[...] Yten mando que se den otras veynte y quatro camas desta misma manera sobre dicha (con dos bancos, un cañizo, un colchón, dos sábanas, una almohada y una manta de lana) y mas una estera de nea1 en cada una y se dan las seys dellas al espital del amor de dios2 y las otras seys al espital de las bubas3 y otras seys el espital de los desmanparados (sic) y otras seys al espital questa a las herrerias enfrente del alholi del obispo descalas.
[...] Yten mando una saya de terçopelo morado questa en mi casa que era de mi muger con unas mangas de rraso de la manera questa con unas treças de oro a la imagen de nuestra señora questa en el monesterio de la conçebiçion de la dicha villa de llerena ... y una toca de rred con un rrostrillo de oro que tiene la dicha toca ... .
Yten mando otra saya de tafetán senzillo pardo con sus mangas y cuerpos que hera de la dicha mi muger ... .
Yten mando que una camisola de carmesy rraso guarneçida con alamares que se de a otra ymajen de nuestra señora questa en la villa de trigueros ... y asimismo le den a la dicha ymajen una cofia y una toca de las mejores que dexo la dicha mi muger.
Yten mando una camisola de terçiopelo negro... .
Yten mando que unos manteles que tengo en casa que no sean los damascos ... a la yglesia de san bicente ... y un paño de rrostro labrado ... y pañicos de manos para el servicio de los altares y señaladamente mando que se de para el servicio del altar questa junto a la sepultura dicha (la de su mujer, también enterrada en San Vicente como ya hemos apuntado) donde se a de cantar una capellania que quiero ystituir4 dos pañicos de manos que yo tengo labrados de negro questan en un cofre donde tengo las joyas.
[...] Yten digo que porque soy en cargo y soy obligado a rrestituçion de trezientos ducados que me dieron çiertos yndios que tuve encomendados para que los endustriase lo qual yo no hize y porque son muertos y no se podria en ninguna manera hazer rrestituçion a ellos que por descargo de mi conçiençia y por quellos no eran cristianos ni lo son y biuen mal5 mando questos trezientos ducados se den en limosna a tres hermanas que yo tengo muy pobres a cada una çien ducados porque tienen mucha neçeçidad las quales son beatriz de caçalla y leonor de çieça y maria alvares.
1.- Apócope de enea. La enea, llamada también anea, junco o totora, crece en las orillas de medios acuáticos e incluso en las cunetas de los caminos, y sus hojas servían además para hacer asientos de sillas, canastos, soplillos, etc.
2.- Es el hospital de la Hermandad de la Caridad, dedicada a la asistencia de pobres y a los enterramientos de ajusticiados y ahogados en el río, institución que luego, en el siglo XVII, reformaría y ampliaría don Miguel de Mañara (ver "Los caldereros franceses XII").
3.- En 1568 se enterraba a los pobres desheredados de este hospital en la misma plaza frontera, la del Salvador, lo cual originó las quejas de los vecinos porque, sobre todo en verano, la fetidez era insoportable. Mercado de verduras, frutas y hortalizas, en ella "antes de que se consuman unos abren las sepulturas para otros, quitan la basura de los que venden verdura para hacer los hoyos y luego la vuelven a echar encima; en tiempo de invierno los que pasan cabalgando se sumen en las sepulturas y caen; cuando se abren es tanto el mal olor que los vecinos y gente de la plaza y aun en la iglesia no lo pueden sufrir". (Juan I. Carmona: EL SISTEMA DE LA HOSPITALIDAD PÚBLICA EN LA SEVILLA DEL ANTIGUO RÉGIMEN, pág. 166).
4.- Y que en efecto instituyó. Una capellanía, nos dice la Real Academia de la Lengua, es una fundación en la que ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras cargas pías. El 29 de mayo de 1580 otorgó testamento en Sevilla el suegro del fundador, Juan de Llerena, quien como patrón de la capellanía de San Vicente designa en una de las cláusulas como sucesor al hijo mayor de doña María, su nieta, hija de Joan Catan y de doña Beatriz, su otra hija.
5.- Nótese cómo se aprovecha el testador del limbo jurídico en el que se desvanecían las personalidades de los indios. Les admitió los 300 ducados para hacer negocios (ideología paternalista oficial con la que se cubría la explotación egoísta de los más débiles e ignorantes). No aclara si no se los devolvió "porque habían muerto" o "porque no eran cristianos y por ello vivían mal", pero el hecho de no ser seguidores de la doctrina de Cristo no obstaculizó el que se apropiara del dinero, o bien engañándolos o bien aprovechándose de la relación dominante-dominados. En las encomiendas, fuertemente burocratizadas con minuciosos registros, no hubiera sido difícil encontrar a los herederos legales de los tres centenares de ducados, pero los repartió a sus hermanas, que por "muy pobres y necesitadas" que estuvieran nunca podrían compararse a la situación de miseria de los indígenas sojuzgados; la alegación de "miseria y pobreza" tampoco se sostiene en manera alguna.
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