sábado, 7 de febrero de 2009

Los esclavos 2

A Juan pronto le fueron encomendadas empresas y faenas de cierta complejidad e importancia, habida cuenta de que poseía talento y clarividencia suficientes para acometerlas con altas probabilidades de éxito. Sentíase en gran parte orgulloso de la estima que el cura le dispensaba, aunque, sabedor y plenamente consciente de sus dotes personales, le quemaba por dentro reconocer que valía mucho más que muchos castillejanos "libres" a los que la suerte, el destino y las circunstancias sociopolíticas habían colocado muy por encima de su ínfima posición, y ante quienes no se sentía predispuesto a mostrar hasta el fin de sus días respeto y sumisión.
Mas, en el mundo de los esclavos, en cierta manera había tenido suerte. Tener un amo clérigo no era igual que tenerlo inculto labrador o grosero ganadero. Por de pronto, don Rodrigo lo había equipado con unas excelentes botas de piel de becerro, y le había mandado al sastre de Tomares una varas de lienzo de calidad para que le confeccionara unos calzones y un par de camisas labradas acordes con el estatus de su dueño. Con todo ello, unas medias limpísimas y un vistoso sombrero verde Juan pudo comprobar a las primeras de cambio que era considerado de otra forma por sus propios compañeros los demás esclavos de Castilleja e incluso ¡oh, grata sorpresa! por los propios habitantes del pueblo. En efecto, cuando llegaba a la tienda o a la taberna a adquirir artículos o viandas se le obsequiaba un tratamiento delicado y respetuoso, y en la calle podía —pudo comprobarlo muy pronto— permitirse no ceder el paso o el asiento a la inmensa mayoría que formaba la masa de la población sin por ello recibir un reproche ni un mal gesto, antes al contrario. Y Juan experimentó con soberbia el placer de mirar por encima del hombro, con desprecio, a los desgraciados de su propia categoría, cuyas miradas delataban el temor que en aquellas almas embrutecidas inspiraban su atuendo y sus ademanes.
La transcripción que sigue refleja uno de los momentos culminantes en la vida del esclavo Juan, cuando en lo alto de un estrado se enfrentó en la Plaza Pública a una multitud abigarrada a la que, magnánimo como un rey de la prodigalidad, iba enseñando prendas del culto de la Iglesia que el beneficiado había decidido deshechar:

Venta en almoneda de objetos de la Iglesia de Santiago. En la Villa de Castilleja de la Cuesta, domingo 24 días de abril de 1559, de pedimento de Rodrigo de Cieza, beneficiado y mayordomo de la dicha Iglesia de Santiago, Juan, de color negro, esclavo del dicho beneficiado, remató y dió por rematado en la Plaza ciertos bienes de la dicha Iglesia, y los precios y las personas son los siguientes: mangas de raso morado a Hernando Jayán por 8 reales; otras de raso amarillo a Miguel de las Casas; otras de tornasol con ribetes carmesí a Isabel Garcia, vecina de Sevilla, por 8´5 reales; un pedazo de tres varas y media de chamelote colorado a Melchor Sanchez, vecino de Sevilla, por 15´5 reales; unas mangas de raso negro viejo a Hernando Jayán en 4 reales; un corpezuelo de raso viejo al mismo, 2 reales; unas naguas y media saya de damasco negro vieja al mismo por 4 reales; ropa blanca de fustán al mismo en 15 reales; un corpezuelo de terciopelo viejo roto al mismo en un cuarto de real; un paño de algodón viejo, de Indias, con unas pinturas, a Ana Lopez, mujer de Baltasar, en 4 reales; tres ¿almaysales? viejos rotos a Hernando Jayán en un real; un paño de algodón de Indias, pintado, a Isabel Garcia por un real; un rodenete viejo con unas cintas, a Miguel de las Casas en 6 reales; una capa de algodón forrada en lienzo de estopa, colorada, vieja y rota a Hernando Jayán por 5 reales; una cofia de redecilla con unos ¿pinos? labrados de oro y seda prieta, a Miguel de las Casas en 3 reales; una toca a Isabel Garcia por 55 maravedíes.

Se efectuó la subasta ante el escribano Miguel de las Casas y los testigos Simón de Valencia, Pedro de las Casas y Salvador Perez, vecinos de esta Villa, y Juan Sanchez Delgado, Melchor Sanchez y Hernando Jayán, vecinos de Sevilla y moradores en esta Villa.

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