sábado, 13 de septiembre de 2008

Documentación (2)

En dichos día, mes y año el Señor Cristobal de Aguilar, Teniente de Gobernador de esta villa de Castilleja, por ante mí el escribano, ordenó tomar su declaración a Don Manuel Pizaño, Maestro Cirujano de esta dicha villa, el cual, habiendo jurado decir verdad, dijo que había curado a un mozo en las casas de Juan Negron (1), que son en el Egido (2), de tres libores (3) contusos sobre la espina y otros dos libores entre las costillas falsas del lado izquierdo y una contusión sobre el güeso occipital que es en el cerebro, todo hecho al parecer con instrumento contundente, y que por los accidentes que pueden sobrevenir tiene evidente riesgo de la vida, pero no sabe ni ha oído decir quién lo maltrató, y que esto es la verdad so cargo del juramento que fecho tiene. Lo firma, y que es de edad de treinta y ocho años, y dicho Señor Teniente lo señaló con la señal que acostumbra. Señal + del Teniente. Manuel Pizaño. Geronimo Lozano.   
Continúa en Documentación (3).

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(1) NOTAS BIOGRÁFICAS:   

En 6 de mayo de 1711 Juan Salvador, cura de la parroquia de Santiago, casó a Juan Negrón, hijo de Alonso Negrón y de (nombre ilegible) Ortiz, juntamente con Ana de Ledesma (también conocida por Ana Caro), hija de de Francisco Caro, difunto, y de Maria de Ledesma. Se amonestó en la Iglesia de la Inmaculada de esta villa según certificación de fray Diego de Santa Maria, beneficiado de dicha parroquia, quien asiste al licenciado don Luis Navarro a administrar los sacramentos. Testigos, Juan Payán, Jose Negrón, Diego Negrón, (nombre ilegible) Caro y muchos otros vecinos.

En 16 de noviembre de 1711 Juan Salvador dio las bendiciones a Juan Negrón y a Ana de Ledesma; testigos, Alonso Negrón, Agustina Negrón, Diego Ortiz Navarro y Tomas de Valbuena.

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Extracto de un documento de fecha 20 de noviembre de 1744:  Juan Negron y Ana Caro, su mujer, pagarán a la Iglesia de Santiago el día 25 de julio de 1745 132 reales de vellón por porción de trigo, en la Tesorería de dicha Iglesia en la ciudad de Sevilla, para cuyo pago hipotecan una casa en la calle del Ejido, linde con casas de Diego de la Lasca y con las de Fernando de Rojas.

(2)  Por el extracto de la anterior nota nº 1 vemos que ya se habla con toda propiedad de una calle del Ejido, quizá la primera mención a semejante vía. El Ejido siempre había sido un terreno de bosque bajo y espeso matorral, refugio y guarida de maleantes y mendigos. Nadie nunca se preocupó de labrarlo por la mala calidad de su tierra, y sirvió de vertedero de basuras y animales muertos y de lugar de incineración de las ropas de los apestados en cada una de las epidemias que asolaban la población. Abiertos los corrales de las casas de la calle de la Granada a él por medio de portillos, todo su límite sur era un camino de carne por donde transitaba el vario ganado de dichos corrales. Se conocía en el siglo XX el grupo de casas construídas en este lugar por la denominación popular y deformada de "El Lejío".

(3)   Livor en su forma actual, es según la RAE:
(Del lat. livor, -ōris).
1. m. Color cárdeno.
Sinónimo de cardenal2.
(De cárdeno).
1. m. Mancha amoratada, negruzca o amarillenta de la piel a consecuencia de un golpe u otra causa.

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Los olvidados, 12q.

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