lunes, 20 de octubre de 2008

Documentación 1b (Testamento)

Ytem. Declaro que Durante mi Matrimonio tube diferentes hijos de los que puse en estado a Cathalina Lopez de Pineda con Juan Agustin de Toro, vezino que es de esta dicha Villa, la que murió y le quedaron tres hijos, de los que oy biben dos, y le dí lo que consta por una Memoria que se hizo por un Relixioso llamado frai Diego, de el Combento del Señor San Pablo de Sevilla1, que no sabe donde para Oy, y solo tengo en mi Poder otra que después hize por aberse perdido la antezedente de lo Propio que se le había dado.
Ytem. A Bartolome Lopez de Pineda, que oy bibe, que casó con Geronima de Ballesillos, hija de Cristobal de Vallesillos, vezino de esta Villa, lo que consta por otra memoria que en mi poder para escripta, a continuazión de la antezedente.
Ytem. A Juana Mayor de Castro, que casó con Francisco de Cabrera, vezino de Mairena de el Aljarafe, que oy biben, le di lo que tambien consta por otra memoria que en mi Poder tengo escripta a continuasión de las antesedentes, y para Claridad de todo y se cosan en este Testamento las entrego a el presente notario, de que Yo, Pedro de Zerbera y Quadra doy fee me entrega el otorgante un librete* de Media Cuartilla que se compone de Ocho foxas, que la primera dize en una Rotulata que tiene: "Libro de Quenta y Rasón que tengo Yo, Pedro Lopez de Pineda", y luego sigue una quenta que dise tubo con Domingo el Gallego, que tubo en su casa, la que finalisada en la final de la segunda foxa no tiene guarismos o números, fecha ni firma, y finalisa con estas palabras: "más de otros seis meses y le asistí y mantube a lo mismo que los otros antes". Y la cara del tercer folio dise: "quenta de lo que le e dado a mi hija Catalina de Pineda, que Dios aya", en el que ba expresado las partidas que dise le dió. Y a la buelta de dicha foxa finalisa Con estas palabras: "y de esto no e rrezevido más de quatrozientos Reales de los tributos y de una poca de Obra que hiso en la Cosina"; la qual carese de el defecto de la Antezedente. Y en la Cara de el folio Quarto dize: "quenta con mi hija Juana Mayor", la que finalisa en ella y concluye con estas palabras: "mas le dí la Casa de el Callejón para Bibir, y se la pongo a Siento Reales, porque me Asistió". Y en la Cara del folio sinco dize: "quenta con Bartolo mi hijo", y luego expresa disiendo: "onze años de Bibienda de la Casa de junto a la suya a Rasón de Siento reales en cada un año", y no tiene más escripto, quedándole tres foxas blancas, todas las que yo folié y Rubriqué, y es el propio que acompaña este testamento.

1   Del convento de San Pablo solo queda la Iglesia de la Magdalena. Fray Diego debió ser dominico de dicho convento, cuyo edificio albergó a la Inquisición sevillana antes de que se trasladara al Castillo de San Jorge en Triana.

*El notario don Pedro de Cervera describe con detalles objetivos el libro de cuentas en el cual Juan Lopez de Pineda ha ido apuntando cuanto ha dado a sus allegados. Con su letra, descripción y autoridad el fedatario recrea el tosco documento rescatándolo al mundo válido y "real" de su Registro de Escrituras; numera las hojas y las rubrica, dando así autenticidad y validez a un simple cuaderno doméstico pergueñado por un hombre metódico, consciente de que presentar unas cuentas claras era imprescindible para que tras su muerte no se creasen conflictos entre sus herederos. 
Aunque el estudio de los testamentos siempre ha ido orientado a recopilar datos sueltos en forma de fechas importantes (de nacimiento, etc.) o a la búsqueda de pura información genealógica, desde aproximadamente mediados del siglo XX con el despertar del interés por la historia de la vida privada o cotidiana estos documentos han pasado a ser considerados imprescindibles para el estudio de las relaciones de poder intrafamiliares y del talante ante la vida y la muerte de individuos particulares. En el caso que nos ocupa es digno de resaltar este librete de cuentas y su meticulosa elaboración, que deja transparentar los sentimientos del testador mientras resumía sus circunstancias existenciales, expresaba sus creencias religiosas y sus devociones y no olvidaba el plano material de su vida ante un escribano que adquiría proporciones de confesor sagrado, ante quien por medio de esa especie de inventario se podía descargar la conciencia acaso atormentada, un confesor sagrado quizá sentado al borde de la cama, escribiendo deprisa lo que a duras penas y casi ininteligiblemente balbucía liberalizándose el enfermo, y tomando de su mano huesuda y cérea el librito que guardaba bajo la almohada como un tesoro de realidad que le permitiría morir en paz, como una isla segura en el agitado mar de tinieblas y alucinaciones de la dolencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

vale voy por aquí , pa seguir mañana.
Besos

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...