Confesión. En la villa de Castilleja de la Cuesta en sinco días del mes de Abril de mil setecientos treinta y siete años Su Merced el Señor Cristoval de Aguilar, Theniente de Governador de esta villa, en cumplimiento de su auto y acompañado de mí el presente escrivano pasó a la Cársel pública de esta villa y estando en ella hiso pareser ante sí a un hombre preso por Real Causa, del qual por ante mí el escrivano resivió Juramento a Dios y a una Cruz según forma de derecho, y el referido lo hiso y so cargo de él prometió decir verdad en lo que supiera y le fuese preguntado, y se le tomó su confesión haciéndole las preguntas y repreguntas siguientes, a las que dió respuesta: Preguntado diga y confiese cómo se llama, dónde es Vecino, que oficio y edad y estado tiene; dijo que se llama Bartolome Lopez de Pineda, de estado casado, de ejercicio del campo y que es de edad de más de treinta y seis años, y lo responde. Preguntado diga y confiese cómo es Verdad que el día veinte y seis de Marzo próximo antezedente estando el que confiesa en una viña que en esta villa tiene Cristoval de Vallecillos acompañado de diferentes sujetos, dejó de podar que era lo que todos estavan haciendo y dijo venía a esta villa a cosa urjente, diga y confiese la verdad; Dijo que es sierto que dicho día se hallaba podando en la referida Viña con Joseph Carbonero, Fernando Hurtado y otros, todos vecinos de esta Villa, y que dejando el dicho que confiesa de podar por hallarse malo se retiró a sus Casas a descansar un rato y a llevar a los demás compañeros quando bolbiese el refresco que se acostumbra a dar a los podadores, con cuio motibo dejó de podar y se retiró, y esto responde. Preguntado diga y confiese cómo es Verdad que dejando de podar no como deja dicho, sino llevado de su poco temor de Dios y de la Justicia que Su Merced administra se fué a un sembrado que en el sitio de Las Escaleras, término de esta villa tiene el que confiesa, y haviéndo en él encontrado a Antonio Negron, hijo de Juan Negron, lo maltrató fuertemente e injurió de palabras, diga y Confiese la Verdad, dijo que es cierto lo que deja dicho que por hallarse malo y cansado se retiraba a sus Casas a descansar y buscar el refresco a los demás que deja dichos quando volbiese; como también lo es que para retirarse de la referida viña asia esta villa se pasa por dicho sembrado que es suio propio, y que al tiempo que llegava a él vió que el contenido muchacho Antonio Negron le iba atravesando el referido sembrado con una jumenta que llevava cargada de sarmientos, la que le iba pastando dicho sembrado y haciéndole daño no solo con lo que se comía sino también con los pies; lo cual indignó de suerte al que confiessa que sin reparar lo que hacía le dió al dicho muchacho diferentes golpes con un sarmiento seco que allí avía, pero que su ánimo no fue maltratarlo ni menos injuriarlo de palabra, pues las que le dijo fuéronseles luego que obserbara el daño efectuado, y fueron que no hay derecho y se consiente que estos muchachos anden haciendo dichos daños y comiéndose los sembrados ajenos, y responde. Preguntado cómo dise que maltrató al dicho muchacho con un sarmiento seco siendo así que los golpes que le dió fueron con una zepa vieja, y cómo dise ser incierto haberle injuriado de palabra, siendo así que le dijo al referido muchacho "anda que a tí y al pícaro de tu Padre os tengo de matar", todavía diga y confiese la Verdad, dijo que es incierto y niega el Cargo que se le hase de haberle dado con una zepa, porque es cierto lo que deja dicho averle dado con un sarmiento, el qual llevava en la mano cuando se bolvió a la referida viña, a la que volvió sin haver entrado en el lugar a contarle a los demás que con él estavan podando lo que le havía passado; Y en quanto al cargo que se le hase haverle dicho al referido Antonio Negron las palabras de injuria que se le supone, las niega por no haber pasado tal Cosa, más que las que deja dichas, que todo dijo ser la Verdad so cargo del Juramento que fecho tiene, y lo firmó
jueves, 25 de septiembre de 2008
Documentación (17)
Teatro dentro de un teatro, en cuanto que caricatura reminiscente de la tragicomedia que los inquisidores del Santo Oficio de siglos anteriores efectuaban en los procesos a sus indefensas víctimas, el Juez de la causa Cristobal de Aguilar y el escribano, permeados de la falsedad de sus actuaciones disparaban sus preguntas ahuecando sus voces burocráticas mientras que los alguaciles Diego de la Palma y Pedro Moreno de Castro, tras ellos, apenas podían contener la risa, especialmente cuando el Teniente pronunciaba engoladamente la fórmula imperativas "diga y confiese cómo es Verdad", o la prejuiciosa sentencia "llevado de su poco temor de Dios y de la Justicia que Yo administro", que memorizadas a la trágala por el analfabeto jefe del Cabildo sonaban todavía más, si cabe, a palabrería vana de mediocre actor en deleznable obrilla cómica. Todo aquel vulgar montaje a cargo de persona de tal mezquindad y simpleza dio más fuerzas a Bartolome Lopez para esgrimir sus argumentos defensivos. El escribano tomaba sus notas oteando con sus ojos divergentes que imprimían su propia doblez a toda su persona; diríase que escuchaba también los ruidos del exterior a través de la puerta entreabierta de la oficinilla carcelaria con un oído, mientras con el otro seguía el diálogo entre el preso y el juez, haciendo un borrador preliminar que luego completaría en su casa en la manera siguiente:
Confesión. En la villa de Castilleja de la Cuesta en sinco días del mes de Abril de mil setecientos treinta y siete años Su Merced el Señor Cristoval de Aguilar, Theniente de Governador de esta villa, en cumplimiento de su auto y acompañado de mí el presente escrivano pasó a la Cársel pública de esta villa y estando en ella hiso pareser ante sí a un hombre preso por Real Causa, del qual por ante mí el escrivano resivió Juramento a Dios y a una Cruz según forma de derecho, y el referido lo hiso y so cargo de él prometió decir verdad en lo que supiera y le fuese preguntado, y se le tomó su confesión haciéndole las preguntas y repreguntas siguientes, a las que dió respuesta: Preguntado diga y confiese cómo se llama, dónde es Vecino, que oficio y edad y estado tiene; dijo que se llama Bartolome Lopez de Pineda, de estado casado, de ejercicio del campo y que es de edad de más de treinta y seis años, y lo responde. Preguntado diga y confiese cómo es Verdad que el día veinte y seis de Marzo próximo antezedente estando el que confiesa en una viña que en esta villa tiene Cristoval de Vallecillos acompañado de diferentes sujetos, dejó de podar que era lo que todos estavan haciendo y dijo venía a esta villa a cosa urjente, diga y confiese la verdad; Dijo que es sierto que dicho día se hallaba podando en la referida Viña con Joseph Carbonero, Fernando Hurtado y otros, todos vecinos de esta Villa, y que dejando el dicho que confiesa de podar por hallarse malo se retiró a sus Casas a descansar un rato y a llevar a los demás compañeros quando bolbiese el refresco que se acostumbra a dar a los podadores, con cuio motibo dejó de podar y se retiró, y esto responde. Preguntado diga y confiese cómo es Verdad que dejando de podar no como deja dicho, sino llevado de su poco temor de Dios y de la Justicia que Su Merced administra se fué a un sembrado que en el sitio de Las Escaleras, término de esta villa tiene el que confiesa, y haviéndo en él encontrado a Antonio Negron, hijo de Juan Negron, lo maltrató fuertemente e injurió de palabras, diga y Confiese la Verdad, dijo que es cierto lo que deja dicho que por hallarse malo y cansado se retiraba a sus Casas a descansar y buscar el refresco a los demás que deja dichos quando volbiese; como también lo es que para retirarse de la referida viña asia esta villa se pasa por dicho sembrado que es suio propio, y que al tiempo que llegava a él vió que el contenido muchacho Antonio Negron le iba atravesando el referido sembrado con una jumenta que llevava cargada de sarmientos, la que le iba pastando dicho sembrado y haciéndole daño no solo con lo que se comía sino también con los pies; lo cual indignó de suerte al que confiessa que sin reparar lo que hacía le dió al dicho muchacho diferentes golpes con un sarmiento seco que allí avía, pero que su ánimo no fue maltratarlo ni menos injuriarlo de palabra, pues las que le dijo fuéronseles luego que obserbara el daño efectuado, y fueron que no hay derecho y se consiente que estos muchachos anden haciendo dichos daños y comiéndose los sembrados ajenos, y responde. Preguntado cómo dise que maltrató al dicho muchacho con un sarmiento seco siendo así que los golpes que le dió fueron con una zepa vieja, y cómo dise ser incierto haberle injuriado de palabra, siendo así que le dijo al referido muchacho "anda que a tí y al pícaro de tu Padre os tengo de matar", todavía diga y confiese la Verdad, dijo que es incierto y niega el Cargo que se le hase de haberle dado con una zepa, porque es cierto lo que deja dicho averle dado con un sarmiento, el qual llevava en la mano cuando se bolvió a la referida viña, a la que volvió sin haver entrado en el lugar a contarle a los demás que con él estavan podando lo que le havía passado; Y en quanto al cargo que se le hase haverle dicho al referido Antonio Negron las palabras de injuria que se le supone, las niega por no haber pasado tal Cosa, más que las que deja dichas, que todo dijo ser la Verdad so cargo del Juramento que fecho tiene, y lo firmóporque dijo no saver, y Su Merced lo señaló. Y mandó que esta Confesión por aora se quede en este estado para proseguirla cada que combenga. Tachado: porque dijo no saber: No Valga. Bartolome Lopez de Pineda. Señal + del Señor Theniente. Ante mí, Geronimo Lozano.
Confesión. En la villa de Castilleja de la Cuesta en sinco días del mes de Abril de mil setecientos treinta y siete años Su Merced el Señor Cristoval de Aguilar, Theniente de Governador de esta villa, en cumplimiento de su auto y acompañado de mí el presente escrivano pasó a la Cársel pública de esta villa y estando en ella hiso pareser ante sí a un hombre preso por Real Causa, del qual por ante mí el escrivano resivió Juramento a Dios y a una Cruz según forma de derecho, y el referido lo hiso y so cargo de él prometió decir verdad en lo que supiera y le fuese preguntado, y se le tomó su confesión haciéndole las preguntas y repreguntas siguientes, a las que dió respuesta: Preguntado diga y confiese cómo se llama, dónde es Vecino, que oficio y edad y estado tiene; dijo que se llama Bartolome Lopez de Pineda, de estado casado, de ejercicio del campo y que es de edad de más de treinta y seis años, y lo responde. Preguntado diga y confiese cómo es Verdad que el día veinte y seis de Marzo próximo antezedente estando el que confiesa en una viña que en esta villa tiene Cristoval de Vallecillos acompañado de diferentes sujetos, dejó de podar que era lo que todos estavan haciendo y dijo venía a esta villa a cosa urjente, diga y confiese la verdad; Dijo que es sierto que dicho día se hallaba podando en la referida Viña con Joseph Carbonero, Fernando Hurtado y otros, todos vecinos de esta Villa, y que dejando el dicho que confiesa de podar por hallarse malo se retiró a sus Casas a descansar un rato y a llevar a los demás compañeros quando bolbiese el refresco que se acostumbra a dar a los podadores, con cuio motibo dejó de podar y se retiró, y esto responde. Preguntado diga y confiese cómo es Verdad que dejando de podar no como deja dicho, sino llevado de su poco temor de Dios y de la Justicia que Su Merced administra se fué a un sembrado que en el sitio de Las Escaleras, término de esta villa tiene el que confiesa, y haviéndo en él encontrado a Antonio Negron, hijo de Juan Negron, lo maltrató fuertemente e injurió de palabras, diga y Confiese la Verdad, dijo que es cierto lo que deja dicho que por hallarse malo y cansado se retiraba a sus Casas a descansar y buscar el refresco a los demás que deja dichos quando volbiese; como también lo es que para retirarse de la referida viña asia esta villa se pasa por dicho sembrado que es suio propio, y que al tiempo que llegava a él vió que el contenido muchacho Antonio Negron le iba atravesando el referido sembrado con una jumenta que llevava cargada de sarmientos, la que le iba pastando dicho sembrado y haciéndole daño no solo con lo que se comía sino también con los pies; lo cual indignó de suerte al que confiessa que sin reparar lo que hacía le dió al dicho muchacho diferentes golpes con un sarmiento seco que allí avía, pero que su ánimo no fue maltratarlo ni menos injuriarlo de palabra, pues las que le dijo fuéronseles luego que obserbara el daño efectuado, y fueron que no hay derecho y se consiente que estos muchachos anden haciendo dichos daños y comiéndose los sembrados ajenos, y responde. Preguntado cómo dise que maltrató al dicho muchacho con un sarmiento seco siendo así que los golpes que le dió fueron con una zepa vieja, y cómo dise ser incierto haberle injuriado de palabra, siendo así que le dijo al referido muchacho "anda que a tí y al pícaro de tu Padre os tengo de matar", todavía diga y confiese la Verdad, dijo que es incierto y niega el Cargo que se le hase de haberle dado con una zepa, porque es cierto lo que deja dicho averle dado con un sarmiento, el qual llevava en la mano cuando se bolvió a la referida viña, a la que volvió sin haver entrado en el lugar a contarle a los demás que con él estavan podando lo que le havía passado; Y en quanto al cargo que se le hase haverle dicho al referido Antonio Negron las palabras de injuria que se le supone, las niega por no haber pasado tal Cosa, más que las que deja dichas, que todo dijo ser la Verdad so cargo del Juramento que fecho tiene, y lo firmó
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2 comentarios:
jajajajajajja
qué fácil, tan fácil como tacharlo...
hay que ver.
Hay que ver.
Hay que decirte que es un lujo que pongas a nuestra disposición estos legajos que de otro modo , no podríamos ni soñar con leer .
Gracias .
Un abrazo.
¿Llegará el día, Reyes, que tras hacer un serio esfuerzo de digitalización se encuentren en Red y con poderosos sistemas de busca los documentos que de verdad interesan a la gente común?
Mientras el dinero se destine a deporte alienante, a marujoneo televisivo o a armamento de la soldadesca, no lo verán ni nuestros nietos (bueno, en mi caso, ni mis sobrinos-nietos).
En la Transición los falangistas quemaron todo lo que les podía comprometer de los archivos municipales. Se estableció así el primer ladrillo del vergonzante edificio que culminaría con la impasibilidad de las tropas de Bush ante la quema de las bibliotecas bagdadíes.
En estos pueblos alfarafeños no hay quien se preocupe de conservar los archivos parroquiales; están los devotos ocupados con sus romerías, sus cohetes y sus bandas de música.
Si vas a Lebrija, por ponerte un caso, verás uno de los archivos municipales más desastrosos del mundo. Y así...
Reyes, un abrazo.
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