miércoles, 1 de mayo de 2019

Historia de los apellidos, 5.


                                       Joaquín Benjumea Burín


El padre del falangista tiroteado en la Plaza Nueva, Joaquín Benjumea Burín, tío del castillejano Javier Benjumea Puigserver, fue un hombre reservado e introvertido que no dejó escrita memoria o apunte alguno sobre su vida personal ni confió a casi nadie sus peripecias existenciales. Desde 1936 se desempeñó como vocal de la Junta Técnica Provincial, organismo de la Falange encargada de la primera ola de represión en Sevilla y su provincia.
Nació en Sevilla el 17 de enero de 1878 en la casa de los Benjumea y Pérez de Seoane, el nº 1 de la calle Almirate Ulloa esquina de calle Armas o, luego, Alfonso XII. Estudió bachillerato en el sevillano Instituto San Isidoro e ingeniería de Minas en Madrid, y se casó con Manuela de Medina Togores (1). Dos de sus sobrinos, Pablo Atienza Benjumea y Pablo Benjumea Lora fueron consumados aviadores, pioneros del Aero Club sevillano. Había rehuido Joaquín cualquier puesto en el mundillo político hasta que tras fallecer su hijo el 18 de julio se convirtió en uno de los hombres imprescindibles del régimen franquista, siempre al cuello su corbata negra de luto por su hijo.
Joaquín se casó en la iglesia de San Vicente el 24 de septiembre de 1908 con dicha Manuela, ella de 27 años de edad. Vivieron en Almirante Ulloa hasta que se terminaron las obras de Villa Nela en 1913, un chalé en la avenida de la Borbolla nº 41, donde hoy se alza el Colegio de Peritos Aparejadores. Aquí nacería en 1913 su cuarto hijo, José Ignacio, el que acabaría su vida bajo las balas de los defensores de la República. Vivieron los Benjumea Medina en Villa Nela con, entre otros criados, dos sirvientas: la cocinera estepeña Asunción Luna Aguilar, jubilada por 1960, y Rosario Torres, ama de cría de Luis Benjumea Medina desde 1918.
Cuando el día 17 de julio llegaron las noticias de la sublevación del Ejército en África Joaquín Benjumea Burín se encontraba en la sede madrileña de Hidroeléctrica del Chorro. Decidió regresar a Sevilla de inmediato en tren, lo cual le salvó de caer en manos de los republicanos de la capital: allí, siendo los Benjumea muy señalados por las izquierdas, mataron a su hermano Diego Benjumea Burín, de 66 años, y a su primo Fernando Benjumea Benito, de 40. Durante aquella noche el expreso solo pudo llegar hasta El Carpio, desde donde él y otros viajeros tomaron un taxi que les llevó hasta Cordoba. En esta ciudad un antiguo amigo y pariente, el capitán artillero Manuel Aguilar Galindo (nacido en ¿Marchena, Carmona? provincia de Sevilla, esposo de Ana Benjumea Calderón, estaba al mando de la batería que disparó con sus cañones contra el Gobierno Civil de la ciudad califal; luego reprimió cruel y brutalmente las localidades cordobesas de Pedro Abad y Fernán Núñez. Alcanzó el grado de general), les proporcionó un automóvil para ir a Sevilla. En la hispalense Puerta de Carmona, hacia el mediodía del domingo 19, el capitán de Caballería  Pedro de Rojas Solís —hijo del marqués de Tablante— que estaba de guardia le facilitó una tanqueta para que pudiese llegar a la Capitanía General en la plaza de la Gavidia. Era la célebre tanqueta de Fuentes Ferrer, que la conducía y quien, unas horas antes, en la madrugada, había escoltado con ella al autobús en que fueron trasladados desde la cárcel de Ranilla hasta el cuartel del Duque (Soria nº 9) los treinta y tantos falangistas que se encontraban presos y que hasta ese momento no pudieron ser liberados.
Al llegar Joaquín a la plaza de la Gavidia es informado de la muerte de su hijo. En el grupo de alborotadores iban también Alfonso y José Maria Medina Benjumea. El cadáver del joven se veló en Villa Nela y se enterró en el cementerio de San Fernando el día 21, cuando terminó la huelga de los sepultureros, reprimida a punta de pistola por orden de Queipo de Llano. Inmediatamente Joaquín se puso a las órdenes del sanguinario y despiadado Queipo, y prontamente se le destinaría a menesteres más acordes con su formación profesional que el simple de cargar un fusil Máuser al hombro y salir por los pueblos a exterminar rojos.

(1) Manuela era hija de José Medina Esquivel y de Rosa Togores Arjona, y hermana de Mercedes (quien se casó con Salvador Benjumea Burín, hermano de Joaquín), de Inés y Concepción y de Juan Ignacio, José, Carlos y Francisco Medina Togores. Su padre fue oficial de la Guardia Civil y al nacer Manuela el 30 de agosto de 1881 desempeñaba el cargo de comandante en el puesto de la Benemérita en Sanlúcar la Mayor, Sevilla. El abuelo paterno de Manuela fue marqués de Esquivel. Los Togore, aliados con los Roca, formaron la rama que posee, entre otros, el título ducal de Béjar, con una propiedad en la Plaza de Santiago de nuestra Villa, conocida como la Casa de Salinas. Hay otra Casa de Salinas construida en 1577 en la calle Mateos Gago de Sevilla capital, adquirida en 1930 por Manuel de Salinas Malagamba a la sobrina de Eduardo Ybarra. El entronque se encuentra en María de la Concepción Salinas Benjumea, casada con Pedro de Alcántara Roca de Togores y Laffite, nacido en 1917, XIX duque de Béjar. Ella falleció como duquesa viuda de Béjar en 1996. Su madre fue María Josefa de Benjumea y Medina, descendiente de los condes de Esquivel y, por tanto, pariente de los Medina-Medinaceli.
Fernando de Salinas Milá nació en Castilleja de la Cuesta en 1955, sexto hijo de los doce del pintor Manuel de Salinas Benjumea y de María Asunción Milá Sagnier, barcelonesa hija del conde de Montseny (https://www.youtube.com/watch?v=NYjq99sc-NI). Primos de Fernando son la periodista Mercedes Milá y el presentador Lorenzo Milá. Otro hijo del pintor y de la barcelonesa está casado con Blanca Andrada Vanderwilde, hermana del capitán Luis Andrade, fundador del Club Pineda (v.i), descendientes del general Venenc que dio nombre a la calle del Convento de nuestra Villa, sobre quien nos extenderemos próximamente. El castillejano Fernando de Salinas Milá, banquero y mano derecha de Isabel Pantoja, fue condenado en el Caso Malaya a un año, seis meses y un día de prisión y a pagar 891.000 euros de multa. Su hermano Leopoldo de Salinas Milá es padre de Alejandra de Salinas Harnden cuya madre es una aristócrata de orígenes rusos, siendo su abuela la princesa Marie Vassiltchikov, que abandonó San Petersburgo en 1919 con su familia y se mudó a Berlín donde se vio sorprendida por la Segunda Guerra Mundial. Marie terminó trabajando en el departamento de Información del Ministerio de Asuntos Exteriores del Tercer Reich, que más tarde se vería implicado en el fallido atentado del conde Von Stauffenberg contra Hitler, la conocida como Operación Valkiria. Alejandra, que fue novia del principe Felipe de Borbón, luego Rey Preparado, se casó con Diego Mora-Fiqueroa Iturbe, marqués de Saavedra, hijo del marqués de Tamarón (v. i.).
Más sobre los Roca de Togore-Salinas: "BODA DE TERESA ROCA DE TOGORES Y SALINAS CON EL CONDE PIOTR POTOCKI. Han contraído matrimonio la encantadora señorita Teresa Roca de Togores y Salinas y el conde Piotr Potocki. Celebróse la ceremonia en la intimidad, por reciente luto familiar, en el monasterio de Nuestra Señora de Loreto, cuya capilla se hallaba artísticamente decorada con ramos de gladiolos, calas y claveles blancos. Abrían el cortejo, portando las arras y anillos, los monísimos niños Lupita Alvear Almunia, Matilde Solís Martínez de Campos, Marta Marañón Medina, Philip y Marek d´Ordano Potocki y Cristian Salinas Milá. A continuación la novia, bellísima, luciendo un sencillo y elegante traje de línea Imperio, de organza natural color marfil, manto de encaje de Bruselas sujeto con diadema de brillantes y en las manos un ramo en forma de vara de azahar. La llevaba del brazo su padre, el duque de Béjar. El novio acompañaba a su madre, princesa Krystina Radziwill, condesa viuda de Joseph Potocki.
Ofició la santa misa y bendijo el matrimonio el Rvdo. don Nicolás Maestre Salinas, tío de la desposada. Al Evangelio pronunció unas bellas y elocuentes palabras y dio lectura a un telegrama del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Cicognani, otorgando la bendición de Su Santidad Pablo IV al nuevo matrimonio monseñor Mariano Walorek, rector de la misión católica polaca en España. Durante la ceremonia, la Escolanía de la Virgen de los Reyes interpretó escogidas composiciones.
Ostentó la representación judicial el ministro de Justicia, don Antonio María de Oriol, firmando como testigos, por parte de ella, el capitán general de Madrid, don Joaquín Fernández de Córdoba, conde de Alcolea de Torote; el duque de Pinohermoso; el alcalde de Sevilla, don Félix Moreno de la Cova; el marqués de Almunia, el marqués de Salvatierra, don Antonio Maestre, don Gonzalo y don Felipe Roca de Togores, don Cristóbal Alvear, don Felipe Medina Benjumea, don Pedro y don Manuel Roca de Togores y Salinas, don Manuel Salinas, representado  por su hijo don Manuel Salinas Milá. Por él lo hicieron el ministro de Justicia, don Antonio María de Oriol y Urquijo; el padre Rzewuski, O.P.; el príncipe Radziwill y su esposa, el conde Estanislao Potocki,, el conde Hubert d´Ornano, don Luis Arias, el conde Marek Potocki, don Antonio Sousalara, Mr. Philip Richardson, don Iñaqui Ortúzar, don Gizka Ortúzar, don Juan Carlos Fierro, Mr. John Ortúzar.
Terminada la ceremonia religiosa, los invitados se trasladaron a la casa-palacio que los duques de Béjar, padres de la novia, poseen en Castilleja de la Cuesta. En el jardín se habian instalado los "buffets", cuyos adornos eran grandes centros de calas y claveles rojos, y en las mesas, diseminadas por el césped, Ochoa sirvió un aperitivo seguido de exquisito almuerzo." (ABC, edición de Andalucía, martes 29 de abril de 1969, pág. 48).

Pero volvamos a los Benjumea.



Foto de Javier con su padre en el verano de 1927, probablemente tomada en su casa de Castilleja de la Cuesta.


                                          Javier Benjumea Puigserver

Por su parte el sobrino de Joaquín y Manuela, Javier Benjumea Puigserver, con 21 años de edad, se inscribe el 1º de agosto de este infausto 1936 como voluntario en el banderín de enganche del Requeté instalado en el edificio del hotel Inglaterra en la Plaza Nueva de Sevilla, cuyo Tercio "Virgen de los Reyes" fue bendecido por el cardenal Ilundáin en la plaza del Palacio Arzobispal quince días después. Hacia el 23 de octubre salen para los frentes cordobeses, en donde pasó todo el invierno, gozando de permisos de 2 días casi todos los meses. En abril de 1937 se pasa un mes y medio con su madre en Castilleja mientras hace el curso de alférez provisional del arma de Ingenieros.
Interesante paralelismo, históricamente hablando, hay entre el servicio militar de Javier Benjumea y el del padre de quien esto escribe. Ambos, salvando las distancias entre servir voluntario o hacerlo forzoso; entre pertenecer a una clase social alta o a una proletaria, con sus respectivos correlatos educacionales y culturales; entre abrazar una ideología como la de los Requetés o ir por la vida con una filosofía de supervivencia, las más de las veces pasando hambre; etc., etc., ejercieron de zapadores en Infantería, en el cuerpo de Ingenieros. Y ambos coincidieron en los frentes de Córdoba, Málaga y Extremadura casi al mismo tiempo. El ejército de Franco —como todos los demás— no era ni mucho menos algo homogéneo. No podemos comparar una harca de moros analfabetos con una compañía de señoritos falangistas de nuevo cuño o con una de experimentados militares de carrera. Incluso dentro de una misma Unidad se ponen de manifiesto las diferencias socio-culturales propias de toda agrupación humana. No faltaban ocasiones en las que las enemistades eran más agudas en el seno del propio frente que en el de los combatientes del ejército contrario. Demostrado está que en toda sociedad, aun en las formadas en contextos bélicos, se patentizan palpablemente como norma universal las contradicciones primarias y secundarias que tan magistralmente definió el presidente chino Mao Tsé Tung: las primarias se dan entre clases sociales diferentes, y las secundarias en el interior de una clase. En las primeras figura la enemistad de clase, que aparece por ejemplo entre un capitalista y un trabajador, y a las que dicho presidente, como buen comunista, daba primordial importancia. Éstas, decía, solo se subsanan con la Revolución Social. Las secundarias abarcan, por ejemplo, rencillas entre obreros, motivadas casi exclusivamente por envidias o recelos pasajeros.
Transcribo dos de los años de la Hoja de Servicios de mi padre (nacido el 19 de abril de 1915) durante los años 1937 y 1938:

1937. — "Procedente de la Caja Recluta Sevilla nº 10 causa alta en este Regimiento de Infantería Pavía nº 7 en la revista de Febrero con fecha 7 anterior, siendo destinado a la 2ª Compañía del 4º Batallón. Reconocido a su ingreso resultó útil con la talla de  un metro 777 milímetros y 92 centímetros de perímetro torácico, de instrucción y guarnición. El día 14 de Enero marginal prestó juramento de fidelidad a las Banderas ante la de su Regimiento en la Plaza de Algeciras, quedando de guarnición en la Línea de la Concepción (Cádiz), donde quedó de instrucción hasta el 1º de Febrero que pasó con su unidad al frente de Málaga, prestando servicios de campaña en la Colonia del Ángel (Marbella), hasta el 23 del mismo mes que pasó al frente de Córdoba, prestando servicios de campaña por los Sectores de Bujalance, Alcolea y Porcuna (Jaén) hasta el 28 del citado mes que pasó a Baena (Córdoba), prestando servicios de avanzadillas en las posiciones de "Peñillas" hasta el 27 de Marzo, que pasó a Villa del Río (Córdoba), prestando iguales servicios por las posiciones Peralta, Granja y Puente. El día 20 de Abril fue habilitado a Cabo por el Batallón a propuesta del Capitán de su Unidad Don Jacinto de Miguel Soriano (1), prestando sus servicios como tal en la misma Unidad y frente, hasta el 24 de Junio que fue propuesto para los cursos de Sargentos Provisionales a la Academia de San Roque (Cádiz), siendo admitido, y terminado éste con aprovechamiento fue ascendido a dicho empleo el 8 de Agosto, confirmando en el mismo por O.C. de 11 del citado mes (B.O. nº 296), quedando en este Rgtº. en la 3ª Cía. del 227 Bón., volviendo a esta Unidad con el frente de Córdoba (Sector de Villafranca). El día 30 de Agosto fue ascendido a Cabo por haber sido propuesto con anterioridad a su ascenso a Sargento Provisional, según Orden del Cuerpo nº 48, prestando sus servicios como Sargento en la misma Unidad a Fernán Núñez (Córdoba) en periodo de instrucción y organización de la 102 División, en cuya situación finó el año."

1938. — "En igual situación que el año anterior hasta el 20 de Marzo, que pasó con su Unidad a Alcalá la Real (Jaén), tomando parte en las operaciones llevadas a cabo en este Sector en los días 24 y 25 del mismo mes, continuando en servicios de campaña hasta el dla 29, que se trasladó al frente de Córdoba, prestando iguales servicios por los Sectores de Villaharta, Espiel, Bélmez, Peñarroya y Aldea Coronada (Córdoba). El día 11 de Abril fue revistado el Bón. por el Excmo. Sr. General Jefe de la 23 División, felicitando al Jefe, Oficiales, Suboficiales y Tropas por la admirable presentación y disciplina del mismo, siendo inserta dicha felicitación en la Orden General de aquella División y Orden del Cuerpo nº 290. Continuando prestando servicios de campaña hasta el 2 de mayo, que pasó a Villaviciosa en la misma provincia, de instrucción hasta el 11 de junio, que pasó a Granja de Torrehermosa (Badajoz), empezando las operaciones y ocupando diversos objetivos, entre ellos los pueblos de Peraleda del Saucejo y Monterrubio de la Serena (Badajoz). El día 25 de Junio y cuando guarnecía las posiciones últimamente conquistadas fueron atacadas después de durísimo cañoneo por el enemigo apoyados por varios tanques, siendo rechazado y mereciendo ser felicitada su Unidad por el Teniente Coronel Jefe del 1er. Rgto. de la 102 División, continuando con las operaciones que culminaron con la ocupación del Valle de la Serena, hasta el 25 de Julio que se trasladó con su Unidad al frente del Ebro, rechazando fuertes ataques enemigos por los Sectores de Nonaspe (Zaragoza), Villalba de los Arcos y Pobla de Masaluca (Tarragona), hasta el 26 de Agosto, que pasó al frente de Extremadura, rechazando fuertes ataques enemigos en el Sector de Cabeza del Buey durante los últimos días del mes de Septiembre, y en servicios de avanzadillas por diversas posiciones del mismo frente finó el año."— Por no estar autorizada.— El Comandante Mayor.— P.A.— El Capitán Auxiliar.— Ilegible.— Rubricado.— Hay un sello en tinta morada que se lee.— Regimiento de Infantería Pavía 7.— Mayoría.—

(1) Fue Agente de 3ª clase en el Cuerpo de Investigación y Vigilancia, en cuyo escalafón causó baja a propuesta del Excmo Sr. Jefe Superior de Policía, con vistas a la reestructuración del nuevo Estado. Francisco de Miguel Soriano, siendo alférez en el Centro de Movilización y Reserva número 3 recibió la confirmación en el empleo de Teniente de Infantería el 20 de noviembre de 1936.
A propuesta del Excmo. Señor General Jefe del Ejército del Sur y a los fines del artículo 2º. de la Orden de 23 de noviembre último (B.O. número 39), se habilita para ejercer el empleo de Capitán a los Oficiales del Arma de Infantería destinados en el Regimiento de Infantería Pavía número 7, que se relacionan a continuación:
Teniente, D. Pedro González Ocaña. Idem D. Vicente Palmero Rosado. Idem D. José Molina del Paso. Idem D. Jacinto de Miguel Soriano. Idem D. Miguel Rivera Benítez. Idem D. José Sánchez Jiménez. Idem D. Manuel del Castillo Lozano. Teniente retirado, D. Bartolomé Copado Dios. Idem D. Alfredo Rico Sánchez. Idem D. Miguel Almagro Harillo. Idem D. Juan Fernández Sánchez. Idem D. José Marín Nodales. Idem D. Manuel Benítez Trujillo. Burgos 11 de junio de 1937. El General Jefe, Germán Gil Yuste. Boletín Oficial del Estado. Burgos 13 de junio de 1937. Número 238.

Mientras, Javier Benjumea Puigserver salió hacia el frente de Córdoba el 23 de octubre de 1936 como queda dicho (v.s.) en la columna del comandante Redondo. Pasó a Castro del Río, regresando a Sevilla el día 25. Volvieron a salir el 31 hacia Alcolea del Río (Sevilla) y otra vez a Córdoba, donde se alojó con su Unidad de Requetés en el viejo edificio del cuartel de Veterinaria. El 11 de diciembre pasaron por Aguilar hasta Cabra (Córdoba), y luego a Baena. El día 17 llegaron a Valenzuela, entre las provincias de Córdoba y Jaén, el 24 tomaron Villa del Río (Córdoba) y luego Montoro, luchando toda la Navidad contra las Brigadas Internacionales. El 27 están en Lopera, ya en Jaén, luego en Porcuna. Hasta el 18 de enero del siguiente 1937 Javier estuvo de permiso en Castilleja de la Cuesta. Ya como alférez provisional de Ingenieros destinado al Batallón de Zapadores Minadores nº 2, 5ª Cía. pasa por junio de 1937 al Sector de Órjiva, luego a Motril, en julio a Granada y en agosto a Burgos para perfeccionar el curso de alférez, volviendo en octubre a Órjiva, y fina el año en Fuente de Piedra (Málaga). Por mayo de 1938 se encuentra en la 23 Cía. de Zapadores en Retamal de Llerena (Badajoz), y en los puertos de Zalamea, Azuaga y otros cercanos. El 25 de julio se incorpora a la 21 División en Higueras de la Serena, y ascendido a teniente provisional continúa por los Sectores de Cabeza del Buey y Castuera. Desde el 17 de septiembre se repone en Castilleja de un proceso infestivo, y en octubre vuelve a Extremadura.
Recibió la Medalla de la Campaña, dos Cruces Rojas del Mérito Militar y una Cruz de Guerra. Mi padre recibió estas cuatro condecoraciones mas la Cruz a la Constancia en el Servicio.

De las biografías de los dos castillejenses en el campo de batalla se puede esbozar el mismo cuadro. La comida era de pésima calidad y mal cocinada, y se distribuía a todos por igual. En general era patatas, garbanzos o judías con un pedazo de tocino para cada uno y un chusco de pan blanco, si estaban acampados. Si no, cargaban en la mochila el chusco y una lata de sardinas. Refería mi padre que estando reptando bajo las ráfagas de las ametralladoras de los republicanos una bala rasante le atravesó su mochila y en el interior la lata de parte a parte, vaciándole todo el acite encima de la espalda. Tuvo que lavarse la camisa una docena de veces. Refería también que llegaron a un pueblo recién abandonado por sus habitantes y encontraron un cerdo vagando por las calles. Lo capturaron y tras sacrificarlo lo asaron en una fogata, pero tuvieron que comerlo soso porque la sal era un artículo escasísimo. Decía que cuando encontraban una chumbera con higos maduros hacían un alto y los más expertos llenaban una espuerta del sabroso fruto para darse un dulce banquete. Ocurrió que varios gallegos del regimiento se interesaron por aquel alimento, desconocido en su tierra, y los andaluces los embromaron asegurándoles que sólo había que arrancarlos de las pencas con las manos. Así lo hicieron los gallegos, quedando doloridos con las diminutas e invisibles espinas durante muchas horas y quejándose con ese acento que tanta gracia hacía a los meridionales.
A veces los zapadores tenían que arrasar fincas talando indiscriminadamente árboles para despejar la vista a las avanzadillas y evitar ataques por sorpresa, y los dueños de los cortijos protestaban airadamente. Las tareas de los zapadores consistían en levantar fortificaciones y cavar trincheras, tender puentes y alambradas, sembrar campos de minas antitanque —o bien desactivar las del enemigo, tarea muy peligrosa—, muchas veces soportando un crudo fuego de toda clase de proyectiles, incluidos los de la aviación. En retaguardia los zapadores se empleaban en la construcción de barracones y otras obras civiles.
Contaba mi padre que habiendo llegado a su regimiento una remesa de nuevos reclutas, cierto día se encontraban todos, veteranos y novatos, acurrucados en el fondo de la trinchera porque los republicanos les estaban atacando con una verdadera lluvia de granadas de mortero. Estos proyectiles se disparaban con pequeños cañones apoyados en el suelo y un poco inclinados, de forma que la granada fuese hacia lo alto y entonces, perdida toda la energía cinética, cayese en vertical a plomo sobre las líneas enemigas, penetrando en las trincheras y en los refugios, donde explotaba. El fuego se comenzaba con unos disparos de tanteo, largos o cortos, corregidos por los observadores con los prismáticos, quienes comunicaban a los artilleros los grados de tal corrección. Había dos de los novatos que por entonces recibían su bautismo de fuego y que con la natural curiosidad asomaban las cabezas para ver cómo explotaban los morteros a pesar de que mi padre en repetidas ocasiones les gritó que no lo hicieran y que se mantuvieran agachados. Sucedió lo que todos temían. Los dos jóvenes fueron alcanzados por la metralla de una de las deflagraciones y quedaron muertos in situ, uno de ellos con la mandíbula inferior arrancada de cuajo y el otro con medio cráneo destrozado. Recuerdo que solía afirmar muy serio cuando nos contaba las "batallitas", que desde su Compañía no tiraban nunca a dar, al contrario que el enemigo, que sí lo hacía a ellos. Él mismo resultó herido en otra refriega, si bien levemente, por una esquirla de metralla que le alcanzó en la parte trasera del cuello por debajo de la nuca. Fue atendido por un teniente de Sanidad y a la pregunta de si deseaba ser evacuado respondió negativamente.


                                                    Antonio Oliver Tovar



                                                          Mortero



                                                           Granada de mortero             



Terminada la guerra y vueltos los jesuitas, incluido el padre Pérez del Pulgar (que murió en Navidad de ese año de 1939), Javier finaliza Ingeniería con calificación de notable y busca trabajo con el apoyo de su tío Joaquín, ministro de Agricultura por entonces, y respaldado, por supuesto, por sus mentores jesuitas ("no se desprenderá nunca para fortuna suya del cordón umbilical de sus maestros y educadores jesuitas". Pesonajes de mi vida. Juan José Azugaray Aguirre. Ediciones Encuentro, S.A. 2003.
Tío y sobrino, entre otros, formarían la Compañía Española de Minas de Rio Tinto, CEMRT, en el verano de 1954, cuando se compraron todos los derechos de The Rio Tinto Company Limited en España mediante el precio de 10.896.965 libras. Se eligió por presidente a Joaquín Benjumea Burín, ya conde de Benjumea y a su vez gobernador del Banco de España, y fue Javier vocal de dicha Compañía hasta que accedió también a la presidencia después de su tío. La cacareada nacionalización supuso una gran ganancia para los ingleses, que ampliaron sus instalaciones en otras partes del mundo. Además nunca dejaron de tener intereses e inversiones en las minas onubenses de Río Tinto, y la prueba de ello es que participaron en 1964 en la creación de Río Tinto Patiño, S.A., adquiriendo un fuerte paquete de acciones en 1978. (La nacionalización de las minas de Rio Tinto y la formación de la Compañía española. Los orígenes del Polo de Promoción Industrial de Huelva. Manuel Flores Caballero. Servicio de Publicaciónes de la Universidad de Huelva. Marzo de 2007).

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