Tras la faena el cirujano se dirigió a su casa, al otro lado de La Plaza junto a las Casas Capitulares, donde se lavó y cambió de ropa; era un hombre elegante que gustaba cuidar su imagen, y aunque no nadaba en la abundancia podía permitirse vestir bien. Acabó poniéndose, tras algún titubeo, unos calzones color morado atados con cintas más abajo de las rodillas, unas medias de lana blanquísima, sus mejores zapatos de piel de ternero, chaleco floreado, pañuelo de encajes al cuello, peluca semilarga con gran lazo rojo en la coleta, sombrero negro de tres picos y un grueso casacón verde oliva bordado en plata, de inmensos puños vueltos hasta el codo, marchando acto seguido a la escribanía de Carlos de las Cuevas para dejar testimonio del estado del gitano.
La mañana era muy fría, pero el cielo estaba limpio y el sol bañaba suavemente el pueblo.
Aunque las escrituras del caso las llevaba Jose Cordero Baena, algunas de sus diligencias las elaboró el referido De las Cuevas no sabemos porqué causa, aunque es de suponer que el primero tenía exceso de trabajo o problemas de salud.
Así quedó el folio que continuaba con los autos después de que el escribano efectuara su cometido:
Declaración de Gravedad. En dicha Villa dicho día, mes y año dichos [23 de enero de 1740], ante el Sr. Pedro Marquez, Teniente de Gobernador de esta Villa pareció Francisco Rodriguez, Sirujano de ella, de el cual Su Merced por ante mí el escribano recibió juramento por Dios y una Cruz en forma de derecho, y el referido lo hizo y so cargo de él ofreció decir verdad, y siendo preguntado dijo a curado de primera cura un hombre que se halla preso en la Cárcel Pública de esta Villa, de una herida en la cabeza en el lado siniestro sobre el hueso parietal capaz de cinco puntos que no se le dieron más de dos, hecha al parecer con instrumento cortante, y que los accidentes que le pueden sobrevenir tiene riesgo de la bida y que lo que lleba dicho es la verdad so cargo de su juramento. Lo firmó y que es de hedad de treinta y dos años y Su Merced lo señaló. Francisco Rodriguez y Mendoza. Carlos de las Cuevas.
Pasado un tiempo Su Merced el Teniente Pedro Marquez consiguió lo que se había propuesto: tras recibir por medio de un criado de la Audiencia oficio por el que se le autorizaba a trasladar a Francisco Ravelo a la Cárcel Real, cargaron una mañana al enfermo en un carretón casi clandestinamente, no sin antes ser adecentado por varios franciscanos que le suministraron ropa limpia y por el barbero que lo afeitó, y escoltado por el Alcalde de la Santa Hermandad en Castilleja, auxiliado por sus cuadrilleros, bajaron a toda prisa la cuesta, cruzaron la Calzada hasta el Patrocinio, enfilaron la trianera calle Castilla, pasaron el Puente de Barcas y entrando por la Puerta Real siguieron por Rioja y Sierpes hasta la entrada del enorme establecimiento penitenciario, temiendo en todo momento que los familiares y amigos del conducido intentasen, por medio de algún tipo de asalto, liberarlo por la fuerza.
Cuando por fin llegaron a su destino y pararon el carro arreciaron los gritos desde las enrejadas ventanas del siniestro edificio, una mezcla enloquecedora de peticiones de comida o mantas que los presos más indigentes dirigían a los transeúntes, y de insultos indiscriminados hacia todo lo que se movía por parte de los más desesperados y dementes, estruendosa algarabía que hacía de aquella esquina un lugar casi intransitable.
El Director de la célebre y antigua prisión recibió y entregó los pertinentes resguardos, y Francisco, débil hasta el punto de no poderse tener en pie, fue llevado a un cuchitril donde, para su sorpresa, se encontró a su compañero de fatigas Eusebio, cargado de cadenas y recuperándose de una gran pulmonía. Supieron allí mismo los castillejanos que había sido detenido por las Justicias en Triana y que estaría retenido en el calabozo hasta tanto no se aclarase todo lo acaecido.
6 comentarios:
Hubo una cárcel en el callejón ése tétrico que todavía hoy se puede ver cargado de malas energías llamado "de la Inquisición "??
O era otro edificio?'
Hay que ver.
....
Sí, desconozco casi todo de esta ciudad que es la mía.
En cambio hubo un tiempo en que podía elaborar una guía de bares .
Qué triste.
Jeje.
un beso .
Una guía de bares... ¡qué tentador!. Si algo nos queda digno de recordar a los humanos es la de borracheras que hemos cogido, ja ja.
..........
En esta dirección tienes datos de la cárcel de Triana, sobre la que ahora hay un mercado; yo voy de vez en cuando a comprar jamón deshuesado, que lo dan muy bueno y sustancioso, y de paso veo el cementerio almohade.
http://personal.us.es/alporu/histsevilla/inquisicion_carceles.htm
Hasta luego, un abrazo.
Parece que no funciona bien la dirección de mi comentario, pero con que metas en Google castillo san jorge sevilla, tienes todo lo que quieras.
Un beso.
Gracias miles, eres un tesoro .
Voy pallá .
Vine por mi ración de Castilleja pero no has escrito nada hoy ,
bueno, es que te leí de madrugada.
Soy una ansiosa , hay que ver.
Gracias por todos los datos.
Otro beso.
Caray con la carcel, un preso con pulmonia y encadenado, bueno ahora es más sofisticado pero al final es lo mismo, el lugar donde mayor cantidad de suicidios hay, aparte de otras muchas cosas, ¿rehabilitación? ¡Madre de Dios!
Haideé, supongo que en aquel tiempo habría sus contrapartidas y positividades, en la forma de asistencia religiosa, por ejemplo.
Luego estaban las mentalidades. Se aceptaba el sufrimiento como algo connatural. Los derechos humanos eran embriones apenas. Imagino, vamos.
Abrazos.
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