Don Rodrigo consiguió su objetivo con el apoyo de las "fuerzas vivas" del pueblo, y pasó largos años a cargo de la parroquia, dedicado a sus menesteres hasta el punto de llegar a sentirse un castillejano más; cuando el Papa Paulo IV murió, cuentan las crónicas que el pueblo de Roma, enfurecido con su odiada persona, quemó la Cárcel de la Inquisición liberando a los presos (habida cuenta de que, en lo que a la Inquisición italiana respecta, fué este Papa su consolidador en aquellas tierras, y uno de sus más temibles dirigentes); también destrozó la multitud una estatua suya, mutilándola y arrojando su cabeza al Tíber, además de otros actos de violencia. Y es que la política emprendida por el Sumo Pontífice había resultado nefasta para el pueblo romano en particular, e italiano en general.
Acto seguido transcribimos un pedimento que el entonces franciscano fray Rodrigo elevó a las autoridades que entendían de los viajes a América, por el que sabemos de su estancia allá. Se conserva este escrito en el Archivo General de Indias, Signatura INDIFERENTE, 1963,L,9,F,86V, y parece haber pasado desapercibido a los investigadores que han publicado estudios sobre la vida del cronista del Perú, su hermano Pedro de Cieza de León:
Fray Rodrigo de Cieza. Oficiales de el ... y Mi Señor que reside en la ciudad de Sevilla, en la Casa de la Contratación de las Indias. Fray Rodrigo de Cieza, de la Horden de San Francisco, que ha hecho relación que él tomó el hábito en la Isla Española, que estando en ella, por persuasión de sus deudas y con licencia del General, vino a estos Reinos, donde ha residido seis años de más1, aunque agora se querrían volver a la dicha Isla donde tomó el hábito, para lo cual le ha dado licencia su Provincial, ... ... que la mandase ... ... como la ... fuese ... por bien, por ende yo vos mando que ... consintáis pasar a la dicha Isla Española al dicho fray Rodrigo de Cieza, sin que en ello le pongáis ni consintáis poner embargo ni impedimento alguno. Fecha en Valladolid en veinte y tres de junio de mill y quinientos y quarenta y quatro años. Yo, el Príncipe2. Vº. de Samano, señalada del Cobp. de Cuenca y Bernal, y Gutiérrez Velázquez, y Gregorio Lopez, y Salmerón.
1.- Según lo cual en 1538 se encontraba todavía en dicha Isla. A su vuelta le ocurriría la transferencia a los Canónigos Regulares de San Agustin que mencionan los Señores del Concejo castillejano, según puede leerse en nuestro capítulo anterior.
2.- Tiene que ser, con toda seguridad, Felipe II, que se encontraba en la ciudad castellana por esa fecha.
Si en 1553 don Rodrigo ya estaba en Castilleja (ver Bautismos 2), pudo en los nueve años intermedios entre la solicitud de licencia para volver a La Española que acabamos de ver y su presencia en esta dicha Villa haber efectuado el segundo viaje, para el que ya contaba con licencia de su Provincial, aunque por ahora nada sabemos de este quizá nunca realizado posterior periplo. La narración de una historia es un continuo hacer y deshacer, en la medida en que aparecen día a día nuevos datos que pueden contradecir, afirmar, limitar o complementar los ya conocidos. La investigación histórica en ninguna manera puede ser una labor individual, y aun así hasta los hechos cuya reconstrucción parece más sólida e indudable pueden, de la noche a la mañana, venirse abajo merced a un hallazgo fortuito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario