Simon Rodriguez Negrón, vecino de esta Villa, por mí y en nombre de Francisco de Cabrera, ambos como maridos de Juana Mayor de Pineda y de Maria Josepha de Toro, hija y nieta de Pedro Lopez de Pineda; En los autos del cumplimiento de el testamento del susodicho y partición de sus bienes; Digo que éstos así se hallan recibidos a prueba con el término ordinario, y alegado de su justicia, Vuestra Merced se ha de servir de proveer y determinar como tengo pedido en mis antecedentes, que así es justicia en el presupuesto de que aunque por parte de Bartolome Lopez de Pineda, uno de los herederos, se ha pretendido deducir el crédito de los doscientos y cinquenta ducados a corta diferencia, suponiendo averlos impuestos en alimentos del dicho Pedro Lopez de Pineda su Padre, a más de que el figurado crédito tiene contra sí los reparos que le llevo opuestos en mi antecedente pedimento, y que no son repetibles los alimentos dados de hijo a Padre, porque en esto satisface a su obligación, quando sean ciertos concurre el que el dicho Bartolome de Pineda ha estado en la administración y manejo del caudal del dicho su Padre tiempo de ocho años, el que consistió en una cobra de Yeguas con tres yeguas o crías de a dos años, las que en tiempo de la trilla se regula ganar a cincuenta ducados por cobra libre de todo costo, siendo cierto averse ocupado en dicha trilla este ganado en el referido tiempo, como también el que alzó y recogió la sementera que el año de 34 para el de 35 que an segado en tres aranzadas de tierra que se sembraron de trigo. Y también el fruto de dos aranzadas de Viña, la una al Sitio de Cabeza del Moro y otra a el pago de la Zarzosa, término de esta Villa y de Valenzina, cuyo fruto se regula por trescientos reales libres en cada un año; aviéndose asimismo apoderado el dicho Bartolome Lopez de Pineda de diferentes bienes muebles de su Padre, de los que oy existen en su casa dos arcas y un escritorio, y vendido una Yegua a Andres de Roxas, vecino de esta Villa, que aunque dize fue en precio de 22 pesos, lo cierto es fueron 26 los que recivió, y asimismo el valor de un potro que vendió en la feria de Guadajozillo1, que consistió en 22 pesos de a ocho reales de plata; Y aunque sobre estos particulares se le recivió declaración a la contestación a el tenor de los capítulos que incluye mi pedimento, folio 25, sin embargo de no averlos contestado como debía ni se justificara lo conveniente, y de que declarara aver sido el que desfrutó el caudal de dicho Pedro Lopez de Pineda su Padre, y no contento con esto, para quedarse con el poco que ha quedado se ha valido del figurado crédito de alimentos y de lo demás efugios que manifiesta en sus pedimentos, a lo que no se debe dar lugar antes si es conforme, a cuio es el de la parte de la cuenta de la administración de dicho caudal que administró a su Padre, y restituya todo lo que huviere percevido de más, para igualarse con los demás herederos, y que por este medio sin agravio se proceda a la partición de este caudal, mediante lo qual,
Pido y suplico a Vuestra Merced se sirva aprovar y determinar como tengo y llevo pedido, denegando cuantos por la contraria se pretenda, pido justicia y que lo alegado se entienda con la prueba para la que presento interrogatorio por cuyo tenor se examinen los testigos que fueren presentados, cuyo examen se cometa, pido justicia y para ello dichos testigos, y que en caso de que se escluyan a deponer dichos testigos que se les apremie a ello. Licenciado Don Joseph de Aguilar y Cueto.
1.- Guadajozillo era un villorrio en la margen izquierda del Guadalquivir en el punto donde recibe a su afluente Córbones (formado a su vez por los arroyos Riofrío, Peinado, Galapagar y otros). Este lugar estaba justo enfrente de Alcolea del Río. De entre la escasa información existente sobre Guadajozillo, lugar que ni en el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz aparece, hay una noticia que consigue desatarnos fantasías especulativas sobre pedigríes equinos. Un picador de dicha localidad, de finales del siglo XVIII, llamado Juan Lopez, que el 30 de abril de 1793 arrancó una ovación a los espectadores de la Maestranza por haber puesto más de veinte puyas sin que su caballo resultase dañado, y que fue por ello premiado con 25 doblones de oro, un traje y otro caballo.
El día 20 de octubre de 1739 ordena el Teniente que se dé curso a la petición de interrogatorio antecedente.
En el último folio con sello oficial de este año el escribano Jose Cordero Baena registra con una nota la entrega de los autos a don Salvador de los Reyes, en nombre de Bartolome Lopez de Pineda, fechándola en 10 de diciembre.
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