Seguimos con el resto del testamento de Jose Oyega, por lo que nos puede ilustrar acerca del contexto de nuestro relato:
Declara que hace diecinueve o veinte años se casó en segundas nupcias con doña Ana de Posas Tristán Dominguez y Gutierrez, hija de Andres Gutierrez y Dominguez (sic) y de Juana de Posas y Tristán, naturales de Dos Hermanas y Ana natural de esta villa, la cual trajo carta de dote que pasó ante Carlos Martin de las Cuevas, escribano de Tomares y vecino de esta villa, carta que subsiste aunque algo deteriorada, y de ella se han vendido algunas piezas de ropa de su uso y vestir1 para socorrer algunas injurias de los tiempos que han pasado de enfermedades; lo que se vendió, un guardapiés2 en 200 reales. El testador llevó la ropa de su uso y vestir ya algo raída, un escaparate de caoba3, un bufete de herraje que consta en el testamento de su padre haberlo heredado, y los bienes que deja dicho. Debe 24 reales a Alonso Sanchez, vecino de San Juan de Aznalfarache. Debe a Juan Dominguez, vecino de Salteras, hace más de cuarenta años, 200 reales por un resto de uvas que le entregó el susodicho, que resulta de cuentas que no se ajustaron por don Juan Lozano, presbítero de Sevilla, al que el que testa le administraba la Hacienda que era de los Señores Tojas. Dice que Lozano recogió el Libro de Caja, y en él constan 5.500 reales que se le deben al que testa, en conciencia. Declara que tenía una cuenta con Jose Condanosa, se le pagaron 80 pesos4 y no se acuerda deberle otra cosa, pesos que tomó de mano de Francisco Lopez. Que manda que se le cobren al dicho Lozano los 5.500 reales, siempre que sus albaceas encuentren los Libros de Caja. Lozano le dió palabra de que los cobraría. Le debe a Francisco Tovar una hogaza de pan de 2 reales, y si fuere algo más lo dirá en cargo de su conciencia. Su compadre Jose de la Cruz de Luque le debe 111 reales por papel dado por don Salvador de los Reyes, por la medicina que le dió para dos hijos que tenía enfermos; el que testa se los pagó al boticario Salvador. Juan de Alcázar y su mujer le deben 120 reales; que los paguen si pueden. Declara que cuando se casó su hermano Bartolome con Ana Maria Hermoso le dió su padre 662 reales, como consta en el testamento que otorgó ante Geronimo Lozano, y consta haber recibido el que testa 100 reales que valió la ropa que llevó cuando se casó con Isabel, y los demás hermanos exceptuando a Cecilia, de estado honesto, renunciaron extrajudicialmente de todos los bienes, tomando cada uno de los tres 500 reales, la dicha Cecilia, Bartolome y el que testa; se le dieron a Cecilia los muebles de la casa, quedando Bartolome con 1.162 reales y el que testa con 100; su hermano Bartolome, de 281 reales que quedaron de sobrante, que se les cobre. Francisco Barrios, vecino de Sevilla, le debe 60 reales; no sabe donde vive, pero lo conoce don Juan Muñoz Leal, vecino de Sevilla. Juan Calero, vecino de Sevilla, le debe 200 reales de unas arrobas de vino que le vendió. Ramon de la Palma5 le debe 35 reales de la medianía de las tapias que labró a su costa en el año 1777. La mujer de don Luis Vanderleye le debe 14 cuartos. Los herederos de Francisco Monge, vecino de Marchena, que fue su cuñado, le deben 100 reales que dió su padre cuando estuvo enfermo en sus casas. Declara haber estado seis años de oficial con el presente escribano, sin salario alguno, con solo la comida al mediodía, por lo que no se le debe cosa alguna. Si su sobrino Antonio Cabrera, su cuñado, dice que le debe alguna cantidad de maravedís, que se le paguen. Nombra albaceas al dicho su sobrino y cuñado Antonio Cabrera y a Ana de Posas, su mujer, y encarga al primero que mire por la segunda, por lo mucho que le está agradecido por todas las satisfacciones que le ha dado; la nombra su heredera universal. Firman los testigos Antonio Román, Antonio de Luque, a la sazón Teniente de Gobernador, y Francisco Rajel.
(1) Todo parece indicar que nuestro hombre, como su hermano Bartolome en cuya biografia lo vemos más claramente, era un cazafortunas cuyo único blasón consistía en unos mohosos legajos de hidalguía con los que engatusaba a doncellas soñadoras e ingenuas, pero siempre ricas.
(2) Guardapiés, lo mismo que brial. Género de vestido o traje, de que usan las mujeres, que se ciñe y ata por la cintura, y baja en redondo hasta los pies, cubriendo todo el medio cuerpo; por cuya razón se llama también guardapiés o tapapiés, y de ordinario se hace de telas finas, como son rasos, brocados de seda, oro o plata. Covarrubias dice que antiguamente era vestidura de que solo usaban las reinas y señoras muy ilustres, y que era su hechura a manera de monjil, como se prueba en la historia del rey Alonso el Séptimo, de donde se refiere que cuando quitaron la vida por engaño a su hija, estaba vestida con brial. (D. de A.).
(3) Escaparate, mueble esencial en el salón principal de las casas burguesas del XVIII. De muy variados tamaños, albergaban la vajilla de lujo, en plata o en loza fina, pequeñas esculturas y adornos de sobremesa, etc., que se podían admirar a través de sus puertas encristaladas. La caoba del de Jose de Oyega era embarcada desde las Indias Occidentales tras el descubrimiento de América, y como madera se convirtió en un símbolo que demostraba riqueza y lujo.
(4) Para el valor de un peso, ver nota 9 de Documentación 13b.
(5) Ramon de la Palma es nuestro bohemio criador de gatos, hermano de Diego el Alguacil. Rondaba los setenta años cuando fue referenciado en este testamento de Jose de Oyega. La tapia aludida que se construyó recortaba su atarazana y su corral, porque los propietarios del terreno (familia De las Cuevas) habían construído una nueva vivienda aledaña. El pozo fue compartido por el muro para dar servicio a las dos partes, y afortunadamente el olivo que abrazaba la piedra sepulcral romana quedó en su terreno (ver Los caldereros franceses, VIII y siguientes).
sábado, 27 de septiembre de 2008
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2 comentarios:
Total
que si además de soñadora e ingenua eras pobre , no había ná que hacer.
Pues como ahora.
Jeje.
Un beso.
Esta misma mañana he encontrado otra tanda de documentos testamentarios de un Oyega, realmente patéticos.
Pronto haré con ellos una entrada.
Besos.
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