lunes, 3 de noviembre de 2008

Documentación 1p (Testamento)

Simon Negrón, vezino de esta Villa, por mí y en nombre de Francisco de Cabrera, vezino de ella, como más haia lugar, paresco ante Vuestra Merced y digo que Pedro Lopez de Pineda, vezino que fue de esta Villa, fallezió y pasó de esta presente Vida, vajo de la disposizión tertamentaria que presento con el Juramento nezesario, por el qual instituió por sus herederos entre otros a Juana Mayor de Pineda, muger del dicho Francisco de Cabrera, y a Maria Josepha de Toro, mi muger, haviendo dexado diferentes vienes, de los quales no se ha hecho partizión ni división, ni aun formado Ynbentario de ellos, extrabiándose por algunos de los Coherederos1, de que resulta grave prejuicio, y para que esté Certeza, A Vuestra Merced pido y Suplico me admita y haya por provocado el Juicio de partición a los Vienes que quedaron del susodicho, y por presentado dicho testamento, y en la vista mandar se zite los demás interesados para que se forme Ymbentario de los dichos vienes que quedaron del susodicho, y fecho se mande traslado para pedir lo que a nuestro derecho combenga; que assí es Justicia que pido, protesto lo nezesario, para ello firmo: Simon Rodriguez Negron.

1.-  En las contradictorias expresiones referidas al inventario, que "no se había formado" y a la vez que "se había extraviado por alguno de los coherederos", encontramos motivos añadidos para sospechar que Bartolome jugaba sucio.

Por presentada con el testamento ase por probocado el Juisio de Partizión a los Vienes de Pedro Lopez de Pineda, y Zítenze a los herederos que quedaron de el susodicho para que dentro de terzero día parescan en la presente escrivanía, y con su Asistensia se forme el Ymbentario; lo probeyó el Señor Pedro Marquez, Theniente de Gobernador de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, en ella en Catorze de Abril de mil setezientos treinta y nuebe años. Señal + del Señor Theniente. Joseph Gabriel de las Cuebas.

En la Villa de Castillexa de la Cuesta en Quinze de Abril de mil zetezientos treinta y nuebe años Yo el Notario Apostólico en birtud del Autto de Arriba yse saber su contenido a Juan de la Palma, Marido de Juana de Toro, y a Francisco Rodriguez, marido de Juana de Pineda, hija y nieta de Pedro Lopez de Pineda, en sus personas; doy fee. Joseph Gabriel de las Cuebas.

En la Villa de Castillexa de la Cuesta en Diez y seis días del mes de Abril de mil zetezientos treinta y nuebe años Yo, el Notario, zité para el Ymbentario mandado hazer a Bartolome Lopez de Pineda, vezino de esta Villa, hijo de Pedro Lopez de Pineda, difunto, en su persona; doy fee. Joseph Gabriel de las Cuebas.

Bartolome había visto muchos atardeceres desde los ventanales occidentales de su casa. Al final de la Calle Real, donde Castilleja pierde su nombre y su entidad disuelta en los grupos de pinos, en los caminos hacia otras tierras y en los campos ajenos desaparece como una nube disipada por la fuerza del viento, se formaba cada tarde un espectáculo de luz y muerte que tenía oportunidad de contemplar casi a diario desde hacía muchos años. El sol, tras su paseo diurno, se ocultaba cada tarde de una forma especial, nunca la misma, siempre original y novedosa en su apariencia aunque el fondo fuera inmutable desde los siglos de los siglos: el globo de fuego desaparecía tras el giro del mundo, como desaparece una calle cuando doblamos la esquina, pero sus manifestaciones, siempre bellas, siempre cautivadoras, engrandecían la colección de ocasos que el agricultor guardaba tras sus párpados hinchados, con esa indescriptible vanidad satisfecha de quien empieza a dejar conocidos, amigos y allegados en la cuneta de la vida y va sobreviviendo día a día en la carrera de la existencia, esperanzado quizá —idea megalómana connatural al hombre— en ser el último en abandonar la vida terrenal.
Entonces, aquella tarde de primavera, mientras agregaba otro panorama de luz moribunda a su almacén mental de días difuntos, esta vez enmarcado con unos larguísimos girones grises de estratos olvidados en el inmenso espacio, cuyas panzas despeinadas tostaba en su caída el astro rey, le llegó la citación. Leía la descuidada letra del joven escribano Jose Gabriel de las Cuevas garabateada en un pequeño boleto pensando en que rememorar todos los objetos, propiedades y bienes que había heredado era una forma de resucitar a su padre muerto con más fuerza que la carnal, porque tras de cada moneda, de cada caballo, de cada casa y de cada viña estaban las intenciones del fallecido, que eran más reales que la envoltura material que ahora se corrompía en un húmedo sepulcro bajo las frías losas de la iglesia de la Inmaculada Concepción.
Se le citaba para el siguiente día, viernes 17 de abril. Desconfiado, sospechó que no le querían dejar tiempo para prepararse.
Aquella noche soñó con él, que al parecer venía a aconsejarlo; lo vió claramente a través de la ventana, con su rostro iluminado por el sol poniente, con su aspecto normal anterior al ataque de la implacable enfermedad que lo aniquiló, pero al momento sucedieron cosas en el mundo imprevisible de los sueños y desapareció. 
Despertóse Bartolome con una idea cabalgando entre el mundo onírico y el real: la de que había tenido un padre atractivo al que deseaban todas las mujeres del pueblo.

2 comentarios:

Haideé Iglesias dijo...

Curioso pensamiento. En mi época adolescente tenia esa misma sensaciòn con mi madre, la miraban más a ella que a mi, jajajaja... decias del pasado... mira,hablando del pasado... cuando eres capaz de hacer que todo se transforme, cuando has soltado el lastre del pasado, entonces comienza un nuevo caminar...presente, el futuro se hace a cada paso... mucho tiempo tardé en darme cuenta de esto. No sirve de mucho poner afanes, contruir como este hombre una vida de otro... por cada pensamiento un paso, y si no has limpiado bien la casa, esos pensamientos pueden ser miles al cabo del día, miles...y sólo para generar confusión y anelos, estos que a una determinada edad, comienzan a parecer huecos, y entonces aparece el vacio desnudo de ilusiones... duro momento...
Bueno esperaré a leer más adelante para saber... y del negro algo me ha aperecido pero ahora no sé donde... si me vuelve a aparecer te diré :)
Me sigue fascinando como describes los fenomenos de la naturaleza, me quedo ahí leyendo y viendo... que agradable sensación...
Un abrazo y buenas noches!

Antonio dijo...

Al parecer todos endiosamos un poco a nuestros padres. Y en el caso de Bartolome, los celos jugaban un importante papel. Pensaba que querían disputarle el afecto paterno, y magnificaba cualquier mirada, cualquier gesto que distrajera a su padre.

Estos fenómenos de la naturaleza, que he vivido en esta localidad desde que nací, siempre han sido de muy especial importancia para mí; cuando leía a Pío Baroja, por ponerte un ejemplo de descripciones de paisajes, sentía lo primordial que es para la caracterización de un personaje literario o para la construcción de una escena colocarlos en un entorno bien definido que sitúe al lector.

Un abrazo, y perdona por la tardanza en contestar tu comentario. Estoy frenético con mis pesquisas en el Archivo Provincial, y llego a casa medio mareado de tanta grafía antigua.

Un beso.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...