sábado, 20 de septiembre de 2008

Documentación (10)

El martes volvió al pueblo Jose Carbonero, tras echar unas peonadas reparando el pretil del puente-alcantarilla sobre el río Repudio, que señala en aquel punto la divisoria entre Bormujos y Bollullos. Llamado "puente del Asaetado" porque en el siglo XVII encontróse bajo su arco, medio oculto entre los juncos y matojos, el cadáver de un hombre acribillado a flechazos, una de sus barandas había sido casi derruída unos días antes por la caída de una carreta cargada de barriles de mosto. No faltaban albañiles en la localidad, pero el nepotismo reinante propició que un alguacil bormujano cuñado de nuestro testigo moviera sus influencias en pos de proporcionar al marido de su hermana unos jornales que el mísero matrimonio necesitaba como el aire. Jose recibió el aviso con rapidez, y el sábado, tras acabar su labor de poda en la viña de Cristobal Vallecillos, almorzó en su casa y partió por el camino de Bormujos, a ponerse a las órdenes de su cuñado el alguacil. Marchó a pie, sin apenas recordar lo acontecido con el hijo de Juan Negron aquella mañana, pero cuando volvió a Castilleja el martes siguiente lo primero que oyó, de labios de su mujer, fue que las Justicias lo estaban buscando; antes de recibir alguna respuesta de su marido le juró y aseguró que no les había dicho nada acerca de su paradero.
Hombre de orden como en cierta forma era, de inmediato y sin siquiera lavarse un poco se personó en las Casas Consistoriales, y desde allí, en donde lo tranquilizaron, se le remitió a la escribanía de don Geronimo y a su desconcertante mirada divergente.

Vamos a adelantar, aunque alertando de la necesidad de una más exacta confirmación documental, que a Carbonero se le murió un hijo en el mes de abril siguiente al de estos acontecimientos. Al parecer era un muchacho casadero dada la adjetivación de "soltero" con que se le define en su partida de defunción de la parroquia de Santiago, que menciona como padre del difunto a un Jose [Rodriguez] Carbonero, el cual reúne las características cronológicas pertinentes para ser nuestro hombre, al que acabamos de dejar declarando ante el escribano bizco en el tenor que sigue:


Declaración de Joseph Carbonero. En la Villa de Castilleja de la Cuesta a veinte y seis de Marzo de mil setecientos treinta y siete años, el referido Señor Theniente Cristoval de Aguilar por ante mí el escribano recibió Juramento ante Dios y una Cruz en forma de derecho de Joseph Carbonero, vecino de esta dicha Villa, el cual habiéndolo hecho prometió decir verdad, y siendo preguntado por el Señor Theniente de la verdad de la declaración que se hace por Joseph de Torres, dijo que es cierto que el sábado veinte y tres del que corre se encontraba podando en la viña de Cristoval de Vallecillos en compañía de Bartolome Lopez, de Joseph de Torres, de Fernando Hurtado, y que es cierto también el que el dicho Bartolome Lopez dejó de podar y dijo que tenía que ir a un mandado a dicha villa por cuia razón se retiró, volviendo al poco rato diciendo que le havía dado una soba a el hijo de Juan Negron porque con una jumenta cargada de sarmientos le havía atravesado un sembrado que en Las Escaleras término de esta Villa tiene el dicho Bartolome Lopez, pero no vió el que declara si traía en la mano sarmiento alguno por lo que siguió trabajando y no hizo reparo, que es todo cuanto save y puede decir en razón de lo que se le ha preguntado, y dijo decir verdad so cargo del Juramento. No firmó porque dijo no saver, y que es de edad de quarenta y sinco años, y dicho Señor Theniente lo señaló. Señal + del Señor Theniente. Geronimo Lozano.

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Los olvidados, 12q.

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