Algunos inmigrantes caldereros se integraban perfectamente; el ejemplo de esto en Castilleja lo encontramos en dos partidas de matrimonio en la parroquia de Santiago, las cuales son del siguiente tenor:
Desposorio de Juan Rosier con Maria Josefa Caro. En tres días del mes de abril de 1724 don Pedro Fernandez de Villegas, cura vicario de la villa de Castilleja de la Cuesta y Guzmán, habiendo procedido lo que el Santísimo Concilio manda y no habiendo resultado impedimento canónico alguno, con despacho del Reverendísimo Señor Abad de esta abadía desposé por palabras presentes que hicieron firme y legítimo matrimonio a Juan Rosier, vecino de esta villa, de nación francés, hijo de Antonio Rosier y de Cecilia Cusí, difuntos, vecinos y naturales que fueron del Reino de Francia en la villa de Gardiñac, con Maria Josefa Caro, hija legítima de Diego Caro y de Isabel Ponce, naturales de la villa de Castilleja de la Cuesta. Fueron testigos don Juan Francisco Sebastian, Pedro de la Cruz, Juan Vela y Alonso Galindo, y los dichos contrayentes confesaron y fueron examinados en los misterios de nuestra Santísima Fé, y para que conste lo firmé, fecha ut supra. Pedro Fernandez de Villegas.
Y:
Desposorio de Juan Rigal, de nación francés, con Teresa Ana Caro. En lunes veinte de junio de 1729 años don Pedro Fernandez de Villegas, vicario de esta villa de Castilleja de la Cuesta y su Partido y cura de dicha villa, habiendo precedido lo determinado por el Santísimo Concilio y no haber resultado impedimento canónico alguno y despacho del Reverendísimo Señor Abad de Olivares y presentado testificación de Don Pedro Francisco Infante, cura de Nuestro Señor San Salvador de la Ciudad de Sevilla de no haber resultado impedimento canónico alguno y de haber el contenido confesado y comulgado, Desposé yo, el referido cura vicario, por palabras de presente que hicieron firme y legítimo matrimonio a Juan Rigal, natural de la villa de Llonges en el Reino de Francia, hijo de Juan Rigal, difunto, y de Juana de la Fuente, y vecino a el presente en la Ciudad de Sevilla, juntamente con Teresa Ana Caro, hija de Diego Caro y de Isabel Ponce, naturales de esta villa de Castilleja de la Cuesta, a todo lo cual fueron testigos don Diego del Olmo, vecino de Sevilla en Triana, Juan de Castro Lasca y Antonio Vazquez, francés yvecinos de esta villa y otras personas, y para que conste lo firmé fecha ut supra. Licenciado Don Pedro Fernandez de Villegas.
Nótese que son dos hermanas las que se casan con dos franceses en el intervalo de cinco años escasos. Dichas hermanas eran de la familia Caro, a la que ya conocemos por los hechos de Las Escaleras. Agustin y Sebastian Caro, a la sazón a la espera de juicio en la cárcel, estaban emparentados con los caldereros por estos desposorios.
El primer matrimonio comenzó a ver frutos prontamente: un hijo, Antonio del Espíritu Santo, bautizado el domingo 9 de junio de 1726; una hija, Isabel Cecilia, bautizada el domingo 10 de enero de 1728; otro varón, Antonio Diego, bautizado (ya por don Miguel Vazquez Forero, recién estrenando su curato) el 25 de enero de 1730; otra niña, Maria Josefa del Rosario, bautizada el 17 de octubre de 1731; otra, Maria Casimira, bautizada el miércoles 11 de marzo de 1733, y algunos más, todos los cuales en la medida que vayamos relatando la historia y siguiéndoles el rastro documental irán apareciendo, con sus personalidades y circunstancias detalladamente dibujadas.
Juan Rigal, el esposo de Teresa Caro, como se deduce del antecedente registro matrimonial vivía en la collación de El Salvador en Sevilla, y no tardó en marcharse a su vecindario llevándo consigo a su mujer, aunque como es natural no perdieron el vínculo con Castilleja: apadrinaban a sus sobrinos con frecuencia, como puede comprobarse en la partida de bautismo de Maria Josefa del Rosario, mencionada arriba.A los suegros también, como era costumbre, se les solicitaba a menudo asistencia en la pila de las abluciones. Casados el primero de marzo de 1699, Diego Caro e Isabel Ponce poseían tercer grado de consanguinidad, por lo que hubieron de solicitar para su unión permisos especiales. Apadrinaron a muchos de sus nietos, alternándose con otros familiares y con franceses amigos de Rosier y Rigal, uno de ellos un tal Antonio Besa, avecindado en Villanueva del Ariscal, del que oiremos hablar en el futuro.
El primer matrimonio comenzó a ver frutos prontamente: un hijo, Antonio del Espíritu Santo, bautizado el domingo 9 de junio de 1726; una hija, Isabel Cecilia, bautizada el domingo 10 de enero de 1728; otro varón, Antonio Diego, bautizado (ya por don Miguel Vazquez Forero, recién estrenando su curato) el 25 de enero de 1730; otra niña, Maria Josefa del Rosario, bautizada el 17 de octubre de 1731; otra, Maria Casimira, bautizada el miércoles 11 de marzo de 1733, y algunos más, todos los cuales en la medida que vayamos relatando la historia y siguiéndoles el rastro documental irán apareciendo, con sus personalidades y circunstancias detalladamente dibujadas.
Juan Rigal, el esposo de Teresa Caro, como se deduce del antecedente registro matrimonial vivía en la collación de El Salvador en Sevilla, y no tardó en marcharse a su vecindario llevándo consigo a su mujer, aunque como es natural no perdieron el vínculo con Castilleja: apadrinaban a sus sobrinos con frecuencia, como puede comprobarse en la partida de bautismo de Maria Josefa del Rosario, mencionada arriba.A los suegros también, como era costumbre, se les solicitaba a menudo asistencia en la pila de las abluciones. Casados el primero de marzo de 1699, Diego Caro e Isabel Ponce poseían tercer grado de consanguinidad, por lo que hubieron de solicitar para su unión permisos especiales. Apadrinaron a muchos de sus nietos, alternándose con otros familiares y con franceses amigos de Rosier y Rigal, uno de ellos un tal Antonio Besa, avecindado en Villanueva del Ariscal, del que oiremos hablar en el futuro.
Establecido firmemente, Juan Rosier sacó adelante a su prole traficando con productos ya elaborados que adquiría en Sevilla y que almacenaba en un cobertizo de su vivienda. Se iba diversificando, gracias a él, la industria de la caldera en el pueblo.
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