Amancio Ortega
"Hay en esta ciudad [de La Puebla de los Ángeles] grandes obrajes en que se labran cantidad de paños finos, jerguesas, cordellates en que tienen gentiles ganancias, por ser este trato grueso en la tierra, y aun los que tienen los obrajes son gentiles en su cristiandad, los cuales para tener sus obrajes habiados con gente para la labor de los paños y cordellates, tienen personas dedicadas y pagadas para engañar pobres inocentes, que en viendo algún indio forastero, con engaños o algún achaque, de que le lleve alguna cosa como un esportillero, pagándoselo, lo llevan al obraje y en entrando dentro le echan la trampa, y nunca sale más el miserable de aquella cárcel, hasta que muere para enterrarle; y de esta suerte han cogido y engañado muchos indios casados con hijos, que se han olvidado 20 años, más, y toda la vida, sin que la mujer, ni hijos sepan de él, porque aunque quieran salir, no pueden, por el gran cuidado, que tienen con la clausura los porteros; estos indios los ocupan en cardar, hilar, tejer y los demás menesteres para la labor de los paños y cordellates, en que los dueños (1) tienen sus granjerías con tan injustos e ilícitos medios". Fray Antonio Vázquez de Espinosa. Compendio y Descripción de las Indias Occidentales. Capítulo VIII.
Antiguo Obraje de Melchor Díez de Posadas en Chimalistac. "Frente al crecimiento de los obrajes y los males que traían aparejados para los trabajadores, tomando en cuenta que muchas personas tenían obrajes, se intentó reducirlos a las ciudades de México, Puebla, Antequera (Oaxaca) y Valladolid. Se pensaba en el año de 1599 que en estas ciudades, por ser cabezas de obispado, se facilitarían las visitas de autoridades civiles y eclesiásticas que velaran por el buen tratamiento y libertad de los trabajadores, sin embargo, la reducción no se efectuó". (Wikipedia).
(1) Solían sobornar a los Jueces Visitadores de Obrajes que hubo de enviar el Virrey para evitar los escándalos que producían las continuas denuncias, que habían llegado incluso al Real Consejo de Indias y por tanto a oídos del Rey.
Cuando el Juez Visitador era íntegro y no se dejaba comprar, recurrían los dueños a esconder a los indios esclavos en departamentos secretos de la casa si se avecinaba alguna visita, "lo cual es tan ordinario en todos los obrajes de esta ciudad y jurisdicción, y en la de México, que lo hacen los obrajeros, y los que los tienen a su cargo sin escrúpulo" (Fray Antonio, ob. cit.).
El párrafo recuerda, mutatis mutandi, a la empresa Inditex de Amacio Ortega y sus obreros del Tercer Mundo. Nada hay nuevo bajo el sol, y menos la explotación del hombre por el hombre.
Nótese, por otra parte, la utilización que hace el fraile carmelita de las dos acepciones de "gentil, gentilidad" en la primera línea del párrafo del Compendio que he copiado: los dueños de los obrajes de tejidos "tienen gentiles ganancias" (son ganancias excelentes, desembarazadas, fáciles de ejecutar) y "son gentiles en su cristiandad" (son idólatras paganos que no reconocen ni dan culto al verdadero Dios, ya que, además de carentes de amor al prójimo, adoran el dinero). Se solía usar el vocablo irónicamente "para expresar lo mal que alguno ha executado alguna cosa: y assí se dice, Gentilmente lo has hecho" (Diccionario de Autoridades).
Juana Gómez, la mujer de Francisco Vázquez que en los papeles del Arzobispado hispalense hemos visto relacionada con Juan Vázquez de Morón en el pago de unos tributos a la fábrica de la iglesia de Santiago de Castilleja, es mencionada también en una interesante denuncia por robo que obra en el Archivo Histórico Provincial, cuya transcripción nos va a servir además para crear contexto histórico-social de nuestro pueblo durante los primeros años de la familia Vázquez de Morón.
En Castilleja de la Cuesta a 16 de octubre de 1596 ante el escribano Hernado de las Cuevas, Juan López, Alcalde Ordinario de esta dicha Villa dijo que a su noticia ha venido que en la Cárcel de esta Villa está presa una gitana que dicen se llama María Hernández, la cual dicen haber hurtado una caldereta de plata de las casas de Marcos de Nápoles en esta Villa, y para que se sepa la verdad y hacer justicia hizo la información siguiente.
Luego en dicho día el Alcalde Ordinario recibió juramento de Magdalena López, vecina de esta Villa, que dijo haber oído decir a doña Francisca, mujer del dicho Marcos de Nápoles, cómo había entrado en su casa una gitana y le había hurtado una caldereta de plata, y esta testigo fué en seguimiento de dicha gitana y vió cómo la traían el licenciado Valenzuela (1) y Juan Rodríguez y Juan Sánchez Vanegas y llegaron con ella, que había confesado haber hurtado la caldereta, y Valenzuela dijo que había entregado él a Marcos de Nápoles la caldereta y llevado a la Cárcel a la dicha gitana.
Luego el Alcalde Ordinario recibió juramento de Juan Sánchez Vanegas, vecino de esta Villa, quien dijo que estando en casa de Marcos de Nápoles trabajando en el lagar hará 4 ó 5 días vió que salió dando voces doña Francisca diciendo "¿qué mujer es aquella?", y este testigo y otros salieron a la calle y no vieron ninguna, y en esto allegó Juana Gómez, mujer de Francisco Vázquez (2), y dijo a los presentes que por la calle arriba iba una mujer con una saya azul puesta y otra verde cobijada, y este testigo y Juan Rodríguez que estaba en la casa, al oir esto, fueron en busca de la dicha mujer y la hallaron en casa de Francisco González, y este testigo le pidió la caldereta, y ella dijo que no había hurtado nada, y en esto llegó el licenciado Valenzuela y le pidió que la entregase, y la gitana dijo que se saliesen todos del aposento donde estaban, y salieron, y luego la gitana salió y dijo dónde tenía escondida la caldereta, y fueron el licenciado Valenzuela y este testigo y Juan Rodríguez con la gitana a la iglesia de esta Villa, y ella dijo donde estaba, y este testigo quito un poco de tierra y halló la caldereta, y en esto allegó don Baltasar de Melo, Alcalde de la Hermandad de esta Villa, y la llevó a la Cárcel y devolvieron la caldereta a Marcos de Nápoles, y dijo ser de edad de 40 años poco más o menos.
Luego el Alcalde Ordinario tomó juramento de Antón López, vecino de esta Villa, quien dijo que vió a Juan Sánchez Vanegas y a Juan Rodríguez en busca de una gitana, diciendo haber hurtado una caldereta, y al poco la hallaron y la llevaba el licenciado Valenzuela, clérigo, y dichos Juan Sánchez Vanegas y Juan Rodríguez, y fueron hacia la iglesia de esta Villa, y junto a ella dijo la gitana que allí estaba la caldereta, y dicho Juan Sánchez Vanegas escarbó entre la tierra y unas pajas y allí estaba, y en esto allegó el Alcalde de la Hermandad Bartolomé de Melo y se la llevó presa.
En dicho día 16 de octubre el dicho Alcalde Ordinario Juan López, estando en la Cárcel, recibió juramento de dicha gitana, y preguntada dijo llamarse María Hernández, ser viuda de Sebastián de Heredia, y ser gitana de Grecia y vecina de la villa de Madrid. Preguntada si el 12 de este mes vino a esta Villa de Castilleja, entró en casa de Marcos de Nápoles, hurtó una caldereta de plata, ... ... y la escondió entre tierra y unas hierbas, dijo que ellla no entró en la casa de Marcos de Nápoles, sino que un muchacho le dió la caldereta y ella la tomó, y luego la echó por ahí. Preguntada si es verdad que por haberla robado fueron Juan Sánchez Vanegas y Juan Rodríguez en su seguimiento y la hallaron en casa de Francisco González, y llegó el licenciado Valenzuela, y ella le pidió que la confesase que quería decir dónde estaba la caldereta, y fueron los tres con ella junto a la iglesia y la hallaron por las hierbas, dijo que es verdad. Preguntada que por qué había tapado la caldereta con tierra y hierbas, dijo que porque no la hallase nadie. Preguntada qué tantas veces ha estado presa, en qué partes, y por qué, dijo que esta es la primera vez. Preguntada que diga cómo se llama el muchacho que venía con la caldereta hurtada, adónde vive, y qué más gente venía con él en su compañía, dijo que venía solo y que no lo conoce. Preguntada que si cuando entró en esta Villa pidió licencia a las Autoridades, porque está obligada a pedirla por no poder andar de pueblo en pueblo sin la dicha licencia, dijo que ella pasaba de camino, y que por ello no pidió la licencia. Preguntada de qué oficio vive, en qué se sustenta, y cómo anda de pueblo en pueblo, y a qué vá a ellos, dijo que ella se sustenta de ... y vendimiar y coger aceitunas, y que vino de la villa de Madrid a ver a unos hijos suyos. Dijo tener 50 años poco más o menos, y que esta es la verdad por el juramento que hizo.
Luego el Alcalde Ordinario mandó notificar a Marcos de Nápoles si se quería querellar contra María Hernández, que él está presto a hacer justicia. En dicho día el escribano Hernando de las Cuevas notificó el auto a Marcos de Nápoles, el cual espondió que no se quería querellar porque ya tenía devuelta la caldereta. Testigos, Hernando de las Cuevas el mozo y Bernardo de Oliver, vecinos de esta Villa.
En dicho día 16 Juan López, Alcalde Ordinario, hizo cargo y cabeza de proceso y firmó con la señal que acostumbra, por no saber escribir, siendo testigos Martín Ramos y Hernando de las Cuevas, vecinos de esta Villa.
En dicho día el escribano Hernando de las Cuevas notificó a María Hernández, gitana, en la Cárcel. En dicho día el Alcalde Ordinario mandó a los testigos ratificarse en sus declaraciones. El día 17 de octubre la testigo Magdalena López se ratificó en su declaración, y dijo tener 60 años de edad. Juan Sánchez Vanegas se ratificó igualmente y dijo ser de 40 años de edad. Antonio López se ratificó igualmente y dijo tener 55 años.
Fallo que debo condenar y condeno a la dicha Maria Hernández que está presa, atento a la culpa que de este proceso resulta, a que la debo desterrar y destierro de esta Villa de Castilleja de la Cuesta y su término por tiempo de 6 años cumplidos primeros siguientes precisos, y los cumpla y no los quebrantes so pena de 100 azotes, que los cuales le doy por condena lo contrario haciendo, y juzgando así lo pronuncio y mando, con costas.
Dió y pronunció esta sentencia Juan López, Alcalde Ordinario de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, el 23 de octubre de 1596, estando en Audiencia Pública en esta dicha Villa, y mandó se notifique. Testigos, Hernando de las Cuevas el mozo y Martín Ramos. En dicho día el escribano Hernando de las Cuevas notificó la sentencia a María Hernández, presa, quien la consintió. Testigos, Hernando de las Cuevas el mozo y Martín Ramos.
(1) En la visita que el 2 de noviembre de 1591 hizo a nuestra Villa Alonso de Cerecedo, religioso profeso de la Orden y Hábito de Santiago de Mérida, con comisión de Su Señoría don Rodrigo de Lorenzana, Prior de la provincia de León con las demás villas y lugares a ella comprendidos, del Consejo del Rey, después de haber visitado el Santísimo Sacramento de la Iglesia Mayor del Sr. Santiago, la pila de bautismos, etc., mandó parecer ante sí a Francisco Miguel, mayordomo de la dicha fábrica, para le tomar las cuentas de ella, etc. Entre el desglose minucioso de cargos y descargos leemos: "Otrosí, parece que a cargo del licenciado Valenzuela, clérigo, está de pagar cada año 44 reales de tributo perpetuo a la dicha fábrica y cura de la iglesia para que se dijesen cada año 22 misas, y han 6 ó 8 años que dicho Valenzuela no ha querido pagar y se han dejado de decir las misas; mandó al bachiller Francisco Gallego Becerra, cura de esta Villa y de la dicha iglesia, que a costa de los maravedíes de que se han de decir las dichas misas busque los testamentos y escrituras por donde se pagan los dichos 44 reales para que, hallados, se cobre del dicho Valenzuela, y adelante se pague dicho tributo y se digan las misas de ellos por las personas que los dejaron". (Archivo Arzobispal de Sevilla).
El licenciado Diego de Valenzuela, clérigo presbítero vecino de Sevilla en la collación de San Martín, estante al presente en esta Villa, otorga que conoce a la fábrica de la iglesia de Santiago y al bachiller Francisco Gallego Becerra, clérigo de dicha iglesia y su mayordomo, y dice que por cuanto él hubo comprado de Antona de Gallegos, viuda de Melchor de Alaraz, y de Inés de Alaraz su hija, unas casas que son en esta Villa, con sus palacios, corral, bodega y huerta, linde con casas de los herederos de Hernando Jayán, y 5 aranzadas de viña en dos pedazos en esta dicha Villa, el uno en el pago de Tardearroba linde con viñas de los frailes de San Agustín y con viñas de los herederos de doña Francisca de Mendoza, y el otro en el pago de Las Escaleras linde con viñas del Jurado Diego Ramírez de Madrid y con viñas de Diego de Gallegos, con cargo casas y viñas de 400 maravedíes de tributo al año a pagar al presbítero cura de dicha iglesia de Santiago, que ahora lo es dicho Francisco Gallego Becerra, por cierta capellanía de misas que se dicen en dicha iglesia por el ánima de Beatríz Malaver, de quien eran dichas casas y viñas, como parece por carta de venta, y Beatríz Malaver en el codicilo de su testamento mandó que dichos bienes se vendiesen y con el dinero se comprasen 2.200 maravedíes de tributo al año, 1.400 de ellos al presbítero cura de dicha iglesia por ciertas misas que mandó decir para una capellanía, y 500 maravedíes al dicho presbítero cura por ciertas fiestas que ella mandó decir por su ánima, y 300 maravedíes para la fábrica de dicha iglesia para los ornamentos y cera, como consta en el referido codicilo, que pasó ante Alonso de Ulloa, escribano público que fué de esta Villa, en 27 de noviembre de 1528, y asimismo dejó por su heredero a Cristóbal Martín de Alaraz, clérigo presbítero que fué de dicha iglesia de Santiago, después de lo cual dicho Cristóbal, como heredero y albacea de dicha Beatríz Malaver, dió a tributo dichas casas y viñas a Pedro Martín, trabajador, y a Elvira de San Miguel su mujer, por 2.200 maravedíes anuales, que se obligaron a pagar los 1.400 de ellos al cura que entonces era, y después fué, de dicha capellanía, como pasó ante dicho escribano Alonso de Ulloa en 10 de enero de 1532; y como señor que Diego de Valenzuela era de dichas casas y viñas hizo reconocimiento y se obligó a pagar a dicha fábrica y a Rodrigo de Cieza, cura de ella, como capellán y patrón de dicha capellanía 1.400 maravedíes, con cuyo cargo él había comprado dichas casas y viñas, como parece por escritura de reconocimiento que pasó ante Diego Gabriel, escribano público de Sevilla, en 16 de febrero de 1584, y ahora dicho Francisco Gallego Becerra como capellán perpetuo de la capellanía y mayordomo de la fábrica le ha pedido que pague los 2.200 maravedíes de tributo que así dejó dicha Beatríz Malaver, y lo quería ejecutar por lo corrido, y Diego de Valenzuela se defendía diciendo no estar obligado a pagar más de los 1.400 maravedíes de cargo con que compró dichas casas y viñas, y sobre ello se concertaron y convinieron en que Diego de Valenzuela pagaría a la fábrica y a Francisco Gallego Becerra y al capellán y capellanía que siguiese, para siempre jamás, los dichos 2.200 maravedíes desde el 1º de enero de 1591 en adelante, y que lo demás de lo corrido no se cobrase, para lo cual dieron petición al licenciado Juan Zambrano, del hábito de Santiago, Vicario de la villa de Villanueva del Ariscal y de esta de Castilleja de la Cuesta, como Juez Ordinario que es en lo eclesiástico, el cual dió mandamiento diciendo que había llegado a su noticia que la heredad de Beatríz de Malaver que hoy posee el clérigo Diego de Valenzuela tenía impuesto 2.200 maravedíes, etc., etc. y que los susodichos pedían licencia para el concierto; y con el parecer del licenciado Juan Gutiérrez de la Sal, el Vicario dió su licencia para dicha concertación. Y ahora por la presente Diego de Valenzuela se obliga a pagar los dichos 2.200 maravedíes como queda dicho, y para ello hipoteca la referida hacienda de casas y viñaz. Dado en Castilleja de la Cuesta estando en las casas del escribano público de ella Hernando de las Cuevas, a 1º de agosto de 1598. Francisco Gallego Becerra obliga también los bienes de la dicha fábrica de la iglesia de Santiago. Testigos, Hernando de las Cuevas el mozo, Juan Canelo, vecino de Sevilla, y Juan de Castro y García Hernández, vecinos de esta Villa.
Firmas de Diego de Valenzuela y del vicario Juan Zambrano.
(2) Francisco Vázquez hizo testamento el 29 de abril de 1597. https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2017/07/notas-varias-2.html
En su codicilo dice que debe al herrador trianero Pedro García 23 ducados. Muy probablemente Pedro García era de etnia gitana, y más concretamente "greciana", como María Hernández. Ver infra.
Merece la pena detenerse en las circunstancias del episodio del encarcelamiento de la gitana de Grecia María Hernández, viuda de Sebastián de Heredia, en nuestra Villa, que duró seis días. Pero antes, algo de historia general: en 1435 fueron vistos los gitanos en Santiago de Compostela, y en 1462 se les recibió con honores en Jaén. Años más tarde, a los egipcianos —de donde procede realmente el nombre de gitanos— se le añadieron los grecianos, peregrinos que penetraron por la ribera mediterránea en los años ochenta del siglo XV, probablemente a causa de la caída de Constantinopla (1453). A esta clase o categoría de los grecianos perteneció nuestra María Hernández. El gentilicio se convirtió en apellido, tal y como vamos a ver de inmediato.
Una represión sin límites. Dice el historiador George Borrow que "quizás no haya un país en el que se hayan hecho más leyes con miras de suprimir y extinguir el nombre, la raza y el modo de vivir de los gitanos como en España". Un conjunto de leyes, disposiciones reales y decretos que inauguran los Reyes Católicos con una pragmática fechada en Medina del Campo en 1499, que dice: "Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y señoríos con sus mujeres e hijos, que del día que esta ley fuera notificada y pregonada en nuestra corte, y en las villas, lugares y ciudades que son cabeza de partido hasta sesenta días siguientes, cada uno de ellos viva por oficios conocidos, que mejor supieran aprovecharse, estando atada en lugares donde acordasen asentar o tomar vivienda de señores a quien sirvan, y los den lo hubiese menester y no anden más juntos vagando por nuestros reinos como lo facen, o dentro de otros sesenta días primeros siguientes, salgan de nuestros reinos y no vuelvan a ellos en manera alguna, so pena de que si en ellos fueren hallados o tomados sin oficios o sin señores juntos, pasados los dichos días, que den a cada uno cien azotes por la primera vez, y los destierren perpetuamente destos reinos; y por la segunda vez, que les corten las orejas, y estén sesenta días en las cadenas, y los tornen a desterrar, como dicho es, y por la tercera vez, que sean cautivos de los que los tomasen por toda la vida". (Isabel y Fernando, Medina del Campo, 1499, recogido en la Novísima Recopilación, Libro XII, título XVI). Agustín Vega Cortés. Los gitanos en España. Unión Romaní, Barcelona, 1997. En España se promulgaron, a partir del año 1499, más de 280 pragmáticas contra el pueblo gitano. (Wikipedia).
Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo, y las ganas del hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte. Miguel de Cervantes. La Gitanilla. 1613.
Y el año passado de 629 dando tormento a quatro Gitanos don Martín Fajardo, juez que procedía contra ellos en Zaralcejo, confessaron aver muerto a un Fraile de la Orden de S. Francisco en el monte de las Gamas, jurisdicción de la ciudad de Truxillo, y que se le comieron. Y también a una y a una peregrina. El alcalde de la villa del Montijo, le dixo al dicho don Martín Fajardo, que un vezlno de alli, buscando en el campo una yegua que se le había perdido, vio en el lugar de Arroyo del
Puerco, entrando en una casa caida a buscarla, a unos Gitanos, que estavan assando un quarto de persona humana. Dize también que un pastor de la ciudad de Guadix, yendo perdido por la serra de Gado!, vio una lumbre, y entendiendo que era de pastores, fué hazia ella, y halló una quadrilla de Gitanos que estavan assando la mitad de un hombre, y la otra mitad colgada de un alcornoque, y quando le vieron, le dixeron que se sentasse a la lumbre, que cenaría con ellos, y dezían entres!:
Grosso está este; y fingiendo se quería echar a dormir, se arrojo la sierra abaxo, y se escapó de sus manos. En el puerto Ohanes, en Sierranevada, mataron también unos Gitanos a un muchacho, y se le comieron. No hazían mas los Caribes en las Indias, que comían carne humana. Juan de Quiñones. Al Rey nuestro Señor, el doctor d. Juan de Quiñones. Alcalde de Casa y corte. Discurso contra los gitano. (Madrid. Biblioteca Nacional). Citado por María-Helena Sánchez Ortega en La oleada anti-gitana del siglo XVII. Espacio, Tiempo y Forma, Serie IV, Historia Moderna, tomo IV, 1991, págs. 71-124. http://revistas.uned.es/index.php/ETFIV/article/viewFile/3231/3089
No formaban un solo pueblo. Según Pedro de Salazar*, ellos mismos, en España, se distinguían entre grecianos y egipcianos, conforme a su origen; y escribe luego: "Los grecianos, por la mayor parte son herreros, y usan más de el engañar con palabras, y los egipcianos son amigos de andar a caballo, y usan más el hurtar que los engaños y embustes. Las mujeres de éstos traen rodelas y mantones". Arcadio Larrea Palacín. El flamenco en su raíz.
* Pedro de Salazar Mendoza (1549-1624) . Memorial de el hecho de los Gitanos para informar el animo de el rey nuestro Señor de lo mucho que conuiene al seruicio de Dios y bien de estos Reynos desterrallos de España.
En general, estos gitanos no iban dirigidos por condes o duques, sino por capitanes y son llamados "grecianos" o "griegos" en documentos que hacen referencia a su entrada en España hasta 1497. Estos gitanos refugiados de Grecia llegaban en un momento en que la movilización por la cruzada estaba en alza en la Andalucía cristiana [...] Una emigración que llegó a Alemania en 1417 y luego marchó hacia Francia y de allí un gran número atravesó los Pirineos y se adentró hasta Andalucía. Que también alcanzó unas décadas después el grupo de "grecianos" que desde Grecia y Albania había pasado al reino de Nápoles, donde, algunos se quedaron, y con el tiempo se han llamado "roms del sur de Italia", mientras que otros continuaron hacia España y se los llamó "grecianos". Javier Aguirre Felipe. Historia de las itinerancias gitanas: de la India a Andalucía. 2006.
El trianero Juan Greciano, junto a Pedro Juárez y Sebastián de Heredia, ambos también de Triana —gitanos y oficiales herreros los tres—, fueron presentados por testigos en la solicitud de licencia para pasar a Indias que hizo el también herrero Jorge Leal en el año 1602: Jorge Leal, herrero, natural de Triana, de casta de gitanos, digo que como consta y parece por esta fe de contaduría de esta casa, S.M. dio licencia a D. Pedro de Gálvez, Gobernador de la isla de Cuba para que pudiese llevar 12 casas de oficiales. Y como por no haber hallado quien venga no les dando ventajas, dio noticia a los señores del Real Consejo de las Indias que tenía tratado de llevarme consigo por ser muy buen oficial herrero con todo lo necesario para usar el dicho mi oficio, y porque como consta de la dicha fe, se me da licencia para que pueda hacer el dicho mi viaje con el dicho Gobernador, llevando conmigo mi mujer e hijos y oficiales del dicho mi oficio, instrumentos de él, obligándome que residiere en La Habana y no saldré de ella para otra ninguna parte, y porque conforme la dicha licencia yo quiero hacer mi viaje en compañía del dicho Gobernador con mi mujer que se llama Magdalena Fernández y será de edad de 35 años, trigueña, alta de cuerpo, y mis hijos que son Fabián de Heredia mayor, y el menor Sebastián de Heredia, que el mayor será de edad de más de 16 años con una señal en la frente, de buen cuerpo; y el menor de 11 años, pequeño de cuerpo, moreno de rostro. Pido y suplico a V.S mande que en la licencia de esta casa se nos dé nuestro viaje en compañía de dicho Gobernador... .
Juan Greciano testimonió que los vió velar en Señora Santa Ana de dicha Triana, y sabe que de su matrimonio ha habido y procreado por sus hijos legítimos del legítimo matrimonio a Fabián y Sebastián de Heredia, y en esta reputación son habidos y tenidos, y este testigo los ha tenido y tiene sin haber sabido, oído, ni entendido cosa en contrario. Y sabe que no son solteros y por casar, ni clérigos, ni frailes, ni sujetos a religión, y si lo fueran lo supiera y no pudiera ser menos por haberlos tratado desde que nacieron. Archivo General de Indias. Contratación, 5272. De Los gitanos y las Indias antes de la Pragmática de Carlos III (1492-1788). Manuel Martínez Martínez. Tchatchipen, Revista trimestral de investigación gitana, nº. 48, 2004, pág. 16 y siguientes.
Anotaremos que el marido de María Hernández también se llamaba Sebastián de Heredia (difunto), como el tercer testigo del herrador Jorge Leal. Aunque ella declara en la Cárcel de nuestra Villa "venir de Madrid" también especifica que había viajado al sur hispano para ver a sus hijos.
Todo este despliegue de noticias sobre gitanos "grecianos" tiene como objetivo resaltar el sugerente e interesantísimo hecho de que la familia de los Nápoles de Castilleja, —Juan y Marcos entre otros de sus parientes—, no era, como cabría suponerse, originaria de Italia, sino de Grecia (Nauplia), segun ilustra con todo detalle el profesor Juan Gil Fernández en Griegos en Sevilla (Siglo XVI). Documentación de Protocolos: "Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo acudió a la rica miel de Sevilla un tropel de extranjeros, entre ellos no pocos griegos, procedentes por lo general de las islas o de los puertos sujetos al dominio genovés o veneciano. [...] En 1562 partió para Tierra Firme la nao San Andrés, de Francisco Griego, llevando por maestre a Marcos de Nápoles. [...] Francisco Griego, marido de Beatríz Rosa, hija de Nicolao Rosa y de Beatríz Rosa (San Vicente) hizo compañía con Juan de Nápoles en 1549 para comerciar por tres años en Nombre de Dios. [...] Dio poder a Marcos en 1562. Beatríz Rosa dijo en su testamento que había enviado a Indias ropa por valor de 110 ducados cargada en la nave de que era maestre Marcos de Nápoles. [...] Hermano de Juan de Nápoles fué Nicolao de Nápoles, dueño de la nao San Nicolás. [...] Nicolao fué uno de los supervivientes de la armada de Magallanes. Casó con Mariana Álvarez. Avecindado en la colación de Santa María en la Carretería. [...] En su mayoría estos inmigrantes fueron simples marineros, que andando el tiempo, y establecidos por lo general en Triana, se convirtieron, si les sonreía la suerte, en cómitres de las galeras que surcaban el Mediterráneo o en maestres y pilotos que hacían la carrera de Indias. [...] El mismo Nicolao de Nápoles se mudó a vivir a Triana".
Ciudad de Nauplia
Evidentemente hasta en más recónditas fraguas trianeras se conocería que los Nápoles sevillanos eran originarios de Grecia. La etnia de los gitanos grecianos en Triana, por otra parte, cultivaría entre sus tradiciones orales que procedían de la misma localización geográfica, lo que tendrían muy presente en sus vidas cotidianas. Ante esto y que, como queda dicho, la mayoría de los griegos marinos vivían en Triana, ¿fué simple azar que la greciana María Hernández hiciese acto de presencia en la casa de Marcos de Nápoles de Castilleja de la Cuesta? La coincidencia es sugestiva y se presta a infinitas especulaciones.




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