Siguen unos documentos heterogéneos que sin que ofrezcan precisiones genealógicas muestran el entronque entre los Salinas y los Benjumea:
Por solicitud de María Josefa Benjumea Medina, quien firma como María Pepa B de Salinas (La B en vez de la V de "viuda" delata poca capacidad ortográfica, aunque la caligrafía es culta y da pie a un lapsus; claro que equivocarse en la firma no es algo usual), se expidió este salvoconducto para viajar por todo el territorio nacional durante tres meses. Su domicilio estaba en la hacienda de San José o Casa de Salinas, el nº 11 de la Plaza de Santiago de nuestra Villa. Avalan a María Josefa dos castillejanos de reconocida moralidad, que son Juan Tovar Oliver —capataz de la solicitante, así todo quedaba en casa— y Manuel Rosales Luque. La instancia debía pasar "al Sr. Comandante de Puesto de la Guardia Civil a fin de que se sirva informar a continuación." Estos salvoconductos en fechas tan tardías como es el año 1943 reflejan el estado de inseguridad que para los franquistas suponían, por ejemplo, el maquis, activo hasta la década de los 50, o el republicanismo español en el exilio, que también presionaba al Régimen, aparte de las maniobras de los Aliados en plena Segunda Guerra Mundial siendo Franco como era, colaborador de Alemania e Italia. Es bien sabido que España se constituía como un hervidero de espías e intrigantes que debía quitar el sueño a los jerifaltes nacional-católicos, todo lo cual ameritaba un férreo control de los movimientos de la ciudadanía.
En esta esquela del óbito de Concepción, hija de María Josefa y viuda de don Pedro Roca de Togores Laffitte, duque de Béjar (1917-1978), fallecida en el Puerto de Santa María (Cádiz) en 1996 y enterrada en el sevillano cementerio de San Fernando, aparecen personajes ya referidos en la anterior entrada de esta Historia de Castilleja: la condesa y el conde de Potocki, o una Milá Sagnier. Y un hermano de la difunta, Manuel de Salinas Benjumea (1).
Nacida Concepción en Sevilla el 26 de noviembre de 1916, sus padres fueron la dicha María Josefa, solicitante del salvoconducto (1881-1963), y Manuel de Salinas Malagamba (1884-1960). Y su abuelo fue Pablo Benjumea Pérez de Seoane, nacido en 1836 y fallecido en 1911.
"Sepelio de don Manuel de Salinas y Malagamba. Ayer, por la mañana, en la parroquia de Santa Cruz, tuvieron lugar solemnes honras fúnebres por el eterno descanso del alma de don Manuel de Salinas y Malagamba y, acto seguido, la conducción de su cadáver al Cementerio de San Fernando, en donde recibió cristiana sepultura en el panteón familiar.
A los píos sufragios asistieron S.A.R. la Condesa de París y SS.AA. los Príncipes Doña Esperanza y Don Pedro de Orleans y Braganza, quienes se situaron en lugares preferentes.
En la presidencia familiar figuraban el hermano mayor de la Santa Caridad, a la que pertenecía el finado; el párroco de Santa Cruz, don Servando Delgado Morgado; el R.P. don Nicolás Maestre Salinas, sobrino del señor Salinas y Malagamba; su hijo, don Manuel; su yerno el duque de Béjar y otros parientes y afectos.
Tanto las exequias como el sepelio, ceremonias a las cuales acudieron numerosísimas personas, constituyeron pruebas inequívocas del sentimiento que ha causado en nuestra ciudad la muerte de un caballero tan querido. Descanse en paz." (ABC, Sevilla, 20 de enero de 1960).
Tras su juventud en la calle Sauceda (v. i.) Manuel Salinas adquirió el palacio hoy denominado con su apellido: "Don Manuel de Salinas Malagamba, adquiere la casa a la sobrina de Don Eduardo Ybarra en 1930 y desde ese momento hasta nuestros días es vivienda de la familia." (https://www.casadesalinas.com/casa-palacio/historia/leer-mas/).
(1) En la Vereda de Chapatales [La Rinconada] vivían obreros agrícolas eventuales y sin recursos (jornaleros), pero los arrendatarios lo hacían en chozas en la misma finca Chapatales, en las mismas parcelas arrendadas. Esta finca en el año 1945 la trabajaban 33 arrendatarios. Cuando la arrendaron estaba en muy mal estado, con charcas y toda clase de desperdicios e inmundicias..., por lo que tuvieron que trabajar duro para ponerla en cultivo y poder regar, gracias a los canales secundarios que parten del canal del Valle Inferior del Guadalquivir en esa zona. Como los arrendatarios de otras fincas, cultivaban patatas, tabaco, maíz, cáñamo y otros cultivos, pero para subsistir tenían que trabajar en otras fincas de grandes propietarios los días que podían. Algunos tenían su choza en el mismo terreno arrendado y junto a ella tenían un huerto, del que sacaban de todo para comer y guardar para el invierno, y criaban gallinas, conejos, cerdos o becerros... La mitad de los cerdos los mataban y la otra mitad los vendían. Los becerros eran para venderlos. Algunos arrendatarios tenían vacas para ordeñarlas y vender la leche obtenida. Vivieron allí hasta que el propietario, Manuel Salinas Benjumea, hijo de Manuel Salinas Malagamba, los echó en 1971. (http://delaclandestinidadalalibertad.blogspot.com/2016/03/residencias-para-trabajadores-del-campo.html)
En la Castilleja de la Cuesta republicana, tras recibirse una circular del Gobierno Civil el 12 de junio de 1933 instruyendo medidas para acabar con el paro, se comenzó a realizar un censo obrero para establecer turnos de trabajo, y para la creación de este censo se intentó formar una Comisión compuesta por vocales de la asociación obrera y de la patronal. Por los obreros se designaron a Fernando Oliver Terrón, Alfonso Chávez Castro y Aurelio Navarro Carmona (fusilado en julio de 1936), pero los propietarios se negaron a presentarse y hubieron de ser obligados por el Ayuntamiento, mediante sorteo. Les tocó a Manuel Cansino Rosales —industrial de tortas de aceite—, Carlota Vila Andreu —dueña de la hacienda La Pintá— y Manuel Salinas Malagamba —dueño de la hacienda San José—. Reticentes al máximo incluso tras ser instados por las autoridades, tan sólo se presentó Manuel Cansino Rosales, mientras que los otros dos propietarios, Carlota Vila y Manuel Salinas, delegaron en terceros, que fueron por la primera su hijo Juan Tendero Vila y por el segundo su capataz Juan Tovar Oliver —firmante del salvoconducto de María Josefa Benjumea—. Y es que los empresarios no eran amigos de novedades extrañas. Tenían a sus asalariados de confianza, rentabilísimos y subyugados por esa explotación caciquil decimonónica que abarcaba no solo al jornalero sino a toda su familia, que debía estar disponible las 24 horas del día para atender a las necesidades o a los caprichos de la del patrón.
En buena tinta roja, como corresponde al mundo obrero.
La calle Aurelio Navarro Carmona en Castilleja de la Cuesta.
Los padres de Aurelio fueron José Navarro Palma y Rocío Carmona Oliver, naturales de esta Villa y casados en ella en 1897, quienes también tuvieron a Ramón, nacido en 1904, y a María del Carmen, nacida en 1908. Vivieron en la Calle Real nº. 106, donde nació Ramón, y de allí pasaron a la de la Granada, nº. 15, donde nació María del Carmen. Los abuelos paternos fueron Ramón Navarro Ortiz y Rosario Palma Ramos, y los maternos José Carmona Tovar y Concepción Oliver Rodríguez, todos nacidos en Castilleja.
Hermano del abuelo de Aurelio —o sea, su tío-abuelo— fue Fernando Carmona Tovar, casado con Carmen Barrionuevo Torres, quienes tuvieron a Carmen Carmona Barrionuevo. Esta Carmen Carmona —prima hermana de la madre de Aurelio— se casó con el villamanriqueño Pedro Endrina Gómez, obrero, y viviendo también en la calle de la Granada en el nº. 24 procrearon a Juan Antonio Endrina Carmona. Por lo tanto los Navarro Carmona y los Endrina Carmona eran entre ellos primos segundos. Juan y Pedro Endrina Carmona, hermanos de Juan Antonio, de 24 y 32 años respectivamente, trabajadores del campo, fueron fusilados también, como su primo Aurelio, en 1936. Otro hermano, Antonio Endrina Carmona, había fallecido con 9 años de edad el 27 de noviembre de 1924 de fiebres según certificación del facultativo don Juan Lara, en la Calle Real, nº 5.
La calle Hnos. Endrina Carmona en Castilleja de la Cuesta.
Los Endrina (con su variante Endrinas) de Villamanrique de la Condesa aparecen allí desde el siglo XVIII al menos. Descendientes de los Endrina Carmona que en Castilleja sobrevivieron a la mortífera represión franquista son Manuel Endrina Morilla y sus hermanos, y Pedro Endrina y los suyos, todos ellos de mi edad, quinta y generación.
Contra este repartimiento equitativo de trabajo y jornal que propugnaban Aurelio Navarro y sus compañeros, Luis Alarcón de la Lastra, vicepresidente de la Federación Provincial de Asociaciones y Patronales Agrícolas de Sevilla (FPAPAS), se opuso por partida doble: a la forma de constituir las Comisiones y al turno obrero, protestando ante el ministro de la Gobernación. La Federación Provincial representaba a los propietarios de 46 pueblos de la provincia, que en 1933 se habían elevado a más de 60, unidos hombro con hombro con Acción Popular y la Comunión Tradicionalista contra la política social que la República intentaba implantar.
La Federación Provincial y según sus insistentes comunicados estaba especialmente interesada en que nutrieran sus filas obreros del campo, colonos y pequeños propietarios. Sin embargo en su junta directiva no había ninguno de ellos, y sí grandes terratenientes como el propio Alarcón de la Lastra, Jaime Oriol de la Puerta (presidente), y otros varios. Todos ellos tenían amplia experiencia de militancia en partidos monárquicos anteriores a abril de 1931. Con la "encomiable y filantrópica" finalidad de poder pagar jornales altos pretendían convertir la agricultura en una actividad rentable industrializando el campo, expandiendo el uso de maquinaria, restringiendo las importaciones y, en suma, revalorizando los productos de la tierra. Creada en mayo de 1932, era esta Federación una excrecencia —más pura agriculturalmente hablando— de la F.E.D.A., ya que ésta albergaba entidades orientadas también hacia los ámbitos industriales y mercantiles así como a la ganadería de reses bravas, pero tanto de una como de la otra formaban parte muchos de los mismos individuos.
"El Correo de Andalucía, dibujó la siguiente escena: un mediano propietario, arruinado por no dejarle utilizar las máquinas, estaba con su familia; los hombres que los rodeaban tenían tapados los ojos con una estrella de cinco puntas, y no podían ver que un hijo lloroso de ese labriego se estaba pareciendo a Hitler". (La Sevilla republicana. José Manuel Macarro Vera).
El vicepresidente de la FPAPAS Luis Alarcón (1891-1971), nacido y muerto en Sevilla, fue conde de Gálvez y marqués de Rende, general de División de Artillería, diputado en las Cortes republicanas, y ministro y procurador con Franco. Tras ser herido varias veces durante la Guerra Civil se retiró a la retaguardia. Él y Joaquín Benjumea Burín formaron un equipo para la aplicación de la economía de guerra implantada por Queipo de Llano. Tras pasar por varios altos cargos, en 1967 y por apoyar un manifiesto a favor de la legalización de ciertos partidos políticos, entre ellos la Lliga Catalana, fue cesado fulminantemente. Un tío suyo, José de la Lastra Romero de Tejada, se casó con Ángela María Isabel Messía y Fitz-James Stuart, nieta del IX conde-duque de Olivares.
Luis Alarcón de la Lastra sosteniendo una buena carga de chatarra
De esta manera vemos cómo el vicepresidente de la patronal agrícola opuesto al turno de trabajadores en Castilleja estaba relacionado con los Benjumea, lo cual explica que el chalé de éstos en la calle Convento pasara a ser propiedad del ganadero de toros de lidia Antonio Flores Tassara, ya que este último era esposo de doña Carmen de la Lastra y Losada, pariente del dicho vicepresidente. Hoy en Castilleja de la Cuesta se conoce a la vieja mansión de los Puigserver como "el chalé de don Antonio Flores". Fallecido en nuestra Villa el 17 de junio de 1970, a la biografía de Antonio Flores Tassara dedicaremos una próxima entrada.
Pero antes terminaré de glosar las de los Benjumea, no sin antes añadir un punto sobre los Salinas: vivían en Sevilla en el año 1902, en la calle Sauceda, nº. 4, Manuel Salinas Salazar, de 49 años, natural de Tortosa (Tarragona), casado, propietario, hijo de Víctor e Ildefonsa, con 43 años de residencia en Sevilla; María Teresa Malagamba y Samaniego, su esposa, de 48 años, natural de Madrid, hija de Juan y de Teresa, con 23 años de residencia en Sevilla. Y sus hijos Manuel Salinas Malagamba, de 19 años, natural de Sevilla, estudiante, y Maria Teresa Salinas Malagamba, de 17 años, natural de Cádiz. Mas dos hermanas de la esposa: Aurora Malagamba Samaniego, de 58 años, soltera, pensionista y propietaria, natural de Sevilla, y Dolores Malagamba Samaniego, de 56 años, natural de Sevilla, soltera, pensionista y propietaria. El cuerpo de servicio lo formaban tres castillejanas: Cruz Cabrera Silva, de 48 años, natural de nuestra Villa, hija de Juan y María; Teresa Oliver Sierra, de 40 años, natural de nuestra Villa, viuda, hija de Tomás y Carmen; y Francisca Tovar Chávez, de 24 años, natural de nuestra Villa, hija de Antonio y de Encarnación (1). En 1898 figuraban los mismos, y en lugar de Tovar Chávez estaba otra castillejana, Concepción Oliver Adorna, de 24 años, hija de Romualdo y Concepción.
La calle Sauceda, entre Monsalves y San Eloy, es corta, por lo que debían conocerse todos sus vecinos. En el nº. 11 vivía Cayetano Segovia de los Ríos, de 53 años, natural de Villaluenga del Rosario (Cádiz), de profesión escritor (2).
El nº 2, —junto al 4 de los Salinas—, pertenecía al 28 de la calle San Eloy y hoy lo ocupa una tienda de artículos textiles regentada por hindúes. Frente a los Salinas, en el nº 1 (esquina a San Eloy) vivían don José de Vargas-Machuca y García de Leaniz (3), de 43 años, natural de Algeciras, propietario, hijo de don José y de doña Fermina, casado con doña Dolores de Arcos y Cortés, de 31 años, natural de Benalmádena (Málaga), hija de don Manuel y de doña Teresa. Y sus hijos José, de 10 años, natural de Algeciras, Manuel de 8, natural de Toulouse (Francia), y Maria Teresa, de 5, natural de Sevilla.
(1) Francisca Tovar Chávez, hermana de Pilar Tovar Chávez. Pilar, casada con Ramón Oliver Jiménez, fueron padres de, entre otros, Antonio Oliver Tovar. Por tanto Francisca se convertiría en mi tía abuela.
(2) La Andalucía. Diario sevillano, primer cotidiano andaluz que se plantea Andalucía en su conjunto y auspicia una autonomía para ella. Aparece el 1 de enero de 1858 y se mantiene hasta 1899, en buena parte de su trayectoria es el diario más leído en la comunidad. Lo crea Ángel Luna, propietario del diario La Palma, de Cádiz, en una coyuntura de escasa competencia en la prensa sevillana, que le da una orientación liberal conservadora. Pronto lo adquiere Francisco María Tubino, escritor, que lo orienta hacia la izquierda, pero sin enfrentarse abiertamente al régimen de Isabel II. Su gran ocasión es el triunfo de la revolución de septiembre de 1868, tras la que toma un decidido carácter republicano federal, a tono con la ideología de Tubino y del grupo de redactores del diario, muchos de los cuales tendrán cualificada presencia en el periodismo sevillano de la segunda mitad del XIX, como Manuel Gómez Zarzuela, impulsor de una famosa y duradera guía-anuario sevillana, Cayetano Segovia o el propio hermano del propietario, Juan Manuel Tubino. Es un republicanismo de orden, opuesto a sublevaciones, por lo que el diario mantiene serias diferencias con los órganos republicanos más exaltados, como El Clarín. El diario mantiene entonces tres ediciones, dos "matutina y vespertina" en Sevilla y una tercera para Cádiz, Huelva y Extremadura y su difusión alcanza los 5.000 ejemplares. Tubino será director-propietario del diario en esos años y en los primeros lustros de la Restauración, hasta su muerte en 1888, manteniendo el diario su talante liberal, pero suavizando su republicanismo. En junio de 1888 una escisión lleva a Cayetano Segovia a fundar el diario La Andalucía Moderna. Poco después del fallecimiento, en noviembre, de Francisco M. Tubino, pasan propiedad y dirección del diario a Juan Manuel Tubino y a la muerte de éste será la hija de Francisco la propietaria. Pero a finales del siglo XIX el periodismo sevillano conoce diarios más renovadores, como El Noticiero Sevillano (1893), y La Andalucía pasa ser un diario secundario en la ciudad que acaba desapareciendo cuando el siglo declina, en 1899. (http://www.andalupedia.es/p_termino_detalle.php?id_ter=638)
En efecto, se editaba La Andalucía Moderna en el nº. 11 de la calle Sauceda. https://archive.org/details/APrensa12190004/page/n7
Escribieron en este periódico José Gestoso y Luis Montoto. Es de suponer que, aun teniendo el producto recién sacado del horno, por así decirlo, don Manuel de Salinas no gustaría de leer La Andalucía, tan poco acorde con su ideario derechista.
(3) En un informe de fecha 17 de junio de 1886 sobre agitación y reclutamiento carlista en Montauban y Toulouse el vicecónsul en Toulouse José de Vargas Machuca afirmaba que "se conspira abiertamente, que jefes harto conocidos en la última guerra se esfuerzan en sumar partidarios y que los legitimistas franceses de la fracción "blancs d´Spagne" les prestan eficaz concurso".
Se trataba de los carlistas, que estaban reclutando gente en Francia para enviarla a Figueras. Se hablaba de 2.000 voluntarios. La agitación en la frontera, con alistamiento masivo de voluntarios, desaparición repentina de desertores y contrabandistas y llegada de oficiales carlistas exiliados, dejaban entrever la inminencia del movimiento. La razón de la fuerza: orden público, subversión y violencia política en la España de la Restauración (1875-1917). Eduardo González Calleja. Biblioteca de Historia. CSIC.








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