martes, 4 de junio de 2019

Historia de los apellidos, 17.



Como hemos dicho, la última propietaria de la hacienda de San Ignacio fue Maria Josefa, "Pepita Arana", hija de doña Ana, casada con un empresario vizcaíno llamado José María Gutiérrez Ascunce.


María Josefa Marañón y Lavín (Marianao, Cuba), abuela de Pepita y madre, por tanto, de doña Ana.

Podemos seguir la pista del matrimonio Gutiérrez-Arana por medio de este artículo del Diario Vasco del jueves 1 de julio de 2010:

Una luz en el camino del peregrino. Otrora símbolo del poder económico, tres miembros de la familia Gutiérrez han transformado este hermoso palacio en albergue. Villa Luz acoge desde primeros de junio a quienes se dirigen a Santiago.
Zumaia.Villa Luz es una preciosa villa familiar que se encuentra en pleno paseo del faro, construida en 1929 por el matrimonio Gutiérrez-Ascunce. De aquel matrimonio nació José María Gutiérrez Ascunce, fundador de la conocida empresa Guascor (1). Casado con Pepita Arana, tuvieron una numerosa familia de quince hijos e hijas. Después de décadas de intensa vida familiar en Villa Luz, el palacio cayó en desuso tras la muerte hace tres años del patriarca. Y en este punto es donde comienza a atisbarse un nuevo uso para Villa Luz.
Kike, Miguel y Klara son tres de los quince hijos de la familia Gutiérrez Arana. «En esta casa siempre ha habido un montón de gente, pero desde que nuestro padre murió hace tres años las cosas han cambiado mucho. La casa se quedó medio vacía y algunos hermanos pensamos que habría que darle algún uso». Klara es artista y vive en Huelva, en la sierra, pero la vida le ha traído de vuelta a Zumaia. «Conocí a Rosa, la responsable del albergue de peregrinos de Orio, y ella me comentó que en esta zona hacían falta más camas para peregrinos. Comenté el tema con mis hermanos Kike y Miguel, y así comenzó todo. Vimos que no era necesaria una gran inversión y nos animamos».
Los tres hermanos han contado con la ayuda de amigos y vecinos que les han cedido camas e incluso electrodomésticos para la cocina, y entre ellos han realizado las labores de acondicionamiento necesarias. El albergue ocupa la planta baja del edificio. «Tiene unos 150 metros cuadrados, con veinte camas distribuidas en tres habitaciones. Hay dos baños, en el mayor de los cuales hay duchas y pueden lavar la ropa. Junto con la cama les ofrecemos el desayuno. Además, pueden utilizar la cocina para prepararse su comida».
Mucha tranquilidad. Klara se ocupa de gobernar la casa, Kike de los trabajos de mantenimiento y Miguel es quien atiende a los peregrinos. «Lo primero que quieren hacer nada más llegar es darse una ducha», cuenta Kike. «Lavan la ropa, y si hace buen tiempo la cuelgan en el jardín. Y después, tranquilidad, mucha tranquilidad. No quieren nada más. Para las diez de la noche están todos en la cama». Klara recalca que la tranquilidad es fundamental para el peregrino. «Si en un albergue no se sienten a gusto, estás acabado porque el boca a boca funciona muy rápido. Uno de los peregrinos nos dijo que se había sentido muy a gusto y que así lo pondría en su blog en internet». El albergue forma parte de la red europea de albergues de peregrinos.
Ya desde los primeros días de apertura han sido muchos los peregrinos que han descansado en Villa Luz, la mayoría de ellos del norte de Europa. «En esa zona muchos cogen sus vacaciones en junio y aprovechan para hacer el Camino de Santiago». Tres peregrinas alemanas, ya de cierta edad, fueron las primeras en alojarse en Villa Luz. «Todavía teníamos la cocina a medio montar y las invitamos a cenar con nosotros. Estaban reventadas. Esa noche durmieron doce horas».
Los tres hermanos admiten su falta de experiencia y lo precipitado que ha sido todo. «Es verdad que los primeros días en el pueblo casi nadie sabía que habíamos abierto un albergue, y algún que otro peregrino terminó en otro albergue por despiste, pero la verdad es que estamos contentos con la respuesta que esta teniendo y tenemos muchas ganas de aprender y mejorar el servicio». Kike quiere preparar un garaje para los que viajan en bicicleta, y les gustaría ofrecer información lo más detallada posible del tramo entre Zumaia y Deba.
Para los tres hermanos, esta nueva aventura de Villa Luz supone, además una experiencia vital con la que comulgan profundamente. «Los tres nos sentimos muy cerca de la filosofía del peregrino», explica Klara. «Yo siempre he querido hacer el Camino de Santiago, y me doy cuenta que desde que abrimos el albergue lo estoy haciendo».


                                                             Villa Luz en Zumaia



Esquela mortuoria de Pepita, madre de los tres avispados empresarios de hostelería, Kike, Miguel y Klara.

(1) GUASCOR, Gutiérrez Ascunce Corporación, fundada en 1966 para la distribución de motores de barcos pesqueros en asociación con la firma francesa Baudouin. Años después Guascor comenzó a fabricarlos con tecnología diésel y en 1988 junto a la empresa estadounidense Waukesha intercambió el diésel por el gas. En los 90 creó filiales en Argentina y Marruecos, pero en 1994 todo se torció y la empresa entró en quiebra técnica, siendo adquirida por el empresario alavés Joseba Grajales. Abrieron una planta en Brasil. En 2011 la empresa fue comprada por la estadounidense fabricante de grandes compresores industriales Dresser-Rand. En 2014 la firma alemana Siemens lanzó un OPA y se hizo con todos los títulos de Dresser. Ahora pretenden construir motores que funcionen con gas metano procedente de vertederos y electrificar zonas aisladas en la Amazonia de Brasil.


Seguidamente incluyo la Orden de 14 de mayo de 1947 por la que se fija la cantidad que ha de abonarse a doña Ana Sainz de Rozas Marañón, por expropiación de la finca denominada "Cerca de Marañón", sita en Castilleja de la Cuesta (Sevilla). He aquí las primeras actuaciones para la construcción de la barriada de la Inmaculada Concepción. Antes, según fuentes orales consultadas por mí en Castilleja, toda esta "cerca de Marañón" era "campo y más campo", "había junto a la hacienda un palmeral, y un naranjal de frutos pequeños y agrios", "un pozo con su noria y la subsidiaria alberca se encontraban junto a lo que hoy es colegio Juan XXIII" (la antigua escuela de los Hermanos Maristas). A este pozo, para alivio del borriquillo, se le instaló luego un estruendoso grupo moto-bomba.

Orden de 14 de mayo de 1947 por la que se fija la cantidad que ha de abonarse a doña Ana Sainz de Rozas Marañón, por expropiación de la finca denominada "Cerca de Marañón", sita en Castilleja de la Cuesta (Sevilla). Ilmo. Sr.: visto el expediente incoado con motivo de la expropiación forzosa de los terrenos sobre los que se ha de edificar un grupo de ciento sesenta y seis "viviendas protegidas" en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), concedido al  Ayuntamiento de dicho pueblo; Resultando que por Decreto de 1º de febrero de 1946 fue declarado de urgencia el referido proyecto, así como la necesidad de ocupación de los terrenos previstos para enclavamiento del citado grupo; Resultando que hecha en forma reglamentaria la designación de los Peritos por el Ayuntamiento, este Ministerio y la propietaria interesada, doña Ana Sainz de Rozas Marañón, emitieron con fecha 10 de febrero último un informe conjunto justipreciando la finca de dicha señora, denominada "Cerca de Marañón", sita en término municipal de Castilleja de la Cuesta; Resultando que en la apreciación del valor de los terrenos no se ha llegado a un acuerdo por los Peritos, que han establecido en conclusión las siguientes valoraciones: Perito de la propietaria, 778.957, 07 pesetas; Perito de la Administración, 196.011, 06 pesetas, y de este Ministerio, 329.703 pesetas. Resultando que el Instituto Nacional de la Vivienda emitió informe favorable el día 12 de marzo último, a la aceptación de la valoración hecha por el Perito nombrado por este Ministerio, siquiera se advierta que la partida de 15.000 pesetas que se comprende dentro de la tasación correspondiente a las instalaciones del grupo moto-bomba del pozo existente en la finca, si al propietario le interesa quedarse con los materiales, todos ellos desmontables, se le deducirá del pago de la expropiación dicha cantidad y, en todo caso, a efectos del presupuesto protegido no podrá incluirse en el valor de los terrenos; Considerando que son atendibles los razonamientos y motivos expuestos por el Perito don Alfonso Toro Buiza (1) en representación de este Ministerio, en el referido informe de 10 de febrero último, avalados por hacerlos suyos la Sección Técnica del Instituto Nacional de la Vivienda, hecha salvedad del importe correspondiente a la instalación del grupo moto-bomba, que considera, a los efectos de aplicación de aquéllos, divididos los terrenos en dos zonas, una paralela y con fachada a la carretera de Sevilla a Huelva, con valor superior al meramente agrícola, y la restante a la que asigna un valor agrícola normal, teniendo en cuenta las últimas transacciones efectuadas en las proximidades de la finca y el cultivo, respectivamente. Considerando que se han cumplido los requisitos reglamentarios que preceptúa el Capítulo VIII del Reglamento de 8 de septiembre de 1939, para la aplicación de la Ley de 19 de abril del mismo año y disposiciones complementarias. Este Ministerio, de acuerdo con la propuesta elevada por el Instituto Nacional de la Vivienda, fija el precio que ha de abonarse a la propietaria expropiada, doña Ana Sainz de Rozas Marañón, en la cantidad de trescientas veintinueve mil setecientas tres pesetas (329.703 pesetas), por los terrenos que se segregan y construcciones en ellos enclavadas procedentes de la finca denominada "Cerca de Marañón", sita en término municipal de Castilleja de la Cuesta. En consecuencia, el Ayuntamiento de Castilleja de la Cuesta deberá depositar en el Instituto Nacional de la Vivienda y a disposición del mismo, la cantidad de treinta y dos mil novecientas setenta pesetas con treinta céntimos, importe del 10 por 100 de la suma a que asciende dicha expropiación, que responderá de que las obras han de dar comienzo en el plazo señalado en la aprobación definitiva, entregándose, de lo contrario, a la propietaria de los terrenos, con devolución de éstos. Esta fianza será devuelta al expresado Ayuntamiento tan pronto como empiecen las obras para las edificaciones proyectadas, en cumplimiento de lo preceptuado en el artículo 44 del ya citado Reglamento. Lo que comunico a V.I. para su conocimiento y efectos procedentes. Dios guarde a V.I. muchos años. Madrid, 14 de mayo de 1947. Girón de Velasco. Ilmo. Sr. Director general del Instituto Nacional de la Vivienda.

(1) Casado con María Josefa Fernández de Peñaranda Plasencia, era doctor arquitecto, jefe de urbanismo municipa en Sevilla entre 1941 y 1978, y presidente del Colegio de Arquitectos de dicha ciudad. Emparentado sin duda con el carnicero de Cazalla de la Sierra, el comandante Gabriel Tassara Buiza (v.s.).

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Sigo con otro relato de mis memorias infantiles en relación con la hacienda de San Ignacio. Ocurrió poco tiempo antes o después de incendio del cortinal de olivos (ver la entrada anterior). Una buena mañana de vacaciones nuestra pandilla de golfillos de la Barriada merodeaba buscando aventuras por dicho olivar. Siendo como era territorio limítrofe entre el nuestro y los de las otras "hordas de guerreros" del pueblo, adentrarnos por el interior, fuera del camino, nos producía cierto desasosiego. Al fondo entre los olivos palidecían espectrales las tapias de las primeras casas de la barriada de Antoñito Ruíz, perteneciente ya al núcleo urbano. No nos planteábamos nunca construir chozas o refugios en este área, ni ninguna otra estructura estable o ni tan siquiera "hacer una candelita" en las tardes frías del invierno, por lo dicho; sabíamos que de la noche a la mañana el enemigo destruiría todo sin compasión. De manera que nos limitábamos a hacer alguna rápida incursión sin detenernos significativamente. Antes de la última expropiación para abrir la avenida Plácido Fernández Viagas, que afectó a los jardines y casi al edificio principal de la hacienda, sus linderos lo constituía la calle Virgen del Rocío, la más estrecha de la Barriada por entonces. De manera que la última expropiación, para abrir la susodicha avenida, afectó ya al edificio de la hacienda. 
En esta franja junto a la barriada de la Inmaculada nos sentíamos seguros con el refugio de nuestras calles y casas a mano para el caso de ser atacados. Esta zona, por otra parte, se había ido convirtiendo en un vertedero de escombros y enseres de desecho, hasta el punto de que se levantó una tapia de ladrillo para impedir el acceso de camionetas o carros, y se pintó en la pared del fondo un rótulo muy poco profesional con grandes letras capitales, cada sílaba en un panel de la tapia, que rezaba: SE PROIBE ARROJABA BASURA (nótese la repetición de la BA).
Pues bien. La referida mañana avistamos a un hermoso borriquillo de pelo gris que, entre los montones de escombros, medio ocultos entonces por el crecido matorral, devoraba hojas verdes de hierba punta, carrihuelas y cardo silvestre. Se decidió espontáneamente intentar cabalgarlo. Al aproximarnos a él —éramos cuatro o cinco los jinetes intencionales— emprendió la huida, suelto como estaba. Nosotros, sin desistir, corrimos tras él entre gritos y risas. Yo, por mi mala fortuna, me enredé en una informe madeja de poda de rosales y caí, dándome un golpe en plena rodilla izquierda con el filo de una fragmentada pila de lavar, de cemento. El corte era profundo, irregular, un feo trazo escandaloso que en seguida comenzó a sangrar abundantemente. Se veían entre el desgarro rojo unas partes blancas que se me antojaron el hueso. Me llevaron en volandas mis compañeros a casa, cogido de brazos y piernas.
Allí prontamente avisaron a don Rafael López-Tarruella Santonja, vecino cercano y médico de la familia, quien mientras murmuraba algo parecido a salmodias con su tranquilizante voz metálica, limpió la herida, la suturó con seis o siete grapas, la embadurnó con mercurio cromo —el desinfectante de elección entonces— y prescribió baños de sol continuos. Me instalaron en el patio, en una cómoda butaca y con la pierna extendida sobre un taburete y la herida al aire. El resto de mi persona fue protegido de la inclemencia del astro rey con un toldo de lona atado con cuerdas de pita a los barrotes de las ventanas. Mis tres hermanitas hacían de enfermeras, me proporcionaban tebeos del Capitán Trueno y de El Jabato y me suministraban zumos y chucherías. A las dos semanas se me indicó que probase a andar. Lo hice, con torpeza y entre la general expectación. Todos se congratularon mucho, porque don Rafael dijo que por muy pocos milímetros no me había quedado inválido para toda la vida.



 Era en esta zona donde librábamos las definitivas batallas a pedradas contra las pandillas del pueblo que osaban incursionar en nuestro territorio. Aunque a veces la incursión del enemigo se debía a alguna confrontación futbolística acordada antes, pero cuyos resultados, por no se qué extrañas circunstancias, tenían que dirimirse a terronazos. Una de las trifulcas que mejor recuerdo aconteció por el tiempo del incendio del olivar, que fue, como queda dicho, el mismo que el del intento frustrado de cabalgar al borriquito. 
El triunfo era nuestro desde el principio. Con ataque brioso los hicimos retroceder desde el campito de fútbol de La Palmera —bien entrado en término de Gines— hasta el olivar de la hacienda de San Ignacio, a base de una espesa lluvia de chinarros, terrones apelmazados y toda clase de ripios que tachonaban los campos.
Huían como conejos temerosos, corriendo y volviendo las caras para esquivar los proyectiles. Uno de los nuestros les lanzó una tibia de burro, que girando en el aire vino a hacer perder pié al más rezagado, dando con su humanidad en tierra. 
Quedó a nuestra merced. Ya en el suelo recibió alguna pedrada. Le esperaba un "gazpacho", tortura brutal que consistía en escupir y orinar al enemigo derribado. Más la magnanimidad de uno de nuestros más aguerridos luchadores lo impidió: 
— ¡Dejarlo, dejarlo!  —nos ordenó con firmeza. Y alzándolo del suelo le permitió marchar, gesto noble que nunca olvidé.
Contraviniendo la ley del karma, el perdonador, muchos años después, murió alcoholizado. Y el perdonado, Rufino de los Reyes (1), hoy es un importante personaje de la política municipal castillejanil, al que tengo gusto de recordarle el episodio, aunque no puede ocultar su desagrado al volver una y otra vez a rememorarlo. Trauma.

(1) Como máxima autoridad del Instituto de Enseñanza "Las Encinas" de Valencina de la Concepción lo encontramos en esta noticia, sobre cuyo contenido ya hube tratado en http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/05/historia-de-los-apellidos-13.html.
Una exposición de cuadros en el Instituto público Las Encinas de Valencina de la Concepción ha levantado una fuerte polémica. El autor, Antonio Garrido, exponía una quincena de obras, y entre ellas, algunas con un contenido claramente sectario sobre la «memoria histórica». La que más comentarios ha provocado ha sido la que ilustra esta información.
Un grupo de guardias civiles, en un camión, llevan esposados a republicanos que son fusilados en la muralla de Sevilla. «Pepe, El Algabeño toros y tiros», reza en la puerta. Allí, al lado del arco de la Macarena, un pelotón de falangistas borrachos y guardias civiles ejecutan a los republicanos que caen de forma goyesca. La hilaridad del pintor o su libre interpretación, según se mire, de la «memoria histórica» también se ve reflejada en que retrata al cardenal Spínola, que murió en 1906, bendiciendo estos actos al lado de un legionario y un soldado moro, este también con una botella de vino en la mano. Los nazarenos y un armao de la Macarena miran para otro lado, como desentendiéndose.
Da la casualidad de que en ese instituto de enseñanza secundaria estudian hijos de guardias civiles que se han sentido muy molestos con las pinturas. La Asociación Pro Guardia Civil, con implantación en toda España, a través de su representante en Sevilla, Francisco Javier Delgado Arenas, le ha mostrado al director del Instituto su profundo malestar. Rufino de los Reyes, máxima autoridad académica en el centro y ex concejal socialista en Castilleja de la Cuesta, ha convocado a la asociación de guardias civiles y al pintor Antonio Garrido a una reunión el próximo 3 de marzo en el Instituto. Según comentó Delgado Arenas a ABC, como primera medida, el director del Instituto Las Encinas de Valencina de la Concepción, le aseguró que «está retirando la exposición». ABC de Sevilla, 22 de febrero de 2014.

De aquellos polvos vienen estos lodos. Si en España se hubiese hecho una Transición en forma y fondo, ahora un padre guardia civil explicaría a sus hijos que en la Benemérita republicana hubo números que se posicionaron a favor de la legalidad demócrata, y así los asesinos retratados por el artista Antonio Garrido no serían hoy una vergonzosa rémora para el Cuerpo, sino un contraejemplo negativo y edificante. Pero como la monarquía franquista es la que es, un padre guardia civil se las ve y se las desea para explicar a sus hijos que, aun cuando muchos guardias civiles defendieron la legalidad republicana, tenemos una dinastía de reyes herederos en cuerpo y alma del principal instigador de aquellos crímenes, el caudillo africanista. Ante tal contradicción, se opta por lo más simple y fácil: amputar y desvirtuar la historia, establecer una censura risible, aplicar la ley mordaza a todo lo que se mueva. Porque la Monarquía es más resistente que un artista de pueblo.
En cuanto a lo que al autor de esta Historia respecta, en modo ni manera alguna hubiera hecho esa vergonzosa concesión a la Guardia Civil, bajo ninguna circunstancia. El "profundo malestar" de Francisco Javier Delgado Arenas, representante en Sevilla de la Asociación Pro Guardia Civil implantada en toda España, es nada y menos comparado con el profundo malestar de las familias de los asesinados en Valencina a raíz del golpe de 1936. Estamos hablando de tres o cuatro generaciones traumatizadas, no de unos jovencitos a los que se pretende ocultar la verdad. En la misma línea, en nuestros días, esta Asociación Pro Guardia Civil tampoco reconoce a las víctimas policiales en el País Vasco, por las mismas razones que las que arguyen sobre el cuadro de Valencina: porque reconocer víctimas implica reconocer verdugos. Y hoy las calles de este país están llenas de ellos y de sus herederos.

SEGUIMOS CONTRA LA LEY VASCA DE VÍCTIMAS POLICIALES. 31 de mayo de 2019. La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) ha presentado un recurso ante el Tribunal Supremo contra la resolución del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que desestima los anteriores recursos contra la Ley vasca de abusos policiales.
Desde que tuvimos conocimiento de la creación de un grupo de trabajo formado por organizaciones de diverso tipo, cuyo fin es evitar los efectos de esta Ley, en APROGC nos unimos a la misma. Por eso, ahora continuamos en la batalla judicial para evitar que esta ignominia se termine consumando. Lo seguiremos intentando. Esperamos que la justicia se ponga del lado de quien debería estar, de las verdaderas víctimas, de los que sufrieron el ataque de los asesinos y sus familiares. https://www.aprogc.es/seguimos-contra-la-ley-vasca-de-victimas-policiales/

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Con esa especie de cataclismo que para Castilleja supuso la construcción de la autovía a Huelva, con sus desmontes y desplazamientos de miles de toneladas de tierra, se le dió al territorio de doña Ana otro buen bocado: 25 de febrero de 2011. En el proyecto "Construcción de carriles de trenzado de la autopista A-49 entre el enlace de Castilleja de la Cuesta-Tomares (p.k. 2+300) y el enlace con la A-474 (p.k. 3+355) y acondicionamiento de la vía de servicio de la margen derecha. Provincia de Sevilla" con un presupuesto estimado Base de Licitación (I.V.A. excluido) de 2.755.458,78 euros, contiene los documentos con la extensión y el contenido que su autor ha considerado necesarios para cumplir con lo indicado en el artículo 28 del Reglamento General de Carreteras aprobado por R.D. 1812/1994 de 2 de septiembre, siendo necesaria la realización de expropiaciones con un importe estimado de 698.228,57 euros, fueron afectados en sus propiedades Manuel Salinas Benjumea, Ruperto Reyes de los Reyes, Bernardo Chávez Goncet, María de la O Reyes Cansino, Antonio Cansino Adorna, Ana Gómez Cansino, José Miranda Zafra y Ana Sáinz de Rozas Marañón.
 

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Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...