron impresos en la imprenta de Juan Cromberger o en casa de Cromberger. Solo se conocen tres ediciones de 1540 a 1545 que lleven el nombre de Jacome y es solo a partir de 1545 cuando aparece ya de forma sistemática su nombre. Además la calidad y cantidad de las obras impresas degenera justo a partir de 1546 lo que hace pensar que fue Brígida quien estuvo realmente al cargo del taller desde la muerte de su marido en 1540 y su hijo a partir de 1545.
Algunas de sus impresiones son, La vida y excelentes dichos de los más sabios filosofos que vuo [sic] en este mundo (1541) de Fernando Díaz, Marco aurelio c¯o el Relox de principes (1543) de Antonio de Guevara, Lucero de la vida xpiana (1543) de Pedro Ximenez de Prejano, Silva de varia lecion (1543) de Pedro Mexía, La lengua de Erasmo nueuamente romançada por muy elegante estilo (1544)". http://www.bne.es/es/Micrositios/Guias/MujeresImpresoras/Siglos_XVI-XVII/Seleccion_de_Impresoras/Siglo_XVI/Sevilla/
** Apellido Melo al que me referí en Historia de los apellidos, 21a. Febrero de 2020.
*** Debiendo ser una de ellas la que lindaba con el ventorrillo de José Marín Oliver en Los Arenalejos. "La madre de Bernal fue Dolores Oliver Chávez, conocida por "Dolores la de la tienda" por la de comestibles que regentaba en la Calle Real en lo que luego sería Calzados Garrudo, linde con el bar La Blanca Paloma. Pariente por partida doble de la familia de quien esto escribe, ya que Chávez fue el primer apellido de mi bisabuela por línea paterna. Dolores la de la tienda era una mujer muy entregada a las causas de la Hermandad de la Concepción, a la que solía donar costosos elementos para adornar a sus imágenes". Historia de los apellidos, 20. Julio de 2019. Por el parentesco entre el "Tío Marín" y Dolores Oliver se explica que los Bernal se establecieran en la antigua venta y adquirieran los terrenos próximos en los que alzaron otras viviendas y por fin el Terraza Cinema. José Marín y Dolores Oliver tuvieron en común su afición al mundillo de la hermandad de la iglesia de la Concepción en la Calle Real. Ya viudo en 1874 José Marín con 60 años vivía en número 66 de la Calle Real, en compañía de su criada de 26 Dolores Morano Ramos, soltera.
El día 10 de agosto de dicho 1874 a eso de las 8 de la noche María del Carmen Rodríguez Adorna está sentada en la puerta de José Marín Oliver; llegó José María Cabrera y encarándose con la joven soltera la insultó: "puerca sinvergüenza jodía (sic) por el culo", porque estaban haciendo burla de su mujer Reyes de los Reyes Cálceres. María del Carmen tuvo que entrarse en la casa, seguida por su acosador; hubo de pedir auxilio, llegaron varios vecinos y acabó todo. María del Carmen dijo a su agresor que no se encarara con ella sola, sino con todas las demás que habían hecho lo mismo. Fueron testigos Dionisia Pérez Montiel, casada, y Jose Luque Vázquez, de 17 años, trabajador del campo. Se impusieron 5 pesetas de multa a José María Cabrera. La denunciante era hija de Maria de la Concepcion Adorna Ruíz, quien también firmó la denuncia.
Si recordamos que el arrendador de la venta con derecho a su compra fue José Camacho Galán, (ver la entrada anterior), tiene significación que a esa altura de la calle, —en el número 118 del padrón de 1890—, aparezca un Antonio Adorna Camacho, de 34 años, casado con Rocío Cansino Navarro, de 33, y dos hijas, Rocío y Plácida, de 5 y 2 respectivamente.
Padrón municipal de Castilleja del año 1874
Ya con esta perspectiva de fondo desde los tiempos de Cortés regresemos a la Castilleja de la Cuesta montpensieriana. En el padrón municipal del año 1874 (1) —un curioso cuadernillo en el que señalan a varios vecinos "unidos civilmente", a las "malcasadas" y a algunos otros con un inquietante "ojo", y que firma junto a las autoridades municipales el cura don Miguel de Puya Granados (2)—, el número 45 de la Calle Real Baja viene con nota al margen: "Palacio de los Infantes. Almas, 100 reales". Y en este lugar se registran los que supongo empleados de los duques, con sus familias:
Manuel Ortíz Barrionuevo, de 50 años de edad, casado, del campo. Ana Luque Quintanilla, de 45 años, casada. Manuel Celio Durán, de 40, soltero, del campo. Manuel Jiménez Márquez, de 50 años, casado. Ana Oliver de la Rosa, de 39 años, soltera. Dolores, de 6 años. José Barrera de Salas, de 44 años, casado, vinatero. Josefa Delgado García, de 38 años, casada, y sus hijos José Barrera Delgado de 14, y Dolores Barrera Delgado de 10.
La casa siguiente, número 47, está deshabitada.
Tres años antes, por los días en que Isabel II se reunía con su tío don Carlos en París, Bayona y Ginebra en persecución angustiosa de un arreglo político con los carlistas (ver la cita en la entrada anterior), su hermana la Montpensier (Madrid, 1832 - Sevilla, 1897) retirada en Castilleja escribía a un tal Fernando unas líneas cuyo original de su puño y letra se guarda en el Archivo Municipal de nuestra Villa:
Castilleja, 23 de Enero de 1871 (3)
Mi querido Fernando (4),
Hoy ha llegado a mis manos tu amable carta del 6, por la cual te doy mil gracias. Mucho te he agradecido las felicitaciones que por la Pascua de Reyes me dirigías y las que para año nuevo, me envió María (4) de tu parte.
Yo que se el cariño que me tienes, estoy segura que me deseas todas las felicidades posibles.
Qué alegría me ha dado, lo que me decías que a pesar de estar en ese clima tan húmedo, mi querida Mamá (5), no se resiente de sus dolores. En cuanto a los nervios, no es extraño, pues esta enfermedad debe de ser mas moral que física.
No dudo que Mamá desee irse de Inglaterra, pero ¿a dónde irá? Ya me avisarás cualquier cosa que decida, y sabes que en cualquier puerto en que esté, mi corazón la seguirá a todas partes.
Mi marido ha agradecido mucho lo que para él me decías, y te envía sus recuerdos afectuosos.
Cristina (6), ha estado en cama con calenturas, pero ya está levantada y mejor.
Yo tengo unos dolores de resultas de un aire que me incomodan bastante y un brazo apenas lo puedo mover. Por lo demás estoy bien, y Dios me va dando fuerzas para soportar mi pena.
Hace un tiempo fatal y un frío como no se conoce en Andalucía.
Cree mi querido Fernando no te olvido nunca.
Tu más afecta,
María Luisa Fernanda (7)
(1) El año de 1874 presenta la cresta de la ola represiva desencadenada tras el fracaso de la revolución. Con fecha 13 de enero se elaboró el padrón de Castilleja. El cura de la iglesia de Santiago don Miguel de Puya no perdió tiempo en moverse para recuperar el terreno que la religión católica había perdido en los años de progresismo anteriores. Se sentía uno de esos inquisidores policíacos del siglo aúreo, llamado a purgar los pecados sociales, orlada la noble cabeza de rayos, tormentas y relámpagos, la terrible mirada de fuego, la voz altitonante, en las manos amenazadoras los atributos de justicia y castigo universales. Su patrón era un modelo en este sentido, un instrumento de penitencia, de control, acusación y ensañamiento, testigo eterno e imborrable de escarnio y vergüenza para los deleznables castillejenses que con sus conductas habían mancillado, burlándola, la sacrosanta ley de Dios. Como aves de mal agüero envió Puya a cada casa de cada calle a sus esbirros, acólitos y colaboradores a recabar datos e información de las familias, de las habladurías y chismes cotidianos, de los hechos y dichos de todos y cada uno de los habitantes de la Villa. En su fecha de 13 de enero ya había cundido en Castilleja la noticia, totalmente confirmada, del golpe de Estado del general Manuel Pavía diez días antes, cuando ocupó el Congreso de los Diputados con guardias civiles. Para la reacción de nuestra Villa aquello fue una bocanada de aire fresco, una perfumada lluvia primaveral. Había empezado la Dictadura de Francisco Serrano, erigida sobre el cadáver de la República que votaron 258 diputados contra 32 tras la abdicación del protegido de Juan Prim, el rey Amadeo I, el 10 de febrero de 1873. República que fue la última expresión del Sexenio Revolucionario brotado en septiembre de 1868. El gaditano Francisco Serrano y Domínguez (1810-1885) había sido favorito de la reina adolescente Isabel II, declarada a los trece años mayor de edad por presiones políticas de él mismo. Aunque Serrano encabezó La Gloriosa, terminó su actuación en tal periodo disolviendo las Cortes republicanas, y, después, reconociendo a Alfonso XII como rey. Muchos historiadores coinciden en que, aprovechando que su madre estaba en el exilio, desfloró a la reina niña, en que la inició en lo que luego sería una vertiginosa carrera de sexo y sensualidad.
Miguel de Puya Granados era hijo del confitero rondeño Francisco de Puya y de María Granados. Su hermana María de las Mercedes Puya Granados se casó con 28 años de edad con el escribiente de 30 Manuel Calvente en Ronda el 10 de febrero de 1856. Otra hermana, Antonia Puya Granados, casada con el botinero José Ruíz, también vecinos de Ronda, bautizaron en ella a su hijo Antonio, nacido el 17 de marzo de 1854. Proliferaron en dicha población malagueña los Ruiz Puya y los Calvente Puya descendientes de estos dos matrimonios. Durante la Guerra Civil fueron fusilados por los fascistas de Franco los rondeños Antonio Calvente Calvente, Rafael Moreno Puya y Fernando Paredes Granados.
En Castilleja el cura Miguel de Puya Granados vivía en la Plaza, n.º 8, en 1874, con 53 años de edad, juntamente con su asistenta María Fernández Benítez, soltera de 46 años, y con una sobrina de 15, Pilar Bermúdez Fernández.
En el libro 11º de bautismos de la iglesia de Santiago Miguel Puya denunciaba: "Para eterna memoria de la posteridad, siendo primer teniente de Alcalde de esta villa Juan Tovar Torres*, él y con los obreros sus hijos y otros varios vecinos demolieron los pedestales de las cruces que existían en la población y juntamente el pórtico o atrio de la iglesia parroquial del Sor. Santiago que desde la más remota antigüedad se constaba la construcción de estos monumentos artísticos**. Castilleja de la Cuesta a seis días del mes de Febrero de mil ochocientos setenta y dos. M. Puya".
Denuncia del cura Miguel de Puya en el libro de bautismos número 11 de la iglesia de Santiago
Y en el libro 10º escribe —también un 6 de febrero, justamente dos años antes— con su cuidada caligrafía (el subrayado es mío) una "Memoria sobre la iglesia parroquial de Sor. Santiago hecha por el cura propio Dn. Miguel de Puya y Granados en el día seis de febrero de mil ochocientos setenta. En la villa de Castilleja de la Cuesta, Abadía que fue de Olivares, hoy sujeta a la jurisdicción eclesiástica del Arzobispado de Sevilla, Reino y Provincia de la misma, a seis días del mes de Febrero de mil ochocientos y setenta, siendo nuestro dignísimo Prelado el Eminentísimo Sor. Cardenal y Arzobispo Don Luis de la Lastra y Cuesta, y Gobernadores interinos de la misma el Sor. Provincial y Vicario General el Dr. Dn. Ramón Mauri, y el Ldo. Dn. Francisco Parra, Canónigos de la Sta. Patriarcal y Metropolitana iglesia del dicho reino, y Cura propio y Beneficiado de la iglesia parroquial del Sor. Santiago de la ante dicha villa, y Párroco Castrense de la misma villa, a consecuencia de la revolución política del año mil ochocientos sesenta y ocho, los templos fueron suprimidos en la dicha Capital***, despojándolos de los objetos de culto que en ellos existían, encontrándose esta parroquia de Sor. Santiago desnuda y desprovista de lo más necesario para el culto divino, como también en mal estado sus retablos, pila bautismal y ornamentos sacerdotales, y se presentó el referido Sor. Cura ante sus indicados y dignos superiores en reclamación de lo mucho y necesario que era preciso para adornar un poco el dicho templo parroquial que yacía desde la más remota antigüedad en el abandono más craso y deteriorado, en tal extremo que parecía como imposible ser una casa de Dios ni templo donde se celebrase el incruento sacrificio del Altar. Finalmente para memoria de la posteridad puede asegurarse como segurísimo criterio de verdad que en esta basta Diócesis en donde resplandecen templos con más brillo y suntuosidad que en ninguna otra parte de la Península, sola esta parroquia era la más pobre, la más miserable y la que carecía de todo aparato religioso y artístico; pero no en balde fue oída la voz del párroco por los superiores, porque desde el momento se empezaron a instruir expedientes para donar cuanto fuese necesario para reparar el dicho templo.
La pequeña sacristía se encontraba al pie de la iglesia, sirviendo de obstáculo a los fieles en los días de solemnidades para que los ministros pudiesen pasar al altar mayor, y ofreciéndose mil dificultades en el trayecto de un punto a otro, y hasta si se quiere causando irreverencias por la travecía (sic) tan dificultosa. El Altar de la imagen que se venera como Jesús en el sepulcro muerto era de tierra, y la efigie se encontraba en un cajón de madera guarnecido con estampas miserables, y por enfrente tenía una mezquina cristalera compuesta de tres ínfimos cristales adornados con papel basto de colores. La pila de bautismo muy deteriorada, rota y lañada, era de barro y vidrio oscuro, y aunque revelaba alguna antigüedad no tenía mérito alguno. Los Altares colaterales de las dos naves, unos estaban para caerse y otros se encontraban sujetas sus repisas por muletas de madera que hacían sostener su equilibrio. El Altar sagrario se encontraba en una rinconada a uno de los lados del Altar mayor, y en donde por su oscuridad no se podía ver la preciosa imagen de Na. Sa. de la Soledad, a quien los cofrades de la hermandad sacramental le tienen por su titular y a la que le consagran sus muchos y repetidos cultos. El Altar mayor era antiquísimo y muy pequeño, de poco gusto y en mal estado de servicio por lo mal tratado y destruido que estaba. La iglesia carecía de tribuna de coro bajo, llena por todas partes de arcones ruinosos, mesas viejas, y por último de algunas efigies irreverentes que por orden del Sor. Gobernador Parra fueron suprimidas del culto. Tal era el estado de la parroquia en el año arriba dicho, y aun cuando antes era ya cura propio el que escribe esta memoria, no pudo hacer ninguna reforma grande porque fue necesario acudir a las ropas, obras y reparos extraordinarios si con algún decoro había de celebrarse el sacrificio de la misa.
Dios humilla, abate y confunde la soberbia de las revoluciones, principalmente cuando éstas se aproximan a un cataclismo religioso como por el que casi ha pasado la España Católica. La revolución del siglo diez y nueve, en mil ochocientos sesenta y ocho, destrozó con harto dolor del catolicismo infinitas iglesias en la capital de esta Diócesis, y como si la mano del Señor estuviera enferma o muerta hace mover los ánimos y los corazones de sus buenos hijos acudiendo a levantar otros templos que moraban en la orfandad y en la miseria. Apenas inicia el párroco de Santiago la idea de mejorar su pobre parroquia a los Señores hacendados de la villa, a los huéspedes transeúntes, a sus míseros parroquianos y a cuantos pudientes conocía, forasteros unos y otros, así como el siervo (sic) sediento corre en lo más fuerte del estío para beber las cristalinas aguas de las puras fuentes, así todos se precipitaban acelerados para entregar sumas considerables para el mejoramiento de su parroquia.
No quiero dejar de hacer una reseña (aunque pequeña) en este escrito de las dignas personas que no solo con sus intereses han contribuido a las mejoras del templo, sino también con sus consejos, con sus reconocimientos, con sus influencias y con sus domésticos realizaron tan cristiano y deseado fin.
Son dignos de perpetua recordación nuestros ya dichos superiores, que con tanta benevolencia y amabilidad cedieron los objetos de cultos y ropas que en su lugar se expresarán. Merecen eterno recuerdo los Ilustrres Señores Marqueses de Loreto, feligreses perpetuos y protectores de la parroquia, quienes en su arraigada fé, religiosidad y virtudes no solo se desprendían de sus intereses con hidalguía, sino que estimulaban a sus amigos y conocidos a completar sus afanes. Coronas mil de jazmines, laurel y azucenas siñan las cienes (sic) por una eternidad de los nobilísimos Sres. Marqueses de Campo Ameno****, vecinos de Sevilla y feligreses temporiles de esta parroquia, y a sus lados sus virtuosas, hidalgas y religiosísimas hijas, quienes a cada instante se les molestaba para que conferenciasen y pidiesen a las Autoridades Eclesiásticas cuanto se deseaba para las mejoras de la iglesia parroquial. Justo es que le tribute el párroco actual y sus sucesores, y cuantos lean esta memoria, un recuerdo grande a los suso dichos Señores Marqueses de Campo Ameno por la cuantiosa suma que han gastado e invertido en la capilla del Señor de los Remedios y Na. Sa. de las Angustias, conservando dicha capilla como propiedad de cuanto en ella se contiene, y sobre ella pueda tener derecho para si en algún tiempo los Gobiernos de la nación quisiesen apropiarse de ella y de lo que en ella se encuentre, puedan reclamarlo ante quien convenga como legítima propiedad.
Recuerdo profundo nos ha dejado la Sra. del Licenciado en Jurisprudencia Dn. Joaquín León, vecino de Sevilla, por haber colocado a sus expensas y con el suntuoso aparato que existe hoy la preciosa efigie del Señor del Sepulcro, de la que ya antes se ha hecho mención.
Queda insculpida en nuestros corazones la filantropía que gastó el caballero hacendado de Sevilla y feligrés de la parroquia casi todo el año el Sr. Dn. Juan Biestra, por los intereses que donaba y por su especial trabajo que gastó siendo tesorero y depositario de los fondos que se recolectaban para tan piadoso objeto; en fin, no puede explicarse el imponderable gozo, entusiasmo y alegría que rebosaba entre todos los feligreses, ricos, medianos y pobres, al ver su templo que respiraba los albores de grandeza como casa de su Dios, y cuando poco antes lo habían visto y considerado como el más menesteroso de este Arzobispado; en corroboración de lo expuesto baste decir que los entusiastas por su parroquia, sin distinción de sexo ni edades, todos se disputaban a porfía a presentar sus fuerzas físicas para ver concluida la parroquia.
Mejoras del templo. El Altar mayor existente fue oriundo de las Religiosas Dueñas de Sevilla; revela alguna antigüedad y su mérito artístico no puede ser comparado en manera alguna al que tenía la parroquia, no quedando memoria alguna de él por su poco valor. La nueva sacristía, y que aunque pequeña no deja de ser más cómoda y diáfana que la antigua, por estar a un lado del Altar mayor y conforme a rubricas y disciplina de la iglesia como por práctica general se observa en todos los templos. El Altar sagrario que consta ocupaba lo que hoy es sacristía fue construido de nuevo donde se encuentra; para uniformar el crucero del altar mayor y que se le diese vista y más culto a la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad como patrona de los cofrades de su hermandad. La pila bautismal que tiene hoy la parroquia fue en su origen de la de San Esteban de Sevilla, cuyo exquisito mérito y valor se recomienda asimismo y se enaltece, trayendo a la memoria lo manifestado ya hablando de la que había en la iglesia. La tribuna o coro alto (que antes no lo tenía la parroquia) ha sido costeado por varias devotas de la villa, y el órgano que en ella se halla vino de Sevilla muy deteriorado, costando su restauración y pintura más de cinco mil reales, al que ayudó la parroquia con la cantidad de mil seiscientos reales procedentes de otro pequeño que había donado el Sor. Dn. Franciscoj Liter, propietario y vecino de Sevilla. El coro bajo (que antes no lo había) fue del convento de Religiosas Mínimas de Sevilla, siendo costeado y puesto por el Sor. Cura para que se conserve la propiedad en el dicho Señor y en sus sucesores. La preciosa Capilla situada en lo que antes era sacristía ha sido costeada por los Ilustres y Cristianísimos Señores Marqueses de Campo Ameno, y de la que vienen siendo sus patronos y en cuyo local se coloca el Jueves Santo, en un tabernáculo también de su procedencia en cuyo frente se nota el corazón de Jesús pintado por la Señorita hija de los Señores Marqueses doña Ana. El lienzo que forma como una media bóveda situado sobre el Altar mayor, sirviendo no solo de ornato sino que también reserva el que caiga tierra sobre la forma consagrada cuando se celebra el Santo Sacrificio de la misa, y el que se colocó a expensas de varios protectores de la parroquia; en fin, el Altar del Santo Sepulcro, el de Ntra. Sra. de la Concepción y demás, fueron reconstruidos, habiéndose gastado por un cálculo aproximativo en la obra, carpintería y pintura unos treinta mil reales, todo a expensas de los fieles y con la cooperación de las fábricas y bienes del Sor. Cura que escribe esta memoria. Posteriormente y en el año de mil ochocientos setenta y dos se colocó y pintó el cancel existente, procedente de la iglesia de Belén de Sevilla, a la merced de los fieles, de los fondos de fábricas para completar el aspecto de la iglesia que tanta falta le hacía para librar a los fieles de la intemperie de las épocas del año, y no distraerlos durante los actos religiosos de los objetos que se notaban en la plaza. No queda otro adorno que colocar en la parroquia, mas que una verja en el altar mayor; con cuya obra se completará mediante la voluntad de Dios los deseos que le han animado al Sor. Cura propio, y que si el Señor prolonga sus días verá realizado su deseo.
Y para que conste y pueda conservarse esta memoria con la validez que requiere, queda escrita y firmada en este libro sacramental en testimonio de fé que dá y firma en Castilleja de la Cuesta a seis de Febrero del año mil ochocientos setenta. El Cura propio, Miguel de Puya y Granados.
En el año de mil ochocientos ochenta y dos, siendo hermanos mayores Dn. Manuel Míguez y Dn. Fernando Carmona, se construyó el paso de la virgen de la Soledad, con un San Juan, dos Marías y la Magdalena, todo nuevo y sus hermosos vestidos para sacarlos en la cofradía del viernes Santo que no tuvo efecto por el temporal fuerte que hizo. Y para el mismo efecto los Sres. Marqueses de Loreto hicieron una urna sepulcro para el entierro de Cristo, que costearon a sus expensas, conservando la propiedad para los fines de su intención. Y para que eternamente conste lo firmo en Castilleja de la Cuesta a cuatro de marzo de mil ochocientos setenta y dos. El Cura, Miguel de Puya y Granados".
* Juan Tovar Torres de 49 años, capataz, con su mujer Ana Jiménez de 48 y sus hijos Juan, soldado, de 21, José de 19, Rosario de 14, Manuel de 11 y Ana de 9 vivían en la casa número 10 de la Plaza en 1874, esto es, dos números después de la del cura Miguel de Puya (v.s.). Eran vecinos, lo cual propiciaba el roce, dados los extremos de sus respectivas ideas politicosociales.
** Tanto el atrio de la iglesia en La Plaza como las cruces que se alzaban en varios puntos del pueblo acaparaban terreno público desde tiempo inmemorial. Habían sido construidas de forma alegal, con base en no más que la tradición y la costumbre, dos áreas muy peligrosas por su indefinición política, a las que echan mano intereses egoístas desde que el mundo es mundo. La estricta separación Iglesia-Estado instaurada tras La Gloriosa propició la intervención del Ayuntamiento en pro de contener la expansión salvaje de la clerigalla imaginero-monumentalista, pero Puya, tras la acción de la piqueta revolucionaria, se sacó la espina más pronto que tarde: "se colocó y pintó el cancel existente, procedente de la iglesia de Belén de Sevilla, a la merced de los fieles, de los fondos de fábricas, para completar el aspecto de la iglesia que tanta falta le hacía para librar a los fieles de la intemperie de las épocas del año, y no distraerlos durante los actos religiosos de los objetos que se notaban en la plaza (v.s. la Memoria)".
*** Pío IX recibía constantes despachos de los nuncios apostólicos en Madrid Lorenzo Barili y Alessandro Franchi sobre lo que pasaba en España. El disgusto de la Santa Sede era notable, pero supo mantenerse en una posición de espera cautelosa tendente a "tratar de salvar todo lo salvable", sin rechazar sigilosas intervenciones al nivel de personajes políticos afines y de jerarquías eclesiásticas. El juicio de los obispos sobre las Juntas revolucionarias, intrínsecamente laicistas, es totalmente negativo. "Un periodo negro para el patrimonio histórico de Sevilla. Este mes de septiembre se cumplen 150 años de la Revolución de 1868, llamada La Gloriosa, una sublevación militar con elementos civiles y un claro sesgo anticlerical que supuso la caída y el exilio de la reina Isabel II y el inicio del período denominado Sexenio Democrático, en el que se intentó crear, sin éxito, un nuevo sistema estable de gobierno. Más allá de los aspectos puramente políticos, la rebelión tuvo unas consecuencias nefastas para el patrimonio sevillano, con unas pérdidas que se podrían comparar, incluso superar, según apuntan algunos historiadores, a las producidas durante la invasión francesa o los prolegómenos de la Guerra Civil. Se destruyeron las puertas medievales de la ciudad, se derribaron iglesias y conventos de gran valor, o se suprimieron parroquias. También se expulsó a las órdenes religiosas y se eliminó el presupuesto municipal para los actos religiosos, afectando a la Semana Santa y a la procesión del Corpus Christi". Diario de Sevilla, 17 de septiembre de 2018.
**** El marquesado de Campoameno es hoy un título simplemente histórico, legalmente caducado y sin posibilidad de rehabilitación dada la actual legislación vigente en el Reino de España. (Wikipedia). El marqués protector de la parroquia de Santiago era un renombrado jefe carlista. En 1874 la actividad carlista en Andalucía iba en franca mengua. En febrero la Guardia Civil dispersó a una partida de 20 hombres en los alrededores de Vélez-Málaga y en marzo a otra en dicho lugar. Aparecería otra también de 20 hombres en Viñuela y desde Extremadura entró el coronel Amador Villar a la provincia de Córdoba "cobrando contribuciones". Hubo partidas por Sierra Morena en los alrededores de Despeñaperros, se fraguó una conspiración en Jaén con ramificaciones en Córdoba y Granada. En julio se alzó una partida en Cala (Huelva) y se concentraron unos 200 individuos en Encinasola, 70 en El Buitrón, otros en Tharsis y Alosno. En septiembre el coronel Lozano entró desde Albacete a Granada, ocasionando algún incidente con consecuencias mortales y deteniendo y "multando" a concejales por los pueblos, y repartiendo limosnas en conventos y monasterios en los que reinaba la penuria. Los carlistas andaluces estaban dirigidos por varias Juntas. La de la provincia de Sevilla estaba formada por el marqués de Loreto Pablo Capetillo, por el de Campo Ameno Rafael Velázquez Gaztelu y Angulo, por don Pablo y don Diego Benjumea, y por una decena más de aristócratas y terratenientes conspiradores, incluidas las señoritas doña Dolores y doña Carlota de Zuazo y algunas otras. Ver a Melchor Ferrer. Historia del tradicionalismo español. Tomo XXVI. Editorial Católica Española. Sevilla, 1959. La evidencia de la intervención de los carlistas en la iglesia de Santiago y en sus hermandades es más que patente. Digno de resaltar es que en ella no tomó parte Antonio de Orleans, y no porque sus simpatías estuvieran del lado callerrealengo, sino por la pura y simple cuestión de que los tradicionalistas del tío de Isabel II, principe Carlos, eran sus enemigos declarados. Por junio de este 1874 los principales periódicos del país se hacían eco de la captura en Valverde del Camino de José Ortíz Navarro, castillejano carlista sin duda en estrecha relación con los marqueses de Loreto, con los de Campoameno y con la familia Benjumea. Ver Padrón 1q. Noviembre de 2015.
(2) "Unidos civilmente" fueron Manuel Rodríguez Márquez, de 37 años, con Josefa Chávez Tovar, de 29. O Manuel Chávez Rosales, de 29, con Dolores Negrón Márquez, de 24, y con un hijo, Manuel, de un año. O Manuel Caro Cabrera, de 28, con Josefa Pinto Romero, de 25. O Manuel Jiménez Oliver, de 40, con María de la Concepción Negrón Márquez, de 30. O Francisco Ramos Caro, de 26, con Rocío Chávez Navarro, de 19. O José Chávez Tovar, de 27, con Manuela Villadiego Rosales, de 25, y con una hija, Manuela, de un año. O Antonio Tovar Cabrera, de 26, con Encarnación Chávez Tovar, de 24, y con una hija, Encarnación, de un año. O José Camona Tovar, de 39, con Concepción Oliver Rodríguez, de 34, y con una niña, María del Rocío, de un año. O Francisco Tovar Cabrera, de 30, con Encarnación Vega Oliver, de 26.
"Malcasada" fue Rosario Jiménez Prieto, viuda de 42 años con dos hijos: Manuel Luque Jiménez, de 20, trajinero, y Rosario Luque Jiménez, de 18.
En la ermita de Guía viven Dolores Villadiego Prieto, de 23 años, hija de Pedro Villadiego Palma, de 70, y de Asunción Prieto Tovar, de 63, tiene una hija de 3 años, Concepción, que lleva la nota "hija natural de la anterior". Con ellos un tío materno, José Prieto Tovar, de 36 años, ciego.
Con la viuda de 67 años Carmen Cabrera Negrón vive su hija de 29 Trinidad Tovar Cabrera, que tiene a Carmen, de 5 años, "hija natural".
A Dolores Rodríguez Márquez, de 29 años, le anotan "Véase el marido de ésta, y por dónde está casada", y en el mismo domicilio Ángel Oliver Rodríguez de 29 años y Ana Rodríguez Márquez de 23, "casados civilmente", con Ángel, su hijo de 10 meses; en esa familia también está Concepción Rodríguez Márquez, viuda de 40 años con seis hijos: Concepción de 16, Juan de 14, Dolores de 11, Manuel de 8, José de 5 y Miguel de 3. El cabeza de familia es Manuel Rodríguez Rosales, de 80 años, y su esposa es Dolores Márquez Caro, de 64.
La casa número 104 de la Calle Real está habitada por Antonio Negrón Marín, de 56 años, casado, agrimensor; Dolores Marín Malaver, de 42, casada, y Dolores de 19, Felisa de 8, y Antonia Castañeda Negrón de 3. Las cuatro personas últimas estan marcadas con sendos "ojo" y la última además con "hija de la Dolores". En el 112 de dicha calle viven Juan Antonio Carmona Tovar, de 40 años, casado; Josefa Polvillo Tovar, de 55, casada; Amalia Daza Polvillo, de 20 años, soltera y con la nota "hija de ella"; y José María Carmona Polvillo, de 12 años.
Un "ojo" lleva el zapatero de 29 años Lorenzo Rodríguez Delgado, casado que vive con Eulogia Cotán Pallarés, de 29 también y casada, los cuales tienen un hijo, Antonio, de un año. Al tablajero Juan Sánchez Caro, de 54 años, casado, y a Francisca Baito, de 52, casada, le adscriben a Josefa, hija de 30 con a su vez una "hija natural", Francisca, de 4 años; otros hijos de Juan y Francisca son José de 27, Concepción de 22, Salvadora de 19, Antonio de 15 y Manuela de 12. Manuel de la Rosa Oliver, casado, de 55 años, vive con Encarnación Aguilar Tovar, de 24 años, soltera, y con Diego de 12, Florencio de 8, Josefa de 4 y Manuel de 2, a los que se anota "hijos desconocidos".
(3) Hacia pocos meses del duelo a pistola en Madrid entre su marido y el duque de Sevilla. Pocas semanas de la entronización de Amadeo de Saboya. Y pocos días del asesinato de Juan Prim. Amadeo fue el primer rey de España elegido en un Parlamento. El 16 de noviembre de 1870 habían votado los diputados para elegir un monarca o una república: ella misma, María Luisa Fernanda, presentada como candidata al reino hispano recibió un voto; su marido el duque 27; 60 la república federal; y 191 a favor del referido Amadeo de Saboya. Hubo 19 papeletas en blanco. "Inmediatamente una comisión parlamentaria se dirigió a Florencia para dar parte al duque; el 4 de diciembre acepta oficialmente esta elección, embarcando poco después rumbo a España. Mientras Amadeo I viajaba a Madrid para tomar posesión de su cargo, el general Juan Prim, su principal valedor, murió el 30 de diciembre por las heridas sufridas en un atentado tres días antes en la calle del Turco en Madrid". (Wikipedia).
(4) No logro identificar con certeza a este Fernando ni a la siguiente María, pero por el tratamiento íntimo y familiar que les dispensa la Infanta, bien pudieran ser dos de sus hermanos uterinos (hijos del sargento Agustín Fernando Muñoz Sánchez): él Fernando María Muñoz y Borbón (1838-1910), II duque de Riansares, y ella María Cristina Muñoz y Borbón (1840-1921), I marquesa de la Isabela, ambos acompañantes de la exiliada madre, María Cristina (ver siguiente nota).
(5) María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (Palermo, 1806 - Sainte Adresse, 1878), casada con su tío materno Fernando VII el Felón en 1829. Aquejada de los nervios "con una enfermedad más moral que física", y estante en Inglaterra, según dice su hija, pero no encuentro biografías que se refieran a este exilio británico —todas se ciñen al francés por estos años—, mas en la carta castillejense de dicha su hija parece bien claro que por finales de 1870 y principios del 71 estaba en Inglaterra, de donde quería irse. Vemos como María Luisa Fernanda se pregunta, preocupada: "¿a dónde irá?".
Por la minoría de edad de su otra hija Isabel II, María Cristina asumió las funciones correspondientes a la Corona entre 1833 y 1840, y tuvo que hacer frente a la Primera Guerra Carlista en la que participó el castillejano capitán Francisco Oliver López, testigo directo e internacional de aquellos tiempos. Siendo ya la suegra de don Antonio de Orleans, reunida toda la Familia Real en la Costa Azul el 15 de febrero de 1872, se produjo el "Pacto Dinástico de Cannes" entre ella y su yerno Montpensier, roto al año siguiente por la oposición de Isabel II al matrimonio de su sobrina María de las Mercedes con su hijo Alfonso XII.
La biografía de la madre de María Luisa Fernanda está ensombrecida por escabrosos asuntos. Desde su matrimonio morganático con el guardia de corps Fernando Muñoz* al amasamiento de una gran fortuna por comisiones percibidas por las concesiones ferroviarias, diversas intentonas y conjuras contra el gobierno, o la acusación del robo de las joyas de la Corona en 1840 por las Cortes de 1855 y 1869. A lo que hay que añadir el tráfico negrero**. La reina tuvo 8 embarazos, la mayoría secretos, con Muñoz, a los que hay que añadir los de las dos borbonas. Parece que el general Baldomero Espartero, clave en la expulsión de María Cristina del trono y de España, jamás pudo recuperar los 37.000.000 de reales que se había apropiado.
* El amante de la reina era hijo de un agricultor, Juan Antonio Muñoz Funes, y nieto de una nodriza del palacio, Eugenia Funes Martínez. La madre de este amante fue Eusebia Sánchez Martínez. Juan Antonio y Eusebia recibieron el título de condes de Retamoso, que pasó entre 1911 y 2007 a una sobrina carnal de Santa Maravillas de Jesús, fundadora de la Orden del Carmelo —la de fray Antonio Vázquez de Espinosa— en el Cerro de los Ángeles (Madrid). Hoy el condado de Retamoso lo ostenta un nieto del doctor don Gregorio Marañón, Álvaro Marañón y Bertrán de Lis. El padre de Álvaro, Gregorio Marañón Mora (1914-2002) recibió del rey Juan Carlos I el título de marqués de Marañón a pesar de haber combatido junto a los golpistas de Franco en la Guerra Civil como alférez provisional. Estos Marañón quizá estén emparentados con los de Castilleja de la Cuesta, aunque lejanamente,
** Crearon una sociedad en París denominada Agustín Muñoz y Cía para encubrir la trata de negros en Cuba, asociada con perversos personajes que luego serían recompensados por Isabel II con títulos de nobleza. Constan al menos cuatro de estos repugnantes mercaderes: Antonio Juan Parejo Cañero (1807-1856), compañero de Muñoz en la Guardia de Corps y casado después con una ricachona de La Habana; Manuel Pastor Fuentes (1796-1858), ingeniero militar gaditano, senador y luego conde de Bagaes; José Manuel Manzanedo González (1803-1882), cántabro que empezó siendo aprendiz de herrero y que alcanzó el marquesado de Manzanedo (luego ducado de Santoña); y el alavés Julián de Zulueta Amondo (1814-1878), analfabeto hasta los 18 años, convertido en el rey del azúcar, el ferrocarril y el préstamo, traficante de chinos e indios yucatecos para labores agrícolas, marqués de Álava y alcalde de La Habana. Desde 1815 la mayoría de estados europeos habían suscrito un protocolo internacional que prohibía el tráfico de esclavos, de manera que los propietarios atendían sus necesidades de mano de obra en el mercado negro. "Pero el año 1840, saltaría a la luz pública la parte más oscura y sórdida de aquella trama: un triángulo que se enriquecía con el tráfico ilegal de esclavos y que estaba formado por la familia real y algunos de sus colaboradores más directos; ciertos armadores catalanes, vascos y andaluces y las oligarquías coloniales (terratenientes y militares) de Cuba. Los armadores viajaban al golfo de Guinea, y se proveían en estaciones clandestinas dirigidas por delincuentes europeos (principalmente portugueses y franceses). Acto seguido viajaban hasta las costas del sur de la isla de Cuba, que el ejército colonial tenía mal vigiladas a propósito. Y finalmente las oligarquías coloniales situaban la "carga" en los diferentes "ingenios" de la isla o, incluso, en plantaciones del sur de los Estados Unidos". Marc Pons. El Nacional Cat. 22 de agosto de 2019. (Aniversario de la muerte de la reina, acaecida el 22 de agosto de 1878).
(6) María Cristina de Orleans (Sevilla, 1852 - Ibídem, 1879). De unos 19 años cuando se reponía de las calenturas en Castilleja. Su primo Alfonso XII, recien enviudado de su hermana, la cortejó unos meses, estando ella dispuesta a reemplazar a la fallecida. En vano porque padecía tuberculosis, de lo que murió, a los 26 años de edad.
Transcribo el acta de la entrega y conducción de su cadáver ya que en ella aparecen personajes muy vinculados con los duques y que, por tal razón, debieron ser asiduos visitantes de nuestra Villa:
"Actas de la entrega y conducción del cadáver de S.A.R. la Serma. Sra. Infanta Doña María Cristina de Orleans y de Borbón al Real Panteon del Palacio de San Telmo de Sevilla. D. Manuel Gregorio Jiménez, Presidente de la Audiencia de este distrito y Notario Mayor de Reinos por delegación del Excmo. Sr. Ministro de Gracia y Justicia.
Certifico y doy fé que habiéndoseme participado el fallecimiento de S.A.R. la Serma. Sra. Infanta Doña María Cristina, me constituí, siendo como las cuatro y media de la tarde del día 28 de Abril de 1879, acompañado del Secretario del gobierno de esta Audiencia D. Manuel Kreisler y Bohigas, en el Palacio de San Telmo, para desempeñar mi cometido, donde me recibió el Excmo. Sr. D. Rafael Esquivel y Castelló, Jefe de la Casa de S.A.R. el Serenísimo Sr. Infante Duque de Montpensier, en unión del Excelentísimo Sr. Arzobispo de esta Diócesis, Excmo. Sr. Capitán general del distrito, Excmo. Sr. Gobernador civil de la provincia, Sr. Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, Excmo. Sr. Rector de esta Universidad, Excmo. Sr. Vicepresidente de la Diputación provincial, Ilmo. Sr. Dean de la Santa y Patriarcal Iglesia Catedral y Sr. Comandante de Marina.
Acto seguido pasé a la Cámara en que se hallaban SS.AA.RR. la Serma. Sra. Princesa de Asturias, los Serenísimos Sres. Infantes Duques de Montpensier; los Serenísimos Sres. Condes de París; la Excma. Sra. Marquesa de Superunda, Camarera mayor de S.A.R. la Princesa de Asturias; Excma. Sra. Marquesa de Nájera, Dama de honor de dicha Serma. Sra. Princesa; Excmo. Sr. Marqués de Nájera, Secretario particular de S.A.R. la Serma. Señora Princesa de Asturias; Excma. Sra. Doña Ramona de Robles, Dama de honor de S.A.R. la Serma. Sra. Infanta Duquesa de Montpensier; Sra. Doña Josefa Vallejo, Dama de honor de S.A.R. la Serma. Sra. Infanta Doña Maria Cristina (Q.S.G.H.); el Presbítero Sr. D. José María Fernández Montaña, Preceptor de S.A.R. el Infante don Antonio; el Presbítero D. José María Rodríguez, Capellán de honor de S.M. y Capellán de este Real Palacio; el Sr. Don Antonio Rivera, Médico de Cámara honorario de S.M., Médico de SS.AA.RR. los Sermos. Sres. Duques de Montpensier, y D. Juan de la Rosa, Médico de familia de dichas Reales Personas; y en un lecho se hallaba colocado el cadáver al parecer de S.A.R. la Serma. Sra. Doña María Cristina, Infanta de España (Q.E.G.E.), cubierto con un velo blanco.
Recibido juramento a los dos expresados Facultativos, manifestaron haber estado asistiendo a S.A.R. la Serenísima Sra. Infanta Doña María Cristina desde el día 22 de Marzo último, habiendo fallecido a las tres y veinte minutos de esta tarde, a consecuencia de una tisis tuberculosa, y que su cadáver era el que se encontraba presente, lo que también manifestaron los señores y señoras a quienes interrogué sobre dicho extremo.
Acto continuo hice formal entrega del mencionado cadáver al Excmo Sr. D. Rafael Esquivel, Jefe de la Casa de S.A.R. el Sermo. Sr. Infante Duque de Montpensier, quien encomendó la custodia del mismo a dos Ugieres, con lo que se concluyó esta diligencia, de que yo el Notario Mayor de Reinos por delegación del Excmo. Sr. Ministro de Gracia y Justicia certifico. Manuel Gregorio Jiménez". Gaceta de Madrid. Viernes 12 de diciembre de 1879.
La Infanta María Cristina de Orleans
(7) María Luisa Fernanda no poseía una cultura muy amplia*. De su educación nos documenta con gran detalle Juana Vega de Mina, condesa viuda de Francisco Espoz**, en Apuntes para la historia del tiempo que ocupé los destinos de aya de S.M. [Isabel II] y A. [su hermana María Luisa Fernanda] y camarera mayor de Palacio. Desempeñó este oficio durante la Regencia de Espartero. El manuscrito inédito de estos Apuntes fue descubierto en el archivo del Congreso de los Diputados por don José Canalejas Méndez***, presidente entonces de la Cámara Baja, quien lo publicó en 1910.
* Cuando contemplaba las precisas pinceladas de las pinturas y los seguros trazos de los dibujos que su marido había colgado por las paredes del palacio —ver la entrada anterior— Luisa Fernanda revivía sus lejanas clases de dibujo con la efímera profesora Weiss durante el escaso año que intentó enseñarles, a ella y a su hermana Isabel, el manejo sin crispación del lápiz. La profesora María del Rosario Weiss había sido discípula del maestro Goya. "Apoyada por el círculo liberal, el 18 de enero de 1842 recibió su máximo reconocimiento profesional cuando fue designada para el cargo de maestra de dibujo de las hijas de Fernando VII, la reina Isabel II y la infanta Luisa Fernanda, empleo de prestigio que desempeñó durante poco tiempo, pues murió de cólera morbo no epidémico el 31 de julio de 1843, en su mejor momento profesional". Real Academia de la Historia.
En cambio Fernando e Isabel de Orleans, dos de los hijos de María Luisa Fernanda, tenían habilidades con la acuarela
** Francisco Espoz Illundáin o Mina (1781-1836), liberal, participó en la Guerra de la Independencia y en la Primera Guerra Carlista. Mandó fusilar en represalia a la anciana madre del militar carlista Ramón Cabrera. Se dedicó a la ganadería de toros de lidia.








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