lunes, 13 de octubre de 2008

Documentación (34)

Cuando desde el Olimpo Deméter oyó el grito de su hija debatiéndose entre los brazos del monstruo que había surgido de una grieta que de improviso se abrió en el prado florido donde la niña recogía margaritas, se lanzó al rescate, pero llegó tarde. La tierra se había sellado con tanta rapidez como se hendió. Cuentan las leyendas que la inconsolable diosa anduvo desesperada durante nueve días con sus respectivas noches indagando por el mundo, llorando desgarradoramente con una tea en cada mano, sin alimentarse ni asearse, hasta que el décimo día Helio*, movido por la compasión, le comunicó el lugar donde se encontraba su querida hija.

* La luz solar, el calor y el Sol propiamente dicho estaban representados por el divino Helios, el cual era el único capaz de abarcar todo lo que acontecía en la Tierra de una sola mirada, e informar en el Olimpo de cuanto había visto.

Durante todo el siglo, como era de esperar, los picos en la subida del precio del trigo coinciden con los del precio del pan, pero gracias al establecimiento de los Pósitos** se suavizaron los grandes altibajos del valor de producto tan esencial, al proporcionar a los molineros abundancia de granos en épocas de escasez. En muchos otros pueblos sus habitantes se sentían orgullosos del granero, edificios con fachadas de cierto gusto arquitectónico. En Castilleja hubo que contentarse con un lugar embargado por la Corporación, muchas veces remendado y parcheado por alarifes locales trabajando casi sin sueldo debido a la falta de recursos del Cabildo. Esta falta de recursos condujo en varios años a poco menos que a la ruina del caserón, como quedó dicho en el capítulo El Pueblo IV. La onza del alimento ya elaborado osciló entre uno y tres maravedies, y las piezas pesaban por lo general una libra aproximadamente, que equivalía a medio kilo; la pesa que enarbolaba Francisco Clemente la noche de la disputa era de una libra. En ocasiones había que recurrir a los graneros eclesiásticos y comprar trigo al Arzobispo porque el Pósito no estaba prevenido para afrontar una violenta oscilación del precio del grano. A veces se organizaban inspecciones por toda la ciudad y provincia para descubrir acaparadores que interceptaban los granos antes de que llegaran al mercado y los almacenaban en depósitos clandestinos que incluso podían pertenecer al clero, que especulaba sin compasión con las subidas de los precios y con el hambre que producían. Las faltas de lluvia especialmente en Andalucía ocasionaban situaciones dramáticas, que se intentaban paliar trayendo trigo por mar a los puertos de Cádiz, Algeciras o Málaga, procedente de Sicilia, Cerdeña u Orán ("trigo de mar" era llamado este grano); aunque la región andaluza actuó de granero del país durante casi toda la primera mitad del XVIII, posteriormente la situación se revirtió en favor de La Mancha.

** Instituto de carácter municipal y de muy antiguo origen, destinado a mantener acopio de granos, principalmente de trigo, y prestarlos en condiciones módicas a los labradores y vecinos durante los meses de menos abundancia. También se denomina así a la casa en que se guarda el grano de dicho instituto. (Diccionario de la RAE).

Los pósitos eran la principal institución de ahorro propia del Antiguo Régimen en la Corona de Castilla. Surgieron en algunos lugares a iniciativa de los municipios, aunque más tarde se intentó ordenar y extender su funcionamiento a mayor escala, por las autoridades del reino. En el siglo XVIII se intentó basar en los pósitos otros proyectos financieros o impositivos de la Corona, que terminaron conduciéndolos al fracaso.
La actividad tradicional de los pósitos se centraba en la acumulación de granos en tiempo de abundancia que se prestaban a un tipo de interés bajo a los agricultores en el momento en que los necesitaran, lo que podría paliar las malas cosechas y las crisis de subsistencia. Salvando las distancias, sería lo que en la economía contemporánea llamarían una intervención anticíclica en el mercado. En un sistema económico precapitalista (en transición entre el feudalismo y el capitalismo), la acumulación de capital no era una forma espontánea que se esperara del interés individual de los agentes económicos, de modo que la autoridad y la costumbre la suplían [...].
También debe entenderse la generalización del sistema de pósitos en el Siglo XVIII con el surgimiento de otras instituciones financieras que preludian las puramente capitalistas, como el Monte de Piedad de Madrid (fusionado a la Caja de Ahorros, ya en el Siglo XIX) o el Banco de San Carlos. En el ámbito de la producción y el comercio de granos, debe también entenderse en el contexto de los intentos de liberalización de la época de Carlos III. (Fragmentos del artículo "Pósito", de Wikipedia).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Antonio;
Voy mal esta semana , muy atrasada y no puedo leer tanto como quisiera , pero que sepas que te sigo leyendo.
Para colmo hoy he sufrido un episodio de agobio insólito en mí.
Tengo que recuperarme.
Espero que estés mejor que yo.
Besos.

Antonio dijo...

¿Agobio insólito?

Voy a tu Tierra del Sueño, espera.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...