Continuemos observando al detalle los acontecimientos de la noche del viernes 19 de julio. Don Manuel el cirujano tuvo que andar de punta a punta todo Castilleja con su maletín de urgencias en la mano, para ver a un hombrecillo bastante entrado en años, insignificante, de aspecto tímido y vocecilla casi inaudible, que tembloroso y lagrimeante por la emoción sufrida le explicó que lo que le habían hecho en la cabeza le dolía "como si le quemaran con un tizón". Lo alivió con un ungüento refrescante a base de hierbas aromáticas, y lo consoló con su repertorio preestablecido de palabras tranquilizantes.
Todavía hubo tiempo por parte de teniente, alguaciles y escribano, de tomarles sus declaraciones al oficial cirujano y al herido, reunidos todos en la sala principal de la casa de este último, antes de que, ya bien entrada la noche, se retiraran a dormir pensando que el pan, por lo que a ellos respectaba, no iba a faltar de ninguna manera al día siguiente. Desde las ventanas de las panaderías se espió todo el tiempo —corazones acelerados— el entrar y salir de las autoridades en la casa del viejecillo descalabrado.
Declarasión de Don Manuel Pizaño. En la villa de Castilleja de la Cuesta en el dicho día dies y nuebe de Jullio de dicho año el Señor Cristobal de Aguilar, teniente Governador de esta dicha villa, por ante mí el escribano recibió Juramento a Dios y a una Cruz según forma de derecho de Don Manuel Pizaño, vesino de esta villa y maestro de Cirujano en ella, el qual aviéndolo hecho prometió decir verdad y siendo preguntado por el tenor de la cabesa del proceso dixo: que de orden de dicho Señor Teniente ha curado a Francisco Rodriguez, vezino de esta villa, una herida contusa superficial en el medio de la cabesa, la qual aunque es capaz de un punto no le ha dado por estar como dexa dicho mui superficial, y que según lo que le parece al que depone no tiene dicha herida riesgo alguno evidente, aunque por los accidentes del tiempo puede ser de gravedad, pero que hace juicio estará bueno dentro de dos o tres días, que es quanto sabe y puede decir según su práctica e inteligencia, y que todo es la verdad so cargo del Juramento que fecho tiene. Lo firmó y que es de edad de treinta y ocho años, y dicho Señor Teniente lo señaló. Señal + del Señor Teniente. Don Manuel Pizaño. Geronimo Lopez Losano.
Declarasión de Francisco Rodriguez. E luego inconti en el dicho día, mes y año dichos su merced el Señor Cristobal de Aguilar, teniente de Governador de esta villa, por ante mí el escribano, recibió juramento a Dios y a una Cruz según forma de derecho de Francisco Rodriguez, vezino de esta villa y herido, el qual aviéndolo hecho prometió decir verdad, y siendo preguntado por el tenor de la cabesa del proceso dixo: que siendo como a las nuebe oras o más de la noche oyó el que declara mucho ruido de vozes como de pendencia en el fin de la Calle Real, y aviendo acudido a solicitar el mediarla halló riñendo a golpes y a empujones y braxo partido a Juan Delgado, Sebastian Delgado y Francisco Clemente Rodriguez, vezinos y panaderos de esta villa, y muchas mugeres y hombres alrededor llorando y dando vozes, que con la confución no hizo advertencia que sujetos eran, y viendo que nadie procuraba separarlos se puso en medio para mediar dicha questión, de lo que resultó el darle un golpe en la cabesa y herirlo, pero no vio el que declara que alguno de ellos tubiese en las manos armas, palo o piedra, ni menos sabe quién le dio dicho golpe, por lo que sintiéndose herido se retiró a sus casas que son en la misma Calle, y no ha sabido el que declara el motivo que tubieron para dicha questión, ni menos quién fue el motor de ella, que es quanto sabe y puede decir en rasón de lo que le ha sido preguntado, que todo dixo ser la verdad so cargo del Juramento que fecho tiene; no firmó porque dixo no saber, y que es de edad de sincuenta años, y dicho Señor Teniente lo señaló. Señal + del Señor Teniente. Geronimo Lopez Losano.
Notificazión y Respuesta. E lugo Yncontinenti Yo el escribano, en vista de lo mandado por la Diligencia de este día notifiqué al dicho Francisco Rodriguez, herido, si se quería querellar de los sujetos que le han herido, que su merced está prontto a admitirle la querella y a administrarle Justicia; lo qual oydo y enttendido por el dicho Francisco Rodriguez, dijo que no tenía que pedir cosa alguna conttra los que le havían herido, ni menos se quería querellar por combeniente. Y esto respondió y no firmó por no saver, de que doy fee. Geronimo Lopez Losano.
En las casas de los panaderos nadie durmió, excepto los niños y muy agitadamente tras las escenas que habían vivido. Los maridos cuchicheaban con sus parejas en los lechos, repasando alguna contusión, algún rasguño. Ellas añadían leña al fuego con esa inconsciencia de las mujeres poco instruidas que deformando sus naturalezas las convierte en tan poco aconsejables consejeras, y ellos, barruntadores hasta la obcecación (a veces hay que olvidar razones) interpretando sus palabras llenas de odio y veneno hacia los respectivos vecinos con tal prudencia que las pensaban como contraejemplos, usando el método de eliminación, como lo que no había que hacer en modo alguno.
viernes, 10 de octubre de 2008
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