Teresa Aleixandre Segura —ver la anterior entrada— me recuerda, con su apuntado origen de alixar como fortaleza árabe, a Castilleja, de la que se ha dicho lo mismo con ni una coma más. No aporta esta autora nada nuevo por otra parte, excepto los estudios de Balaña y Masso, que espero conseguir leer prontamente. Se dice que en la obra "Apellidos Catalanes. Heráldica de Cataluña" de Augusto Cuartas, está recogido el apellido Aleixar, con su etimología. Lo apunto como tarea pendiente para redondear este ensayo sobre el nombre Alixar aplicado a Castilleja de la Cuesta.
Y aquí, vuelvo a Corominas. Quien tilda de inaceptable la interpretación de Eguílaz (šá‘ra, "bosque", "jara"). Éste dice exactamente en su Glosario etimológico de las palabras españolas de origen oriental. Eguílaz. Granada, 1886, voz alijar, alixar. Terreno inculto. Acad. De الشعرة "silva" en R. Martin.
Pone de relieve Corominas la errónea traducción de Covarrubias. Y por si la cosa no estuviese suficientemente embrollada, cita a M. P., en Cultura Española, 1905, VI, 1109-1110: No sé si tiene relación con alijar el a. aragonés achár o la char "entrada de un predio", que Rohlfs ASNSL CLXIX, 158, piensa en relacionar con el vasco sarrte (sic) "entrada".
Veamos al autor del Tesoro de la lengua: alijares: Vale tanto como exidos y salidas espaciosas de los pueblos a donde suele la gente salir a recrearse y holgarse; dizen ser palabra turquesca y que en aquella lengua aldixari vale tanto como el fuera o el defuera. Diego de Urrea dize sinificar lugar de trato y comercio, y en su terminación es ixarun, del verbo axere, que sinifica juntarse la gente en paz a conversar y tomar solaz; y de allí llamaron al número diez los árabes axere*, porque en él concurren y se rematan las unidades y hazen el número de muchos, y en los exidos se junta el pueblo las fiestas.
* En efecto, عشر .
Sobre el vasco "sarrera", Elhuyar Hiztegia nos ofrecen seis acepciones en euskera: 1ª, entrada (del verbo entrar); 2ª, entrada, acceso, puerta de entrada; 3ª, entrada, billete, invitación; 4ª, introducción, prólogo, preludio; 5ª, entrada (de una enciclopedia, de un diccionario); y 6ª, entrada (en informática e Internet).
Giremos una visita a Francisco Javier Simonet, tan traído y llevado por los insignes arabistas cuyos estudios hemos expuesto. Dice Simonet en el Glosario de voces ibéricas y latinas usadas entre los mozárabes: Al-ixár, antiguo castellano. Ejido.- Castellano, alijar y ejido (ver Dic. Ac. y Cov.), antiguo castellano y portugués exido, valenciano eixido, del verbo latín exire, antiguo castellano ixir, antiguo castellano, catalán y valenciano exir, valenciano eixir, provenzal y antiguo francés eissir, issir, italiano escire y uscire (F. Diez, en su Etymologisches Wörterbuch der romanischen sprachen, I, 164). Del mismo origen son probablemente los nombres geográficos Aleixár, provincia de Tarragona; Alejar, (antigua Alexar y en las escrituras mozárabes toledanas Alechxár, الجشار), provincia de Toledo; los Alixáres, célebre alcázar situado en los ejidos o afueras de la antigua población de la Alhambra, y finalmente Ijxárex, y con artículo Al-ijxárex الاخشارش, que los autores y escrituras árabes dan a cierto barrio de Granada, llamado también por corrupción Axáres y Haxáriz, que probablemente se llamó así por hallarse en los alijares o ejidos del Albaicin, o acaso de la antigua Iliberri, sobre la orilla derecha del río Darro.
Madoz ofrece extensa lista de topónimos al respecto: Alijar, nombre de un cortijo en Jerez de la Frontera (también en http://cadizpedia.wikanda.es/wiki/Alijar), y de una "torre" en Sanlúcar de Barrameda. Y Alejar, terreno en la provincia de Toledo, y l´Aleixar de Tarragona que ya conocemos, y Alija del Infantado y Alija de los Melones en la provincia de León así como otros varios. Y formando parte de un nombre compuesto abundan los ejemplos, entre ellos hidrónimos de Cáceres y un caserío en Castuera, provincia de Badajoz; vayamos a uno de estos últimos, bien cerca de Castilleja y no menos bien ilustrado por la investigadora y catedrática María Dolores Gordón Peral: la rivera de Benalijar o Benalija, que hoy desagua en el embalse del Pintado, es un arroyo que nace en Alanís de la Sierra; Benalijar, arroyo en la provincia De Sevilla, partido judicial de Cazada (debe ser Cazalla), término jurisdiccional de Alanis, Madoz dixit.
Gordón Peral, en De Toponimia Hispalense (Continuación), artículo de la revista Philologia, editada por la Universidad de Sevilla, nos dice que Miguel Asín Palacios en su Contribución, pág. 84, aventura un Ibn-Alhiŷar, "el de las piedras", apodo, o un Bina-Alhiŷar, "casa de las piedras", y que García de Diego López, ofreciendo, como es usual a lo largo de su Estudio, posibilidades etimológicas para todos los gustos sin dar explicación de ningún tipo (sic), expone que proviene del árabe ben "árbol" y alijar o "erial" de al-dixar, lo que resultaría en "el árbol del erial". También Asín Palacios recoge en su mencionada Contribución, páginas 57 y 64, el mismo significado de "las piedras".
María Dolores Gordón anota algo de excepcional interés para cuantos sentimos atracción por nuestro pasado: la presencia de topónimos Alija en tierras leonesas se ha querido relacionar con el desplazamiento de algunas tribus árabes desde tierras cordobesas y toledanas*, donde se encontraba el primitivo Alija de los textos árabes**, hacia tierras del norte.
* Concretamente, de la tribu beréber de Awraba que, después de gobernar ´Alĭša, cayeron en desgracia y huyeron hacia el norte, donde dejarían su huella en otros topónimos (vid. Oliver Asín, Orígenes de Castilla, páginas 32-33).
** E. Terés encuentra documentada la forma alija, además, en "el texto histórico de Ibn Hayyn cuando, al describir el curso del Tajo, afirma que este río, aguas abajo de Talavera, pasa por el Norte de la fortaleza de Alĭša, a 80 millas de Toledo, exactamente al septentrión de Córdoba" (Materiales, página 370). Justificaría la relación entre el arroyo de la sierra norte sevillana y los topónimos extremeños y leoneses en que el prefijo ben, de ibn "hijo de", puede estar formado también a base del árabe bīna "casa", con lo que significaría nuestro riachuelo "casa de Alija" (compárense los topónimos Benacazón, Benagalbón, Benahalí, que Asín Palacios recoge como compuestos de tal apelativo bīna/bena). De ser así, quizá quedaría aun más justificada la relación entre Benalija y las restantes formas con alija de las tierras extremeñas y leonesas.
Hoy hay en Castilleja con esta denominación, según mi propio escrutinio, un mesón-restaurante, un conjunto de intérpretes de sevillanas y rumbas, una empresa, un club deportivo, el instituto de enseñanza secundaria ya referido, y una plaza, llamados todos ellos así por el "Nombre que poseyó la Villa de Castilleja de la Cuesta tras ser reconquistada en 1246 por el rey Fernando III, contando con el apoyo de la Orden Militar de Santiago" (cito cierta información que aparece a la página 152 de La Villa de Castilleja de la Cuesta. Calles históricas. Juan Prieto Gordillo. Ateneo de C. de la Cta., año 2009).
El misterioso Alixar merced sobre todo a Internet se multiplica como una plaga, sin que quede cronista deportivo, comentarista cofradiero, autor de blog y hasta poeta aficionado en edad escolar que no eche mano de "ello", lo que quiera que sea. Pero la pesadumbre de quien busca con afán una fuente fiable no cesa con tanto "alixarismo" desbordado, antes al contrario. Si del Castalla Talacana no existen textos árabes, habiéndonos llegado el término por los escribas cristianos de Fernando III, este Alixar que "no tuvo éxito porque algunos creyeron que dicha denominación ¡entorpecería el comercio!", como hoy hay quien asevera, no hay ni moro ni cristiano capaz de aclararlo.
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