sábado, 7 de febrero de 2009

Los esclavos 4

Era vergonzoso. La pérdida de su "propiedad" podía convertir al cura en el hazmerreír del pueblo, en cuanto respecta al daño moral, y no menor era el daño fungible que se ocasionaba a su bolsillo: había pagado por él en las Gradas 14.000 maravedíes contantes y sonantes, a los que debía añadírsele vestuario, alimentación, alguna visita del cirujano y el tiempo perdido en enseñarle a leer, escribir y contar, y los esfuerzos en educarlo en valores cristianos, y... . Don Rodrigo descubrió por la mañana la ausencia del criado, y suspendió desayuno y aseo para denunciar el hecho ante el Alcalde de la Santa Hermandad, como estaba prescrito en estos casos. Acto seguido y tras ponerse en contacto con Martin Ramos fueron a la oficina de Miguel de las Casas, al cual dictaron la siguiente cesión de poder:

Sepan cuantos esta carta vieren como yo, Rodrigo de Cieza, clérigo cura beneficiado de la Iglesia del Señor Santiago de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, y vecino de ella, otorgo conozco y doy todo mi poder cumplido cuan bastante forma se requiere a Martin Ramos1, vecino de la Calle Real de esta dicha Villa de Castilleja de la Cuesta en lo Realengo, para que con la presente Carta de Poder General para que por mí y en mi nombre y como yo mismo pueda parecer y parezca ante todos y cualesquiera Jueces y Justicias así de la Ciudad de Setubal que es en el Reino de Portugal, como de estas ciudades, villas y lugares de estos Reinos y Señoríos de Su Majestad, y fuera de estos, de cualesquiera Reinos y Señoríos, para presentar ante cualquier de ellos una probanza y Carta de Justicia del muy noble señor Bernabé Martin, Alcalde Ordinario de esta dicha Villa, que presentada pueda les pedir y pida y suplicar y suplique cumplidamente por todo como se contiene y en cumplimiento de ella le mande de dar y entregar un esclavo de color negro atezado que dice Juan, de edad de veinticuatro a veinticinco años poco más o menos, delgado de cuerpo y no muy alto ni muy bajo, buena manera y muy bien dispuesto y bien afeitado y desbarbado, que ahora le apuntan muy pocos pelos de las barbas, y sobre ello haga cualquier pedimento o pedimentos que haya razón fueren menester como si yo fuera presente, para que pueda traer y traiga al dicho esclavo Juan a mi poder y casa como si yo mismo lo hubiera, y para que pueda vender y venda al dicho Juan, esclavo, a la persona o personas y por el precio y precios cualesquiera que él quisiere y por bien tuviere, porque así vendiere el dicho esclavo los pueda recibir los reciba por contento y pagado de ellos, el cual dicho esclavo pueda asegurar y asegure de cualesquier tachas de enfermedades y no de mal y enfermedad y lo vender por de bueno y sano y me desapodere y me pueda desapoderar del señorío y derecho que al dicho esclavo tengo en cualquier manera y lo pasar al comprador o compradores y obligar mi persona y bienes al saneamiento, por mí solo y conjuntamente con él de mancomunidad los dos, de uno por cada uno y por el todo, renunciando las leyes de la Mancomunidad y yo por las de propiedad y posesión y en razón de ello pueda otorgar la carta segura de venta que fuere pedida y demandada, la cual valga y sea firme y bastante valedera como si yo mismo la hiciese y otorgase y así y siendo la cual prometo y me obligo de tener y guardar y pagar y cumplir y haber por firme como a derecho hubiere y fuere contenido de las penas a que me obligare y fuere necesario para que de cualquiera poder y parecer pueda parecer y parezca ante los dichos Jueces y Justicias, y ante otros cualesquiera de cualquier fuero y jurisdicción, y pida, haga demandas, pedimentos y requerimientos, otorgue cartas de ventas y remates y haga juramento o juramentos así de calumnias como de fees y de autos y diligencias judiciales y extrajudiciales ante procurador.

1.- Véase "Bautismos 3", nota 4.

Por último finalizan el poder obligando ambos sus personas y bienes al cumplimiento de lo estipulado. Firmaron, junto con los testigos, que fueron Salvador Perez, Juan Martin y Melchor de Valer, este último vecino de Sevilla.

"Huidor" era el calificativo oficial con el que se estigmatizaba al esclavo que había intentado fugarse; debía hacerse constar en los futuros documentos, especialmente en los de compraventa porque este carácter disminuía su valor en maravedíes como si se tratase de un defecto o de una enfermedad. "Descaminado" era el que se aplicaba al que vagaba por las comarcas sin saber ni ser capaz de dar a las Justicias que lo detenían una identificación o razón clara de su estado, oficio, origen, etc. Los descaminados pasaban inmediatamente a prisión, y cuando transcurría mucho tiempo sin que nadie reclamara su derecho a ellos eran subastados en almonedas públicas. En las Ordenanzas de Sevilla se especificaba claramente que la persona que llevaba a un esclavo "descaminado a la ciudad debía aportar una fe o provança con testigos de qué lugar lo trae, por si no era huido sino robado, e si testigos no tuviere en el lugar donde lo tomare que sea creydo por su conciencia". Los esclavos capturados bajo esta categoría de descaminados eran recluidos en el sevillano Mesón del Herrador o de los Perdidos, que a principio de este siglo XVI regentaba un tal Francisco Gonzalez Prieto, al cual sucedió un Cristóbal Carrillo, según se refiere en las mencionadas Ordenanzas; la recompensa que se daba por entregar un esclavo en estas condiciones era de dos reales, y al mesonero le pagaba el Concejo un real por guardarlo, más los gastos lógicos de alimentación y mantenimiento general. Según lo cual, había individuos dedicados a tiempo completo a perseguir esclavos, como parece ser la actividad de nuestro Martin Ramos. Se dieron abundantes casos de evasiones de dicho mesón.
El peligro más importante que corría el dueño de un esclavo fugado es el de que lo encontrase alguien con tan pocos escrúpulos que se lo apropiase sin denunciar a las autoridades su hallazgo, lo cual era considerado un robo en toda regla.

4 comentarios:

Pedro Delgado dijo...

Amigo Antonio: Interesantes documentos que demuestran que la doble moral de la iglesia no es sólo de ahora. Mientras que Carlos V trataba de fundar su "Imperio Cristiano" y su hijo Felipe se gastaba la plata de América en políticas bélicas contra los "herejes", sus clérigos se enriquecían y "engordaban" haciendo todo lo que no estaba permitido a ,los "fieles cristianos". Y cuando las arcas de la corona estuvieron exhaustas, tampoco le importó recibir préstamos de los judíos portugueses que no hacía mucho habían sido expulsados por los Reyes Católicos.
¡¡¡Qué poco han cambiado las cosas!!!

Saludos flamencos amigo mío.

Antonio dijo...

Amigo Pedro: cuando se habla con algún "teórico de la divinidad" sobre estos temas se recibe indefectiblemente la contestación de que "la Iglesia está hecha de seres humanos". En efecto, estoy de acuerdo: un cura es ante todo un ser humano sujeto a fallos y errores, aunque entre esos fallos y errores no esté el de dudar de la existencia de Dios (la cual falta de duda los convierte en seres "más que humanos", en cierta manera).

Carlos V, a mi parecer, era un extranjero al cual importaba más bien poco el destino y la prosperidad de España en cuanto nación independiente, aunque al contrario que en cuanto provincia alemana. Carlos V por ello nunca entendió el país, ni gozó de la confianza de los autóctonos. Y su hijo Felipe heredó toda esa frustración y todo ese espíritu germánico paterno.
Como tales extranjeros, se entendían más y mejor con los judíos que con los hispanos.

Un abrazo.

Haideé Iglesias dijo...

No muy diferente del mundo actual en el que todo son trabas para ser libre... documentos llenos de trampas que no entiendes y que te convierten en pagador sempiterno de alquien... adelantamos sólo un poquito y hacemos tan poco por librarnos... estoy un poco triste,si, lo noto... momentos...
Un abrazo

Antonio dijo...

Mi querida Haideé, el afán inicuo de poseer, de acaparar, de dominar, incluso vidas humanas, tiene sus raíces en el miedo y la inseguridad que a muchas personas atormentan como un estigma o un defecto consustancial a sus naturalezas. ¡Cuánto daño y cuánto dolor ha causado, causa y causará este instinto egoísta de los considerados "poderosos" pero que no son más que unos cobardes indefensos!

Un poco reinterpretando a Nietzche, defendámonos de ellos y de sus sutilezas opresoras (lenguaje incluído).

Un beso, y alegra esa cara.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...