domingo, 12 de mayo de 2019

Historia de los apellidos, 10.



Para cumplir con la promesa de tratar sobre la familia que adquirió el chalé de los Benjumea-Puigserver nos vemos obligados, a nuestro pesar, a adentrarnos en el siniestro y repugnante mundillo de la tortura de toros, que con el disfraz de "arte" ha venido secularmente satisfaciendo los bajos instintos de una parte de la sociedad hispana, formada por el vulgacho más ruin, vil y despreciable, en especial el de Andalucía Occidental. Esta hez, que sustenta con el importe de las entradas de tales espectáculos a quienes avispadamente negocian y se enriquecen con semejante monstruosidad, es el único y verdadero culpable del vergonzante estado de cosas que marca en todo el mundo con carácter atrabiliario a la comunidad hispana. Por fortuna, con el protagonismo político de los movimientos animalistas, encomiables conciendiadores de las masas, se puede asegurar a ciencia cierta que en nuestros días la aberrante tauromaquia está en retroceso y llamada a desaparecer. Cada vez son más los lugares donde se ha erradicado.

Empresario taurino fue el nuevo inquilino del viejo pabellón de caza de Puigserver en la calle del Convento de nuestra Villa cuando los Benjumea lo abandonaron. Empresario taurino y no poco importante. Hablamos de don Antonio Flores Íñiguez, casado con doña María Ángeles Tassara Voissins. Él murió el 16 de julio de 1937:

Noticias necrológicas. Don Antonio Flores Íñiguez. Ayer mañana celebráronse en la iglesia parroquial de San Lorenzo Mártir honras fúnebres "de corpore insepulto" en sufragio del alma de don Antonio Flores e Íñiguez, fallecido el dia anterior. Presidían el duelo el director espiritual del finado, R.P. Cabrera, S.J.; el cura propio del citado templo, don Juan Barquero; el hijo del finado, don Antonio Flores Tassara; su sobrino don Fernando Flores Solís, sobrinos políticos don Manuel Kith Tassara, don Manuel Lobo y don Andres y don José María Tassara, con otros deudos y afectos. La concurrencia fue numerosísima, figurando en ella muchos ganaderos de reses bravas y agricultores, cuyas actividades cultivó el extinto, así como, presidida por el comandante de Aviación Sr. Fernández Pérez, una nutrida comisión de oficiales de la Base Aérea de Tablada, a cuya plantilla pertenece como alférez de complemento el Sr. Flores Tassara.
Terminadas las exequias, procedióse, con asistencia del clero parroquial, al traslado de los restos mortales al panteón familiar en el cementerio católico de San Fernando. Descanse en paz su alma y reciban su viuda, doña Ángeles Tassara y Voisins; su hijo, D. Antonio, y la esposa de éste, doña Carmen de la Lastra y Losada, así como los demás miembros de la distinguida familia, la expresión de nuestra condolencia. (ABC de Sevilla, 17 de julio de 1937).

Su hijo el alférez de complemento de la Base Aérea de Tablada Antonio Flores Tassara llevó el negocio de su padre a un punto culminante al adquirir a don Patricio Medina Garvey la antigua ganadería de Adalid, fundada por Diego Hidalgo Barquero. En 1931 vendió parte de la ganadería a Marcial Lalanda, y con las reses que se reservó del Duque de Braganza y un semental del Conde de Santa Coloma rehizo la ganadería. En 1949 compró un lote de vacas a don Juan Guardiola Soto. En 1971 por su fallecimiento se anunció a nombre de su viuda [doña Carmen de la Lastra y Losada], la cual adquirió de don Carlos Urquijo un lote de hembras y un semental. En 1978 adquirió otro lote de vacas de don Carlos Urquijo eliminando ese mismo año todo lo de las demás procedencias. Ver https://torosbravos.es/ganaderia/uaq/

Ganadería Rocío de la Cámara: En 1920 adquirió esta ganadería don Antonio Flores Tassara, la cual había sido formada por don Diego Hidalgo Barquero, y después de muchas transmisiones pasó a dicho señor, que en 1931 se la vendió a don Marcial Lalanda, el cual le agregó en 1933 un lote de vacas y dos sementales del señor Conde de la Corte y eliminó lo de la anterior procedencia. En 1945 fue vendida a don Silverio Fernández Ovies, y en 1952 la adquirió don Fernando de la Cámara, que la rehizo con reses de “Carlos Núñez” y “Villamarta”, variando el hierro por el que actualmente utiliza. El lote adquirido en 1960 a don Samuel Flores fue posteriormente eliminado, y desde 1965 se anuncia a nombre de su hija y actual propietaria. En 1991 adquiere un lote de hembras de la de herederos de don José Luis Osborne.


Doña Carmen de la Lastra (1909-1994) quedó viuda de don Antonio Flores, habiendo fallecido él en Castilleja de la Cuesta el 17 de junio de 1970. Padres de doña Carmen fueron don José Manuel de la Lastra y Rojas, natural de Cubas (Santander), y doña María del Carmen Losada y Sánchez-Arjona, nacida en Sevilla el 11 de marzo de 1876. Hermano de la viuda de don Antonio Flores fue José Bernando (1904-1976). Ver Jaime Salazar Acha, Estudio histórico sobre una familia extremeña, los Sánchez Arjona. Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. 2002. En esta obra aparece: Don José María Rico Álvarez, nacido en Zafra el 2 de febrero de 1946 y casado en Castilleja de la Cuesta el 19 de septiembre de 1973 con doña Guadalupe Torre López, hija de don Casimiro Torre Fernández de Tejada y de doña Guadalupe López Durán (pág. 369); y don Jaime de Abaurrea Losada, nacido en Sevilla el 29 de enero de 1954 y casado en Castilleja de la Cuesta en 12 de abril de 1980 con doña María del Pilar Moore Arenado, nacida en Sevilla el 28 de abril de 1953, padres de Pilar, Rocío y Maria Reyes Abaurrea Moore (pág. 159).
A nosotros, más que el entronque de esta familia con los Sánchez-Arjona extremeños nos interesa el que pudiera tener con el inefable vicepresidente de la FPAPAS Luis Alarcón de la Lastra el "portador de importante carga de chatarra".


Uno de mis incontables defectos como aficionado a historiar es cierta enemistad acérrima a toda sujeción a una "Linea del Tiempo" que estructure la narrativa. Dejo el trabajo artificiosamente arquitectónico de ordenar eventos a mis desconocidos lectores, porque no creo que algo que denominamos el Tiempo tenga realidad o sustancia alguna fuera de nuestras ensoñaciones, delirios nocturnos, o al margen de una imposición política que marca los ritmos de explotación y dominación a golpe de campanario, cornetín, sirena, timbre o vozarrón materno o de cabo de vara. Descontextualizar viene a ser en mí como jugar al escondite con la académica relación causa-efecto.
Por lo anterior, voy a exponer ahora el primer caso que he logrado documentar de actividad taurina en Castilleja, sin perjuicio de que, como digo, luego continúe con otras noticias extemporáneas sobre los toros —¡y los toreros!— en nuestra Villa.

En Castilleja de la Cuesta a domingo 30 de noviembre de 1608 Juan Márquez, pregonero de esta dicha Villa, pregonó a altas voces la renta del alcábala de la carne por mandado de don Cristóbal Ximénez Gómez, Contador de Su Señoría el Conde de Olivares, para el año 1609, para las dos carnicerías que dicho Conde tiene en esta Villa. [Entre otras condiciones] el arrendador ha de dar 12 libras de carne el día que el Concejo de esta Villa se lo pida, además de dos toros para poderlos agarrochear (1) el día que se hiciere la Fiesta del Sacramento (2), puestos en la corraleja del coso (3) y sin llevar por ello cosa alguna. Pagará también el alcábala de los menudos, morcillas, salchichas y longanizas que en dichas carnicerías vendiere.
En dicho domingo día 30 pareció Sebastián de Ojeda, vecino de Sevilla y obligado de las carnicerías de esta Villa, y pujó con 1.200 ducados, siendo testigos Diego de Estrada, Bernabé de Espinosa, Agustín Rodríguez y Alonso de Ventosilla Portillo.
En dicho día volvió Sebastián de Ojeda con 300 ducados más por el quinto del prometido, y con su mujer María de Figueroa y su fiador Diego de Estrada se obligaron al pago de la renta, hipotecando a él unas casas que Ojeda tenía en Sevilla en la calle de las Vírgenes, linde con casas del Hospital del Cardenal; fueron testigos Bernabé de Espinosa, Alonso de Ventosilla Portillo y Agustín Rodríguez.
Desde el 1º de diciembre hasta el 23 se repitió a diario el pregón, sin que hubiera ofertas. El 1º de enero de 1609 se adjudicó al dicho Sebastián de Ojeda.
En estos días finales de 1608 y principios de 1609 se pregonaba y adjudicaba también la renta del mesón con su molino de yeso (ver http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/03/de-yeso.html).

(1) Agarrochar. "No es tan terrible el bruto de Jarama que agarrochado rompe la barrera embiste y hiere, y espumeante brama (M. Bretón de los Herreros: El furor filarmónico). Como agarrochar (Cossío). Academia: Herir a los toros con garrocha u otra arma semejante. Es voz compuesta de la partícula a y del nombre garrocha, que significa este género de dardos o varas. (Autoridades). Histórico, 1933: No estamos ya seguros en esta talanquera de los cuernos del toro, que dende el firmamento agarrochado por el hijo de Hiperión. (Pineda, Agric. Crist, ed. 1589, t. 1. f. 19 v., col. 2). También agarrochado. También Histórico 1968, fascículo VIII, 1. b), con ejemplo en Lisandro y Roselia [1542, que ya registramos en otros apartados: Herir, tirar a los toros, o a cualquiera otra fiera un género de dardos o varas que en su extremo tienen un arpón de hierro o acero que se clava y prende en la parte que se aplica, sin poderle deshechar. (Academia, 1726; p. 966 del citado fascículo). José Carlos de Torres. Léxico español de los toros. Contribución a su estudio. CSIC, 1989.

 (2) O sea, la fiesta del Corpus Christi.

(3) Parece haber montada ya a principios de este siglo XVII una estructura fija en Castilleja para tales ocasiones. Con toda probabilidad estaría asentada en El Ejido, espacio comunal en su mayor parte inculto.



Manuel Alpañel Polvillo, "Manolo Alpañel". Novillero sin picadores. Aunque nació en la cercana población de Castilleja de la Cuesta es en Camas donde desde su más tierna infancia vivió con su familia. A comienzos de los años sesenta, cuando contaba unos catorce años, toma contacto con sus primeras reses en diversos tentaderos y con esa misma edad lidió por varias veces en La Pañoleta. Profundamente decidido a embarcarse en tan durísima e insegura profesión marchó a Logroño, donde como sobresaliente mató en su plaza el novillo que correspondía al rejoneador en una corrida de cuatro cornúpetos para Flores Blázquez y "El Almendro". Se le vieron en esa ocasión buenas maneras y poco después consigue actuar como único matador en Nájera, pueblo de la misma provincia, el 18 de septiembre de 1964, donde tuvo la desgracia. Su primer enemigo le infiere un puntazo en el tan temido triángulo Scarpa izquierdo produciéndole un fuerte shock traumático, a consecuencia del cual le sobreviene la muerte a los cinco minutos de su ingreso en la enfermería. No se pudo hacer nada por él. El corazón de los aficionados cameros y del pueblo en general quedó enlutado por el trágico desenlace, e inmediatamente algunos de sus compañeros de fatigas hicieron una suscripción para sufragar los gastos de traslado del finado a su ciudad adoptiva, pero enterado de esto el diestro Paco Camino dijo que no siguieran adelante con la recaudación, ofreciendo generosamente costear de su peculio lo que fuese necesario, por lo que lo recogido se entregó íntegramente a sus afligidos padres. El mismo espada local organizó un festival en La Pañoleta con este fin, donde intervinieron aparte de él mismo y su malogrado hermano Joaquín, Diego Puerta, Miguel Báez (Litri), Antonio Ordóñez, Julio Aparicio y Álvaro Domecq.

LOS RESTOS DE MANOLO ALPAÑEL RECIBIERON CRISTIANA SEPULTURA EN CAMAS. Presidió el acto el gobernador civil, señor Utrera Molina.
El domingo no fue fiesta en Camas aunque era el último día de la Feria. Enterraban a Manuel Alpañel. El cortejo fúnebre salió, a las cuatro y cuarto de la tarde, de la encrucijada del Clavel, en La Pañoleta.
El gobernador civil de la provincia, don José Utrera Molina, había llegado, solo, minutos antes de las cuatro. En la encrucijada del Clavel estaban el alcalde de Camas, don Juan Lozano y la corporación municipal; el alcalde de Nájera y una representación de Haro. El padre del novillero muerto, don José Alpañel, esperaba, sentado en una silla, tras las filas de muchedumbre, a que se iniciara el entierro.
Y llegó la furgoneta con el féretro. Se rompió el equilibrio. Empezaron los gritos y las lamentaciones. Todos querían llevar la caja. El enorme gentío se arremolinó alrededor del vehículo. Parecía que el sepelio no iba a empezar.
Pero empezó y la multitud subió, en grupo compacto, la cuesta que conduce a Camas. En primer lugar iban las coronas, catorce, de Peñas taurinas, del Montepío de Toreros y de los Ayuntamientos de Nájera y Camas. Después, el féretro a hombros de los que fueron sus amigos y deudos. Detrás el padre, demacrado y con aire ausente, rodeado de gente que gemía y no hablaba. Las autoridades iban a continuación, pero inmersas en el grupo. No había protocolo. Era difícil ver al gobernador y a los alcaldes. A la entrada del pueblo se unió la Cruz alzada de la parroquia de Camas. Se atravesó el pueblo por la calle principal y se llegó a la Plaza del Ayuntamiento. Allí está la iglesia. Los porteadores entraron el féretro en el templo. Se rezó un responso. Aquí se despidió el duelo oficial.
Alpañel ya va hacia el cementerio. Los alcaldes de Camas y Nájera continuaron en el cortejo, no de manera oficial, sino como dos particulares más; acongojados.
El camposanto está muy cerca de donde la Feria ha sido instalada. La gente estaba de entierro. La Feria solitaria. El viento movía los carteles de las casetas. Era el único ocupante del recinto.
Los ladrillos de la boca de la sepultura, ofrecida por el Ayuntamiento de Camas, iban cerrando la última morada de Manolo. Las coronas las pusieron sobre el techo del cuartel de nichos. La gente se fue y un primo hermano de Manolo, avanzó llevando apretada contra el pecho una cruz de alcoba con su crucifijo de madera barnizada y su Cristo de calamina. La puso, como guardián, sobre la tapa de ladrillos nuevos del compartimento fúnebre.
Se despidió el duelo familiar fuera del cementerio y el alcalde de Camas rogó que se entrara de nuevo para rezar un Padrenuestro. Solamente estaban, ahora, los familiares y ese grupo de torerillos que le acompañaron en vida y que supieron de su voz y de su risa.
Después Manolo Alpañel quedó solo en el cementerio de su pueblo.

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—Dime, Sola, ¿qué hay que hacer para ser torero?
—Lo primero es desearlo mucho y después aprender.
Manuel Sola, compañero de Alpañel, y un poco maestro suyo, me ha acompañado con un peregrinar por los lugares que conoció el torero muerto. Hemos pasado, camino de su casa, por las vías del tren, donde éste pasa, muy cerca hay una valla, de tal forma que los vagones casi rozan a los que por allí van. Hemos subido por una escarpada calle que por un lado tiene viviendas, por el otro valle y por abajo unos muy gruesos adoquines. Hemos entrado en la casa de Alpañel, pequeña, limpia y ocupada, ahora, por la penumbra. Una fila de mujeres, casi invisibles, están en la sala. Se oyen los gritos de dolor de la madre que se ha dejado un hijo en una plaza lejana. Está postrada en la cama. El padre, aún rodeado por demasiada gente, en el patio angosto y oscuro. Permanece sentado en una silla baja. Se aprecia que está enfermo; su rostro contraído, cubierto por una barba muy cerrada y negra. Manos largas, huesudas y amarillentas, que ya no podrán abrazarr a su único hijo varón. El que cuidaba de la familia. El que trabajaba por ella.
—Manuel, cuando sea matador de postín, llevaré a mi hermana, la chica, a los mejores especialistas, estén donde estén, en España o fuera de ella. No quiero que sea coja.
Lo repetía a Manuel Sola. La hermana pequeña de Alpañel es inválida. El padre del torero muerto está enfermo del corazón, convaleciente de lesiones pulmonares. No puede trabajar. Alpañel lo hacía en la Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla, para mantener a los suyos. Cuando podía, iba a torear.
—Manuel, lo único que yo deseo en este mundo es ser torero.
Alpañel lo había dicho muchísimas veces en "La Tórtola", una taberna donde se reunian los amigos aficionados al toro. Algunos novilleros ya. El dueño, Manuel Santos, me ofrece una foto del infortunado becerrista.
"Estoy seguro. Esta vez, cuando regrese, lo haré en automóvil". Lo había dicho a Sola. Este es un novillero sin suerte. Prácticamente, ya no lo es. Tiene 27 años. Siete más que tenía el becerrista muerto en Nájera. Sola le daba consejos. Salían juntos al campo. En las noches de luna se iban a las fincas, como todos los maletillas.

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El viernes, a las once de la noche, se supo la noticia en Camas. En Nájera había muerto Manolo Alpañel. Sus amigos más cercanos, "Morenito de Camas", Manuel Sola, Guillermo Alba, José Vicedo y Fernando Sampedro "El Almendro" decidieron hacer una colecta para traer el cuerpo a Camas. En seguida se unieron otros compañeros de Alpañel. Se comunicó la idea al alcalde y este mostró su acuerdo. Todo el pueblo de Camas colaboró magníficamente. Paco Camino comunicó después que los gastos de traslado correrían por su cuenta. El dinero de la colecta será para los deudos del infortunado diestro. Y aquí surge otro asunto, otro matiz del hecho. La familia de Alpañel se encuentra sin medios para poder subsistir. La muerte de Manolo ha sido heroica. Ha muerto en aras de una afición, de un deseo de ser torero. Ahí quedan su hermanilla, sin médicos. Su padre, enfermo, sin poder valerse. ¿Tendrán ayuda...? Ángel Gómez Escorial.

Marcha el alcalde de Nájera. Camas 21. Salió para Nájera el alcalde de la localidad riojana y sus acompañantes. Marcharon también la delegación de Haro, que, como los anteriores, habían venido acompañando los restos de Manolo Alpañel.
Se ha confirmado que se celebrará en Nájera un festival taurino a beneficio de la familia Alpañel, el día 27 del presente mes. El día 4, en Haro, tendrá lugar una corrida en la que intervendrán Paco y Joaquín Camino, Julián Marín y, probablemente, El Curri de Camas. No se descarta la posibilidad de que también actue Curro Romero.
El señor Lozano, alcalde de Camas, marcha a Madrid en viaje particular y para visitar a los dirigentes del Montepío taurino, con objeto de pedir más ayuda económica para los deudos del becerrista muerto. Alpañel no estaba al día de sus cotizaciones con el Montepío, lo que hizo que perdiera los derechos estipulados. La entidad benéfica, de todas formas, ofreció dos mil pesetas. (ABC, edición de Andalucía, martes 22 de septiembre de 1964).




                                           Partida de bautismo de Francisco Palomar Caro

Otro torero nacido en Castilleja de la Cuesta marchó más lejos que Manolo Alpañel. El 18 de julio de 1872 en la iglesia parroquial de Santiago de Castilleja de la Cuesta don Miguel de Puya y Granados, presbítero cura propio y beneficiado y cura en comisión de la parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción, bautizó a un niño que nació el día 18 de dicho mes y año, a las 8 de la noche, hijo de José Palomar Cabrera, de ejercicio trajinero, y de Elisa Caro Torres, siendo sus abuelos paternos Juan Palomar Herrera y Rosalía Cabrera Chaparro, el padre y éstos naturales de Gines, y los maternos Francisco Caro Chávez y Dolores Torres López, de este vecindario. Se le puso por nombre José Francisco de la Santisima Trinidad; fueron sus padrinos Fernando Caro Torres y su legítima mujer Ana Galindo Mora, y testigos Manuel Sánchez y José Cabrera, acólitos.
Tres años después, en 7 de marzo de 1875, nació Elisa Dolores Emeteria de la Santísima Trinidad Palomar Caro, hermana de Francisco y bautizada por el mismo cura, aunque en esta partida a la madre Elisa Caro Torres se la hace nartural de Valencina. Padrinos los mismos, y testigos Antonio Camacho y Manuel Tovar, acólitos.
Luego llegaría otra hermana, Adelaida de la Santísima Trinidad Palomar Caro, nacida el 18 de noviembre de 1876 en la Calle Real y bautizada en la iglesia de la Concepción por el cura Juan Bautista Carvajal y González; sus padrinos, Florencio Velasco Barrionuevo, natural de Dos Hermanas, y Adelaida Caro Torres su mujer, natural de Valencina; testigos, Lorenzo Silva Oliver y José Torrres, naturales de nuestra Villa.
Entre los Documentos y Manuscritos listados en el Compendio del Catálogo Manuscrito de la Colección Taurina de don M.O.C., ordenada, clasificada e inventariada por Pedro Simón y Bris, se halla la partida de bautismo del novillero José Palomar Caro, expedida en Castilleja de la Cuesta en 24 de abril de 1891.


Desde 1810 aparece en Castilleja el apellido Palomar originario de Gines. El 30 de agosto de dicho año el teniente de cura de la iglesia de Santiago Juan Maestre bautizó a un niño con los nombres de Agustín José María Rafael, nacido el 28 de dicho mes, hijo de José Cabrera y de Rosalía Palomar, naturales de Gines y vecinos de esta Villa. Los abuelos paternos fueron Antonio Cabrera y María Teresa Garrido, y los maternos Domingo Palomar y Josefa Payán, naturales de Gines. Padrino, Domingo Palomar.
María de los Dolores Isabel Pía Casimira, nacida el 4 de marzo de 1820, hija de Juan Cabrera y de Isabel Cabrera. Abuelos paternos, Francisco Cabrera y Laureana Oliver, y maternos José Cabrera Galindo y Rosalía Palomar, naturales de Gines. Bautizada en Santiago.
Manuel Cipriano José, nacido el 27 de septiembre de 1820, hijo de José Galindo y de María Belén Palomar, naturales de Gines y vecinos de esta. Abuelos paternos, José Galindo y María del Carmen Cabrera, y maternos Antonio Palomar y María Teresa Payán. Bautizado en Santiago.


El torero castillejano "Caro Chico" desenvolvió su deleznable actividad en México, pero antes existe una referencia en francés: 24 août 1901 : José Palomar Caro (Espagnol). Almería (Espagne). Parrain, « Bombita » ; témoin, « Machaquito » ; taureaux de la ganadería de Anastasio Martín.
(Hay por el principio de siglo también en México otro Francisco Palomar Caro, apodado "El Grande", que suponemos familia del primero, aunque no hemos podido documentarlo en nuestra Villa). A finales del año de 1901 regresó por cuarta ocasión a México Luis Mazzantini y el 6 de enero de 1902 los habitantes de la ciudad de Aguascalientes pudieron disfrutar de la presencia del matador de mayor “categoría en Europa y América”, según rezaba el cartel de presentación del diestro español en la palaza San Marcos, quien alternó en esa tarde con el también hispano José Palomar Caro Grande. Como hemos dicho, para entonces las corridas de toros estaban suspendidas en la ciudad, por lo que la función se anunció a beneficio del hospital Hidalgo, pues según mencionamos también, sólo destinando el producto de entrada para alguna obra material o de beneficencia el gobierno permitió las corridas de toros durante los años 1901 y 1902. Lo cual dice mucho de tal gobierno.


El 25 y el 26 de abril de1903 torearon en el Casino de Aguascalientes Manuel Lavín, Esparterito, San Marcos y Francisco Palomar Caro. En1905 se abre un nuevo coso en Teoclatiche (Jalisco-México). Se inaugura esta plaza de toros con la actuación de los diestros Arcadio Ramírez "Reverte Mexicano” y Francisco Palomar "Palomar Chico”, que estoquearon cuatro toros de la ganadería de Charcos. Lo confirma, aunque fecha un año antes, el investigador Ramón Macías Mora, autor de La Catedral y los Toros: La tauromaquia en Guadalajara 1608-1979: la plaza de toros El Renacimiento, de Teocaltiche, es obra del ingeniero Camilo Pani y fue inaugurada por los diestros Arcadio Ramírez "Reverte Mexicano" y el español Francisco Palomar "Caro Chico" en el año de 1904. El festejo lo amenizó la banda del maestro Maximino Mejía.
El 15 de agosto de 1906 en el Morning Oregonian (Portland, Oregon, EE.UU) se hace una mención del castillejano Caro Chico, calificándolo como "el último matador de nota" (Palomar Caro Chico Is the latest matador applicant of note for the bull fight. Chico offers to bring a wholo Spanish troupe to Goldfield to "stick the bulls.")


Ya avanzado septuagenario, Francisco Palomar Caro cruzó la frontera desde México a Estados Unidos.

En la próxima entrada continuaré con este tema de la tauromaquia.

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Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...