sábado, 5 de diciembre de 2020

Los olvidados, 6g.


Algunos de los jerarcas presentes en los actos de junio de 1944 de Dos Hermanas estaban en Castilleja de la Cuesta dos meses después con motivo de la inauguración de la sede de Auxilio Social "La Maternidad", como por ejemplo Coca de la Piñera, Ramón González Fernández-Palacios o Lucy Benvenutti, entre otros. "El referido domingo 3 de septiembre a las cinco de la tarde se congregó allí a efectos inaugurativos la élite de la Falange hispalense". Los olvidados, 6a. Octubre de 2020. 

Manuel Oliver Míguez, quien vivía enfrente de la nueva casa de beneficencia como ya hemos referido (1), tuvo ocasión de estrenar su flamante condecoración de la Vieja Guardia ante sus familiares, amigos, vecinos y paisanos. Al lado de su domicilio y por el contrario, los duramente castigados Cansino-Míguez (2) hubieron de soportar a aquella chusma de camisas azules y boinas rojas que con sus gritos, cánticos y saludos a la romana durante toda la larga y agobiante tarde despertaban en sus ánimos recuerdos tristes y trágicos de lo que en 1936 había acontecido en Tomares. 

La algarabía joseantoniana, incluso el olor de la humareda de los puros habanos de los perpetradores, penetraban hasta el fondo de las habitaciones a través de las puertas y postigos cerrados herméticamente y de las persianas bajadas a todo lo largo. Tan sólo una parte de los castillejanos allí reunidos guardaba respeto y consideración ante el número 19 de la calle Alegría, adivinando a la viuda de Ramón Cansino retirada en un rincón de su dormitorio, presa de aguda depresión y de acusada melancolía. Otros congregados, crueles, aprovechaban para, vengativamente, seguir hurgando en las profundas heridas de los parientes de los difuntos zapateros Ramón y Fernando, profiriendo risotadas bestiales, comentarios soeces y ademanes groseros junto a la vivienda, silenciosa como un mausoleo desolado.

(1) En este número 1 de la calle Pedro Parias aparece también otro hermano, Francisco Oliver Míguez, su esposa Encarnación Polvillo Cabrera, y sus tres hijos Francisco Oliver Polvillo, nacido en 1933, Jesús Oliver Polvillo, en 1934, y María Dolores Oliver Polvillo, en 1938. Otro de los hermanos Oliver Míguez fue Juan, pintor de imaginería religiosa, de quien, como curiosidad, añado a su obra la autoría del cartelón de "Todo por la Patria" que coronaba la puerta del cuartelillo de la guardia civil instalado en la calle del Convento. A modo de rúbrica solía pintar un pájaro jilguero en el margen de sus creaciones.


En un retablo de azulejos en la fachada de la sevillana iglesia de San Pedro se ve este ejemplo de la "firma" del pintor. Y sobre el umbral de la botica de Fernando Cansino Vélez en la Calle Real de Castilleja, establecimiento que hoy regentan sus descendientes.





"Nació en Castilleja de la Cuesta (Sevilla) el 25 de abril de 1899, en la calle Colón número 2. Hijo de Teodoro Oliver y de Dolores Míguez. Ingresó muy joven en la Fábrica de Ramos Rejano, donde desarrollaría toda su obra artística. Tuvo como maestros a Enrique Orce Mármol y a  Manuel Vigil‑Escalera y Díaz, y él a su vez enseñó los secretos de la cerámica a su primo segundo Alfonso Chaves Tejada (1a), que también trabajó en Ramos Rejano. Asistió a la Escuela de Artes y Oficios Artísticos y Bellas Artes, cuando era director de la misma el pintor González Santos, obteniendo diversos premios académicos entre 1933 y 1937. 
Casó con María Josefa Pérez Jiménez, sin dejar descendencia, estableciendo su domicilio en la calle de Enmedio, en su pueblo natal de Castilleja. Por la estrecha vinculación de sus padres, perteneció a la Hermandad de la Soledad de aquella localidad, para la que diseñó algunos enseres procesionales y pintó los frescos de la Capilla del Sagrario, y junto con Alfonso Chaves los de la nave central de la Iglesia. También fue hermano de la Hermandad del Rocío de Triana". retabloceramico.net


(1a) Alfonso Chávez Tejada. "Su último domicilio fue en Castilleja, en la calle Virgen de la Soledad número 5, de la Barriada de la Inmaculada Concepción, donde falleció el 22 de Enero de 1982. Curiosamente, esta casa la compró a D. Antonio Vigil- Escalera y Tomé, hijo de su maestro prematuramente fallecido, pues desde siempre existió una excelente relación entre Alfonso Chaves no solo con su maestro sino después con su Viuda e hijo, que siempre trataron de corresponder.
Pocos años después de su fallecimiento el Ayuntamiento de su pueblo le dedicaría una calle a su memoria por su dilatada labor profesional y artística". retabloceramico.net
Alfonso Chávez tuvo también capacidades musicales, ya que formó parte de una banda de música tocando el bombardino, según él mismo me refirió en las largas conversaciones que manteníamos a la puerta del taller de automóviles de su hijo, en la barriada de la Inmaculada. Cuando éramos niños nos hacía fotografías de primer plano para usar nuestras caras de modelos de amorcillos alados con los que rodeaba a sus vírgenes y santos.
A pesar de que no había gran empatía entre el pintor y yo, las conversaciones se alargaban todas las tardes, sentados en los banquillos que su hijo nos instalaba en la puerta del taller, al fresco de las tardes de verano en aquel extremo noroccidental del pueblo. Ahora se me ocurre, al haber sabido últimamente que Alfonso y Juan Oliver rompieron sus relaciones profesionales —habían pintado juntos el techo de la iglesia de Santiago—, que el primero veía en mí un descendiente directo de su enemigo el ceramista de los jilgueros.
Alfonso pintaba unas vírgenes de manos fofas, apenas capaces de soportar la carga de joyas y anillos con que sus devotos castillejeros las atosigaban. Las caras depresivas, de mofletes atomatados como por un ataque hipersódico y de ojos adormilados como bajo los efectos de una fuerte dosis de fármacos tranquilizantes, resultan para mi gusto francamente deleznables.

(2) Es de suponer que regresaron a Castilleja huyendo del ambiente pesadumbroso que la gran tragedia les había deparado en la localidad vecina. Era un hecho generalizado el que los vencedores se ensañaran de todas las maneras y formas imaginables con los vencidos, incluyendo entre estos últimos a los familiares y amigos de los fusilados, presos y represaliados. Se les arruinaban y asfixiaban los negocios, se les procuraba la imposibilidad de ejercer cualquier clase de vida social, se les acosaba a todas horas y, en definitivas cuentas, se les hacía inllevable la existencia.
Creo, con buena base, que el novillero Ramón Cansino Míguez abandonó los ruedos por esta causa. Es inconcebible imaginarlo dando capotazos a las vaquillas en el acto falangista de Dos Hermanas junto a su vecino el condecorado Manuel Oliver Míguez. o en la fiesta taurina de los artilleros de la Pirotecnia al finalizar la guerra (verla en Los olvidados, 1. Agosto de 2020). Cierto y verdad es que otros toreros de Castilleja que habían disfrutado de los laureles se plegaron, sumisos, a los dictados de las nuevas autoridades fascistas, pero también lo es que no sufrían el estigma de un padre y un hermano fusilados por ser izquierdistas, como era el caso de Ramón.
Un torero que recibió en Castilleja homenaje por parte de los obreros de izquierdas fue Diego de los Reyes, a quien en plena República se le agasajó en la Casa del Pueblo con un banquete y una fiesta flamenca que se prolongó hasta altas horas de la noche. Mas no había concluido el verano de 1936 cuando ya Diego de los Reyes brindaba a las jerarquías fascistas los toros que se disponía a estoquear.
Con ocasión de la apertura de la plaza de La Maestranza tras el golpe de Queipo en Sevilla, que fue una iniciativa promovida por El Algabeño, actuaron en la primera función taurina el 18 de octubre de 1936 además de este, Carreño, Juan Belmonte, Manuel Bienvenida, Domingo Ortega, V. de la Serna, "Venturita" y Diego de los Reyes. Tanto Ricardo Torres "Bombita" (ver más abajo) como José García "El Algabeño" morirían a finales de dicho año, el segundo por heridas en acción de guerra en el frente de Córdoba.

"La estrecha relación entre la derecha y el mundo del toreo. Las principales figuras del toreo español pusieron sus espadas al servicio de la causa fascista en 1936. Las actuales muestran sus simpatías hacia VOX, el PP y Ciudadanos. Recientemente, el torero Francisco Rivera (1) se ha fotografiado en un bar decorado con símbolos franquistas haciendo exaltación de un régimen totalitario y genocida. Juan José Padilla ha lucido en los ruedos la bandera española con el águila franquista. Morante de la Puebla, Ortega Cano y otros toreros muestran sus simpatías hacia VOX y es que parece que siempre existió una estrecha relación entre la derecha y el mundo del toreo. Repasemos algunos episodios de nuestra historia:
El 16 de agosto de 1936, el teniente coronel Alberto Bayo desembarca con seis mil milicianos republicanos en la Isla de Mallorca y libera el pueblo de Puerto Cristo del dominio de los golpistas. Desde allí dirige sus fuerzas hacia Manacor, situándolas a apenas dos kilómetros y cercando este municipio. Pero la respuesta de los franquistas no se hace esperar y en ayuda de Manacor parten tropas de la Falange y un cuerpo expedicionario de fascistas italianos al mando del siniestro conde Rossi. Apoyando estas tropas estaban los toreros Juan Belmonte y José Ignacio Sánchez Mejías para festejar el triunfo militar con una corrida de toros celebrada el 12 de septiembre en la plaza de Palma de Mallorca.
El 3 de enero de 1937, al son del himno nacional de la Italia fascista, se celebra un festival taurino a beneficio de Falange Española de Sanlúcar de Barrameda, en el que vuelven a torear Sánchez Mejías y Juan Belmonte. El 25 de mayo, Juan Belmonte torea en Córdoba a favor de las tropas franquistas del frente sur. El 16 de julio de 1938, Sánchez Mejías torea en la isla de San Fernando en honor del ejército franquista y el 30 de noviembre lo hace para los mandos de su regimiento de artillería.
En Cervera del Río Alhama, en la Rioja, el 25 de julio de 1936, sin que existiera resistencia al golpe de estado, los golpistas obligaron al Ayuntamiento a celebrar las fiestas del pueblo y dos corridas de toros, y tras ellas fueron fusilados por las milicias carlistas varias decenas de simpatizantes y militantes del Frente Popular, a pesar de la oposición del párroco local. Tras la batalla de Brihuega (1937), el ejército republicano capturó diverso material de guerra a las tropas franquistas y entre las armas encontradas había banderillas. El 19 de julio de 1937 era arrestado en Salamanca el diputado socialista José Andrés y Manso, y días después fue toreado y torturado por señoritos salmantinos. Finalmente, fue fusilado.
En febrero de 1938 se publican las memorias del torero Marcial Lalanda, en las que tras declararse falangista, partido al que estuvo afiliado, arremete contra el Frente Popular culpándolo del abandono progresivo de los festejos taurinos. El 17 de julio de 1938 se lidian varios toros en Zaragoza a beneficio del ejército franquista de Aragón y el 19 de agosto de 1938 se celebró en Algeciras una corrida de toros para soldados y oficiales nazis alemanes. El 8 de febrero de 1939, para conmemorar el segundo aniversario de la ocupación franquista de Málaga, Queipo de Llano presidio una corrida de toros.
En la zona controlada por las tropas golpistas eran frecuentes las corridas de toros, mientras que en la zona republicana se siguieron celebrando festejos en Madrid y Barcelona entre agosto y octubre de 1936 y fueron desapareciendo paulatinamente por el escaso apoyo del Gobierno Republicano. En julio de 1937, a propuesta del teniente coronel Ortega, en una campaña de moralización de la retaguardia, la Republica proyecta prohibir todo espectáculo que tenga como base las apuestas y limita las corridas de toros a las becerradas que tengan como único objeto finalidades benéficas.
De las figuras españolas del torero, el más ferviente fascista era Manolo Bienvenida, uno de los primeros en aparecer en el ruedo con el saludo romano, quien, en la corrida del 27 de mayo de 1937 a beneficio del auxilio social en Salamanca, hizo pública ostentación de su admiración por José Antonio Primo de Rivera. Otro torero fascista fue Domingo Ortega, que, al casarse con Carmen Ruiz y Pla, se convierte en Marques de Amboage y grande de España y deja atrás su condición de obrero, aunque su título nobiliario no le permitió eludir el servicio militar y tuvo que incorporarse a filas en noviembre de 1938, obviamente en el ejército franquista. Ortega, que se había pasado a la zona franquista aprovechando un viaje a Francia, y Lalanda solicitaron permiso a las autoridades golpistas para ir a torear a Méjico, pero el gobierno mejicano, aliado del gobierno republicano, les denegó el permiso para torear en el país.
El popular Manolete sirvió en la artillería franquista, con la que bombardeo zonas de Córdoba y Extremadura. Juan Belmonte, que se posicionó después de alguna duda con los golpistas, se instaló en Sevilla y, en febrero de 1937, fue multado con cincuenta mil pesetas por el mismísimo Queipo de Llano porque se le encontró en su finca con un libro de poemas de Luis de Tapia, poeta y periodista republicano. No sabemos si al sádico de Queipo le irritó más el autor del libro o que el torero leyera poesía.
Desde principios de noviembre de 1936, los toreros afectos al régimen franquista celebraban corridas de toros en Burgos. Organizaban un festejo en el que, exceptuando Marcial Lalanda, resentido en la pierna tras su paso por el frente de Talavera, toreaban Manolo Bienvenida, Domingo Ortega, Luis Fuentes Bejarano y el falangista Pepe Amorós, que lideró a las tropas golpistas en el Alto del León. En la tribuna, apoyando el evento, se situaba lo más granado del toreo español ya jubilado, como Ricardo Torres ‘Bombita’ (2), Rafael Guerra ‘Guerrita’ y Rafael González ‘Machaquito. El dinero recaudado se destinó a comprar ropa de abrigo para el ejército fascista. Puede que el piloto republicano que bombardeó la plaza de toros de Burgos el 9 de mayo de 1937 se acordara de los astados sacrificados ese día y de que mientras cundían los aplausos a los toreros, en el penal burgalés morían por decenas los presos republicanos.
El 7 de febrero de 1937, Falange organizaba una corrida de toros para recaudar fondos económicos destinados al frente de guerra en Sevilla y en el cartel figuraban los Lalanda, Belmonte, Sánchez Mejías y Ortega. El 14 de agosto de 1937, para conmemorar el primer aniversario de la sangrienta conquista de Badajoz por los paramilitares y legionarios del coronel Yagüe, en la plaza de toros del municipio, que fue campo de concentración tras la ocupación y escenario habitual de matanzas de republicanos, se fusiló a 17 miembros del Frente Popular.
Con el triunfo del golpe militar franquista, el jueves 5 de abril de 1939, los toros regresaron a Barcelona con un cartel en el que figuraban Marcial Lalanda, Juan Belmonte y Manolete. Volvía a la ciudad condal el lucrativo negocio de torturar animales.
Recordemos que el talante conservador de las figuras del toreo español viene de largo, ya que, en noviembre de 1905, el matador Luis Mazzantini se enfrentó en las urnas a Pablo Iglesias y Francisco Largo Caballero, en las elecciones a concejal del Ayuntamiento de Madrid por el distrito de Chamberí. Luis Mazzantini, devoto monárquico, llegó a gobernador civil de Guadalajara.
A la historia pasó también el gesto de los obreros de la ciudad francesa de Beziers, que el 10 de mayo de 1937 se concentraban frente a la plaza de toros para boicotear la corrida porque los toros sacrificados habían sido comprados en territorio golpista. Después marcharon en manifestación mientras cantaban la internacional en apoyo al bando republicano.
No nos sorprende que los toreros actuales sueñen con devolver España al siglo pasado. Ellos, como quienes les antecedieron, creen que solo la derecha les garantiza el apoyo a una tradición que cada año pierde miles de espectadores y solo es viable por el apoyo de ciertas televisiones y corporaciones locales que se nutren de nuestros impuestos". M. Félix de San Andrés. Diario de Castilla La Mancha, 16 de julio de 2019.


Estatua del terrateniente Ricardo Torres erigida en su Tomares natal en el año 1999

"El hispanista Paul Preston aboga por la memoria histórica como vía para saber la verdad sobre la Guerra Civil. El hispanista Paul Preston abogó ayer, en la inauguración de las jornadas Dos siglos de imagen de Andalucía, por recuperar la memoria histórica de la Guerra Civil y de la dictadura `no para recordar, sino para saber la verdad`. Añadió que esta recuperación histórica es `esencial` para que España `supere la Guerra Civil y la dictadura`.
En su conferencia, titulada 1936: Militares y propietarios en la represión en Andalucía, Preston aludió a la `explosión de odio` entre terratenientes y jornaleros, consecuencia directa del trienio bolchevique de 1918 a 1922 y que culminó en el conflicto civil. [...] Se refirió a la `relación estrecha` entre militares y latifundistas, vinculación que ejemplificó en el personaje de Luis Alarcón de la Lastra (3), diputado por Sevilla de la CEDA, `que organizó los bombardeos en pueblos de Sevilla y Badajoz en la represión` y al que Franco `premió` con el Ministerio de Industria y Comercio. [...] Recordó que el torero Ricardo Torres, Bombita, una vez que vio sus tierras libres de la colectivización, `participó en la lucha y en el castigo posterior a los presos que expropiaron su finca`". El País, 8 de noviembre de 2005 (subrayado mío).


(1) El torero Francisco Rivera Ordoñez pleno de entusiasmo y gozo rodeado de símbolos franquistas en un bar de Ávila. Se deshace en términos encomiásticos sobre el local y sobre lo que significa. El bar en concreto se llama Casa Eladio y se encuentra en la carretera del Barco de Ávila. Para calibrar su defensa del régimen franquista, solo hay que echar una ojeada a la carta: desde la inocente tortilla española al bacalao grande y libre, a las chuletillas del valle o sus conocidos huevos rotos fusilados. Ver Vanitatis, 10 de diciembre de 2018.

"El torero también ha salido en defensa de Vox tras los resultados electorales de las elecciones andaluzas. En un tuit, Rivera tachaba de `golfo` a Pablo Iglesias, líder de Podemos, por sus palabras sobre el partido de extrema derecha". El Plural, 15 de diciembre de 2018.

Ahora, por el matrimonio de su hermano Francisco "Kiko" con la castillejana Irene Rosales, este torero se ha convertido en cuñado de una de las representantes del apellido que llevó su antecesora Dolores Rosales Cabrera, la madre y abuela de los dos zapateros de nuestra Villa asesinados en Tomares por los fascistas.

Francisco Rivera Ordoñez tiene a quien salir. En septiembre de 1978, en plena Transición, los oligarcas y burgueses que vivieron opulentamente durante el franquismo son mirados con desdén. Las familias de largo abolengo y rancia tradición no encuentran su sitio, y por primera vez los Ordoñez son cuestionados. La revista Interviú critica al torero Antonio Ordoñez —abuelo de Francisco Rivera— por querer celebrar la corrida goyesca de Ronda en una fecha conflictiva. El padre de Carmina y las fuerzas vivas de Ronda han fijaron este año la fecha de la famosa corrida de sus fiestas en el aniversario de la toma de la ciudad por los moros de Franco. Para aflojar tensión, el torero declara que la corrida será presidida por su hija Carmencita en lugar de por la viuda del Dictador, pero la revista Interviú se explaya de todas maneras: "Sí, Carmencita Ordoñez, militante destacada de Fuerza Nueva, casada con el torero Paquirri, cuyas inclinaciones semejantes no son desconocidas y que ha brindado uno de sus últimos toros `por la unidad de España`. Carmina, madre de Francisco, en efecto ha colaborado en varias ocasiones con el partido ultra de Fuerza Nueva que lideró Blas Piñar, llegando a acudir a los mítines con el uniforme de falangista. Tan tarde como en enero de 1996 ella se confesó franquista en un plató de televisión. (Extractado de https://www.youtube.com/watch?v=GlEB5m8E-bw).


En primer término en la foto, la madre de Francisco Rivera Ordoñez. "El declive de Carmen Ordoñez empieza el día en que nació. Carmen Ordoñez es una consecuencia de una educación. De una educación absolutamente demencial, que es el señoritismo andaluz, y en esa educación crece, en esa educación la mandan a Suiza, en esa educación se casa con un torero cuando ella tiene 17 años. Con esa educación... ¿quién educa a sus hijos? A eso le sumas un tinte fascistoide que le inculcó el padre y lo que es el choque de la España de la Transición y todo eso, y te da Carmen Ordoñez. Es un producto que está clarísimo, vamos. Dos y dos son cuatro". Declaraciones de Coto Matamoros tras la muerte de Carmen.

(2) Precisamente al llegar los franquistas en julio de 1936 se erigió en Tomares una figura represiva que sin duda debió poner freno a la carrera del novillero Ramón Cansino Míguez: se trata nada más y nada menos que de Ricardo Torres, "Bombita", hermano de Emilio, el acaparador de subsistencias (ver Los olvidados, 6d. Noviembre de 2020). De Ricardo Torres se sabe que adquirió gran parte del término municipal de Valencina, sustituyendo a los antiguos poseedores aristócratas y convirtiéndose en uno de los terratenientes más importantes de la comarca. Durante la República este nuevo rico experimentó en carne propia los efectos de la lucha de clases cuando los jornaleros sobreexplotados que trabajaban sus numerosas fincas comenzaron a exigirle la contemplación de sus derechos como personas. Cuando los golpistas de Franco se adueñaron del pueblo, el torero vio el cielo abierto. Tenía cuentas pendientes con los labriegos y campesinos, ya que, entre otras cosas, recibió un plomazo en la cara —se dice que perdió un ojo— en cierta refriega entre él y sus capataces y sicarios por un lado, y los sindicalistas y socialistas por el otro, contienda que tuvo lugar en uno de los olivares valencineros.

(3) "Un caso flagrante, el de nuestro viejo conocido el "chatarrero" Alarcón de la Lastra (ver Historia de los apellidos, 6. Mayo de 2019): el día de la Ascensión del Señor de mayo de 1952 se casaron en la catedral hispalense José Guajardo-Fajardo y Albarracin, marqués de la Reunión de Nueva España, y Concha Alarcón Domínguez, hija del general de Artillería y ex-ministro Luis Alarcón de la Lastra. Asistió la madre del novio, marquesa de la Reunión, viuda muy conocida en Castilleja en su hacienda de la calle de Enmedio. Ofició el tío de la novia, cura rector del Colegio de Villasís Antonio Alarcón de la Lastra". Los olvidados, 1. Agosto de 2020.


Otros dos castillejanos de apellido Cansino trabajaron en la Pirotecnia Militar, además de los dos —Juan y Fernando— que ya conocemos. 

El primero fue Federico Cansino Bernal, bautizado en la Calle Real el 7 de noviembre de 1896, nacido el 24 de octubre a las 3 de la mañana en la Calle Real n.º 53, hijo de Federico Cansino Navarro, panadero natural de Castilleja, y de María Amparo Bernal Ruíz, natural de Villamanrique, casados en la Calle Real. Abuelos paternos, Fernando Cansino Durán (1) y Rocío Navarro Cabrera, naturales de Castilleja, y abuelos maternos, Francisco Bernal Urbina y Francisca Ruíz Bernal, naturales de Villamanrique (2).
Por el expediente de Federico Cansino Bernal sabemos que originariamente era peón de albañilería a las órdenes de un tal Luis Martínez, y que ingresó en dicha fábrica el día 8 de marzo de 1923, con categoría de transitorio y con un sueldo de 8 pesetas. Causó baja por falta de trabajo al año siguiente, el 23 de febrero de 1924. El 24 de enero de 1938 es otra vez admitido, como peón, con 8 pesetas de salario, y seis meses más tarde, en agosto asciende a la categoría de hornero. En este año recibió la licencia absoluta del Ejército, siendo documentado afecto al Movimiento Nacional.  En ficha extendida el 1 de agosto de 1938 figura en el taller de forja como hornero especialista de 1ª con un jornal de 18´50 pesetas, y en la revisión sanitaria le detectaron placas de alopecia. Ya está casado, y vive en Sevilla en la calle Luis Montoto n.º 41 y en la calle Oriente n.º 35. Desde el día 7 hasta el 16 de noviembre de 1942 estuvo de baja por erisipela, así como entre los días 17 de febrero y 17 de marzo de 1945; y por bronquitis entre los días 15 de noviembre y 20 de diciembre de 1944. Va recibiendo varios aumentos de su jornal durante esta década de los años 40, y se le premia en 1949, el día de la patrona de Artillería, Santa Bárbara, con 100 pesetas, por su buena conducta; con 75 pesetas en el año 1951, y con otras 75 en el 1952.  Fue dado de baja por fallecimiento el día 30 de junio de 1954.

El último Cansino pirotécnico natural de Castilleja de los que he obtenido alguna noticia —si bien escueta— es Diego Cansino Rosales. Era auxiliar administrativo en la factoría militar, y se le fijó un sueldo de 5.522 pesetas a partir del día 1 de octubre de 1937 por llevar cinco años de servicio. Ver Boletín Oficial del Estado, Burgos, 27 de octubre de 1937.
Según lo indicado, Diego Cansino ingresó en 1932, por lo que fue contemporáneo de Fernando Cansino Míguez, de Federico Cansino Bernal y de Juan Cansino Jiménez en la sobredicha fábrica. 
Se repiten los apellidos Cansino Rosales en varios castillejenses, pero sin relación de hermandad entre ellos, aunque sí son componentes del mismo tronco familiar.

(1) Los Cansino de Castilleja labraron su posición socioeconómica mediante la elaboración de pan, en concreto en sus obradores de La Plaza desde mediados del siglo XIX. 
"Llevan la misión de exigir al alcalde 4.000 duros, lo mismo que habían hecho en Triana a su comisario de policía horas antes. El tal Alcalde de Castilleja, Fernando Cansino Durán, que lo fue hasta 1850, en evitación de daños mayores, hizo una rápida gestión para desembolsar del tesoro municipal la referida cantidad. [...]  los caballistas, guiados probablemente por el aroma de pan recién horneado que flotaba en el ambiente, aporreaban la casa contigua a la del cohibido Alcalde. Manuel Cansino su hermano y vecino, a la sazón panadero, abrió y,  atendiendo a las instancias más o menos razonadas de los intrusos, preparó un gran saco de hogazas y media docena de paquetes de repostería —hojaldres rellenos, carne de membrillo, roscos de anís—". Historia de los apellidos, 21v. Julio de 2020.

(2) De los Bernal de Villamanrique afincados en Castilleja ya he dado cumplida información:
"Francisco Bernal —cuyo linaje se halla en Villamanrique de la Condesa— fue un inteligente técnico autodidacta que tras el cierre de su negocio de cinematografía se dedicó a la reparación de televisores, llegando a tal pericia que acabó construyéndolos él mismo. Solía vérsele muy raramente callejeando por el pueblo, hasta el punto que solo lo recuerdo asomado brevemente a la puerta de su casa alguna tarde de verano. La tal casa lindaba con el cine y era, por tanto, la última de los números impares de la vía principal de Castilleja. Se conserva perfectamente con su fachada original. [...] Eran hijos de Francisco Bernal Ruiz, natural de Villamanrique, y de Pilar Rodríguez Montes (2a), natural de Castilleja, casados en la Concepción. Los abuelos paternos de Francisco el dueño del Terraza Cinema (2b) fueron Francisco Bernal Urbina y Francisca Ruiz ¿Baresal?, naturales de Villamanrique, y los maternos José Rodríguez Martínez y Concepción Montes Montes, él natural de Castilleja y ella natural de Osuna". Historia de los apellidos, 20. Julio de 2019.

(2a) A principios del siglo XX, exactamente en diciembre de 1910, Pilar Rodríguez Montes, viuda con 54 años, vivía en el número 48 de la Calle Real con sus hijos Pilar Bernal Rodríguez de 28 años, Francisco Bernal Rodríguez de 25, Concepción Bernal Rodríguez de 23, José Bernal Rodríguez de 20, Manuel Bernal Rodríguez de 17, y Mercedes Bernal Rodríguez de 13. 
Junto a ellos, en el número 50, vivían unos veinteañeros Ramón Cansino Rosales y Ana Míguez Ortiz con sus hijos Fernando, de 2 años, y Ramón, de 1, los futuros pirotécnico y novillero.

(2b) Establecido en Tomares por la familia Cansino, —la misma de los zapateros fusilados y de Federico Cansino Bernal— existió otro cinematógrafo, contemporáneo de este Terraza Cinema de Castilleja:

"La familia Cansino, una vida de cine. El Ayuntamiento reconoce su esfuerzo por mantener abierto el último Cine de Verano de la provincia. En Tomares hablar de cine es hablar de la familia Cansino. El Ayuntamiento de Tomares rindió a principios de septiembre homenaje a la familia Cansino, en reconocimiento a su trabajo y esfuerzo por haber mantenido abiertas durante más de cinco décadas las puertas del último Cine de Verano de la provincia de Sevilla, `Cinema Tomares`, que este año ha cumplido 53 años.
`Cinema Tomares` fue fundado en junio de 1964, en la calle Navarro Caro, 50, por el tomareño Rafael Cansino Vega*, cuyo amor por el cine le llevó previamente a fundar también el cine de invierno. Una época en la que Audrey Hepburn protagonizaba `My Fair Lady`, Clint Eastwood triunfaba con `Un puñado de dólares`, Sean Connery hacía de James Bond, y en España veíamos a una jovencísima Rocío Durcal en `Tengo 17 años` o a José Luis López Vázquez en `Se iba de fin de semana` y escuchábanos a Conchita Velasco cantar su `Chica Yeye`.


Rafael Cansino Vega vivía para el cine, una pasión que transmitió también a sus hijos, Rafael Cansino y sus hermanas, y nietos, quienes son los que han mantenido vivo con mucha dedicación, cariño y empeño, `Cinema Tomares`, el último superviviente de la provincia de los antaño cines de verano.
Un negocio familiar que lleva más de medio siglo en funcionamiento y que ha sabido sobrevivir a la crisis del cine, competir con la TV, los videoclub, Internet y la expansión inmobiliaria.
Algo que ha sido posible gracias a ´la entrega, cariño y esfuerzo que dedica toda la familia Cansino para que el Cine de Verano de Tomares siga adelante`, destacó durante el homenaje el alcalde de Tomares, José Luis Sanz. `Sin cine no se entiende el verano en Tomares. Rafael y su familia han antepuesto su amor por el cine a sus intereses personales, gracias a lo cual, hoy seguimos disfrutando de este gran cine que se ha convertido en una auténtica reliquia, en el único cine privado de verano que queda en la provincia, que es como tener el único museo vivo del mayor espectáculo del siglo XX y XXI, que es el cine`.
Y es que a la familia Cansino la pasión por el cine le corre por las venas. Algo que llevan muy a gala pues son parientes lejanos de una de las actrices más emblemáticas y glamourosas de la historia del cine, Margarita Carmen Cansino Hayworth, máxima diva de Hollywood en los años 40, hija del bailarín español Eduardo Cansino Reina, natural de Castilleja de la Cuesta **". La Voz de Tomares, septiembre de 2017.

* Rafael Cansino Vega, tomareño tan solo de residencia. Era, como los otros Cansino en Tomares, natural de Castilleja. En el año 1935 Dolores Cansino Vega, nacida en nuestra Villa en 1907, vivía en el número 64 de la calle Navarro Caro, casada con Alfonso Díaz Carvajal, nacido en Tomares en 1906. Tenían una hija, Dolores Díaz Cansino, nacida en Tomares en agosto de 1924 ó 34.
Sus vecinos en el número 66 eran Antonio Díaz Carvajal, hermano del anterior, con su familia, todos de Tomares.
Y en el número 70 el castillejano Rafael Cansino Rosales, nacido en nuestra Villa en 1879, casado con Francisca Vega Veloso, nacida también en Castilleja, en 1882, y con sus hijos Diego Cansino Vega, nacido en Tomares en 1912, y Fernando Cansino Vega, nacido en Tomares en 1922. "Hermano de Ramón el padre fue Rafael Cansino Rosales, nacido en 1870, quien se casó en 1915 con Francisca Vega Veloso, hija de Enrique Vega Oliver y Dolores Veloso Perona. Y otro hermano, —con una relación más directa en nuestra historia—, fue Manuel Cansino Rosales: "Manuel Cansino Vélez era hijo de Manuel Cansino Rosales, natural de Castilleja y de profesión industrial panadero, y de Mercedes Vélez Artillo, natural de Santiponce, casados en Castilleja en 1905. Sus abuelos paternos fueron Fernando Cansino Cabrera, natural de Bormujos, y Dolores Rosales Cabrera, natural de Castilleja. Los olvidados, 6a. Octubre de 2020". Los olvidados, 6e. Noviembre de 2020.
Dependientes de las fuentes consultadas, (padrones, actas bautismales, etc.) algunas fechas no coinciden con total exactitud.

El vecino de Rafael Cansino Rosales, en el número 72, también era castillejano, José de los Reyes Ortiz, nacido en mayo de 1909 en nuestra Villa,, casado con la tomareña Manuela Negrón Bastida, con dos hijos nacidos en Tomares: Antonio y Manuel de los Reyes Negrón.

** Sin abandonar el apellido Cansino, en tan estrecha relación con el de Rosales como estamos viendo, cito una entrada del blog de historia castillejense vinculado más abajo:

"Cine de verano Inés Rosales. Corría el año 1944 cuando se inauguró el cine de verano INES ROSALES, situado en la calle Majón (actual Jesús del Gran Poder), frente a la Peña Bética, su propietario era Francisco Adorna que era conocido como el Niño Inés, tenía una capacidad de 1.200 localidades, su pantalla era un gran lienzo de tela que diariamente se recogía enrollándose sobre el palo que tenía en la parte baja que a su vez servía de tensor, las películas se traían todos los días desde Sevilla y al no disponerse de los medios que actualmente tenemos para la difusión de la programación tanto en el pueblo como en los de los alrededores el sistema empleado era el de hacer un cartel a estilo pancarta y lo paseaba algún chiquillo con la compensación de la entrada gratis en el cine.
La entrada tenía un precio de 2 pesetas siendo el programa, un cortometraje de dibujos animados, generalmente Aventuras de Tom y Jerry, que se les llamaban “los periquitos”, el noticiario NO-DO (de obligada proyección) y la película.
Al fondo del cine había un mostrador, lo que se llamaba ambigú que en algunos cines se anunciaba como “selecta nevería”, en el que se vendían refrescos, cervezas, algo de comer y sobretodo chucherías, en particular pipas.
Con la llegada del cinemascope el telón fue cambiado por uno de obra". blogdecastillejadelacuesta.blogspot.com

En el año 1944 y siguientes era de obligado cumplimiento que el público asistente al cine Rosales saludara de pie y brazo en alto a las autoridades y fuerzas vivas de Castilleja —entre ellas el cura, el cabo de la guardia civil y el condecorado Manuel Oliver Míguez— cuando aparecían en el recinto para disfrutar de alguna película, con entrada gratis, por descontado, ya que oficialmente asistían en funciones de inspección, ejerciendo de censores.


En el sobredicho blog se nos informa de que hubo otro par de cines en nuestra Villa —algo que yo desconocía—, que fueron el Cine Ramos y el Cine Salón Castilleja:

Cine Ramos

"Se trata del primer cine que se instaló en Castilleja, su propietario era un señor del pueblo vecino de Gines, apellidado Gómez, que se asoció con Luis Rodríguez, estaba en la calle Real en el llamado `Corral del Polaco` [¿corral con el mismo nombre que el de la calle Príncipe de Asturias que ya conocemos?] cuyo solar ocupaba lo que hoy es Caja Madrid, la joyería de enfrente y la calle Álvarez Quintero .
El cine no era grande, solo tenía 150 localidades y el precio de las entradas era de 40 céntimos de pesetas, por aquellos tiempos 4 perras gordas, las películas que por aquel entonces se proyectaban eran en blanco y negro, también se daban espectáculos de cante, por allí pasaron Pepe Pinto, Niño Marchena, etc.
El cine estuvo en funcionamiento poco más de dos años, pues a principio de los años 40   abrió el “Niño la Chacha” otro cine  y Gómez trasladó este a Gines, en el solar que dejó el cine la Hermandad de la calle Real hacía su verbena".

Cine Salón Castilleja

"José Polvillo Oliver, José Pinini y Antonio Ruiz se asociaron para el montaje y explotación del cine Salón Castilleja. Corrían los años 40 cuando en la calle Pedro Parias (actualmente calle Príncipe de Asturias) acordaron montar el cine llamado Salón Castilleja, popularmente fue sobrenombrado como el “cine de las cabras”, pues estaba junto a un corral donde se criaban estos animalitos y en más de una ocasión durante la proyección de la película se escuchaba el jaleo que formaban. Como buen cine que se preciara tenía su ambigú que lo llevaba la hermana de José Polvillo, Francisca, y allí vendía junto a las chucherías y bebidas unos riquísimos helados de fabricación propia.
El cine tenía 800 sillas, el telón era de ladrillos enlucidos y encalados, sus dimensiones eran 4 metros de alto por 10 de ancho con un escenario delante que se utilizaba cuando se daban los espectáculos en directo, cante, baile o teatro. El precio de la entrada era de 60 céntimos de pesetas, 6 gordas como se decía en aquellos tiempos. En 1955 cerró sus puertas al público".



Es ahora el momento preciso para documentar a otro Cansino de Castilleja que perdió su vida también a manos de los secuaces de los golpistas de 1936. Manuel Cansino Calero, de profesión ceramista, era hijo de José Cansino de los Reyes, obrero natural de Castilleja, y de Manuela Calero Ríos, natural de Bollullos de la Mitación, vecinos de Castilleja y casados en San Juan de Aznalfarache en 1907. Abuelos paternos, Joaquín Cansino Durán y Teresa de los Reyes Cálceres. Abuelos maternos, José Calero Malaver y María Ríos Flores, naturales de Bollullos. Manuel nació a las 12 de la mañana del día 12 de agosto de 1914 en la Calle Real n.º 31.
Tuvo una hermana, Concepción Cansino Calero, nacida a las 3 de la tarde del 27 de julio de 1916 en la Calle Real n.º 31.
Manuel desapareció en julio de 1936 de su localidad de residencia, San Juan. Se registró su fallecimiento en Sevilla el 14 de noviembre de este dicho año. Su ficha consta en todoslosnombres.org

De la familia materna de Manuel Cansino en Bollullos de la Mitación —los Calero Ríos— fueron asesinados Antonio Calero Rivero, obrero agrícola fallecido en Sevilla el 9 de diciembre de 1936. Carlos Sánchez Calero, fallecido en Sevilla el 27 de noviembre de 1936. Pedro Gutiérrez Calero, obrero agrícola asesinado el 14 de diciembre de 1936. Lorenzo Rivero Calero, asesinado el 19 de diciembre de 1936. Manuel Rivero Calero, ídem. Juan José Vela Calero, asesinado el 19 de diciembre de 1936. Y Felipe Romero Ríos, oficial del ayuntamiento asesinado el 26 de noviembre de 1936.

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Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...