jueves, 23 de octubre de 2008

Documentación 1e (Testamento)

Ytem. Anulo y doy por Ningunos de ningún Balor ni efecto todos y quales quier testamentos, mandas, Codicilos, poderes para testar y otras Últimas Disposisiones que antes de ésta Yo aya fecho y otorgado, que no quiero Balgan ni hagan fee en juisio ni fuera de él, salbos este que aora hago y Otorgo de mi libre Boluntad, el que Baldrá por mi Última y postrimera, en fuersa del qual lo otorgo ante el presente Notario, que es fecha la Carta en la Villa de Castilleja de la Cuesta en dies y siete días de el mes de henero de mil zetezientos treinta y Ocho años, y el otorgante, que Yo el Notario público y Apostólico que despacha la escrivanía de esta Villa por Yndisposisión del escrivano público y del Cabildo de ella doy fee conosco; no firmó porque dijo no saber escribir; a su ruego lo firmó un testigo, que lo fueron Diego de la Palma, Antonio Hortis y Don Manuel Pisaño, Vezinos de esta dicha Villa: por testigo, Manuel Pisaño: Ante mí: Pedro de Zerbera y Quadra, Notario Apostólico.
Concuerda con un orijinal a que me Refiero que queda en el Rexistro de Escriptura del sitado año, y entre los Papeles de la escrivanía de esta Villa, y para que conste doy el presente en la Villa de Castillexa de la Cuesta en treze de Abril de mil setezientos treinta y nuebe años. Testificado. Otra y si no el siguiente. No vale. En Testimonio de Verdad. Jose Gabriel de las Cuebas.

Desde este momento se inicia un conflicto que perdurará hasta el siguiente año, cuando en la Real Audiencia de Sevilla se le encontró solución satisfactoria para todas las partes, tras muchas citaciones, inventarios, pedimentos y declaraciones.

SELLO QUARTO, AÑO DE MIL SETECIENTOS TREINTA Y NUEVE.
Doy fee que ante mí y thestigos Francisco Rodriguez Cabrera, Vezino de esta villa, en ella en dose del que corre, marido y conjunta persona de Maria Mayor de Pineda, hija y heredera que quedó de Pedro Lopez de Pineda, su Padre difunto, Ynstituída por Cláusula de su testamento, cuya herensia declaró tener azeptada y que en caso nesesario en su nombre de nuebo la Aseptaba, Otorgó su poder cumplido Bastante en derecho necesario que más puede y debe Baler a Simon Rodriguez Negron1, Vezino de esta Villa, Espesial para que en su nombre pida y demande, proboque y siga el Juisio de Partizión a los vienes del dicho Pedro Lopez de Pineda por todas Ynstansias asta su Difinitiba, paresiendo en rasón de ello en Juisio y haziendo los pedimentos y demás nesesarios, con todas facultades, anexidades y conexidades presisas, y espesial con las de Ynjuisiar, Jurar, Recusar, apelar y sostituir con Relebazión en forma con estar más largo del Rexistro Corriente de Scripturas públicas de esta Villa, a que me refiero, y para que conste doy el presente de pedimento de dicho Simon Negron en la Villa de Castilleja de la Cuesta en treze de Abril de mil zetezientos y treinta y nuebe años. Jose Gabriel de las Cuebas.

1.-   Simon Rodriguez Negrón es el marido de una de las herederas, Maria Josefa, hija de Catalina de Pineda, fallecida, y de Juan Agustin de Toro; es Maria Josefa, por tanto, nieta del testador. Simon asumirá, con su aceptación del poder del mairenero Francisco Rodriguez Cabrera en nombre de su mujer, la representación del enfrentamiento judicial con Bartolome Lopez de Pineda, cuyas deudas e irregular situación parecen haber complicado la repartición de los bienes del difunto. En resumidas cuentas, Bartolome se encuentra frente a su hermana y a su sobrina, que tienen en Simon Rodriguez Negrón —hombre de bastante formación a juzgar por la calidad de su firma— a su valedor y apoderado.
La familia, fuente inagotable de problemas personales debido a sus artificiales bases irracionales y egoístas, se convierte para Bartolome en un campo de batalla que le lleva al agotamiento. Recuerda, mientras le da vueltas en la cabeza al litigio, los días felices, cuando vivía su madre, cuando su padre era un hombre ilusionado y cuando su hermana Juana (Catalina tenía un temperamento más seco) era un ángel de gracia con quien compartía juegos y fantasías infantiles. La adoraba, y al crecer ambos, la deseaba como a nada en el mundo. El perfume de su pelo, su voz, sus formas en incipiente desarrollo, los reflejos de la luz en sus bellos ojos negros y sobre todo y en absoluta armonización con el físico su carácter dulce, apacible, desprendido y generoso hacían que el joven Bartolome la tuviese elevada en un altar ante el que se postraba arrobado. Juana Mayor le prodigaba caricias, lo acompañaba solícita en sus enfermedades, lo obsequiaba con los mejores bocados de la alacena, le reía sus ocurrencias y bromas y lo quería tanto o más de lo que era querida por él.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Retomo la lectura de tu Castilleja, que tenía muy abandonada , y espero poder ponerme pronto al día.
He pensado en imprimirlo para leerlo cual libro por las noches, pero no tengo tinta en la impresora.
Iré viniendo por aquí, de vez en cuando.
Ahora que voy a espaciar las entradas, tendré más tiempo.
Espero que Cisco y tú estéis bien.
Besos.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...