domingo, 10 de febrero de 2019

Martín de Japón, III.


EL SOLITARIO

En esta noche negra
con maldades de fósforo,
cuando brillan los crímenes
como peces,
voy por la vida en una barca,
voy bajo la muerte, que es mi cielo.

Me admiro de ser yo
quien solitario
grite a los hombres
la verdad del destino.

Grito a los hombres plenos
y a las mujeres huecas.
Les grito que el amor que les confunde
no debiera romperse.

Las mujeres se abren para el vicio
y los hombres ignoran,
cuando rascan un vientre,
que están presos.
Las carceleras débiles
huecas mil veces, huecas, huecas,
se enseñan y seducen traicionando,
y el amor impotente
contra el placer fugaz se rompe el alma.

Y yo me rompo el alma
contra los horizontes de la vida.

(Manuel Altolaguirre)



De la Asociación Hasekura por medio de su página en Facebook recibí este atento comentario del profesor Suárez Japón: "He leído con sumo interés su escrito, tan sugerente. Naturalmente, no tengo los datos que pudieran resolver sus dudas ni concordar con sus hipótesis acerca de ese Martín de Japón que no era residente en Castilleja, —según he creído entender—, sino que estuvo allí testificando en la resolución de un conflicto. Tampoco nos dice de qué fecha concreta es el documento en el que aparece*. Y si era anterior a 1613 estaríamos en otro caso, -digo otro porque el profesor Juan Gil ha hallado y publicado noticia de un "Japón" en México con anterioridad a la llegada a Acapulco del galeón que traía a los japoneses, de alguien que, como sostiene el prestigioso profesor, en Filipinas habría podido embarcar en el Galeón de Manila, como polizón o como marinero**. Y si seguimos con esta posibilidad, ¿no pudo alguno embarcarse en los galeones de la carrera de India y llegar hasta Sevilla?- Es una posibilidad que no podemos desechar y quizás investigaciones como la suya puedan apuntalar esa posibilidad. Quedaremos a la espera de los resultados de su indagación. Una cosa si es fehaciente: el poner Japón no fue una precipitada decisión del cura. El profesor Juan Gil advierte que aquel japonés que halló en Nueva España era llamado Cosme Japón. Y en un reciente artículo mío, que está en la imprenta pendiente de edición, recuerdo que en una de las cartas que Francisco Javier envía a sus superiores en Roma, cuando estaba preparando su salto a Japón, relata que había tenido un encuentro con un misionero portugués con el que venía "un Japon", es decir, no dice un japonés sino un Japón, al que el histórico y pionero misionero ya castellaniza de ese modo relativo a su origen el complejo nombre y apeliido del tal acompañante***. Bueno, amigo, hay mucho que pensar, que imaginar y que investigar. Le animo a seguir haciéndolo y aquí me tiene por si, desde la modestia de mis aproximaciones a estos asuntos, -ya sabrá que he estudiado a los Japón, y no a la historia de los japoneses-, puedo serle útil. Un cordial saludo."

* En la próxima entrada de este blog detallaré con minuciosidad el documento castillejense donde aparece nuestro testigo japonés.
** A este respecto me remito a la anterior entrada (Martín de Japón, II). La más reciente investigación pone de manifiesto que en la Nueva España hubo "japones" con anterioridad a los que descubrió el profesor Juan Gil.
*** Parece no haber duda entre los más autorizados historiadores y lingüistas: fueron los portugueses los que importaron a Europa por vez primera el vocablo Japón, referido al archipiélago o como marca identificativa de personas a modo de pseudoapellido. Veamos, por ejemplo, que en este estudio sobre orientalismos del portugués, de acceso libre en la Red, Ángel Marcos de Dios y Eduardo Javier Alonso Romo (Revista de Filología Románica. 2002, 19, 125-160) encuentran "japão" —como adjetivo y como sustantivo— registrado en el Dicionário Etimológico da Língua Portuguesa de Jose Pedro Machado, 6ª. edición. Lisboa, Horizonte, 1990, 5 vols., quien usa por fuentes a Fernão Mendes Pinto —Peregrinação— y a Os Lusiadas (CXXX: "... Aun mucha tierra a tu mirar se esconde, hasta que el tiempo venga de mostrarse: mas no dejes del mar las islas, donde quiso Naturaleza señalarse: ésta, medio escondida, corresponde a la China, y de allí viene a buscarse: es Japon, que produce plata fina, y a la que ha de ilustrar la ley divina... .)
Wikipedia se extiende sobre ello también. Algo hay además en esta Web, que traduzco del inglés: La palabra inglesa ‘Japan’ es un exónimo, o sea, un nombre dado a un grupo étnico o a una entidad geográfica por otros grupos étnicos, a menudo en forma peyorativa o despectiva. Durante el siglo XVI comerciantes y misioneros jesuitas de Portugal recalaron en Japón por vez primera (1542), iniciando un activo intercambio cultural y mercantil entre Japón y Europa, conocido como comercio Nanban. La palabra inglesa Japan vino por tempranas rutas comerciales. La primera palabra para Japan, del chino Mandarin o posiblemente del Wu (呉語), fue registrada por Marco Polo como Cipangu. En moderno shanghainés, —un dialecto Wu—, la pronunciación de los caracteres 日本 ‘Japan’ es Zeppen; en Wu, el carácter 日 tiene dos pronunciaciones, informal (白讀) y formal (文讀). (En algunos dialectos sureños Wu, 日本  es similar a su pronunciación en japonés.) La antigua palabra malaya para Japan, Jepang (hoy pronunciada Jepun in Malasia, aunque todavía se dice Jepang en Indonesia), fue adoptada de un lenguaje chino, y esta palabra malaya resultó la que encontraron en el siglo XVI los mercaderes portugueses en Malaca (hoy Malaca o Melaka es un estado de Malasia situado en la zona meridional de la península). Se cree que los comerciantes portugueses fueron los primeros en traer la palabra a Europa. Fue primeramente documentada en inglés en una carta del año 1565, con pronunciación Giapan.

Los japones polizontes, el japón testigo... ¿Cuándo y cómo aconteció la transición castellana a "japoneses", singular "japonés"?. Difícil se presenta una respuesta sobre esta dicha transición. No he podido encontrar en el Portal de Archivos Españoles mención de Japón antes de 1580, por lo que esta carta inglesa cobra visos de verosimilitud. Por aquí se había oído hablar de Cipango, por supuesto, que aparece en tal Portal en 1529, y mucho antes en las crónicas medievales de los viajes de Marco Polo. Ni por japón ni por japonés sueltan palabra alguna Corominas y Pascual en el Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico. Ni Covarrubias, ni los del Diccionario de Autoridades, ni el CORDE de la Real Academia.


Y respecto a ello, no hay a día de hoy otra coincidencia más temprana y primigenia —como identificador de un individuo de esta península— que la del Martín que en Castilleja testificó el pago de 74 ducados, concretamente el precio de un pedazo de tierras en el Pago de Cuestalaencina, término de la Villa de Camas, que en almoneda pública en la Plaza pública de Castilleja se remató en el deudor, el cual actuaba en nombre de su cuñado. Daré cuenta con todo detalle de este pleito del siglo XVII que se prolonga hasta el XIX, momento en que aparece en las seculares diligencias un viejo conocido nuestro como es el escribano Esteban Velasco, junto a otros personajes decimonónicos como son don Diego de Bahamonde, magistrado honorario de la Audiencia de Valencia y Juez de Primera Instancia del Distrito de la Magdalena en Sevilla (al cual pertenecía nuestra Villa); o don José María Piniella, apoderado de doña María de la Paz Jerez y consortes, quienes habían heredado el pleito; o don José Antonio de Puertas, apoderado del Excmo. Sr. conde de Altamira y duque de Montemar (1), citados ambos Piniella y Puertas por el dicho juez en Sevilla el 18 de septiembre de 1849.

(1) Vicente Pío Osorio de Moscoso y Ponce de León (1801-1864), XIV conde de Altamira y VI duque de Montemar, llegó a ser, con 109 títulos de nobleza, 14 de ellos con grandeza de España, el aristócrata más titulado de toda la historia de este país. Ya viudo se volvió a casar con una nieta del rey Carlos IV.





En el recibí del cura de Castilleja, Martín de Japón surge junto a otros dos testigos, agrupados en la expresión "vecinos y estante en esta Villa". Son Benito Hernández y Marcos Lozano; y hay un tercero, antepasado de quien esto escribe, que se llama Alonso Martín Revuelta y que figuraba ahí también como "vecino de Castilleja".
Espero que mi trabajo en los próximos días me depare más conocimiento, incluso el gran bingo que supondría descubrir que Martín era portugués de nación, o polizón de una nao de allende los mares, o samurái, o procedente de algún antiguo linaje castillejense, o mejor todavía, originario de la villa de Coria del Río. Todo puede ocurrir.

Entresaco del Trabajo de Fin de Grado de María Agripina Gamero Cordero (Los samuráis del Guadalquivir. Universidad de Sevilla. Departamento de Periodismo II. 2017)  dos apartados que pueden incidir decisivamente en esta cuestión del excepcionalmente tempranero Japón "castillejano":

Para confirmar este legado o coincidencia genética, el profesor de la Universidad japonesa de Nagoya,Toshimichi Yamamoto, realiza en 2013 una prueba de ADN mediante un análisis de sangre a noventa personas que tienen el apellido [Japón]. Suárez Japón [don Juan Manuel] fue el primero en hacérselo.
Al profesor japonés le acompaña un médico forense, el profesor Ángel Carracedo de la Universidad de Santiago de Compostela, una de las primeras figuras europeas en esa materia. Éste último llega a comentar que puede ser que las pruebas no den positivo debido a que hace 400 años desde que se quedaron los japoneses en Coria y que ha habido muchas mezclas. Desgraciadamente, en marzo de este año, Yamamoto comunica a los corianos el resultado que Carracedo sospechaba: entre las 101 personas que participaron en el estudio no se encuentra el genoma japonés, efectivamente a causa del tiempo transcurrido desde que llegaron los japoneses al municipio. "La ciencia es fría a veces. Si no hubiese venido a Coria del Río de vez en cuando, solo habría analizado el ADN y luego comunicado el resultado a una revista científica. La investigación duró cuatro años. En muchas ocasiones pensé en dejarlo, pero el ánimo, la amistad y amabilidad de los corianos me daba fuerzas para seguir. Desgraciadamente no he podido demostrar la coincidencia genética, pero algún día con nuevas tecnologías podré analizarlo con más detalle. Doy las gracias a todo el pueblo por su cariño y sentimiento hacia Japón que se transmite de generación en generación, y pido disculpas a los corianos por no haber podido verificar que son descendientes de los japoneses de la Embajada Keicho. Pero estoy seguro de que lo son", explica Yamamoto con amargo llanto tras comunicar a los habitantes las conclusiones de su estudio.
Según el profesor japonés, es muy probable que el gen se perdiera en la segunda generación. Su traductor en esta conferencia, y gran amigo del pueblo, el señor Kabay, también está seguro de que en Coria del Río hay sangre japonesa aunque la tecnología actual no permita demostrarlo.

Entrevista [a don Juan Manuel Suárez Japón]: ¿descienden los corianos que se apellidan Japón de samuráis o de otros tripulantes de la embarcación?
Desde un punto de vista histórico, es difícil tener un documento que lo confirme pero la historia no deja lugar a duda; ellos llegan en 1616, y hay un grupo que se queda hasta 1617 que es cuando se inicia el regreso a su país. Sin embargo no se sabe exactamente cuántos llegaron y no se sabe si se fueron todos o se quedaron algunos. Lo que sí sabemos es que en 1642 aparece el primer documento, un padrón de habitantes, donde aparecen personas que se apellidan "Japón", y nunca antes lo había habido (porque en el censo de la época solo se contaban las personas que estaban en edad de tributar, por lo que si este primer "Japón" nació en 1620, en 1642 tendría 22 años y además se descubrió que trabajaba con un tal Bartolomé Rodríguez que era pescador). El primer "Japón" fue Bartolomé Japón que aparece en ese padrón y también aparece en otros documentos posteriores como en una partida de una boda donde consta que se casó con una coriana.
Por eso, cuando hay alguna visita turística a Coria, se les lleva a visitar la parroquia del Cerro, donde es probable que se hospedasen los japoneses ya que allí también estaban los franciscanos, y en esa iglesia se conserva el documento donde aparece una partida de bautismo del primer "Japón" .
También es curioso porque cuando te encuentras a "Japones" fuera de Coria, si indagas un poco acabarás remitiéndote a un origen que tiene que ver  con este pueblo o con el entorno más inmediato. Por eso, desde el punto de vista histórico no hay duda.



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