De profesiones cuyos nombres se convirtieron en apellidos hubo varios casos en Castilleja, como un Atahonero (1), o Carbonero (2), y ha llegado hasta nuestros días otro que se presta a confusión: Cordero (originalmente fabricante de cuerdas). Joan Corominas nos da dos etimologías distintas para cordero (cría de oveja) y para cordero (fabricante de cuerdas),
(1) El domingo 21 de febrero de 1574 bautizó Juan Martinez a Ines, hija de Pedro Hernandez Atahonero y de Isabel Hernandez. Padrino, Agustin Martinez, vecino de Sevilla.
(2) https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2008/09/documentacin-10.html
Hacia la segunda mitad del siglo XVI vivió un Cordero tras la iglesia de Santiago, en una casa con entrada por el pasaje del Carnerillo. Otro Cordero —queda pendiente por averiguar si era descendiente del primero— fue compañero de habitación de Francisco Copado Moyano, tío de quien esto escribe, tal y como consta en la Rectificación de 1929 hecha al Censo de habitantes de nuestra Villa del año 1924:
C/ Valencina nº 4:
—Jose Cordero Villar, 25-2-1906, soltero, jornalero, natural de Castilleja.
—Francisco Martin Capado*.
(Dados de baja los dos en esta rectificación).
* Francisco aparece con los apellidos de sus hermanastros, pero lo usual era que figurara con los de su madre, Capado [Copado] Moyano, como hijo natural que fue. Este Cordero Villar compañero de habitación de mi tío Curro fue multado durante la II República por jugar a las cartas, según se documenta en expediente del Archivo Municipal de Castilleja de la Cuesta. Sobre mi tío publiqué en la web de Cordobapedia esta biografía sucinta:
Francisco Copado Moyano vio la luz en Nerva (Huelva), el día 21 de marzo de 1906. Era hijo natural de Lucía Capado Moyano, nacida en Valverde del Camino (Huelva) y vecina de Nerva, donde se había casado y donde enviudó; el original apellido valverdeño Capado, por causas desconocidas, fue transformado en Copado en algunos de los descendientes.
Copado Moyano, concejal de Córdoba en 1936
Copado Moyano, concejal de Córdoba en 1936
Muy poco se sabe de la infancia y juventud de Francisco, sino que figura escolarizado en el padrón de 1915; en todo caso recibió buena educación básica a juzgar por sus posteriores manuscritos; constaría luego, en diversos padrones, con el oficio de mecánico o chófer. Lucía Capado se trasladó a Sevilla hacia 1924 con Francisco y con sus demás hijos. La familia aparece en el padrón de 1924 y en los siguientes de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), en la calle de la Granada (hoy Príncipe de Asturias) y en la de Valencina (hoy 28 de Febrero), hasta que en el año 1929 se marchan todos a vivir a Sevilla capital, a la calle San Vicente.
Desde su estancia en Castilleja, Francisco Copado había iniciado relaciones con la que sería su compañera y madre de sus hijos, Dolores; juntos los dos por diciembre de 1929 pasan a Córdoba, donde él se emplea como peon cloaquero municipal, trabajo nocturno con un jornal de 6 pesetas, viviendo en la calle Buen Suceso. En Córdoba tuvieron a sus cuatro hijos.
Francisco fue detenido el 10 de octubre de 1934 durante la Revolución de Octubre por las autoridades militares cordobesas, junto con el doctor Vicente Martín Romera, el bombero de segunda Juan Villafranca Serrano, el vigilante de Arbitrios Juan Viaña Agreda y los empleados municipales Fernando Luis Alcaide Isasi y Hermenegildo Luna Jiménez según aparece en el expediente que se le formó en el Ayuntamiento.
Figuraba asimismo entre los diecisiete detenidos por la Guardia Civil que constan en el artículo del periódico La Voz (11 de octubre de 1934) titulado "También en Córdoba hay pistoleros y fracasan sus intentos revolucionarios", en el cual se les acusa de extremismo y de poseer gran cantidad de armas cortas, municiones, máquinas multicopistas y de escribir, y documentos de gran interés sobre el movimiento revolucionario. Una vez puesto en libertad el 22 de noviembre, se le restituyó en su empleo el 17 de diciembre.
Habiendo sido designado por su Agrupación Socialista para candidato a las elecciones que ganaría el Frente Popular, con tal triunfo se convirtió en Concejal del Consistorio, y en la Sesión ordinaria de las diecinueve horas del lunes 23 de marzo de 1936 fue nombrado vocal de la Comisión permanente de Gobernación y Quintas, y vocal de la de Abastos.
Intercedió para el reingreso de José Corredor de la Cruz y Antonio Córdoba Paredes, guardias municipales detenidos y despedidos por los sucesos de octubre de 1934, haciendo notar en la correspondiente sesión que el reingreso de los represaliados había sido primeramente gestionado por la Federación Nacional de Dependientes Municipales.
En la Sesión extraordinaria del sábado 28 de marzo fue designado como representante de la Comisión Gestora municipal en el Tribunal que había de constituirse en cumplimiento de lo prevenido en el artículo 197 de la entonces vigente Ley Municipal.
Presentó una moción, en abril, para el traslado de las fuerzas de la Guardia Civil que ocupaban un local de la calle Arroyo de San Lorenzo al Cuartel de la Victoria. Suscribió, en mayo, la moción para la reforma del Reglamento del Cuerpo de la Guardia Urbana. Y abogó por la consecución de un permiso veraniego de 15 días para los trabajadores del Ayuntamiento.
En Junta General ordinaria de la Agrupación Socialista de Córdoba celebrada en la madrugada del día 17 de junio de 1936 fue elegido Delegado al Congreso Provincial del Partido, que tendría lugar en el cine Alkázar, el cual Congreso, después de unas sesiones tormentosas plenas de insultos y conatos de agresiones personales, terminó con la disolución de la Federación Provincial, para su reorganización; disolución votada por más de 900 votos contra 400. Copado Moyano, junto a los otros compromisarios cordobeses en la línea radical de Largo Caballero, defendió al Diputado y dirigente de las Juventudes Socialistas Castro Molina de las acusaciones de haber llamado traidores , en el mencionado Congreso, a los miembros de la Comisión Ejecutiva Nacional, controlada por los centristas de Indalecio Prieto y tibia respecto a los hechos de Octubre de 1934, según los caballeristas (véase Manuel García Parody).
En la Sesión consistorial del 13 de julio, la última antes del golpe militar, "por disposición de la Presidencia quedaron retirados del orden del día dos oficios de los Señores Gestores D. Ángel Parajuá Rueda y D. Francisco Copado Moyano poniendo a disposición de la Alcaldía los cargos que ostentan por nombramiento de la autoridad gubernativa en consideración a estimarlos incompatibles con los destinos públicos que desempeñan" (Actas Capitulares).
Se ignora si Francisco Copado acompañó a Manuel Sánchez Badajoz en la visita al Gobierno Civil en las primeras horas de la tarde del 18 de julio, o si por el contrario fue de los que se quedaron defendiendo el Ayuntamiento hasta que luego las tropas del coronel Ciriaco Cascajo Ruiz sitiaban el mencionado Gobierno Civil y dicho Alcalde regresara a las Casas Consistoriales para, pasando desapercibidos con trajes de bomberos, huir todos hacia el Marrubial.
Oculto en la Huerta de los Aldabones con sus compañeros del Ayuntamiento, con el alcalde Manuel Sánchez Badajozy con el diputado doctor Vicente Martín Romera, fueron delatados y detenidos en la madrugada del 6 de agosto; todos serían fusilados al día siguiente excepto Francisco Copado, mantenido vivo hasta el día 18 de dicho mes; durante su prisión se le permitió recibir visitas de su esposa y de al menos uno de sus hijos.
Su defunción fue inscrita en el Registro Civil el 12 de septiembre de 1936 por Orden del 10 del mismo mes del Sr. Juez de Instrucción del Distrito de la Izquierda; aparece "fallecido el día 18 de agosto sin que conste la hora ni el sitio, a consecuencia de heridas por arma de fuego en diferentes partes del cuerpo"; fue sepultado en el cementerio de San Rafael.
Fuentes y referencias
- Archivo eclesiástico de Valverde del Camino.
- Archivo eclesiástico de Nerva.
- Registro Civil de Nerva.
- Archivo Municipal de Nerva, Padrones.
- Archivo Municipal de Castilleja de la Cuesta, Padrones.
- Archivo Municipal de Sevilla, Padrones.
- Archivo Municipal de Córdoba, Expediente personal de Francisco Copado Moyano. Padrones. Libros de Actas Capitulares. Libro de enterramientos. Correspondencia.
- Registro Civil de Córdoba, Defunciones.
- La Voz, 11 de octubre de 1934 y 17 de junio de 1936.
- ABC y El Defensor de Córdoba, jueves 6 de agosto de 1936.
- Diario de Córdoba, viernes 7 de agosto de 1936.
- ABC y El Defensor de Córdoba, martes 11 de agosto de 1936.
- "La Guerra Civil en Córdoba, 1936-1939". 2ª Edición, editorial Alpuerto, Madrid, y "La República y la Guerra Civil en Córdoba, I". Excmo. Ayuntamiento de Córdoba, Delegación de Cultura, 1982. Francisco Moreno Gómez.
- "El silencio de la memoria" (Biografía de Manuel Sánchez Badajoz). Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía. Córdoba, 2006. Manuel García Parody..
Luis Cordero Bel, diputado entregado a la causa obrera y jefe de la columna de mineros de Huelva aniquilada en La Pañoleta (Camas, Sevilla) el 19 de julio de 1936.
Otro Cordero de apellido, que pudo haber sido, si las circunstancias no hubieran jugado un papel tan nefasto, elemento decisivo en el aplastamiento y derrota del movimiento golpista antirrepublicano del verano de 1936, aunque ni morador ni vecino ni natural de Castilleja sino tan sólo eventual transeúnte, fue el diputado Luis Cordero Bel. http://exiliadosmexico.blogspot.com/2012/09/castro-enrique.html.
En la foto Luis Cordero Bel en 1º de febrero de 1933 en Casas Viejas (Cádiz), señalando en el corral de la casa de "Seisdedos" el lugar donde fueron asesinados varios vecinos anarquistas. https://es.wikipedia.org/wiki/Sucesos_de_Casas_Viejas
Cuando al atardecer del sábado 18 de julio de 1936 llegaron noticias a Castilleja respecto al levantamiento fascista en Sevilla capital (1), las fuerzas de izquierdas del pueblo se aprestaron a darle cumplida respuesta. Aquella misma tarde se organizó un retén de varios vecinos armados para proteger el convento de Las Irlandesas de la furia de los consabidos elementos incontrolados, que no sin motivos veían en el estamento católico uno de sus enemigos, como principal soporte de la oligarquía opresora que tal estamento católico era y es.
Otro grupo de activistas se dirigió a la vía de entrada de la Villa en el tramo de la ermita de Guía, donde se improvisó una barricada por medio del tronco de un árbol cortado al efecto y atravesado de lado a lado en la carretera, en un intento de entorpecer la inminente llegada de los rebeldes desde la ciudad (2). Sin duda que los castillejanos debieron dejar otro retén armado en este punto y lugar durante toda la noche, que avisase a la menor señal de alarma. Y, al contrario que en casi todas las demás poblaciones, en Castilleja no se consideró necesario encarcelar ni aun vigilar siquiera a los personajes de la derecha antiobrera.
A la mañana siguiente, muy temprano tras una noche que es de suponer que no propició un sueño tranquilo (3), hubo una reunión de los defensores de la democracia, ya enterados por vía telefónica de que desde la cuenca minera onubense se había organizado una columna de apoyo a los republicanos de la capital hispalense. A esperar dicha columna se congregaron en la Calle Real a la altura del referido convento de Las Irlandesas, vistiendo camisas rojas y enarbolando banderas de igual color. La más completa descripción de aquel escenario concreto de la mañana del domingo 19 en Castilleja la ofrece un testigo directo, el aristócrata falangista Rafael de Medina (4). La vamos a ver en la próxima entrada.
(1) De repente, a eso de las cuatro, la copla que cantaba la Piquer en las ondas de “Unión Radio Sevilla”, se interrumpió dando paso a una voz ronca, masculina, militar… una voz desconocida hasta entonces pero que pronto se haría odiosa:
“(…) se declara el estado de guerra…(…) serán pasados por las armas los directivos de los sindicatos…(…) todas las armas serán entregadas…(…) espero que no tendré que tomar ninguna de las medidas anunciadas en bien de la Patria…
Sevilla, a 18 de julio de 1936. El general de la División, Gonzalo Queipo de Llano”.
[Todos] escuchaban atónitos cómo el general Queipo de Llano, hasta entonces Inspector General de Carabineros, se había autoproclamado General en Jefe de la 2ª División del recién formado Ejército del Sur, declarando el Estado de Guerra que el fascista general Franco había dispuesto para derrocar al gobierno de la República, el gobierno democráticamente elegido por el pueblo. (http://fusiladosdetorrellas.blogspot.com/2009/10/grandes-asesinos-fascistas-iv-gregorio.html).
(2) Un sistema de barricada práctico y efectivo que se utilizó en otros puntos: "Cuando íbamos a seguir para Aznalcázar, nos dijeron los del coche, que llevábamos delante, que la carretera, a la altura de la entrada de Castilleja de Talhara, estaba interceptada. La cruzaba el hermosísimo pino, de quizás cien años de vida, que estaba en el descansadero y que había sido cortado y abatido al borde de la carretera. Yo lo conocía por mi frecuente transitar por ella. Recordé que el diámetro de su tronco debía ser de más de un metro y su enorme copa había refugiado tantas veces a piaras de ovejas y otros animales domésticos, del calor o de la intemperie. También en otras ocasiones a pandillas o familias de gitanos y transeúntes, y en la que habían anidado o reposado tantas pacíficas tórtolas u otras aves del Señor. Ya no cumpliría más su alta misión de "Hermano pino", de Rubén Darío, o de "El Pino de Aznalcázar", para nosotros los de allí. Qué súbito dolor me produjo la que parecía intrascendente, aunque estratégica noticia. Aparentemente no tenía más alcance, que el no poder pasar por la carretera y tener que dar un rodeo por la finca "Castilleja de Talhara", de mi amigo el Marqués de las Torres de la Presa, con lo que alargábamos nuestro camino unos cientos de metros. Aquello era un síntoma más de la guerra, que no respetaba a nada ni a nadie ... ". (Rafael de Medina. Tiempo Pasado. Sevilla, 1971).
(3) Interrumpido también por el ronco sonido de los motores de los vehículos de los guardias civiles traidores, que al mando de Gregorio Haro Lumbreras debieron pasar como siniestras sombras nocturnas por la Calle Real de Castilleja unas horas antes del amanecer. Nicolás Salas afirma que Haro Lumbreras y sus guardias civiles se presentaron en el edificio de la División de la sevillana plaza de la Gavidia a las tres de la madrugada. Digno es de notar que algunos de "estos hombres lucharían en la toma de Sevilla el día 19, marchando el 20 de julio, con sus mandos naturales, a Córdoba, donde actuaron como refuerzos a la vista de la precaria situación en la que se encontraban los sublevados en esta ciudad."
(4) Los falangistas, como iluminados que son por la gracia de Dios Todopoderoso, perciben cosas que a los simples mortales se nos escapan: "Cuenta que el conductor de los primeros de los camiones de dinamita que un gobernante mandó sobre Sevilla desde una provincia hermana, tuvo varias veces que frenar el coche —operación que impidió la marcha normal de los vehículos— para no tener que atropellar a una mujer vestida de blanco que de pronto cruzaba la carretera de parte a parte; los segundos precisos para que los guardias civiles del Comandante Haro que merodeaban por los alrededores de la capital tuvieran tiempo para llegar a la Pañoleta". Guzmán de Alfarache. "18 de julio". Edición Falange Española, Sevilla, 1937, pág. 27. Citado por Joaquín Gil Honduvilla en su Memoria para optar al grado de doctor, leída el 20 de julio de 2009 en la Universidad de Huelva, Departamento de Historia II. http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/2715/b15480495.pdf?sequence=1
La columna la principiaba un coche pequeño, de cuatro a seis plazas, donde iban los dos diputados [Cordero Bel y Gutiérrez Prieto], y algunas motocicletas; a continuación dos camiones artesanalmente blindados, en uno de ellos se transporta la dinamita y en el otro armas y municiones, luego los camiones de Nerva, Río Tinto, los de Valverde y cerrando la comitiva, la camioneta de San Juan. Algunos autores comentan que la fuerza paró en Castilleja del Campo, donde requisaron armas, otros señalan que la columna se detuvo en la venta de Guía, —donde Cordero Bel hace ostentación del objetivo de la columna y anuncia que, dentro de poco, verán a la Giralda volar por los aires, según Nicolás Salas—.
Uno de los camiones de blindaje artesanal preparado pocas horas antes de la marcha hacia Sevilla. En la carrocería puede leerse: CONTRA NUESTROS ENEMIGOS. VIVAN LOS MINEROS DE NERVA. F.A.I. C.N.T. POR LOS 300 JUDAS. F.A.I. U.G.T. F.I.J.L. ("Por los 300" fue el lema usado por la derecha de cara a las elecciones, pretendiendo lograr 300 diputados).
Uno de los camiones de blindaje artesanal preparado pocas horas antes de la marcha hacia Sevilla. En la carrocería puede leerse: CONTRA NUESTROS ENEMIGOS. VIVAN LOS MINEROS DE NERVA. F.A.I. C.N.T. POR LOS 300 JUDAS. F.A.I. U.G.T. F.I.J.L. ("Por los 300" fue el lema usado por la derecha de cara a las elecciones, pretendiendo lograr 300 diputados).
Francisco Copado Moyano hacia 1920 junto a un camión de la compañía inglesa de explotación de las minas onubenses. Vehículo del mismo tipo (¿uno de ellos?) que los requisados por los mineros para marchar sobre la Sevilla fascista.





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