En la misma mañana se interrogó a los dichos hermanos Sibelo y a Alonso Martin Vazquez y, por último, a Diego de Castro, cuya declaración vamos a leer seguidamente.
En las panaderías se trabajaba en silencio, en un ambiente tenso, como cargado de electricidad. Las mujeres se sentaron en los patios desde muy temprano con sus canastillas de costura, para arreglar los descosidos y desgarrones de las ropas de los contendientes de la noche anterior. Tambien ellas permanecían en completo mutismo, ensimismadas en sus puntadas, con los ojos bajos y los ademanes estoicos, sin haber podido dormir a causa de la angustia, el miedo y el calor sofocante de julio.
Todos sabían cual era la causa del altercado porque todos participaban de lo que eran secretos a voces, y entendían que el desafortunado comentario de la falta de peso del pan de los Delgado solo había sido la chispa que hizo explotar un barril de pólvora repleto, al que cada uno echaba un puñado en el día a día de la convivencia desde un par de años atrás.
Diego de Castro. En la Villa de Castilleja de la Cuesta en el dicho día, mes y año dichos el Señor Cristoval de Aguilar, Theniente de Governador de esta dicha villa, hiso parecer antte sí a Diego de Casttro, vezino de ella, de el qual por antte mí el escrivano resivió Juramento a Dios y a una Cruz según forma de derecho, y haviéndolo hecho prometió decir Verdad, y siendo preguntado por el thenor de la Caveza de este processo y Zitta que se le hase por Alonso Martin Basquez: Dijo que es ciertto que en la noche del día anttezedente que se conttaron dies y nuebe del que corre, haviendo oido el ttesttigo ruido de voces en la Calle, salió de sus Casas que son en la Calle Real de esta villa en el Señorío Antiguo, con un palo en la mano, y haviéndose inteligenciado de que era pendencia, se asercó a solicitar separar a los que reñían, que por el pronto no savía quiénes eran, ni lo supo hastta después de sosegada dicha questión, Y haviéndole salido al encuenttro Alonso Martin Basquez no permitió el que pasase a asecarse a los que reñían, diciéndole éste: "Diego, vette a tu casa que es lo que tiene quentta", y porfiando el ttestigo en pasar adelante y ver quiénes eran los que reñían no lo pudo conseguir por la instancia que en su oposición hiso el dicho Basquez, por lo que se rettiró a sus Casas, y después oyo decir que los que reñían havían sido Francisco Rodriguez de la Palma, Sevastian Delgado y Juan Delgado, vezinos de esta dicha villa y Panaderos en ella, y que el origen de dicha questión havía sido porque en la casa del dicho Francisco Rodriguez le havían pesado unas hogazas de Pan al dicho Sevastián Delgado, y también oyo decir que Francisco Rodriguez havía salido herido en la Caveza, por haverse incluído en solicitar metter paz; y que no se acuerda a que sujettos lo oyo decir, que es quanto save y puede decir en razón de lo que le a sido preguntado, que todo dijo ser la Verdad so cargo de su Juramento; no firmó porque dijo no saver, y que es de edad de quarenta y quattro años, y dicho Señor Theniente lo señaló. Señal + del Señor Theniente. Geronimo Lopez Losano.
Transcurrieron las horas. El Teniente de Gobernador leyó los autos al atardecer, en su casa, entre divertido y curioso. Intuía, como todo el mundo en Castilleja, que el adulterio aleteaba silenciosamente por aquel grupo de casas sitas en la Calle Real pero tan lejanas que estaban casi independientes del núcleo de la población. Aunque él no era precisamente un santo en lo que respecta a las relaciones con Ines de Acián, su sufrida y sacrificada esposa, pensó que, comparado con lo que ocurría entre los panaderos, su matrimonio se podía catalogar entre los felicísimos. Así que por la mañana del siguiente día, un domingo esplendoroso, habiéndose despertado optimista y lleno de energía, se dispuso a seguir tirando del extremo del ovillo.
Diligencia. En la Villa de Casttilleja de la Cuestta en veinte y un días del mes de Jullio de mill settezientos treinta y siette años Pedro Moreno de Casttro, Alguazil menor de esta villa, pareció presentte antte mí y dijo que de orden de su merced el Señor Theniente a solicitado traer a presencia del dicho Señor Theniente a Joseph de Torres1, vezino de esta villa, para efectto de tomarle su declarasión, el qual no a podido ser avido aunque lo a buscado en distintas ocaziones; Y para que constte lo pongo por Diligencia. Losano.
1.- Jose de Torres es un viejo conocido nuestro. Es el ariscaleño víctima del bandolero "Uvita", que aparece en Documentación 7a y 7b. Cuando oyó la barahúnda de ruidos y blasfemias estaba en su corral, dos casas más allá de las de las panaderías, abrevando y cepillando a su burra. También estaba al tanto de las relaciones entre la mujer de Francisco Clemente Rodriguez y Juan Delgado, el tahonero de San Bernardo, pero no sabía que habían terminado abruptamente hacía varios meses, y que la enemistad entre los antiguos amantes crecía palpablemente con el paso de los días, y aun de las horas.
sábado, 11 de octubre de 2008
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2 comentarios:
Vaya , una bomba de relojería , me temo.
Las pasiones desatan todo tipo de tragedias, aunque también dan buenos ratos.
Te sigo leyendo.
Beso.
Bienvenidas las que den buenos ratos.
Un beso.
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