sábado, 4 de abril de 2009

Los esclavos 41a

Con toda probabilidad Rodrigo Franco conoció los escritos de su docto hermano, puesto que tras su recuperación, como hemos visto, vivió largos años, y siendo por añadidura como era hombre con gran afición a las letras. Dice el profesor Juan Gil en LOS CONVERSOS Y LA INQUISICIÓN SEVILLANA (donde incluye a los Franco como probables descendientes de judíos) que nuestro mercader afincado en Castilleja de la Cuesta hizo su testamento definitivo el 9 de agosto de 1563.

Francisco Franco había nacido en Xátiva hacia 1515 y se graduó de Bachiller en Artes en la Universidad de Valencia antes de que, como dijimos, estudiara medicina en Alcalá de Henares. Su esposa se llamaba María de la Quadra. El "Tratado de la nieve y del uso de ella" fué la primera obra monográfica en Europa sobre este tema cuando se recuperó y se desarrolló en el Renacimiento, también en su aspecto puramente lúdico de alimentos fríos o helados, tanto sólidos como líquidos.
Dos años más tarde de la impresión del "Tratado de la nieve" publicó el también médico Nicolás Monardes* el "Libro que trata de la Nieve y sus propiedades; y del modo que se ha de tener en el bever enfriado con ella; y de los otros modos que hay de enfriar", en Sevilla en 1571. Como no podía ser menos, fue en las latitudes meridionales hispanas donde el resurgimiento de tan deleitosas prácticas tuvo su principal manifestación, promovido por los estratos aristocráticos y refinados de la sociedad. A la obra de Monardes siguió la de Francisco Micó "Alivio de sedientos, el cual se trata la necesidad que tenemos de beber frío y refrescado con nieve, y las condiciones que para esto son menester, y cuales cuerpos lo pueden libremente soportar", editada en Barcelona en 1576, y este mismo año vieron la luz, también en Sevilla, los "Libros de los provechos y daños que provienen con la sola bebida del agua: como se deba escoger la mejor y rectificar lo que no es tal, y como se ha de beber frío en tiempo de calor sin que haga daño", de Alonso Diez Daza.

* El sevillano Nicolás Monardes de Alfaro (1493-1588) también había estudiado en Alcalá, obteniendo el Bachiller en Medicina en 1533, diez años antes que Francisco Franco. Sus padres eran hermanastros: él, Juan Bautista Monardes, hijo de un librero de origen genovés, Niculoso de Monardis, y ella, Leonor de Alfaro, una de las hijas de Ana de Alfaro, viuda de Juan Ruiz y vuelta a casar con el dicho Niculoso.
En la familia pesaba la influencia de la personalidad del padre de su abuela, el bachiller Martin de Alfaro, médico-cirujano de quien dice la historiadora Ruth Pike que era "cirujano converso". De toda esta rama de los Alfaro sevillanos formaba parte otro Martin de Alfaro morador en Castilleja (ver "Rodrigo de Cieza 16", nota tercera), y Monardes nunca perdió la oportunidad de pasar una jornada en la casa de su pariente en el tranquilo pueblecito, recogiendo en sus alrededores semillas y esquejes para su jardín botánico instalado en la parte trasera de la casa que trajo su madre de dote al matrimonio, en la calle Sierpes (en la actual relojería "El Cronómetro" de la familia Sanchis), un huerto donde cultivaba plantas medicinales, tanto autóctonas como procedentes de las Indias: carlo santo, girasoles, guayabas, cachos, cuentas jaboneras y tabaco. De menor importancia que los de sus amigos Simón de Tovar o Rodrigo Zamorano, no dejó de ser uno de los jardines más conocidos en su tiempo.

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Los olvidados, 12q.

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