viernes, 13 de junio de 2008
Las Escaleras (VII)
El Regidor burlado y jadeante, ahora un poco como Hércules acechando el ganado de Gerión se fija en la carreta de Sebastián detenida junto al Portillo del callejón bajo los nogales y piensa con rapidez trazándose un plano de acción, mientras el sudor se le desborda sobre las cejas: coger el ronzal de los bueyes babeantes, llevarla a la Plaza ante la Casa del Cabildo, convencer a las autoridades para que la embarguen. Ha llegado a la escena el anciano Diego de Palma, que enterado de sus intenciones, decide acompañarlo, con la benigna intención de aplacar los ánimos; no acababan de ponerse en marcha con la carreta Camino Real abajo cuando Sebastián, que ha estado reponiéndose en la puerta de la Hacienda asistido por el capataz de ella Antonio de Castro, se arma de una hijada con la pretensión de impedir que el tenaz Regidor ejecute la requisa de su carreta; se acerca a la carrera, hubiérase dicho guerrero homérico enloquecido, gritando, discuten entre amenazas, chorreante de sangre el palo de la lanza por la herida de la mano, bajo el sol que ha tomado su máxima altura. Caen los rayos ardientes a plomo, la luz es cegadora, están tensos y agotados, no pueden razonar y el polvo y el sudor les nubla la vista. Casi todos los espectadores se han marchado buscando sombras benefactoras, en la consideración de que lo peor ya había pasado. Acaba el Regidor con las exigencia de Sebastián llamando a voces a la Justicia, ante lo que este último desiste, alarmado, marchándose huyendo hacia el interior de Las Escaleras. Al segundo intento de poner en marcha la carreta hacia la plaza vuelve a aparecer Sebastián con sus manos ensangrentadas y su garrocha, y se vuelven a reproducir la discusión entre razones y contrarrazones, al cabo de las cuales Sebastián opta por abandonar, esta vez definitivamente. Hacia las once de la mañana van Calle Real abajo el Regidor con la carreta, los bueyes del cabestro, y a su lado, cabizbajo y en silencio, el viejo Diego de la Palma con su aureola de sabiduría; giran a la izquierda por la empinada calle de la Cruz bajo las miradas escrutadoras tras las persianas y postigos, y enfilando la calle de Enmedio penetran en la Plaza por bajo de su arco norte, el Regidor como un victorioso general después de una cruenta batalla, conduciendo la carreta cargada casi hasta los topes de paja amarillenta entre la espectación general de la chiquillería, de los desocupados y de todo aquél que sentía alguna curiosidad. A esas alturas todo el pueblo sabía lo acontecido en Las Escaleras, aquella tierra alta de aire sutil por donde el sol se pone todas las tardes.Juan Pacheco de Castro reflexionaba por la tarde en su casa de la Calle Real; está cansado, le duele la cabeza, y va continuamente a la tinaja de la cocina, a beber un cazo de agua tras otro mientras sus hijos lo miran con ojos abiertos de asombro; creía, estaba convencido de que dominaba el juego y que tenía las fichas controladas; ahora, cuando toda la población estaba al tanto del asunto, iba a exigir a las autoridades la prisión de los dos hermanos fugitivos, el embargo de sus bienes incluídas las carretas y, como golpe de efecto y concesión magnánima al pueblo de Castilleja, el sacrificio del díscolo animal y su corte en las tablas públicas para ser repartido entre todos los vecinos. Era su forma personal de castigar a los hermanos en donde más les podía doler; habían utilizado el animal como arma mortífera contra él, y él ahora los despojaba de ella, de todo su valor simbólico y potencia, en un acto que era una castración emblemática, y en una acción de generosidad pura repartía toda esa fuerza viril que les quitaba a ellos entre el pueblo, fortaleciéndolo como el gran padre cazador que nutre a sus hijos para convertirlos en invencibles. Creía que se convertiría en el vencedor del totem maléfico, de las pesadillas colectivas, en el Gran Protector, y que de esta manera se labraba un porvenir pleno del afecto, respeto y admiración de la comunidad; necesitaba esa admiración como el aire que respiraba; quería hacer brillar los ojos de las mujeres; hasta sus enemigos tendrían que reconocerlo por la calle, dejándole el paso con inclinaciones de cabeza. Su espíritu de franciscano frustrado encontraba por estas vías delirantes alivio a la represión interna. Casi rozaba con la enajenación aquella tarde con todas las fantasías que forjaba después de dejar a buen recaudo la carreta en la Plaza cual trofeo que preludiase el gran festín liberador que esperaba al pueblo gracias a su valiente mano, pueblo que devoraría al mostruo cornudo como si se tratase de una venganza, como si cada bocado de su carne asada fuese un desagravio a los malos ratos sufridos por todos, desde tanto tiempo atrás.
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Los olvidados, 12q.
[...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...
5 comentarios:
Gracias por la visita! En cuanto coja un rato libre, me voy a leer toda la historia de tu pueblo... me ha parecido muy interesante la iniciativa.
Saludos.
Gracias a tí, maga de los pinceles. Si alguna vez vienes a Las Escaleras, concédeme ser tu guía, si mediocre bien intencionado. Estaré orgulloso de que tus ojos elaboren la luz y las formas de esta tierra recipiente de mis recuerdos.
Hola Antonio tienes dos blogs,pero este es el que me permite entrar,te deje una pregunta en mi blog,por que no me parece oportuno hacerla poe aqui...Coediales saludos.
Gracias, America; la acabo de leer. Me enorgullece que una venezolana sienta el cante y la cultura andaluza como tú demuestras sentirlos en cada entrada de tu blog. Seguro que te fascinan los cantes de ida y vuelta.
Quizá te interese un cantaor llamado Manuel Oliver, de Triana, cuyos antepasados son de mi pueblo (¡y de mi familia!); hay información de él en la Red.
En cuanto a mi blog "secreto", está dedicado a mi perro Cisco; te invito a verlo... ¿aceptas?.
Gracias Antonio y si es cierto me encanta el flamenco y todas sus formas de expresión ,los cantes de ida y vuelta claro por guajiras ni te cuento,por supuesto tu página secreta con gusto la visito,mi mas cordiales saludos..........
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