domingo, 31 de agosto de 2008

Agua y hambre (y XII)

El Teniente Juan de Santiago, estando muy presente y a la vista lo sucedido con el anterior regidor, no quería pillarse los dedos y actuó con minuciosidad, con pies de plomo y sin dejar flecos, nombrando al consabido Promotor Fiscal de la Real Justicia, puesto por aquel entonces vacante en Castilleja por las razones que hemos expresado ya, en la misma persona de nuestro conocido Cristobal de Aguilar [ver Un aperador acosado (XX)].

Tras las declaraciones juradas y la requisa de su escopeta, Jose y su padre planearon otra actuación que con toda certeza redundaría en su favor inclinando la balanza de la buena voluntad oficial del lado de sus intereses. Fue el caso que elevaron una instancia al Teniente para que ordenara que por manos del maestro cirujano de la villa se hiciese un reconocimiento a Francisco Ravelo en la Cárcel Real. Dicho Teniente encontró la súplica plausible, la hizo saber a la Audiencia sevillana y cuando obtuvo respuesta afirmativa de las máximas autoridades envió al elegante Juan Rodriguez de Mendoza, acompañado del Promotor Fiscal y del Alguacil Mayor a la calle de Las Sierpes, en cuyo siniestro edificio penitenciario pasaron gran parte de la mañana del día 18, levantando el vendaje de la cabeza del gitano para comprobar que la fea herida ya era una cicatriz costrosa y sucia, pero perfectamente cerrada y seca, sin ningún peligro de infección; faltaban entonces pocas horas para que se cumpliera un mes completo desde que recibió el golpe en la Vega. Las dos puntadas que se le efectuaron en Castilleja habían sido completadas con otras dos a cada lado, seis en total, y el cirujano hispalense que le antendió con posterioridad ya había retirado los restos de hilos de seda.
Otro empeño, además de la consabida comisión para el reconocimiento del herido, movía al trío de castillejanos. Habían recibido desde Castilleja instrucciones para procurar que los presos gitanos accedieran a mantener una entrevista con su agresor Jose Caro, encaminada a conseguir una reconciliación, o cuanto menos un aclaramiento más efectivo de aquellos acontecimientos. Un careo de semejantes características dificilmente deja de producir resultados objetivos para los investigadores, pero además propicia una rápida solución basada en el sentido común de las partes en conflicto.Mas, ante la diplomática sugerencia de Cristobal de Aguilar, los dos presos casi unánimemente se negaron a entrevistarse con el escopetero de la yegüa con gestos que no dejaban lugar a dudas, y ni la suave insistencia ni los razonamientos de los tres comisionados lograron hacerlos cambiar de opinión.
Ese mismo día jueves 18 de febrero por la tarde ya obraba en poder del Teniente de Castilleja Juan de Santiago la diligencia escrita con los resultados del reconocimiento de la herida del preso.

Cuando Jose Caro, a la sazón detenido todavía en la cárcel del pueblo, fue informado del restablecimiento del trianero, aprovechó, siempre asesorado por su padre, el clima favorable que esta nueva situación creaba para solicitar su puesta en libertad, en base a dicha curación y a que —argumentaba— de la lectura de los autos no se desprendía culpabilidad alguna hacia su persona. El miércoles día 24 de febrero de 1740 fue, previo pago de una fianza, puesto en libertad. Había estado preso siete días. No se le devolvió la escopeta.
Sus víctimas, Francisco Ravelo y su compañero de fatigas Eusebio, pobres hambrientos de Triana, llevaron la peor parte como era de esperar; estuvieron detenidos un mes en la tenebrosa y enloquecedora cárcel sevillana de la calle Sierpes, uno de ellos con una descomunal pulmonía y el otro con un serio traumatismo en la cabeza.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí.
Aquí paz y después gloria, se suele decir.
Estupendo.
Me encanta leerte,
ya sé que me repito más que un potaje de coles, pero es lo que siento.
Si tú me lees antes de dormir la siesta,
yo casi siempre te leo de madrugada.
Dices que tienes buenos sueños si me lees;
jejejeje.
Será según los días, querido Antonio, porque ya sabes que no me caracterizo por mi alegría , aunque últimamente estoy haciendo verdaderos esfuerzos por ver el vaso medio lleno .
Un beso grande ,maestro.

Anónimo dijo...

Y por cierto ,Antonio,
me podrías decir cómo se hace eso de poner "Mis otros blogs"...
me gustaría darle publicidad a Rosalíos , (Por cierto , como sabes, escribo un capítulo cada viernes de madrugada y el de esta semana ya "ha salido ")...
pero lo busco como elemento de página y no lo encuentro.
Otro beso.

Antonio dijo...

Encantado de ayudarte y demostrar mi pericia.

-Entras en tu "Tierra del sueño"
-Entras en "Diseño"
-A la izquierda arriba verás "Añadir un gadget". Si tienes alguna herramienta de bloqueo de popups desactívala. Entras. Sale una ventanita con varias opciones.
-Entras en la de "Lista de blogs (nuevo)". En la primera casilla "Mi lista de blogs" escribes el título que desees que aparezca "Rosalío etc.", y en el recuadro inferior de la misma ventana, pincha el link "Agregar un blog a tu lista". Sale otra ventanita superpuesta, con una casilla de "Añadir por URL. En esta casilla tienes que pegar la dirección* de tu "Rosalío etc.". Y le das a "Añadir".
-Ya tienes automáticamente la dirección en la ventana anterior. Das a "Guardar".
Y al instante aparece en tu blog "Tierra del Sueño" el link a "Rosalío".

*Es la que aparece en la barra superior cuando abres Rosalío, y que tiene la forma de http:/... ..... ..... . (aproximadamente). Esta dirección es la que tienes que copiar y pegar.

Un beso, y no te preocupes por las repeticiones. Lo importante para mí es que sientas lo que escribes. Hasta luego, voy raúdo a ver a Rosalío.

Haideé Iglesias dijo...

Estoy por aquí, pero como veo que ya voy retrasada, esta tarde-noche leo y luego digo, ¿vale?.
Hasta pronto.

Haideé Iglesias dijo...

Muy habil el padre de José, conocia también muy bien como funcionan los seres humanos.
Por eso lo de ser bueno es lo más dificil de conseguir.
El menos favorecido pagando el pato...
Bueno ahora ya podré ir al día.
Gracias de nuevo, me gusta tu estilo narrativo. La pena, por un lado, es que desconozco toda Andalucia; y la alegria por otro, así me acerco un poco a ella.

Haideé Iglesias dijo...

No se si me expresé bien, últimamente ando un poco zombi.
Un cariñoso abrazo Antonio y ¡buenas noches!

Antonio dijo...

Haideé, para tener la conciencia tranquila tendría que ser demasiado inconsciente el Alguacil de las Moscas. Su sentido de la culpabilidad era mayor, por ser el cabecilla de la partida y por haber involucrado nada menos que a su hijo en un delito tan vergonzoso.

No seamos nunca alguaciles de moscas, sino de águilas reales.

Besos.

Anónimo dijo...

nO TE CREAS, YO SIGO PASANDO POR AQUÍ, PERO DESDE EL DOMINGO NO LEO NADA.
Debes esatr ocupado,
espero que en cosas agradables.
Un beso y otro a Cisco.

Antonio dijo...

Reyes, querida amiga, se me terminaron las transcripciones, y tengo que empezar a descifrar nuevos documentos, los más de ellos con letras desleídas que cuesta un horror entender. Cuando tenga varios completos continuaré la historia novelada de Castilleja (calculo que en una semanita).
Te agradezco tu estimulante interés. Un beso.

Anónimo dijo...

Entendido, Antonio.
Me has acostumbrado mal,
eres muy elegante al decir que mi interés es estimulante ,
y no que soy una ansiosa, por ejemplo.
Aquí esperaré paciente para cuando estén las nuevas hornadas.
So genio.
Un abrazo.

América dijo...

Buascando tus 14 cositas que dejastes en el blog de Ramona,eres especial.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...