Ermitaño en el centro de la población, Ramón se parecía a su hermano en el aura de sabiduría que le circundaba; en su ruinosa vivienda aislada en mitad del enorme y arbolado corral que lindaba al oeste con el de la cárcel había encontrado por fin la paz y tranquilidad por la que tanto había batallado a lo largo de su vida, empezando desde niño con los pertinaces enfrentamientos en el seno de su familia; las desavenencias con ella, hemos observado, le llevaron a viajar mucho, a probar fortuna en muchos lugares y bajo diversas circunstancias y hacia en fin de los cuarenta años decidió asentarse en la tierra que le vió nacer, pleno de vivencias y con un riquísimo mundo interior que no acostumbraba a compartir con nadie. Se casó y tuvo en dos o tres años dos o tres hijos, pero no era hombre de familia, por lo que pronto abandonó la empresa. Consiguió, en parte como pago a favores prestados y en parte a favores por prestar una construcción ruinosa de tipo atarazana que los De las Cuevas no se habían decidido a derruir en sus posesiones inmuebles entre la Plaza y la calle del Convento, y allí se estableció, aderezando en un rincón al abrigo de la lluvia y el sol una yacija, y reuniendo donde pudo sus escasas y humildes pertenencias. Crió perros y gatos, mendigó y realizó recados y trabajos esporádicos, habló poco y de mala gana, dió de lado a todo el mundo y se concentró en su propia existencia, meditando día y noche sobre el hecho de ser, de estar en el mundo, de vivir, y como para sus prácticas y observaciones no tenía a nadie más disponible y cercano que él mismo, acabó encerrado en una burbuja opaca desde fuera que confirió automatismo a su conducta, magnetismo a su mirada y lentitud pausada a sus movimientos. Tenía, valga la humorada, todos los síntomas de un fuerte ataque de estoicismo agudo. En ocasiones hablaba sólo, en ocasiones sufría apedreamientos de bandas de chiquillos que largaban sus andanadas por encima de las tapias, aunque no dirigidas a su persona en especial sino a los azofaifos, algarrobos, o a algún gato especialmente codiciado como blanco para ejercer puntería, y esto y cosas de esta índole era lo más digno de resaltar de entre los eventos que acontecían en su rutinaria y metódica vida de retiro, la cual en tanto retiro era como un espejo de la que los franciscanos practicaban a unos metros escasos de él en el convento de Nuestra Señora de la O.
Acabamos de mencionar a los De las Cuevas como dueños de la desplomada atarazana hogar de Ramon. De la misma forma que los Vanderleye monopolizaban el servicio eclesiástico de la parroquia de Santiago los De las Cuevas desde generaciones atrás habían ocupado casi todas las escribanías de la comarca heredando el oficio y sus trucos desde muy temprano en el siglo XVI de padres a hijos. Eran titulares y oficiales tíos y sobrinos, hermanos, cuñados y primos de las oficinas notariales de Bormujos, Tomares, San Juan de Aznalfarache, Castilleja de Guzmán, Gines, Espartinas y varias otras villas e incluso de las de algunas instituciones de Sevilla, formando un verdadero clan parental que a medida que pasaban los años fue adquiriendo poder en todas las instancias, hasta el punto de dictar a puro capricho obras importantes de reformas en el interior de las mismas iglesias para construir sus panteones familiares. Iglesias donde por pura ostentación de nuevos ricos compraban capillas y altares completos, manejando hermandades a su antojo y recibiendo agasajos de jerarquías eclesiásticas, y sus firmas, De las Cuevas, tenían una omnipresencia obsesiva en la inmensa cantidad de documentos que se movían por las carreteras de Andalucía como la sangre por las venas y por la gran arteria principal hacia la Corte de Madrid.
De tal manera que lo que ahora era Pósito y Cárcel y que antes había pertenecido como vivienda particular a un tal Jose Ramos habia sido propiedad de Luisa de las Cuevas, mujer de estado honesto, que equivale a decir solterona seca y ajada, de la que no tardaremos en dar noticia cumplida, quien la vendió al dicho Jose Ramos. Esta Luisa de las Cuevas había heredado de sus mayores, además de una viña en el Pago de Pedro Alonso en Valencina, todo el caserío existente desde el convento de los Padres Terceros franciscanos hasta la esquina de la calle Mariquita, con sus extensos corralones que lindaban al fondo con la Calle Real, uno de los cuales ha sido ya descrito por su pertenencia a lo que luego sería Cárcel, descripción efectuada cuando narramos el encarcelamiento de los hermanos Caro.
Y Ramon de la Palma, que cayó en gracia en el clan de los escribanos, era tolerado en aquellas tierras sin que nadie pensara ni por asomo en removerlo del destartalado almacén, en gran parte porque efectuaba una labor importante de guardián privado.
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3 comentarios:
Te vuelvo a leer con gran interés, y sólo puedo reafirmar lo dicho en otras ocasiones.
Bueno, también por agradecerte el comentario anterior , el de otra entrada, en el que me elevas a la categoría de musa, las humildes jaramagas como yo agradecen mucho la atención porque nunca han sido musas de nadie,por detrás incluso de las amapolas del campo, que al menos llaman la atención.
Así que gracias.
Ya empiezo a notar la influencia de Astarté.
Y también para hacerte una preguntita, ya que eres un experto buceador del pasado;
sabrías tú por dónde tendría que empezar yo para averiguar el origen de mi primer apellido en Sevilla?
Por internet he visto que en Argentina hay muchos, pero todos los Vaccaro de Sevilla pertenecen a mi familia, no hay nadie que no lo sea, en grado indirecto o directo.
En el colegio me amargaban mucho con el apellido rarito, siempre me ha intrigado, los profes siempre me preguntaban si era italiana.
Un rollo , la verdad, porque yo era muy tímida.
Bueno, que te sigo leyendo ,
enganchada a tus personajes y a esa ruta por el tiempo donde reconozco los pueblos por los que trabajo .
Abrazos .
¡Qué ilusión! Ya te veo con una regaderita al pié del esqueje de la gran historia de tu familia.
Bueno. Al grano: formo parte de varios grupos de Yahoo dedicados a la genealogía; las inscripciones en ellos son libres, por si quieres probar en el de Sevilla. Luego tenemos a Family Search, sitio web de la Iglesia de los mormones, que como seguramente sabrás, basan su religión en el conocimiento de sus antepasados. A un nivel mundial, los mormones son importantísimos para la materia que nos ocupa, pensemos en Argentina, pero deberíamos comenzar por el grupo de sevillanos, como primer paso. Y antes, más esencial: hacerte con una partida de nacimiento de tu padre, y otra de tu madre; por ellas conoceremos el nombre completo de tus abuelos paternos y maternos y los de tus ocho bisabuelos, todos con sus respectivos lugares de nacimiento, y así tendremos las dos primeras ramas.
Si no dispones de dichas partidas de tus padres, tenemos que solicitarlas a los Registros Civiles del lugar donde nacieron. Se puede hacer por correo, y es un servicio gratuito y muy eficiente; te enviarán sus fotocopias compulsadas en una semana de forma, repito, totalmente gratuita.
De manera que, escribes al Encargado del Registro Civil del pueblo que sea, aportando la máxima cantidad de datos que puedas: nombres y apellidos, fechas de nacimientos lo más completas posible, y en el motivo de tu solicitud puedes poner investigación familiar, o algo parecido.
Si lo deseas, puedo ir abriendo tajo en los grupos genealógicos, en los que soy ya conocido, para recabar información sobre tus Vaccaro. A lo mejor nos toca el bingo, en la forma de un pariente desconocido que te aporte un sinfin de primos hermanos, sobrinos segundos y ancianos tíos con muchas cosas que contarte... ¿vale? Dime si te parece bien y empiezo a preguntar ya mismo.
En principio esto es todo.
Un abrazo.
Que diceeeeees...
me parece genial ,
cuando era pequeña, aparte de querer ser miss españa (tierna ingenuidad)y escritora famosa, pensaba que al legar a la cúspide de mi carrera y tener mucha pasta lo primero que haría sería encargar un estudio genealógico, porque imaginaba ríos de sangre noble de la más hermosa región de Italia corriendo por mis venas.
Hoy día sé que lo más probable es que proceda de unas simpáticas y ordinarias nubes de verduleras , sobre todo teniendo en cuenta la desgraciada historia de adicciones de mis tíos difuntos más recientes.
Así que haz lo que creas oportuno,
mis padres nacieron ambos en Sevilla capital , y no creo que sea difícil conseguir las partidas, las pediré esta misma semana, tengo todos los datos sin problemas.
MUCHAS GRACIAS.
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